CORA,
la niña chamán Una historia para aprender la magia de SER Texto Pat Porteros Ilustraciones EA.Dreams
Cora una aprendiz chamÁn En una vieja cabaña de madera, construida en el corazón de un valle, nació Cora, una aprendiz de chamán. En su piel se mezclaban todos los colores de la Tierra, y sus ojos oscuros, grandes y alargados como dos almendras, contenían los rasgos de muchos pueblos distintos. Vivía en Mundo Nuevo, un lugar en el que las estaciones duraban años, y los días y las noches no tenían horas. Cada mañana, después de despertar y tomar el desayuno, salía a jugar con sus amigos, pues allí no había mayor tarea ni misión más importante que la de disfrutar de ser simplemente una niña. Por eso, en aquel lugar tan especial las personas tardaban mucho, mucho tiempo, en convertirse en adultos. De esa manera los niños crecían sin olvidarse de cosas tan esenciales para vivir, como era el reír o jugar. Por la tarde, sin embargo, todos acudían a la escuela. Pero las escuelas de Mundo Nuevo no eran como las que os estaréis imaginando, de edificios grises con muros de hormigón, y pupitres individuales para sentarse durante horas y mirar hacia una pizarra. No, las lecciones de la escuela de Mundo Nuevo se tomaban al aire libre, y los pequeños dedicaban su valioso tiempo a aprender la magia de… SER.
Para aprenderla, Cora tenía como maestra a la sabia abuela Irise, quien le enseñaba los valiosos principios de aquella magia. En sus primeras clases, la invitaba a cultivar frutos, hortalizas, flores y plantas medicinales; Cora aprendía todas sus propiedades para saber cómo alimentarse y mantenerse fuerte y saludable. La anciana también la invitaba a corretear por el bosque y a bailar al son del tambor todo lo que pudiera, pues debía aprovechar al máximo el «don de tener un cuerpo».
Sin requerir de ningún tipo de evaluación, aquellos eran los ejercicios con los que aprendía Cora cada día.
Un día de primavera, la maestra le propuso plantar una semilla de roble junto al jardín de su pequeña cabaña. —¿De verdad que de esta bellota puede crecer un árbol, abuela? —le preguntó Cora a su maestra, observando la semilla de roble que le había dejado en la palma de su mano.
No podía creer que de algo tan pequeño e insignificante pudiera brotar vida. —Así es, Cora. Es una magia poderosa, perfecta y maravillosa. —¿Y cómo podrá crecer, abuelita? ¿Qué hace que se convierta en árbol? —Cora preguntó de nuevo con mayor curiosidad todavía. —Pues de la misma manera que tú creciste. Cuando tan solo eras un bebé necesitabas el calor de otro ser humano, amor y alimento; las semillas necesitarán de otros elementos como la tierra, el agua y la luz del sol para poder germinar y convertirse en lo que pueden ser. Esa semilla que ahora sostienen tus manos, un día se convertirá en un hermoso árbol, y de este árbol, surgirán nuevas semillas.
Un cuento para aprender la magia de SER y despertar la maestría interior
ISBN 978-84-18649-77-6
9 788418
649776