PaLabra Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia –ASOPRUDEA– No. 48 • Junio de 2012 Bloque 22 oficina 107 - Teléfonos: 219 5360 - 263 6106 - Correo: asoprudea@udea.edu.co http://asoprudea.udea.edu.co
Contenido El sentido de la agremiación profesoral. Profesor Carlos Gaviria Díaz La reapropiación del conocimiento: tareas de la Universidad por venir. Profesor Carlos Enrique Restrepo, Instituto de Filosofía, UdeA.
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Rectores de América Latina cuestionan y se rebelan contra los rankings universitarios.
Teatro Universitario Camilo Torres. Marzo 2 de 2012
Intervenciones de Carlos Gaviria en el video 50 años de ASOPRUDEA Héctor Abad Gómez me instó para que me asociara, no vacilé un momento y desde ese momento, junto a Héctor y junto a otros profesores que asumieron su dirección, la Asociación de Profesores libró luchas muy importantes en beneficio de la sociedad. Los profesores libramos una lucha maravillosa por la libertad de cátedra, por la libertad de expresión, por la libertad de enseñanza y desde luego es necesario enseñarle a la gente que el bienestar de los profesores, por el cual es absolutamente legítimo luchar, está íntimamente vinculado a los fines de la universidad.
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Celebración 50 años de trabajo gremial Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia.
Héctor Abad era un buen ciudadano, y si uno se pregunta, bueno, pero si era un buen ciudadano, ¿Por qué lo mataron? Y lo triste es tener uno que responder, por eso mismo, porque era un buen ciudadano. Ese mismo balance, ese mismo examen lo podría uno hacer con cualquiera de los profesores muertos, lo mataron por lo mismo, por ser un buen ciudadano. Uno tiene que ponerse en guardia y preguntárselo, inevitablemente ¿Qué ocurre en una sociedad donde sus mejores hombres son asesinados? Y ahora en los 50 años quiero regocijarme con quienes en este momento dirigen la Asociación de Profesores y enviarles un mensaje, que no olviden que para que la Asociación no se desvirtúe es necesario compatibilizar siempre la lucha por los intereses del profesorado con la lucha por los ideales de la Universidad.
El sentido de la agremiación profesoral1 Conferencia central Doctor Carlos Gaviria Díaz2
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o primero que uno puede preguntarse es ¿Por qué los profesores se agremian? Y esto que podría tener una respuesta tan obvia, no la tiene, creo que vale la pena hacer alguna digresión sobre esto; porque la esencia de la universidad son los profesores y los estudiantes, la universidad es la asociación más noble que quepa pensar porque es en torno a un propósito, el cultivo de la razón, el cultivo de la conciencia, el saber, y por tanto lo que justifica la universidad, lo que constituye su esencia es la comunidad de estudiantes y la comunidad de profesores; y entonces uno se pregunta ¿y por qué los profesores se agremian? ¿Para buscar qué? Si ellos mismos son la universidad; pero la respuesta es esta, porque la universidad les ha sido usurpada a los estudiantes y a los profesores. Dentro de la idea de la universidad está su autonomía, que significa el gobierno de la universidad por sus propios estamentos, y los estamentos que la constituyen son profesores y estudiantes. ¿Ante quién entonces podemos formular reclamos? Y podemos desde ya hacer una afirmación, ante los directivos de la universidad, que son los que encarnan la universidad, cuando uno se queja de la universidad se queja de los directivos y cuando reclama, les reclama a sus directivas, que digámoslo no son
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Transcripción hecha por: Cristina Guisao Henao, estudiante de la Funlam. cristinaguihe@gmail. com y la colaboración de Lina Herrera, ambas integrantes de la Mesa Intersectorial Educativa de Antioquia. El profesor Carlos Gaviria autorizó la difusión de la transcripción de su conferencia. La Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia asume la responsabilidad de cualquier omisión o imprecisión del texto debido a que se trata de una transcripción de la alocución del profesor en el marco de la celebración de los cincuenta años de la agremiación.
la universidad, porque en la idea de universidad está su autonomía, su autogobierno, que sean los profesores y los estudiantes que decidan el rumbo que la institución ha de tomar, pero ése rumbo se le traza a la universidad desde afuera y por tanto es la heteronomía y no la autonomía la que en la universidad prevalece. Naturalmente lo que estoy haciendo es el ejercicio de la confrontación de una idea que puede parecer utópica, no en el sentido de no realizable, pero no realizada de la universidad como debe pensarse en su esencia y de la universidad que se tiene, y esto no implica una crítica a las directivas actuales de las universidades públicas en general o de las universidades privadas, pero esa heteronomía, ese manejo de la universidad por quienes no constituyen sus estamentos es una desvirtuación de la idea de la universidad.
Recuerdo que durante un tiempo hice parte de la junta directiva de la Orquesta Sinfónica de Antioquia, y me sorprendía de lo siguiente: la persona que fungía de secretaria de la Institución ganaba dos o tres veces lo que ganaba el concertino, ¿pero qué es esto? Yo me puedo imaginar perfectamente una orquesta en el mundo sin secretaria, pero no sin concertino, los músicos eran lo secundario dentro de la universidad, lo importante eran quiénes dirigían desde cargos administrativos esa institución, a mí me parece que eso constituye una completa tergiversación, una absoluta desvirtuación de lo que es la esencia de una institución. La docencia, y este es un tema de discusión muy bello, sigue siendo para mí esencial en la universidad y cada vez se la relega más y se dice “la universidad no necesita tanto de docentes como de investigadores”, y ya eso es preocupante, necesita mucho más de investigadores que de docentes, claro, crear el conocimiento, y uno se pregunta ¿Crear cuál conocimiento e investigar qué? Por una razón, dentro de la universidad se hacen investigaciones de carácter científico indudable, de alta jerarquía académica, pero otras que no lo son tanto. En esto hay pensadores universitarios que me acompañan, y no precisamente pensadores contradictores contestatarios del sistema, sino incluso pensadores norteamericanos. Hay un librito que a mí me ha fascinado desde hace muchos años, escrito por el antiguo presidente de la Universidad de Chicago, Robert Hutchins, donde dice esto:
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Es muy corriente que en muchos procesos sociales los medios devienen fines, sutilmente lo que se utiliza como instrumento para lograr una finalidad se convierte en la finalidad misma; pienso en el campus deseable que tiene la Universidad de Antioquia, pero el campus no es la universidad, el campus es un accidente, una contingencia, y un campus cómodo colabora sin duda a que los fines de la universidad se busquen de una manera más amable, más alegre, con mayor regocijo, pero el campus no es la universidad, ni los directivos son la universidad. Los directivos también son un accidente dentro de la universidad, hasta el punto de que yo hago esta afirmación que puede aparecer bizarra, yo concibo una universidad sin directivos, pero no la concibo sin profesores y sin estudiantes, porque esos sí son la esencia de la universidad.
“veo en el amor al dinero la disolución de la universidad norteamericana”; y dice, “con el pretexto de que la investigación es mucho más importante que la docencia, la universidad empieza a investigar”, y se pregunta, ¿y qué investiga la universidad?, aquello que en el mundo de la oferta y la demanda tiene demanda y por tanto la investigación se hace mucho más movida por el lucro que por los fines de la universidad, que son el conocimiento, el cultivo de la conciencia, el cultivo de la razón.
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Vean ustedes esto: yo he considerado siempre una desmoralización de parte de la universidad que el profesorado ordinariamente gana un sueldo que si da para subsistir es mucho, pero otra cosa ocurre con los administradores, entonces, dentro de los fines de la universidad inenajenables desde mi perspectiva, está la enseñanza, pero para que un profesor incremente sus ingresos es necesario que abandone la docencia y asuma un cargo administrativo ¿Por qué? Porque ése profesor que ha cultivado una disciplina, que ha pensado, que ha investigado en esa disciplina, se ve urgido por sus necesidades vitales a aceptar un cargo que lo hace abandonar aquello para lo que se ha preparado. Creo que eso lo tenemos absolutamente claro en cualquier universidad, una persona que llega con un doctorado en física de alguna universidad europea o norteamericana es excelente, pero para que la universidad pueda vincularlo lo tiene que nombrar jefe de departamento, donde es la actividad administrativa la que va a prevalecer y la actividad docente investigativa para la que el profesor se ha preparado pasa a un plano completamente secundario; porque la universidad funciona como una empresa y por tanto la pregunta que yo me formulaba al principio ¿Cómo es eso de que los profesores son el estamento básico de la universidad junto con los estudiantes? Los profesores se tienen que agremiar para reclamar de una instancia, que no son ellos, mejores condiciones de vida, mejores condiciones de enseñanza, mejores condiciones de subsistencia. Lo que conocemos no es la universidad autónoma, y a mi juicio, la autonomía está en la esencia de la universidad, lo que conocemos es la universidad heterónoma, es la universidad manejada desde afuera que tiene que atender es las necesidades del momento exigidas por el ámbito mayor que la rodea, el ámbito social, el ámbito político, y por tanto la universidad al servicio del establecimiento. Esto lo digo con la mayor convicción, no lo digo desde una perspectiva política especial, no lo digo desde alguna perspectiva de izquierda porque he hecho política desde ese sector, sino que lo digo desde mi conciencia de universitario. Ése es un tema que a mí me ha preocupado desde hace mucho tiempo. ¿Que la agremiación profesoral tiene sentido en este momento? No hay la menor duda, tiene pleno sentido y por tanto que vale la pena conmemorar los 50 años de esta agremiación eso no admite duda, se justifica la agremiación, es necesario compatibilizar la lucha por las mejores condiciones de existencia del profesorado, que es lo que justifica el gremio, con los fines de la universidad, es decir, el gremio de profesores no es un gremio cualquiera, porque la universidad toca todo lo que se acerca, todo lo que a ella le pertenece, y por tanto una lucha gremial tiene que ser una lucha en función de los fines de la universidad. Pensaba por ejemplo
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en algunas de las luchas hermosas que libró la Asociación, y de las que yo me enorgullezco de haber sido también protagonista con Héctor Abad, con Luis Fernando Vélez, con Leonardo Betancur, a quienes llaman mártires, y a mí me molesta que los llamen mártires, porque mártir es el que va a ofrendar su existencia y quiere incluso ofrendarla por una causa, porque le interesa mucho más eso que la vida. Yo me pregunto: ¿a Héctor Abad no le interesaba la vida, no amaba la vida profundamente? ¿A Luis Fernando Vélez no le interesaba la vida, no amaba la vida profundamente? ¿Y de Leonardo Betancur, de Emiro Trujillo? De tantos de los nuestros puede decirse otro tanto, su temple no es el de mártires, es el de héroes, que es una categoría humana distinta, también una categoría humana éticamente superior pero diferente, porque el héroe lo que se propone no es perder la vida, sino defender una causa, así en la defensa de esa causa exista el peligro de perder su existencia. Eso es lo que ha pasado con nuestros líderes admirables que luchaban por ideales que son los mismos de la universidad, por ideales altamente humanísticos, porque la persona pueda realizarse como tal. Recordaba especialmente una lucha de 1973 y 1974 -para muchos de los aquí presentes esa lucha ya debe estar desdibujada o algunos ni siquiera la tendrán presente-, que parecía una lucha gremial, una lucha de la Asociación de Profesores de la Universidad, pero que no era por el profesorado mismo, era por la universidad, ¿Cómo no sublevarse contra un régimen despótico que excluía a los profesores según su encuadramiento ideológico, que no quería saber nada de profesores marxistas, o de profesores que profesaran ideologías o filosofías distintas de la filosofía ortodoxa? Luchar contra esa discriminación no era luchar simplemente por el profesorado, era rescatar, tratar de reivindicar lo que justifica la esencia de la universidad, la libertad de cátedra, la libertad de expresión, la posibilidad de hacer del campus universitario lo que tiene que ser, un escenario de controversia ideológica permanente sin violencia desde luego, la violencia nada tiene que hacer dentro de la universidad, pero el debate ideológico sí, el debate ideológico permanente porque la universidad está metida en el mundo y ese mundo puede ser orientado de una manera o de otra según la filosofía que prevalezca, y con eso sí que tiene que ver la lucha universitaria, ésas son luchas hermosas que la Asociación ha librado. Me refiero a estas especialmente, porque yo fui protagonista y no por narcisismo, porque mis compañeros jugaron un papel muchísimo más importante que yo, las cito porque son luchas ejemplares de las que hay que librar en la universidad. Fíjense ustedes, es el estamento universitario ¿Contra quién? Pudiéramos decir, es el estamento universitario contra el mundo, es como cuando uno dice: es que en la Universidad Nacional o en la Universidad de Antioquia…pienso fundamentalmente en las públicas, pero pudiéramos pensar también en las universidades privadas, existe esta irregularidad, existen estas conductas indeseables, y uno se pregunta ¿y la inequidad que existe en una de esas universidades es determinada por el profesorado, por el estudiantado? No, como les decía ahora, y esto no es un ataque desde luego a ninguna de las directivas de la universidad, que no hacen sino asumir el rol que una sociedad como la nuestra les adjudica en una situación como la que vivimos, pero cuando de-
cimos que los profesores y los estudiantes, que son la universidad, tienen que pedir de la universidad, por lo que les decía, porque la personería de la universidad ha sido usurpada, la personería ya radica en otro estamento que, respetuosamente lo digo, es absolutamente contingente y accidental con respecto a lo que la universidad es. La lucha por la autonomía universitaria es la lucha por la universidad auténtica, la lucha por el saber, que se convierte, (en un momento como el que vivimos y en una sociedad como la que vivimos) en otra cosa.
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Yo he dicho (y con esto no quiero hacer proselitismo político, pero sí poner sobre el tapete alguno de los temas que a mí más me preocupa) que a mí no me preocupa tanto el tratado de libre comercio por las mismas razones que a muchos les preocupa, sino desde mi perspectiva fundamentalmente universitaria, porque los tratados de libre comercio pueden contribuir de manera significativa a desvirtuar la universidad; porque vamos a ser receptores de un tratado de libre comercio con la Unión Europea, con los Estados Unidos, ¿Qué tenemos que hacer? Prepararnos para ser receptores eficaces de ese tratado de libre comercio, profundizar y abundar en los estudios de administración, en los estudios de economía, en los estudios de una serie de disciplinas que tiene que ver con la universidad y que son importantes. Pero cuando uno se pregunta ¿Qué tiene que ver la filosofía con el tratado de libre comercio?, ¿Qué tiene que ver la lingüística con el tratado de libre comercio? Incluso, ¿Qué tiene que ver la historia con el tratado de libre comercio? Éstas disciplinas empiezan a aparecer como secundarias, cuando son ellas (permítanme que haga ése juicio audaz) las que justifican la existencia de la universidad. Estando en la Universidad (como profesor y como vicerrector porque también me tocó aceptar un cargo administrativo por las mismas razones que los profesores tienen que aceptar cargos administrativos) luché porque determinados programas no se cerraran, “es que historia no tiene sino siete aspirantes, hay que cerrar el programa de historia”, ¿Ustedes realmente se imaginan una universidad sin el departamento de historia?, “es que para filosofía hay muy pocos aspirantes” y digo yo, ¿Ustedes se imaginan una universidad que lo sea, sin un buen instituto o departamento de filosofía, o un buen departamento de lingüística? De ninguna manera, pero estas son disciplinas que pasan a un segundo plano, y son las que constituyen la esencia de la universidad, porque quiero decirles también, la profesionalización es una tarea importante de la universidad pero yo no la considero esencial. Profesionales pueden formarse, pueden adiestrarse, incluso en instituciones que no tengan las características de la universidad, porque la tarea fundamental de la universidad es formar personas y concretamente formar ciudadanos con conciencia libre, con conciencia independiente, con conciencia clara, con conciencia ilustrada, ésa es la misión esencial de la universidad. Pero cuando eso deje de ser retributivo, entonces, ¿Qué hacen esas disciplinas en la universidad? Y me parece que ya hemos vivido (no sólo en nuestra universidad sino en universidades muy próximas a la nuestra) situaciones parecidas. Es que hay disciplinas que no resultan
costeables, entonces hay que suprimirlas, así estén en primer plano dentro de lo que es el propósito indeclinable de la universidad, formar ciudadanos conscientes, formar ciudadanos ilustrados.
De modo que la lucha por las reivindicaciones profesorales es absolutamente legítima, pero como todo lo que toca la esencia de la universidad lo transforma, lo hace partícipe de su espíritu, tiene que tener también esa impronta, la lucha gremial tiene que mostrar que no es simplemente la lucha por un gremio, sino la lucha por la universidad cuya esencia y autonomía es tan necesario reivindicar y en esa lucha el profesorado tiene que ocupar un primerísimo lugar. Muchas gracias.
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Esto no debe tomarse como una crítica a una u otra administración de la universidad. Hemos tenido que luchar (y la Asociación de Profesores lo sabe) contra administraciones despóticas, que justamente por su despotismo borran totalmente la idea de universidad. ¿La universidad seleccionando profesores según un criterio de encuadramiento ideológico? Eso es incompatible con lo que la universidad se propone, con lo que en la idea de la universidad hay implícita, la universidad que la sociedad tolera es una universidad como ésta, y como al principio lo que preguntaba era ¿si la agremiación de profesores, la institución de profesores se justifica en un momento como este? La respuesta es: se justifica, no sólo se justifica, es absolutamente necesaria, y necesaria de un cierto modo; el sindicato de profesores no puede ser un sindicato cualquiera, el sindicato de cualquier empresa se puede oponer a la empresa misma. Un sindicato de profesores universitarios no puede oponerse a la universidad, por eso decía, hay que compatibilizar las reivindicaciones necesarias del profesorado, incluso aquellas de carácter estrictamente económico con lo que son los fines de la universidad. Para poder hacer docencia de buena clase, para poder hacer investigación de buena clase, se necesitan sin duda condiciones de vida suficientes, no es posible que el estamento profesoral se esté muriendo de hambre y le exijan una excelente docencia, o que los investigadores sean mal remunerados y les exijan investigaciones de primer orden. Es evidente que cuando se está reclamando condiciones mejores de vida desde la universidad, hay que pensar en los fines de la universidad misma, así como cuando se defienden profesores que han sido expulsados de la universidad por razones ideológicas, no es el interés privado de esos profesores el que se está defendiendo sino la esencia de la universidad que no puede excluir a nadie por razón de sus creencias, por razón de su ideología, por razón de su cosmovisión. A eso contribuye, sin duda, de manera significativa una asociación como la Asociación de Profesores de la Universidad, quiero eso sí, decir esto, las reivindicaciones del profesorado tienen que tener una contraprestación absolutamente necesaria, y es que los profesores deben saber esto, que su lucha por la universidad tiene que implicar en todo momento, o la lucha por la agremiación por el profesorado tiene que tener en mente fines más altos, no es simplemente porque “yo como trabajador tengo que vivir mejor” sino porque “yo como profesor me desempeño mejor como docente con una institución con la cual tengo que ser solidaria con sus finalidades, cuando mis necesidades vitales están satisfechas y algo más que satisfechas”.
La reapropiación social del conocimiento: tareas de la Universidad por venir* Carlos Enrique Restrepo Profesor Instituto de Filosofía U. de A. carlosenriquerestrepo@hotmail.com
A la Asociación de Profesores de la U. de A., en sus primeros cincuenta años.
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uenos días. Agradezco a los organizadores la honrosa invitación a este escenario y el haberme confiado esta enorme responsabilidad. Mi ánimo es el de compartir algunas ideas todavía muy embrionarias relativas a la educación que han sido para mí motivo de preocupación durante los últimos años, y específicamente, en lo que tiene que ver con la universidad. Algunas de estas ideas las he presentado –también de manera parcial– en algunos escritos que he compuesto y visto circular al calor de las circunstancias, publicados en los medios de información de la Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia y en la Revista Debates1. En esta preocupación ha resonado para mí el diálogo constante con amigos y colegas como Sara Fernández, Luz Gloria Cárdenas, Germán Vargas Guillén, Jaime Rafael Nieto, Marco Antonio Vélez, Jorge Mahecha, Luis Antonio Ramírez, MaurizioLazzarato, Ernesto Hernández, y muchos otros, a quienes expreso también mi reconocimiento y gratitud.
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Conferencia pronunciada el 16 de mayo de 2012, en la Universidad de Antioquia (Medellín), en la celebración del Día del Profesor Universitario, organizada por la Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia –Asoprudea–. Presentada también en la Jornada Académica: “La medición de Grupos de Investigación de Colciencias. El cognitariado en las brumas del capitalismo”, organizada por el Doctorado Interinstitucional en Educación de la Universidad Pedagógica Nacional (Bogotá), el 22 de mayo de 2012.
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Cf., principalmente, Boletín Co-Respondencia y La Palabra en: http://asoprudea.udea. edu.co. Véase también: Restrepo, Carlos Enrique. “La Universidad en las brumas del capitalismo cognitivo (Tentativas de un manifiesto)”. En: Revista Debates, No. 61. Medellín: U. de A., enero-abril 2012, pp. 38-41. “La Universidad puesta en abismo”. En: Revista Debates, No. 58. Medellín: U. de A., enero-abril 2011, pp. 14-17.
Especialmente me inquieta el tema de la producción de saber, organizada hoy bajo los rigores del dispositivo institucional de la “investigación”. Este modelo de organización, según he sostenido, tiene mucho de desnaturalización del concepto, el sentido y la práctica de los saberes, al poner a gravitar a los universitarios y trabajadores del conocimiento en función del artificio de un nuevo juego, que redefine desde sus propios cimientos el quehacer del trabajo intelectual y la idea misma de universidad, convertida hoy en un marasmo de burocracia y de mediaciones administrativas realmente adversas al sentido del conocimiento, a la autonomía de los académicos y a la cooperación entre las facultades y las disciplinas.
Por mi parte, intentaré plantear otra fórmula, aparentemente análoga, pero completamente diferente en su concepto, a saber: la de la “reapropiación social del conocimiento”. Con este recurso intento poner en práctica una operación discursiva, y por tanto, también política, que comienza por reconocer que el conocimiento es una producción 2 Cuero, Raúl. “La educación contemporánea debe desarrollar la cultura de la creatividad
hacia la sostenibilidad”. En: Revista Debates, No. 61. Medellín: U. de A., 2012 (eneroabril), pp. 2-7, p. 4. Incluido también en el “dossier” de la reunión de CUUE publicado por el Periódico Alma Máter, No. 609. Medellín: U. de A., mayo de 2012, pp. 18-19.
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En esta ocasión me gustaría intentar redefinir justamente la comprensión de una de las líneas que atraviesan el modelo de investigación según la concepción del Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación –Colciencias–. En sus instructivos y documentos dirigidos a universitarios, centros y grupos de investigación se habla sin mucha claridad de “apropiación social del conocimiento”, lo cual parece indicar, al menos en un nivel primario, que se trata de un simple sucedáneo de la famosa divulgación académica y científica, como si se tratara de traducir el lenguaje de los saberes y las ciencias a la comprensión del vulgo, para que los progresos científicos vayan calando en el campo social. Sin embargo, en una interpretación más elaborada, la fórmula de Colciencias compone un discurso que, por su parte, el Comité Universidad-EmpresaEstado de Antioquia (CUEE) ha hecho suyo adaptándolo a la premisa de la “utilidad social del conocimiento”, defendida con tanto ahínco en días pasados por el científico colombiano Raúl Cuero en el acto conmemorativo de los 10 años del CUEE. En este contexto, de acuerdo con las declaraciones del científico, se deja claro un imperativo, a saber, que “la educación contemporánea de América Latina debe ser funcional”, que “lo que se debe hacer es hacerla pragmática”, y orientarla en una “pirámide del desarrollo del conocimiento hacia paradigmas y hacia el uso práctico del conocimiento”2. En esta versión, y quizás en su definición misma, la “apropiación social del conocimiento” no es más que el sofisma bajo el cual se reviste algo a lo que ya estamos acostumbrados: la valoración del conocimiento por el raso criterio de su aplicabilidad. Una vez más, se trata del discurso funcional encargado de empaquetar el conocimiento, considerado sin rodeos como un medio para el único fin de hacer empresa y producir rentabilidad.
social, hoy en día enajenada y confiscada por los dispositivos de la investigación finalista, orientada o aplicada que se han instalado en todas las universidades del mundo y en los institutos de investigación avanzada, prefigurando una verdadera lucha por el conocimiento a nivel global que inaugura una forma todavía reciente del capitalismo al que muchos teóricos han dado en llamar el capitalismo cognitivo.
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Con este fin, recurro principalmente a los teóricos de un movimiento de pensadores y activistas italianos de inspiración marxista conocido en algunos ámbitos como el autonomismo italiano3. Este movimiento ha aportado las categorías fundamentales para describir esta lucha y para trazar estrategias en ese escenario, al calor de las agitaciones propias de una Europa en la que vemos surgir infinidad de movilizaciones sociales verdaderamente inéditas. Al recurrir a estos pensadores no quisiera recaer en la habitual práctica autocolonial en la que los académicos de América Latina parecemos incapaces de desprendernos de la vieja Europa. Lo hago más bien porque, ciertamente, en las dinámicas del proceso de acumulación capitalista, Europa ha llevado más lejos la experiencia de su proceso histórico, al punto de la actual bancarrota general; de suerte que tales pensadores han presenciado y sufrido directamente dichas dinámicas que se traducen en una clara crisis social, mientras que a nosotros se nos presentan apenas bajo el embeleco de opciones de vida social consideradas promisorias. Los pensadores de dicho movimiento coinciden en distinguir tres fases en el proceso de expansión capitalista: en primer lugar, un capitalismo mercantil, formado alrededor de los intercambios de la producción artesanal y agrícola. En segundo lugar, con la revolución industrial iniciada en la Inglaterra de comienzos del siglo XIX se dio el paso a un capitalismo industrial organizado mediante la producción fabril, fase en la cual surgieron los sujetos políticos constitutivos de toda la teoría marxista: una burguesía de propietarios industriales, y el proletariado. Y en tercer lugar, una nueva fase del capitalismo post-industrial en la que nos encontramos hoy, denominada capitalismo cognitivo. Entre cada una de estas fases lo que resulta determinante son las transformaciones en la concepción del trabajo y de la producción. En el primer caso, se trataba de un capitalismo rural, con viejas maneras heredadas todavía de la producción feudal y con clases sociales bastante simples como la aristocracia, los artesanos o el campesinado. En el segundo caso, se trata de un capitalismo cuyo proceso es correlativo al surgimiento de las urbes en el que la producción se organiza alrededor de las máquinas, lo que propició
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Los orígenes de esta corriente se remontan a los tiempos del “operaísmo” italiano a finales de la década de 1960, representado por Mario Tronti, RanieroPanzieri, Toni Negri, Sergio Bologna y Romano Alquanti. Actualmente, esta línea se prolonga en una “nueva generación” de pensadores post-obreristas o autonomistas, como Paolo Virno, Franco Berardi (Bifo), MaurizioLazzarato, Cristian Marazzi, Giuseppe Cocco y Sandro Medrazza, entre otros.
una organización en masa de las fuerzas productivas, en razón de lo cual la producción de valor pasó a depender directamente de la producción de manufacturas. Marx y Engels describieron con gran precisión el campo de fuerzas formado por este capitalismo industrial mediante las relaciones de clase, con categorías que todos conocemos como la lucha de clases, el trabajo enajenado y la explotación, nociones que sirvieron para la autocomprensión de las clases proletarias y su proyecto de emancipación. En el tercer caso, en cambio, se trata de la producción en condiciones sociales de un alto nivel de desarrollo tecnológico y de sociedades comandadas por máquinas informáticas y sistemas de información masivos, en las que el valor no depende ya de la producción de bienes ni mercancías, sino de la producción de saber. Dicho en otras palabras, en el capitalismo cognitivo el conocimiento es la genuina fuente de la producción de valor. Para ello han tenido que darse estas enormes transformaciones en la concepción del trabajo, no siempre reconocidas y a veces imperceptibles en la cotidianidad.
El propio Marx, en un texto de los Grundisse titulado “Fragmento sobre las máquinas”(Marx, 1972: 216-230), había previsto este cambio de la producción material al trabajo inmaterial, cuando advertía que también el desarrollo industrial y tecnológico era producido en un movimiento de apropiación progresiva del trabajo vivo, sólo posible
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El postulado de base para estos teóricos es, pues, que hemos pasado del trabajo material, propio de las dos primeras fases del capitalismo, a un tipo de trabajo llamado trabajo inmaterial. Se trata del trabajo cognitivo, del trabajo que realizan los desarrolladores de tecnología o los manipuladores de signos, de la formulación y circulación de consignas, slogans y enunciados, de la producción estética, de la producción de discurso; en suma, de un trabajo más abstracto: el que realizamos investigadores, docentes, programadores, comunicadores, mercadotecnistas, publicistas, creadores de todo tipo; un trabajo que en la actualidad vemos altamente valorizado, que en consecuencia precariza todavía más los viejos regímenes de producción material (del campo, del taller, de la fábrica) y que ocasiona otros escenarios de trabajo como el laboratorio, otras prácticas como las del trabajo ingenieril, y otras formas de vida como las del trabajo deslocalizado o el teletrabajo. Esta condición se refleja en todos los órdenes: aparecen los discursos del capital humano, la educación es relanzada vertiginosamente a las dinámicas de la mercantilización general, las universidades pasan a verse disgregadas en una enorme gama de saberes imposibles de ordenar en facultades, calan en ellas los sistemas de competencia e incentivos, se disuelven las fronteras entre el tiempo de vida y el tiempo de trabajo, aparecen otras urgencias como la de la innovación y toda una orquestación económico-política que apunta a confiscar la producción de saber imponiéndole sus ritmos y sus finalidades… Esto no significa, lógicamente, que el trabajo material desaparezca; ciertamente sobrevive, como sobreviven también los trabajadores operarios de estos sectores de la producción, a saber: en condiciones precarias e infamantes, sólo que pasan a un renglón muy secundario de la economía, que en adelante se orienta a explotar las nuevas formas de producción.
donde se había alcanzado un desarrollo determinado de las fuerzas productivas, específicamente, las del conocimiento y la ciencia. Esto significa que las fuerzas asociadas al trabajo del conocimiento se ponen en el centro de las fuerzas vivas, y por tanto, en el centro de los intereses del capital. El desarrollo del capitalismo, de este modo, demuestra –dice Marx– “hasta qué punto el conocimiento social general se ha convertido en fuerza productiva inmediata”, para lo cual acuña una noción nueva: la del General Intellect o Intelecto General.
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El General Intellectse refiere, de un lado, al gran capital de los conocimientos acaudalado en el trasegar de las generaciones humanas, que no pertenece a nadie, sino que puede considerarse el patrimonio inmaterial colectivo de la humanidad. El conocimiento no es un acto privado, si bien es cierto que hay individuos que lo relanzan permanentemente a dimensiones que otrora permanecían desconocidas. Sin embargo, su producción, transmisión, conservación y reinvención son un trabajo social, al que concurrimos todos, cada uno a su manera: desde las soluciones básicas que damos a las necesidades prácticas hasta la agrupación de los conocimientos en sistemas (matemáticos, filosóficos, teológicos, jurídicos, técnicos o de signos) altamente complejos. Ya Hegel (1997:21) lo describía de modo incomparablemente mejor, cuando hablaba de formación (Bildung) como la obra universal del espíritu: “En lo que se refiere a los conocimientos, lo que en épocas pasadas preocupaba al espíritu maduro de los hombres desciende ahora al plano de los conocimientos, ejercicios e incluso juegos propios de la infancia, y en las etapas progresivas pedagógicas reconoceremos la historia de la cultura proyectada como en contornos de sombras. Esta existencia pasada es ya patrimonio adquirido del espíritu universal, que forma la sustancia del individuo y que, manifestándose ante él en su exterior, constituye su naturaleza inorgánica”. De otro lado, sin embargo, en la descripción más contemporánea de Paolo Virno, se tiene que el General Intellect no es tanto esta enciclopedia universal: “Por General Intellect no debe entenderse el conjunto de los conocimientos adquiridos por la especie, sino la facultad de pensar, la potencia como tal, no sus innumerables realizaciones particulares”. Al respecto, Virno(2003:67) especula la siguiente genealogía de dicho concepto, no del todo segura en el caso de Marx: La noción de “intelecto general” puede tener diversos orígenes: quizá sea una réplica polémica a la “voluntad general” de Rousseau (según Marx no es la voluntad sino el intelecto lo que acumulan los productores); o, tal vez, el “intelecto general” sea la continuación materialista del concepto aristotélico de nouspoietikos(el intelecto productivo, poiético). Pero, aquí, no importa la filología. Importa el carácter exterior, social, colectivo que compete a la actividad intelectual, en tanto de allí proviene, según Marx, el verdadero motor de la producción de riqueza.
Las consecuencias que Paolo Virno extrae del concepto marxista son sencillamente asombrosas: que el Intelecto General deviene la columna vertebral de la producción social, lo que lo convierte en un primer objetivo del control capitalista; que la politiza-
ción del trabajo se inicia, no tanto cuando se lo somete a la explotación material, sino cuando el pensamiento deviene el resorte principal de la producción de riqueza; que la actividad del pensamiento deja de ser privada, es decir, una labor individual como en las antiguas élites académicas de la burguesía, y que más bien se vuelve exterior y pública, es decir, política, al punto que “la actividad laboral puede absorber en sí muchas de las características que antes pertenecían a la acción política” (p. 37).
Denomino “intelectualidad de masas” al conjunto del trabajo vivo postfordista (…) en tanto es depositario de competencia cognoscitiva y comunicativa no objetivable en el sistema de máquinas. La intelectualidad de masas es la forma preeminente con la cual se muestra hoy el General intellect. (…) Como he dicho en las jornadas precedentes, lo que viene sobresaliendo es el intelecto en general, es decir, las actitudes más genéricas de la mente: la facultad del lenguaje, la disposición al aprendizaje, la memoria, la capacidad de abstracción y correlación, la inclinación hacia la autorreflexión.
A este nuevo sujeto social, otro teórico italiano, Franco Berardi (Bifo), designa de un modo más simple: el cognitariado (Berardi, 2003)4. Según él, así como antaño hablábamos de explotación en la producción del proletariado, el cognitariado resulta ser el sujeto de la explotación en el régimen inmaterial de la producción del capital. Esta noción de cognitariado, según el autor, tiene la ventaja de no perderse en la vaporosa
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Véase también: Berardi, Franco. “Del intelectual orgánico a la formación del cognitariado”. En: Archipiélago, No. 66. Dossier: “¿Qué significa hoy pensar políticamente?”, 2005, pp. 57-67.
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Así, el trabajo cognitivo se sitúa en el centro de los intereses del capital. Esto ocasiona una nueva lucha social: la lucha global por el conocimiento, que pasa por muchos registros, y entre ellos, lógicamente, por el de la universidad. Las transformaciones a nivel del trabajo implican, ciertamente, la disolución de la universidad canónica, tan bien descrita por Kant (1999) en El conflicto de las facultades, y el paso de la universidad burguesa al proceso de masificación de la universidad. Con esto surge también, en palabras de Virno (p. 114ss), una nueva figura del intelectual: la “intelectualidad de masas”, un nuevo sujeto social que hace ya insostenibles figuras como la del “intelectual orgánico” descrito por Antonio Gramsci, y que revalúa también la función del maestro y del profesor, pues se trata para Virno de una intelectualidad difusa, dispersa, masificada, hecha de especialistas, que pierde los privilegios de clase del intelectual burgués para aproximarse más bien a una condición pseudo-proletaria del trabajo intelectual, también éste paulatinamente precarizado a medida que se masifica y se cierne sobre él una mayor explotación. Ciertamente, no se trata de que los obreros se vuelvan expertos en temas de biología molecular o de filología clásica, pero tal vez sí ocurra lo contrario: que un biólogo molecular o un filólogo clásico empiecen a mostrar un aspecto lamentablemente obreril, enajenados en una función de producción cuyos réditos van siendo paulatinamente cooptados por los agentes del capitalismo global. Escribe Virno (2003:114):
noción de General Intellect, tan abstracta como el espíritu hegeliano, y en lugar de eso le devuelve carne y cuerpo al sujeto de la explotación intelectual. El cognitariado, como agente real del Intelecto General, es en la definición de Bifo: “el flujo de trabajo semiótico socialmente difuso y fragmentado visto desde el punto de vista de su corporeidad social” (p. 96). Se trata de los cuerpos agentes del conocimiento general, bajo el estrés psíquico derivado de la explotación constante de las facultades de la atención y del pensamiento, de los cuerpos que dan vida al proceso consciente de la Inteligencia Colectiva (como la llama por su parte Pierre Levy): esa comunidad consciente de individuos cuyo trabajo por naturaleza es el más autónomo, el trabajo del conocimiento, comunidad que tiene frente a los poderes la ventaja de darse a sí misma su propia norma, pero que hoy día vemos paradójicamente envuelta en relaciones de subordinación y de explotación. Escribe Berardi (pp. 97-98):
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Cuando uso la noción de trabajo cognitivo soy plenamente consciente de que el trabajo es siempre, en todos los casos, cognitivo. Hasta la producción de una flecha de piedra por parte del hombre de Neanderthal conlleva el empleo de una inteligencia con finalidad y hasta el más repetitivo de los trabajos de una cadena de montaje implica la coordinación de los movimientos físicos según una secuencia que requiere de las facultades intelectuales del obrero. Pero al decir trabajo cognitivo queremos decir un empleo exclusivo de la inteligencia, una puesta en acción de la cognición que excluye la manipulación física directa de la materia. En este sentido definiría el trabajo cognitivo como la actividad socialmente coordinada de la mente orientada a la producción de semiocapital. Trabajo cognitivo es el proceso de trabajo de la acción conectiva del cognitariado. ¿Qué significa la palabra cognitariado? Esta palabra híbrida lleva dentro de sí dos conceptos: el de trabajo cognitivo y el de proletariado. Cuando uso el término corporeidad social no lo hago a la ligera. Lo que está en juego en la definición social del trabajo cognitivo es precisamente el cuerpo, la sexualidad, la condición física perecedera, el inconsciente. (…) Pero la existencia social de los trabajadores cognitivos no se agota en la inteligencia: los cognitarios, en su materialidad existencial, también son cuerpo, es decir, nervios que se tensan en el esfuerzo de la atención constante, ojos que se cansan al fijarse en la pantalla. La inteligencia colectiva no reduce ni resuelve la existencia social de los cuerpos que producen esta inteligencia, de los cuerpos concretos de los cognitarios y las cognitarias. Y, menos aún, la inteligencia colectiva no reduce ni resuelve la complejidad y el sufrimiento del cuerpo planetario que se enmaraña, ahí fuera, sin inteligencia ni riqueza ni paz.
El cognitariado aparece así como una noción en la que, junto con los precarios y los migrantes, quedan comprendidos los nuevos sujetos metropolitanos en condiciones de explotación para un capitalismo cognitivo que hoy se enmascara en los manidos slogans como el de la innovación tecnológica o la sociedad del conocimiento. Tenemos que empezar por hacer una consciencia de clase de este cognitariado disperso, que hoy va siendo cada vez más arrinconado, y donde más perceptiblemente, en las universidades. No tengo manera de desarrollar aquí, por razones de tiempo, todas las consecuencias que se siguen para la universidad. Me limitaré a una de ellas, planteada al menos como tarea inicial: la reapropiación social del conocimiento entendida bajo la
Por estos días conmemoramos el día del profesor o del maestro, nociones que resultan hoy igual de difusas, pues quizás mencionan algo que imperceptiblemente estamos dejando de ser. Eso implica repensar las condiciones de los nuevos tiempos, y sobre todo, nuestro lugar en la Universidad. El trabajo del pensamiento es hoy, querámoslo o no, un trabajo político: algunos escuchamos en ello reverberar a lo lejos los ecos de un nuevo clamor: “¡cognitarios del mundo, uníos!”.
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Gallardo Fierro, Lucía. “Los nuevos confinamientos del saber. Propiedad intelectual y nuevas biotecnológicas”. En: Ecología política, No. 29. Barcelona: Icaria Editorial, 2005, pp. 15-28, p. 16.
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prerrogativa de devolverle al trabajo cognitivo su fuente colectiva, su naturaleza común: no es la divulgación científica ni la aplicación, sino la defensa de lo común en su carácter común, lo cual implica levantar una trinchera: la de la producción de saber contra el agenciamiento económico-político de la investigación administrada, burocrática, privatizada, patentada, indexada, clasificada, la que se pierde y nos pierde en ese marasmo de procesos, y que a fin de cuentas, no deja pensar. La reapropiación del conocimiento como función social y para el cuerpo social, necesariamente prefigura un campo de fuerzas al que concurren otras lógicas enfrentadas, como la de la apropiación y la expropiación. Se trata de que no se convierta en botín lo que es producto del trabajo de muchos: el patrimonio inmaterial colectivo, cuyo sujeto puede ser pensado como el cognitariado, pero también en la inmensa diáspora de ese “arlequín geopolítico” que son los agenciamientos de la multitud. En palabras de la ecologista y jurista ecuatoriana Lucía Gallardo Fierro, “la reapropiación social del conocimiento la entenderemos como la capacidad de la sociedad de exigir un debate político, que resignifique el espacio local como espacio de expresión de formas no-capitalistas de producción”5. Eso implica nuevas y difíciles luchas: contra el derecho de autor en todas sus formas (las patentes, la indexación, las bases de datos que comercian a gran escala la producción científica, los rankings…); implica, por tanto, liberar el conocimiento de la usura universal corporativa, e inventar nuevas formas de circulación del saber para salvaguardar entre todos el “derecho de lo común” (las políticas de open acces, el software libre, etc.); pero sobre todo, implica hacer valer, ante los poderes tecnocráticos, ante los llamados “expertos”, que nosotros, cognitarios, somos los que sabemos, que la producción de saber se traduce en una autonomía real, que la región del pensamiento es la esfera de nuestra libertad inviolable e inexpugnable, como en esa metáfora que los antiguos estoicos hacían de la parte racional del alma al llamarla la acrópolis: una ciudadela interior, una fortaleza en la que podemos enseñorearnos frente los poderes que hoy se disputan el control sobre la potencia del pensamiento prefigurando nuevas servidumbres.
Referencias bibliográficas Berardi, Franco (2003). La fábrica de la infelicidad. Nuevas formas de trabajo y movimiento global. Madrid: Traficantes de Sueños. Hegel, G. W. F. (1997). Fenomenología del espíritu. Trad. Wenceslao Roces. México: F.C.E. Kant, Immanuel (1999). El conflicto de las facultades de filosofía y teología. Madrid: Trotta. Marx, Karl (1972). “Fragmento sobre las máquinas”. En: Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857-1858, Vol. 2. México: Siglo XXI. Virno, Paolo (2003). Gramática de la multitud. Para un análisis de las formas de vida contemporáneas. Madrid: Traficantes de Sueños.
Anexo: Expresiones y acciones del cognitariado universitario global
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2008: Descontento en Francia por la clasificación de revistas universitarias. La revistafrancesa Annales, de Historia y Ciencias Sociales, planteó el debate contra la “fiebre de la evaluación”, derivada de los sistemas de clasificación de revistas administrados por la EuropeanScienceFoundation (ESF) y la Agence d’ Évaluation de la Recherche et de l’EnseignementSupérieur (AERES). El texto en cuestión, titulado “Clasificar, evaluar”, fue traducido y publicado en Colombia por la revista Historia Crítica de la Universidad de los Andes, No. 37, enero-abril de 2009. Véase: http://historiacritica.uniandes.edu.co/view.php/567/index.php?id=567 2009 (mayo). La farsa de las publicaciones universitarias. Con este título, el filósofo Pablo Arango publicó un visceral escrito en la revista El Malpensante, Nro. 97, Mayo de 2009, contra las revistas académicas. Lo errático del análisis, duramente críticado en los números 99 y 102 de la misma revista, y la frivolidad con la que se llevó la discusión, contribuyeron a que se dejara pasar la oportunidad de un revisión a fondo de los sistemas de indexación administrados por Colciencias. Véase: www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=1031 2011 (noviembre). Universitarios latinoamericanos a las calles. Los universitarios chilenos adelantaron una ardua y decidida lucha contra el sistema de educación del país, especialmente contra el sistema de endeudamiento mediante créditos educativos. Los estudiantes colombianos, por su parte, lograron retirar en noviembre de 2012 el Proyecto de Ley 112 (Reforma de la Ley 30 de 1992) y abrir el escenario para la construcción colectiva de una propuesta de ley. Otros movimientos se dieron en República Dominicana y Puerto Rico. Los movimientos siguen en alerta en 2012. Véase: http://radio.uchile.cl/noticias/129913/ 2011 (noviembre). Declaración de principios universitarios. En el marco de las luchas de los universitarios contra el Proyecto de Ley 112, el profesor Jorge Mahecha del
Instituto de Física de la Universidad de Antioquia propuso una Declaración de Principios Universitarios que apunta a la redefinición de condiciones estructurales del estado actual de las universidades colombianas. El documento está disponible para discusión en: http://alexanderley30.blogspot.com/2011/09/declaracion-de-principios.html 2012 (enero). Manifiesto europeo por la Universidad a la altura de sus misiones. La profesora y filósofa belga Annick Stevens publicó una polémica carta de renuncia a la Université de Liège, denunciando la degradación de las universidades europeas a merced del eficientismo, el productivismo, y el sectarismo reinante en ellas. Este acto desató un movimiento universitario especialmente en España y Francia, que reclama una “Universidad a la altura de sus misiones”. Véase: http://www.univendebat.eu/signez-le-manifeste/ 2012 (enero).The Cost of Knowledge.A principios de 2012, el profesor Tim Gowers de la Universidad de Cambridge denunció las intolerables prácticas de editoriales científicas como Elsevier y anunció que ya no les enviaría sus artículos y tampoco participaría en la revisión por pares de otras investigaciones como protesta en contra de sus paywalls, de sus excesivos precios y su apoyo a las leyes SOPA y PIPA. Esta iniciativa desató el movimiento “TheCost of Knowledge”, que se puede seguir en la web. Véase: http://thecostofknowledge.com/index.php
2012 (abril). La pesadilla de Colciencias. La periodista Lisbeth Fog ofreció un importante balance de Colciencias. El informe presenta una entidad raquítica, sin capacidad de operación, hecha de ineficiencia, y encima de todo, asumiendo tareas que la rebasan como es el caso de las medidas establecidas por el Acto Legislativo 05 del 18 de Julio del 2011 “Reforma al Sistema General de Regalías”, que improvisadamente deja a merced de la politiquería (alcaldes y gobernadores) cuantiosos recursos para la investigación. El informe de la periodista titulado: “Colciencias: ¿pesadilla sin fin?” fue publicado en El Espectador, el 15 de abril de 2012. Véase: www.elespectador.com/impreso/vivir/articulo-338603-colciencias-una-pesadilla-sin-fin
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2012 (abril). Harvard se declara contra los monopolios intelectuales. La biblioteca de la Universidad de Harvard hizo públicas sus declaraciones contra los “monopolios intelectuales”. Como tales son consideradas las agencias y bases de datos de revistas, que cobran altas sumas por suscripción y que, para el caso de Harvard, suman un gasto anual 3.75 millones de dólares. Según la declaración, los proveedores de estas plataformas como Elsevier han aumentado el costo de sus suscripciones en un 145 por ciento en los últimos 6 años. La periodista y activista mexicana Geraldine Juárez ha documentado ampliamente esta y otras luchas por el acceso abierto al conocimiento. Véase: http://alt1040.com/2012/04/harvard-se-declara-abiertamente-en-contra-delos-monopolios-intelectuales?utm_source=self&utm_medium=nav&utm_ campaign=Relacionados
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2012 (abril). Revistas universitarias de nuevo a debate. Los constantes cambios al modelo de medición y clasificación de Colciencias impactan no sólo en los Grupos de Investigación, sino también en las publicaciones universitarias. En un importante estudio, la profesora María Alejandra Tejada Gómez (Universidad Javeriana) hace el diagnóstico y los pronósticos de la indexación en Colombia, ante exigencias como el open acces, los repositorios institucionales, y los controles al derecho de autor en la web. El estudio se titula: “Entre tendencias o disidencias. El futuro de las Revistas Científicas Colombianas”, y fue publicado en Unilibros de Colombia, No. 19. Asociación de Editoriales Universitarias de Colombia (ASEUC), 2012, pp. 108-111. Disponible en el sitio de la autora en la red http://academia.edu
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2012 (mayo). Cien días de protestas estudiantiles en Canadá. Con movilizaciones multitudinarias y una huelga que ya lleva 12 semanas los estudiantes de Quebec llevan adelante una durísima lucha contra las políticas neoliberales y el aumento de las matrículas universitarias aplicadas por el primer ministro Jean Charest. Los estudiantes universitarios y de colegios pre-universitarios y técnicos salieron a la lucha contra el aumentao de matrículas. En las últimas semanas de huelga los estudiantes realizaron tomas, piquetes, bloqueo de puentes y rutas y movilizaciones multitudinarias que llegaron a convocar a 300.000 personas, acciones a las que el gobierno respondió con una dura represión sobre las manifestaciones casi diarias y las marchas nocturnas que han sido declaradas ilegales. Véase: http://www.pts.org.ar/spip.php?article20466 2012 (mayo). Rectores de América Latina se rebelan contra los rankings universitarios. Los rectores, reunidos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en mayo de 2012, aceptan que es necesario tener referentes de comparación, pero no con estándares ajenos a la realidad de nuestro continente. Consideran que vivir sólo para los rankings distorsiona la misión de las universidades de América Latina, las sesga y desnaturaliza su esencia. Véase: http://universidad.edu.co/index.php?option=com_content&view=article&id=2980:rector es-de-america-latina-cuestionan-y-se-rebelan-contra-los-rankings-universitarios&catid =16:noticias&Itemid=198
Rectores de América Latina cuestionan y se rebelan contra los rankings universitarios Aceptan que es necesario tener referentes de comparación, pero no con estándares ajenos a la realidad de nuestro continente Mayo 18/12 Vivir sólo para los rankings distorsiona la misión de las universidades de América Latina, las sesga y desnaturaliza su esencia, coincidieron rectores de IIES de América Latina, incluida la Universidad Nacional de Colombia, así como investigadores reunidos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Convocados para el primer Encuentro de Rectores y Especialistas. Las Universidades Latinoamericanas ante los Rankings Internacionales: Impactos, Alcances y Límites, algunos más señalaron que, bajo ciertas condiciones, los rankings también lesionan la autonomía universitaria.
“Consideramos que muchos de esos parámetros ausentes originan que no se mida con justeza lo que nuestras instituciones llevan a efecto. No se trata de encontrar las puertas para no participar en las evaluaciones, porque, en efecto, no se trata tampoco de ignorar parte de nuestra realidad y de nuestras deficiencias; porque no hemos venido aquí a encontrar justificaciones para algunas de ellas”, dijo. Aseguró que existe el riesgo que estas mediciones estigmaticen a las IES y que además no les sea asignado presupuesto por no estar rankeadas en estas numeralias. “Y entramos en ese ciclo perverso de que no hay calidad, entonces hay menos recursos”, dijo. Otro riesgo, señaló Narro, es para la vida académica, pues las mediciones son revisadas por quienes quieren estudiar o por quienes desean impartir clases en una universidad, que es evaluada, pero, cuestionó, “a juicio de quién sabe quién o con tales o cuáles condiciones”.
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El rector de la UNAM José Narro Robles, quien inauguró el acto, advirtió que las universidades no están en contra de los rankings, pero que es necesario que midan la realidad de América Latina.
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Las mediciones, necesarias Los rectores de las universidades de Argentina, Rubén Hallú, y de Chile, Víctor Pérez Vera, coincidieron en que son necesarias las mediciones pero que, sin embargo, las instituciones de la región deben trabajar para que las IES no se conviertan en rehenes de los rankings. “Esta es una gran oportunidad para avanzar a la lógica de medición que dé cuenta a la comunidad internacional de la real contribución y aporte en calidad y equidad que nuestras universidades realizan”, dijo Pérez Vera. Tomado de: http://universidad.edu.co/index.php?option=com_content&view=article&id=2980:rector es-de-america-latina-cuestionan-y-se-rebelan-contra-los-rankings-universitarios&catid =16:noticias&Itemid=198
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