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El Banco de la Selva

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El Banco de la

a v l e s

M.S. Roger


El joven Tigre Milos vivía en una bonita cabaña en la aldea de la Selva. Desde pequeñito, su trabajo había sido hacer joyas y otros objetos de lujo para el rey León, el rey de la Selva. En la Selva vivían muchos animales, cada uno con trabajos distintos, según lo que sabían hacer mejor. Por ejemplo, estaba el señor Gorila, que escribía y vendía libros, la señorita Leopardo que vendía los sombreros más a la moda de toda la Selva, y la familia de rinocerontes, los cuales eran excelentes granjeros que vendían todo tipo de frutas y verduras. En la Selva también vivía la doctora Vicuña y sus queridas enfermeras, las Jirafas, o los sabios y estudiosos hipopótamos, entre otros muchos animales.


Al principio no existía el «dinero» , y cada habitante de la Selva intercambiaba lo que sabía hacer por lo que otros animales hacían. Por ejemplo: los rinocerontes, a los que les gustaba mucho leer, intercambiaban sus frutas tropicales con los libros que escribía el señor Gorila. Pero este sistema no funcionaba para todos. Tigre Milos, al que le gustaba mucho leer, siempre trataba de intercambiar sus joyas con los libros del señor Gorila, pero a este no le gustaban las joyas, así que le resultaba muy difícil al Tigre

Milos conseguir libros para leer.


Los sabios y estudiosos hipopótamos eran grandes entendidos en economía, y rápidamente entendieron el problema. Para solucionarlo, propusieron a los animales de la Selva utilizar algo que gustara a todos como método para comprar y vender cosas: «monedas de oro» .

Así, todos los animales podrían tener acceso a comprar aquellas cosas que les gustaban, sin tener que esperar a que el vendedor quisiera justamente lo que el comprador tenía.


Los sabios hipopótamos se encargaron de elegir las «monedas de

oro» como «dinero» ya que cumplían tres importantes funciones:

1.

Eran un medio de intercambio que todos los animales querían y aceptaban.

2. Servían de unidad de cuenta, es decir, que se utilizaban

para indicar los precios de las cosas.

3. Servían para almacenar riqueza y su valor era estable, pues generalmente las monedas de oro no perdían valor con el paso del tiempo.


El Tigre Milos, que era muy ahorrador, compró con las monedas de oro que tenía guardadas los materiales para fabricar una gran

«caja fuerte» . Cuando terminó de fabricarla, varios animales le preguntaron si podían guardar en ella sus monedas de oro.

El Tigre Milos aceptó guardar monedas de oro de otros animales en su caja fuerte, a cambio de que los animales le pagaran una pequeña cantidad. Cada vez que un animal iba a la cabaña del

Tigre Milos y dejaba monedas en la caja fuerte, él les daba un

papelito indicando cuántas monedas de oro habían dejado. De este modo, podía saber qué cantidad de monedas de oro tenía que devolver cuando alguien se acercaba a pedírselas de vuelta.


Con el dinero que los animales pagaban por guardar sus monedas de

oro, el Tigre Milos contrató a dos fuertes cocodrilos guardianes para proteger en todo momento la caja fuerte. Cada vez más animales se acercaban a la cabaña del Tigre Milos para guardar sus monedas en la caja fuerte. Para que los animales estuviesen cómodos, el Tigre Milos puso un bonito banco de madera delante de la caja fuerte. Por ese motivo, los animales que acudían a dejar sus monedas de oro en la caja fuerte comenzaron a llamar a aquel lugar:

«El

B a nc o

l e d

e r g i T

los » i M


ISBN 978-84-17097-89-9

9 788417

LIBROS DIFERENTES para noches cortas de invierno y largas de verano, ¿o es al contrario?

097899


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