Amelia y su abuela Gloria comparten momentos únicos en el parque, observando pájaros y, en especial, buscando petirrojos. A través de estas visitas, Amelia aprende sobre aves y siente la conexión con su fallecido abuelo Roque gracias a los recuerdos de su abuela. Sin embargo, un día ella no aparece, y Amelia, al ver dos petirrojos, entiende que, aunque su abuela se ha ido, su amor y sus recuerdos permanecerán siempre con ella.