Cigoñino ha nacido con muy pocas plumas y, aunque sueña con volar, cada intento le recuerda que es distinto. Desde su nido observa a Pepa, la pata, y a sus patitos, que llenan el río de color, ingenio y ternura. Cuando una caída lo cambia todo, descubrirá que la ayuda, la amistad y la mirada adecuada pueden enseñarle algo mucho más importante que alzar el vuelo.