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diario del juicio abril 2011

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el eslabón | abril de 2011

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JuIcIo Díaz BESSonE

El dolor, el miedo y la verdad El testimonio de Marta Vennera en el juicio a la patota que actuó en el Servicio de Informaciones durante la última dictadura revela uno de los costados más trágicos del impacto del terrorismo de Estado en miles de familias argentinas. por Juane Basso a testigo Marta Vennera brindó el martes 15 de marzo un relato repleto de emociones encontradas, donde el miedo, la culpa y el dolor vividos esos años se hicieron presentes. “Después de muchos años de silencio quiero reivindicar a mi marido como un militante de la Juventud Peronista”, expresó la testigo.

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Militantes de la vida Marta Vennera declaró que el 27 de septiembre de 1976 ocurrió la desaparición de su marido antonio Ángel López. Y recordó que “en la mañana del 27 era lunes, Antonio salió temprano, antes de ir a trabajar tenía una tarea como militante de la Juventud Peronista, tenía que volantear la zona de Villa Diego, iba con un grupo, él tenía una moto, era una misión riesgosa, porque era una época difícil, habían caído muchos militantes, las citas y controles estaban cantados, el riesgo hizo que el día anterior antonio reuniera a la familia”. Luego Vennera continuó: “Yo no militaba pero apoyaba la militancia de antonio. Después de la volanteada tenía que ir al trabajo, en un estudio de arquitectura. Yo trabajaba de preceptora en el colegio Misericordia, estaba embarazada de dos meses, y estaba angustiada esperando el llamado. Llegó el mediodía, y me fui a casa de mi mamá, porque si antonio había caído lo habitual era un allanamiento. estuve todo el día en casa de mi mamá, a quien no le dije nada, esperando que antonio me venga a buscar. no le dije nada a mi mamá porque en mi familia había muchos policías y no sabíamos que había pasado, si yo hablaba podía estar echándole la policía encima a estos chicos. Disimulando que estaba todo bien me fui a casa de un hermano de antonio, Jorge, me quedé a pasar la noche ahí un par de días más. en casa de mi cuñado decidimos ir a vivir a casa de unas tías abuelas de antonio que me hacían pasar por una sobrina que llegó de otro lado”. Marta realizo un conmovedor relato de aquellos tiempos en los que pretendía no perder la esperanza de reencontrarse con su compañero. “trate de no llorar, yo tenía que estar bien, si no veo un cadáver, yo tengo derecho a esperar una persona que está viva”, dijo a los jueces la testigo. a continuación Vennera dijo: “Lo primero que hice fue una denuncia de desaparición y busca de paradero, eso fue el 9 de octubre, habían pasado un poco mas de 10 días. Fue en ese tiempo que me llega una versión. La historia de una pareja que iba en moto, que un auto, que el muchacho que maneja para, levanta los brazos y le disparan en la nuca, que la chica corre y la meten adentro del auto y al muchacho también, levantan los volantes, y la moto quedo tirada muchas horas en ese lugar. Parecía creíble. Yo me aferré a la posibilidad que un balazo habría terminado enseguida con la vida de antonio, que no hubiera sufrido torturas”. La versión de ese operativo es la misma que la familia Moro-De Vicenzo obtiene sobre la posible “caída” de Miriam, la hermana de ana Moro, fundadora de Familiares de desaparecidos y testigo de

la causa que ya declaró meses atrás. “gerardo, mi hijo –siguió el testimonio de Marta– ya había nacido, y recuerdo haber ido con mi cuñado Jorge, a fines del ‘77 a verlo al padre Héctor garcía, que nos aseguró que lo había visto a antonio, que estaba bien, que pronto iba a salir. Por la ilusión, confiamos en el cura”. Luego Vennera comentó que un día su familia se conecta con alguien de la Policía Federal de quien, en un primer encuentro, no obtiene respuestas. De la segunda vez que se encuentra con esa

bre. Me mostraron fotos, había varias fotos, en una estaba antonio muerto, un muerto tirado entre yuyales, boca abajo, en otra de frente vestido, tenía como un trapo o una tira rasgada en la cabeza, lo que me dio la idea de que podía haber sido una venda o mordaza. Me desespero, porque pienso que entonces no había caído enseguida. Había otra foto que parecía tomada en una morgue, porque era el cuerpo sobre una mesa; se veía la parte superior del torso, era una situación de morgue, tenía los ojos cerrados y el gesto crispado, tenso, era anto-

“Un policía federal me empieza a decir que quizás Antonio se había ido con otra. Yo le dije que no, que estábamos bien, que él estaba contento con el bebé que esperábamos, y me pregunta si prefería que esté muerto o se hubiera ido con otra...” persona de la Policía Federal, Vennera recordó el siguiente diálogo: “Un policía federal me empieza a decir que quizás antonio se había ido con otra. Yo le dije que no, que estábamos bien, que él estaba contento con el bebé que esperábamos, y me pregunta si prefería que esté muerto o se hubiera ido con otra. Y yo le di la respuesta más espantosa, que prefería que esté muerto. Y me dijo «bueno vamos a buscar entre los muertos». Dijo que había unos cadáveres aparecidos en un camino de tierra que, por la descripción y la fecha, podía ser antonio. Y llamó a un empleado que no estaba uniformado, que me acompañó a los tribunales”. Luego la testigo ofreció el tramo más tremendo de su relato: “allí me hicieron algunas preguntas en relación a la fecha de mi casamiento, nosotros nos habíamos intercambiado anillos, así que si ese era antonio tenía un anillo con mi nom-

nio yo no tenía dudas”. el suspenso creado por el relato de la testigo no bajaba su intensidad, Vennera comentó que “había otras fotos” de “un cuerpo de una mujer con los ojos entreabiertos y pelo desordenado”, y describió a los jueces: “Me preguntaron si yo tenía idea de quién podía ser, yo pensé que podía ser Miriam (Moro). Pero yo había negado en todo momento la militancia de antonio, yo dije que no sabía quién podía ser, tenía miedo no sólo por lo que pudiera pasarme a mi sino la consecuencia sobre otras personas, cómo justificar quién era Miriam qué había ido a hacer antonio. Yo estaba ahí, enterándome de que antonio había sido asesinado”. La testigo pareció revivir durante su testimonio las sensaciones contradictorias que la atravesaron en aquel instante de hace 34 años: “Yo había cortado todo vínculo con la vida anterior, dejé de ver a los amigos de antonio, me quedé en el

círculo cerrado de mi trabajo y la casa de mi familia. La idea era no arriesgar a nadie que tuviera relación conmigo y mi entorno, en esa escena, en ese espacio de opresión, no sé que respuesta podría haber dado más que esa negación que me espanta, porque eso impidió que la familia Moro recupere los restos de Miriam, en un tiempo que le hubiera permitido recuperarlo. seguramente alguien sabía lo que había pasado y me veían a mi ilusionada, esa es la tragedia, esperar la aparición con vida, ponerme a mi delante de las fotos era decirme basta, deja de esperar. La decisión que tomé fue la de negar, no la conozco, no sé quién es, fue un dilema”. Más adelante en su testimonio, Marta comentó que en diciembre de 1983, se encontró con ana Moro. “Le pregunte si había podido saber sobre Miriam –declaró Vennera–, yo le dije que sabía que había pasado con antonio. ana se puso mal y me pidió que la acompañe a la calle Corrientes, a la oficina de la aPDH, donde estaba Delia rodríguez araya. Le hablé del expediente, trámite y fotos. Delia me reprochaba como había podido callar tanto tiempo, que locura tenía encima. se ve que yo seguía mal, esta traba a asumir toda la historia, cuando a raíz de las actuaciones de ana Moro, soy citada a los tribunales, yo sigo sosteniendo que antonio salió a trabajar y que no estaba en nada”. en ese momento Marta dijo: “Por ello yo quiero reivindicar la figura de antonio como un militante político de la Juventud Peronista”, y luego agregó: “Cuando ana llega al cementerio de Casilda, (donde estaba los cuerpos de antonio y el de Miriam Moro), se encuentra que en ese pedazo de tierra pública habían levantado un edificio de nichos y no era posible rescatar el cuerpo de Miriam”.


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24 de marzo de 2011 | el eslabón

JuIcIo Díaz BESSonE

Memorias de alejandra cuatro nuevos testimonios se escucharon el lunes 28 de marzo en el Tribunal oral Federal n°2 de rosario, donde se está juzgando a seis imputados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura en el Servicio de Informaciones (SI) de la policía. GracIELa BorDa

a PriMera De Las testigos en declarar fue la referente de Familiares de desaparecidos por razones políticas, Élida Luna, quien aportó un relato sobre el contexto en que se desarrollaron los hechos que se están juzgando, al describir el origen del organismo de derechos humanos que preside, surgido en los primeros años de la dictadura. Luna recordó cómo se acercó a la lucha de los organismos de derechos humanos tras el secuestro y desaparición de su compañero Daniel gorosito, militante del Partido revolucionario del Pueblo (Prt), uno de los casos que se les imputa a los represores del si, aunque no esté entre los que se están juzgando en este tramo del juicio. en segundo término se presentó el testimonio de Clelia Beatriz righi. La testigo declaró haber conocido a alejandro stancanelli, una de las víctimas fatales de la causa, y realizó un tremendo relato del día en que, por un hecho fortuito, vio cómo lo fusilaban en plena calle. righi contó que conocía a stancanelli de su infancia en el club Plaza Jewell. Él jugaba al rugby y ella al hockey, y relató un encuentro casual que tuvo, a pocas cuadras del tribunal, en el año 1976, en oroño y san Luis. “Él iba solo, yo estaba con un compañero, gonzalo Barrios, justo en la esquina que íbamos a cruzar a la parada de san Luis para tomar el colectivo. Conversamos muy frívolamente. Me dijo «qué linda estás, me voy a la facultad, ¿seguís jugando al hockey?», y sigue caminando por oroño hacia Mendoza y cruzo”. Luego la testigo recordó que, mientras esperaba el colectivo frente al colegio Misericordia, escucha tiros de revólver. “Me escondo como en un umbral de un kiosquito –relató righi– y lo veo a alejandro corriendo hacia alvear, rengo, y detrás de él venían personas tirando tiros. se cae al suelo frente a una casa muy linda antes de llegar a alvear, en la calle. Veo que le tiran un arma encima, un revólver”. righi después agregó: “Yo quería salir, gritaba. el chico que estaba conmigo me sostenía. nos fuimos sigilosamente hasta oroño, y después a rioja. no supe nada hasta el otro día, que leo que fue abatido alejandro y lo encontraron con arma. Yo no vi que él tuviera un arma, se la tiraron encima, fue asesinado”. en tercer lugar fue el turno de la ex detenida Marta Bertolino. La testigo brindó uno de los más extensos testimonios del juicio, comenzó alrededor de las 16 y culminó recién a las 21. Bertolino relató la “tragedia familiar” que tuvo que vivir, tras la detención y posterior desaparición de su compañero, oscar Manzur, los pormenores de su propio secuestro, los terribles tormentos a los que fue sometida durante su avanzado embarazo en el si, y el parto en condiciones infrahumanas que debió soportar en el marco de ese siniestro cautiverio. “Éramos hacía tiempo militantes peronistas y participamos muy activamente dentro de la JP, cuando empezó a asomar la democracia en la Argentina. Habíamos vivido casi toda la vida entre dictaduras y proscripciones. Militamos fuertemente en la JP durante todo el proceso que llevó al gobierno a Campora”, recordó Bertolino al inicio de su testimonio.

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La testigo luego describió las circunstancias de su detención y complicó a varios de los imputados de la causa, en especial al ex policía José Lofiego. “el Ciego (apodo de Lofiego) sobresalía por su desborde de locura, por su crueldad y porque comandaba las torturas”, declaró Bertolino, quien en numerosas oportunidades –a través de libros y documentales publicados en la ciudad–, ha dado cuenta de la increíble historia que le tocó vivir en ese infierno en el que dio a luz a su hija alejandra Manzur. Por último, fue el turno de alejandra Manzur, hija de Marta Bertolino y oscar Manzur. su testimonio tuvo un tono

trados el 10 de agosto de 1976 y fueron llevados al si de la Jefatura de Policía, donde fueron salvajemente torturados. Yo no tengo memoria de esto, tengo el relato de mi madre. Mi madre me cuenta que por dos días escuchó las quejas de mi padre que estaba junto a ella y en un momento escuchó «nena, me muero», y no lo escuchó más. ella siguió siendo torturada e interrogada”. La testigo relató luego que “el 3 de septiembre de 1976 mi madre rompe bolsa y antes de llevarla a la Maternidad Martin la amenazan con que el bebé que iba a nacer, que soy yo, iba a ser desaparecido porque ella tiene que

“Me escondo como en un umbral de un kiosquito –relató Righi– y lo veo a Alejandro corriendo hacia Alvear, rengo, y detrás de él venían personas tirando tiros. Se cae al suelo frente a una casa muy linda antes de llegar a Alvear, en la calle. Veo que le tiran un arma encima, un revólver” conmovedor, al punto que varias veces se vio a los abogados de los querellantes secarse las lágrimas. Manzur, que tiene por estos días un embarazo de nueve meses, hizo un repaso por la dura historia familiar que le tocó vivir, aludió a los relatos que su madre compartió con ellas sobre su nacimiento, y relató las memorias de cómo fue su vida durante y después de la detención de su mamá. “Mi madre Marta Bertolino –comenzó alejandra–, embarazada de mí de ocho meses, junto a mi padre, fueron secues-

seguir siendo interrogada”. a continuación, alejandra dio una dura descripción de cómo fue nacer en poder de los genocidas: “Había policías custodiando dentro y fuera de la habitación. El obstetra, en un acto de valentía, en algún momento hecha a los guardias de la custodia y puede darme a luz. Era el 4 de septiembre de 1976. Los dos médicos que estaban ahí y la enfermera, tratan de ayudarla y me anotan, y una enfermera pide un teléfono, por lo cual mis abuelos estuvieron en conocimiento de esta situación. Los

primeros dos días y medio de mi vida yo paso en esa habitación sin darme ningún tipo de alimento y ella sin poder darme de mamar. Luego vamos a la Unidad Penitenciaria 5 de rosario, en una semi legalización, después a Villa Devoto, hasta que cumplo seis meses. el 7 de marzo de 1977 me separan de mi madre y me llevan con mis abuelos”. alejandra contó que luego fue a parar a la casa de sus abuelos maternos. “Con mi abuelo Pocho, mi abuela rina y mi tío guillermo, en ese hogar, esas tres personas me brindaron todo el amor, el afecto y la contención necesaria para poder sobrevivir, sin esto hubiera sido imposible seguir viviendo”, recordó la testigo, quien mencionó además que su tío eduardo, mellizo de su madre, también estaba preso en la cárcel de Coronda. La testigo tocó las fibras de los jueces y el público que quedaba en la sala –a esa altura de la jornada eran cerca de las 22–, cuando habló sobre la comunicación con su mamá durante la detención en Devoto. “Las cartas llegaban cada semana, cartas de mi mamá llenas de dibujos. Mis abuelos me las leían. Las visitas eran cada dos o tres meses o cuatro, y eran a través de un locutorio, yo chiquita podía registrar muy poco de todo eso”, rememoró alejandra. en un tramo muy doloroso de su relato, alejandra contó el reencuentro con su madre cuando recuperó su libertad, a los cinco años, y el suicidio de su abuela rina cuatro años después. alejandra ligó ese tremendo hecho “con las atrocidades que había vivido la familia”.


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JuIcIo Díaz BESSonE

Piumato: “cosidoy incitaba a colaborar con la dictadura” GracIELa BorDa

L LUnes 4 De aBriL, el secretario de Derechos Humanos de la Cgt, Julio Piumato, declaró que la actual integrante del tribunal oral Federal 2 de rosario, Laura Cosidoy, “cuando era defensora oficial durante la dictadura, les decía (a los detenidos) que era amiga del general galtieri”. recordó el dirigente que galtieri “era por entonces comandante del segundo Cuerpo del ejército, con quien (Cosidoy) comía asados muy usualmente”. además el dirigente indicó que “el objetivo de la represión en la Argentina fue garantizar la implementación del programa económico de (el ex ministro de Economía José Alfredo) Martínez de Hoz”. Piumato declaró ante la Justicia federal rosarina en el marco de la causa Díaz Bessone, que investiga crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura en el centro clandestino de detenciones que funcionó en el entonces servicio de informaciones (si) de la policía local. el dirigente judicial fue propuesto como testigo por la defensa de la ex detenida Marta Bertolino, una sobreviviente del si cuyo marido, el ex delegado sindical de la sanidad, oscar Manzur, permanece aún desaparecido. Piumato identificó durante su testimonio a detenidos rosarinos que compartieron cárcel con él en La Plata, donde habían sido trasladados cuando “levantaron” el penal santafesino de Coronda, a mediados de 1979, antes de la llegada al país de la Comisión interamericana de Derechos Humanos (CiDH), dijo el secretario de la Cgt y titular del gremio de Judiciales. “el objetivo de la represión en la argentina fue garantizar la implementación del programa económico de (el ex ministro de economía José alfredo) Martínez de Hoz”, indicó Piumato, y para eso era necesario “evitar la resistencia de los trabajadores a ese programa”, agregó.

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en su testimonio, el titular del gremio de Judiciales reconoció a los detenidosdesaparecidos José aloisio y eduardo nasini, quienes fueron trasladados de la cárcel santafesina de Coronda a mediados de 1979 a La Plata, donde él estaba detenido, rememoró. “Yo compartí prisión con aloisio y otra gente de rosario, fue allá por el 79, porque ante las denuncias que había en el exterior fueron levantadas las cárceles del segundo Cuerpo ante de llegada de la CiDH, que vino en septiembre del 79”, narró el dirigente gremial. “a mediados del 79 se levantó la cárcel de Coronda, ahí es cuando llegó gente con la que compartí el pabellón, con aloisio y nasini”, precisó. Con relación al vínculo con los dos

detenidos rosarinos, Piumato dijo ante el los jueces: “Me quedaron dos cosas: escuché directamente hablar de las torturas en la Dirección de investigaciones (por el servicio de informaciones), escuché los relatos de lo que era el comandante Feced (por entonces jefe de la Policía local), que era el que lideraba las patotas genocidas en rosario, escuché un montón de situaciones alrededor de ese oscuro personaje”. en su relato, el dirigente también apuntó contra la actual integrante del toF2 Laura inés Cosidoy, de quien dijo que durante la dictadura, cuando era defensora oficial en rosario, “les decía (a los detenidos) que era amiga del general (Leopoldo) galtieri, que era por entonces comandante del segundo Cuerpo del

“Perdíamos la noción del tiempo” as declaraciones de los ex detenidos de la dictadura, ernesto rueda y Juan Luis girolami, realizadas el martes 29 de marzo, confirmaron los dichos de Marta Bertolino y complicaron más a los represores que están siendo juzgados en rosario. rueda dio una descripción pormenorizada del momento en que el grupo que integraba fue secuestrado por el ejército, de las torturas padecidas durante su cautiverio, de la euforia cruel con que sus captores festejaban el logro de su cacería, entre otros horrores que ponen en evidencia la participación de los acusados en el plan sistemático de represión y exterminio que llevó a cabo la última dictadura militar. ernesto rueda recordó que fue secuestrado por el ejército las primeras horas del 10 de agosto de 1976, mientras estaba en la casa de su novia, María Marcela girolami, junto con su madre Delfina, su hermano Juan Luis girolami, el hijo de María, Marta Bertolino y oscar Manzur, en el piso 2º del domicilio de españa 344. “Habíamos terminado de comer hacía

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un rato, nos habíamos quedado de sobremesa con Juan Luis girolami, oscar Manzur y yo –rememoró rueda–, estábamos terminando la sobremesa, Manzur tocaba la guitarra. Con Juan Luis era amigo desde la infancia y a oscar Manzur lo conocía desde hacia un año y medio atrás, y lo conocí porque era compañero de la lista naranja de sanidad, que se presentaba a elecciones. era empleado del sanatorio Británico. Con Juan Luis nos criamos juntos en el mismo edificio y siempre fuimos amigos. Yo tenía en ese momento 19 años”. rueda describía así la escena previa al momento en que todo el grupo fue secuestrado cuando se disponía a bajar del edificio para ir a tomarse el colectivo rumbo a su casa. “Bajo y estaba el ejército en la puerta del edificio –continuó–. Me hacen abrir, me preguntan de dónde vengo, digo que de lo de mi novia. Van arriba al departamento, yo quede abajo apuntado”. “Había muchos soldados, uno o dos camiones del ejército, una camioneta Ford F100 con una ametralladora. sube quien se identificó como del ejército

argentino y golpea la puerta; yo escucho desde abajo. en ese momento desde la parte de atrás del edificio, en las cocheras, se escucha que habían saltado unas personas; evidentemente Marta Bertolino y oscar Manzur”. “se escuchan gritos y hacen entrar la camioneta artillada de trompa a la cochera y empiezan a disparar. tiran tiros no se con que motivo, porque no había razón para que lo hagan. Cesan los tiros y esta pareja viene, como habían saltado, los veo ingresar por una puertita que daba a la cochera y conectaba con el palier del edificio. a oscar lo veo rengueando y en calzoncillos, Marta no estaba bien de la caída, estaba embarazada de 6 u 8 meses”. el relato de rueda a los jueces del tribunal, prosiguió: “Nos hacen subir al departamento, creo que nos hacen poner contra la pared; a Juan Luis lo veo, no recuerdo a la madre ni de mi novia, no las tengo presentes en ese acto. Luego vienen unas personas de civil al departamento en forma bastante rápida. Posteriormente nos bajan del edificio y a Juan Luis, a oscar Man-

ejército, y que comía asados muy usualmente en la Quinta de Funes”. “ella los incitaba, comentaban que les hacía ostentación de partes femeninas, con actitudes como seductoras y los invitaba a que colaboraban, porque si lo hacían y les daba información, ella se comprometía a interceder ante su amigo galtieri”, añadió Piumato. Cosidoy se excusó en su momento de ser parte del tribunal del anterior juicio contra responsables del terrorismo de estado en rosario, el denominado guerrieri-amelong, justamente por su amistad declarada con galtieri. en su declaración, Piumato recordó además que fue secuestrado el 1º de junio de 1976 “junto a un grupo de delegados gremiales del Poder Judicial en la ciudad de Buenos aires” y que permaneció “10 días en calidad de desaparecido, luego puesto a disposición de un juez y sobreseído”. sin embargo, el secretario de Derechos Humanos de la Cgt dijo que luego “fui sometido a un tribunal irregular y detenido hasta 1982”. sobre las motivaciones del golpe del 24 de marzo de 1976, Piumato fue contundente: recordó que en 1984 se conoció una “orden de batalla del general (roberto) Viola” en la que “con una claridad meridiana se explica cuál es el objetivo de la represión en la argentina”. Y agregó: “el objetivo era garantizar la implementación del programa económico de Martínez de Hoz anunciad el 2 de abril del 76”. “Ese documento oficial del Ejército argentino decía que el objetivo era evitar la resistencia de los trabajadores a ese programa económico”. el juicio en el que declaró Piumato tiene como imputados al ex titular del segundo Cuerpo, ramón genaro Díaz Bessone; a los ex policías rosarinos José Carlos scortechini, ramón rito Vergara, Mario alfredo Marcote y José rubén Lo Fiego; y al civil acusado de complicidad con la dictadura ricardo Miguel Chomicky.

zur y a mí nos suben en un camión del ejército, boca abajo, y nos trasladan a un lugar que me doy cuenta que era la Jefatura de Policía”. a partir de entonces empezó la parte más dura del testimonio de rueda. “ni bien llegamos nos vendan los ojos, nos atan las manos atrás, en mi caso con un cable plástico. nos preguntan los nombres y cuando llega oscar Manzur se nota un grado de euforia muy elevado en el personal de esa dependencia, como si hubieran hecho un hallazgo invalorable, pero a su vez se notaba que había una crueldad en la forma de festejar que tenían”. “acto seguido empiezo a escuchar las torturas a Manzur, que lo habían llevado a otra habitación, eran gritos desgarradores. Lo que yo escuche que le hacían a Manzur no era igual que con el resto. estaba en una habitación contigua, era algo tremendo. Después escuchaba que la torturaban a Marta. Yo percibía la presencia de Juan Luis al lado mío y después dejé de percibirla. es como que nosotros estábamos en un corredor y Marta y oscar en una sala contigua”. el testigo indicó que a oscar lo escuchó “durante horas así, tanto a él como a Marta, hasta que después a Manzur no lo escuché nunca más”.


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JuIcIo Díaz BESSonE

De “Tacuarita” Brandazza a los 30 mil El prestigioso penalista Elías carranza, quien declaró en el juicio contra la patota de Feced, explicó que su detención ilegal fue “una venganza” por la investigación que realizó sobre la desaparición de Ángel “Tacuarita” Brandazza. GracIELa BorDa

por Juane Basso Lías Carranza DeCLaró en el juicio Díaz Bessone el pasado martes 5 de abril. La historia vivida por Carranza, actual presidente del instituto Latinoamericano de las naciones Unidas para la Prevención del Delito y el trato al Delincuente (iLanUD), que fue secuestrado y torturado en el servicio de informaciones (si) de la Policía rosarina durante la dictadura y reside desde hace más treinta años en Costa rica, permite ver los hilos de continuidad que unieron a las dictaduras de agustín Lanusse con la surgida el 24 de marzo de 1976, aunque la de Jorge rafael Videla multiplicó hasta lo impensado el terror y la muerte. Carranza relató los infernales hechos que vivió durante su secuestro y cautiverio en el si, y relacionó esa detención ilegal con su trabajo en una Comisión Bicameral de la provincia de santa Fe, creada en el año 1973 para investigar los apremios, secuestros y desapariciones ocurridas durante la dictadura de Lanusse. el testigo, que reside en Costa rica –lugar en el que vive desde su exilio–, vino especialmente a rosario para declarar en el juicio que lleva adelante el tribunal oral Federal n°2, y estuvo acompañado por un importante contingente familiar que llenó la sala de audiencias. Carranza planteó al inicio de su testimonio la “necesidad de referir al trabajo realizado por la Comisión Bicameral que investigó el secuestro y desaparición del militante Ángel “tacuarita” Brandaza”, secuestrado y desaparecido en noviembre de 1972. el testigo relató que por esos días él era empleado del juzgado de instrucción de rosario y fue designado para integrar esa comisión investigadora, que logró reconstruir casi todo el recorrido sufrido por el joven militante e identificar a los implicados en el hecho. “Brandazza, era un joven estudiante de Ciencias económicas y trabajador, que fue secuestrado por policías federales, provinciales, militares y gendarmes. Llevado a la comisaria 5° de calle Dorrego, y picaneado hasta que se murió. Luego su cuerpo fondeado en el río Paraná”, precisó el testigo. Carranza recordó el “valiente” trabajo desarrollado por la comisión presidida por el diputado Juan “Chancho” Lucero (PJ) y secundada por el radical rubén Martinez. “el caso Brandazza fue de gran notoriedad publica, pero durante el siguiente golpe militar se multiplicaría por 30 mil”, apuntó el testigo. Parte del trabajo de investigación realizado por aquella comisión fue relatado por Carranza. “Determinamos –señaló el abogado–, que con diversos grados de participación tenían responsabilidad penal varios integrantes del comando sar: el general elbio Leandro anaya, el general Juan de Dios del Perpetuo socorro Carranza zavalía, el Coronel Vilanova, los mayores gigena y Bonifacino, el sargento ayudante emilio Letto, el gendarme gamboa; los policías federales Cabo Peregrino Luis gallardo (alias Jopito), subinspector Jorge roberto ibarra (alias Calculín), Cabo Primero atilio gerla (alias Costurera), los agentes Hugo José Bellet y rubén Felipe Fernández; y los integrantes de la Policía Provincial oficial ayudante ovidio Marcelo olazagoitía, oficial subinspector alberto

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Máximo grandi, Cabos rubén oscar san Juan y gregorio Prieto, y agente Ángel Jesús Farías”. Luego el testigo detalló que durante el funcionamiento de la Comisión, en una oportunidad “ametrallaron las ventanas de nuestra sede en el edificio de tribunales”; en otra “dispararon contra nuestro automóvil, y en otra oportunidad pusieron una bomba en el auto al que íbamos a subir, que explotó destruyendo e incendiando tres vehículos estacionados en hilera”. el más grave de los hechos ocurridos durante el funcionamiento de la Comisión “fue el secuestro y asesinato del abogado Felipe rodríguez araya y del Procurador Lescano, quienes habían colaborado aportando con su firma datos muy valiosos para esclarecer los hechos que investigábamos”, refirió Carranza. el sobreviviente agregó que varias veces ametrallaron la casa de Juan Lucero, presidente de la Comisión, y el día del golpe militar de marzo de 1976 entró una patota a su casa secuestrándolo, y aunque posteriormente se oficializó su privación de libertad permaneció encarcelado durante más de cinco años a disposición del Poder ejecutivo”. el 18 de febrero de 1977 Carranza fue secuestrado mientras iba por el bulevar oroño, a muy pocas cuadras de donde ahora se desarrolla el juicio, y fue llevado al servicio de informaciones de la Jefatura de Policía de rosario, donde funcionó el centro clandestino de detención y exterminio más grande de santa Fe. Por su labor de empleado judicial, Carranza se convirtió en un testigo clave. el sobreviviente contó a los jueces que “conocía muy bien ese lugar” y que aunque “estaba vendado” pudo identificar “las baldosas inmediatamente por debajo de la venda”. en ese momento, Carranza comenzó el relato del infierno. “a pesar de la odisea que pasé y pasó mi familia, pienso que tuve mucha suerte al lado de la gente que estaba en ese lugar, describió el tes-

tigo. Durante el mes que estuve en ese lugar habrá habido entre 20 o 30 personas, mujeres y hombres, entre el primer piso, la escalera y ese sótano a donde se bajaba. La cifra oscilaba porque traían gente nueva, luego de torturarlos se los llevaban y no aparecían más o se los oficializaba llevándoselos a las cárceles. Las sesiones de torturas eran constantes, los gritos desgarradores de los torturados. Pienso que los vecinos deberían haber escuchado, por esa ventanas bajas que tenía el sótano”. Carranza recordó los nombres de varios de sus compañeros de cautiverio, entre ellos el de analía Minetti, quien está desaparecida y es una de las víctimas fatales de la causa por la que se lleva adelante el juicio. también mencionó a un hombre de apellido Filippini que “era abogado de la esposa de un policía que se estaba separando, y eso le costo que lo metieran junto con nosotros”. el testigo indicó que fue varias veces interrogado, tanto por los jefes del si, como Feced y guzmán alfaro, como por otro grupo de seis o siete personas entre las que reconoció a varios de los implicados en el secuestro y desaparición de Brandazza. entre las tremendas sesiones de golpes y aplicación de picana eléctrica que sufrió, Carranza escuchó que los torturadores le recordaban su pasado como integrante de la Comisión investigadora Bicameral. “recuerdo que uno de los que me rodeaban –rememoró Carranza–, estando yo vendado y maniatado me dijo: «Yo vine de muy lejos para este encuentro». Y otro me dijo: «sabés quién soy, el que venía en el tirsa». ese era Ángel Jesús Farías, posiblemente el más pusilánime de los que yo investigue. ahora reaparecía con el gobierno militar. Lo habíamos detenido cuando iba en un colectivo tirsa a la altura de Villa Constitución”. “en algunos interrogatorios pretendían que yo dijera que Carmen Lucero era montonera y usaba armas. Carmen era

hija del diputado Juan Lucero. tenía apenas 16 años”, afirmó el testigo. Carranza hizo un señalamiento especial con relación a Carmen Lucero, que con “sus 16 años soportó con entereza y gran dignidad la tortura”. el testigo aseguró que a ella la secuestraron por ser la hija del «Chancho» Lucero”. también recordó a “adrián sánchez de 16 o 17 años, y a otro muchachito, Bas y Mansilla, de la misma edad. estaba también Juan José Mattos, y había un sacerdote tercermundista, creo que era el cura garcía que lo habían secuestrado junto con su compañera y lo mortificaban constantemente”. además refirió que “estaban la pareja el Cady (ricardo Chomicky uno de los imputados del juicio) y Victoria que militaban en la JUP, tenían un par de años más de Carmen y ese grupo, y los habían quebrado totalmente y los usaban para secuestrar y torturar a otros”. entre los represores que pudo identificar, Carranza mencionó a Kunfú, Kunfito, Managua, el Pelado o sargento (ramón Vergara, otro de los imputados), el Cura (Mario Marcote) y el Ciego o Menguele (José Lo Fiego), agustín Feced y raúl guzmán alfaro. Carranza hizo otro alto para hacer una referencia sobre el “Pollo” José Baraballe, otro secuestrado –sindicado por varios de los sobrevivientes como colaborador– “a quien la tortura había quebrado”. el testigo dijo que “aunque ya está muerto, siento la obligación de decir que lo conocí en la Favela y en el sótano, y me confesó lo que había hecho. Me dijo que en su grupo de militancia tenían establecido que a 48 horas de haber sido secuestrado un militante, el resto debían levantar todas las direcciones que este conocía. Baraballe era un ser atormentado que trataba de ayudar a los que allí estábamos, como llevarnos al baño. Cuando pasaban cerca los zapatos del Pollo, podíamos pedir agua o ir al baño, cuando pasaban otro podíamos recibir patadas”. Carranza relató el calvario que sufrió su familia durante su encierro. Puntualizó que luego de su cautiverio en el si, fue trasladado al penal de Coronda, y que a los cuatro meses recuperó la libertad, previo paso el Comando del segundo Cuerpo de ejército, donde el general Leopoldo galtieri decidía sobre la vida y la muerte de los hombres y mujeres de cinco provincias. al cierre de testimonio de elías Carranza, pausado, repleto de fechas, nombres y referencias precisas, el juez que presidía el tribunal, otmar Paulucci se despachó con un saludo para el testigo que sorprendió a varios de los presentes. “Quiero decirle en lo personal, que siento un gran orgullo de haberlo conocido”, afirmó el magistrado. Luego de la despedida, en la sala estallaron los aplausos. el juicio tiene como imputados al ex titular del segundo Cuerpo, ramón genaro Díaz Bessone; a los ex policías rosarinos José Carlos scortechini, ramón rito Vergara, Mario alfredo Marcote y José rubén Lo Fiego; y al civil acusado de complicidad con la dictadura ricardo Miguel Chomicky.

El “aguante” afuera, los testigos, querellantes y personas que día a día hacen el “aguante” del juicio, esperaban a elías para abrazarlo y saludarlo. Uno de los encuentros más emocionantes fue el que se dio con Carmen Lucero.


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diario del juicio abril 2011 by Javier García Alfaro - Issuu