De un país de fuegos es una novela poética y testimonial que entrelaza la memoria personal con la memoria colectiva de un país marcado por la guerra civil, la represión y la resistencia. A través de un narrador que regresa a su antigua casa en busca de recuerdos y poemas perdidos, se desvela una historia de luchas guerrilleras, alfabetización clandestina, persecuciones militares y exilios forzados.
La casa familiar, inicialmente un espacio de nostalgia, se transforma en un escenario de ruinas, cráteres y enfrentamientos. Allí afloran las voces de figuras como "Susana" (Virginia Peña Mendoza), una guerrillera y poetisa cuyos escritos enterrados resurgen décadas después, y Lil, otra poetisa arrastrada por las fuerzas represivas.
Con una fuerte carga simbólica y lírica, la novela da voz a quienes resistieron a la dictadura, recupera historias de comunidades desplazadas, de mujeres valientes, de pueblos enteros obligados a cruzar ríos para sobrevivir. La poesía aparece como testimonio, refugio y arma, hilando e