

ENTREVISTA
Monseñor León sobre las visitas pastorales: “Se está dando una gran participación de los laicos” PÁG. 6 Y 7

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ENTREVISTA
Monseñor León sobre las visitas pastorales: “Se está dando una gran participación de los laicos” PÁG. 6 Y 7












29 junio: Eucaristía de acción de gracias en la iglesia de San Pedro de Sanlúcar la Mayor, por el 775 aniversario de la reconquista y restauración del culto cristiano.

3 julio: 25 aniversario del traslado de la Hermandad de la Borriquita a la Capilla de Nuestra Señora de los Ángeles, de los Palacios y Villafranca.

4 julio: Bendición del camarín de Nuestra Señora de la Esperanza de Triana.

30 junio: Reunión con los responsables de la Juventud Obrera Cristiana (JOC), de #Sevilla.

4 julio: Encuentro con las Vírgenes Consagradas de la Archidiócesis de Sevilla.

5 julio: Toma de posesión de Juanma Moreno como presidente de la Junta de Andalucía en el Palacio de san Telmo.
12 DE JULIO: Eucaristía con las Siervas de Mª, ministras de los enfermos. En su sede (calle Santa Paula, 18), a las 11 h. 14 DE JULIO: Toma de posesión de la nueva Junta de Gobierno del Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla, a las 20 h, de la Capilla de Santa María de Jesús (Puerta Jerez).
DOMINGO 24: Celebración de María Auxiliadora en la Basílica de la Trinidad de los Salesianos, a las 20 h.

Sigue la actualidad de Monseñor Saiz Meneses en redes @ArzobispoSaiz Iglesia en Sevilla 2 Iglesia en Sevilla - Nº 486. 12 DE JULIO DE 2026 - Año: LXXXVI www.archisevilla.org | prensa@archisevilla.org
Foto de portada: Campaña de conservación y restauración en la iglesia de San Bernardo, de Sevilla.


El pasado martes tuvo lugar en Madrid un acontecimiento de profunda significación eclesial: la conclusión de la fase diocesana del proceso de beatificación y canonización del siervo de Dios don Sebastián Gayá Riera, sacerdote, co-iniciador del Movimiento de Cursillos de Cristiandad. La clausura de esta fase no es un punto final, sino un nuevo paso. La Iglesia, madre y maestra, procede siempre con prudencia, rigor y serenidad. El estudio de los escritos, la recogida de testimonios, el examen de su vida, de sus virtudes y de su fama de santidad, todo ello se ha realizado no para exaltar humanamente una figura, sino para reconocer si en ella resplandece la gracia de Dios y si su testimonio puede ser propuesto un día como ejemplo para todo el Pueblo de Dios.
La vida de don Sebastián estaba fundamentada en Jesucristo. Quienes tuvimos la gracia de conocerlo percibíamos en él una vida edificada sobre la roca firme del Señor. Cristo era para él el centro vivo de su existencia. En la oración, en el ministerio sacerdotal, en la dirección espiritual, en el acompañamiento de los jóvenes, en el servicio al Movimiento de Cursillos, se transparentaba siempre una relación personal, fiel y enamorada con el Señor. Su espiritualidad estuvo marcada por la cruz, pero nunca por el derrotismo. Vivió pruebas, enfermedades, incomprensiones y sufrimientos; sin embargo, en todo ello mantuvo la paz interior, la paciencia y una alegría profundamente cristiana. Sabía, como san Pablo, que la fuerza de Dios se manifiesta en la debilidad: «Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad» (2 Cor 12,9). En esa confianza se sostuvo su vida. No se apoyaba en sí mismo, sino en la Providencia divina, convencido de que Dios conduce la historia incluso cuando sus caminos resultan oscuros para nosotros.
También el Espíritu Santo ocupó un lugar decisivo en su experiencia creyente. Don Sebastián entendía la vida cristiana como peregrinación: caminar con Cristo hacia el Padre, movidos por el Espíritu Santo, con la ayuda de María y llevando consigo a los hermanos. Esa conciencia pneumatológica fue esencial en su comprensión del Movimiento de Cursillos de Cristiandad. No lo veía como obra de estrategias humanas, sino como una gracia suscitada por el Espíritu para la evangelización, para el anuncio gozoso de Jesucristo y para la transformación cristia-



na de los ambientes. Fue, además, un sacerdote de gran celo apostólico. Desde sus primeros años de ministerio se entregó con generosidad a la pastoral juvenil, a la formación, a la Acción Católica y a la preparación de aquella gran peregrinación a Santiago de Compostela que estaría en el trasfondo del nacimiento del Movimiento de Cursillos. Para él, la fe no podía quedar encerrada en los templos ni reducida a costumbre sociológica; debía convertirse en encuentro vivo con Cristo, en conversión personal, en amistad, en comunidad y en misión.
Su humildad fue otro rasgo luminoso. Dotado de inteligencia, sensibilidad pedagógica y gran capacidad de liderazgo, nunca buscó protagonismo. Muchos escritos suyos quedaron discretamente ocultos o no llevaron la firma que les correspondía. No pretendía apropiarse de la obra de Dios. Sabía que el verdadero apóstol siembra, acompaña, sirve y desaparece cuando es necesario para que Cristo crezca en los corazones. Fue también hombre de unidad. En un tiempo en que tantas veces la dispersión, la rivalidad o el personalismo debilitan la misión de la Iglesia, su última recomendación conserva toda su fuerza: «Mantened la unidad». No era una frase circunstancial, sino una convicción profunda, nacida del Evangelio y de la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). La unidad no es uniformidad ni táctica organizativa; es fruto de la caridad, de la obediencia eclesial y de la docilidad al Espíritu.
Por eso, al concluir esta fase diocesana, nuestra actitud ha de ser de gratitud, esperanza y responsabilidad. Gratitud a Dios por la vida y el ministerio de don Sebastián Gayá; gratitud a quienes han trabajado en este proceso con fidelidad y competencia. Que el Señor lleve a buen término este camino, si es su voluntad. Que el testimonio del siervo de Dios Sebastián Gayá Riera siga alentando al Movimiento de Cursillos de Cristiandad y a toda la Iglesia. Y que María Santísima, Madre de la Iglesia y Estrella de la Evangelización, nos enseñe a vivir con fidelidad, a servir con humildad y a anunciar con gozo que Cristo vive y nos llama a ser santos.
2. ARZOBISPO DE SEVILLA| Actualidad del arzobispo de Sevilla
3. Carta dominical
5. ACTUALIDAD
6. ENTREVISTA | Monseñor Teodoro León, obispo auxiliar de Sevilla, sobre las visitas pastorales
8. REPORTAJE|
La campaña estival de restauración patrimonial en San Bernardo
11. ENTREVISTA | Joaquín Castellón, responsable de la Asociación de Sacerdotes del Prado en España
12. LUZ DEL MUNDO| XIV Domingo del Tiempo Ordinario
14. SAL DE LA TIERRA| Fernando de Herrera, miembro de la Renovación
Carismática Católica
16. CINE CON VALORES| PANORAMA LITERARIO
16. PATRIMONIO| Santas Justa y Rufina. Catedral de Sevilla.

Director: Leonardo Sánchez Acevedo.
Redacción, edición y diseño: Mª del Pilar Arincón, Alicia Contreras, Pablo F. Enríquez y Karen G. Mendoza.
Colaboradores: Pablo Díez, Miguel Ángel Garzón, Antonio J. Guerra, Álvaro Pereira y Antonio Rodríguez Babío.
Distribución: Servicio de Comunicaciones (Reprografía) y colaboradoras (Mª Carmen Fernández, Mª Victoria García, Andrea Jiménez y Loli Ramírez).
Imprime: Gandulfo Impresores.
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ISSN 3010-3126
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El Seminario Menor en Familia celebró la IX edición del Campamento de Monaguillos del 29 de junio al 2 de julio, en la Hacienda Señorío de Los Cotos, en Monesterio (Badajoz).

MONESTERIO.- En esta cita participaron una treintena de niños de entre 3º de Primaria y 1º de Bachillerato, procedentes de las parroquias de San José Obrero (San Juan de Aznalfarache), Nuestra Señora de las Huertas (La Puebla de los Infantes), Santa María de la Mesa (Utrera), Nuestra Señora del Rosario (El Rubio), Ave María y San Luis (Dos Hermanas), Nuestra Señora del Pilar, San Juan Pablo II (Montequinto), Corpus Christi, Nuestra Señora de la Asunción (Osuna), y del Seminario Menor en Familia.
El campamento, acompañado por el rector y vicerrector del Seminario, Andrés Ybarra y Manuel Jiménez, respectivamente, y seminaristas de distintos cursos, concluyó con la celebración de la Eucaristía presidida por el arzobispo de Sevilla, a la que asistieron las familias de los monaguillos.
Durante su homilía, monseñor José Ángel Saiz Meneses reflexionó sobre su etapa como monaguillo “a los siete u ocho años”. Animó a los participantes “a hacer de su día una oración constante, un diálogo con Jesús”. En esta línea, el arzobispo de Sevilla invitó a los monaguillos a “no conformarse con poco, sino a buscar la santidad de vida, viviendo en amistad y familia, con esperanza y alegría”.
Siete: perfección y plenitud
Las actividades formativas giraron en torno a la plenitud del número siete y su simbolismo bíblico y sacramental. Los monaguillos descubrieron a través de charlas y dinámicas las siete peticiones del Padrenuestro, los siete sacramentos, las siete obras de misericordia, los siete dones del Espíritu Santo y los siete pecados capitales.

SEVILLA.- Cáritas Diocesana de Sevilla se une a la campaña de emergencia puesta en marcha por Cáritas Española para apoyar a las personas y familias afectadas por los dos terremotos que han sacudido Venezuela, con magnitudes de 7,2 y 7,5, y que han provocado víctimas mortales, personas heridas, familias desplazadas y graves daños en viviendas e infraestructuras.
Ante esta situación, Cáritas Diocesana de Sevilla ha enviado ya 15.000 euros para contribuir a la emergencia y responder a las necesidades
más urgentes de la población afectada, apoyando la labor de Cáritas Venezuela, que ya trabaja sobre el terreno en la evaluación de daños y necesidades. Las personas que quieran colaborar pueden hacerlo a través de los siguientes canales de Cáritas Diocesana de Sevilla, indicando como concepto «VENEZUELA»: Bizum: 00415 o transferencia bancaria: BANCO SANTANDER ES50 0049 6175 9627 1615 4146
Hermanos nuestros
El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, se ha so-
lidarizado con el pueblo venezolano. Recientemente escribió el siguiente tuit en su cuenta social de X @ArzobispoSaiz, acompañado con fotografías de las labores de rescate: “La Familia Diocesana de Sevilla: Cáritas, parroquias, vida consagrada, ONGs, hermandades, movimientos y asociaciones, instituciones, empresarios, particulares, seguimos apoyando al pueblo venezolano con nuestra oración y con generosas donaciones. Son nuestros hermanos; seamos generosos en estos momentos tan difíciles para ellos”.
BORMUJOS.- Monseñor Saiz Meneses inauguró y bendijo el nuevo oratorio de los mártires de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), una estancia situada en la entrada de uno de los edificios del campus de la Universidad CEU Fernando III, en Bormujos (Sevilla). El arzobispo calificó este oratorio como “un espacio donde muchos podrán entrar cargados de preguntas, de cansancios, de luchas interiores, y salir confortados por la gracia del Señor”.
Tras la intervención del presidente de la ACdP, Alfonso Bullón de Mendoza, en el homenaje anual que se dedica al siervo de Dios, el cardenal Ángel Herrera Oria, el arzobispo aclaró que “al bendecir este oratorio, no estamos haciendo un gesto decorativo ni cumpliendo un protocolo religioso. Estamos confesando públicamente que esta universidad necesita alma; que la inteligencia precisa de la verdad; que la libertad está necesitada del bien; que el estudio requiere silencio; que la formación integral del hombre exige abrirse a Dios”.

Monseñor Saiz Meneses agradeció la iniciativa de la ACdP y subrayó que “una universidad católica que no reserve un lugar real y visible para la oración corre el riesgo de hablar mucho del hombre y olvidar su destino eterno”. Apuntó que una universidad, como cualquier asociación apostólica, obra educativa y evangelizadora, “necesita aceptar esta ley fundamental: sin Dios, mucho ruido; con Dios, fruto verdadero”. En referencias al nombre del oratorio -de los mártires de la
ACdP- el arzobispo destacó que se trata de un nombre “exigente” que “nos recuerda que la fe no se reduce a un sentimiento privado ni a una identidad sociológica”. El oratorio está presidido por tres lienzos, obra de Agustín Martín, miembro del equipo diocesano de Patrimonio, y que representan a la Inmaculada Concepción bajo cuyo patronazgo se encuentran todas las obras de la ACdP, así como de las imágenes de los santos patronos protectores, san Fernando y san Pablo.
“Se
Llegados casi al final del curso pastoral, es tiempo de balance. Y una de las realidades que jalonan el calendario diocesano son las visitas pastorales, una responsabilidad que recae en los obispos auxiliares. Monseñor Teodoro León ofrece una valoración del recorrido que ha hecho este curso por numerosas parroquias de la Archidiócesis. Una ocasión para el encuentro, la evangelización y un mayor conocimiento de la diversidad y riqueza de carismas que ofrece la Iglesia diocesana.
Si tuviera que hacer un primer balance, ¿con qué sensación se queda?
La primera sensación, como no puede ser de otra manera, es de agradecimiento a Dios, que me ha permitido comenzar esta visita pastoral y terminarla. Gratitud también a los sacerdotes por su acogida y escucha; así como destacar el trabajo de preparación de mi secretario particular, porque detrás de cada visita pastoral hay muchas horas de organización.
Asimismo, gratitud a los fieles por su participación en las celebraciones, en la escucha y en las reuniones mantenidas. Hemos compartido alegrías, cansancios, enfermedades y fallecimientos. Pero, por encima de todo, nos hemos sentido familia, y creo que eso es lo más importante.
¿Qué Iglesia se ha encontrado al recorrer tantos pueblos, tantos barrios de la diócesis?
Lo primero que destacaría es la diversidad. No es lo mismo la realidad de las parroquias de pueblos que la de las parroquias de la ciudad. Hay mucha diversidad. Sin embargo, entre tanta diversidad hay un punto común: Se reúnen para celebrar la Eucaristía y hacen presente en todos los altares a Cristo vivo, a Cristo resucitado. Y eso es lo que las une, porque hacen presente a la Iglesia de Cristo.
¿Percibe una implicación creciente de los laicos en la vida parroquial?
Sí, por supuesto. Mayoritariamente, se está dando una gran participación de los laicos. Es verdad, como he dicho antes, que depende de la diversidad de cada comunidad parroquial; pero hay laicos muy implicados, que además se sienten identificados en la labor de la Iglesia en virtud de su propio bautismo.
¿Cuáles son hoy los principales desafíos que afrontan las parroquias?
Destacaría, en primer lugar, la continuidad en la transmisión de la fe, especialmente en las nuevas generaciones. Hoy la fe ya no se


transmite como antes, de padres a hijos. También están presente el desafío de la secularización, el individualismo, el relativismo moral. Y otro desafío que yo lo considero muy importante en el momento actual: la integración de los procedimientos establecidos por el magisterio de la Iglesia a tantas situaciones irregulares que se dan en la Iglesia.

Se ha encontrado también con comunidades vivas y con esperanza, ¿verdad?
Sí, sin duda alguna. Hay comunidades muy vivas, incluso algunas tienen menos fieles por las circunstancias en algunos pueblos, pero siguen siendo vivas. A veces, en estas comunidades, mirando el número de fieles que participan en la celebración de la Eucaristía, aunque es minoritario son auténticos, y son cristianos que oran, que se forman, atienden a los pobres, viven en comunión y muestran una cercanía y sensibilidad ante las nuevas realidades y pobrezas que se dan en la iglesia. ¿Qué experiencias le han interpelado especialmente durante sus visitas pastorales?
Para mí ha sido especialmente significativo el encuentro con los enfermos y las personas mayores. Aunque muchos de ellos están físicamente ausentes de las celebraciones, espiritualmente están muy presentes. También quiero destacar la labor de los agentes de Pastoral de la Salud, que se encargan de acompañarlos, visitarlos y hacerlos presentes en la oración de la comunidad. Asimismo, me gustaría compartir algo que me ha sobrecogido mucho: ver tantos enfermos y tantas personas mayores que viven solas y, la ma-

yoría de las veces, atendidas por los vecinos. En algunas ocasiones y en algunos barrios muy diferentes a otros, las visitan las hermanas de la cruz y los vecinos, pero viven solas completamente. Es algo que me ha sobrecogido. ¿Qué le piden tanto sacerdotes como fieles?
Los sacerdotes nos piden la cercanía, la acogida, la escucha, sentir que está cerca el obispo. Es como una necesidad, algo muy connatural. Nosotros, los obispos y los sacerdotes, tenemos que estar unidos. Los fieles también valoran mucho la presencia del obispo. Para ellos es lo más grande, porque es la presencia de la Iglesia y se sienten escuchados, a veces incluso confirmados por aquello que realizan en la parroquia.
¿Qué necesita hoy una comunidad parroquial para seguir siendo un verdadero lugar de evangelización, lugar de acogida y misión?
Poner a Cristo en el centro. No decir ‘Yo soy de Pedro’, ‘Soy de Pablo’, sino soy de Cristo. Y con Cristo en el centro. Puede haber una gran organización y estructuras humanas, pero el que nos convoca es Cristo, el resucitado. El que está vivo en medio de nosotros. Para eso es necesario vivir una auténtica espiritualidad comprometedora, donde la celebración de la Eucaristía, la oración, la formación no se queda para nosotros mismos, sino para salir fuera de esa comunidad y atraer también a aquellos que no la conocen. ¿Por qué? Porque queremos que conozcan lo más grande que he conocido, que es a Cristo vivo en mi vida.
¿Con qué esperanza afronta el próximo curso?
Mi esperanza es Cristo vivo, resucitado; como he dicho. Sin sentir esa vivencia interior, personalmente yo no sería nada y tampoco creo que pudiera hacer nada, porque por mis propias fuerzas humanas, sin contar con su gracia, no sería nada. Por lo tanto, para mí siempre es fortalecer esa vida espiritual, no caer en un activismo, sino llegar hasta donde se pueda y cuidar muchísimo la vida interior.
El pasado 16 de junio dio comienzo la campaña de verano de conservación y restauración que tradicionalmente se viene realizando en época estival en algunos de los templos de la Archidiócesis de Sevilla. En esta ocasión, la delegación de Patrimonio Cultural de la Archidiócesis de Sevilla, ha seleccionado la iglesia parroquial de San Bernardo, de la capital, un edificio monumental catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC).

El templo del barrio sevillano de San Bernardo está cargado de historia y singularidad, y atesora un ingente patrimonio de gran valía artística. Esta intervención ha dado comienzo tras el visto bueno al proyecto de conservación por parte de la Comisión de Patrimonio de la Delegación Territorial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. En el proyecto se ha analizado el estado de conservación y se ha propuesto una intervención sobre el retablo mayor, que es obra de Manuel Barrera, así como sobre las esculturas firmadas por Blas Molner, escultor valenciano afincado en Sevilla entre los siglos XVIII y XIX. El tiempo estimado para ejecutar los trabajos es de mes y medio.
La intervención está promovida por la Delegación Diocesana de Patrimonio Cultural, que dirige el sacerdote Antonio Rodríguez Babío, y, como viene siendo costumbre, se lleva a cabo en época estival. Participan quince alumnos en prácticas, pertenecientes a los
últimos cursos del grado en Conservación y Restauración de la Universidad de Sevilla. Ellos cubren unas plazas formativas extracurriculares mediante un convenio entre la Archidiócesis y la Hispalense.
Implicación de la parroquia
El proyecto sale adelante gracias a la implicación de varios actores, además de la Archidiócesis y la Universidad. Desde la Delegación Diocesana se agradece especialmente la ayuda recibida del párroco de San Bernardo, Mario Fermín Ramos; de la hermandad de penitencia con sede en el templo, y de otros colectivos y personas colaboradoras.
Estas prácticas extracurriculares complementan la formación del alumnado y genera un beneficio evidente para la recuperación del patrimonio eclesial. Las prácticas son tutorizadas por Agustín Martín y Antonio Gamero, conservadores restauradores de la Delegación Diocesana de Patrimonio Cultural. Se trata de una iniciativa que se

viene llevando a cabo desde hace años, con resultados muy satisfactorios. Prueba de ello son las intervenciones en los templos de Santa María la Blanca de Fuentes de Andalucía, San Lorenzo, San Andrés, Santiago y Santa María Magdalena de Sevilla y la Asunción de Estepa. La última relizada fue la que sirvió para recuperar en 2025 la iglesia de la Merced, de Écija.
Estas actuaciones han recibido también el refrendo de instituciones docentes y artísticas. En 2021, la Archidiócesis recibió el reconocimiento de la Universidad de Sevilla por el compromiso empresarial con los estudiantes en prácticas académicas externas de calidad. Proyecto de carácter conservativo
El proyecto que se ejecuta en San Bernardo tiene como base la recuperación y estabilización de la obra citada, analizando el grado de deterioro e intentando eliminar las patologías que presentan. Para ello se lleva a cabo un proyecto de carácter conservativo, por el que se realiza una limpieza general del retablo, se consolidan todos los elementos inestables, se aplica un tratamiento preventivo



contra insectos xilófagos y, finalmente, se reintegra antes de aplicar una capa de protección.
El retablo presentaba un estado de conservación muy deficiente debido a la propia historia material del bien, a la degradación natural de los materiales constitutivos, al uso cultual y a las diversas intervenciones que ha sufrido. El aspecto superficial se encontraba totalmente alterado y no dejaba visualizar los matices originales de la obra, de tal manera que, tanto la capa de dorado como las policromías de las esculturas, se encontraban muy oscurecidas. Los técnicos destacan, como principales agentes de deterioro, la acumulación de polvo, las pérdidas puntuales de adherencia de las capas pictóricas, el hollín, la acumulación de grasas, los restos de cera en superficie y las reparaciones acometidas anteriormente. En cuanto al soporte, las mismas fuentes destacan que estructuralmente se encontraba bastante estable, pero a nivel decorativo se pueden observar muchas grietas y la apertura de ensambles, además de gran cantidad de piezas inestables en riesgo de pérdida.

Los últimos días de junio marcan el comienzo oficial del verano y el cierre al calendario escolar. De este cambio de ciclo estival se derivan varias consecuencias con una trascendencia evidente en la conciliación de la vida familiar. Lo saben bien los padres, que hacen encajes de bolillos para que los hijos no dejen pasar los largos días de verano sin más ocupación que esperar a que los progenitores inicien su paréntesis vacacional. Conscientes de esta necesidad, muchas parroquias, hermandades y movimientos han programado iniciativas lúdicas, dentro y fuera de la ciudad, que cada año gozan de una mayor aceptación entre las familias.
SEVILLA.- Podría decirse que la Iglesia sale al rescate de las familias. Y los padres convendrán que no hay un punto de exageración en una afirmación que se concreta en variados programas de campamentos y actividades al aire libre. Es el caso de la Parroquia de San Agustín, de Alcalá de Guadaíra, (en la imagen inferior) que ha organizado un campamento dirigido a los niños de catequesis. Como destacan desde la propia parroquia, el objetivo no es otro que procurar unos días de convivencia, oración y juegos “para descubrir que Jesús es nuestro mejor amigo”. El resultado está superando las mejores expectativas, con una numerosa participación. “Los niños comparten, aprenden y fortalecen su amistad con Dios y con los demás”, subrayan desde la parroquia.
De Tres Barrios al Rocío
Otra iniciativa similar es la que han llevado a cabo desde la Parroquia de Blanca Paloma y Candelaria, en la barriada de Tres Barrios, entre el 28 de junio y el 3 de julio (imagen superior). Han participado cuarenta jóvenes, con edades comprendidas entre los once y los diecisiete años. Al

frente de todo el operativo ha estado el sacerdote moderador, Francisco Ortiz, con la colaboración de quince monitores, entre ellos el miembro del equipo sacerdotal Alberto Jesús Campos. El campamento se desarrolla desde hace nueve años en la casa hermandad que el Rocío de Pilas tiene en la aldea almonteña. Desde la parroquia se subraya el clima de convivencia que define estos días en El Rocío, en los que los niños y monitores fortalecen también los lazos de comunidad cristiana. Esto ha sido posible gracias al trabajo de muchas personas del barrio y la colaboración de entidades como la Hermandad de

Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. Campamento urbano
La Parroquia de Santa María de las Flores, en Sevilla, ha celebrado un campamento urbano del 23 al 25 de junio, en el que han participado los niños de catequesis de Comunión. Ha servido para hacer síntesis del proceso de maduración y crecimiento seguido durante este curso. Se ha desarrollado en las instalaciones parroquiales, con salidas puntuales y los niños han pernoctado en sus hogares. Pero esta no ha sido la única iniciativa lúdica de la parroquia para el verano. Del 17 al 21 de julio se llevará a cabo el campamento en la Casa Salesiana El Pilar, de Sanlúcar la Mayor, con el lema genérico ‘Escuela de talentos’. Participarán niños de entre 10 y 16 años, y en el calendario se ha reservado una noche (‘NAO’) para actividades que relacionan el arte y la oración.
Estos son sólo algunos ejemplos de iniciativas muy positivas que nacen de las parroquias y redundan no sólo en la tan necesaria conciliación familiar sino en el fortalecimiento de unos vínculos que se tejen a estas edades para toda la vida.

Estos días hemos conocido los nombramientos y traslados de sacerdotes, y uno de los movimientos que ya se preveía es el del sacerdote Joaquín Castellón, que pasa a tener una alta responsabilidad en la Asociación de Sacerdotes del Prado a nivel nacional. Este cargo, que le llevará a recorrer toda la geografía nacional, ha motivado su despedida de la Parroquia de San José Obrero, en San Juan de Aznalfarache.
Después de varios años al frente de la Parroquia de San José Obrero de San Juan de Aznalfarache, llega el momento de cambiar de destino
¿Con qué sentimientos vive esta despedida?
Con sentimientos encontrados, porque yo estoy muy bien en la parroquia. Las personas en San José son muy buenas, muy cariñosas. Hay muchos movimientos de jóvenes, de niños, de mayores, la parroquia está en un momento muy hermoso, y, la verdad es que está uno con el corazón un poquito desgarrado, porque la responsabilidad que se me pide en la Asociación de los Sacerdotes del Prado es importante. Es un reto y también voy con deseos de servir a la Iglesia en esa misión.
¿Qué es lo que ha aprendido de esta comunidad?
Han sido once años. Cada parroquia es distinta, y aquí me ha pillado un poquito más mayor, con más experiencia. He aprendido mucho de la diversidad cultural, de la que vive la parroquia dentro de una armonía muy grande y hermosa.
¿Qué le gustaría que recordaran de usted?
Los curas vamos y venimos, tenemos que ir sembrando. Les pido que acojan muy bien al párroco que viene. Yo recogí muchos de los frutos de los párrocos anteriores y habré intentado sembrar cosas. El que venga que siga sembrando y recoja lo que otros hemos sembrado.
¿Qué es la Asociación de Sacerdotes del Prado?
Es una asociación sacerdotal dentro del clero diocesano. Intenta ser cauce de un carisma, de una llamada de Dios, que está presente en todo presbiterio diocesano. Son aquellos sacerdotes que, siendo diocesanos, se sienten llamados a evangelizar a los más pobres, a llevar a Jesucristo no simplemente una ayuda material, sino a llevar a Jesucristo a los más pobres. Se trata de ser apóstoles en
medio de ellos, e intentar suscitar la vocación de apóstoles en medio de los de los más pobres.
¿Cuál va a ser su misión al frente de esta asociación?
Alentar precisamente el carisma. Los carismas de la Iglesia se enriquecen, se complementan, no son excluyentes unos con otros. Debo alentar este carisma dentro del clero de las distintas diócesis de España, cuidarlos.
¿Ha habido alguna persona que haya marcado su vocación sacerdotal?
Al principio la marcó el sacerdote de mi parroquia, que era un sacerdote mercedario con el que yo fui catequista. Marcó mucho mi orientación vocacional y mi orientación pastoral. Era un hombre muy pastoral, muy de jóvenes, de grupos parroquiales, de parroquia. También, ya desde el principio, yo sentí esa llamada a estar abocado a anunciar el Evangelio a los más pobres, incluso antes de entrar en el seminario. Otra persona fue Rafael Zambrano, a través del cual conocí el Prado.
¿Este destino en la Asociación de Sacerdotes del Prado es un viaje de ida y vuelta?
En principio son cinco años. Los curas tenemos el vicio de que, si no lo hace uno demasiado mal, lo reeligen por lo menos para otro mandato. Pero en principio, en cinco años terminamos.
¿Qué espera de Dios en esta nueva etapa?
Que en la misión que asumo tenga una actitud de entrega profunda, y que vaya suscitando los frutos cuando sean.





Primera lectura Isaías 55, 10-11
La lluvia hace germinar la tierra
Esto dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé
Salmo responsorial Salmo 64, 10. 11. 12-13. 14
R/. La semilla cayó en tierra buena, y dio fruto
semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo».
- Tú cuidas de la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida; la acequia de Dios va llena de agua, preparas los trigales.
- Así preparas la tierra. Riegas los surcos, igualas los terrones, tu llovizna los deja mullidos, bendices sus brotes.
- Coronas el año con tus bienes, tus carriles rezuman abundancia; rezuman los pastos del páramo, y las colinas se orlan de alegría.
- Las praderas se cubren de rebaños, y los valles se visten de mieses, que aclaman y cantan.
Segunda lectura Romanos 8, 18-23
La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios
Hermanos:
Considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará. Porque la creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios; en efecto, la creación fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por aquel que la sometió, con la esperanza de que la creación misma sería liberada de la esclavitud de la co-
Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló muchas cosas en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta. El que tenga oídos, que oiga».
Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: «Por qué les hablas en parábolas?».
Él les contestó: «A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no.
Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumple en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este
rrupción, para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Porque sabemos que hasta hoy toda la creación está gimiendo y sufre dolores de parto.
Y no solo eso, sino que también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo.
pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”.
Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador: si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe.
Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril.
Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».
Resulta muy esclarecedor leer el oráculo de Isaías a la luz del salmo 64. Para el salmista la lluvia no aparece como un simple fenómeno meteorológico, sino como la expresión de la providencia divina. A través de ella Dios visita la tierra, la fecunda con este elemento vital y la convierte en fuente de sustento. El profeta recoge esta imagen para construir una analogía. Obviamente, Isaías no pretende transmitir una enseñanza sobre el ciclo del agua o la agricultura, sino que presupone el proceso descrito por el salmo y lo convierte en metáfora de la eficacia de la palabra divina. Quiere resaltar que la fuerza de la predicación no reside en la persona del profeta, sino en Dios que envía por medio de él su palabra. El
Domingo 12
Domingo XV del Tiempo Ordinario
Lunes 13
San Enrique
Is 1, 10-17; Sal 49; Mt 10, 34 — 11, 1
Martes 14
San Camino de Lelis, presbítero
Is 7, 1-9; Sal 47; Mt 11, 20-24
Miércoles 15
peso de la comparación recae sobre el verbo “volver” (Is 55,11). Si la lluvia no regresa al cielo sin haber cumplido su función, tampoco la palabra vuelve a Dios, sino después de haber realizado su misión. Se quiere, por tanto, expresar la imposibilidad del fracaso de la palabra divina. No se trata simplemente de que Dios pueda cumplir su palabra, sino de que esta lleva en sí misma el cumplimiento.
Mateo nos muestra cómo Jesús da un paso más. Mientras que Isaías comparaba la palabra con la lluvia, Jesús la identifica con la propia semilla (Mt 13,19). Está claro que la parábola no contradice el oráculo profético, sino que lo desarrolla y le da inteligibilidad, identificando la palabra con el mensaje del Reino:

la lluvia fecunda la creación, la palabra de Dios fecunda la historia, y la palabra del Reino fecunda el corazón humano. Pero lo más importante de la parábola es que da respuesta a una pregunta que inevitablemente surge del oráculo: si la palabra de Dios es eficaz, ¿por qué no todos producen fruto, o no lo producen por igual? La respuesta se da tanto en el plano del ejemplo como en el de su sentido profundo, permitiendo el primero desentrañar el segundo. En el símil agrario la semilla es siempre buena; lo que cambia es la calidad del suelo. En el plano teológico la eficacia objetiva de la palabra permanece intacta, pero exige una acogida adecuada del creyente para fructificar.
XV SEMANA DEL T. ORDINARIO. III SEMANA SALTERIO (Ciclo A. Par)
San Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia
Is 10, 5-7. 13-16; Sal 93; Mt 11, 25-27
Jueves 16
Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo
Is 26, 7-9.12.16-19; Sal 101; Mt 11, 28-30
Viernes 17
Santas Justa y Rufina, vírgenes
Is 38, 1-6. 21-22. 7-8; Salmo: Is 38, 10-16; Mt 12, 1-8
Sábado 18
Miq 2, 1-5; Sal 9; Mt 12, 14-21
Jubileo circular en Sevilla (capital): Días 11-13, iglesia de las R.R. Carmelitas de Santa Ana (calle Santa Ana, 34); 15-17, iglesia de San Antonio Abad (calle Alfonso XII, 5); 18-20, Parroquia del Sagrario (Avda. de la Constitución).
Diariamente: Capilla de San Onofre (Plaza Nueva), las 24 horas; convento de Sta. María de Jesús (c/ Águilas); Parroquia de la Concepción Inmaculada (c/ Cristo de la Sed); Parroquia de S. Bartolomé (c/ Virgen de la Alegría); Parroquia de las Stas. Justa y Rufina (c/ Ronda de Triana, 23-25); Parroquia de la Anunciación de Ntra. Sra. y San Juan XXIII (Pza. S. Juan XXIII), iglesia de San Antonio Abad (c/ Alfonso XII, 3).
Jubileo circular en Écija: 5-13, Los Descalzos (N. Virgen del Carmen); 14-16, El Carmen (Titular); 17-19, Santa Florentina. -




FERNANDO DE HERRERA
Miembro de la Renovación Carismática Católica
“La esperanza nace cuando descubrimos que Dios sigue presente en nuestra vida”
Abogado, investigador histórico, esposo, padre de familia y miembro de la Renovación Carismática Católica, Fernando de Herrera Hume comparte cómo una experiencia de encuentro con el Señor transformó su manera de vivir la fe. Su reciente libro, ‘La esperanza, el camino de vuelta al paraíso’, nace precisamente de esa vivencia y de la convicción de que el hombre de hoy sigue necesitando encontrarse con Dios.
Hay personas cuya vida cotidiana parece discurrir por caminos muy diversos, pero que encuentran un mismo hilo conductor que da unidad a todo. Es el caso de Fernando. La familia, la profesión, el estudio, el servicio a la Iglesia y la escritura forman parte de una misma vocación vivida desde la fe.
Cuando habla de lo verdaderamente importante en su vida destaca que los pilares de su fe son la vida sacramental, especialmente la confesión y la Eucaristía, junto con la oración personal y la oración compartida “con mi grupo de la Renovación Carismática Católica (RCC)”, explica.
Su forma de vivir el cristianismo cambió profundamente hace algu-
nos años durante un retiro espiritual de la RCC. Allí comenzó a descubrir que “Dios no era únicamente una verdad aprendida o una convicción intelectual”. “Empecé a experimentar a Dios no como una idea, sino como una Presencia cotidiana”, destaca.
Desde entonces, esa experiencia ha marcado toda su existencia. “Esa Presencia alcanza la familia, el trabajo, las decisiones, las heridas y también las alegrías”. No habla de una vida exenta de dificultades. Al contrario. Su testimonio transmite la certeza de que la fe no elimina los problemas, pero “permite afrontarlos desde una confianza nueva, sabiendo que el Señor permanece presente incluso en los momentos más difíciles”.
Precisamente por eso considera que la Renovación Carismática “constituye una auténtica gracia para la Iglesia de nuestro tiempo”. A su juicio, “ayuda a recordar una realidad fundamental del Evangelio: el Espíritu Santo continúa actuando hoy con la misma fuerza con la que actuó en la Iglesia naciente”.
“La fe no es solo cumplimiento exterior, sino encuentro personal con Cristo vivo”, afirma. Ese encuentro


Sevilla (1983) | Casado y padre de dos hijos | Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla
personal se expresa especialmente “en la alabanza, una dimensión que considera esencial dentro de la espiritualidad carismática”. Para Fernando “la alabanza no es un adorno espiritual. Es la respuesta natural del alma cuando se sabe visitada por Dios”.
Destaca también la sencillez con la que este movimiento ayuda a muchas personas a “redescubrir la alegría de la fe y el deseo de evangelizar, poniendo siempre en el centro la acción del Espíritu Santo y la vida en comunidad”.
Fruto de ese camino espiritual nació su último libro, La esperanza, el camino de vuelta al paraíso, publicado por la editorial San Pablo. Aunque se trata de un ensayo filosófico-teológico, su origen no fue una inquietud exclusivamente académica. “Vivimos un tiempo con mucha ansiedad, mucho cansancio interior y una sensación creciente de vacío”, reflexiona.





La miniserie de cuatro episodios
Miss Austen se emite en Movistar+, protagonizada por Patsy Ferran y Keely Hawes, mientras que la dirección ha recaído en Aisling Walsh. Producida por BBC entre otras, gira en torno a Cassandra Austen que, tras la muerte de su querida hermana, quiere conocer detalles íntimos de su relación con ella a través de las cartas que escribió.
La producción tiene el encanto de estar ambientada en los lugares aparentemente habitados por ella o muy
relacionados con su vida con esa elegancia que caracteriza a los productos británicos de época que cuidan hasta el más mínimo detalle. Su creadora, Andrea Gibb, aunque con algunos detalles de corrección política, explota el juego de miradas de las actrices tanto en su etapa de juventud como en la madurez de ambas para reflexionar sobre su vida. También refleja la dificultad de los hombres para declararse.
Esta serie es implícitamente cristiana (salvo por una escena en la capilla, donde se habla del compromiso matrimonial, contado con gran belleza), y en ella vemos cómo una hermana renuncia a su propia felicidad por verse como la protectora de una escritora de escasa vida social porque su sentido del deber estaba por encima de otros planteamientos de vida.
Homenaje a Benedicto XVI
EOtro elemento a tener en cuenta es la crítica que hace sobre los matrimonios de conveniencia frente al amor verdadero, por la franqueza con la que Jane Austen hablaba del amor sincero para siempre a quien ama con todas sus fuerzas, como se percibe que vio en sus padres.
Los caballeros de la serie son mostrados como personas amables, que aceptan con nobleza las contrariedades de la vida, pues por lo visto las Austen miraban con buenos ojos muchos valores positivos en los hombres que formaron parte de sus vidas, donde las mujeres dependían de la generosidad de sus familiares varones, pero no de un sistema justo de reparto de las herencias de sus progenitores, detalle que la célebre escritora denunciaba en sus libros.
Federico Alba (Pantalla 90)
l purpurado guineano rinde tributo a su estrecho amigo y a la inmensa obra del Papa alemán. El libro se estructura en tres partes para ofrecer un recorrido profundo por su legado: un análisis de la profundidad espiritual de Joseph Ratzinger; una mirada a los años de su pontificado; y una selección de algunas conferencias, homilías y otros textos de Benedicto XVI para meditar.
Cardenal Robert Sarah. Palabra. 2023. 288 págs.




l teólogo y periodista Manuel María Bru Alonso analiza quince conceptos clave del pontificado de Francisco. Estas ideas invitan a la conversión, a una Iglesia “en salida” y a un mayor compromiso frente a los desafíos globales. Francisco nos hace reflexionar sobre muchas cosas y nos incomodan – advierte el autor- a quienes estamos bajo las tentaciones del conformismo, de la apatía o del derrotismo.
Manuel María Bru Alonso. Ciudad Nueva. 2026. 142 págs.
Antonio Rodríguez Babío, delegado diocesano de Patrimonio Cultural
Celebrando el próximo 17 de julio la fiesta de las santas Justa y Rufina traemos hoy a nuestra sección esta hermosa pintura de las mártires alfareras que forma parte de la extensa colección pictórica perteneciente a la Catedral de Sevilla y que muestra una interesante vista de nuestra ciudad.

Formando pareja con otra pintura de similares características que representa a san Isidoro y san Leandro, esta pintura se encuentra actualmente en la Sacristía de la Capilla de la Antigua. Es obra atribuible al pintor sevillano de origen flamenco Ignacio de Ries (1616- h. 1670), que fue discípulo de Zurbarán, con quien se debió formar y colaboró en su taller, y debieron ser realizadas entre 1650 y 1655.
En esta pintura se nos muestra a las santas Justa y Rufina en su iconografía usual, es decir, con la Giralda entre ellas, si bien en esta ocasión se muestra también tanto la Catedral como su entorno urbano, representado al estilo de ciudad ideal. Como curiosidad, la Giralda se muestra sin las varas de azucenas en las jarras, como sucede estos días, ya que las flores de bronce fueron colocadas en 1751, aproximadamente un siglo después de que esta pintura fuera realizada. Bajo la Giralda distinguimos el Corral de los Olmos, del cual podemos entrever el chapitel de su torre, así como la primitiva Puerta de los Palos, así llamada por estar realizada con gruesos maderos y que se abría en uno de los arcos que unían la Giralda con el Palacio Arzobispal. El Corral de los Olmos, sede de los Cabildos secular y eclesiástico de la ciudad, fue derribado en la segunda mitad del siglo XVIII. Tras su desaparición, el nombre de Puerta de los Palos
pasará a la puerta de la Catedral que estaba más cercana a ella, la de la Adoración de los Reyes. Tras la Puerta de los Palos, se alza el ábside de la Capilla Real y su cúpula. Al otro lado de la Giralda distinguimos la fachada de la Catedral que da a la actual calle Cardenal Amigo Vallejo, con la Puerta del Lagarto, tras la cual emergen las naves de la Catedral gótica.
Ante esta visión de la ciudad, en el exterior, las santas hermanas aparecen bajo un cielo cubierto de nubes y sosteniendo en sus manos las palmas alusivas a su martirio y los cacharros de cerámica propios de su condición de alfareras.
El rígido esquema compositivo de la obra queda aliviado por la diferencia en el atuendo que visten cada una de las mártires trianeras, vestiduras que sobresalen por su sofisticación y elegancia y que se enriquecen con diversas joyas.
Como señalaba el recordado catedrático Enrique Valdivieso, en esta obra se advierte la influencia de dos grandes maestros de la pintura sevillana, vinculándose así dos generaciones y dos estilos sucesivos en el tiempo. Por un lado, la pintura nos muestra la gravedad y el estatismo de Zurbarán, mientras que igualmente, descubrimos en ella la amabilidad expresiva propia de Murillo.