Dani es un niño alegre con una habitación muy desordenada. Aunque le encanta jugar, pintar y disfrazarse, no le gusta recoger. Un día, empiezan a desaparecer sus cosas: un calcetín, un rotulador... Dani se convierte en detective para encontrar al misterioso «ladrón». Entre juegos y aventuras, descubre que la culpable es Luna, la gata del vecino, llevándose un giro inesperado y encantador en la historia.