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El gallo Valentín y la bufanda de Delia

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Enzo Cartisano Cantó
Ilustrado por Xyomy Durán

Una noche, Valentín, el gallo del corral de Delia, se dio cuenta de que la puerta del gallinero estaba abierta. Viendo que no había peligro, salió a dar un paseo.

Observó la luna en el reflejo de la piscina. Se acercó al limonero y recogió un limón con el pico dejándolo sobre un taburete.

Mientras, sonaban las campanas de la iglesia. Dooong, dooong, dooong…, y así hasta doce veces. Fue entonces cuando Valentín se enteró de la hora que era. Ya era demasiado tarde.

Valentín permaneció al lado del limonero y se quedó dormido.

Al día siguiente, las gallinas del corral despertaron a Valentín. Le preguntaron por qué no había cantado esa mañana.

Valentín, malhumorado, intentó dar su mejor quiquiriquí, pero le fue imposible. Estaba resfriado por haber pasado toda la noche fuera del gallinero. Fue en ese momento cuando se echó a temblar. Faltaban dos días para la exposición del mejor gallo de El Prat y era allí donde él, el gallo más bonito del gallinero, tenía que dar sus mejores notas musicales.

El

gallo Valentín ha perdido la voz justo antes del concurso «Pota Blava».

¿Conseguirá recuperarse a tiempo para cantar su mejor quiquiriquí?

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