Contrahaz nació en silencio, pero no en soledad. Fue escrito durante la pandemia, cuando las calles estaban vacías, los abrazos en pausa y las palabras eran casi lo único que seguía fluyendo con libertad.
Fue compartido como quien lanza un mensaje en una botella, sin saber si alguien lo leería, pero con la necesidad de decir, recordar, de sentirme acompañada.
Lo que empezó como un gesto íntimo se convirtió, sin quererlo, en un espacio compartido de emoción, memoria y esperanza.