El león era el amigo y consejero de todos en la sabana, siempre dispuesto a ayudar. Se sentía importante, un verdadero rey. Pero un buen día, llegó una jirafa y todo cambió: comenzó a rugir sin parar. Los animales empezaron a temerle y hasta pensaron en buscar otro lugar donde vivir. Sus rugidos llenaban la sabana de miedo y temor. Sin embargo, tras ese estruendo no había furia, había algo más… ¿Qué enmascaraban realmente los rugidos del león?