Hubo un tiempo en que las personas campaban de sol a sol bajo los cielos amables —y a ratos implacables y agridulces— de su territorio conquistado; que practicaban ritos ancestrales y costumbres inveteradas; que seguían un patrón de vida más cercano al medievo que a la modernidad; que, en suma, vivían y morían con dignidad, sobriedad y elegancia. Personajes que, examinados con los parámetros de nuestro tiempo, adquieren hábitos y trazos de leyendas y mitos, en tanto que intangibles, inalcanzables e inexplicables, desaforados, rebeldes y esquivos a silogismos y lógicas.
Este libro es una obra coral y poliédrica en el que multitud de voces y ecos conforman una comunidad en la que paisaje y paisanaje se confunden, como un puzle que se adornara y completara con los susurros de un río que arrastra los turbiones del tiempo. Este es el humilde y sincero tributo del autor a aquellos admirados y portentosos seres de reminiscencias rulfianas y garciamarquianas que habitaron Comacón – Cacín.