Skip to main content

La cicatriz de Nina

Page 1


La cicatriz Nina de

Ilustrado por Malu Orantes

Nina tenía ocho años y muchas aficiones. No tenía mamá, pero vivía con su papá, que la quería y cuidaba muchísimo.

Le encantaban los helados de limón, los días de playa y piscina y montar en monopatín hasta que le dolían las piernas.

Sus amigos y amigas decían que era una niña muy valiente porque se subía a los árboles más altos del parque y, cuando se caía y se hacía una herida, nunca lloraba.

Pero Nina no sabía que pronto se enfrentaría a una aventura mucho más difícil que trepar a cualquier árbol.

Era verano, y Nina pasaba los días en la playa, revolcándose en la arena y jugando con las olas. Estas la sacudían en la orilla y la hacían reír sin parar.

Una mañana, mientras su papá limpiaba y ordenaba la casa, Nina empezó a notar un dolor inusual en su pierna derecha. Pensó que se había hecho daño jugando en la playa, pero los días pasaban y el dolor aumentaba. Le costaba dormir, y aunque cerraba los ojos con fuerza y deseaba que desapareciera, los pinchazos seguían ahí.

Un día, su papá decidió llevarla al médico, donde le hicieron radiografías, análisis y otras pruebas con nombres raros. Algunas máquinas hacían tanto ruido que Nina imaginaba estar dentro de una nave espacial.

Al salir del hospital cada día, su papá le compraba el mejor helado de limón que encontraba. Se sentaban en una terraza al sol y disfrutaban el uno del otro.

Ser valiente no significa no tener miedo, sino seguir adelante a pesar de él.

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook