


– Introducción: Los juegos en casa
Cuando era niño, mis días estaban llenos de juegos en casa. Vanessa y Alex formaban parte de mi mundo. Vanessa me cuidaba como una hermana, siempre atenta.
Alex, su hermano, tenía una forma especial de ver las cosas, lo que hacía que jugar fuera único.

Pero un día, todo cambió. Vanessa enfermó. Escuché a los adultos decir que tenía cáncer, pero en mi mente infantil, esa palabra no tenía significado real.
Lo único que entendí fue que ya no jugaba como antes, pasaba más tiempo en su habitación y en la casa todo se sentía diferente. Yo, sin saber qué hacer, simplemente me alejé... – El cambio

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Refugio en los videojuegos
Me refugié en los videojuegos. Allí no había enfermedades ni silencios incómodos, solo mundos donde podía ganar y perder sin que nada pareciera importante. Dejé de buscar a Vanessa y a Alex como antes. No porque no me importaran, sino porque no sabía cómo enfrentar lo que estaba pasando.

Vanessa me llamaba. Varias veces preguntó por mí. Pero yo nunca lo supe. O quizás sí, pero no quise escucharlo. Me enteré demasiado tarde, cuando ya no había forma de responder. –


El día que Vanessa partió, sentí un vacío inmenso. No solo por su ausencia, sino por todo lo que nunca le dije. Nunca me disculpé por las veces en que fui indiferente. Nunca le agradecí por todo lo que hizo por mí. Nunca le dije cuánto la quería.
Por mucho tiempo, me pregunté si ella se había ido triste, esperando que yo la buscara. Hasta que una noche, la soñé. Me sonreía con esa ternura que siempre tuvo.
Su voz era serena, tranquila: —No te preocupes. Siempre estuve contigo.

– Un susurro en el viento
Desperté con el corazón latiendo fuerte. No sabía si había sido un simple sueño o algo más. Pero, desde entonces, cuando el viento sopla suavemente o cuando un rayo de sol me toca de manera inesperada, siento que es ella.

– El mensaje final
No sé si el perdón puede viajar entre mundos, pero quiero creer que sí. Y si Vanessa aún puede escucharme, quiero decirle que, aunque no lo supe en su momento, siempre la quise como a una hermana.
Y el eco de su voz sigue resonando en mi corazón.


