Felisa es engreída, egoísta y antipática. Vive en un palacio apartado de la población. Para divertirse durante el día, hace rabiar a los trabajadores que se encargan del buen mantenimiento del lugar. Cuando sale al jardín, cubre su cabeza con una mosquitera y lleva guantes para que ningún insecto logre rozar ninguna parte de su cuerpo. No tiene amigos de su edad, pero conocerá a un grupo de pequeños piojos y a unos chicos que quizá lleguen a su corazón.