Gestión de proyectos con enfoque ASG Cuando el éxito no sólo se mide en entregables Omar Esteban Mendiola Estrada* En un mundo cada vez más consciente del impacto que generan las decisiones empresariales, la manera en que gestionamos proyectos necesita un giro de 180°. Ya no basta con entregar a tiempo, dentro del presupuesto y con los recursos establecidos. Hoy, el éxito de un proyecto también se mide en cómo impacta al entorno, a las personas y a la ética de la organización. Aquí es donde entra el enfoque ASG (Ambiental, Social y de Gobernanza) como una brújula que redefine la gestión de proyectos hacia una dirección más responsable, sostenible y humana.
¿Qué significa gestionar con enfoque ASG? Significa que cada etapa del proyecto, desde la planeación hasta el cierre, debe considerar su huella ambiental, su efecto en las personas involucradas (clientes, usuarios, empleados, proveedores) y su coherencia ética y de gobernanza. Ya no se trata solamente de "qué vamos a entregar", sino de "cómo y con qué impacto" lo haremos.
Gestión ambiental ¿Cuál es el costo invisible? ¿El proyecto promueve prácticas sostenibles? ¿Reduce consumo energético o materiales? ¿Compensa o mitiga emisiones o residuos? Incluso en proyectos digitales, hay decisiones relevantes: usar servidores con energía limpia, evitar ciclos innecesarios de trabajo o reducir desplazamientos físicos son prácticas reales que un buen gerente de proyecto puede impulsar.
Impacto social ¿Quién se beneficia y quién podría salir afectado? ¿El proyecto genera inclusión, empleo digno, accesibilidad? ¿Está diseñado con empatía hacia sus usuarios? ¿Aporta valor a las comunidades donde se implementa? El enfoque social no es un simple añadido: es parte de la viabilidad a largo plazo de un proyecto. Los quipos diversos, las decisiones con enfoque de derechos humanos y los productos pensados para todos fortalecen los resultados.