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Revista Erosion

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Definición, tipos y agentes de la erosión La erosión del suelo es el proceso mediante el cual las partículas edáficas se desprenden, se transportan y finalmente se depositan en otro lugar. Este proceso puede ser causado por el agua, el viento, la gravedad, los cambios de temperatura, los organismos vivos y las actividades humanas. En condiciones naturales, la erosión participa en la formación del relieve; sin embargo, cuando la pérdida de suelo supera su capacidad de formación, se convierte en un problema de degradación ambiental.

Erosión geológica y acelerada La erosión geológica es lenta, continua y forma parte de la evolución natural del paisaje. Modela cauces, laderas y valles durante largos periodos. Por el contrario, la erosión acelerada ocurre cuando el manejo humano rompe el equilibrio del terreno. La deforestación, el sobrepastoreo, la agricultura en pendiente, la quema de residuos, la apertura de caminos sin drenaje y el cambio de uso del suelo dejan la superficie expuesta y facilitan la pérdida del horizonte superficial. Los agentes de la erosión actúan de manera distinta. El agua golpea el suelo con gotas de lluvia y después transporta partículas mediante escurrimiento. El viento remueve materiales secos y sueltos, especialmente en zonas con poca cobertura. Los cambios de temperatura fragmentan rocas y agregados por expansión y contracción. Los agentes biológicos, como raíces, fauna del suelo y microorganismos, pueden estabilizar el suelo; pero el pisoteo, la compactación y el mal manejo humano también pueden hacerlo más vulnerable. La capa superficial es la más valiosa porque concentra materia orgánica, nutrientes, raíces finas, semillas y actividad microbiana. Cuando se pierde, disminuye la fertilidad, baja la infiltración, aumenta el escurrimiento y se reduce la productividad. En términos forestales, perder suelo equivale a perder parte de la base que sostiene al bosque. En una revista de conservación de suelos conviene entender que la erosión no es únicamente un fenómeno físico, sino también un indicador del manejo del territorio. Cuando el suelo conserva cobertura, raíces y materia orgánica, el paisaje responde mejor a lluvias, viento y sequías. Cuando se elimina esa protección, los agentes erosivos encuentran partículas disponibles para mover. Por eso, en campo no basta con observar la presencia de suelo; hay que revisar si mantiene estructura, color, porosidad, cobertura y actividad biológica. Las primeras señales de alerta son costras superficiales, pérdida del color oscuro, raíces expuestas, acumulación de sedimentos en la parte baja de la pendiente y pequeños escurrimientos que se repiten después de cada lluvia. Si estas señales se atienden temprano, el control es sencillo; si se ignoran, el problema avanza hacia surcos y cárcavas. Idea clave: El suelo tarda mucho en formarse y puede perderse en pocas lluvias si queda desnudo.

Resumen de erosión del suelo | 10 cuartillas


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Revista Erosion by Armando Quintero - Issuu