Juan vive en el monte, la mayor parte del día, en compañía de su perro Sil, y los dos cuidan de las ovejas. Gayo es un pájaro amigo de los dos, y les protege vigilando que no haya enemigos cerca que pueda hacerles daño a ellos o a las ovejas. Juan observa muy de cerca la vida y las costumbres de los animales diminutos como las hormigas, y Gayo, que se conoce muy bien la forma de vida de todos esos animalitos, le cuenta lo que está pasando con Rufina, la hormiga que está castigada. Esto entristecerá a Juan, pues no entiende cómo se puede dejar a un ser de la familia a merced de su suerte, hasta que enferme y muera.
VALORES IMPLÍCITOS
Este cuento pretende adentrarse en un mundo sencillo de connivencia entre personas y animales, y crear un ambiente de comprensión en el mismo. Dar a conocer un universo casi desconocido para el género humano, donde existen miles de sentimientos que perviven y se desarrollan en los animales, por muy pequeños que los percibamos con respecto a nosotros.