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Newsletter Vol.1

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Salad Ingredients, IrvingPenn

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Marcos Durán

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24cuadrospor segundo,un viajepsicótico

Carla Crazut J.

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Breveviajepor unapizzayun postre

Joaquín Ortega

Seddemar
Diana Baldera

Salad Ingredients, IrvingPenn

Hablemos de la belleza ylasimpleza.

En 1947, Irving Penn creó una imagen años luz adelantada a su época. En un momento en que la guerra apenas terminaba y la fotografía de alimentos recién comenzaba. Un universo visual que venía a centrarse en la publicidad, el

de la postguerra, las amas de casa, la funcionalidad y el microondas. Penn nos regaló una de las imágenes más divinas de su experiencia gastronómica. Abrazado a ese minimalismo objetual que siempre lo adelantó a su tiempo. Es simple, delicada, perfecta.

Salad Ingredients de Penn nos recuerda sutilmente cómo siempre nos derretimos ante la belleza de las ideas simples. Sin grandes despliegues ni ornamentos, cada componente tiene su lugar, creando una armonía visual que invita a la contemplación. ¿Y no es esa, acaso, la meta de la belleza? Ser contemplada.

Penn nos demuestra que, al igual que ayer, hoy, mañana y siempre, en la simplicidad reside la perfección; que vivamos un mundo que a menudo se complica y se regodea en el exceso de estímulos, hay una paz y una pureza en lo simple; en el sosiego, que es también una herramienta que atrae la observación del espectador.

Como una imagen que te abraza, esta foto de Penn es una invitación a valorar lo esencial, lo cotidiano, lo sincero. Y me pregunto: ¿no es acaso también esa la meta de la gastronomía? Abrir una invitación para reunirnos a disfrutar el pan de cada día.

Bendito sea Penn, que con esta imagen nos da el alma de ambas cosas: la contemplación de la belleza que reside en disfrutar hasta el gesto más simple de lo más básico de la comida. Un testimonio atemporal de la gastronomía.

@dianabaldera

Ensufotografíauna cabezadelechuga seconvierteenun platosofisticado: tansolonecesitó doscucharas, aceite,vinagre,sal, pimienta,unlimóny undientedeajo.

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IrvingPenn "SaladIngredients" AmericanVogueJanuary,1948 EEUU

“Photographing a cake can be art.”

Irving Penn

SEDDELMAR

usos,efectossecundarios,alertas, cuidadosydosis

Nosotros, los que nacimos por los lados del Caribe, somos bastante afortunados Piel canela, pelo rizado y esa herencia africana de por allá nos hace exóticos e inolvidables.

También nos distingue el gusto por el adobo, el sofrito y los cubitos Maggi.

Si de algo sabemos, es resolvernos una comida con agua, sal, pollo y algunas hierbas.

Lo que sí no sabemos es calmar, es el fuego que llevamos dentro. Nos gusta encontrarnos íntimamente sin control: al revés, al derecho, unos con otros y viceversa. Y para mantenernos bastante entretenidos, nos hemos inventado un afrodisíaco natural porque tenemos "sed del mar".

Reserve jugo de limón, aceite de oliva, ketchup, salsa Worcestershire y unas gotitas de amargo de Angostura.

En un frasco de mayonesa bien lavadito, agréguele: chipichipi, camarón, ostiones, calamar y pulpo.

Bien picadito póngale, ají dulce, cilantro y cebolla. Compleméntelo con unos chorros de salsa Tabasco; envase y ¡listo!

Se come frío con cucharita plástica y le garantiza noches de copulación inolvidables.

Hay comidas que guardan promesas y cuerpos que guardan secretos…

*Si se le acelera el corazón y suda mucho no se preocupe, es parte de los efectos secundarios.

24cuadrospor segundo,unviaje psicótico

¿Te

has preguntado qué papel juega la comida en la creación del suspenso en las películasdeHitchcock?

El maestro del thriller es conocido por su estilo inconfundible, cristalizado en sus icónicas películas. Sin embargo, a menudo se pasa por alto la presencia constante de la comida y la bebida en sus obras Mientras muchos estudios se centran en sus técnicas cinematográficas y temáticas, pocos han explorado a fondo el papel crucial que los manjares juegan en sus tramas. Hitchcock integró esta obsesión de manera creativa en sus películas, utilizando su flemático humor inglés para incorporar la comida en situaciones de tensión.

Fue conocido por utilizar la comida como una herramienta de humor no solo en su vida personal, sino también en su trabajo. Verbigracia, existen numerosas anécdotas que relatan cómo Hitchcock hacía bromas con comida en los sets de filmación, creando momentos inesperados para provocar reacciones genuinas en sus actores.

Hitchcock era un personaje curioso, incluso en sus hábitos alimenticios; disfrutaba de comidas sofisticadas y tenía un notable fervor gastronómico. Sus platos predilectos abarcaban la cocina inglesa y francesa, desde el roast beef hasta el crème brûlée, todo enriquecido con un toque de mantequilla, su ingrediente principal en la preparación de muchos de sus platos.

AlbertWatson AlfredHitchcock 1973 EEUU

No es un secreto que, en muchas de sus películas, los platos y las escenas alrededor de la mesa juegan un papel decisivo. Echaba mano de la comida como metáfora de sus propios miedos y ansiedades. La comida era, por tanto, un tema recurrente en la vida y obra de Alfred Hitchcock, no solo como una necesidad física, sino también como instrumento narrativo, y fuente de placer y humor Hitchcock sabía que la comida, más que un simple adorno en sus escenas era un símbolo y una poderosa herramienta para crear tensión.

En el libro El cine según Hitchcock, escrito por François Truffaut, que es una extensa entrevista entre el director francés y Alfred Hitchcock, se exploran en profundidad las películas, técnicas y obsesiones del famoso director Aunque la comida no es el enfoque central de la conversación, sí se mencionan escenas específicas en las que la comida juega un papel importante en la narrativa. El libro deja claro que Hitchcock veía la comida como un elemento más en su arsenal para componer espacios y ofrecer un bosquejo psicológico de sus personajes. La comida se convirtió en un foco para tratar temas como el control, la seducción, el peligro y el humor negro, además de servir como una herramienta para crear tensión o contrastar con la violencia inminente.

Sobre Suspicion, Hitchcock y Truffaut discuten la famosa escena del vaso de leche envenenada que Johnnie Aysgarth le trae a Lina McLaidlaw antes de acostarse; el vaso se convierte en un objeto luminoso y ominoso, una presencia siniestra que intensifica el suspenso y la sensación de amenaza latente en la escena,

manteniendo al espectador al borde del asiento, sin saber si Lina se envenenaría o si sus miedos eran infundados.

En North by Northwest, aunque no se profundiza específicamente en la comida, destaca la escena del vagón restaurante. En ella, Roger O. Thornhill y Eve Kendall se encuentran en el vagón restaurante de un tren en movimiento. Esta escena es fundamental para el desarrollo de la relación entre los personajes y es un ejemplo perfecto de cómo Hitchcock utilizaba la comida como un medio para crear atmósfera. A través del diálogo, la seducción se introduce sutilmente, construyendo una tensión sexual y un halo de misterio.

En resumen, el análisis de este libro nos muestra que, en el cine de Hitchcock, la comida es mencionada en el contexto de escenas clave, donde el director usaba elementos cotidianos de manera meticulosa para enriquecer sus narrativas y aumentar la tensión dramática.

Al revisar su extensa filmografía, entendemos cómo los alimentos se transforman en pistas visuales clave, revelando secretos y tensiones ocultas entre los personajes A continuación, me referiré a otros ejemplos:

En The Birds, los protagonistas se refugian en un restaurante local para discutir los extraños acontecimientos. Dentro del restaurante, los personajes intentan comprender por qué las aves están atacando. La conversación incluye a una ornitóloga que ofrece teorías sobre el comportamiento de las aves, y el ambiente se va cargando

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de tensión a medida que el miedo y la desesperación comienzan a dominar a los personajes. Afuera, las aves continúan atacando, y el pánico se extiende. Aunque las aves no atacan directamente a los personajes dentro del restaurante, la escena es crucial para intensificar el suspenso y mostrar el creciente desasosiego de los habitantes de Bodega Bay De este modo, el restaurante, un lugar que debería ser seguro y común, se convierte en un espacio donde la tensión psicológica se amplifica.

En Rear Window, la comida se utiliza como un símbolo de conexión y desconexión entre los personajes. La comida refleja las tensiones emocionales y la naturaleza de las relaciones entre ellos. Para Jeff y Lisa, la comida actúa tanto como un puente como una barrera en su relación, simbolizando el deseo de Lisa de acercarse a Jeff y la resistencia de él a comprometerse plenamente. Para otros personajes, como Miss Lonelyhearts, la comida representa una necesidad insatisfecha de conexión íntima.

En The Man Who Knew Too Much, la escena del restaurante en Marrakech con Dr. Benjamin "Ben" McKenna y Josephine "Jo" Conway McKenna es capital para el desarrollo de la trama, ya que establece el tono de tensión y misterio que dominará el resto de la película. Aunque el momento parece tranquilo, Hitchcock lo utiliza para crear una atmósfera inquietante que anticipa el peligro inminente.

En "Notorious", el vino juega un papel crucial en el desenlace de la conspiración. No solo es nada mas medio para avanzar en la trama, sino

que también simboliza la corrupción y el peligro oculto bajo la superficie de la sofisticación y la riqueza. De esta manera, este elemento cotidiano aporta a una sensación de peligro constante.

En Vertigo, hay tres escenas que tienen lugar en el restaurante Ernie's en San Francisco En las dos primeras escenas, Scottie y Madeleine brindan con vino, lo que simboliza su conexión inicial y establece un tono de intimidad y atracción entre ellos. Mientras Madeleine habla sobre Carlotta Valdés, el vino acompaña la conversación, reforzando la atmósfera íntima y misteriosa y sumergiendo a Scottie más en la historia que Madeleine le cuenta. El vino en estas escenas no actúa solo como acompañante de la comida, sino como símbolo de la creciente relación y la tensión emocional entre los personajes. Enriqueciendo la atmósfera, el vino explora las complejidades psicológicas de los personajes y acentúa los temas de obsesión, ilusión y desconexión que están en el corazón de la película.

En Rope, el director crea una ambiente único y perturbador al centrar la trama en torno a una cena en honor a una persona fallecida El cadáver yace escondido en un arcón que se convierte en un altar, nada menos que la mesa central donde se sirven la comida y las bebidas para los invitados. Esta decisión no solo añade un elemento de tensión dramática, sino que también subraya la perversidad de los personajes principales. A lo largo de la cena la inquietud crece a medida que algunos invitados comienzan a sospechar que algo no está bien La

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combinación de la normalidad superficial de la comida y la bebida, conocida por el espectador, en contraste con lo que realmente está sucediendo debajo de la mesa, crea un ambiente surrealista e inquietante. Este es el elemento más destacado de la película y simboliza la delgada línea entre la civilización y la barbarie. Hitchcock convierte un acto tan cotidiano como compartir una comida en una expresión de horror psicológico. La comida, símbolo de vida y comunidad, se convierte en un acto de provocación y desafío, reflejando la distorsión moral de los personajes. Con maestría, Hitchcock utiliza la comida y la disposición de la escena para intensificar el pavor y el suspenso, añadiendo una capa adicional de presión a la película y cargando cada diálogo y gesto con un significado sombrío Este enfoque es típico de Hitchcock, quien al hacer uso de objetos cotidianos y situaciones normales revela las profundidades de la psicología humana y la fragilidad de las normas sociales.

En Torn Curtain, la escena en la que Michael Armstrong elimina a un agente alemán usando objetos de cocina es notable por su intensidad y el uso del espacio doméstico para generar tensión La violencia ocurre en una cocina, un entorno familiar para todos, lo que contrasta con la escena y genera una sensación de sorpresa, destacando la brutalidad del acto. Michael Armstrong aporta un elemento de improvisación y realismo al usar utensilios de cocina, como un cuchillo. La decisión de llevar a cabo un acto violento con estos objetos comunes subraya la desesperación y la urgencia de la situación La cocina, un lugar

asociado con el hogar y la seguridad, se convierte en un escenario de violencia, reforzando el tema de la traición y la guerra en la película.

Sobre esto, Hitchcock comentó en una entrevista de 1963 en el espectáculo The Dick Cavett Show: «Algunos de nuestros asesinatos más exquisitos han sido domésticos, realizados con ternura en lugares sencillos y hogareños como la mesa de la cocina.»

Finalmente, me detengo en mi filme predilecto: Psycho, y para ello vuelvo a Truffaut. Hitchcock conversa sobre la escena en la que Norman Bates y Marion Crane comparten un sándwich en la oficina del motel. Hitchcock menciona cómo esta escena fue diseñada para parecer, a primera vista, inofensiva, con la comida como un elemento común y mundano que contrasta con la creciente sensación de peligro que se avecina.

La tensión entre lo cotidiano y lo siniestro es un sello característico del cine de Hitchcock, y en Psycho, esto se ejemplifica en la escena del sándwich.

ILa escena alimentaria de la película tiene lugar en la habitación de un hotelucho en Phoenix, lo que sugiere

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clandestinidad; ocurre en otoño, un detalle que podría simbolizar un periodo de declive, posiblemente reflejando el estado de la relación entre Marion y Sam. Es un viernes por la tarde, un momento típicamente reservado para relajarse, pero aquí solo acentúa la insatisfacción y el estrés en la vida de los personajes.

Se establece un contraste significativo entre lo que ocurre en la superficie y las emociones subyacentes de los personajes. La comida, o más bien la falta de interés en ella, sirve como un indicio de la tensión y el descontento que experimentan.

Aunque hay un sándwich de huevo y una Coca-Cola en la mesa, Marion no los consume. Sam, abre el dialogo indicándole a Marion que: “Nunca te comiste el almuerzo, ¿verdad?” Esto evidencia la indiferencia o la falta de apetito de Marion, no solo en la alimentación, sino también en su propia situación de vida. El plano de cámara se centra en la mesa de noche en la que Marion ha dejado su sándwich intacto y el refresco sin abrir.

Se trata de un sándwich sin mayores pretensiones, ideal para un almuerzo casual La presentación es bastante básica, pero refleja la relación diaria entre Marion y Sam. El sándwich simboliza la cotidianidad y las decisiones mundanas que Marion dejará atrás mientras reflexiona sobre su relación con Sam y los cambios que se avecinan.

Este enfoque refuerza la idea de la insatisfacción o el vacío que Marion experimenta en su vida La comida intacta representa s u falta de gozo y

la desconexión emocional que siente.

La conversación con Sam revela el descontento de Marion respecto a su relación, ya que se siente atrapada entre su matrimonio y su deseo de estar con él. Marion intenta establecer una conexión más cercana con Loomis, lo cual implica una búsqueda de normalidad y de profundizar la relación, contrastando con la tensión que experimenta en su vida. Por eso, expresa su anhelo: "Podemos vernos, incluso podemos cenar... ¡pero dignamente, en mi casa, con la foto de mi madre sobre la chimenea y mi hermana ayudándome a cocinar un gran filete para tres!".

En contraste con su equivalente actual, el sándwich secreto, el término "bistec grande" se refiere a una comida abundante y deliciosa Esta propuesta es simbólica y contrasta con su relación secreta, furtiva y tensa con Sam, representando el deseo fantasioso de Marion de estabilidad, respeto y aceptación. Esto demuestra su inclinación a crear un ambiente familiar más acogedor, estable y normal, algo que resulta irónico a medida que avanza la trama. Además, subraya el deseo de Marion de cambiar su situación actual.

Esta escena no solo muestra la interacción entre los personajes, sino que también utiliza la comida (o su ausencia) como representación de los deseos no cumplidos y la tensión emocional que los rodea.

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La segunda y más notable escena gastronómica de Psicosis, sobre la que conversan Truffaut y Hitchcock,

ocurre cuando Marion Crane y Norman Bates cenan juntos poco después de que MarionllegaalMotelBates.

Esta es crucial porque, a pesar de su aparente normalidad, la comida y la conversación que la acompaña, permiten al espectador vislumbrar el oscuro trasfondo de Norman

Hitchcock utiliza la comida para mantener la fachada de normalidad mientras sugiere la inminente violencia que definirá la película.

Norman Bates sirve sándwiches de jamón a Marion Crane. Aunque los sándwiches son simples, su preparación y el contexto en el que se sirven añaden una capa de inquietud a la interacción entre los personajes

Marion llega al motel durante una tormenta. Después de registrarse, le pregunta a Norman dónde puede comer. Norman le sugiere una gran cafetería a la orilla de la carretera, a unos quince kilómetros de Fairvale, pero luego añade: “No saldrás de

restaurante, ¿verdad?” (lo cual no es realmente una pregunta). Luego le dice: “Entonces, ¿me harías un favor? ¿Te gustaría cenar aquí? Estaba a punto de hacerlo yo... solo unos sándwiches y un montón de leche, pero me gustaría que subieras a casa. No tengo una mesa de lujo, pero la cocina es muy hogareña.” Marion acepta, y Norman se dirige a la casa de su madre, ubicada en lo alto de una colina detrás del motel, para prepararlacena

Marion se queda en la habitación y, de repente, el silencio se interrumpe por el sonidoagudoyhorribledelavozdeuna mujer enfurecida. Escucha una discusión entre Norman y su madre. La madre le dice a Norman que no le permita llevar a Marion a la casa a cenar, exclamando: “Anda, ve a decirle que no aplacará su repugnante apetito con mi comida... ¡Ni con mi hijo! ¿O tengo que decírselo yo, porque tú no tienes agallas? ¿Eh, muchacho? ¿Tienes las suficientesagallas,muchacho?”

Norma Bates tiene una opinión perversa sobrelamoralidaddelajovenhuéspedy no quiere que entre en su casa. Finalmente, vemos a Norman bajando por el sendero, llevando una bandeja con una jarra de leche, una pila de pan y un plato con jamón al porche del motel. La manera en que Norman lleva la bandeja es casi servicial, con una mezcla detimidezyciertaurgencia

Se encuentra con Marion en el porche y comienzan a retroceder hacia su habitación. Norman la sigue, pero vacila al ver la imagen completa de una joven atractiva y la habitación del motel. Llevar la bandeja de comida, desafiando las órdenes de su madre, es el límite de su rebeldía por el momento. Sin embargo, no puede entrar en la habitación de Marion.

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Entre tartamudeos y vacilaciones, Norman guía a Marion hasta el salón, que está al lado de la oficina del motel. Marion toma el control de la situación al hacerse cargo de la bandeja con los ingredientes. En lugar de preparar un sándwich tradicional, hace uno abierto, pero primero se come una rebanada de jamón, cortada con el tenedor, antes de untar una rebanada de pan con mantequilla. Luego corta el pan con la mano, hace lo mismo con el jamón y arma el sándwich. La cámara de Hitchcock se enfoca en sus manos mientras coloca las lonjas de embutido entre las rebanadas de pan, ensamblando los sándwiches con una precisión que refleja tanto su necesidad de distraerse como su deseo de normalidad.

El montaje de los sándwiches es deliberadamente minimalista. Marion coloca los ingredientes de manera metódica, lo que refleja su carácter en ese momento: una mujer que intenta mantener la compostura mientras su vida se desmorona en su mente. Este método aparentemente sencillo de armar los sándwiches está lleno de sutiles alusiones Marion busca serenidad y rutina, intentando recuperar una sensación de control en su vida después de haber robado el dinero. No hay exceso en los movimientos; Hitchcock mantiene la cámara con tomas estáticas y cercanas, capturando la interacción entre Marion y Norman sin cortes abruptos, lo que permite que el suspenso se acumule gradualmente. Es una acción cotidiana que contrasta constantemente con el entorno de tensión

Este acto, aparentemente mundano, se convierte en un vehículo para desarrollar la tensión y examinar la dinámica de poder y vulnerabilidad entre Marion y NormanBates.MientrasMarionmontalos sándwiches, la conversación entre los personajes se vuelve más profunda y reveladora Normancomienzaahablarde su madre y de la soledad que siente En este contexto, el hecho de preparar la comida se convierte en una metáfora de la construcción de una fachada. Marion construye algo tangible (los sándwiches), mientras Norman construye su narrativa sobre una vida atrapada por la figura dominante de su madre. Aunque la acción de Marion es sencilla, está marcada por una creciente sensación de peligro que el espectador percibe, pero queellano.

En esta escena, Marion es quien come, mientras Norman la observa con atención. Él remarca que Marion come "como un pájaro", lo que sugiere un sutil juego de palabras relacionado con su apellido,Crane(grulla).Latransformación deMariondemujera"pájaro"seconvierte en una metáfora inquietante, especialmente en un entorno lleno de aves embalsamados que cuelgan de las paredes.Estejuegodepalabrasresaltano solo la pureza asociada con la grulla, sino también una cierta estulticia, creando una conexión ominosa con el destino de Marion.

El apellido Crane es otra pista. Su definición enfatiza, en dos niveles, la estupidez y la pureza de Marion: la primera se manifiesta en su acto de robar el dinero, mientras que su pureza se refleja en la culpa y preocupación que la atormentan. La segunda se revela cuando planea devolver el dinero al día

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al día siguiente. Ahora parece obvio cómo Marion encaja, abominable, en la conversación con Norman, un hombre cuya afición es la disección de aves. La alusión a las aves presagia de manera evidente su propia muerte, que está a solo minutos de ocurrir. Poco antes de que Marion se retire a su habitación para dormir, Norman le promete traerle el desayuno por la mañana, un ofrecimiento que, sin duda, nunca podrá cumplir.

La acción de hacer sándwiches es una actividad cotidiana que contrasta con el contexto oscuro de la película, creando una sensación de normalidad en lo anormal y un entorno inquietantemente siniestro.

La preparación de los sándwiches genera una interacción íntima que establece una cercanía entre Marion y Norman, lo que a su vez genera una tensión subyacente La intimidad de la acción resalta la fragilidad de Marion. Al permitir que Marion arme los sándwiches, Hitchcock sugiere una dinámica de control y poder: aunque parece que Marion tiene la iniciativa, la situación sigue siendo manipulada por Norman. Por otro lado, los sándwiches simbolizan la idea de "consumir" al otro, reflejando las intenciones ocultas de Norman. La comida, un acto de cuidado, se convierte en algo potencialmente amenazante.

Este aspecto es fundamental, ya que la escena no es simplemente un juego de palabras y símbolos, sino que marca el traspaso del protagonismo de Marion a Norman. Desde esta perspectiva, el plano final en el salón cobra sentido y subraya que, al entrar en la habitación, Marion se encuentra más allá de la "fachada oficial" del Motel Bates Marion da un mordisco al sándwich y no se les

vuelve a ver en el mismo plano hasta que ella sale de allí.

Cuando Marion abandona el despacho en dirección a su cuarto Nº1, Norman se incorpora a su plano y la observa mientras se aleja. Hitchcock marca sutilmente, de manera tan inteligente y literal, la desaparición de Marion como protagonista un cambio que se consolida aún más con su prematura muerte en la escena siguiente y el hecho de que Norman ocupe su lugar, tanto en el plano como en la historia.

Los sándwiches, un alimento común y familiar, contrastan con la naturaleza oscura de la historia. La comida, que normalmente es algo reconfortante, se convierte en un elemento más de la atmósfera tensa de la película Es a través de la comida y la alimentación que se define y revela la patología de Norman Bates. Este momento es el contraste que resalta la dualidad en la vida de Norman.

Hitchcock es conocido por su maestría en el uso de la cámara y la edición. La forma en que se filma la preparación de los sándwiches, con tomas cerradas y ángulos inquietantes, contribuye al suspenso visual. Este tipo de detalles ralentiza la narrativa, logrando que la tensión nerviosa se acumule. La banalidad de la escena contrasta con la inminente amenaza, intensificando la ansiedad del espectador.

Asimismo, confluyen elementos visuales, sonoros, iluminación, ambientación y movimientos de los personajes, junto con la precisa disposición de los objetos Estos detalles contribuyen a la narrativa de

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la escena, entrelazando óptimamente la tensión y la atmósfera desasosegante, generando un contexto de ansiedad insostenible.

La escena del salón está colmada de exquisitos presagios oscuros, algo que solo se puede percibir con claridad si se conoce lo que está por venir Todo se desarrolla en un entorno aislado, oscuro y lúgubre: el motel Bates, que ya de por sí irradia un aire de desasosiego. A esto se suma el diálogo, en el cual se transmite de forma más evidente esa oscura sensación de inminencia presente desde el inicio. La conversación entre Norman y Marion, que al principio parece casual, es un sutil diálogo en un tono superficial y amigable que contrasta con la tensión subyacente; pero poco a poco, se va volviendo inquietante Norman habla sobre su madre y revela su relación problemática. La forma en que se mueve y habla refleja su inestabilidad mental, sus gestos nerviosos y miradas inquietas aumentan la incomodidad.

Una sala llena de aves disecadas en las paredes, dirigiendo nuestra atención hacia los extraños y acechantes pájaros que decoran la habitación En particular, destaca el búho, que en algunas culturas simboliza la muerte, el más allá y l a avaricia, y el cuervo, vinculado a la muerte, la astucia y la desconfianza. Estas criaturas inmóviles, en posiciones agresivas o vigilantes, simbolizan la obsesión de Norman con la muerte y el control. Además, reflejan el peculiar interés en la vivisección. Las referencias a los pájaros y su momificación aluden a la figura de la “madre”, que yace

muerta, disecada y conservada por el propio Norman. Aunque él parece no saberlo, ni siquiera al final, la enfermedad que tanto odia en su madre es precisamente la muerte.

Amueblado con enseres antiguos y pesados, lo anticuado de los muebles refleja tanto la naturaleza estancada de la vida de Norman como la sensación de estar atrapado en el pasado. La falta de modernidad contrasta con la vibrante vida citadina de Marion. Aunque el ambiente no es desordenado en un sentido físico, se percibe un caos emocional y psicológico en la disposición de los objetos. Cada elemento luce cuidadosamente seleccionado, pero en conjunto, construye un espacio incómodo y perturbador. Además, se mezclan cuadros de temática religiosa, entre los cuales uno resulta esencial: el que Norman desliza para espiar a Marion a través de un agujero en la pared, revelando así sus tendencias voyeuristas y siniestras.

Otro elemento determinante es la iluminación, que crea sombras profundas y acentúa la sensación de peligro. La luz, aunque cálida, es insuficiente, lo que añade un efecto de claustrofobia Por otra parte, esta escasa luminosidad hace que los detalles de las aves disecadas sean aún más inquietantes.

Si tenemos en cuenta lo que se ha compilado anteriormente, ese entorno es una extensión del carácter de Norman Bates. Los pájaros no solo sugieren su afición por la disecación, sino que también representan su deseo de control, su miedo a la muerte y a la decadencia

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La habitación es el espejo de su enfermedad mental, una ruptura con la realidad de forma temporal caracterizada por alucinaciones o delirios, incoherentes y disonantes con su entorno. Los objetos que la decoran indican su obsesión con la muerte y la preservación de las apariencias de normalidad.

En este contexto, no podemos subestimar la importancia de los nombres, tanto en esta escena como en la narrativa general. En este contexto, no podemos subestimar la importancia de los nombres, tanto en esta escena como en la narrativa general. Marion, diminutivo de Marie, también forma parte de la palabra marionette (marioneta), lo que sugiere cómo Norman la manipula a su antojo y la conduce inevitablemente a su muerte En cuanto a Norman, su nombre de pila, Norman, es una contracción de "hombre normal", pero al relacionarlo con su apellido Bates, el sentido es claro. Bate, una palabra del argot inglés que significa "ataque de mal genio", vaticina que la segunda personalidad de Norman -su madreestá llena de ira. Su apellido también coloca a Norman en una extraña posición, porque no solo es el portador de la personalidad de su madre, sino que también es el cebo (bait es un homónimo del inglés bate) de su ira. Norman Bates, el hombre “normal” que, a su vez, es el cebo de las propensiones homicidas de su segunda personalidad.

Hitchcock, en una escena de diez minutos, es capaz de mostrar con tanta claridad, inteligencia y habilidad, su historia de tan rico simbolismo y atención a los más simples detalles

El tercer y último momento clave relacionado con la comida ocurre cuando el detective privado Arbogast llega al motel Bates y encuentra a Norman sentado en una mecedora en el porche de la oficina, leyendo una revista y sosteniendo un paquete de caramelos. Es aquí donde por primera vez se muestra la bolsa de papel kraft con el sello de "Kandy Korn", un dulce con forma de grano de maíz. Cuando Arbogast se aproxima, Norman se levanta y comienza a comer los caramelos, ofreciéndole algunos al detective de manera cortés, aunque este los rechaza. Ambos entran en la oficina y Norman coloca la bolsa sobre el mostrador. Mientras Arbogast lo interroga, Norman toma otro caramelo de la bolsa La cámara se acerca a su rostro, enfocándose en su mandíbula y boca, donde se observa cómo su quijada se tensa y se relaja, reflejando su esfuerzo por controlar las emociones mientras mastica el dulce. Sin embargo, su expresión revela un claro nerviosismo. La iluminación y el ángulo inusual de la cámara contribuyen a crear inquietud, intensificando la sensación de que algo no está bien

La escena remite a el momento del sándwich, cuando Norman comenta al detective: “Tenía un hambre horrible... así que le hice algo de comer.”

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Más tarde, en otra escena, Norman aparece sentado en la penumbra, con una única luz alumbrando y el teléfono a su lado, mastica vorazmente Kandy Korn. Estos dulces también hacen una aparición sutil en la escena del sándwich, cuando Marion sale de la oficina y Norman, mientras la observa, saca un caramelo del bolsillo de su chaqueta Más adelante, en la escena del pantano, cuando Norman se deshace de la evidencia de su crimen, empuja el vehículo con el pie y, observa cómo se hunde lentamente, come dos caramelos. El vehículo se sumerge por completo con un suave plop, como un último trago del pantano, seguido de una pequeña burbuja que parece un eructo visual. En ese instante, tanto el pantano como Norman han "engullido" a Marion.

Durante el filme, Norman Bates constantemente picotea caramelos de maíz. Esta idea surgió del propio Perkins, quien quiso darle a Norman la apariencia de un pájaro comiendo semillas. Hitchcock eligió el dulce con forma de maíz porque decía que el cuello de Perkins le recordaba al de una gallina, sugiriendo la imagen de una gallinácea tragando entero el maíz que llena su buche.

Ahora bien, más allá de lo anecdótico, estas escenas sugieren que Norman es un comedor compulsivo y ansioso. Al picotear Kandy Korn, evidencia su desconexión con la realidad y su necesidad de escapar, tanto de sus problemas como de su adultez.

Sus luchas internas parecen ser acalladas, llenándose la boca con comida para evitar pronunciar

palabras cargadas de una emoción que lo aterra, palabras que aluden a sentimientos que no se permite experimentar.

Los trastornos alimentarios son una forma de expresar sentimientos que no pueden ser verbalizados, un modo de exteriorizar emociones que no se logran reconocer o afectos que, desde el inconsciente, buscan desesperadamente manifestarse. La boca que se cierra para masticar es la misma que quiere hablar. Las palabras salen por el mismo orificio por el que entran los alimentos. La comida ayuda a aliviar la tensión que perturba; esos actos que esconden deseos, ambiciones, decepciones o fantasías que lo llevan a deglutir para satisfacer sus necesidades. Norman, intenta llenar ese vacío interior mediante la alimentación

La combinación de un inocente dulce con el oscuro trasfondo de Norman resalta la dualidad de su carácter. Por un lado, su comportamiento parece amable y tierno; por otro, existe una oscuridad latente que se manifiesta en sus acciones, representando una quimérica apariencia frente a la realidad. Los Kandy Korn, con sus colores vibrantes amarillo, naranja y blanco resultan atractivos a primera vista, creando un marcado contraste con la oscuridad de las acciones de Norman. Esto simboliza cómo los eventos, en la superficie, pueden parecer inofensivos o agradables, mientras que en el fondo esconden un peligro latente.

El infantil confite refleja el control y la manipulación que su madre ejerce sobre él, manteniéndolo atrapando bajo su influencia e incapaz de

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liberarse de su dominio. Al mismo tiempo, el dulce evoca nostalgia, trayendo a su mente recuerdos infantiles felices, discrepando de la solitaria y perturbada vida de Norman en la adultez. Lo que sugiere un anhelo por un pasado más simple y, quizás, alegre.

Pero, Norman Bates sufrió un trauma infantil significativo con la muerte de su padre, un evento que, junto con la subsiguiente sobreprotección de su madre, contribuyó a la disociación de su personalidad. Estos eventos traumáticos provocaron una fragmentación en su identidad, donde los mecanismos de defensa disociativos se activaron para manejar el dolor emocional. La sobreprotección materna, además, intensificó su incapacidad para desarrollar una identidad cohesiva y autónoma, resultando en una alteración del sentido del “yo” y en la manifestación de un trastorno de identidad disociativo. La fragmentación de la personalidad de Norman Bates puede interpretarse como un mecanismo inconsciente de defensa diseñado para evitar el dolor emocional y psicológico derivado de los traumas infantiles. Este proceso disociativo le permite manejar la angustia coligada con esos eventos traumáticos, muerte y sobreprotección, pero divide su identidad en distintos estados del “yo” que interactúan de manera fragmentada.

Norman Bates tiene una personalidad dual: su “yo” real y la figura de su madre, Norma. Estos diferentes estados de su “yo” son fragmentos de su identidad. Aunque Norma está muerta, su influencia persiste en el

comportamiento y decisiones de Norman, manifestándose a través de una voz y actitud controladora. La constante influencia y desaprobación de Norma condujeron a Norman a internalizar su voz y comportamiento. La personalidad de "madre" se convierte en un alter ego dominante que toma el control en momentos de estrés o cuando Norman se siente amenazado El otro "yo" de Norman representa sus miedos y deseos reprimidos. El trauma infantil contribuyó a su incapacidad para desarrollar una identidad propia. Al reprimir sus deseos y necesidades personales, Norman experimenta sentimientos de culpa y vergüenza, lo que lo lleva a una identidad disociativa. Una parte de él busca ser normal, mientras que, por otra parte, siente una presión constante para cumplir con las expectativas de la figura de "madre"; evidenciando una desfragmentación de su identidad.

Este acto de comer Kandy Korn representa la identidad disociativa, trastorno psicológico, en el que Norman experimenta dos estados del “yo” distintos y recurrentes. Consumir dulces, es lucha interna entre su personalidad adulta y su niño interior. La dualidad de Norman refleja temas más amplios de identidad y locura Norman está en una lucha constante entre su deseo de llevar una vida normal y sus impulsos violentos, los cuales están profundamente condicionados por la influencia de su madre; este conflicto interno es el que lo empuja a cometer actos atroces y a desvanecerse por completo, todo para complacer a su "madre". La revelación de la fragmentación de la personalidad de Norman es un giro crucial en la trama que sorprende a la

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audiencia y redefine la comprensión del personaje. Este cambio emblemático es un reflejo del estilo característico de Hitchcock, quien a lo largo de la película juega con las expectativas del espectador, a través de la voz incorpórea, la alianza imposible entre el cuerpo y la voz, que utiliza para representar a la madre de Norman

En final de la película, el Dr. Richmond ofrece una visión esclarecedora sobre la psique de Norman Bates, destacando cómo su infancia traumática y la relación disfuncional con su madre moldearon su personalidad. Explica que Norman sufre de un trastorno de identidad disociativo, donde su mente ha creado una segunda personalidad, la de su madre, como mecanismo de defensa ante el dolor emocional

El psiquiatra detalla cómo la represión de sus deseos y la culpa por haber matado a su madre y a su amante, al sentir la certeza de su desplazamiento por parte de este, son el leitmotiv que lo conducen a cometer actos atroces para resolver sus problemas. Esto denota la constante batalla interna entre su propia identidad y la influencia opresiva de su madre. Esta complejidad emocional revela no solo la tragedia de Norman, sino también la fragilidad de la mente humana cuando se enfrenta a traumas profundos.

Al elegir un caramelo, asociado comúnmente con celebraciones y alegría, pero que también es emblemático de Halloween, una festividad vinculada con el terror, los disfraces y la amenaza de trick or

treat, Hitchcock completa el estrato irónico de la narrativa. Esto subraya el choque entre lo banal y lo macabro dentro del contexto de horror y violencia, acentuando el contraste entre la inocencia aparente del dulce y la oscuridadsubyacentedelatrama.

Para Hitchcock, la comida fue un catalizador clave para hacer que la tensión fuese in cescendo y desarrollar personajes en sus películas Utilizó este recurso tanto simbólica como narrativamente para construir historias aterradoras. Desde los opulentos banquetes en Rebecca hasta los inquietantes encuentros alrededor de una mesa en Psycho, la comida se convierte en un elemento que trasciende el mero placer culinario, adquiriendo profundas connotaciones emocionales y psicológicas.

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Breveviajepor unapizzayun postre

En el texto se revisan algunas opiniones y tradiciones vinculadas a los orígenes de las salsas italianas, la confección de la pizza, los restaurantes italianos en Caracas, la emigración y la inmigración y los sabores de una ciudad en transformación

Caracas, como cualquier ciudad del mundo, deja de ser lo que era. La gente crece, se muda, muere, huye, se esconde, pero sobre todo olvida. Los que ganan las guerras imponen su visión del urbanismo y deshacen los ladrillos que consideran no valen más. Igual pasa en la mesa. Los sabores se pierden, entre otras cosas, porque los ingredientes no son los mismos, ni el proceso industrial ni el artesanal vuelan con el mismo estándar, porque tierras, suelos y aguas tienden a verse como un proceso repetitivo y no como una fuente única de existencia en cada paso.

El paladar se hereda en la medida que hay alguien pendiente de explicarte cómo, cuándo, cuáles y qué orden van los materiales. La cocina es un taller, ya reza el lugar común; pero también es un fresco. Los paisajes varían dependiendo de quién mira la imagen y de la nota al pie de página que explica la obra, el autor, los motivos, el tiempo y la historia alrededor

Nada de eso puede existir si no hay seres humanos reales que consideren valioso mantener un procedimiento, un trato, una estética, un ambiente y una carta.

FotoporEvans/ThreeLions/HultonArchive/GettyImages

Pocas cocinas sobreviven (en el más estricto sentido de la palabra) estos vendavales si no hay una familia detrás de ellas. Ese linaje es más que nombres, apellidos, fotos, encuentros, desencuentros, consejos y llamadas de atención. La familia, casi con nombre de tesis, es: una sucesión de pequeños secretos culinarios

IIRoma, el mediterráneo, los inventos y la soldadesca van de la mano para una fábula de la salsa. Los que alimentaban a las tropas, a los pueblos por donde pasaban, los que sembraban, recolectaban, procesaban y hacían posible el fuego de la cocina. Los que peleaban, dejaban de hacerlo. Los que viajaban se sentaban a disfrutar la pausa. Los inventores buscaron nuevas formas de crear instrumentos para la rapidez y la eficiencia

¿Quién, habiendo convertido el tomate en pulpa, decidió llevarla en envases, arcilla y luego en vidrio? ¿Cuántas veces se debió limpiar y hervir el recipiente (antes y después de la cocción) para que soportara las inclemencias del tiempo, el transporte y la rotura de la parte superior del tarro para el consumo inmediato? ¿Las raciones se medían por tantas escudillas por comensal con posibilidad de repetición? ¿Qué debía acompañar al plato y con qué utensilios se llevaba el alimento de la escudilla a la boca…y antes de la olla al plato?

Dependiendo de la región variarán los caldos y los adobos. Obedeciendo a los orígenes de versiones frente a originales, se verán las raíces hebreas o sirias de platos tan cercanos al día a día nuestro como las pizzas o las pastas bañadas simplemente en aceite o ajo.

Si hay algo que determina la precisión y el balance, no solo es el gusto, sino también la pobreza. Mientras más te das cuentas que la harina, el ajo, el aceite de oliva, el tomate y un toque de plantas en el aderezo hablan de un grupo humano con necesidades específicas, entonces entiendes por qué tomar nota de los pasos es un asunto que mejora hasta el bienestar social. La receta es un sucedáneo histórico de las transformaciones y viajes de cada gentilicio Si contraponemos una mesa turca del siglo XVI y una mesa promedio italiana, las principales diferencias apuntan a ese contrapunto entre sobriedad versus inmoderación de los platillos. Definitivamente, donde va figurando el azafrán (y la abundancia de especias) es en el reino, en el imperio, en las grandes masas con acceso a la abundancia de emboques

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Una pizza del tamaño y grosor correcto no resulta una tarea tan sencilla. Pasa por decisiones y pruebas

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Fácil es comerse una pizza con hambre; difícil es repetir en el lugar, si lo que te llevaste contigo fue una experiencia memorable (pero en el mal sentido). En Café Piú en Bello Monte Caracas consigues simpleza y precisión.

Recomendar es cómodo a partir de su carta: una pizza de queso de cabra y cebolla caramelizada al final de la tarde. Una simple Margarita, a cualquier hora. La que hermana a la rúcula con el jamón serrano para el almuerzo. Agua con gas ayuda al comensal. Cerrar con un postre fresco (en el caso de más suerte tres leches o marquesas) un café grande (marrón como decimos en estos lados, todavía) Esperar que caiga la noche o simplemente irse a dónde lo requiera uno, la vida en el resto del día

Se hace lo que se puede, con lo que se tiene. Se come y se agradece. Se pide otro café y se reposa, mientras se evalúa el próximo movimiento, como si no dependiésemos del reloj.

Venezuela le debe varios tantos culinarios a Europa (España, Italia, Portugal) al oriente eterno … a Siria, Líbano y a Europa del Este para ampliar nuestro paladar. México no queda fuera de la cocina mundial si solo pensamos en que tomate, cacao y aguacate le dan la vuelta al mundo en cada bocado gracias a sus tierras. P A G E 1 9

@ortegabrothers

©Carlo Bavagnoli.

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