Asser M.A.




En un día soleado, una niña llamada Ice se despierta decidida a probar todos los sabores de helado del carrito que cada día recorre su barrio.

Ice desayuna rápido y corre hacia la parada de autobuses donde suele detenerse el carrito de los helados. Allí, la niña espera impaciente su llegada.

Pasan las horas y el carrito no aparece. Ice, muy triste, vuelve a casa llorando. Su padre le pregunta:
—¿Qué ha pasado?
—Es que estaba esperando al carrito de los helados, pero no ha venido —responde Ice.
—Tal vez se le ha pinchado una rueda y no ha podido venir —le dice su padre—. Ya verás como mañana seguro que aparece.
Ice sueña con probar todos los helados del mundo, pero el tiempo juega en su contra. Recuerda: la paciencia endulza cualquier espera.


El gato ‘’león’’