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IES 472- Especial Semana Santa y Pascua 2026

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REPORTAJE

El Pregón Pascual, un anuncio jubiloso de la victoria sobre la muerte PÁGS. 10 Y 11

472- Semana del 29 de marzo al 11 de abril de 2026 (Especial Semana Santa y Pascua)

MISTERIO PASCUAL: AMOR LLEVADO HASTA EL EXTREMO

Semana Santa en la Catedral de Sevilla

La Catedral de Sevilla es el epicentro de la Semana Santa en la capital hispalense. Por el templo pasarán más de 60 cofradías -si las previsiones meteorológicas lo permiten- y miles de personas durante la semana grande de la fe. Y como primer templo de la Archidiócesis, se cuida al detalle que este sea un espacio de recogimiento y oración, de culto y sacramento.

Durante estos días, como es habitual, monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, presidirá los Santos Oficios, comenzando por el Domingo de Ramos a las nueve y media cuando tendrá lugar la Eucaristía. Previamente está previsto el Oficio de Lecturas, el rezo de Laudes y la procesión de palmas en torno al templo catedralicio (entrada por puertas de San Miguel y Palos).

La Misa Crismal será el Martes Santo, a las once y media de la mañana, a la que se invita principalmente al presbiterio. Durante esta celebración se consagra el santo crisma y se bendicen los oleos que se usaran en las parroquias para el sacramento de la Unción de los Enfermos, el sacramento del Bautismo y de la Confirmación.

El Triduo Pascual, que comienza el Jueves Santo con la Cena del Señor, será a las cinco de la tarde. A la misma hora que la celebración de la Pasión del Señor al día siguiente. La Vigilia Pascual, como es tradición, tendrá lugar a partir de las once de la noche.

Finalmente, los sevillanos podrán celebrar la Resurrección del Señor el primer Domingo de Pascua con la Eucaristía a las diez de la mañana.

Paso de cofradías

Por otro lado, la Catedral permanecerá abierta desde las cinco y media de la tarde todos los días -excepto el Jueves y Viernes Santo que lo hará una hora más tarde- para recibir a las corporaciones que estén realizando su estación de penitencia. Igualmente, el Domingo de Pascua se recibirá a la Hermandad de la Sagrada Resurrección desde las doce del mediodía aproximadamente.

Estos horarios permiten que el templo catedralicio abra sus puertas algunos días durante la Semana Santa para la visita cultural. Así, el Lunes y el Miércoles Santo podrá visitarse de once de la mañana a cinco de la tarde; el Jueves y el Viernes Santo, de diez y media de la mañana a dos de la tarde; el Sábado Santo de diez y media de la mañana a cinco de la tarde; y el Domingo de Pascua de dos y media a siete de la tarde. El Domingo de Ramos y el Martes Santo, la Catedral y la Giralda permanecerán cerradas para visitantes.

Horarios de los Oficios de Semana Santa en las parroquias de la Archidiócesis

SEVILLA.-La Delegación Diocesana de Medios de Comunicación, con el fin de ofrecer un mejor servicio a los fieles de la Archidiócesis de Sevilla, han elaborado un dossier con los horarios de los Oficios durante la Semana Santa en las parroquias de la Archidiócesis, que puede consultar escaneando el código QR o directamente en la web diocesana Archisevilla.org.

Domingo

de

Ramos: no nos quedemos en la puerta

Con el Domingo de Ramos entramos en la Semana Santa, la semana más grande del año cristiano. Nuestras calles y plazas se llenan de fieles; muchos niños acuden con sus palmas y ramas de olivo acompañados por sus padres y abuelos; no pocos se acercan movidos por la tradición, por el recuerdo de la infancia o por el deseo sincero de empezar bien estos días santos. Todo ello es hermoso y tiene valor. Pero conviene decirlo con claridad: no basta con quedarnos en lo exterior, en el ambiente, en la emoción del momento o en la estampa entrañable de una mañana festiva. El Domingo de Ramos es una puerta, y una puerta está para atravesarla. La Iglesia nos sitúa hoy ante Cristo, que entra en Jerusalén aclamado por la multitud y, al mismo tiempo, nos hace escuchar ya el relato de su Pasión. La liturgia une el júbilo y el dolor, la aclamación y la cruz, la gloria y el anonadamiento. De este modo nos enseña una verdad decisiva: no hay cristianismo auténtico sin acompañar al Señor hasta el final. No podemos querer a Cristo solo cuando pasa entre palmas; hemos de permanecer con Él también cuando sube al Calvario.

Por eso, al comenzar esta Semana Santa, quisiera dirigir una invitación muy concreta a todos los diocesanos: no os quedéis fuera. Después de la bendición de los ramos, entrad en el templo; después de la emoción del primer momento, adentraos en el misterio; después del gesto tradicional, vivid la fe con hondura. La Semana Santa no es un simple recuerdo piadoso del pasado, es la actualización sacramental del misterio de la redención. Lo que Cristo realizó una vez para siempre en su Pasión, Muerte y Resurrección, la Iglesia lo celebra para que nosotros participemos de sus frutos. Como enseña santo Tomás de Aquino, “Cristo por su pasión nos libró de los pecados” (Suma Teológica, III, q. 49, a. 1). Necesitamos redescubrir esto con nueva profundidad. Hay muchos bautizados que aman sinceramente al Señor, pero viven estos días casi desde fuera: contemplan, observan, acompañan hasta cierto punto, pero no acaban de entrar. Y, sin embargo, la Iglesia nos llama a una participación más plena, más consciente, más interior. La palma bendecida tiene sentido si va unida a un corazón convertido. La emoción religiosa da fruto cuando desemboca en oración, penitencia, caridad y vida sacramental.

El Jueves Santo por la tarde comienza el Triduo Pascual. No es un día más, ni una misa más. La Iglesia celebra la Cena del Señor, y en ella contemplamos tres grandes dones: la institución de la Eucaristía, el nacimiento del sacerdocio ministerial y el mandamiento nuevo del amor fraterno, expresado en el lavatorio de los pies. Cristo se queda con nosotros en el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre. No nos deja solos, no nos abandona a nuestras fuerzas. Permanece en medio de su Iglesia como alimento, sacrificio y presencia real. En una sociedad marcada por tanta prisa, tanta dispersión y tanta superficialidad, volver de verdad a la Eucaristía es volver al centro.

El Viernes Santo nos postramos ante la cruz. Ese día no celebramos la Misa; la Iglesia, en sobriedad y recogimiento, escucha la Pasión del Señor, ora por todos, adora la santa cruz y comulga con el Pan consagrado el día anterior. Es el día del amor llevado hasta el extremo. No hay en la historia palabra más elocuente que la cruz de Jesucristo. Allí contemplamos hasta dónde llega el amor de Dios por el hombre. Allí comprendemos la gravedad del pecado y, al mismo tiempo, la inmensidad de la misericordia. Allí aprendemos que el sufrimiento unido a Cristo no es absurdo ni estéril. Santo Tomás escribió que “la pasión de Cristo basta para servir de guía y modelo a toda nuestra vida” (Conferencias sobre el Credo, 6). Es una afirmación recia y luminosa: en la cruz aprendemos a amar, a obedecer, a perdonar, a perseverar y a esperar. El Sábado Santo es día de silencio, de oración y de espera. María sostiene la esperanza de la Iglesia en la hora más oscura. Junto al sepulcro del Señor, el pueblo cristiano aprende a velar, a no desesperar, a esperar contra toda esperanza. Nuestro tiempo necesita esta lección. Vivimos rodeados de ruido, de mensajes inmediatos, de opiniones incesantes; cuesta guardar silencio, cuesta esperar, cuesta permanecer. Pero sin silencio no hay hondura; sin espera no hay esperanza; sin interioridad no hay vida espiritual sólida. Y, finalmente, (continúa en la página 4)

IES 472

2. SEMANA SANTA|

3. ARZOBISPO DE SEVILLA|Carta dominical

4. ACTUALIDAD

8. REPORTAJE|El Canto de la Pasión

10. REPORTAJE|El Pregón Pascual

11. REPORTAJE|Misa Crismal

13. ACTUALIDAD| 14. VIDA

RELIGIOSA|Siervas de María

15. CÁRITAS|

16. LUZ DEL MUNDO| Domingo de Ramos

18. Semana Santa y Triduo Pascual

20. Domingo de Resurrección

22. SAL DE LA TIERRA| Concha Rubio, hermana Mayor de La Paz

15. PATRIMONIO| Literatura astrológica italiana

16. APUNTES DE VIDA ESPIRITUAL| Él nos amó primero y se entregó por nosotros

Director: Leonardo Sánchez Acevedo.

Redacción, edición y diseño: Mª del Pilar Arincón, Alicia Contreras, Pablo F. Enríquez y Karen G. Mendoza.

Colaboradores: Pablo Díez, Miguel Ángel Garzón, Isidro González, Antonio J. Guerra, Federico Jiménez de Cisneros, Miguel Ángel Osuna, Álvaro Pereira y Antonio Rodríguez Babío.

Distribución: Servicio de Comunicaciones (Reprografía) y colaboradoras (Mª Carmen Fernández, Andrea Jiménez, Conchita Jiménez, Encarnación Povedano y Loli Ramírez).

Imprime: Gandulfo Impresores.

Depósito Legal: SE-79-1972 ISSN 3010-3126

Esta publicación no se hace responsable de las opiniones vertidas en sus artículos.

Archidiócesis de Sevilla. Plaza Virgen de los Reyes, s/n. 41004. Sevilla. Telf. 954505505, ext. 680, 683 681, 685, 686.

la noche santa de la Vigilia Pascual nos abre al gozo sin ocaso. La Iglesia proclama exultante que esta es la noche “en que Cristo, rotas las cadenas de la muerte, asciende victorioso del abismo”, como canta el Pregón pascual. San Agustín expresó esta certeza con palabras admirables: “La Resurrección de nuestro Señor Jesucristo es la vida nueva de los creyentes en Jesús” (Sermón 272). Esta es la gran noticia de la Pascua: Cristo ha vencido, y con Él puede renacer también nuestra vida cansada, tibia o herida.

Queridos hermanos, Sevilla ama profundamente la Semana Santa. Demos gracias a Dios por ello. Pero no permitamos

que la costumbre vacíe el misterio, ni que lo externo eclipse lo esencial. Vayamos con fe a nuestras celebraciones, confesémonos bien, participemos en la liturgia, acompañemos al Señor con recogimiento, entremos en la iglesia, adentrémonos en el misterio, en el misterio pascual. No somos extraños en la casa de Dios, somos hijos. Somos miembros de la Iglesia por el bautismo, y Cristo nos espera. María Santísima, la Virgen fiel, nos acompaña. Pidámosle que nos ayude a vivir estos días santos en íntima unión con su Hijo, para que, pasando con Él por la cruz, lleguemos también a la alegría de la Resurrección.

José Ángel Saiz Meneses, Arzobispo de Sevilla

La Pastoral Familiar Diocesana lanza el proyecto ‘Conventos

SEVILLA.- ‘La vida, un don inviolable’ es el lema de la Jornada por la Vida, que la Iglesia celebra cada 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor. Con motivo de esta jornada, la Delegación Diocesana de Familia y Vida celebró la Eucaristía en la Parroquia del Santísimo Corpus Christi en la que se hizo un llamamiento a “ser defensores de la vida” desde el momento de la fecundación hasta el fin natural de la existencia.

Desde la Pastoral Familiar Diocesana se insistió en que “la vida es un don de Dios y siempre debe ser una buena noticia”. También aseguraron que “el amor conyugal entre un hombre y una mujer, verdadero y auténtico cuando está abierto al don de la vida, mira a cada hijo como una bendición divina y una esperanza para la humanidad”. En esta línea, instaron a defender a aquellas mujeres que, por problemas de precariedad laboral, dificultad en el acceso a la vivienda o falta de apoyo social, estén tentadas a abortar.

por la vida’

Finalmente, con motivo de esta jornada, se ha lanzado el Proyecto ‘Conventos, monasterios y casas de religiosas por la vida’, con el objetivo de “ser testigos de nuestra irrenunciable defensa de la vida humana en todos sus momentos y circunstancias desde la concepción hasta su fin natural”. Esta iniciativa cuenta con el apoyo y la coordinación de la Vicaría Episcopal para la Vida Consagrada. De este modo, las comunidades religiosas que quieran adherirse -enviando un correo a p.familiar@archisevilla.org- recibirán un certificado, un cuaderno de oración y otros recursos provida.

Las cofradías ofrecerán sus estaciones de penitencia “por la paz, el 25º aniversario de la ordenación

episcopal de monseñor Saiz y por los frutos del Observatorio de la Piedad Popular”

SEVILLA.- La Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías de Sevilla ha elaborado, un año más, las oraciones para la estación de penitencia de las cofradías durante esta Semana Santa. Se trata, según su delegado diocesano, Marcelino Manzano, de “un signo de comunión eclesial que todas las hermandades se unan pidiendo al Señor por una intención común”. Concretamente, monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, exhorta a orar por la paz, el 25º aniversario de su ordenación episcopal y por los frutos del Observatorio de la Piedad Popular, foro de estudio permanente y compromiso de las conclusiones del Congreso Internacional de Hermandades.

Manzano ha recordado que “el uso de los textos de estas oraciones no excluye, evidentemente, aquellas oraciones que expresamente indiquen las reglas o la costumbre de la hermandad”. Igualmente, ha destacado que, “si la hermandad no es penitencial, los textos pueden adap-

tarse, con pequeños y sencillos cambios, para el inicio o el transcurso de la procesión con el Santísimo Sacramento, procesión de gloria o romería, u otros actos de culto externo que tengan lugar en este año”.

Por su parte, las hermandades de Sevilla capital que hacen estación de penitencia en la Catedral cuentan

con un material propio, elaborado por el Cabildo y las propias hermandades, dentro del proyecto Vía Sacra. Si bien estas oraciones pueden resultarles útiles en otras procesiones o cultos que celebren durante el año.

Además de enviar por correo electrónico estas oraciones, también están disponibles en la web diocesana, en el apartado de Hermandades y Cofradías.

Antes de la estación de penitencia

En las oraciones distribuidas se invita a los hermanos a reflexionar sobre el mensaje de Cuaresma escrito por el Santo Padre, en el que exhorta a la Iglesia, en este tiempo litúrgico, a poner “de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno”. En este sentido, el papa León afirma que “la Cuaresma es un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real”.

Dispensa del precepto de ayuno y abstinencia del Viernes Santo

SEVILLA.- El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ha promulgado un decreto en el que dispensa el precepto del ayuno y la abstinencia del Viernes Santo.

La medida se aprueba ante la dificultad que el modo de celebrar la Semana Santa en nuestra tierra implica para muchos fieles y teniendo en cuenta las circunstancias que concurren, la práctica de años pasados y la de otras diócesis de nuestro entorno.

No obstante, monseñor Saiz ha pedido a los fieles que mantengan, si es posible, el ayuno y la abstinencia

tradicionales de esta fecha y, si no les fuera posible, que realicen alguna obra de caridad con los pobres o cualquier otra obra de misericordia.

En el decreto se recuerda que la Iglesia ha conservado a lo largo de los siglos el precepto del ayuno y la abstinencia el Viernes Santo en recuerdo de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, y como penitencia por nuestros pecados, por lo que, acercándose este día, hemos de vivir unidos a toda la Iglesia contemplado con verdadero espíritu de penitencia y oración el inmenso amor del Hijo de Dios que murió por nosotros.

Colecta por los Santos Lugares: Esperanza concreta donde las armas no callan

El Viernes Santo la Iglesia Universal está llamada a recordar y colaborar con los cristianos de Tierra Santa. Este día se realiza en todas las diócesis y parroquias del mundo la colecta pontificia a favor de los Lugares Santos.

Monseñor Claudio Gugerott, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, ha escrito una carta en la que solicita la recogida de donaciones para los lugares del Redentor el Viernes Santo. “A pesar de la escasa cobertura mediática y los reiterados llamamientos, el apoyo a los cristianos para quienes no existe un día en el que puedan respirar tranquilos se hace cada vez más urgente”.

En este sentido, el cardenal prefecto del dicasterio hizo un llamamiento a toda la Iglesia católica para que contribuyera a la tradicional Collecta pro Terra Sancta , la colecta de ofrendas para los lugares del «Redentor» que se celebra cada año el Viernes Santo.

No permanezcas inactivo “en este mundo en llamas”

“Las palabras que se pronuncian año tras año son cada vez más repetitivas”, reconoce el cardenal en la carta, firmada también por el arzobispo Michel Jalakh, secretario del dicasterio. “Resulta aún más difícil pensar en cómo erradicar y sanar las heridas de un contexto en el que la gente sigue muriendo, las tierras se disputan y los cristianos emigran para salvar sus vidas”. Por lo tanto, “es necesario un

cambio de mentalidad, sensibilidad y prioridades que afecte a la vida cotidiana, para no permitir que nos deshumanicen”.

Monseñor Gugerotti ve el apoyo financiero a los Santos Lugares desde esta perspectiva: “Brindar un rayo de esperanza a quienes deben empezar de nuevo, a nuestros hermanos y hermanas cristianos y a la Custodia de Tierra Santa”. Este es un gesto importante también para nosotros, añade, “porque nos ayuda a comprender que, sin sacrificio, permanecemos inertes en este mundo en llamas y, por lo tanto, cómplices de quienes lo incendian”.

No existe ningún “día en el que uno pueda respirar en paz”

Según los deseos de los pontífices, la colecta se realizará el Viernes Santo. “Quienes viven en los lugares del Redentor saben que gracias a esta contribución —y quizás solo con ella, señala con tristeza el Prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales— se puede garantizar su seguridad, su atención, la reanudación de la educación para las nuevas generaciones y la reconstrucción de sus hogares”. Para muchos de ellos, concluye Gugerotti, no hay “día en que puedan respirar tranquilos; y si bien quienes

los visitan confían en que podrán regresar a casa, a salvo, permanecen con sus temores, con el terror de ser eliminados por su fe”.

Las obras de la Custodia de Tierra Santa

La carta va acompañada de un informe resumido sobre las intervenciones realizadas por la Custodia de Tierra Santa, dirigida por la Orden de los Frailes Menores, durante los años 2024 y 2025. Entre los objetivos primordiales de la misión franciscana, según el documento, se encuentran el apoyo y el desarrollo de las minorías cristianas, especialmente en situaciones de emergencia, así como la conservación y la valoración de los yacimientos arqueológicos, los santuarios y la liturgia en los lugares de culto.

Durante el bienio en cuestión, las zonas de intervención, mediante proyectos dirigidos a los peregrinos y a la comunidad local, incluyeron Rodas, Jordania, Siria, Líbano, Egipto e Italia. Los proyectos fueron financiados no solo por la colecta, sino también por la recaudación de fondos de la Fundación Franciscana para Tierra Santa (FFHL), la Asociación Pro Terra Sancta (PTS) y otros donantes privados e institucionales.

Las hermandades de Sevilla participan activamente en la Vía Sacra de la Catedral

Por segundo año, la Catedral de Sevilla se propone potenciar el significado de la estación de penitencia dentro del templo metropolitano, a través del proyecto Vía Sacra.

SEVILLA.- Adrián Ríos, delegado ejecutivo de Pastoral y Personal del Cabildo, ha destacado que, por iniciativa del Cabildo y del Consejo de Hermandades de Sevilla, “se ha visto la necesidad de reforzar el tránsito por la Catedral como un espacio de recogimiento y oración, y dignificar el discurrir de las hermandades por la seo”.

Por tanto, “el objetivo de la Vía Sacra es que cuando un hermano nazareno, penitente, acólito o costalero cruce la Puerta de San Miguel, acceda a un espacio sagrado y lo note. Note la unción del lugar y sea consciente de por qué ha ido hasta allí”. “Intentamos poner de relieve el sentido de culto interno y externo, así como la sacralidad dentro de la Santa Iglesia Catedral, que no debe verse como un espacio de avituallamiento durante la estación de penitencia”.

El proyecto Vía Sacra permite también una ordenación estructural dentro de las oraciones en la Catedral durante el paso de las cofradías. “Este arreglo está pensado no solo para los hermanos nazarenos, sino también para las personas que acuden a la Catedral a contemplar las imágenes”.

En este sentido, ha detallado Ríos que, durante una llamada ‘segunda etapa de la Vía Sacra’, se ha contado con las propias hermandades, es decir, “que las propias cofradías han asumido su paso por el interior de la Catedral, a través de la preparación de las oraciones y los ejercicios piadosos, así como los mismos cantos”.

Valoración positiva

Por su parte, Borja Monclova, responsable de Pastoral del Cabildo, ha valorado positivamente esta ordena-

ción. “Creo que los frutos serán positivos”. En este sentido, afirma que “en la Catedral y dentro de las propias hermandades hay mucha ilusión y expectación con esta propuesta”. Para Monclova, “una vez que pasó la Semana Santa del año anterior y que los propios hermanos han comprobado en qué consistía la Vía Sacra, la respuesta este año ha sido masiva”. “Prácticamente la totalidad de las hermandades han participado en la preparación de textos para la reflexión o en el apartado musical”. En definitiva, “podemos hablar de una participación total de las hermandades”.

Sobre la contemplación de los pasos de Semana Santa dentro de la Catedral, Ríos ha subrayado que todas las personas que lo deseen pueden acceder al templo por la Puerta del Príncipe “de forma ordenada, a medida que las sillas vayan quedando libres”.

El delegado de Pastoral y Personal del Cabildo expresó su agradecimiento a todas las corporaciones de Sevilla por la participación activa en

la Vía Sacra “porque creemos que es un proyecto donde todo el mundo se va a beneficiar”.

Catequesis cuaresmales

Un año más, la Catedral de Sevilla puso en marcha las visitas catequéticas de Cuaresma, un recorrido por la seo guiados por personal de la Catedral que ha analizado una selección de obras artísticas atendiendo a su contenido catequético, con la finalidad de que la visita ayude a los participantes a vivir con intensidad las cinco semanas de preparación a la celebración de la Semana Santa y el Triduo Pascual.

Las sesiones —que han tenido lugar los miércoles y viernes de Cuaresma— mantienen el formato habitual, en el que un canónigo de la Catedral imparte una catequesis introductoria, para continuar con un itinerario a pie de aproximadamente una hora y finalizando con una oración comunitaria ante el Cristo de la Clemencia.

Puede escuchar la entrevista íntegra en el QR disponible.

MIGUEL ÁNGEL OSUNA

La tradición del Canto de la Pasión

La proclamación cantada de la Pasión de Cristo constituye una de las tradiciones litúrgicas más antiguas y solemnes de la Iglesia. Más allá de su dimensión religiosa, el canto de la Pasión -reservada al Viernes Santo- representa un patrimonio histórico y musical que durante siglos ha configurado la espiritualidad de la Semana Santa.

Herminio González Barrionuevo, antiguo maestro de capilla de la Catedral de Sevilla, analiza con detalle esta práctica y propone una adaptación que ofrece a los intérpretes ayuda para conseguir una cantilación expresiva, bien fraseada y digna del texto sagrado de la Pasión, en el que convergen historia, música y espiritualidad.

Una tradición con raíces medievales

Según González Barrionuevo, hasta la publicación de la edición vaticana oficial del cantus passionis, en España coexistieron dos maneras principales de cantar la Pasión: el tono romano y el tono hispánico. Dentro del territorio español, además, se desarrollaron dos variantes destacadas: la tradición aragonesa —documentada desde finales del siglo XIII— y la tradición castellano-toledana, cuyo origen se sitúa en el último tercio del siglo XV.

A partir de finales del siglo XVI, la Catedral de Sevilla adoptó el tono castellano-toledano para las partes del

cronista y de Cristo. Las intervenciones colectivas, como las de la Sinagoga —las llamadas turbas—, se interpretaban en polifonía gracias a la música compuesta por el célebre maestro de capilla Francisco Guerrero, conservada en el Libro de polifonía 3 del archivo musical catedralicio fechado en 1580. Esta práctica permaneció viva durante siglos, al menos hasta bien entrado el siglo XIX.

De un solo cantor a la participación coral

En los primeros siglos de la liturgia romana, la Pasión era normalmente cantada por una sola persona —habitualmente el diácono—, tal como señalan los antiguos ordines romani. Sin embargo, las fuentes del siglo IX ya indican signos y letras que orientaban la altura, el tempo y la intensidad de la voz para diferenciar a los personajes del relato: Cristo, el evangelista narrador y el pueblo.

Entre los siglos XIV y XV se generalizó una interpretación a tres voces: un cantor para Cristo, otro para el cronista y un tercero para los distintos interlocutores. En

algunos manuscritos comenzaron a incorporarse también las intervenciones del coro para representar las voces colectivas del pueblo.

El recitativo gregoriano y la cantilación

Musicalmente, el llamado tonus passionis pertenece al grupo de cantos conocidos como recitativos dentro del repertorio gregoriano. En ellos predomina la recitación musical del texto más que la elaboración melódica. Se trata de una forma de interpretación situada entre la declamación y el canto propiamente dicho.

Como explica Gónzalez Barrionuevo, “su finalidad no es tanto adornar y hacer más bello el texto cantilado, aunque esto no se excluya totalmente, cuanto amplificar las palabras, otorgándoles un cuerpo y un sentido del que carecen con una simple lectura; aparte de proclamarlo, potenciar su expresión y propiciar la escucha más eficazmente a todos los asistentes”. Con ello se pone en evidencia, una vez más, un principio esencial en el canto litúrgico: que este no es sino un medio destinado a aumentar la resonancia expresiva de la palabra; “que es la palabra misma, sobre todo la que se proclama y solemniza, resaltando los sentimientos y pensamientos que ella expresa”, añade.

La estructura musical del tono de la Pasión

El elemento central de todo recitativo es la cuerda de recitación o tenor, nota sobre la que se sostiene la mayor parte del texto cantado. A partir de esta base se articulan los distintos elementos musicales del discurso: la entonación inicial, generalmente breve y ascendente, que introduce la frase; la cuerda de recitación, donde se desarrolla

la mayor parte del texto; y las cesuras o cadencias, pequeñas inflexiones melódicas que marcan las pausas y la puntuación del discurso.

Estas variaciones responden a la acentuación del texto, a las divisiones sintácticas y a la necesidad de dar fluidez y expresividad a la proclamación.

Los cambios tras el Concilio Vaticano II

El Concilio Vaticano II (1963-1965) supuso una transformación profunda en la liturgia católica al introducir las lenguas vernáculas. Este cambio afectó también al canto de la Pasión, que pasó a interpretarse en lengua española en muchos lugares.

Paradójicamente, la práctica de cantar la Pasión se ha ido reduciendo con el tiempo, y hoy son pocos los templos en España donde se mantiene esta tradición. En la Catedral de Sevilla, sin embargo, se ha venido interpretando la Pasión según San Juan el Viernes Santo, y para ello se usa la versión melódica propuesta por el Secretariado Nacional de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española: “Una adaptación de la melodía del passio latino oficial a la lengua española con algunas incorrecciones que pretendo subsanar con esta nueva adaptación”, explica el maestro de capilla de la seo.

Los estudios de Herminio González Barrionuevo subrayan la importancia de revisar y perfeccionar estas adaptaciones para conservar con fidelidad el carácter musical y expresivo del tonus passionis. En plena Semana Santa, el canto de la Pasión continúa recordando que, más allá de la ceremonia, la música litúrgica nació para servir a la palabra y para hacer resonar con mayor profundidad el relato central del cristianismo: la Pasión de Cristo.

Canto del Evangelio de la Pasión según San Juan, el Viernes Santo. Foto: MIGUEL ÁNGEL OSUNA

El Pregón Pascual, un anuncio jubiloso de la victoria sobre la muerte

“Exulten por fin los coros de los ángeles, exulten las jerarquías del cielo, y por la victoria de Rey tan poderoso que las trompetas anuncien la salvación”. Así comienza uno de los más antiguos himnos de la tradición litúrgica romana de la Iglesia Católica, el Pregón Pascual. Esta proclamación leída en la noche de la Vigilia Pascual recorre los prodigios cumplidos en la historia de la salvación, invitando a toda la Iglesia a alegrarse por el cumplimiento del misterio pascual.

Herminio González Barrionuevo, el que fuera maestro de ceremonias durante cuarenta años del Cabildo Catedral de Sevilla, ha realizado un estudio en el que analiza la historia, el significado litúrgico y la tradición musical del pregón pascual en la Catedral. La tradición de esta proclamación es también conocida como Exultet (por la primera palabra del texto en latín).

Su investigación profundiza en el origen histórico, la riqueza literaria y la singularidad musical de este texto que constituye uno de los momentos centrales de la Vigilia Pascual celebrada en la noche del Sábado Santo y entendida como la liturgia más importante del año cristiano, conmemorando la Resurrección de Jesús.

El Pregón Pascual es una plegaria lírica que el diácono entona al inicio de la liturgia pascual para bendecir el cirio, símbolo de Cristo resucitado. Desde los primeros versos el texto convoca a la Iglesia, a los fieles e incluso a toda la creación a celebrar la victoria del Señor sobre la muerte.

Una tradición que nace en la Iglesia primitiva

El origen del Pregón se remonta a los primeros siglos del cristianismo. Su antecedente más remoto es el antiguo rito del lucernario, la ceremonia de encender las lámparas al anochecer que los primeros cristianos cargaron de significado simbólico al relacionarlo con Cristo, “luz del mundo”.

En los comienzos históricos del Pregón Pascual, el diácono lo improvisaba apoyándose en unos temas de carácter poético y lírico tradicionales o relataba su exposición sobre un texto que había compuesto y preparado de antemano. Con el paso del tiempo, este gesto fue adquiriendo forma litúrgica hasta cristalizar en el texto del Pregón Pascual, que comenzó a fijarse entre los siglos IV y VII. De aquel periodo se conservan hasta nueve composiciones para la bendición del cirio pascual, procedentes de diversas regiones de Europa, aunque terminaría imponiéndose la versión conocida como Exultet. Su belleza literaria y su den-

MIGUEL ÁNGEL OSUNA

sidad teológica lo han convertido en una de las páginas más singulares de la tradición litúrgica cristiana.

Como curiosidad, explica don Herminio en su estudio, entre los siglos X y XIV, el Pregón Pascual del sur de Italia se escribía en largas tiras de pergamino o rollos con bellas miniaturas colocadas de manera invertida con respecto a la escritura del texto, e ilustraciones de los temas que se iban cantando. De esta manera, el diácono, situado en el púlpito, iba desenrollando el manuscrito mientras los fieles escuchaban su cantilación y contemplaban las ilustraciones al mismo tiempo, a modo de catequesis visual. Poesía y teología en la noche de Pascua

El Pregón Pascual se desarrolla como una proclamación solemne en tres grandes momentos: introducción, bendición y oración final.

La parte introductoria, que comienza con las palabras “Exulten por fin los coros de los ángeles…”, parece que se originó en el siglo IV o V. En esta, el diácono comienza con una invitación a todos los asistentes para que se unan con él en la invocación de la bendición de Dios, para que sus alabanzas del cirio sean dignas, y con los fieles asistentes celebra “la victoria del Rey tan poderoso…”. A continuación, se abre un diálogo entre el diácono y la asamblea congregada.

Tras esta sección, se pasa a la segunda parte del Exultet, siendo en realidad un prefacio con el que se consagra el cirio pascual, que simboliza a Cristo resucitado.

La tercera parte del Pregón lo constituye una peroración, epílogo u oración breve, pero de gran contenido teológico, pues contempla el misterio de la redención. Y se concluye con una petición universal, suplicando que Cristo, lucero matinal, siga iluminando la oscuridad de nuestra noche: “Te rogamos, Señor, que este cirio, consagrado a tu nombre, arda sin apagarse para destruir la oscuridad de esta noche”.

En sus versos se entrelazan símbolos bíblicos y referencias teológicas: la luz del cirio recuerda la columna de fuego que guiaba al pueblo de Israel en el desierto y la noche pascual se convierte en el momento en que cielo y tierra se reconcilian. Entre las frases más conocidas destaca una exclamación que ha fascinado a teólogos y literatos durante siglos: «¡Feliz la culpa que mereció tal

Redentor!», expresión que resume el misterio cristiano de la salvación.

Una música que es más recitación que canto

Desde el punto de vista musical, el Pregón Pascual pertenece a una antigua tradición de recitación litúrgica conocida como cantilación. La mayor parte del texto se entona sobre una misma nota, con ligeras inflexiones melódicas en las cadencias, de modo que la música sirve sobre todo para resaltar el sentido del texto.

Este tipo de interpretación se encuentra también en otros textos solemnes de la liturgia, como los prefacios de la misa o las lecturas bíblicas. El resultado es una declamación solemne que, más que cantar, parece proclamar con gravedad y belleza el misterio que celebra.

La huella sevillana

El estudio de González Barrionuevo muestra también cómo en Sevilla existen al menos cinco fuentes con el Exultet, todas ellas del siglo XV. Además, señala que el Cabildo Catedral desarrolló durante siglos una tradición propia en la interpretación del Pregón Pascual. Antes de la implantación del misal romano tras el Concilio de Trento, el templo utilizaba textos y melodías vinculados a la tradición litúrgica de Toledo. Estos manuscritos conservados en la Biblioteca Capitular y Colombina evidencian que en Sevilla se cantaba una versión inspirada en el llamado “tono hispano” de las Lamentaciones del Sábado Santo, reflejo de la riqueza y diversidad de la liturgia medieval.

El anuncio de la luz

Hoy, siglos después de su origen, el Pregón Pascual sigue resonando cada año en la Catedral de Sevilla en la gran noche de la Vigilia. Cuando la llama del cirio pascual se alza en la oscuridad del templo y el diácono entona las primeras palabras, se repite un gesto que une tradición, fe y belleza. Una proclamación que, como recuerda el propio González Barrionuevo, “no es sólo un texto litúrgico, sino ·un himno sublime, destinado durante siglos y generaciones a la bendición solemne del cirio en la gran noche de la Vigilia Pascual; es decir, una proclamación gozosa que se realiza en honor a Cristo luz de las gentes y Señor de la Historia”.

Misa crismal, signo de comunión con una riqueza simbólica

La misa crismal se encuadra entre las celebraciones de la Semana Santa y está cargada de un rico simbolismo que conviene conocer. En primer lugar, puede calificarse como la celebración que mejor expresa la comunión del obispo con su presbiterio.

En la agenda anual del clero diocesano de Sevilla hay dos citas que encierran este sentido de comunión, en la medida que congregan al clero con su obispo. Una es la festividad de san Juan de Ávila, patrono del clero secular, un encuentro que se aprovecha para homenajear a los sacerdotes y diáconos permanentes que cumplen sus bodas de oro y plata. La otra es la misa crismal. Lo habitual es que esta se celebre el Jueves Santo, como antesala del triduo pascual, pero en Sevilla -como en otras diócesis- es tradición que se traslade a la mañana del Martes Santo. Con un sentido práctico, de esta forma se facilita una mayor participación del clero diocesano.

Santo crisma y óleos

La consagración del santo crisma y la bendición de los oleos que se usarán en las parroquias durante todo el año es otro momento central de la misa crismal. El óleo de los enfermos es un aceite -de oliva- que se utiliza en el sacramento de la Unción de los Enfermos, con la finalidad de dar alivio, paz y consuelo a sus destinatarios. Por otro lado, el óleo de los catecúmenos es un aceite que se usará en el sacramento del Bautismo. Este óleo simboliza protección y fortaleza.

Finalmente, con el santo crisma se unge a los nuevos bautizados, aunque también se utiliza en la Confirmación y en la ordenación de obispos y sacerdotes, así como en la dedicación de los altares de las nuevas iglesias. Para su elaboración se mezclan aceites con fragancias aromáticas (como el bálsamo).

Renovación de promesas sacerdotales

Esta ceremonia tiene algunos elementos distintivos. En primer lugar, los sacerdotes proceden a renovar delante del arzobispo sus promesas sacerdotales. Concretamente, “los compromisos adquiridos el día de su ordenación: vivir en comunión con el obispo, proclamar con fidelidad la Palabra de Dios, celebrar los sacramentos y servir con caridad a la comunidad”.

‘Para el Señor en los hermanos’ Jornada del Buen Pastor el próximo 11 de abril

La Pastoral Vocacional, en colaboración con la Vicaría Episcopal para la Vida Consagrada y las delegaciones diocesanas de Familia y Vida, Misiones, Pastoral Juvenil y Universitaria, ha organizado el próximo 11 de abril la Jornada del Buen Pastor, un encuentro en el Seminario Metropolitano de Sevilla para toda la familia bajo el lema ‘Para el Señor en los hermanos’.

SEVILLA.- Se trata de una actividad relacionada con la celebración de otras dos jornadas mundiales: la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de la Obra Misional Pontificia de San Pedro Apóstol, conocida como Jornada de Vocaciones Nativas, que tienen lugar el 26 de abril. El objetivo de esta convocatoria organizada para toda la Archidiócesis “es abrir el horizonte del fenómeno vocacional y descubrir que todos tenemos una vocación concreta; todos somos vocación. La cuestión está en preguntar al Creador de tu vida para qué te creó, cuál es el molde perfecto de tu corazón”, destacan los organizadores.

La Jornada del Buen Pastor se iniciará a las diez y media de la mañana con la recepción de los participantes. Tras media hora de adoración en la capilla mayor del Seminario y el rezo de Ángelus, tendrá lugar la presentación de los ponentes.

Llamada universal a la santidad

La primera experiencia vocacional está prevista desde las doce y media a las dos y media de la tarde la tarde, a cargo de Álvaro Quesada y Carla Restoy, que versará sobre ‘Cuerpo y alma, expresión del amor que la Trinidad profesa a la humanidad, su creación más excelsa’. Posteriormente será el testimonio de las Hermanas Pobres de Santa Clara, una fraternidad de consagradas con sede en Murcia “que viven desde la sencillez” su carisma. El objetivo de este primer bloque, que lleva por nombre ‘llamada universal a la santidad’, es profundizar “en el hombre y la mujer que han sido creados como un ser a la vez corporal y espiritual. En este sentido, conocer estas realidades se convierte en la piedra angular de todo proceso de santificación”.

La vocación, diversidad de medios para alcanzar el mismo fin

A las cuatro de la tarde intervendrá la pareja de novios

CRONOGRAMA DE LA JORNADA

10.30 h: Recepción y Acogida

11:15 h Vigilia de Oración

12 h: Ángelus

12:20 h: BLOQUE 1 Llamada universal a la santidad -Teología del Cuerpo. Intervienen Álvaro Quesada y Carla Restoy-Barrero.

‘Para el Señor en los hermanos’

conformada por Alberto Mateo y María Luisa Torralba, junto al seminarista Javier Juárez. Seguirá la experiencia matrimonial de Teresa García y Antonio Morillo junto al sacerdote Pablo Guija, delegado diocesano de Pastoral Universitaria.

La Jornada del Buen Pastor concluirá con la celebración eucarística a las seis y veinte de la tarde. Puede inscribirse escaneando el siguiente código QR:

13:40 h: BLOQUE 2. La vocación como realidad diversa para alcanzar el fin común: La santidad. Intervienen las Hermanas pobres de santa Clara.

14:30 h: Almuerzo

16:00 h: Testimonios de Alberto Mateo y M. Luisa Torralba (novios), Javier Juárez (seminarista), Teresa Ledesma y Antonio Morillo (matrimonio) y Pablo Guija (sacerdote).

18:20 h: Eucaristía

Santa María Soledad Torres Acosta y las Siervas de María

Santa Mª Soledad Torres Acosta es la fundadora de las Religiosas Siervas de María, Ministras de los Enfermos. Nacida en Madrid el 2 de diciembre de 1826, fue una mujer humilde y pequeña, que aparentemente no sobresalía en lo que hoy se puede valorar en nuestra sociedad. Sin embargo, el Señor tenía preparado un plan para ella, y la escogió como la fundadora, en el año 1851.

En aquella época la idea era que las monjas tenían que estar recluidas en un convento, y ella fundó una congregación de hermanas que salen del convento por la noche a cuidar enfermos en sus domicilios, rompiendo así todos los moldes establecidos en la época. Aquello tuvo una repercusión social enorme, por lo que esto suponía.

Fue un sacerdote, don Miguel Martínez y Sanz, el iniciador de este proyecto, pero desanimado por las dificultades propias de los inicios terminó abandonando el Instituto, y fue esta madrileña pequeña de estatura, pero de alma grande, quien llevó a cabo aquella obra, cubriendo así el “hueco” que había en la sociedad del siglo XIX: la carencia de personas que atendieran a los enfermos en sus domicilio.

Santa María Soledad afrontó con gran espíritu de fe y firme tesón cuantas dificultades se le presentaron, (como queda bien reflejado en la película Luz de Soledad, y el Señor bendijo su congregación, pudiendo contemplar antes de morir, que su siembra se había convertido ya en un prometedor trigal. Murió en Madrid el 11 de octubre de 1889, en la Casa Madre que mandó construir, y fue canonizada por el papa Pablo VI el 25 de enero de 1970. El modelo de santidad de la Madre Soledad es asequible para cualquier cristiano “de a pie”, porque es sólo darse a los demás en caridad viendo en ellos a Cristo. “Estuve enfermo y me visitaste”, fue su lema.

El carisma de las Siervas de María es atender a los enfermos en sus domicilios, no sólo física, sino también espiritualmente, de forma esmerada y gratuita, proporcionándoles los cuidados que precisen. Actualmente están extendidas por Europa, América, África, Filipinas e Indonesia, cuidando a enfermos no sólo en sus domicilios, sino también donde éstos se encuentren, bien sea en hospitales o clínicas. Su misión evangelizadora la realizan atendiendo, acompañando, consolando e iluminando a cada persona que sufre, en la noche de su dolor.

La presencia de las Siervas de María en Sevilla se remonta al 13 de julio del año 1890. En estos 136 años,

muchas han sido las Siervas de María que han recorrido las calles de la ciudad, siendo portadoras del bálsamo del consuelo, del desvelo, de la entrega hecha servicio humilde, gratuito y callado, a través de una presencia sencilla pero palpable, del amor y ternura de Dios hacia sus hijos que sufren. El carisma impulsa a ser para los demás, haciendo del propio corazón morada para Dios, y de su vida pura acogida del hermano. Muchos han sido los rostros enjugados y acariciados viendo en ellos al mismo Cristo sufriente; y muchos los buenos deseos de que cada enfermo pueda ver en las hermanas el amor de Dios hecho presencia y compañía consoladora junto a él.

¡Dios en el enfermo, y Dios en cada Sierva de María! ¡Es la mística del carisma!

Sor Encarnación Rodríguez, S. de M.

CÁRITAS

“Haced lo que Él os diga”

Cuenta Juan en su Evangelio que, en una boda, durante la fiesta, cuando todo parecía estar en orden, algo importante comenzó a faltar. El vino se había acabado y María, atenta, se da cuenta: “No tienen vino”. No dramatiza ni llama la atención. Ve la carencia, la nombra y acude al Hijo. María conoce bien lo que sucede en el mundo, a su alrededor. Conoce las dificultades y el dolor de quienes sufren. Está en el mundo sin ser del mundo, porque María es una mujer de Dios, y ese “no tienen vino” es una declaración de fe. Sabe del poder de Dios, de lo que es capaz de hacer. Conoce a su hijo y le llama. Así es como María intercede y se compromete con los problemas del mundo influyendo en su hijo. Le llama confiada y deja espacio para que el milagro ocurra.

Ese mismo gesto, esa misma sensibilidad, se vuelve urgente hoy. Mientras en Sevilla vivimos nuestra Semana Grande: una mujer buscará trabajo sin saber por dónde empezar; un hombre intentará tramitar unos papeles que podrían abrirle las puertas a una vida más digna y segura; una familia no se verá un mes más ahogada por un alquiler imposible; o una señora mayor pedirá de nuevo a quien la visita que se quede diez minutos más… Son nuestros “no tienen” y necesitan una mirada atenta y delicada como la de María.

En Andalucía, casi dos millones de personas viven en situación de exclusión social. La vivienda es el gol-

pe más duro, y más de 400.000 hogares caen bajo el umbral de la pobreza tras pagar casa y suministros. La precariedad laboral hace que las familias no puedan llegar a final de mes y vivan en una continua situación de incertidumbre.

Son datos, pero todos y cada uno tienen rostros, y nos ayuda a ver la necesidad de dirigir nuestra mirada, y escuchar la voz de María: “Haced lo que Él os diga.”

Esta Semana Santa es una nueva oportunidad para contemplar el corazón. Para interpelarnos y dejarnos cuestionar. Para fijar la mirada en María y dejarnos moldear por el Espíritu para que nos impulse a mirar con más hondura. A no pasar de largo. A detectar esos “no tienen”. A ponernos en marcha sin hacer ruido. A ofrecer nuestras manos, tiempo y dones al servicio de quienes hoy necesitan que alguien vea su carencia, su dolor, su soledad.

María acompañó siempre a su hijo y permaneció junto a él, en Jerusalén, en Caná, en su camino hacia la cruz, en su muerte…, y supo esperar contra toda esperanza la Resurrección de Jesús. Y en ese camino, su corazón se fue configurando con el de su Hijo paso a paso, en disponibilidad, entrega, silencio y confianza.

Esa es la invitación de esta Pascua: que nuestra presencia en el mundo se parezca un poco más a la suya: atentos, disponibles, humildes, en camino, amando, entregándonos, confiados, junto a Jesús.

CÁRITAS DIOCESANA DE SEVILLA

Dirección: Plaza de. San Martín de Porres, 7. 41010-SEVILLA

Teléfono: 95 434 71 84

Correo: info@caritas-sevilla.org

Lecturas del Domingo de Ramos

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, cuando nuestro Señor Jesucristo, como indica la profecía de Zacarías, entró en Jerusalén sentado sobre un pollino de borrica, y a su encuentro salió la multitud con ramos de olivos (elog. del Martirologio Romano).

Procesión de palmas

Evangelio según san Mateo 21, 1-11

Bendito el que viene en nombre del Señor

Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, en el monte de los Olivos, envió a dos discípulos diciéndoles: «Id a la aldea de enfrente, encontraréis enseguida una borrica atada con su pollino, los desatáis y me los traéis. Si alguien os dice algo, contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto».

Esto ocurrió para que se cumpliese lo dicho por medio del profeta: «Decid a la hija de Sión: “Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en una borrica, en un pollino, hijo de acémila”».

Primera lectura Isaías 50, 4- 7

Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos, y Jesús se montó. La multitud alfombró el camino con sus mantos; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!». Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad se sobresaltó preguntando: «¿Quién es este?». La multitud contestaba: «Es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea».

No escondí el rostro ante ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado

El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo; para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los discípulos. El Señor Dios me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos. El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Salmo responsorial Sal 21, 8- 9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R.: 2a) R/ Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

- Al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre si tanto lo quiere».

- Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos.

Segunda lectura Filipenses 2, 6-11

Se humilló a sí mismo; por eso Dios lo levantó sobre todo

- Se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.

- Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. «Los que teméis al Señor, alabadlo; linaje de Jacob, glorificadlo; temedlo, linaje de Israel».

Cristo Jesús, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres. Y así, reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

EVANGELIO

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo

según san Mateo 26, 14 — 27, 66

- Miguel Ángel Garzón, sacerdote -

Las lecturas nos introducen en la Pasión de Jesús. El texto de Isaías ya la prefigura en el poema del siervo sufriente. Este personaje anónimo y misterioso se presenta como discípulo de Dios que escucha su palabra para llevarla al pueblo abatido y así consolarlo. Apoyado en Dios, soportó el sufrimiento (azotes, burlas, salivazos, injurias).

El salmista describe la misma experiencia en una lamentación desgarradora. Con imágenes vivas y dramáticas expresa y grita su angustia al verse despreciado por sus enemigos y abandonado por Dios. Pero, al mismo tiempo, pone su confianza en Él, sabiendo que es su fuerza y esperando su respuesta salvadora.

El grandioso himno de Pablo a los Filipenses ensalza el camino realizado por Jesús en un doble movimiento. Primero, de bajada, de despojamiento, de vaciamiento (kénosis) total: siendo de condición divina elige vivir como esclavo, hasta llegar a la ignominia y maldición de la cruz. Segundo, y como consecuencia, de subida, de exaltación: Dios le otorga la resurrección, la gloria y la alabanza universal de su señorío.

Este recorrido prepara magistralmente a la lectura de la Pasión siguiendo la versión de Mateo. El Evangelio del rito de bendición de ramos ya nos sitúa en el contexto del día, presentando la entrada triunfal de Jesús en la ciudad santa como profeta y rey, aclamado por el pueblo. Pero un rey manso y humilde, como lo demuestra su pobre cabalgadura, que con tanta solicitud se ha procurado (cumpliendo Zac 9,2). El tono de alabanza y júbilo se convierte en rechazo, burla y condena en las sucesivas escenas de la Pasión. Se subraya la traición de Judas y su trágico final, el abandono de los discípulos con Pedro a la cabeza, y el rechazo de los dirigentes judíos y los romanos. Pero el Señor camina decidido y confiado hasta la cruz. Se sentirá abandonado por Dios, pero a Él entrega su vida. Los desgarradores signos de manifestación divina al morir Jesús, la fiel presencia de las mujeres y el recuerdo de la resurrección en boca de los fariseos abren el final del relato a la esperanza.

Apuntes para orar con la Palabra

1. ¿Cómo afrontas las dificultades (la cruz) por ser fiel y coherente a lo que Dios te pide?

2. ¿Qué camino predomina en tu vida, el despojamiento por amor o el engreimiento y orgullo?

3. Relee el relato de la Pasión y déjate interpelar por cada uno de los personajes. ¿Con cuál te identificas más y por qué?

Lecturas de Semana Santa y Octava de Pascua

SEMANA SANTA

II SEMANA DEL SALTERIO

Domingo 29

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

Lunes 30

Lunes Santo

Is 42, 1-7; Sal 26; Jn 12, 1-11

Martes 31

Martes Santo

Is 49, 1-6; Sal 70; Jn 13, 21-33. 36-38

Miércoles 1

Miércoles Santo

Is 50, 4-9ª; Sal 68; Mt 26, 14-25

TRIDUO PASCUAL

Jueves 2

Jueves Santo

Misa vespertina de la Cena del Señor

Día del Amor Fraterno

Ex 12, 1-8. 11-14; Sal 115; 1 Cor 11, 23-26; Jn 13, 1-15

Viernes 3

Viernes Santo

Celebración de la Pasión del Señor

Colecta por los Santos Lugares

Is 52,13- 53,12; Sal 30; Heb 4, 14-16. 5,7-9; Jn 18,1-19, 42

Sábado 4

Sábado Santo de la Sepultura del Señor

COMIENZA EL TIEMPO PASCUAL

OCTAVA DE PASCUA. I SEMANA DEL SALTERIO

Domingo 5

Resurrección del Señor

Lunes 6

Lunes de la Octava de Pascua

Hch 2, 14. 22-33; Sal 15, 1-2.5.7-11; Mt 28, 8-15

Martes 7

Martes de la Octava de Pascua

Hch 2, 36-41; Sal 32, 4-5. 18-20.22; Jn 20, 11-18

Miércoles 8

Miércoles de la Octava de Pascua

Hch 3, 1-10; Sal 104, 1-4. 6-9; Lc 24, 13-35

Jueves 9

Jueves de la Octava de Pascua

Hch 3, 11-26; Sal 8, 2.5-9; Lc 24, 35-48

Viernes 10

Viernes de la Octava de Pascua

Hch 4, 1-12; Sal 117, 1-2. 4. 22-27; Jn 21, 1-14

Sábado 11

Sábado de la Octava de Pascua

Hch 4, 13-21; Sal 117, 1. 14-21; Mc 16, 9-15

Semana Santa y Triduo pascual

JUEVES SANTO EN LA CENA DEL SEÑOR

Con la misa que tiene lugar en las horas vespertinas del jueves de la Semana Santa, la Iglesia comienza el Triduo pascual y evoca aquella Cena en la cual el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, habiendo amado hasta el extremo a los suyos que estaban en el mundo, ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino y los entregó a los apóstoles para que los sumiesen, mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio también lo ofreciesen (Cæremoniale Episcoporum, n. 297)

Primera lectura Éxodo 12, 1-8. 11-14 Prescripciones sobre la cena pascual Salmo responsorial Sal 115, 12-13. 15-16. 17-18 R/ El cáliz de la bendición es comunión de la sangre de Cristo Segunda lectura 1 Corintios 11, 23-26 Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor

Evangelio según san Juan 13, 1-15

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro, y este le dice: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?».

Jesús le replicó: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde».

Pedro le dice: «No me lavarás los pies jamás».

Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo».

Simón Pedro le dice: «Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza».

Jesús le dice: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos».

Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:

«¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».

VIERNES SANTO EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

La acción litúrgica transcurre en silencio y en contemplación. La celebración consta de las siguientes partes:

1. Rito de entrada: procesión en silencio y oración.

2. Liturgia de la Palabra en la que se proclama especialmente la narración de la Pasión y se ora solemnemente por todos.

3. Adoración de la Cruz. La Cruz es signo del triunfo de la donación y del amor supremo de Jesús.

4. Rito de la comunión. La comunión es configuración sacramental con Cristo, muerto y resucitado.

5. Rito de conclusión. Las oraciones finales recuerdan a la asamblea, comunidad de la cruz, que debe vivir lo que ha celebrado.

Primera lectura Isaías 52, 13 — 53, 12 Él fue traspasado por nuestras rebeliones (IV cántico del Siervo del Señor)

Salmo responsorial Sal 30 R/ Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu

Segunda lectura Hebreos 4,14-16; 5, 7-9 Aprendió a obedecer; y se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación

EVANGELIO

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 18, 1 — 19, 42

VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA

Comienza el Tiempo Pascual

La celebración litúrgica consta de las siguientes partes:

1. Lucernario: bendición del fuego, procesión y pregón pascual.

2. Liturgia de la Palabra: la Iglesia proclama y medita las maravillas que Dios ha hecho en favor de su pueblo.

3. Liturgia bautismal: por los sacramentos de iniciación cristiana los nuevos discípulos de Cristo se comprometen a seguirle con fidelidad. La Iglesia renueva las promesas bautismales.

4. Liturgia eucarística: es la Eucaristía más importante de todo el año litúrgico.

Primera lectura Génesis 1, 1 — 2, 2. Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno.

Salmo responsorial Salmo 103 R. Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

o bien: Salmo 32. R. La misericordia del Señor llena la tierra.

Segunda lectura Génesis 22, 1-18. El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.

Salmo 15. R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Tercera lectura Éxodo 14, 15 — 15, 1a. Los hijos de Israel entraron en medio del mar, por lo seco.

Salmo: Éxodo 15, 1-18. R. Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria.

Cuarta lectura Isaías 54, 5-14. Con amor eterno te quiere el Señor, tu libertador.

Salmo 29. R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Quinta lectura Isaías 55, 1-11. Venid a mí y viviréis. Sellaré con vosotros una alianza perpetua.

Salmo Isaías 12, 2-6. R. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Sexta lectura Bar 3, 9-15. 32 — 4, 4. Camina al resplandor del Señor.

Salmo 18. R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

Séptima lectura Ezequiel 36, 16-17a. 18-28. Derramaré sobre vosotros un agua pura, y os daré un corazón nuevo.

Salmo 41. R. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío o bien: Salmo 50. R. ¡Oh Dios! Crea en mí un corazón puro.

Romanos 6, 3-11. Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más.

Salmo 117. R. Aleluya, Aleluya, Aleluya.

Evangelio según san Mateo 28, 1-10

Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos.

El ángel habló a las mujeres: «Vosotras, no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: ¡ha resucitado!, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. Mirad, os lo he anunciado».

Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.

De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «Alegraos».

Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él. Jesús les dijo: «No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».

Lecturas del Domingo de Resurrección

Primera lectura Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43

Hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén. A este lo mataron, colgándolo de un madero.

Salmo responsorial Sal 117, 1-2. 16ab-17. 22-23

- 5 de abril -

Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió la gracia de manifestarse, no a todo el pueblo, sino a los testigos designados por Dios: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos. Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. De él dan testimonio todos los profetas: que todos los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados».

R/ Éste es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo

- Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia.

- La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor.

- La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.

Segunda lectura Colosenses 3, 1-4

Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo

Hermanos:

Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Por-

Secuencia

Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado que a las ovejas salva, a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte en singular batalla, y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?» «A mi Señor glorioso, la tumba abandonada, los ángeles

Evangelio según san Juan 20, 1-9

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e,

que habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios.

Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con él.

testigos, sudarios y mortaja.

¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza! Venid a Galilea, allí el Señor aguarda; allí veréis los suyos la gloria de la Pascua».

Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia que estás resucitado; la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa.

inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Celebramos la fiesta más importante del año litúrgico, la fiesta de la luz: la Resurrección del Señor ilumina el corazón de los que creen en Jesús y los llena de una inmensa esperanza. El Evangelio nos delata que la Resurrección fue un acontecimiento inesperado para los discípulos que creían que con la muerte había acabado todo: no bastaron las predicciones que el propio Jesús hizo. La explicación más plausible era que habían robado el cuerpo, piensa la Magdalena ante esa losa quitada del sepulcro. Los personajes del Evangelio muestran una gran preocupación por el cuerpo de Jesús, y con esto manifiestan su amor hacia Él. Las acciones que siguen a la noticia del “robo” del cuerpo tienen que ver con ponerse en camino

Apuntes para orar con la Palabra

Pedro y el discípulo amado, con el fin de comprobar la veracidad de la información, se dirigen al sepulcro. Buscando a su Señor, los discípulos están adentrándose por un camino que ya su Maestro recorrió y que le llevó a entregar la vida. La visión del sepulcro vacío añade más suspense y desconcierto, porque no es razonable que el “ladrón” deje los lienzos del cadáver y los coloque hasta plegados. Pedro constata, pero no comprende todavía el signo. Sin embargo, el discípulo amado ve y cree. Estamos aquí en los albores de un cambio radical, de hecho el episodio ocurre en la madrugada “cuando todavía era oscuro”: la noche se aleja, el horizonte clarea; quien no ha visto nunca el sol, no puede saber lo que viene después. “Este es el día en que actuó el Señor”, “Aleluya, Aleluya”.

1. Los discípulos no reconocieron la Resurrección de Jesús a partir de la Escritura, sino que fue la Resurrección la que iluminó lo que decía la Escritura.

2. ¿Qué recorrido deben realizar los discípulos desde el conocimiento de la muerte hasta la fe en la Resurrección?

3. Nos dice san Pablo que la vida de Cristo resucitado es un germen que nos transforma, ¿vivimos de una manera verdaderamente digna de Cristo, que dio su vida por nosotros?

Adoración eucarística

Jubileo circular en Sevilla (capital): Días 29 de marzo3 de abril, monasterio de Nra. Sra. de ConsolaciónMínimas (calle Pagés del Corro, 136); 2-4, Triduo Sacro- No hay Jubileo; 5-8, Parroquia de Ntra. Sra de la Anunciación y San Juan XXIII (PLaza Juan XXIII, s/n); 9-12, Parroquia de San Pedro (Plaza de San Pedro).

Diariamente: Capilla de San Onofre (Plaza Nueva), las 24 horas; convento de Sta. María de Jesús (c/ Águilas); Parroquia de la Concepción Inmaculada (c/ Cristo de la Sed); Parroquia de S. Bartolomé (c/ Virgen de la Alegría); Parroquia de las Stas. Justa y Rufina (c/ Ronda de Triana, 23-25); Parroquia de la Anunciación de Ntra. Sra. y San Juan XXIII (Pza. S. Juan XXIII), iglesia de San Antonio Abad (c/ Alfonso XII, 3).

Jubileo circular en Écija: Días 27-29, Santa Inés; 30- 1 abril, Santa Florentina; 2-4, Triduo Sacro (no hay Jubileo); 5-7, San Gil; 8-11, Santa Cruz (C. Resucitado).

CONCHA RUBIO

Hermana Mayor de La Paz

“La fe es la mejor herencia”

Sus apellidos la predeterminaron a una trayectoria vital y de fe muy anclada en la familia, la parroquia, el barrio…, y su hermandad de La Paz, de la que es hermana mayor desde septiembre de 2025.

Su padre, Felipe, dirigió la corporación cofrade durante tres años. Con él aprendió los registros de la vida de una hermandad que, a día de hoy, tiene a 5.850 hermanos en nómina. Su madre, también Concha, fue presidenta de Acción Católica y estuvo muy implicada en Manos Unidas. Con una lógica existencial armonizada, Concha Rubio creció en un ambiente cristiano y asumió con naturalidad la riqueza del Evangelio del día a día, de la rutina familiar, de las relaciones fraternas, de la amistad sincera y de la implicación en proyectos que redundan en beneficio de los que más lo necesitan.

Esa misma naturalidad es la que ella utiliza para explicar su deriva en otros órdenes de una vida íntimamente ligada a la Parroquia de San Sebastián, a la que llegó nada más cumplir cinco años. Concha se

muestra tímidamente orgullosa de la cantidad de iniciativas de todo tipo que surgen en una parroquia “muy bien atendida” por los sacerdotes que trabajan en ella. En esta parcela destaca a varios sacerdotes, entre ellos Manuel Garrido, José Luis García de la Mata y el actual párroco, Isacio Siguero.

“La hermandad es un grupo parroquial más”. Pone énfasis en ello y lo repite varias veces durante la entrevista. Quizás por eso, menciona el Centro de Orientación Familiar, la Cáritas o la propia hermandad como hermanas, hijas del mismo tronco parroquial. Su responsabilidad al frente de la corporación del Domingo de Ramos (la segunda mujer en las hermandades de penitencia de Sevilla, tras Maruja Vilches en Los Javieres) no es algo que haya caído del cielo. Atrás quedan los ocho años de mayordomo (“un cometido tremendo”, apunta), los cuatro como diputada de cultos y el año que fue teniente hermana mayor. Tampoco asume su designación como un obstáculo que había que superar. Con la misma naturalidad con la que expli-

Cáceres (1964) | Casada, con tres hijos y dos nietos | Colabora en el Consejo Económico de la Archidiócesis y en el Observatorio para la Piedad Popular

ca quién es y de dónde viene, relata su trayectoria en la hermandad de la familia.

Madre de tres hijos y abuela de dos nietos, encuentra el tiempo para colaborar en el Consejo Económico de la Archidiócesis y en el Observatorio para la Piedad Popular. Tiene claro que la mejor herencia es la fe. Una fe que se asume en casa con la misma…, naturalidad. “Se educa y se catequiza con el ejemplo”, añade. En esta parcela considera que nada sería igual si la libertad y el respeto no presidiera su matrimonio: “Mi marido es especial, respeta y entiende mi papel en la hermandad, conoce esta vida y encuentro un apoyo total en él desde el minuto uno”. Con este bagaje, no ha resultado complicado llegar a este punto de la vida afirmando que “ha sido fácil ser como somos”.

LITERATURA ASTROLÓGICA ITALIANA

Pilar jiménez de Cisneros Vencelá Responsable del Área de Bibliotecas de la Catedral de Sevilla y de la Biblioteca Arzobispal

La Catedral de Sevilla conserva una valiosa colección de literatura astrológica italiana reunida por Hernando Colón a comienzos del siglo XVI. Entre estos impresos destaca el Iudicio del Frate, un pronóstico anónimo dirigido al papa Julio II que combina astrología, sátira política y referencias directas a los conflictos europeos de su tiempo. La obra, acompañada de un singular grabado alegórico, refleja el clima bélico y diplomático que rodeó la formación de la Liga Santa y las campañas militares de 1512, al tiempo que ofrece predicciones sobre diversas figuras reinantes. El ejemplar conservado, adquirido por Colón en Roma en 1515, constituye un testimonio excepcional tanto por su contenido como por su procedencia.

Prognosticon astrologicum anni 1513. Italiano. Iudicio del Frate. -- [Italia : s.n., ca. 1513] Sign. top.: BCC 12-1-19

Buena parte de la literatura astrológica en lengua italiana se conserva dentro de la Catedral y más concretamente en la notable colección de pronósticos astrológicos reunida entre los siglos XV y comienzos del XVI por Hernando Colón, integrada por ciento cuarenta y dos obras. Dentro de este conjunto destaca el Iudicio del Frate, un pronóstico anónimo dirigido al papa Julio II, a quien también se dedican otros dos textos presentes en el fondo colombino.

La portada del Iudicio del Frate incluye un grabado de carácter satírico en el que se representan, mediante figuras animales, los acontecimientos políticos del momento en que fue redactado el opúsculo. En la escena, varios animales avanzan en un carro, mientras un gallo huye y otros aparecen muertos a su paso. Julio II —identificado con la haya que figura en su escudo y que aparece subida al carro— expresa así su empeño por someter a Francia, simbolizada por las aves gallináceas. El pontífice impulsó la formación de una Liga en la que participaron Venecia (representada por el León de San Marcos), Fernando el Católico, el emperador Maximiliano (águila), Enrique VIII de Inglaterra y el propio Papa.

A finales de enero de 1512, las tropas de la Liga iniciaron las operaciones militares que culminaron con la liberación de Italia y de los Estados Pontificios. El éxito de la campaña se debió en gran parte al apoyo de los suizos, a quienes Julio II concedió, mediante una bula fechada el 5 de julio de 1512, el título perpetuo de “Amparadores de la libertad de la Iglesia”, en reconocimiento a su intervención.

El pronóstico no solo aborda los temas habituales de los juicios astrológicos, sino que dedica especial atención a diversas figuras políticas de la Liga, como el emperador Maximiliano, Luis XII de Francia, Enrique VIII de Inglaterra o el rey de España. En lo relativo a Julio II, las predicciones se cumplen en lo que respecta a sus triunfos políticos y a su firme oposición a los cismáticos. Sin embargo, resulta llamativo —y en cierto modo conmovedor— que, pese a augurarle buena salud, el Papa falleciera a finales de febrero de ese mismo año 1513.

El ejemplar conservado presenta el texto dispuesto en formato apaisado y carece de datos de impresión. En el verso de la última hoja se encuentra la célebre anotación manuscrita de Hernando Colón, testimonio directo de su adquisición:“Este libro costó en Roma un quatrin por dizie[m]bre de 1515. Está registrado 2344”.

Monseñor Teodoro León Obispo auxiliar de Sevilla

ÉL NOS AMÓ PRIMERO

Y SE ENTREGÓ

POR NOSOTROS

Hay una verdad que está en el centro del Evangelio y que, sin embargo, a veces nos cuesta comprender en toda su profundidad: la iniciativa siempre es de Dios. La vida cristiana no comienza con nuestro esfuerzo, ni con nuestras decisiones, ni siquiera con nuestra búsqueda. Comienza con un amor que nos precede.

San Juan lo expresa con una claridad desarmante: «Nosotros amamos porque Él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Esta frase, tan sencilla, encierra un misterio inmenso. Antes de cualquier respuesta humana, antes de cualquier camino espiritual, ya existe un amor que se ha inclinado hacia nosotros. Un amor que no espera a que el corazón esté ordenado, ni a que la vida esté resuelta. Dios ama primero.

La Cuaresma nos invita precisamente a volver a ese origen. No a mirarnos a nosotros mismos, sino a mirar a Cristo. Porque es en Él donde descubrimos hasta dónde llega el amor de Dios.

Cuando contemplamos la cruz, comprendemos que la entrega de Jesús no es solo un episodio de sufrimiento. Es la revelación más profunda del corazón de Dios. Allí se manifiesta un amor que no calcula, que no se defiende, que no se retira ante la fragilidad humana.

Cristo no se entregó cuando el mundo estaba preparado para recibirlo. Se entregó cuando el mundo aún no comprendía nada. Éste es el misterio que la Iglesia contempla en el tiempo cuaresmal: el amor de Dios que se adelanta siempre a nuestra historia.

A veces pensamos que la vida espiritual consiste en acercarnos a Dios poco a poco, como quien sube una montaña con esfuerzo. Y, en cierto modo, hay algo de verdad en esa imagen. Pero el Evangelio revela algo todavía más profundo: mientras nosotros caminamos hacia Él, Dios ya ha descendido primero hacia nosotros. Ese es el verdadero escándalo del amor cristiano.

Dios no espera en la cima para recibir a los que logran llegar. Sale al encuentro en el camino, incluso cuando el camino aún es incierto. El Evangelio está lleno de esas escenas donde Jesús toma la iniciativa. Se detiene ante quienes nadie veía. Llama por su nombre a quienes se sentían invisibles. Mira con una ternura que desarma las defensas más profundas del corazón. Y, a veces, basta una mirada así para que toda una vida cambie de dirección. Quien ha experimentado algo de esa misericordia sabe que hay momentos en los que el Señor parece atravesar la vida con una delicadeza que no se puede explicar del todo. No son necesariamente acontecimientos extraordinarios. Muchas veces se trata de instantes

sencillos: una palabra que llega justo cuando hacía falta, una coincidencia que revela una providencia discreta, una certeza interior de que Dios está actuando.

La Cuaresma es un tiempo privilegiado para dejar que el corazón recuerde que todo comenzó con un gesto de Dios. Cristo se entregó por nosotros cuando aún éramos frágiles. Cuando nuestra vida estaba llena de límites. Cuando todavía no sabíamos amar como Él ama. Y, sin embargo, eligió quedarse y dar la vida.

San Pablo lo expresó con una frase que resume todo el misterio cristiano: «El Hijo de Dios me amó y se entregó por mí» (Gál 2,20). No dice simplemente «por la humanidad», ni «por el mundo». Dice por mí. Como si cada vida estuviera escrita personalmente en el corazón de Cristo. Cuando esta verdad desciende de la mente al corazón, algo cambia en lo más profundo de la persona. Se despierta una confianza nueva. Una paz que no depende de las circunstancias. Porque quien ha comprendido que ha sido amado primero ya no camina solo. Camina sostenido por un amor que no retrocede, que no se cansa, que no abandona.

Un amor que se entregó una vez para siempre… y que sigue sosteniendo silenciosamente cada paso de nuestra vida.

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