

CÁRITAS DIOCESANA
Hacia una Cáritas más cercana, comunitaria, conectada y sostenible
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CÁRITAS DIOCESANA
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23 junio: Asamblea de final de curso de la Delegación Diocesana de Apostolado Seglar de Sevilla.

25 junio: Encuentro de final de curso de la Fundación Diocesana de Enseñanza

27 junio: Eucaristía por el 525º aniversario de la Hermandad de la Santa Caridad, de Arahal.

25 junio: Entrega de la medalla Pro Ecclesia Hispalense a Carlos Perromat Villares, miembro del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos (CDAE).

Misa por la festividad de

28 junio: Conclusión de la Visita Pastoral al Arciprestazgo de Utrera, en el Santuario de Consolación de Utrera.
5 DE JULIO: Eucaristía dominical en la Parroquia San Juan Bautista de las Cabezas de San Juan, retransmitida por Canal Sur Tv, a las 10 h.
DOMINGO 24: Celebración de María Auxiliadora en la Basílica de la Trinidad de los Salesianos, a las 20 h.
7 DE JULIO: Encuentro de delegados diocesanos de Enseñanza de Andalucía. En el Arzobispado, a las 11 h.
10 DE JULIO: Rueda de prensa de presentación de las cuentas de la Archidiócesis de Sevilla. En el Arzobispado a las 11 h.
10 DE JULIO: Confirmaciones en el Centro Penitenciario Sevilla I, a las 17 h.
11 DE JULIO: Función principal de San Cristóbal, en la Parroquia de San Cristóbal de Burguillos, a las 11 h.



+ José Ángel Saiz Meneses, Arzobispo de Sevilla
Apostólica del papa
León XIV a España (II): Tres encuentros para alzar la mirada
El viaje apostólico del Papa León XIV a España ha sido, verdaderamente, un acontecimiento apasionante. No sólo por la intensidad de los días vividos, sino, sobre todo, por la hondura evangélica de sus palabras y de sus gestos. Madrid, Barcelona y Canarias han sido tres estaciones de un mismo camino espiritual y pastoral. Tres lugares distintos, tres acentos diversos, pero un mismo mensaje: alzar la mirada a Cristo para mirar de nuevo al hombre, a la Iglesia y al mundo. El lema del viaje, —«Alzad la mirada» (Jn 4,35)—, ha ofrecido la clave de lectura de todos estos días. El Papa nos ha invitado a no vivir encerrados en la inmediatez, en el cansancio, en la confrontación o en la indiferencia. Alzar la mirada no significa evadirse de la realidad, sino mirarla desde Dios, con la claridad del Evangelio y con la valentía de quien sabe que la fe cristiana no es un adorno del pasado, sino una luz para el presente y una esperanza para el futuro.
En Madrid vivimos, ante todo, el encuentro con la Iglesia y con la sociedad española. Fue el encuentro con la Conferencia Episcopal, con los obispos, sacerdotes, religiosos, consagrados, jóvenes, voluntarios y fieles laicos; pero también con las instituciones políticas, las autoridades, el mundo de la cultura, de la economía, del deporte y los agentes sociales. León XIV no vino a España para hablar sólo a los católicos. Lo dijo con claridad durante el vuelo: una visita apostólica es venir a encontrar a los fieles, celebrar la fe y anunciar a Jesucristo, pero también saludar a toda la sociedad, porque la Iglesia tiene un mensaje para todos.
Ese mensaje fue particularmente claro en el Palacio Real, ante las autoridades y el Cuerpo Diplomático. El Papa recordó el vínculo profundo entre la fe cristiana y la historia de España, no como nostalgia ni como privilegio, sino como fuente de esperanza y orientación. Habló de la piedad popular, del arte, de la música, de las cofradías y de tantas asociaciones caritativas como expresión fecunda del encuentro entre Jesucristo y nuestro pueblo.




Y, con una lucidez muy necesaria, afirmó que no es la cultura del enfrentamiento, sino la cultura del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad. España necesita escuchar esta llamada. La polarización, la crispación, la tentación de reducir la realidad a consignas y bandos, empobrecen la vida pública y oscurecen la dignidad de las personas. El Papa no ofreció una palabra cómoda ni complaciente, sino evangélicamente valiente: pidió abandonar narrativas divisivas y polarizantes, apreciar la complejidad, defender la dignidad humana, la vida desde la concepción a la muerte natural, proteger la libertad religiosa y de conciencia, y apostar por la educación, la cultura, la verdad y la paz. En Madrid, el encuentro fue una llamada a redescubrir la vocación pública de la fe: una fe que no se impone, pero que tampoco se esconde; una fe que sirve, ilumina y propone.
El segundo gran encuentro tuvo lugar en Barcelona, y alcanzó una particular intensidad espiritual en la Basílica de la Sagrada Familia. Allí experimentamos la vía de la belleza, la via pulchritudinis, como camino privilegiado hacia Dios. La celebración en aquel templo admirable, con la inauguración de la torre de Jesucristo, fue mucho más que un acto religioso o cultural. Fue una catequesis viva de piedra, luz y fe; una proclamación silenciosa y elocuente de que la belleza auténtica no distrae de Dios, sino que conduce a Él. La Sagrada Familia expresa, como pocas obras en el mundo, la capacidad evangelizadora del arte cuando nace de la fe. En la figura del venerable Antoni Gaudí contemplamos la vida de un arquitecto santo, de un creyente que no separó talento y oración, creatividad y obediencia, belleza y Evangelio. Su obra no busca simplemente impresionar, sino elevar. No pretende únicamente ser admirada, sino conducir al encuentro con Cristo nacido, muerto y resucitado por nosotros. En este tiempo dominado por la imagen, el Papa recordó que el arte y la belleza son canales eminentes de evangelización. Barcelona nos ha recordado algo fundamental: el cristianismo (continúa en la siguiente página)
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2. ARZOBISPO DE SEVILLA| Actualidad del arzobispo de Sevilla
3. Carta dominical
5. ACTUALIDAD
7. OBISPOS
AUXILIARES
8. ACTUALIDAD| Nombramientos y traslados pastorales
11. CÁRITAS |
12. LUZ DEL MUNDO|
XIV Domingo del Tiempo
Ordinario
14. SAL DE LA TIERRA|
Juan Alberto Gaitán, religioso de los Sagrados
Corazones
16. CINE CON VALORES| PANORAMA
LITERARIO
16. PATRIMONIO|
Virgen de Consolación. Iglesia de Ntra. Sra. de Consolación (Sevilla)

Director: Leonardo Sánchez Acevedo.
Redacción, edición y diseño: Mª del Pilar Arincón, Alicia Contreras, Pablo F. Enríquez y Karen G. Mendoza.
Colaboradores: Pablo Díez, Miguel Ángel Garzón, Antonio J. Guerra, Álvaro Pereira y Antonio Rodríguez Babío.
Distribución: Servicio de Comunicaciones (Reprografía) y colaboradoras (Mª Carmen Fernández, Mª Victoria García, Andrea Jiménez y Loli Ramírez).
Imprime: Gandulfo Impresores.
Depósito Legal: SE-79-1972
ISSN 3010-3126
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Archidiócesis de Sevilla.
Plaza Virgen de los Reyes, s/n. 41004. Sevilla. Telf. 954505505, ext. 680, 683 681, 685, 686.




(viene de la página anterior) no es enemigo del arte y la belleza; al contrario, la ha custodiado, inspirado y elevado durante siglos. Las catedrales, los retablos, la música sagrada, la liturgia celebrada con dignidad, la arquitectura al servicio del Misterio, todo ello forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia. Cuando la belleza es verdadera, abre una herida de eternidad en el corazón humano. Por eso, la Sagrada Familia no es sólo un monumento excepcional; es un signo. Nos dice que la fe puede dar forma a la cultura, que la piedra puede convertirse en alabanza, que una ciudad puede ser iluminada por la cruz de Cristo. El tercer encuentro, en Canarias, nos situó ante una de las heridas más hondas de nuestro tiempo: el drama de las migraciones. Allí, junto al mar, en Arguineguín, en Las Raíces, en Tenerife y Gran Canaria, el Papa no habló de cifras, sino de personas. No habló de un problema lejano, sino de hermanos y hermanas concretos, heridos por la miseria, el hambre, la violencia, la persecución o los conflictos políticos. El Evangelio de Mateo 25 volvió a resonar con toda su fuerza: Cristo sale a nuestro encuentro en el hambriento, en el sediento, en el forastero, en el desnudo, en el enfermo, en el preso. Canarias se convirtió así en un altar de la dignidad humana. Allí el Papa nos recordó que la Iglesia no puede desentenderse de esas aguas, ni de ningún lugar donde el hambre, la violencia, el miedo o el exilio sigan hiriendo al ser humano. Hay cuestiones que admiten análisis políticos, jurídicos y sociales, ciertamente; pero para un cristiano nunca pueden quedar reducidas a cálculo, sospecha o indiferencia. El migrante no es una amenaza abstracta: es una persona cuya historia debe ser escuchada y cuya dignidad debe ser protegida.
También aquí León XIV ofreció una respuesta valiente y comprometida desde el Evangelio. Ni ingenuidad ni dureza de corazón. Ni buenismo vacío ni cerrazón egoísta. Acogida, responsabilidad, integración, cooperación internacional, defensa de la vida, promoción de la justicia, atención a las causas profundas de las migraciones. La caridad cristiana no sustituye a la política, pero la

purifica; no elimina la prudencia, pero impide que la prudencia se convierta en excusa para no amar. Madrid, Barcelona y Canarias han sido tres encuentros y una sola llamada. En Madrid, encuentro con la Iglesia y la sociedad para construir diálogo, paz y bien común. En Barcelona, encuentro con Dios a través de la belleza que evangeliza y eleva el alma. En Canarias, encuentro con Cristo sufriente en los migrantes y en todos los descartados de la tierra. En los tres lugares, el Papa nos ha pedido alzar la mirada, no para dejar de ver la tierra, sino para verla con los ojos de Dios.
Regresamos de este viaje con gratitud y responsabilidad. Gratitud por la presencia del Sucesor de Pedro entre nosotros, por su palabra luminosa y por su testimonio sereno. Responsabilidad porque ahora nos corresponde acoger lo que hemos escuchado y traducirlo en vida. La Iglesia en España está llamada a ser más evangélica, más misionera, más unida, más cercana a los pobres, más capaz de dialogar sin renunciar a la verdad, más consciente de la belleza de la fe recibida. Que este viaje apostólico no quede como un hermoso recuerdo. Que sea semilla. Que nos ayude a renovar nuestra fidelidad a Jesucristo, nuestra comunión eclesial y nuestro servicio a la sociedad. Alzar la mirada es mirar a Cristo; y mirando a Cristo, aprender de nuevo a mirar a cada persona con respeto, misericordia y esperanza.
+ José Ángel Saiz Meneses, Arzobispo de Sevilla
“El jubileo no es un adorno, es una llamada
Hace 250 años concluía la construcción del templo parroquial de San Juan Bautista. Y el pasado día 24, coincidiendo con la festividad de San Juan Bautista, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, presidió la Eucaristía con motivo de la apertura del año jubilar que la Santa Sede ha concedido con ocasión de esta efeméride.
LAS CABEZAS DE SAN JUAN.- La misa comenzó una vez que el arzobispo abrió la puerta jubilar y se procedió a la lectura del decreto enviado por la Penitenciaría Apostólica. Al inicio de su homilía, el arzobispo explicó que cuando la Iglesia concede un año Jubilar, no habilita una celebración más: “Nos ofrece un tiempo de gracia, abre una puerta espiritual, llama a la conversión, a la reconciliación, a la penitencia, a la renovación de la vida cristiana”. “El jubileo -añadió- no es un adorno; es una llamada de Dios”. Por ello, “no puede quedarse en actos externos, por muy dignos y hermosos que sean”. Insistió en esta consideración evangelizadora del jubileo, al decir que “si este año Jubilar no nos lleva a la conversión, se quedará en conmemoración”.
A continuación, lanzó varias preguntas –“¿qué quiere hacer Dios con

esta parroquia en este año jubilar?
¿Qué quiere hacer con Las Cabezas de San Juan?”- y afirmó que “la respuesta se escucha en oración, se discierne en la Iglesia y se acoge con humildad”. Al respecto, apuntó que
“Dios quiere más”: “Dios quiere renovar, sanar, levantar, atraer a muchos hacia sí, quiere que esta parroquia sea, todavía más, casa abierta, fuente de gracia, taller de santidad, escuela de oración y hogar de caridad”.
“Una parroquia viva debe ser signo visible de la presencia de Dios en medio del pueblo e instrumento de comunión, de evangelización y de santificación”. A partir de ahí, recordó que el jubileo es motivo de alegría, “de una alegría que debe expresarse también”.
Finalmente, y dirigiéndose a la asamblea, ofreció algunas pautas para encarar este jubileo –“con hambre de Dios, con deseo sincero de confesión y de Eucaristía”-, al tiempo que pidió por el pueblo, por sus sacerdotes, familias, personas mayores, enfermos, jóvenes, etc, con el deseo de que “nadie lo deje pasar en vano”.
La Universidad de Curas de San Pedro Ad Vincula, cuya sede radica en la iglesia de San Pedro de Sevilla, celebró el pasado 24 de junio el día de su titular, San Juan Bautista, en una Eucaristía presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses.
SEVILLA.- Durante la misa, en la que concelebraron casi una treintena de sacerdotes, el prelado instó a los presentes a seguir el ejemplo del primo de Jesús: ser precursores de Cristo. Además, los exhortó a “hablar bien unos de otros” y fomentar la fraternidad sacerdotal.

De hecho, este es uno de los objetivos de la Universidad de Curas, fundada hace casi ocho siglos y que cuenta hoy con más de un centenar de sacerdotes con cargo pastoral en la Archidiócesis de Sevilla. Así, a través de formaciones, encuentros culturales y el acompañamiento mutuo, viven la espiritualidad sacerdotal como una auténtica comunidad. La celebración concluyó con la bendición de un nuevo altar en la capilla propiedad de esta institución sacerdotal. Este destaca por albergar las reliquias de los beatos sacerdotes mártires de la Archidiócesis de Sevilla que fueron asesinados a causa de su fe en 1936 en el contexto de la persecución religiosa en España.
El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, anunció el pasado domingo, 28 de junio, la celebración del I Congreso Nacional de la Advocación del Consuelo, que tendrá lugar en el santuario de Consolación, en Utrera, del 30 de abril al 2 de mayo de 2027.
UTRERA.- Monseñor Saiz explicó que la idea de este congreso “no nació en un despacho o una reunión técnica”, sino durante su última visita al santuario, al hilo de la primera lectura en la que se hablaba de consolar al pueblo, “pensamos que sería bonito celebrar un congreso sobre esta advocación tan profunda, tan emotiva y tan actual”.
El arzobispo también expresó su deseo de que este congreso dé “un fruto grande y que sirva para revitalizar la vida y la actividad de este santuario como centro de espiritualidad mariana, y para dinamizar también la actividad del arciprestazgo”.
El anuncio fue acogido con gran alegría por los presentes, especialmente por los hermanos de Consolación con sede en el santuario. Este se realizó al término de la Eucaristía que presidió el arzobispo hispalense con motivo de la clausura de la visita pastoral a las parroquias del arciprestazgo de Utrera.
La misa fue concelebrada por monseñor Teodoro León, obispo auxiliar,

quien precisamente ha ido visitando estas parroquias desde principios de año, así como por los párrocos al frente de estas comunidades. Crecer en unidad
Durante su homilía, monseñor Saiz Meneses explicó que la visita pastoral “es un tiempo de gracia” en el que los fieles y sus párrocos pueden compartir sus impresiones, preocupaciones, luces y desafíos. “Todo ello forma parte de una misma experiencia: dejarnos mirar por el Señor para renovar nuestra vida cristiana y nuestra misión evangelizadora”. El arzo-
bispo insistió en que la visita pastoral sirve para “redescubrir que la Iglesia no es una suma de iniciativas dispersas, ni una yuxtaposición de sensibilidades, ni una organización humana sin más. La Iglesia es comunión. Y un arciprestazgo debe ser también comunión viva entre parroquias, entre sacerdotes, entre carismas y movimientos, entre generaciones distintas”. Por eso, tras esta visita pastoral instó a crecer en unidad. “Una unidad nacida de Cristo, sostenida por la caridad y expresada en la colaboración fraterna”, añadió.
SEVILLA.- Se han cumplido diez años de presencia de los Retiros de Emaús en la Archidiócesis de Sevilla. Su llegada tiene una referencia puntual en el tiempo y el espacio: la Parroquia de San Sebastián, en la barriada del Porvenir, allá por el año 2016.
Esta parroquia fue la primera en acoger en Sevilla este método de primer anuncio que, según destaca el párroco, Isacio Siguero, ”tantos frutos ha dado a lo largo de estos diez años de historia”. A partir de este pri-
mer retiro de Emaús Mujeres, la experiencia se fue difundiendo por numerosas parroquias de la Archidiócesis, surgiendo a continuación los Retiros de Emaús Hombres, Effetá y Bartimeo. Para celebrar este décimo aniversario, el martes 23 de junio se celebró una misa de acción de gracias en la citada parroquia, en la que se agradeció “este inmenso don del Señor a su Iglesia, que tuvimos el privilegio de acoger y acompañar en San Sebastián”.


Monseñor Teodoro León Obispo auxiliar de Sevilla






1 y 2. 20-06. Asamblea Diocesana de Cáritas celebrada en la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla. 3 y 4. 24-06. Misa y posterior bendición de la hospedería del monasterio de Santa Paula de Sevilla. 6 y 7. 23-06. Confirmaciones en la Parroquia del Buen Pastor de Los Palacios y Villafranca.

El Arzobispo de Sevilla ha dado a conocer los nombramientos y traslados que constituirán los nuevos destinos pastorales para el próximo curso pastoral. En su inmensa mayoría, los titulares de estos oficios eclesiásticos tomarán posesión canónica de los mismos en la primera quincena de septiembre.

Curia diocesana
José Miguel Verdugo Rasco, vicario episcopal para la zona Sevilla Ciudad II.
Antonio Jesús Rodríguez Báez, delegado diocesano para el Clero.
Vicaría Sevilla ciudad II
Federico Jiménez de Cisneros Ortiz, párroco de Nuestra Señora de la O.
Félix A. Mediavilla Ramos, párroco de San Leandro.
José Manuel Ruiz Ruiz, vicario parroquial de Santa Ana.
Vicaría Norte
Jorge Dorado Picón, párroco de San José, de San José de la Rinconada.
David Marín Gómez, párroco de la Purísima Concepción, de Villaverde del Río
Victoriano Manuel Martín López, administrador parroquial de la Parroquia Sta. Mª de la Encarnación, de Constantina.
Vicaría Sur
Rubén Blasco Bejarano, párroco de la Purísima Concepción, de Gilena.
Antonio Ceballos Capote, párroco de San José, de Montellano.
Juan Guzmán Ivanovich, párroco de Ntra. Sra. de la Victoria y Espíritu Santo, de Morón de la Frontera.


A la izquierda, José Miguel Verdugo Rasco, vicario episcopal para la zona Sevilla Ciudad II. A la derecha, Antonio Jesús Rodríguez Báez, delegado diocesano para el Clero y vicerrector del Seminario Metropolitano de Sevilla.
Ely Yecid Lesmes Cruz (ORC), párroco de Santa Ana, de Cañada del Rosal; de la Purísima Concepción, de La Luisiana; rector de la Iglesia de Ntra. Sra. de los Dolores, de El Campillo.
Fernando Flores Pistón, párroco emérito de Santa Ana, de Cañada del Rosal.
Quiterio Rodríguez Borja, párroco emérito de la Purísima Concepción, de La Luisiana.
Vicaría Este
Nelson Rogelio Borges Figueredo, párroco San Pedro, de Carmona.
Germán Carrasco Sereno, párroco del Sagrado Corazón de Jesús, de Los Palacios y Villafranca.
Moisés Benavides Fernández, vicario parroquial de San Pablo, de Trajano-Trobal-Pinzón.
Enock Benjamin Ngbebeda, vicario parroquial de Sta. María de la Mesa, de Utrera.
Cristian Omar Robles, vicario parroquial de Sta. Mª la Blanca, de Los Palacios y Villafranca.
Cristian Rodríguez Domínguez, vicario parroquial de San Juan Pablo II, de Dos Hermanas
Vicaría Oeste
Antonio Bueno Ávila, párroco de San Juan Bautista, y de los Sagrados Corazones, de San Juan de Aznalfarache.
Óscar Díaz Malaver, párroco de Ntra. Sra. de Lourdes y San Juan de Dios, de Bormujos.
Juan Jesús García Castro, párroco de San José Obrero, de San Juan de Aznalfarache.
Manuel Mena Jiménez, párroco de Sta. Mª de las Nieves, de Villanueva del Ariscal.
Pablo Noguera Aledo, párroco de Ntra. Sra. de las Nieves, de Benacazón.
José Alberto Torres Urbano, párroco de San Pablo, de Aznalcázar.
Pablo Bernal Colón, vicario parroquial del Espíritu Sto., de Mairena del Aljarafe.
Juan Carlos de la Rosa Egea, vicario parroquial de Ntra. Sra. de la Granada, de La Puebla del Río.
Antonio Jesús Rodríguez Báez, vicerrector Seminario Metropolitano.
Manuel Jiménez Carreira, director espiritual Seminario Metropolitano.
Joaquim Sita Balenda, capellán del monasterio de San José ( MM. Carmelitas Descalzas), de Sanlúcar la Mayor.
Félix Alberto Mediavilla Ramos, capellán del monasterio de Santa María de Jesús (MM. Clarisas), de Sevilla.
José Manuel Ruiz Ruiz, capellán del monasterio de la Visitación (MM. Salesas), de Sevilla.
Erick Mauricio Díaz Fernández, Capellán del Hospital Virgen Macarena.
Cristian Rodríguez Domínguez, Capellán del Hospital del Tomillar.
José Antonio Morón Pardo
La pasada semana se celebraron las primeras misas de los cinco nuevos presbíteros de la Archidiócesis de Sevilla. José Manuel Ruiz celebró su primera misa en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Granada, en La Puebla del Río. Por su parte, Alberto Torres la presidió en Pilas, concretamente en la Parroquia de Santa María la Mayor. Pablo Noguera lo hizo en la Parroquia del Sagrario de la Catedral de Sevilla, Cristian Rodríguez en la capilla de la Casa Madre de la Compañía de la Cruz y, por último, Pablo Bernal, presidió su primera Eucaristía en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, de Albaida del Aljarafe.





Los nuevos sacerdotes han sido destinados a las siguientes parroquias:
• José Manuel Ruiz: vicario parroquial de Señora Santa Ana (Sevilla).
• José Alberto Torres: párroco de San Pablo, de Aznalcázar.
• Pablo Noguera: párroco de Ntra. Sra. de las Nieves, de Benacazón.
• Cristian Rodríguez: vicario parroquial de San Juan Pablo II, de Dos Hermanas.
• Pablo Bernal: vicario parroquial del Espíritu Santo, de Mairena del Aljarafe.
La Asamblea Diocesana de Cáritas Sevilla reunió el pasado 20 de junio, en el salón de actos de la Facultad de Teología de Sevilla, a alrededor de 150 agentes procedentes de distintos puntos de la Archidiócesis. Directores de Cáritas parroquiales y presidentes, junto a los miembros del Consejo de Cáritas Diocesana, participaron en este encuentro anual, convocado para compartir la gestión realizada durante el ejercicio anterior, rendir cuentas y presentar los principales retos y líneas de futuro de la institución.
El encuentro comenzó con la oración de la hora tercia, conducida por el delegado episcopal. A continuación, monseñor Teodoro León, obispo auxiliar de Sevilla, dirigió unas palabras a los agentes de Cáritas en las que quiso recordar con profundidad, la identidad que sostiene la acción de la institución.
“Cáritas no es una realidad añadida a la Iglesia; Cáritas es Iglesia”, afirmó el obispo auxiliar, insistiendo en que la acción de Cáritas no puede reducirse a la eficacia de sus proyectos, a la gestión de sus recursos o a la respuesta inmediata ante situaciones de necesidad. “Todo ello es necesario —señaló— y debe realizarse con rigor, profesionalidad, transparencia y responsabilidad. Pero la identidad de Cáritas nace de un lugar más hondo: la caridad como dimensión esencial de la vida de la Iglesia”.
En este sentido, monseñor León recordó que la Iglesia no puede entenderse sin la caridad, del mismo modo que no puede entenderse sin el anuncio de la Palabra y la celebración de los sacramentos. Estas tres dimensiones forman parte de una única misión. Por eso, Cáritas tiene también la tarea de recordar a toda la comunidad cristiana que el amor a los pobres no es una actividad secundaria ni una sensibilidad reservada a algunos, sino un lugar donde la Iglesia muestra su fidelidad a Cristo.
Sus palabras invitaron a los presentes a renovar la conciencia de pertenencia eclesial, especialmente en el ámbito parroquial. Don Teodoro afirmó que las Cáritas parroquiales no pueden vivir desconectadas de la comunidad ni funcionar como grupos autónomos al margen de la vida parroquial. Pero tampoco la comunidad cristiana puede desentenderse de Cáritas como si la atención a las personas pobres fuera responsabilidad exclusiva de unos pocos voluntarios. La caridad

debe implicar al conjunto de la parroquia: sacerdotes, equipos de Cáritas, catequistas, grupos, hermandades, familias, jóvenes y toda la comunidad.
En esta línea destacó la necesidad de unir competencia profesional y corazón evangélico. “Cáritas necesita cabeza, manos y corazón”, expresó, para recalcar que el servicio a las personas vulnerables exige discernimiento, organización, formación y calidad, pero también cercanía, ternura y una mirada capaz de reconocer en cada persona un rostro, una historia y una dignidad. Una caridad sin preparación puede quedarse corta, mientras que una profesionalidad sin caridad corre el riesgo de volverse fría.
Tras su intervención, Miguel Carbajo presentó la gestión institucional correspondiente al ejercicio 2025, recogiendo los principales datos, reflexiones y claves de contexto que también se expusieron en la presentación de la Memoria.
La jornada concluyó con la presentación del libro María, modelo de vida, oración y caridad, un documento elaborado por varios agentes de Cáritas para facilitar la oración y el encuentro con Dios a través de la figura de María, tanto en los equipos de Cáritas parroquiales como en el ámbito personal. La presentación estuvo a cargo de Mamen Carrascosa y Cinta Delgado, voluntarias del grupo mixto de formación de Cáritas Diocesana.
El cierre de la Asamblea con esta propuesta de oración ayudó a recordar que la acción de Cáritas se sostiene también desde la vida espiritual. La gestión, la planificación y la respuesta organizada a las necesidades sociales encuentran su sentido más profundo cuando brotan de una caridad enraizada en Cristo y vivida en comunión con la Iglesia, como también recordó monseñor Teodoro León.
Primera lectura Zacarías 9, 9-10
Mira a tu rey que viene a ti pobre
Esto dice el Señor:
«¡Salta de gozo, Sion; alégrate, Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna.
Salmo responsorial Salmo 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13cd-14
R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey
- Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás. Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás.
- El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas.
- Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles. Que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.
- El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan.
Segunda lectura Romanos 8, 9. 11-13
Si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis
Hermanos:
Vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros; en cambio, si alguien no posee el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre
Evangelio según san Mateo 11, 25-30
Suprimirá los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén; romperá el arco guerrero y proclamará la paz a los pueblos. Su dominio irá de mar a mar, desde el Río hasta los extremos del país».

los muertos a Cristo Jesús también dará vida a vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. Así pues, hermanos, somos deudores, pero no de la carne para vivir según la carne. Pues si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».




- Álvaro Pereira, sacerdote -
Leemos hoy uno de los textos evangélicos más populares, en el que Jesús se muestra cercano, atrayente y afectuoso. La tradición lo ha asociado con la devoción al Sagrado Corazón. Un examen atento de sus partes permite captar con mayor precisión el mensaje.
El texto se abre con una acción de gracias (11,25-26): Jesús alaba al Padre porque ha preferido ocultar los misterios de la salvación —las obras mesiánicas descritas en 11,2-6— a los sabios y entendidos, y revelarlos en cambio a los pequeños. Estas palabras no implican capricho divino ni menosprecio del saber. Jesús constata una situación histórica: las autoridades y los especialistas religiosos de su tiempo están rechazando al Mesías enviado por Dios, mientras que los sencillos y los marginados se abren a su seguimiento. El criterio de la comunicación divina no es el estatus ni la erudición, sino la disposición de apertura humilde.
A continuación, una palabra de autorrevelación (11,27) presenta a Jesús como el Hijo que conoce al Padre de manera única y recíproca, y que tiene la potestad exclusiva de darlo a conocer. La formulación recuerda el lenguaje del cuarto Evangelio y constituye una de las afirmaciones cristológicas más elevadas de
la tradición sinóptica: el acceso a Dios pasa necesariamente por Jesús.

El pasaje concluye con una invitación solemne (11, 28-30) dirigida a los cansados y agobiados. El texto recuerda a Mt 23,4, donde los escribas y fariseos — los «sabios y entendidos» del versículo anterior— son retratados como quienes imponen cargas pesadas al pueblo con sus interpretaciones legales. Jesús también propone un «yugo» —término técnico para referirse en el judaísmo de la época a la Torá y su observancia—, pero su interpretación de la Ley, desarrollada en Mt 5,17-48, aunque exigente en su radicalidad, resulta llevadera porque nace de la misericordia y cuenta con la asistencia del mismo Jesús, que se define como «manso y humilde de corazón». Nótese que los atributos del rey «justo y pobre» de Zac 9,9, proclamado en la primera lectura, son retomados aquí por Jesús como atributos propios. Por otro lado, la polaridad cansancio-descanso remite, en la tradición bíblica, al lenguaje salvífico del reposo escatológico (cf. Sal 95,7-11; Heb 4,1-11; Ap 14,13): entrar en el descanso del Señor es la imagen por antonomasia de la salvación. En conclusión, para salvarse hay que seguir a Jesús y aprender de Él quién es Dios.
1. En la primera lectura, el rey que anuncia Zacarías llega sin ejércitos ni caballos de guerra, montado en un pollino. ¿En qué ámbitos de tu vida esperas todavía un Dios poderoso que resuelva las cosas por la fuerza, en lugar de confiar en el estilo manso con que el Dios verdadero actúa?
2. En la segunda lectura, san Pablo distingue dos maneras de vivir: según la carne y según el Espíritu. ¿Cuáles son, en tu vida cotidiana, las «obras de la carne» que el Espíritu te está pidiendo que dejes morir?
3. Jesús invita a los cansados y agobiados a tomar su yugo llevadero. ¿Qué cargas llevas actualmente que no te ha puesto Jesús, sino tus propios miedos o interpretaciones tergiversadas de la fe?
Domingo 5
Domingo XIV del Tiempo Ordinario
XIV SEMANA DEL T. ORDINARIO. II SEMANA SALTERIO (Ciclo A. Par)
Jornada de Responsabilidad en el Tráfico (CEE)
Lunes 6
Santa María Goretti, virgen y mártir
Os 2, 16. 17b-18. 21-22; Sal 144; Mt 9, 18-26
Martes 7
Os 8, 4-7. 11-13; Sal 113; Mt 9, 32-38
Miércoles 8
Os 10, 1-3. 7-8.12; Sal 104; Mt 10, 1-7
Jueves 9
Santos Agustín Zhao Rong, presbítero y compañeros, mártires
Os 11, 1-4. 8c-9; Sal 79; Mt 10, 7-15
Viernes 10
Os 14, 2-10; Sal 50; Mt 10, 16-23
Sábado 11
San Benito, abad, patrono de Europa
Prov 2, 1-9; Sal 33; Mt 19, 27-29
Jubileo circular en Sevilla (capital): Días 3-5, convento del Buen Suceso (Plaza del Buen Suceso); 6-10, iglesia conventual del Santo Ángel (calle Rioja, 23); 11-13, iglesia de las R.R. Carmelitas de Santa Ana (calle Santa Ana, 34).
Diariamente: Capilla de San Onofre (Plaza Nueva), las 24 horas; convento de Sta. María de Jesús (c/ Águilas); Parroquia de la Concepción Inmaculada (c/ Cristo de la Sed); Parroquia de S. Bartolomé (c/ Virgen de la Alegría); Parroquia de las Stas. Justa y Rufina (c/ Ronda de Triana, 23-25); Parroquia de la Anunciación de Ntra. Sra. y San Juan XXIII (Pza. S. Juan XXIII), iglesia de San Antonio Abad (c/ Alfonso XII, 3).
Jubileo circular en Écija: 5-13, Los Descalzos (N. Virgen del Carmen).
Juan Alberto Gaitán nació en una familia que le inculcó valores como el servicio, el sacrificio y la sencillez, pero que no practicaban la fe católica. Por eso, a todos les sorprendió su decisión de entregarse a Dios en plena juventud. Su conversión se la debe a los religiosos de los Sagrados Corazones, cuyo testimonio de generosidad y alegría le impactó profundamente cuando estudiaba Secundaria. Alberto recuerda cómo todo empezó a encajar cuando fue descubriendo la propuesta de vida que hacían los religiosos, “de entrega a otros a través de voluntariados, las obras sociales o la misión educativa”.
A su familia, sin embargo, no le sentó bien esta decisión. “Es difícil de explicar una experiencia, por eso, al principio no lo entendían”, apunta. Sin embargo, con el paso del tiempo han visto la felicidad que siente Alberto y han entendido que su llamada vocacional es “verdadera y auténtica”.
Son muchos los religiosos que han marcado su camino vocacional. Alberto menciona especialmente al sevillano Nacho Domínguez, su
cercanía y su “manera de hablar de Dios en un contexto en el que no estábamos acostumbrados”. Asegura que este hermano sigue siendo un referente para la congregación, “en búsqueda continua, siempre atento a los signos de los tiempos y al servicio de los jóvenes”.

Málaga, 1994 | Profesor en el colegio San José SS.CC | Parroquia de los Sagrados Corazones
Las cuatro edades de Jesús Sobre el carisma de la congregación destaca las cuatro edades de Jesús, es decir, las etapas de la vida de Cristo que guían la espiritualidad de los Sagrados Corazones: La infancia, que se imita a través de la inocencia y la confianza y “se expresa en la misión en los colegios en los que estamos presentes”; La vida oculta, que representa los primeros 30 años de Jesús de Nazaret, vivida a través de la oración, la adoración y la sencillez en la cotidianeidad. Sobre esta “edad” Alberto recuerda su experiencia en Chile, “donde conocí otra faceta de la congregación en la que comprendí cómo el trabajo cotidiano también forma parte de la salvación”. Por otro lado, está la vida pública, que se refiere -señala el joven religioso- a vivir con celo apostólico y pasión por la misión encomendada; y, finalmente, la vida crucificada, el culmen del amor y la entrega. Al respecto, “buscamos estar cerca de los crucificados de nuestros tiempos y acompañarlos a llevar sus cruces”. Vida parroquial Colabora con la Parroquia de los Sagrados Corazones, que describe como “una comunidad muy viva, con muchos grupos y una Pastoral Juvenil muy activa”. Destaca también la solidaridad de la comunidad parroquial, que ha creado una comisión de voluntariado para coordinar los proyectos en los que colabora, como las hermanas Oblatas, Regina Mundi o el Proyecto Maparra en las Tres Mil Viviendas, entre otros.

Y aunque Alberto Gaitán reconoce que en la actualidad “no es fácil comprometerse con algo para siempre, no solo en la vida religiosa”, también está convencido de que cuando Dios te llama “te trastoca, te reordena, te reorienta. Y cuando te atrapa, no puedes negarte”.





Regreso de Steven Spielberg al género de la ciencia-ficción, en el que se forjó con clásicos como Encuentros en la tercera fase (1977) y E.T. el extraterrestre (1982).
Esta nueva película, al igual que aquellas dos, parte de una historia original del propio Spielberg. De hecho, podemos considerar que completa una trilogía con ellas.
Daniel Kellner es un informático que trabaja para una oscura organización que oculta a la humanidad los contactos directos con seres extraterrestres y su tecnología. Kellner huye con una recopilación de pruebas que pretende dar a conocer a la opinión pública. Por otro lado, la presentadora de televisión Margaret Fairchild recibe una serie de dones y comienza a actuar de forma extraña, asumiendo la misión de buscar y salvar a Kellner. En Encuentros en la tercera fase y E.T. el extraterrestre los alienígenas son seres prodigiosos que establecen contacto con la humanidad a través de unos cuantos elegidos: niños o adultos que conservan la mirada infantil. Ambas películas están trufadas de explícitas referencias religiosas. De hecho, hay autores que consideran Encuentros como una especie de versión sci-fi del Antiguo Testamento
E(la divinidad que se manifiesta a la humanidad, culminando con el encuentro en una montaña), y E.T. como alegoría del Nuevo Testamento (ser celestial que vive entre nosotros, realiza prodigios, extiende un mensaje de amor, muere, resucita y vuelve a ascender a los cielos). El día de la revelación vendría a ser el Apocalipsis de esta trilogía. Una segunda venida en medio de las grandes tribulaciones de un mundo que parece estar llegando a su límite.
En un terreno menos simbólico, la película plantea una pregunta esencial: ¿Qué supondría la revelación de la vida extraterrestre para el ser humano? ¿Se produciría una crisis de fe y una pérdida de sentido? La respuesta de Spielberg va en línea con su visión optimista del tema, y del ser humano en general.
Federico Alba (Pantalla 90)
l autor de ‘Razones para la esperanza’ y ‘Razones para la alegría’ concluye esta trilogía ofreciendo razones para el amor, porque “solo podemos tener esperanza cuando antes tenemos amor. Y la alegría no es sino el último fruto de ese amor”. En este libro hay textos inéditos elaborados íntegramente para esta publicación. Según confiesa Martín Descalzo, en esta obra la carga religiosa es más notable, en la que comparte “las últimas claves de mi vida”.
José Luis Martín Descalzo. Sígueme. 1990 (1º edición). 240 págs.




La conversión pastoral y misionera de nuestras comunidades cristianas requiere potenciar en ellas el arte del acompañamiento e iniciar en el hábito del discernimiento. El libro recoge las intervenciones sobre esta preocupación de los profesores del Departamento de Teología de la Evangelización y Catequesis de la Facultad de Teología de la Universidad Eclesiástica San Dámaso en el habitual seminario de profesores y doctorandos.
Juan Carlos Carvajal y Rafael Delgado. PPC. 2026. 199 págs
Antonio Rodríguez Babío, delegado diocesano de Patrimonio Cultural
En la iglesia de Nuestra Señora de Consolación de Sevilla, conocida popularmente como de Los Terceros, se encuentra esta antigua imagen de la Virgen que cuenta con una interesante y rica historia, ya que proviene de la localidad onubense de Bollullos Par del Condado.
La imagen de Nuestra Señora de Consolación,, que recibe culto en el magnífico retablo mayor de la iglesia homónima más conocida por Los Terceros, tiene su origen en el siglo XIV, fecha en la que podemos datar las cabezas de la Virgen y del Niño Jesús, realizadas en argamasa, así como la mano izquierda del Niño, colocada a la altura del pecho de su Madre. La Virgen presenta una mirada frontal y arcaizante, con la boca cerrada y rasgos poco marcados. La cabeza del Niño aparece apretada a la cara de su Madre, con un gesto lleno de ternura y cariño, que nos habla de la cercanía y de la unión entre ambos. Según algunas antiguas descripciones la Virgen al parecer tenía el cabello dorado, similar a
otras imágenes coetáneas.
Como señala Joaquín Domínguez González, quien ha estudiado pormenorizadamente esta escultura mariana, la imagen sería de talla completa de bulto redondo, si bien en el siglo XVII fue mutilada para ser vestida con telas, realizándose un cuerpo de madera con brazos articulados que le confirió mayor altura y que cambió su fisonomía original. El cuerpo que presenta actualmente fue realizado en 1988 por el escultor Manuel Hernández León.
Se completa la iconografía de la Virgen con la corona, la ráfaga y la media luna, que la muestran como la mujer del capítulo 12 del Apocalipsis, así como con el barco de plata que porta en su mano derecha, a semejanza de la


Virgen de Consolación de Utrera.
Esta imagen procede del monasterio de San Juan de Morañina, que se encontraba extramuros de la localidad de Bollullos Par del Condado, siendo fundado en el año 1400 a instancias de Gonzalo de Mena, arzobispo de Sevilla. Se construyó en torno a una antigua ermita dedicada a San Juan Bautista, edificada antes de 1349 y propiedad de los Condes de Niebla, en la que ya se encontraba esta imagen mariana, al parecer venerada con el nombre de Virgen del Socorro, que pudo ser traída por los repobladores que Alfonso X envía a esta
zona del antiguo Reino de Niebla tras la reconquista. Durante los siglos XV y XVI la Virgen adquirirá gran devoción popular, hasta que en 1603 la comunidad abandona este monasterio y se traslada a Sevilla, donde un año antes se había fundado una nueva casa en la collación de Santa Catalina, el nuevo convento de Nuestra Señora de Consolación en la actual calle Sol, llevándose consigo todas sus pertenencias, incluida la Virgen, no sin la oposición de los vecinos, momento en que cambiará su advocación, perdiendo el nombre de Santa María de Morañina, con el que se conocía en este tiempo.