Aunque no lo creas, años luz atrás, ser hippie era tener onda. El término que definió al movimiento contracultural más importante del siglo XX fue rápidamente adoptado como un sustantivo o adjetivo descalificatorio: “Sucio jipi”, grita el establishment. “Odio cualquier cosa que sea jipi”, escupe un punk, un posmoderno o un peronista. Sin embargo, la influencia de los extraños de pelo largo y las chicas sin corpiño con poca propensión al depilado pueden rastrearse hasta nuestros días sin tener que buscar demasiado profundo. ¿Estamos a las puertas del invierno del amor?