Draculi o, Elisabeth Ordoñez Martín
iene miedito Ilustracioines de
Paloma Guerrero
En Pensilbaba, como cada día, Draculino se levanta por la noche preparándose para un nuevo día. «Aúúúú», decían los lobos, para comenzar con alegría. Con los ojos medio abiertos, Draculino despertaba con los gritos de su hermana Draculina. —¡¡Luna llena, luna llena, yuhuuu!! —gritaba ella. Draculino, pensativo, a su papá preguntaba, y él contestaba: —Es una sorpresa, ¡verás qué bien te lo pasas!
Empezó lavándose la cara con agua y jabón, y al peinarse su pelo con baba de caracol, se le cayó la pastilla y se resbaló. Y cuando se levantó, un coscorrón se dio. —¡Draculinooo! Las gafas, que no ves nada —le dijo su papá.
Y él corriendo se fue con sus amigos, antes de que se marcharan. Draculino no dejaba de pensar: «¿Qué me pasa?, ¿por qué estoy tan despistado?». Quería descubrirlo, así que fue corriendo hacia sus «Pandi amigos»: Fantasmita, Brujilla, Franky y Zombito, y les dijo: —¿Sabéis lo que me ha dicho mi papá? Pero de repente, se le olvidó… Y todos chillaban: «¡Draculino, cuéntanoslo!». —No será… —dijo Zombito. —Sshh, Zombito, que lo voy a decir yo. Hoy hay luna llena. ¡¡Mola, eh!!
La casita esdrújula
, a ú n i t n cha. u c o s c e a y r u e La avent t a t n é i s e u q í s a
ISBN 978-84-18649-31-8
9 788418
649318