Palabra Nro. 34

Page 1

Nº 34 Marzo de 2010 Bloque 22 oficina 107 - Teléfonos: 219 53 60 - 263 61 06 - Correo: asoprudea@udea.edu.co - http://asoprudea.udea.edu.co

URIBE Juan Guillermo Gómez García

Programa de Letras: Filología Hispánica Facultad de Comunicaciones

Uribe es un personaje que ha cautivado al país en sus últimos ocho años y ha despertado, tal vez en igual medida, feroces debates. De estirpe antioqueña, su figura menuda, que de lejos y desprevenidamente podría confundirse con un cura párroco, ha logrado levantar admiración y odio, pasión incondicional por mayorías y protestas por sectores minoritarios que, franca y cordialmente, lo detestan. Las razones para esta polarización saltan a la vista y no se necesita un acto de taumaturgia argumentativa para revelar los resortes que empujan a uno y otro sector a venerarlo o aborrecerlo, sin medias tintas. A él lo acompaña una larga cola de realizaciones, reales, potenciales o virtuales, que son puestas, conforme quien lo juzga, en el haber o deber de un gobierno que da, en este momento, los síntomas de un desgaste inevitable. Uribe ha logrado dar un giro a la política nacional de las últimas décadas que había padecido, sin lugar a excepción, de presidentes que se habían beneficiado, sin pena ni gloria, de un sistema político conocido como Frente Nacional. A diferencia de las mandatarios que lo precedieron inmediatamente, Samper o Pastrana, a Uribe se le ha creído; mejor dicho, a Uribe se le ha venido creyendo, así baje su popularidad por acumulados actos de desacierto, como no se le creyó nunca a Turbay Ayala, como no se le creyó a Betancur

Cuartas ni a Barco Vargas; y sobre todo a Uribe se le levantó un culto popular, espontáneo en su primer instante, que no conocieron los otros presidentes colombianos y que nunca soñaron tener. Tal vez desde López Pumarejo o Gaitán o Rojas Pinilla, la historia de la democracia colombiana no conocía un caudillo político, un líder de masas y un hombre público que despertara tanto fervor, tanta pasión y tanto odio, al mismo tiempo, como Uribe. La gente en Colombia, si mi memoria no me engaña, despreciaba a Turbay, lo sabía sátrapa, cruel, corrupto; pero su figura, su voz, su vestimenta, su inteligencia, su ser, apenas daban lugar a comentarios desdeñosos, a columnas agudas escritas por García Márquez en su páginas de “Alternativa”, pero no motivaban la polarización irascible y sin cuartel que presenció y protagonizó el pueblo colombiano en los últimos años. Uribe arrastró a su favor la opinión pública, la condujo a los callejones a los que la quiso llevar, y la remolcó tras su personalidad que se fue agigantando, inusitadamente, ante la opacidad de los hombres a los que se oponía. La historia de desaciertos, desastres, mala administración, irresponsabilidad, corrupción, que se identificaron con las figuras de Samper y Pastrana, abrió las compuertas para que las aguas represadas


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Issuu converts static files into: digital portfolios, online yearbooks, online catalogs, digital photo albums and more. Sign up and create your flipbook.
Palabra Nro. 34 by Asoprudea - Issuu