Skip to main content

Horizontes

Page 1

Horizontes RELATOS PREMIADOS

Carmen Galvañ Bernabé


Nota de la autora a la segunda edición

Hace tres años os entregué estos nueve relatos por pri-

mera vez; en ellos se incluían mis incipientes historias desde que hace un lustro decidí entregar mi tiempo y mi vida a jugar con las palabras, a intentar transmitir mis sentimientos y mi forma de entender el mundo a todos aquellos que decidisteis coger este libro en vuestras manos y reflexionar sobre las historias que aquí narro. Desde aquel diciembre de 2018 han sucedido muchas emociones y alegrías, más libros, más logros. El camino incierto y poderoso de la literatura da sentido a mi vida. Y en parte es gracias a todos los que me regaláis vuestro tiempo y leéis mis historias. 15


Carmen Galvañ Bernabé

Hace tres años no me atrevía a llamarme escritora, pensaba que era una palabra demasiado mágica para poder usarla y aún lo sigo pensando; sin embargo, ahora sois vosotros quienes me llamáis así. Los sueños han comenzado a cumplirse. Y a todo aquel que todavía no me conozca, gracias por desear hacerlo. Horizontes son nueve relatos, tan distintos y dispares como la vida de cada persona, pero en ellos solo intento hacer de este mundo un lugar algo mejor. Hay historias tristes, historias de superación y de lucha, historias que navegan entre la realidad y la fantasía, historias donde lo único que pretendo es que todos escuchemos siempre a los sentimientos y al corazón. Os invito a sumergiros en estos nueve horizontes. Son mis primeras historias, o tal vez las primeras que me atreví a publicar. Leedlos con distancia si pensáis que son las letras de una principiante, o tal vez sean las primeras letras las más intensas, las más puras, las que no están enturbiadas y mantienen la esencia. Lo único que os deseo es que lo leáis con cariño, el mismo cariño con el que yo os entrego este libro. Carmen Galvañ Bernabé Marzo de 2022.

16


El horizonte

Mirar hacia la lejanía ha sido siempre el sueño de

toda persona. ¿Quién no ha imaginado lo que se esconde tras las montañas o el mar? ¿Quién no ha detenido su tiempo frente a un inmenso paisaje mientras divaga sobre su futuro? Los viejos pobladores de este mundo temían a los secretos ocultos del horizonte desconocido para ellos, porque esa lejanía siempre será la incertidumbre de no saber lo que la vida nos aguarda. A veces agarramos el pasado con fuerza por temor a saltar al precipicio de una nueva vida. Los ecos de la infancia nos abruman, la miramos con nostalgia 17


Carmen Galvañ Bernabé

al mismo tiempo que odiamos aquello que precipitó su marcha. A veces las leyendas ocultas entre la conjunción de la historia y de la naturaleza nos enseñan el camino del certero horizonte que debemos de perseguir. La sabia historia marca nuestro futuro, pero es una maestra silenciosa a la que debemos de observar. A veces entregamos nuestro destino al azar más inapropiado, porque no somos capaces de convertirnos en dueños de nuestra propia vida. Hay quienes luchan por alcanzar un horizonte más próspero para este mundo, entregan su alma para lograr la justicia, la igualdad, la paz y a veces dejan el futuro a un lado para mirar al pasado y comprender quiénes fueron los maestros y maestras que allanaron caminos cubiertos de piedras y espinas. El horizonte se agarra con fuerza a los ecos del pasado, para nunca perder las raíces que lo vieron crecer. A veces deseamos olvidar las tragedias que vivimos en la infancia y de pronto nos paramos frente a nuestro propio reflejo y nos damos cuenta de que quien no las enfrenta está condenado a repetirlas o a ver cómo otros las sufren de nuevo. A veces nuestros ancestros guardan la historia más poderosa, aquella que puede lograr que alcancemos el horizonte deseado. A veces en sueños nos 18


Horizontes

susurran sus leyendas, pero no siempre escuchamos esas enseñanzas. A veces el horizonte se ve difuso y ya no se albergan esperanzas, los sueños ya se cumplieron y marchitaron y nos refugiamos en el destino ya vivido, sin darnos cuenta de que la esperanza siempre acecha detrás de cada persona, como una luz brillante que nos guía y nos impulsa a continuar. ¿Quién no ha soñado con alcanzar la inmortalidad? Quizás todos hemos querido ser eternos en un momento de nuestra vida, ¿pero nos hemos preguntado el precio que deberíamos de pagar por vivir todos los horizontes posibles? O quizás nuestro temor sea dejar marchar a aquel que nos acompaña en este viaje llamado vida. En cien años podemos ser testigos de grandes hazañas de la humanidad o de grandes barbaries, pero tal vez los años no importen, sino las vivencias, los recuerdos y el poder alcanzar el horizonte deseado de nuestra vida.

19


EL GUARDIÁN EFÍMERO (Relato finalista del certamen internacional de cuentos cortos de la asociación cultural «MIRADOR DE LA ALCARRIA»)


El llanto de la vida me llama, el sonido vibrante de

la primera lágrima y así todo comienza. Su madre lo coge entre sus brazos, las lágrimas de uno y otro se conjugan, ella por la felicidad de tener a su retoño entre sus brazos y él porque no sabe qué mundo le rodea. Y con las palabras: «Jorge, cariño, mira» con las que se le entrega su primer amigo, un pequeño peluche de pelo suave como su piel al que él mira y esboza su primera sonrisa, en ese preciso instante yo aparezco, intentando guardar esa felicidad para siempre o por lo menos hasta que me desaloje de su mente y corazón. 23


Carmen Galvañ Bernabé

Yo comienzo a guardarlo y lo miro, lo observo cómo va cambiando, cómo aprende, cómo vuela. Y solo aspiro a apartarlo de la infelicidad, a envolverlo en una nube de oro y algodón donde solo existen los cuentos mágicos y la más pura irrealidad. Su cuerpo comienza a andar, ya corre, ríe y yo soy tan feliz. No soy capaz de ver que pronto me olvidará, me verá ridícula. —La infancia, ¿qué es eso, más que cosas de niños? —pronto dirá. Y yo tendré que marchar y comenzar de nuevo y así siempre, los guardo y luego me olvidan, pero aun así siempre los llevo en mi corazón, esperando tal vez que vuelvan a recordar. Voy creando en su memoria intensas vivencias a las que siempre pretendo dotarlas de la mayor alegría posible, pero no resulta fácil. Solo soy la mezcla de la inmadurez, de la inocencia y la tierna y dulce sonrisa del comienzo de una vida, por lo que en ocasiones mis fuerzas no son capaces de atravesar la barrera de la injusticia. Así me sentía hace treinta años, cuando Jorge, ese niño de pelo rubio y ojos verdosos, crecía con intensa felicidad y mi pensamiento iluso llegó a creer que esa vida de júbilo duraría eternamente. Quise afirmar que siempre estaría a su lado, pero mi incompetencia fue mayor que mi afán por cuidarlo. Aún recuerdo cuando observó el ancho mar por vez primera. Marchaba decidido como si hubiera sido un 24


Horizontes

legionario romano que corría a la guerra, andaba de la mano de sus orgullosos padres y yo soplé una ola para que acariciara su rostro y hacerlo sonreír, sus mejillas se sonrosaron, el agua y la arena en su cara crearon una imagen imposible de olvidar. Tenía la capacidad de evadirse del mundo, solo existía él y el bello paisaje que lo rodeaba junto con los dos guardianes que le protegían, aunque no sabía que había otro guardián que envolvía su felicidad y dulzura. Haciendo barcos de papel, escuchando cuentos de piratas, la vida iba pasando y él era un sonriente niño de apenas seis años. Yo, en ocasiones, parece que volaba de su corazón, pero pronto volvía, aunque siempre temiendo que fuera la última vez que guardara su sueño. Al cumplir los siete años se le regaló lo que pedía, ver la nieve, jugar en ella. En el pueblo donde vivía, el juguete blanco nunca llegaba, así que durante el viaje a las cumbres nevadas yo fui su mejor amiga. Sé que por mucho que lo intente olvidar recuerda con gran dulzura la primera vez que sus manos se helaron, sujetando en ellas esa espumosa bola blanca que lanzó contra sus padres, intentando que en ellos volviera a aflorar yo, y así fue, volví a aparecer en ellos y disfruté viendo cómo a veces la infancia no se olvida por siempre. Luego pasearon por las centenarias arboledas de aquella ciudad de leyenda y fantasía, arboledas que 25


Carmen Galvañ Bernabé

siempre han permanecido en su memoria por mucho que el orgullo haya intentado borrarlas, creyendo a veces que la infancia solo es un mal sueño, una melancolía injusta, un recuerdo amargo. En aquellas bonitas calles su imaginación era pura fantasía, inventaba cientos de historias, se sentía paseando en otro tiempo, se consideraba un centinela del bonito palacio que vigilaba la mágica ciudad. Se quedó mirando una bonita flor rojiza, la cual tenía un aspecto extravagante, como si hubiera sido un laberinto natural en el cual se perdían las pequeñas hormigas que agujereaban sus pétalos. Su vida era sublime, repleta de máxima felicidad, una vida de sueño, por fin parecía que mi objetivo se iba a cumplir. Cuando llegó la noche, él le preguntó a su madre por esa bonita flor y ante esa pregunta ella respondió con la incesante sabiduría de una madre: —Así que te ha gustado esa flor. ¿Sabes cómo se llama? Es un clavel. Te contaré su historia si me prometes que luego te dormirás; mañana hay que hacer el largo viaje de vuelta a casa. Él respondió con gran ilusión, deseando conocer a través de la voz de su madre una nueva historia, quedándose esta en su memoria para siempre. Y así su madre comenzó a relatarle esa nueva leyenda, la última que escucharía de sus labios. 26


Horizontes

—Hace cientos de años una princesa abandonó su tierra para convertirse en la soberana de otro reino. Había sido educada en el deber a su padre y su hermano, pero a pesar de que tenía que dejar atrás todo lo que conocía, ella estaba feliz. Quería contraer matrimonio con el que pronto se convertiría en el hombre más poderoso de toda la cristiandad. Su belleza dejaba sin aliento hasta al más tímido. Cuando llegó a estas tierras quedó sorprendida ante la falta de cortesía de su futuro esposo ya que no se presentó a recibirla. Estuvo esperándolo durante meses y viendo que este no llegaba a su encuentro decidió de nuevo marcharse a su tierra. Se sentía completamente herida, aunque siempre mantuvo su orgullo y templanza, pero alguien que se convertiría en su mejor amigo consiguió retenerla durante unas horas, para que el próspero rey pudiera llegar a reunirse con ella. Cuando la princesa y el rey se miraron por vez primera, sus corazones saltaron de felicidad y quedaron unidos para siempre, inmortalizando una de las historias de amor más bellas que haya podido conocer la humanidad. El rey, para intentar recompensar a su bella reina por la espera, hizo traer de lejanas tierras una semilla que plantaría en esta ciudad, dando lugar a esa hermosa flor llamada clavel y por ella esta reina ha pasado a la historia como la emperatriz del clavel, la reina más amada de cuantas habrá jamás. Esa noche en la que soñó dulcemente a través de las palabras de su madre, se convertiría en su última noche de felicidad, la última en la que yo estaría presente en 27


Carmen Galvañ Bernabé

su vida. Cada día que pasa intento saber cómo no fui capaz de apartar ese camión del maldito asfalto. Sigo recordando la felicidad de su sonrisa cuando se alejaba de las cumbres nevadas. Y ese momento, ese instante de tierna felicidad yo no supe mantenerlo y no hay segundo en el que no me arrepienta de mi incompetencia y a veces razón le doy a los que maldicen su infancia como la peor etapa de sus vidas. Un endemoniado camión se cruzó en su camino y allí quedaron sus guardianes, tirados en una cuneta, haciendo juego el negro asfalto con la sangre rojiza de sus cuerpos desprovistos de vida y, mientras tanto, las lágrimas de un niño diluían su sangre y su infancia se marchó de su vida para siempre. Yo me fui, me esfumé de su cuerpo. Hubiera querido tanto haberme marchado porque su mente comenzaba a enamorarse, a pensar como un adulto y no de forma tan cruel. Pero ¿qué podía hacer yo? Si no soy nada más que la inocencia de los niños, la ausencia de sufrimiento y en cuanto aparece el mínimo dolor en sus vidas, él siempre es mucho más fuerte que yo. Volvió a su morada de nuevo, pero sin sus guardianes. Ahora tenía a sus abuelos, pero él ya había perdido su inocencia y nunca llegó a sonreír plenamente. Encerró en el rincón más oculto de su memoria el viaje a la nieve. Él ha sentido siempre que su ilusión por ver la 28


La palabra Horizontes habla de lejanía, de lo que se divisa tras el mar o la montaña. Pero cada uno de nosotros tenemos nuestro propio horizonte, nuestros propios anhelos y sueños. Ese es el nexo conector de este conjunto de relatos. Vidas muy diferentes en lugares muy alejados entre sí, pero en las que cada uno de sus protagonistas buscan su propio camino. Fantasía, historia, soledad, igualdad, libertad, todo ello es la esencia de cada uno de estos cuentos que intentan sumergir al lector en hazañas tal vez muy lejanas, pero cuyo sentimiento no es más que el sentimiento más profundo que tiene todo ser humano, otorgarle

339379 788419 9

ISBN 978-84-19339-37-9

sentido a su existencia.

mirahadas.com


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Horizontes by BABIDI-BÚ - Issuu