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la música, la cultura y el arte


Edición mensual. Formato digital Nº 7 - Año 7 abril 2026 México, distribución gratuita.
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la música, la cultura y el arte


Edición mensual. Formato digital Nº 7 - Año 7 abril 2026 México, distribución gratuita.
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Esta es una una publicación mensual en formato digital, editada y distribuida de forma gratuita por FUNDACIÓN CIM DARA Calle Rosario Mz 9 Lt 1, Col El Rosario, Iztapalapa, CDMX, CP 0930 Tel 55 - 13124801, revistadaramagazine@gmail com - www fundacioncimdara mx - Facebook/fundacioncimdara
Editor Responsable: Dora Susana Rueda Ch. Reservas de Derechos al uso exclusivo en trámite por el Instituto Nacional de Derechos de Autor Este número se terminó de realizar el 08 de abril del 2026. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación digital o impresa sin previa autorización de ART DARA MAGAZINE.

Presidente
Víctor Sánchez Rueda
Dirección General
Dora Rueda Chavero
Contenidos
Comunidad DARA
Edición
Ediciones Aurus
Diseño
Carlos Mario Gutiérrez
Colaboradores:
Alan Yared Campos Hernández
Brenda Daniela Huitzil Cruz
Carlos Mario Gutiérrez Marín
Constantino Sánchez González
Dora Rueda
Eduardo Yontse Carbajal
Janelle Esther Bacelis Cervantes
Javier Navarro Frías
Luis Ángel Barrios López
Marlene Pasini
Martha Lujano Valenzuela
Paula Ximena Julio Ruiz
Perla Torres Chávez
Rafael Colín Sustayta
Viani Fil
Víctor Sánchez Rueda

Título: La tribu
Técnica: Digital
Autor: Eduardo Yontse Carbajal
Las tribus urbanas son agrupaciones generalmente conformadas de jóvenes o adolescentes que comparten intereses, ideologías, estética, música y hábitos de consumo comunes, que funcionan como una identidad grupal dentro de las grandes ciudades.








Editorial
¿Sabías qué?
Mitos y leyendas
Identidades en el asfalto: ecos de la juventud
Comunidad Dara
Los amigos de Paty
La riqueza natural del Estado de México
¿Qué leer?
El santuario y otros cuentos
H.P. Lovecraft
Infomusic
Identidad y ritmo: las tribus urbanas en México
Latinoamérica habla
Asfalto: identidades sin filtros
Mis mejores amigos
Mi mascota
23 27 21 19 De Zapping con Litos
México con alma mágica
El susurro de Metepec
Roomie Podcast
La tribu no envejece, evoluciona
Tratado de la inutilidad
La tribu de los poetas
Laboratorio literario
La luz de la sala
El escultor
Personaje del mes
Andy Warhol: la repetición como concepto
Voces del alma
El pulso de la naturaleza
Suplemento
Lenguas inmortales
Victor Sánchez Rueda


Las calles de nuestra metrópoli no son solo vías de asfalto gris; son lienzos vivos donde palpita la urgencia humana de pertenecer. ¿Quiénes somos cuando la soledad de la multitud nos abruma? Buscamos refugio, buscamos tribu.
En cada esquina, bajo la tenue luz de las farolas o en el bullicio de los subterráneos, emergen agrupaciones unidas por un código, una estética, un latido musical. Estas constelaciones urbanas no nacen del capricho. Brotan de una necesidad profunda de ser vistos, de transformar la alienación en comunidad. La vestimenta se vuelve poesía visual; el argot, resistencia sonora. Cuando marginamos estas expresiones tachándolas de rebeldía vacía, silenciamos una parte de nuestro propio tejido social
La verdadera inclusión no exige asimilación, sino asombro Requiere que miremos a los ojos del otro y reconozcamos su arte cotidiano, su forma particular de habitar el mundo Al abrazar esta pluralidad, la ciudad entera se enriquece,
transformando el ruido ensordecedor en una sinfonía coral.
No cerremos las puertas de nuestra comprensión. Abramos, en cambio, los sentidos a este museo ambulante que respira a nuestro alrededor. Porque en la mirada de quienes reinventan la urbe, quizá descubramos el reflejo de nuestra propia humanidad, latiendo fuerte, reclamando su legítimo lugar en el mundo.
Hasta la próxima. Víctor A. Sánchez Rueda. Presidente de FCD.
Feixa, C. (1998). De jóvenes, bandas y tribus: Antropología de la juventud. Editorial Ariel. Maffesoli, M. (2004). El tiempo de las tribus: El ocaso del individualismo en las sociedades posmodernas. Siglo XXI Editores.
Janelle Bacelis y Constantino Sánchez


La justicia vecinal, o los denominados tribunales urbanos, constituye una vertiente del Poder Judicial diseñada para aproximar la resolución de conflictos a la ciudadanía. Su propósito fundamental radica en dirimir controversias cotidianas de menor cuantía y complejidad, evitando así la saturación de las cortes superiores.
Si bien los modelos varían según la jurisdicción, estas instituciones comparten pilares operativos esenciales a través de su función principal: la descongestión del sistema judicial tradicional y la reso-
lución ágil de disputas locales.
¿Cómo funcionan?
Descentralización: Se sitúan estratégicamente en barrios y comunas, eliminando barreras geográficas para facilitar el acceso al ciudadano.
Competencia en asuntos menores: Su jurisdicción abarca desde el manejo de conflictos de convivencia, infracciones por incumplimientos de normas locales como ruidos molestos o de tránsito Procedimientos simplificados: Los procesos priorizan la oralidad y la expo-


sición pública de los actos, garantizando plazos sustancialmente más breves que los de la justicia ordinaria, buscando una solución rápida y expedita.
Composición versátil. Pueden ser: mixta, unipersonales o colegiados, integrando jueces profesionales o, en ciertos modelos legales, dependiendo de la legislación local.
¿Por qué son importantes?
La relevancia de estos tribunales urbanos trasciende la mera gestión administrativa; representan un cambio de paradigma hacia una justicia más cercana y humanizada.
Al proporcionar un foro formal para rencillas domésticas, se fortalece la cohesión social y se previene el aumento de violencia; por lo tanto, fortalecen la convivencia sin escalar a conflictos mayores. Asimismo, garantizan la accesibilidad; al reducir costos procesales y las barreras geográficas, optimizan los recursos del Estado, ya que muchos procesos no requieren abogado, permitiendo que el sistema tradicional se concentre en delitos de alta complejidad y gravedad. En suma, la justicia vecinal es el eslabón indispensable para una paz social
efectiva y expedita que permite a los tribunales superiores que se concentren en delitos graves y asuntos de alta complejidad.

Viani Fil


Desde la década de los cuarenta, el asfalto de la Ciudad de México se ha convertido en la pasarela de una juventud que busca, a través de su indumentaria, un eco para su propia voz. Al paso del tiempo, las calles han sido testigos del desfile de tarzanes, rebeldes sin causa, flotas y pandillas, hasta converger en las hoy llamadas tribus urbanas.
Este concepto, creado en España en los años ochenta, para identificar a la “gente bonita”: almas devotas de la música y herederas de la vida nocturna. Sin em-
bargo, con el paso del tiempo, la notación mutó hasta abrazar a constelaciones de jóvenes unidos por vanguardias sonoras, estéticas desafiantes y rituales de consumo
No obstante, la etiqueta carga con un estigma. Como indica la doctora Maritza Urteaga Castro-Pozo, investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), la expresión “tribu urbana” suele impeler un matiz peyorativo que roza lo salvaje, lo burdo. En su lugar, la doctora propone el término “identidades juveniles”, como un faro conceptual

que ilumina estas manifestaciones del reflejo vivo de nuestras transformaciones sociales, donde la tolerancia se erige como el único puente hacia una convivencia armónica.
Históricamente, la mirada pública ha confinado a estos grupos en los márgenes del prejuicio, asociándolos de manera injusta con el pandillerismo, la delincuencia y la apatía. Es un error vincularlos exclusivamente con la precariedad: estas subculturas florecen en todos los estratos sociales. Sus matices son tan diversos como la sociedad misma; transitan desde el pacifismo hasta la radicalidad, abrazando múltiples credos, ideologías y posturas políticas que desafían cualquier intento de homogeneización
Resulta alarmante la frivolidad con la que se ridiculiza a una nación de jóvenes, cuyo horizonte parece incierto ante la falta de comprensión. Cuando el sistema les niega las plataformas para expresarse, la juventud teje sus propias redes de afinidad. La ropa, entonces, deja de ser simple tela para transmutar en un estandarte; la música, un código secreto que entrelaza y otorga sentido de pertenencia.
Anatomía de una identidad compartida. Más que simples modas, estas agrupa-
ciones comparten una estructura profunda:
Asociación espontánea al margen de lo institucional.
Normas e ideologías dictadas desde el interior del colectivo.
Un núcleo vital regido por la aceptación de roles específicos.
La indumentaria y los gustos musicales como vehículos sagrados de experiencia. Una amalgama de voluntariedad y, en ocasiones, debo decirlo, un gregarismo ineludible.
A lo largo de las décadas, la multiplicidad de estas identidades ha estallado en un mosaico inabarcable. Entre los movimientos más representativos que han marcado el tejido social, encontramos a los: punk, happy punk, emo, dark, gótico, grunge, metaleros, rockabilly, gamers, cibers, rocanroleros, ska, skaters, skinheads, rudeboys, rastafaris, pachucos, cholos, indies, hardcoreros, raperos, reguetoneros, hiphoperos, f resas, screamos, psycos, hippies, posers, anárquicos, visuals, urbanos, raztecas, hooligans, marineros, yuppies, pijos (o cool), otakus, kumbayas, technos, surfers, motards, grafiteros (taggers) y gruperos

Dora Rueda
Hola queridos Daramigos, les enviamos un cordial saludo y al mismo tiempo les compartimos con mucho gusto las imágenes de la presentación del Ensamble Cim Dara, que se presentó en el recital “Invasión británica”.
Beatles, Rolling Stones y más”, el pasado 8 de marzo en la FILCO 2026.
¡Rompimos récord de audiencia! La gente vibraba con la música; el escenario explotó de energía, música y diversión

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El próximo viernes 17 de abril a las 13 horas estaremos llevando la música al máximo en el recital “Música y letras en la GAM” que el Ensamble Cim Dara presentará en el “Festival Internacional de Letras en la Gustavo A. Madero”. ¡Arrancaremos la pasión por las letras y la música en este escenario y la haremos estallar! Estaremos en la explanada de la alcaldía Gustavo A. Madero (GAM).
Entrada libre y gratuita.
También los invitamos para que nos acompañen el próximo 19 de abril a las 13 h. en la “2.ª Feria de editoriales independientes” por motivo del Día Internacional del Libro, donde con el Ensamble Cim Dara presentaremos el recital “Decibeles literarios: Himnos del rock


latino” en la explanada de las escalinatas del Calvario de Metepec, Estado de México. No falten. ¡Será genial! Música, libros, artesanías y mucho más en un divertido y cultural lugar.
Entrada libre y gratuita.
¡Esperen los eventos de mayo, estarán geniales!
¡Sé parte de nuestra experiencia artística, visítanos!



http://www.fundacioncimdara.mx
fundacioncimdara
Francisco Navarro



¡Hola queridos Patyamigos! Es un gusto saludarlos. Paty, nuestra curiosa tortuga, mantiene su firme interés por la diversidad de los mamíferos mexicanos y, en esta ocasión, me ha solicitado que les hable acerca de la riqueza natural del Estado de México.
Ubicada en la región central del país, esta entidad rodea gran parte de la capital por el norte, este y oeste, integrando sus municipios colindantes a la zona metropolitana de la CDMX. Pese a su densa
población humana, el 45% de su territorio permanece bajo decreto de áreas naturales protegidas Su geografía privilegiada alberga climas y ecosistemas contrastantes, que transitan desde muy calurosos a muy fríos y desde vegetación tropical a la vegetación alpina.
Esta variedad ambiental hace que el estado sustente un registro de 133 especies de mamíferos, de las cuales 39 son endémicas de nuestro país (Sólo se encuentran en México) y 94 se comparten con Nor-

teamérica, Centroamérica y Sudamérica.
A su vez, cabe destacar que 13 especies son endémicas del Eje Neovolcánico Transversal (macizo montañoso que corre de este a oeste por el centro del país y contiene a las montañas más altas de México), como el zacatuche (Romerolagus diazi) y el ratón de los volcanes (Neotomodon alstoni). Los mamíferos con mayor número de especies son los roedores del orden (Rodentia), seguido del orden de los murciélagos (Chiroptera); estos últimos son muy interesantes por su multiplicidad de formas y hábitos alimentarios.
No obstante, esta diversidad biológica enfrenta la amenaza constante de la expansión urbana y las actividades antropogénicas (humanas) desprovistas de conciencia ambiental, que provocan daños irreversibles al entorno.
¡Hasta la próxima, queridos Patyamigos! Sigamos el ejemplo de nuestra tortuga: cultivemos el conocimiento y el respeto absoluto por la biodiversidad.

Rafael Colín Sustayta


Amigos lectores, me alegra saludarlos y compartir con ustedes mi recomendación del libro de este mes: "El santuario y otros cuentos", del excepcional H. P. Lovecraft. Esta obra reúne relatos cortos, donde personajes atormentados por su soledad narran en primera persona historias fatídicas, que convergen en lugares fantásticos e inverosímiles El autor despliega un universo poblado por seres horribles, entes de otras dimensiones y bestias maravillosas, consolidando su legado en el terror cósmico.
El relato principal presenta al santuario, un recinto majestuoso en las profundidades oceánicas, presuntamente parte de la Atlántida. Esta es la visión final del capitán Karl Heinrich, único superviviente de la tripulación de un submarino alemán en 1917. La tragedia comienza tras el hundimiento de un carguero británico y la ejecución de los marineros náufragos encontrados flotando en el agua.
La sucesión de hechos fatídicos ocurre

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al emerger el submarino: los alemanes descubren el cadáver de un hombre de piel morena aferrado a una barandilla; tras hurgar entre sus ropas, descubren un collar con una antigua figura de marfil y deciden adueñarse de ella. Al arrojar el cadáver al mar, este abre los ojos mientras se sumerge, iniciando una espiral de eventos inexplicables: alaridos, desvaríos, fiebres y desapariciones enigmáticas, así como fallos mecánicos que diezman la maquinaria del navío.
Finalmente, tras todos los disturbios, Karl Heinrich queda solo en la penumbra, a oscuras, a punto de morir y obsesionado por entrar al luminoso santuario, consciente de que la ingente presión marina será letal; se coloca la escafandra y sale por la escotilla hacia lo desconocido
Cada uno de los cuentos que conforma esta selección es imperdible Lovecraft es creador del llamado “terror cósmico”; su imaginación carece de parangón en la historia de la literatura universal

Brenda Huitzil



En México, las tribus urbanas han existido y han forjado identidades colectivas durante décadas. Estos grupos amalgaman ideología, estética y estilo de vida, con una identidad propia, incluso en sus gustos literarios y musicales. En esta ocasión exploramos cuál es la música, que como hilo conductor define su historia. A continuación, te menciono los géneros musicales que marcan a las agrupaciones (tribus) más emblemáticas del país.
Los Pachucos
Surgidos en la década de 1940, personificaron a la cultura chicana en la frontera norte de México con los Estados Unidos.
Distinguidos por su indumentaria extravagante y exagerada con pantalones bombachos, sacos holgados y sombreros de ala ancha, los pachucos dominaron las pistas de baile al son de la música del mambo, el danzón, el cha-cha-chá, la salsa y el jazz
Su universo sonoro se nutría de ritmos que otorgaban elegancia a la rebeldía de su época1
1. Arteaga, José (3/07/2023). “Tintan, músico, pachuco y loco”. Colección Gladys. Palmera https://gladyspalmera.com/coleccion/el-diario-de-gladys/tin-tan-musico-pachuco-y-loco/

Los cholos nas más importantes por su lírica emocional que consolidó a esta tribu como uno de los fenómenos socioculturales más influyentes de la historia contemporánea.
Los cholos, subcultura que emergió en los años setenta en la frontera norte de nuestro país como un bastión de resistencia frente al racismo estadounidense hacia los mexicanos. Los géneros que principalmente escuchan están más allá de su estética fronteriza; su identidad musical es ecléctica y profunda, abarcando desde el hip-hop, rap y R & B, hasta géneros con arraigo popular como la cumbia, el funk y la música norteña, entre otros .2
Protagonistas de la primera década del siglo XXI, los emos se caracterizaron por una introspección melancólica y una estética de siluetas ajustadas. Pantalones entubados, cabello en la cara y un constante sentimiento de tristeza fue lo que los caracterizó durante la primera década de los años 2000. Bandas como My Chemical Romance, Parmore, Muse, Avril Lavigne, junto a referentes de habla hispana como Pxndx, Kudai y Allison, entre muchos otros más, representaron con sus letras el sentir de toda una generación, haciéndola una de las tribus urba-
Y tú, ¿te identificas con alguno de ellos?

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2. Aesthetics Wiki (s. f.). “Cholo”. Fandom.com https://aesthetics.fandom.com/wiki/Cholo#Music

Carlos Gutiérrez
¡Hey! Detente un segundo y observa a tu alrededor. Si aún crees que las tribus urbanas son solo fotos de archivo de emos con flequillo o punks con crestas imposibles, estás viviendo en el pasado. En el corazón de Latinoamérica, la calle expresa algo mucho más profundo: identidad, parche y, sobre todo, una firme resistencia brutal a la invisibilidad.
Hoy, formar parte de una tribu en LATAM no es solo elegir un outfit para el fin de semana, es sostener un manifiesto. En ciudades como Bogotá, Ciudad de México o Buenos Aires, los grupos han dejado de ser burbujas cerradas: ahora prevalece la transversalidad. Los sonidos del K-pop se mezclan con el orgullo de barrio; los colectivos de skaters abrazan la diversidad de género sin pedir permiso. Eso es inclusión real, no de esa que sale en los folletos, sino la que se suda en el asfalto lejos de discursos institucionales.
En este contexto, las tribus urbanas se



han convertido en refugios ante un sistema que a menudo se erige como un muro. En ellas, la identidad es fluida: puedes ser un gamer activista o un amante del trap que lucha por los derechos de su comunidad. Ya no buscamos "encajar" en un molde, buscamos crearlos nosotros mismos
La pregunta inevitable que te lanzo es: ¿observas o simplemente pasas de largo? Porque mientras el mundo se digitaliza, el “parche” persiste como espacio sagra-

do donde la diferencia es condición de pertenencia. La calle no miente: la inclusión sucede ahora mismo, frente a tus ojos, con un pulso imposible de ignorar. ¿Te sumas a la mezcla o prefieres quedarte en la superficie?
Este video analiza cómo las nuevas generaciones en las calles de Latinoamérica derriban barreras y construyen vínculos mediante la música y la apropiación de espacios no convencionales.


Carlos Gutiérrez
¡Hola a todos! Abril llega con esas ganas de desconectar y perderse en nuevas historias, y las plataformas digitales no nos fallarán. Si buscas planes para tus tardes libres, aquí tienes dos estrenos que prometen ser tendencia total en tus redes.
El universo de Hawkins se resiste a desaparecer con el estreno de Stranger Things: Tales From '85, una serie animada que nos transporta al invierno de 1985. En esta ocasión, la trama está tras el cierre del portal y revela sucesos inéditos entre la segunda y tercera temporada. Con una estética que evoca a los grandes clásicos de aventuras juveniles, seguiremos a Dustin y su club de investigación mientras intentan salvar su hogar de nuevas criaturas que fusionan ciencia y materia oscura Sin adultos al mando, la responsabilidad recae en el grupo, lo que permite profundizar en sus romances y dinámicas mientras protegen a Eleven del gobierno. Podrás disfrutar de este regreso nostálgico el próximo 23 de abril





Si prefieres una dosis de adrenalina pura, prepárate para el lanzamiento de Apex, la película que dará de qué hablar. Protagonizada por Charlize Theron y Taron Egerton. Esta producción nos presenta a Sasha, una mujer que busca sanar un duelo en la naturaleza australiana. Sin embargo, su viaje espiritual se transforma en pesadilla cuando un asesino despiadado la convierte en su presa. Dirigida por Baltasar Kormakur, esta cinta es un duelo de supervivencia que llega a la pantalla el 24 de abril
Ya sea que prefieras el misterio animado o el suspenso extremo, este mes tiene algo para ti. Prepara las palomitas, avisa a tus amigos y no te pierdas estos estrenos que darán mucho juego.
¡Nos vemos en el próximo estreno!



Luis Ángel Barrios López
Saludos, criaturitas! En esta última entrega de Mis mejores amigos, les presento a Sr. Pentus, el compañero que hoy protagoniza mi vida.
Desde la infancia, los reptiles cautivaron mi atención, especialmente las serpientes. Pese a que estos “fideos escamosos” robaron mi corazón y ganaron mi afecto desde el momento en el que los vi, mi familia no compartía dicha fascinación y no me permitieron tener uno. Sin embargo, aquel impedimento no mermó mi curiosidad; continué investigando y acumulando conocimientos sobre los amiguitos que habitan con nosotros este planeta, con la esperanza de que algún día mi sueño se materializara y deseaba estar preparado para ese momento.
Hasta que finalmente pasó. Ese momento llegó hace un par de meses. Al recibir al Sr Pentus, comprendí que la teoría dista de la práctica: en realidad, no sabía nada sobre la crianza real. Lejos de desmotivarme, profundicé en su cuidado e invertí en su hábitat, alimentación y bienestar


hasta asegurar su absoluta comodidad y que mi amiguito se sintiera como en su casa.
Ver cómo disfrutaba en el terrario me hizo genuinamente feliz. Aunque sé que este tipo de reptiles no interactúan con sus dueños de la misma manera que las aves o los mamíferos, cuando nuestras miradas se cruzan, percibo una conexión efímera y profunda. Disfruto realmente cuidar de él, porque simple y sencillamente ¡lo quiero mucho!
Tener mascotas no es sencillo, y mucho menos barato, pero es una experiencia gratificante y llena de significado. Cuidar de otro ser vivo y verlo crecer en paz es una experiencia gratificante que despierta emociones incomparables; a veces, hace falta un pequeño amigo para experimentar las grandezas de la vida.
Con esta edición me despido de la sección, porque no me quedan más compañeros que presentar. No obstante, les dejo un último consejo: amen a sus mascotas y disfruten del proceso de protegerlas. Si ustedes hallan plenitud en su cuidado, ellas serán felices habitando a su lado.
¡Hasta que nos volvamos a ver!

Dora Rueda



Caminar por las calles empedradas de Metepec no es simplemente un recorrido geográfico; es una procesión hacia el centro del espíritu. En este rincón del Estado de México, el aire no sólo se respira, se siente denso con el aroma de la tierra mojada y el eco de las manos que, siglo tras siglo, han dialogado con el barro. Aquí, la arcilla no es materia inerte; es la memoria del mundo aguardando a ser despertada, modelada, horneada.
Bajo la sombra del Cerro del Maguey, el visitante atento descubre que su arquitectura es un espejo del alma humana. El Árbol de la Vida, figura emblemática de este Pueblo Mágico, se erige como una metáfora universal: una intrincada red de ramas donde cada detalle, cada minúscula figura de barro, representa una relación, un amor, un encuentro o una pérdida En el que el artesano moldea la tierra con una paciencia sagrada, y esculpe un destino, una historia a través
de la conexión humana.
La luz del atardecer se filtra entre las torres de la Iglesia del Calvario, bañando de oro el paisaje donde lo cotidiano se funde con lo místico Es en ese instante, cuando el bullicio del mercado se convierte en un susurro, que comprendemos la verdadera alquimia de Metepec: la capacidad de transformar la soledad en reflexión y el esfuerzo en arte.

En este poblado de tradición, el tiempo parece detenerse para recordarnos que somos, en esencia, seres de barro buscando la luz. Metepec nos enseña que la belleza no reside en la perfección de la forma, sino en la sinceridad del espíritu que la crea. Quien visita este lugar no solo se lleva una artesanía; se lleva consigo una pieza de la eternidad

Dora Rueda



Existe la falsa creencia de que el sentido de pertenencia es un fuego que se extingue en la juventud. Solemos anclar la palabra “tribu” al cuero negro, al asfalto y al alarido adolescente que rastrea, desesperado, un espejo donde reconocerse. Sin embargo, al cruzar el umbral hacia el otoño de la vida y abrazar la sabiduría de la adultez mayor, la manada no se disipa; tan solo se despoja de sus uniformes estridentes para arroparse con el manto de una curiosidad compartida.
En la madurez, estas nuevas cofradías
ya no se definen por la estridencia Su latido se encuentra en melodías pretéritas que despiertan la memoria, en el matiz de un vino paladeado en la quietud, en el eco de un verso bajo la media luz de un club de lectura o en la búsqueda de una longevidad consciente mediante el paso sereno del tai chi. Aquí, el individuo abandona la urgencia de “ser alguien” frente al mundo, para transitar hacia la plenitud de “ser con” los demás.
La esencia de estas agrupaciones germina en la interconexión genuina. Cuando un adulto mayor redescubre el cine clá-

sico en una filmoteca de barrio y vierte esa experiencia sobre el mantel de la cena familiar, lleva una luz inédita en la mirada. Ante sus hijos y nietos, la figura del jubilado inerte se desvanece; emerge, en su lugar, un ser humano vibrante que pulsa en la misma frecuencia del universo.
deo del bíper y cargamos con aquellos celulares de tamaño ladrillo, cimientos fundacionales de los ligeros dispositivos que hoy empuñamos. Hoy, plenamente actualizados, disparamos ráfagas de fotografías, navegamos las plataformas de streaming en familia y debatimos la obra galardonada que apenas ayer paladeamos con nuestra propia pandilla cinéfila. Nos corresponde a nosotros, los adultos de cabellos plateados, descorrer el velo del presente. Aventurarnos a tejer lazos dentro de estas tribus contemporáneas exige mirar el entorno a través de la inmensidad de internet, revitalizar la memoria con alfabetos nuevos o dominar, con destreza, el lenguaje de las máquinas. Apropiarnos de vocablos como sororidad, bullying, funar, chatear o googlear nos otorga la llave para descifrar el diálogo de los más jóvenes.
Así, al escucharnos, descubrirán con asombro que nosotros también fuimos juventud viva, hippies utópicos y rebeldes sin causa. Comprenderán que somos los pioneros del mañana: los mismos que transitamos del cálido resplandor de la televisión de bulbos a la nitidez del cristal digital; quienes inauguramos la comunicación instantánea con el parpa-
Qué deleite desconcertarlos al invitarlos, ya no a tomar un simple café, sino a compartir ese cold brew o el smoothie que tanto les fascina; sabores y rituales que hemos conquistado tras una tarde de cine o un paseo por las plazas de vanguardia junto a nuestra propia generación.
Al final del día, lo fascinante es trazar esta línea de sangre y tiempo: nuestros padres engendraron las primeras tribus urbanas; nosotros las alzamos como barricadas para exigir derechos; nuestros hijos las transformaron en asambleas de manifestación, y hoy, nuestros nietos habitan refugios que les otorgan identidad. La tribu, en su esencia, no envejece; simplemente muta, eternamente joven en su afán de conexión.
Martha Lujano Valenzuela
¿Quién no busca a sus iguales? La humanidad se agrupa por naturaleza en busca de identidad y expresión; los poetas, en esa misma deriva, rastrean foros y refugios culturales como espacios de evolución social. Lejos de ser una mera subcultura, la poesía ha gozado históricamente de una jerarquía intelectual equiparable a la filosofía. Sin embargo, la naturaleza del creador literario que transmuta la realidad en arte otorga una distinción especial a estos autores: buscadores de belleza y denunciantes valientes de injusticias, que operan bajo el rigor del ritmo, la rima y las figuras literarias de gran impacto.
Los poetas comparten con las tribus urbanas el sentimiento de pertenencia a una sociedad no convencional. Su escenario es la ciudad y sus grietas; su base, una contracultura con códigos propios.
Pese a ello, su ancestro común es el lenguaje, manifestado a través de la sensibilidad y la imaginación escrita. Como afirmaba Roberto Bolaño, los poetas son héroes que habitan el límite, con vidas



desmesuradas, ejemplos de una escritura “salvaje” y guerreros de la cultura que, en su arrojo, deben en algún momento dar la espalda a la tradición, aun a riesgo del olvido.
Sin embargo, los movimientos literarios van acomodando en círculos, grupos o escuelas que comparten afinidades ideológicas y escriturales, conformando épocas y evolución de las distintas generaciones. Finalmente, los movimientos literarios decantan en círculos y escuelas que comparten afinidades ideológicas, marcando la evolución de las generaciones. Es bajo esta premisa de pertenencia y ruptura que alguna vez escribí este poema que presento a continuación.
Poeta Inútil
El poeta no es un héroe, El poeta es un cobarde, un monstruo escondido detrás de una lágrima, el verdugo de su propio corazón muerto de lástima.
No sabe hablar de lluvias ni de doradas mañanas.
Se nutre de mentiras para no verse vaciada el alma.
Escapa de todo raciocinio, de cualquier designio mágico; pues no es más que un despojo donde coincide la calma.
Y ese mar vertiginoso que no conoce, pero canta, tortura su inclemente conciencia barata; que no se rendirá hasta vencerlo una de estas madrugadas.
No, el poeta tampoco vive de amor, se pierde en la búsqueda, en la eterna promesa, en el olvido anterior; en la circular esperanza de parecer mejor
Sí, el poeta es un imbécil, el de la cordura traidor, el poeta es un reclamo, una tonta palabra.
Él es su único error. ¿Yo? Yo creo ser poeta .3

3. Publicado por primera vez en V, Marlú, (1998) Poesía inútil. Edición de autor, México.
Paula Ximena Julio Ruiz
“El mayor error del ser humano es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.”
CMario Benedetti aminaba por el centro junto a mi madre cuando, entre la multitud, divisamos a quien fue su pareja. Protagonizaron una relación de esas intensas, imposibles de sepultar en el olvido. Al cruzarse sus miradas, recordé los sucesos que nos condujeron a ese instante: ella, aferrada a mi mano, intentó alejarnos y abrirse paso en aquel mar de gente.
Hubo un tiempo en que los tres compartimos el mismo techo, salíamos juntos proyectando la imagen de una familia consolidada. Las tardes de domingo se sentían cálidas gracias a su presencia; en apenas cinco meses, se había instalado en nuestro hogar Su ropa ocupaba parte


del armario, un plato extra le aguardaba en la mesa y tres cepillos de dientes descansaban en el baño. Incluso los muros de nuestro hogar conservaban su aroma.
Nuestra casa, de paredes blancas y estancias amplias, se inundaba de luz natural Si tuviera que elegir un rincón favorito, sería la sala: el escenario donde he convivido con mis seres más queridos. Él era uno de ellos
El ambiente de la casa, después de mucho tiempo, se sentía familiar.Me asombraba la celeridad de aquellos cambios, pero carecían de importancia frente a la dicha de mi madre. Tras su divorcio, ella se había sumido en una rutina gris; con él, la atmósfera, la esencia de un hogar, se recuperó después de mucho tiempo. Aunque no teníamos algún lazo sanguíneo, para mi madre representaba la vida compartida, el refugio de la alcoba y la complicidad absoluta de una pareja.

Luis Ángel Barrios López
Obra 0
Durante mi infancia, solía visitar con frecuencia a mi abuelita; amaba ir con ella siempre que podía; me llenaba de mimos y regalos en cada visita. Sin embargo, yo no era el único dueño de su corazón; su afecto no me pertenecía por entero. Lo compartía con sus gatos, Doros y Nibbles, criaturas silenciosas que —según afirmaba ella— la sostuvieron cuando el abuelo se adelantó hacia la sombra.
Aunque me agradaban y jugaba con ellos ocasionalmente, nunca comprendí del todo su obsesión por aquellos felinos. Me parecían seres opacos y poco interesantes, apenas un murmullo imperceptible en la cotidianidad de la casa.
Todo cambió una tarde en la que hallé a mi abuela sumida en una tristeza densa: Nibbles había muerto No obstante, ella insistió en que su partida no era absoluta.
“Permanece con nosotros; nos vigilará desde el cielo”, sentenció Fue entonces cuando me percaté.
Vi algo que solo puedo describir como una anomalía fuera de este mundo. Era y, al mismo tiempo, no era Nibbles parecía suspendido en un instante imposible, inmune al devenir, como si habitara un pliegue del tiempo mismo. Me acerqué intrigado por aquella figura; lo observé durante horas. Mi curiosidad derivó en una idolatría inmediata: su pelaje brillaba con una pureza intacta, conservando un lustre que no se desvanecía con las horas, como si acabara de darse un baño. Su cuerpo tenía una postura que parecía natural, de una quietud perfecta, emulaba la de una estatua; pero sus ojos eran el verdadero prodigio: abiertos, fijos, desbordantes de una vitalidad que, paradójicamente, ya no poseían.
Su alma partió susurró mi abuela , pero su cuerpo nos hará compañía.
¿Para siempre? pregunté con la voz vibrante de quien abre un regalo de Navidad. Mi júbilo era genuino.

—Para siempre, mijo… —respondió ella, aunque en su voz ya anidaba una grieta.
Poco después, la abuela también partió. Mi madre no paraba de llorar. Fue durante su funeral, mientras observaba su cuerpo inerte en aquel ataúd, cuando recordé aquella bella estatua del gato que mostraba la perfección detenida. La idea surgió en mí con una claridad feroz para mantener a la abuela a nuestro lado… para siempre.
¿Y si la volvemos una escultura, como a Nibbles? propuse en voz alta, pero una bofetada fue su única respuesta.
Esa fue la primera vez que mi madre me golpeó. Aun con el rostro bañado en lágrimas, encontró la energía necesaria para despreciar mi ingeniosa solución a su tristeza.
Eso no me detuvo. Durante meses intenté recrear la figura de mi abuela; anhelaba que permaneciera con nosotros por toda la eternidad, que jugara conmigo en los años venideros para que el dolor de mi madre cesara. Quería hacerla como a su minino, Fallé en cada intento, modelé arrugas, tensé gestos, pulí la materia prima hasta el límite. Pero
fracasé en cada intento; la esencia se resistía Nunca podía capturar aquello que me hacía llamarla abuela; supuse que el secreto residía en los ojos, siempre los ojos Ese umbral inalcanzable entre la presencia y el vacío donde la vida parece persistir a pesar de su ausencia. Nada pudo capturar jamás esa vida que permanecía, pero que a su vez faltaba.
Mi madre, cómplice inicial, al principio me apoyó, pero mientras pasaba el tiempo, empezó a observarme con inquietud creciente; parecía que algo la preocupaba o la intrigaba… Quizá le disgustaba la imperfección de mi trabajo. Cualquiera que haya sido el motivo, con tal de evitar la desaprobación en su rostro, decidí abandonar ese proyecto.
La casa de la abuela se vendió poco después; nunca volví a ver a Nibbles, pues mi madre me prohibió regresar a aquel lugar tras el funeral.
Doros, en cambio, se quedó con nosotros bajo la tutela de mi madre. Años más tarde, él se convertiría en el origen y la materia— de mi primera gran obra: un arte capaz de vencer al tiempo; el mismo que, mucho antes, me arrebató a mi abuela.
Perla Torres



Andrew Warhola, inmortalizado como Andy Warhol, nació en Pittsburgh, Estados Unidos, en 1928. Fue un artista plástico, publicista y actor
Tras formarse en arte comercial en la Carnegie Mellon University, se trasladó a Nueva York, donde su talento como ilustrador de revistas como Vogue y The New Yorker le granjeó una reputación temprana. Sus dibujos de calzado, ex-
puestos en la galería Bodley, prefiguraron su ascenso como la figura central del pop art.
Lo que comenzó como el taller de Andy Warhol en Nueva York, cuando necesitaba un espacio más amplio para la producción serigráfica bajo métodos casi industriales, pronto mutó en The Factory, un epicentro cultural de paredes plateadas. En este espacio experimental convergieron artistas, figuras marginales
y se gestaban colaboraciones como The Velvet Underground , se filmaban películas, se mezclaban arte, vida y espectáculo, desdibujando las fronteras entre el arte, la vida y el espectáculo. Consolidándose como un símbolo clave de la cultura pop.
La iteración (repetición) constituye el núcleo de su propuesta estética. Al reproducir imágenes de forma sistemática, Warhol fractura la noción de la “obra única”. Sus serigrafías, que abrazan deliberadamente el error y la variación, poseen una carga profundamente concep-

tual: Su intención no solo es estética, sino conceptual, ya que expone cómo el consumo masivo vacía de significado a los iconos (imágenes). Mediante la repetición de rostros y productos, Warhol anula la idea de originalidad romántica, transformando el acto creativo en un proceso mecánico, casi industrial, que justifica la existencia misma de su “fábrica” de sueños.
Los invito a ver el siguiente video para conocer más sobre la vida y obra de Andy Warhol.

Marlene Pasini


Existe un latido ancestral que precede a nuestros pasos; es el pulso de la naturaleza, una respiración inasible que atraviesa montañas, ríos, árboles y cielos y que también habita en nosotros. Recordar esa unidad es volver al origen, a aquel instante primordial en que el ser humano y la Tierra eran uno y parte de lo mismo.
Cada forma de vida expresa la energía creadora: el árbol que se eleva hacia la luz, el río que fluye, el sol que templa el alma, el perfume de la flor que seduce. La naturaleza posee un latido indivisible: simplemente es.
Cuando lo percibimos, algo en nuestro interior se ordena y comprendemos que somos hijos de la Tierra y portadores de su sabiduría. El filósofo presocrático Heráclito afirmaba que “la naturaleza ama ocultarse”; quizá por ello nos convoca a una mirada más secreta y atenta, capaz de descubrir lo invisible en lo visible. En esa contemplación, la energía
vital se renueva y el corazón se expande. La naturaleza es espejo; lo que vive fuera también vive dentro. Sus ciclos enseñan a aceptar el cambio; sus raíces nos recuerdan a profundizar su constante renacer, a sostener la esperanza incluso en la sombra. Como el poeta Octavio Paz expresó con claridad: “El mundo no es algo que se mira, sino algo que se vive.”
Escuchar ese pulso es reencontrar nuestro ritmo, más allá del ruido y la prisa Es comprender que avanzar implica sincronizarse con la cadencia esencial de la existencia Allí, en esa comunión silenciosa, el alma recuerda que nunca ha estado sola y que cada paso es acompañado por la vasta y paciente respiración de la vida
Alan Yared Campos


Sin duda alguna, México en comparación con diferentes países en el mundo. México posee una riqueza cultural y lingüística inigualable, forjada a través de milenios Antes de concebirse la idea misma de nación, diversas culturas ya custodiaban tradiciones y lenguas que hoy nos otorgan una identidad profunda como país. No obstante, en la realidad contemporánea, este patrimonio se extingue a pasos agigantados.
Actualmente, nuestro país cuenta con 69 lenguas nacionales (68 indígenas y el español), posicionándose entre las diez naciones con mayor diversidad lingüística del mundo y ocupando el segundo lugar en América Latina, superado únicamente por Brasil. Cerca de siete millones de personas hablan una lengua originaria y más de 25 millones se autoidentifican como indígenas, concentrándose principalmente en el sureste La diversidad es palpable con 860,000 hablantes de lengua maya, la segunda más hablada después del náhuatl Esta plura-
lidad es vasta, ya que coexisten 11 familias lingüísticas y 364 variantes, y cada una contribuye a la riqueza cultural y al legado histórico de la nación.
A pesar de este legado histórico, el panorama es crítico: muchas lenguas indígenas están en peligro de extinción. La UNESCO estima que el 40 % de las lenguas en México están en riesgo de desaparecer Factores como la urbanización acelerada, la migración hacia las ciudades y la carencia de una educación bilingüe efectiva aceleran este fenómeno. Preservar estas voces indígenas no es solo un deber ético nacional, sino una aportación esencial a la diversidad cultural global. Cada lengua ofrece una cosmovisión única, porque ofrecen perspectivas ancestrales sobre la relación entre la humanidad y la naturaleza, la espiritualidad; perderlas significaría silenciar conocimientos ancestrales que son fundamentales para entender nuestra relación con el entorno. La urgencia de su salvaguardia es, en última instancia, la lucha por nuestra propia memoria



