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Brief 8 Europa del Este

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Brief 8 El impacto de la crisis en los derechos de las mujeres: Perspectivas subregionales

El Impacto de la Crisis en las Mujeres de Europa Central y del Este Ewa Charkiewicz1

Preámbulo

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sta serie de artículos breves publicada por la Asociación para los derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID), presenta perspectivas subregionales de los impactos de la crisis en los derechos de las mujeres. Estos análisis subregionales son un aporte clave de expertas en temas de género y activistas por los derechos de las mujeres de las diferentes subregiones. Esta serie también incluye un análisis inter-regional que releva los aspectos comunes y diferenciales del impacto de la crisis a través del globo, así como un artículo sobre la nueva arquitectura internacional. Las mujeres están en el centro de la crisis actual que definimos como una crisis sistémica y estructural ya que combina varias crisis interrelacionadas: una recesión económica global, la crisis del cambio climático y la crisis del precio de los alimentos, la crisis energética y la crisis de la economía del cuidado. A este panorama de crisis sistémica se suma el aumento de la pobreza y la desigualdad en distintas partes del mundo, así como los impactos de la pandemia del VIH/SIDA. A la vez, están cambiando las relaciones tradicionales de poder entre los actores internacionales y los llamados países de “ingresos medios”. Entre ellos, los llamados BRICs (Brasil, Rusia, India y China), se han posicionado claramente como poderes claves de la escena internacional. Brasil y China se han convertido en acreedores de Estados Unidos e importantes inversores del Fondo Monetario Internacional, y poseen algunas de las reservas más importantes del mundo.

1 Ewa Charkiewicz es integrante de Feminist Think Tank (Polonia) y miembro de Women in Development Europe (WIDE).


El impacto de la crisis en los derechos de las mujeres: Perspectivas subregionales

La situación actual no sólo sugiere una nueva dinámica de poder, sino que además es el resultado del capitalismo agresivo promovido en las últimas décadas y pone en tela de juicio los modelos de desarrollo dominantes. La crisis no es algo nuevo para la mayoría de los países en desarrollo que han enfrentado varias crisis en las décadas pasadas (una crisis por década al menos) y también a comienzos de esta década. Sin embargo, la crisis alcanzó proporciones globales cuando impactó en las economías centrales y dejó en evidencia la interrelación creciente de los países desarrollados y en desarrollo en este mundo cada vez más globalizado. Esta crisis sistémica cuestiona a los gobiernos, a cada actor o actriz del desarrollo, activistas y analistas, el gran desafío de reinventar el sistema en el largo plazo y de reducir los impactos negativos de esta recesión a corto y mediano plazo. En este sentido, como ya lo han dicho muchos, la crisis también representa una oportunidad histórica para arriesgar y proponer formas creativas en el intento de corregir los errores del modelo de desarrollo neoliberal imperante. Los derechos de las mujeres y la igualdad de género como objetivo de desarrollo no puede ser ignorado o soslayado en este contexto. No solamente porque las mujeres se ven particularmente afectadas por estas crisis, sino también porque son actoras claves del desarrollo en la mayoría de las comunidades, son relevantes y vitales en la propuesta de enfoques eficaces para mitigar los impactos de la crisis expandiendo el cumplimiento de los derechos humanos, la sostenibilidad ambiental y los compromisos de desarrollo en todo el mundo. Durante la preparación de la Conferencia de Naciones Unidas de Alto Nivel sobre la Crisis Financiera Económica y Mundial y su Impacto en el Desarrollo (realizada entre el 24 y 26 de junio de 2009 en Nueva York), varias organizaciones por los derechos de las mujeres expresaron su preocupación acerca de los impactos de la crisis en las vidas de las mujeres2 y en sus derechos, y sobre las limitaciones de las respuestas a la crisis implementadas o propuestas hasta el momento. El Grupo de Trabajo de Mujeres sobre Financiamiento para el Desarrollo (WWG por sus siglas en inglés), del que AWID forma parte, ha estado muy activo y comprometido en la promoción del rol crucial de Naciones Unidas como espacio legítimo para abordar la crisis desde una perspectiva multilateral e inclusiva.3 AWID tiene un fuerte compromiso con la participación y el apoyo a iniciativas colectivas para influir en este proceso y también en la construcción de alianzas con actores y actoras de otros movimientos sociales. Las soluciones o respuestas a la crisis que han diseñado los mismos actores que produjeron esta debacle financiera y económica son inaceptables. Las respuestas a la crisis deben emerger de procesos amplios, en los que tanto los gobiernos como la sociedad civil participen en un diálogo enriquecedor y en donde los procesos de toma de decisiones den más respuestas a las necesidades de las personas y al cumplimiento de los derechos humanos. Tanto la sociedad civil como los gobiernos de todos los países del mundo, incluyendo los países de bajos ingresos, deberían ser actores centrales en este proceso de diálogo global sobre políticas. Los ámbitos multilaterales en el seno de Naciones Unidas son los espacios más inclusivos y equilibrados existentes hasta la fecha en el sistema internacional, y son los únicos que cuentan con mecanismos claros para la participación de los países en desarrollo y de la sociedad civil.

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2 Ver la declaración: The G20 committed to save the global economy at the cost of women, 17 noviembre, 2008, 11º Foro Internacional de AWID, en http://www.awid.org/eng/Enjeux-et-Analyses/Library/LE-G20-DECIDE-A-SAUVER-L-ECONOMIEMONDIALE-AUX-DEPENS-DES-FEMMES/(language)/eng-GB 3 Grupo de Trabajo de Mujeres sobre Financiamiento para el Desarrollo, Declaración de la Segunda Consulta de Mujeres convocada por el Grupo sobre FpD en Nueva York entre el 24 y 26 de abril, 2009, en http://www.awid.org/eng/About-AWID/AWIDNews/A-call-for-structural-sustainable-gender-equitable-and-rights-based-responses-to-the-global-financial-and-economic-crisis


El impacto de la crisis en las mujeres de Europa Central y del Este

Sean cuáles sean las propuestas que surjan de estos procesos de alto nivel para enfrentar la crisis, deberán de integrar un análisis sobre cómo estas tendencias repercuten en las comunidades y cómo impactan a las mujeres en diferentes sectores y territorios. La asignación de recursos para estas respuestas también debería de integrar la perspectiva de igualdad género y asegurar que aquellos sectores claves del desarrollo social como la salud o la educación no sean los que se desfinancien en aras del crecimiento económico y la estabilidad financiera. Los logros en el desarrollo social que han sido alcanzados en las últimas dos décadas, aún siendo limitados, estarán en un riesgo mayor si el foco de las respuestas a la crisis se limita al crecimiento económico y al retorno al estado de ”más de lo mismo”. En este sentido, los compromisos con los derechos de las mujeres y la igualdad de género como la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), la Plataforma de Acción de Beijing, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, no deben ser negociables en la definición de las respuestas a la crisis. Es en este espíritu que las autoras de los documentos incluidos en esta serie aceptaron el desafío de explorar respuestas a las siguientes cuestiones: • Considerando la diversidad de situaciones en que viven las mujeres, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrentan las mujeres en su subregión en el contexto de la crisis actual? • ¿Puede identificar acciones o iniciativas (respuestas a la crisis) concretas que ya hayan tenido impactos negativos y/o positivos en la vida de las mujeres? • ¿Los grupos de mujeres de su región están experimentando creciente discriminación como resultado directo o indirecto de la crisis financiera? • Si los paquetes de estímulo no incluyen perspectivas de derechos humanos y de igualdad de género, ¿hay posibilidades de que estos paquetes sean reformulados para incluir las dimensiones de género y de derechos? • Si los gobiernos de la región o subregión (u organismos regionales) no han concebido aún paquetes o medidas de estímulo, según su visión ¿cuál será el impacto al no abordar la crisis de manera oportuna a nivel nacional y regional? • ¿Cuáles son los futuros impactos potenciales en las mujeres de su región en el contexto de la recesión global? ¿Cuáles son las principales debilidades de la región en relación a la crisis económica? • La Comisión Stiglitz de la ONU4 y el G20 están intentando identificar iniciativas internacionales para reducir el impacto de la crisis en el desarrollo. ¿Cree que estas iniciativas globales tienen en cuenta los desafíos que enfrentan las mujeres de una manera que pueda ayudarlas a enfrentar la crisis en su región? Los análisis subregionales presentados en esta Serie son un intento inicial de contribuir a identificar potenciales desafíos, respuestas y propuestas desde una perspectiva de derechos humanos que tenga en cuenta las diferentes realidades e impactos que la crisis está teniendo en las distintas regiones del mundo. Los análisis también buscan contribuir a cimentar las respuestas a la crisis desde la igualdad de género y un sistema internacional más democrático y equitativo. 4 Ver las Declaraciones del Grupo de Trabajo de Mujeres sobre Financiamiento para el Desarrollo sobre la Comisión Stiglitz en http://www.awid.org/eng/Issues-and-Analysis/Library/Women-s-Working-Group-on-FFD-Contributions-to-the-Stiglitz-Commission/(language)/eng-GB y las Recomendaciones de Stiglitz en http://www.un-ngls.org/spip.php?page=cfr 3


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En los arículos subregionales resaltan algunas áreas de preocupación que reflejan desafíos comunes para los derechos de las mujeres en todo el mundo. La manera en que las mujeres se ven particularmente afectadas debido a su fuerte participación en la economía informal, la falta de reconocimiento de su trabajo no pago y reproductivo, así como los altos niveles de discriminación y desigualdad que enfrentan. Sin embargo, hasta la fecha la falta de perspectiva de derechos y de igualdad de género en los paquetes de estímulo o en las respuestas de políticas a la crisis a nivel nacional parece ser un denominador común a través de las diversas regiones. En todas las regiones, cuando el rol del estado se redujo, varias de las prestaciones sociales como la atención de la salud, el cuidado y la educación, fueron absorbidas por las mujeres, añadiéndose en general a su trabajo pago. Desproporcionadamente las mujeres han cargado sobre sus hombros el peso de las consecuencias de la reducción del estado, en particular en lo concerniente a la satisfacción de sus derechos económicos y sociales como la vivienda, la salud y la educación.5 Entre otros, estos hallazgos comunes expresan la necesidad de una nueva comprensión del rol del Estado y de la forma en que afectan sus decisiones a las mujeres. En particular, de la economía del cuidado donde los roles reproductivos claves que las mujeres cumplen sostienen a su riesgo el sistema económico. También se resalta la importancia cada vez mayor de concretar la agenda del trabajo decente. Si está emergiendo una era post-neoliberal, el nuevo sistema internacional se debería de construir a partir de las experiencias comunitarias, nacionales, regionales y globales y a partir de las agendas históricas de derechos humanos y de los derechos de las mujeres. Estas luchas de tan larga data deberán de ser reinterpretadas y comunicadas ampliamente para promover pensamiento alternativo acerca de las respuestas a la crisis. Un pensamiento alternativo desde una perspectiva de derechos debe de responder a visiones endógenas del desarrollo y promover respuestas holísticas a la crisis sistémica. En este sentido, nuestros propios esfuerzos desde los movimientos y organizaciones de mujeres; por construir discursos alternativos e influir en el sistema internacional deben de apoyarse en distintos tipos de conocimiento, tanto formal como informal. Nuestro discurso alternativo también debe de estar basado en un enfoque holístico y transversal que asegure que se oigan todas las voces, incluyendo las de los grupos más excluidos.6 La Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID)

Copyright © La Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID), Octubre, 2009 Autora: Ewa Charkiewicz Coordinación: Cecilia Alemany Traducción: Laura Pallares Edición: Guillermo Garat Corrección: Veronica Vidal Producción: Michele Knab Diseño y Diagramación: Miriam Amaro (sicdos.org.mx)

5 NOTAS DE LA REUNION DE ESTRATEGIA para el seguimiento de los esfuerzos en torno a la eficacia de la ayuda, la igualdad de género y el impacto de la crisis en las mujeres, 6-7 agosto 2009, Nueva York. Editado por Cecilia Alemany (AWID). 6 NOTAS DE LA REUNION DE ESTRATEGIA para el seguimiento de los esfuerzos en torno a la eficacia de la ayuda, la igualdad de género y el impacto de la crisis en las mujeres, 6-7 agosto 2009, Nueva York. Editado por Cecilia Alemany (AWID).

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El impacto de la crisis en las mujeres de Europa Central y del Este

1. El impacto en las mujeres de distintos grupos sociales Las crisis financieras y económicas y la rápida pérdida de la seguridad existencial no son nada nuevo para las mujeres y los hombres de los países del ex bloque socialista de Europa Central y del Este. Estas crisis han sido la condición permanente de la vida diaria de la mayoría de las poblaciones en la región. En los países examinados en este documento –incluyendo los nuevos países de la UE que emergieron de la división de Yugoslavia, Ucrania y Rusia– la lucha por la supervivencia y la inestabilidad han sido cosa de todos los días en los últimos 20 años Y también desde antes, cuando las primeras señales de la crisis del socialismo de Estado aparecieron en la década de 1980. En la ex Yugoslavia, la guerra exacerbó la inseguridad existencial. La paradoja es que la nueva crisis se produjo en el preciso momento en que la transición fue finalmente declarada completa y las vidas de mujeres y hombres ganaron estabilidad tanto para bien como para mal. Para la mayoría de las mujeres, la transición se caracterizó por un periodo de privaciones e inseguridad asociadas a la reestructuración. Las desigualdades en el acceso a la nueva riqueza generada con la privatización, al trabajo pago y a otras fuentes de ingresos han sido mayores en el caso de las mujeres. En cambio, los costos sociales de la transición, en particular los relativos a la transferencia de las responsabilidades de la reproducción social del Estado a los hogares recaen desproporcionadamente en las mujeres. Por lo tanto, las respuestas de políticas a la crisis financiera serán ineficaces si no logran tener en cuenta los efectos específicos y de género del cambio estructural en Europa Oriental. Si bien la reestructuración neoliberal y la resultante desigualdad en la distribución del ingreso es un fenómeno global (Scholte, 2000 y Milanovi, 1999) en la Europa del Este post socialista la introducción de una economía de

mercado coincidió con la reorganización del Estado, los marcos institucionales y las condiciones de trabajo y de vida. “Procesos de cambio estructural radical reconstituyeron las identidades y los intereses grupales” y “crearon nuevas divisiones de género así como de clase en el trabajo, los recursos y el poder” (True, 2000). Pronto surgieron profundas desigualdades, en particular en Polonia (OCDE, 2009) y Rusia, donde el 10% más pobre de la población representa menos de 2% del ingreso total, mientras que el 10% más rico acapara aproximadamente 40% del ingreso total (Kislitsyna, 2008). Si bien durante la transición emergieron nuevas identidades, roles y oportunidades para las mujeres, las relaciones de género permanecieron relativamente incambiadas. Mientras algunas mujeres lograron un alto estatus en el empleo (por ejemplo presidenta, miembro del directorio del banco central) surgió una nueva categoría de empleadas domésticas que involucra a muchas más mujeres. “Ukranika” (mujer ucraniana) se convirtió en el término genérico del trabajo doméstico temporal en Polonia, y “Polka” (mujer polaca) se volvió el nombre genérico de las sirvientas domésticas en Italia. Están disponibles y se disfrutan nuevas libertades y oportunidades, pero la vulnerabilidad social resultante del desmantelamiento de la ciudadanía social es mayor, aunque en distintos grados al interior de la región. La reestructuración económica, social y política introdujo formas neoliberales de ciudadanía dependientes de la capacidad de generar ingresos. Por ejemplo, en Polonia las mujeres del grupo en edad de retirarse pueden acceder a sus derechos asegurados por la legislación del periodo anterior a la transición. Sin embargo, las mujeres que se acercan a la edad de retiro, protegidas por la nueva legislación que promedia el pago de la pensión con el ingreso obtenido y el desempeño de fondos privados de pensiones, reciben jubilaciones por debajo del salario mínimo. Además, 5


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ahora hay mujeres y hombres sin cobertura de servicios de salud ni derecho a pensiones. Los efectos de la privatización masiva y rápida (en oposición a la reestructuración más gradual) como la llevada a cabo en Rusia, indican un incremento de 12,8% de la tasa de mortalidad en los hombres en ese país (Stuckler, King, 2009), y la carga de cuidar a los niños y atender sus necesidades recae en las mujeres. El acceso a la nueva riqueza fue para el género masculino, con un nicho para las mujeres en pequeñas empresas (Yurchak, 2003). Como revela un reciente estudio de cuatro volúmenes sobre Polonia, los beneficios de la privatización han sido capturados por una nueva micro-clase gerencial, mientras que los costos de la privatización, incluyendo la pérdida de empleos, la caída de los salarios, las inyecciones de fondos y donaciones de propiedades de los patrimonios estatales a empresas o bancos antes de su venta, se han socializado (Tittenbrun, 2009). En la nueva micro-clase gerencial, las mujeres son una minoría significativa. Un estudio de 2007 sobre la integración de las juntas directivas de las corporaciones públicas listadas en la bolsa de valores en Polonia revela que solo el 11% de los miembros de juntas son mujeres (Puls Biznesu, 2007). Asimismo, más allá de la equidad formal de género, la manera en que se crea la riqueza y el patrón de distribución de beneficios y costos, incluyendo los costos sociales y ecológicos de la generación de la riqueza, también son problemáticos. El asesinato de cinco mujeres empleadas como cobradoras de deudas de Provident (un banco de ahorro de Reino Unido con sucursales en Polonia) subraya la marcada dimensión de género de la creación de la riqueza. Provident presta dinero a los hogares más pobres a tasas de interés extremadamente altas. La empresa se beneficia extrayendo dinero de los pobres y presionando a los malos pagadores, encerrándolos en un sistema de cuotas y tarifas que fuerza al personal de toda la jerarquía de la empresa a buscar ganancias en el sector de alto riesgo (sub-prime) (Mi6

chalewicz, 2009). Al servicio de sectores más ricos de la población, respetables instituciones financieras están organizadas siguiendo los mismos principios. 2. Pobreza, pérdida del empleo y ausencia de las estrategias previas Exceptuando Polonia y Eslovenia, la primera década de transición en los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y los nuevos estados independientes produjeron un producto total menor que en 1989. Hacia fines de la segunda década, el PIB de la región alcanzó los niveles de la pre-transición (UNICEF, 1999 y Banco Mundial, 2009). Sin embargo, la recuperación tuvo corta vida: debido a la actual crisis financiera y económica, todos los países de la región están experimentando una rápida caída del crecimiento económico. El grado del declive varía según los países, siendo los más afectados Ucrania, los estados bálticos y Hungría. El efecto de bola de nieve de la volatilidad del mercado financiero y el revés económico hace pensar en la alta probabilidad de una crisis humana. Según el Banco Mundial (2009), la nueva crisis financiera hundirá en la pobreza a 35 millones de personas en la CEI y en los nuevos estados independientes, con los predecibles efectos de género. Esta crisis ha causado una pérdida de empleo a un ritmo no visto desde comienzos de la década de 1990: el desempleo crece un punto porcentual por mes en algunos países (Estonia, Letonia, Rusia, Ucrania). Esto se ve exacerbado por rápidos incrementos en las deudas salariales (salarios impagos o parcialmente pagos) en Rusia y Ucrania (Rohland, 2009). La deuda salarial es considerada un síntoma de crisis de los derechos humanos. Los efectos de la crisis financiera y económica en las mujeres se distribuyen a lo largo del eje de las estratificaciones sociales creadas en los últimos 20 años, produciendo efectos


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multifacéticos y variados entre las mujeres de distintos grupos sociales. Por ejemplo, las mujeres (y los hombres) de las zonas rurales que tienen acceso a tierras y pueden producir su propio alimento tendrán recursos para sobrevivir. En cambio, los pobres urbanos que enfrentan el desafío de vivir en pueblos donde existe una sola empresa y no tienen lazos familiares en el campo carecerán de los recursos necesarios para arreglárselas con eficacia. Un número limitado de emigrantes se beneficiarán de la pérdida de valor de sus monedas locales en relación al dólar y/o el euro ya que el ingreso convertido a la moneda local otorga mayor ganancia. Pero para muchos otros, el desplome económico en los países anfitriones podría llevar a la reducción de la cantidad de empleos disponibles para los inmigrantes. Una joven graduada en su primer empleo podría ver su contrato extendido pues su trabajo es relativamente barato, mientras que el contrato de una colega con experiencia puede ser dado por terminado y las tareas asignadas a la joven. Los efectos de género de la crisis en la nueva clase media impactan particularmente en jóvenes mujeres profesionales de la primera generación nacida después de 1989, que combinan la carrera –por ejemplo en la banca, el turismo o los servicios de consumo, áreas duramente golpeadas por la crisis– con la crianza de los hijos. Debido a la pérdida de ingresos, los crecientes costos de vida y el pago de la deuda hogareña, estas mujeres enfrentan nuevas inseguridades. Asimismo, no es raro que las empresas utilicen la crisis financiera para justificar la reducción de puestos de trabajo, el recorte de costos y el incremento de los márgenes de ganancia. Como resultado, el trabajo del personal no despedido se intensificará, externalizando los costos de salud humana y asignándolos una vez más a la economía del cuidado.

ingresos que carecen de ahorros pre-existentes y ya no consiguen seguir las estrategias anteriores para hacer frente a la pobreza (e.g. la emigración puede ya no ser una opción viable cuando los países de destino enfrentan reveses económicos). Como se mencionó antes, si bien las tasas de cambio hacen más atractivo emigrar en busca de empleo, la caída económica y la creciente competencia, por ejemplo en Reino Unido, Alemania y Holanda, aumentan la dificultad de encontrar empleo en el sector formal. Algunos países (como Holanda) ya han reducido el acceso a sus mercados de trabajo para los inmigrantes, por ejemplo de Rumania y Bulgaria (Dutch News, 2008). En República Checa, los inmigrantes vietnamitas han sido forzados a regresar. Las autoridades checas están ofreciendo billetes aéreos gratuitos y 500 euros en efectivo a inmigrantes desempleados para permitirles regresar a su país. La mayor reducción en la demanda de trabajo inmigrante se ha visto en el sector de la construcción, que emplea a inmigrantes de Ucrania. Alrededor de 8.400 millones de dólares, un 8% del PIB de Ucrania proviene de remesas (Drach i Najibullah, 2009). Las mujeres se ven afectadas tanto como trabajadoras inmigrantes como receptoras de remesas. En Ucrania, por ejemplo, los emigrantes retornados no tienen fuentes alternativas para sustentarse. La crisis económica, exacerbada por la crisis energética en Ucrania (debido al conflicto con Rusia por el precio del combustible) resultará en emergencias humanas. Cuando la crisis se extiende a los hogares, las mujeres no solo se ven afectadas por la pérdida de empleos e ingresos, sino que se espera de ellas que vuelquen más tiempo al cuidado y se desempeñen en el trabajo doméstico en condiciones cada vez más precarias. No es sorprendente que el trabajo sexual se convierta en la principal oportunidad laboral que se abre para las jóvenes.

La carga más pesada de la crisis financiera recae sobre las mujeres de hogares de bajos 7


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3. Tendencias económicas y acciones gubernamentales Durante los últimos 20 años, todos los países de Europa Central y del Este se han integrado en diversos grados a la economía global. Como resultado, la actual crisis se está expandiendo a través de la producción global y las redes de distribución. La situación de las empresas matrices, sean estadounidenses (General Motors) o indias (Videocon Group), afecta a las economías y comunidades locales. Cuando por ejemplo las fábricas locales de las empresas multinacionales cierran o se trasladan, las economías y comunidades sufren un impacto significativo. Además, los accionistas mayoritarios (en la banca o las telecomunicaciones, por ejemplo) desmantelan los activos y presionan a las compañías sucursales pidiendo dividendos que no serán reinvertidos localmente. Unas pocas empresas se están reubicando en Europa Central y del Este, donde pueden reducir costos operativos pagando a los trabajadores menores salarios que en el país de origen. Dell, que estaba aportando 5% del PIB de Irlanda, está trasladando la manufactura de ordenadores de Limerick, Irlanda, a Lodz, Polonia. Habrá beneficios locales en Lodz, pero 1700 mujeres y hombres perderán su empleo en Irlanda. La economía local en Limerick, antes objeto de exposición del milagro económico irlandés, ha colapsado (France24, 2009). Para países dependientes de los productos básicos como Rusia y para los sectores orientados a las exportaciones de otros países, el descenso económico en los países más antiguos de la UE y de Estados Unidos tiene un impacto en el empleo y el ingreso a nivel global, con enormes consecuencias para las condiciones de vida. No resulta sorprendente que una ola de protestas, incluyendo ataques violentos contra los parlamentos haya recorrido Bulgaria, Hungría, Rusia, Lituania, Letonia y Estonia. La manifestación más reciente tuvo 8

lugar en Pikaliewo, en el norte de Rusia, donde habitantes desesperados liderados por mujeres bloquearon las calles en demanda de puestos de trabajo e ingresos después que 3 de las 4 fábricas de cemento de la localidad cerraran y la cuarta dejara de pagar los salarios a su debido tiempo (TVN24, 2009). Este caso subraya los efectos de contagio de una burbuja de desarrollo que ha explotado, tanto en el sector de la construcción y sus proveedores como en las economías locales. La crisis financiera ha cobrado su precio con la pérdida de empleos y destruyendo formas de vida. Los trabajadores despedidos, en particular mujeres próximas a la edad de retiro, tienen muy pocas posibilidades de encontrar nuevos empleos. El desempleo y los bajos salarios son las causas primarias de la pobreza en la región. Al igual que sucedió en los primeros años de la transición, los empleos en la industria feminizada de la vestimenta han sido los primeros en desaparecer. En Polonia, la industria de la vestimenta ha enfrentando dificultades puesto que los mercados de alto nivel que alimentaba en Europa Occidental se han reducido. El número de puestos de trabajo perdidos, incluyendo subcontratistas, se estima en 40.000, y la mayoría estaban ocupados por mujeres (Polska Times, 2009). En República Checa la Asociación de la Industria Textil considera que, en el peor escenario, el empleo en esa industria (que actualmente alcanza a 52.000 personas tras decenas de miles de despidos) se podría reducir en otros 10.000 puestos para 2010 (CzechNews, 18 noviembre 2008). El sector bancario también está reduciendo empleos, con 12.000 puestos perdidos sólo en Polonia (Gazeta Wyborcza, 2009). La reducción de los empleos ofrecidos, particularmente en Bulgaria, Letonia, Eslovaquia, Hungría y Polonia tuvo lugar en el último trimestre de 2008. En Hungría, las vacantes representan actualmente 10% de los desempleados registrados (Oficina Estadística de


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Hungría, 2009). En Polonia, solo 14% de los desempleados registrados tienen derecho a beneficios, que son muy escasos: 240 dólares los primeros tres meses y 120 dóalres en los tres meses siguientes (GUS, 2006). En Polonia, el cierre y la reducción de fábricas también fue causado por el colapso de nuevas empresas polacas, entre ellas una procesadora y distribuidora de carnes y una fábrica de vidrio que especularon en los mercados de divisas. Las empresas cuyo mayor accionista era el Estado perdieron 300 mil millones de dólares en operaciones equivocadas de contratos en el mercado cambiario (Pawlak, 2009, PAP 2008). En seminarios organizados por la OCDE, el Banco Mundial y el FMI, las empresas locales fueron entrenadas y estimuladas a crear mercados para el comercio de deuda y derivados (OCDE, 2007). Los presupuestos estatales están experimentando un sinfín de problemas financieros, incluyendo la falta de ingresos, el aumento de los costos de la deuda estatal y la reducción de la inversión extranjera directa y de las remesas, esta última creando agudos problemas para los hogares dependientes de ingresos del exterior. Ante la disminución de la demanda de exportaciones, el flujo comercial y la dependencia de los productos básicos (Rusia), los altos niveles de deuda pública, empresarial y de los hogares, y los efectos sociales visibles, los cierres de empresas, despidos masivos, caída de la oferta de empleo y las crecientes estadísticas de desempleo, está claro que la crisis no puede ser negada. Aún así, los gobiernos de la región apenas han admitido los efectos sociales de la crisis. Preocupados por el desempeño de los mercados de valores y los fondos de inversión y temerosos de la reacción de las poderosas agencias calificadoras de riesgo, los gobiernos recurren a ardides en los comunicados públicos o simplemente a la fuerza bruta. En Letonia, por ejemplo, un profesor universitario de economía fue detenido por advertir sobre

la crisis financiera en su país (New Statesman, 2008). Con la reducción de la inversión extranjera, los crecientes costos del servicio de la deuda y la reducción de los ingresos, los gobiernos tienen poco espacio de maniobra; por lo tanto es muy posible caer en una nueva trampa de la deuda. Varios países (Hungría, Ucrania y los estados bálticos) estuvieron al borde de la quiebra y fueron rescatados por nuevos préstamos del FMI y el Banco Mundial. Además de los 7.500 millones de dólares que el Banco Mundial otorgó a Polonia para pagar por la transición a una economía de mercado, en el contexto de la crisis recientemente se negoció un nuevo préstamo de 1.000 millones de dólares (Banco Mundial, 2009). Hungría fue salvada de la quiebra con un préstamo del FMI, el Banco Mundial y la UE por 15.700 millones de dólares (FMI, 2008). Mientras los intereses de la deuda van en aumento, los ingresos –limitados por la política fiscal liberal y la carrera por ofrecer condiciones favorables para el sector privado, incluyendo reducciones y exoneraciones impositivas– van en caída. En Polonia, desde comienzos de la década de 1990 hubo reducciones de los impuestos al ingreso empresarial y personal y el último recorte fue en 2008. En Bulgaria rige la misma tasa de 10% al ingreso personal y empresarial. Para acceder al financiamiento de la UE, como por ejemplo los fondos estructurales, los gobiernos deben efectuar un prepago que luego es reintegrado. Sin embargo, para hacerlo los gobiernos deben recurrir a préstamos bancarios o a la emisión de bonos. Estas medidas aumentan la deuda pública, conduciendo a una nueva trampa de la deuda. Las políticas macroeconómicas, incluyendo nuevos préstamos, no están sujetos a consultas públicas. Una revisión de los paquetes de estímulo actualmente implementados en la región revela que todos los gobiernos han planificado dando prioridad al sector privado, inyectándole 9


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nuevos fondos y garantías de créditos. Por otra parte, los costos sociales asociados a la crisis no están siendo enfrentados. En la respuesta fiscal anti-crisis de Rusia planificada para 2009, un mero 3,81% es asignado a la protección de grupos vulnerables (Rohland, 2009). En un reciente discurso en una conferencia académica, el director de la Oficina en Moscú del Banco Mundial, Klaus Rohland, declaró que a través de un gasto adicional moderado (1% del PBI) –si este es “bien asignado”– es posible aliviar sustancialmente el impacto social de la crisis (Rohland, 2009). Esta vez los gobiernos no están siguiendo el consejo del Banco Mundial. “Bien asignado” se convierte en una fórmula mágica para pretender que las consecuencias humanas de la crisis sean tenidas en cuenta. Todos los paquetes de estímulo están basados en un marco de la economía de la provisión: respaldando al sector privado se contribuirá al bienestar global. A fin de evitar ahuyentar a los inversores o a las calificadoras de riesgo, el apoyo al sector social no es mencionado en los anuncios públicos sobre las respuestas gubernamentales a la crisis. El paquete de estímulo ruso incluye 20.000 millones de dólares y promesas de reducciones impositivas de entre 24% y 20%. En Hungría, 1.400 millones de dólares son asignados a pequeñas y medianas empresas para mejorar la competitividad del sector privado a través de, entre otras medidas, reducciones impositivas. El gobierno de Lituania anunció que se propone apoyar a las empresas para que obtengan créditos, mejorar el entorno económico del país, minimizar la regulación del mercado, estimular las exportaciones y la inversión, acelerar el uso de la asistencia estructural de la UE e incrementar la eficacia energética en los edificios. El plan de estímulo de Polonia menciona los temas sociales una vez, existe una propuesta de recolectar 1% del ingreso personal para asignarlo a empresas sociales. La respuesta del estado polaco a las emergencias humanas es, por lo 10

tanto, una propuesta de acción caritativa de los miembros ricos de la sociedad. En su totalidad el plan de estímulo polaco de 30.000 millones de dólares está pensado para estimular el crecimiento del sector privado. Todos los gobiernos de la región están dando forma a sus respuestas políticas pensando en los inversores internacionales y en los mercados de crédito, en lugar de pensar en sus propios ciudadanos (Economy Watch, 2009, MTI News, 2009, Lithuanian News Agency, 2009, PAP, 2008). Los paquetes de estímulo de hecho están dejando fuera y discriminando en particular a las mujeres y hombres pertenecientes a los hogares de bajos ingresos. Los enfoques nacionales de la crisis demuestran una clara discriminación de género manifestada en el sesgo hacia la economía productiva y financiera virtual a expensas de la reproducción social, pero los casos locales específicos de discriminación de género son más difíciles de identificar sin una investigación más profunda. Asimismo, hay precedentes históricos como el aumento de la brecha de género durante los primeros años de la transición. La brecha salarial de género se agrandó durante la crisis financiera en Rusia en 1998. Las mujeres de bajos ingresos fueron las más golpeadas, e incluso sufrieron la falta de pago de sus salarios (Gerry et al, 2001). Desafortunadamente, todo indica que la historia se repetirá. Es importante pensar fuera del esquema neoliberal. Con meras palabras carentes de acciones para la protección de los grupos vulnerables, iniciar políticas orientadas por agencias calificadoras de riesgo, inversores extranjeros y el mercado del crédito solo tendrá como resultado un exacerbamiento de la crisis humana. Si la crisis financiera no es atacada de raíz y si no se minimiza la dependencia del crédito de los hogares, los estados y las empresas, la crisis se repetirá a sí misma a una escala mucho mayor.


El impacto de la crisis en las mujeres de Europa Central y del Este

Referencias Banco Mundial. 2008. Project document. X2I6P64990

23 diciembre 2008. Disponible en http://go.worldbank.org/

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El impacto de la crisis en los derechos de las mujeres: Perspectivas subregionales

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El impacto de la crisis en los derechos de las mujeres: Perspectivas subregionales

PERSPECTIVAS SUBREGIONALES Brief 1 América Latina Crisis Económica e Impactos Sociales y de Género Por Alma Espino y Norma Sanchís

Brief 2 El Caribe El Impacto de la Crisis en las Mujeres del Caribe Por Rhoda Reddock y Juliana S. Foster

Brief 3 Asia El Impacto de la Crisis en las Mujeres de Asia Por Jayati Ghosh

Brief 4 Islas del Pacífico Impacto de la Crisis Económica Global en las Mujeres de las Islas del Pacífico Por Karanina Sumeo

Brief 5 Asia Central El Impacto de la Crisis Global en las Mujeres de Asia Central Por Nurgul Djanaeva

Brief 6 África Occidental La crisis financiera global y las mujeres en África Occidental: Impactos en el desarrollo y políticas para promover la recuperación Por Dzodzi Tsikata

Brief 7 Europa Occidental El Impacto de la Crisis en las Mujeres de Europa Occidental Por Wendy Harcourt

Brief 8 Europa del Este El Impacto de la Crisis en las Mujeres de Europa Central y del Este Por Ewa Charkiewicz

Brief 9 Estados Unidos El Impacto de la Crisis en las Mujeres de los Estados Unidos Por Rania Antonopoulos y Taun Toay

Brief 10 África del Este El Impacto de la Crisis en las Mujeres en África del Este Por Zo Randriamaro


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