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IES 471- Edición del domingo 22 de marzo de 2026

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ENTREVISTA

José Antonio Rodríguez, pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2026

PÁGS. 8 Y 9

ACOMPAÑAR A CRISTO EN EL CAMINO HACIA LA CRUZ

9 marzo | Visita al Centro Sacerdotal 'Candilejo' de Sevilla.

12 marzo | Presentación de la nueva junta de gobierno de los Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén.

12 marzo | Encuentro con la superiora general del Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora.

AGENDA

9 marzo | Presentación del libro Hermandades y cofradías. Una aproximación académica, de Ignacio Valduérteles.

7 marzo | Sesión ordinaria del Consejo Diocesano de Pastoral de Sevilla.

12 marzo | Visita al Seminario Metropolitano de Sevilla.

22 DE MARZO: Pregón de Semana Santa en el Teatro de la Maestranza, a las 12 h, a cargo de José Antonio Rodríguez Benítez.

23 DE MARZO: Estreno en cines del documental sobre la procesión de clausura del Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular. A las 20 h.

26 DE MARZO: Reunión de obispos de la Provincia Eclesiástica. En el Arzobispado, a las 11 h.

Deja tus redes…y sígueme

Celebramos el Día del Seminario 2026 con un lema que es puro Evangelio y, a la vez, una pregunta dirigida hoy a cada uno de nosotros: «Deja tus redes… y sígueme» Es la voz del Señor que pasa junto a la orilla de nuestra vida, se detiene, nos mira y llama. Y cuando Cristo llama, no llama para empobrecer, sino para ensanchar el corazón; no llama para quitar libertad, sino para abrir un camino de plenitud y de servicio. En esta jornada, la Iglesia nos pide dos cosas muy concretas, sencillas y exigentes: oración y ayuda económica. No son dos asuntos separados; van unidos. Porque donde se ora, nace la fe; donde se sostiene con generosidad, la vocación puede madurar con serenidad.

La primera responsabilidad de una diócesis es ponerse de rodillas. No por rutina, sino por realismo sobrenatural: las vocaciones son don de Dios. Si miramos con fe, comprendemos que toda vocación es una historia de misericordia: el Señor entra en nuestras vidas, abre lo que parecía cerrado, reaviva lo que estaba apagado, y devuelve esperanza donde nosotros ya la habíamos perdido. Así nace también la vocación sacerdotal: Dios recrea por dentro, en silencio, y llama por el nombre.

El Seminario, por tanto, no es una “fábrica” de clérigos. Es una casa donde el Señor forma discípulos, donde el corazón se educa para amar, donde la vida aprende a ser ofrecida. La comunidad cristiana tiene una misión decisiva: crear un clima de fe en el que los jóvenes puedan escuchar la llamada, discernirla, purificarla y responder con libertad. Y eso se hace, ante todo, orando: en la Eucaristía, en la adoración, en el rosario en familia, en la plegaria sencilla de los mayores, en el ofrecimiento escondido de los enfermos. Permitidme decirlo con claridad: si dejamos de rezar por las vocaciones, empobrecemos el futuro pastoral de la diócesis. Y si rezamos de verdad, el Señor —que no se deja ganar en generosidad— suscitará obreros para su mies.

El lema de este año habla de “redes”. Las redes pueden ser el trabajo, los proyectos legítimos, incluso los afectos; pero también pueden ser miedos, comodidades, heridas no curadas, dependencias, una vida instalada. La llamada de Jesús no humilla: libera. Y por eso la vocación es también un éxodo interior: salir de lo que ata, para entrar en la alegría de pertenecer a Cristo. El papa León XIV lo ha recordado con palabras luminosas a los seminaristas: «Lo decisivo no es “ordenarse”, sino ser verdaderamente sacerdotes». Y añadió con fuerza evangélica: «El sacerdocio

no puede reducirse a “llegar a la ordenación”…; …sino un don total de la existencia» (Carta del Santo Padre al Seminario Mayor Arquidiocesano «San Carlos y San Marcelo» de Trujillo, con ocasión de los 400 años de su fundación (05 de noviembre de 2025). Estas frases nos ayudan a comprender qué estamos cuidando cuando cuidamos el seminario: no un “título”, sino una vida entregada; no una carrera, sino una configuración con Cristo Pastor.

Por eso es tan importante que toda la diócesis —parroquias, hermandades, movimientos, vida consagrada, familias— acompañe a los seminaristas con cercanía, estima y oración. El Señor llama, sí; pero la llamada crece en una Iglesia que acoge, sostiene y desata. Como en el Evangelio: Jesús devuelve la vida, y confía a la comunidad la tarea de desatar las vendas para que el rescatado pueda caminar. También hoy, la vocación necesita una comunidad que ayude a “desatar”: con afecto, con ejemplo, con paciencia, con alegría cristiana.

La oración debe traducirse en obras. Y una obra concreta, humilde y necesaria, es la ayuda económica al Seminario. Formar un sacerdote requiere tiempo, acompañamiento, profesores, comunidad educativa, vida espiritual, recursos para el estudio y la maduración humana. Nada de esto es un lujo: es una inversión evangelizadora. Cada aportación —grande o pequeña— es un acto de fe: “Señor, queremos pastores; queremos sostener tu llamada”.

Os pido que esta jornada no pase como una fecha más. Que cada familia se pregunte: ¿rezamos por los sacerdotes? ¿rezamos por los seminaristas? ¿ayudamos al Seminario según nuestras posibilidades? Y os invito también a hablar con los jóvenes con naturalidad y esperanza: sin presiones, pero sin silencios. A veces una palabra a tiempo, un testimonio limpio, una comunidad viva, abren una puerta que estaba cerrada.

Pongamos el Seminario y las vocaciones sacerdotales bajo la protección de la Virgen María, Madre de los sacerdotes. Que ella enseñe a nuestros jóvenes a escuchar la voz de Jesús, a dejar las redes que atan y a seguirle con un corazón indiviso.

2. ARZOBISPO DE SEVILLA| Actualidad del arzobispo de Sevilla

3. Carta dominical

4. ACTUALIDAD

7. OBISPOS

AUXILIARES

8. ENTREVISTA|José Antonio Rodríguez, pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2026

10. REPORTAJE|Sed de valores en el cine español

12. LUZ DEL MUNDO| V Domingo de Cuaresma

14. SAL DE LA TIERRA| Juan de Dios Valera, seminarista

15. PATRIMONIO| Santísimo Cristo de la Salud en su entrada en Jerusalén. Parroquia de Santa María de la Estrella (Coria del Río)

16. APUNTES DE VIDA ESPIRITUAL| El anhelo de Dios que habita en el corazón

Director: Leonardo Sánchez Acevedo.

Redacción, edición y diseño: Mª del Pilar Arincón, Alicia Contreras, Pablo F. Enríquez y Karen G. Mendoza.

Colaboradores: Pablo Díez, Miguel Ángel Garzón, Isidro González, Antonio J. Guerra, Federico Jiménez de Cisneros, Miguel Ángel Osuna, Álvaro Pereira y Antonio Rodríguez Babío.

Distribución: Servicio de Comunicaciones (Reprografía) y colaboradoras (Mª Carmen Fernández, Andrea Jiménez, Conchita Jiménez, Encarnación Povedano y Loli Ramírez).

Imprime: Gandulfo Impresores. Depósito Legal: SE-79-1972 ISSN 3010-3126

Esta publicación no se hace responsable de las opiniones vertidas en sus artículos.

Archidiócesis de Sevilla. Plaza Virgen de los Reyes, s/n. 41004. Sevilla. Telf. 954505505, ext. 680, 683 681, 685, 686. IES 471

El viacrucis, acompañar a Cristo en el camino hacia la Cruz

El viacrucis se ha consolidado como una de las expresiones más profundas de la espiritualidad cuaresmal. La Iglesia lo propone como una forma sencilla pero intensa de acompañar a Cristo en su camino hacia la cruz, recordando que el sacrificio de Jesús es fuente de esperanza y salvación para toda la humanidad. Sus catorce estaciones invitan a los fieles a contemplar el amor de Dios manifestado en la Pasión y a vivir la Cuaresma como un tiempo de conversión, oración y caridad.

SEVILLA.- El origen del viacrucis está estrechamente vinculado a la tradición de los peregrinos que, desde los primeros siglos, visitaban Jerusalén para recorrer los lugares de la Pasión del Señor. Con el paso del tiempo, esta práctica fue adaptándose para que los fieles que no podían viajar a Tierra Santa pudieran reproducir espiritualmente ese camino en sus propias ciudades. Así comenzaron a levantarse representaciones de las estaciones de la Pasión en iglesias y monasterios de Europa.

En la historia de esta devoción destaca especialmente la figura del beato Álvaro de Córdoba, dominico del siglo XIV considerado uno de los grandes impulsores del viacrucis en Occidente. Tras peregrinar a Tierra Santa, promovió la reproducción del recorrido de la Pasión en el convento de Santo Domingo Escalaceli (Escalera al Cielo), cerca de Córdoba, permitiendo que los fieles pudieran meditar los pasos de Cristo sin abandonar su tierra. Esta sagrada representación

fue imitada en otros conventos, dando origen a la devoción del viacrucis. Más tarde, el holandés Adricomio y el padre Daza darían forma a esta práctica y fijarían en catorce las estaciones.

Por su parte, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ha explicado sobre el viacrucis que se trata de un piadoso acto al que “la Iglesia nos convoca no para recordar un hecho del pasado, como quien visita un museo, sino para entrar en el misterio”. Al respecto, también ha apuntado que la cruz “no es un símbolo vacío, sino la fuente viva de la gracia”. En esta línea, invita a rezar el viacrucis tras la celebración de la Eucaristía, pues “en cada misa, Cristo mismo se ofrece al Padre y se da a su Iglesia, “por eso, “cuando celebramos la misa en un día de Cuaresma y culminamos con el viacrucis, hacemos un itinerario espiritual muy coherente: del altar, donde Cristo se nos da como Pan partido, al camino donde contemplamos ese Pan hecho sacrificio”.

El arzobispo de Sevilla concedió la medalla

Pro Ecclesia Hispalense a Diego Roldán, feligrés de la Parroquia Santa María del Alcor

EL VISO DEL ALCOR.- El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, concedió la medalla Pro Ecclesia Hispalense a Diego Roldán Morillo, feligrés de la Parroquia Santa María del Alcor, de El Viso del Alcor. La entrega del reconocimiento tuvo lugar la noche del sábado 7 de marzo, en el transcurso de una Eucaristía, donde monseñor Saiz se refirió al homenajeado como “un hombre de profunda fe, servidor de Dios y su Iglesia”.

‘Diegacho’, como es conocido cariñosamente en el pueblo, desempeñó el cargo de hermano mayor de la Hermandad de la Santa Vera-Cruz y Rosario, en dos etapas comprendidas entre 1995 y 2001, “liderando con acierto, templanza y espíritu fraterno un período de especial rele-

vancia para la corporación”. También ha demostrado “un servicio especial en el acompañamiento a las personas enfermas, haciéndolo con verdadera entrega cristiana, como María Santísima al pie de la cruz”. Roldán es sobrino del recordado ‘Manolo el campanero’, medalla Pro Ecclesia Et Pontífice, a quien acompañó “con dignidad hasta el final”.

En palabras del arzobispo de Sevilla, “en la Iglesia, el reconocimiento auténtico no es mundanidad, es pedagogía espiritual; nos recuerda que el Evangelio puede encarnarse en la vida diaria, que la fidelidad es fecunda, que el servicio silencioso sostiene la comunión”. Por eso, “la distinción que se concede no debe entenderse como una meta, sino como una llamada: a seguir sirviendo con humildad; a sostener la parroquia como casa de todos; a vivir la Cuaresma con conversión real; a cuidar la comunión eclesial”.

La Pastoral con Jóvenes organiza una nueva edición de Pascua Joven

SEVILLA.- La Delegación Diocesana para la Pastoral con Jóvenes organiza la Pascua Joven, un retiro para vivir la Semana Santa dirigido a personas entre 18 y 30 años. Tendrá lugar del 1 al 5 de abril en la Parroquia de los Sagrados Corazones, en San Juan de Aznalfarache. Durante estos días tendrá lugar un viacrucis por el monumento al Sagrado Corazón así como una visita a la residencia Regina Mundi, ubicada en las inmediaciones.

En palabras del delegado diocesano, el sacerdote Manuel Jiménez, se trata de una “experiencia que integra las dimensiones que configuran todo el proceso de maduración en la fe”. En esta nueva edición de Pascua Joven, los participantes “vivirán en comunidad, celebración,

oración, formación, vocación, envío, compromiso y misión”.

Este año se puede participar de dos maneras: viviendo la Pascua completa en comunidad o uniéndose a las celebraciones del Triduo Pascual.

Las inscripciones pueden realizarse en el formulario disponible en delejusevilla.org.

Viacrucis con las personas migrantes

SEVILLA. - La Vicaría Episcopal para la Pastoral Social, a través de la Delegación de Migraciones, organiza un viacrucis con las personas migrantes, el viernes 20 de marzo.

La piadosa práctica cuaresmal se iniciará en la Parroquia de la Anunciación de Nuestra Señora y San Juan XXIII, a las seis de la tarde. Los participantes harán el recorrido hasta la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, donde tendrá lugar la celebración de la Eucaristía, sobre las siete y media de la tarde.

Isabel González, nombrada nueva secretaria de la Asociación de Archiveros de la Iglesia en España

MADRID.- El nombramiento -votado por mayoría- tuvo lugar el pasado 5 de marzo durante la celebración de las jornadas técnicas que se desarrollaron en Madrid, y en la que participaron más de una treintena de archiveros de la Iglesia en España.

Al respecto, González Ferrín ha reconocido que le ha alegrado “contar con el apoyo de archiveros como yo que trabajan en otras diócesis y que han confiado en la labor que yo pueda hacer”. En esta línea, ha recalcado que el trabajo en los archivos eclesiásticos “es un servicio que ofrece la Iglesia a la investigación y la cultura como memoria viva de su historia, de

la evangelización y la transmisión de su identidad”.

La asociación busca acoger y poner en común las necesidades, pro-

Fallecen los sacerdotes diocesanos

Antonio Palma y Lorenzo Nieto

SEVILLA.- El pasado 10 de marzo, los sacerdotes Antonio Palma Palacios y Lorenzo Nieto Frutos, partieron a la casa del Padre con 82 y 91 años respectivamente.

Natural de Coria del Río (1943), Antonio Palma fue ordenado en Sevilla, el 19 de junio de 1968 e inició su ministerio como vicario parroquial del Inmaculado Corazón de María, en Sevilla, hasta 1977, cuando fue nombrado párroco, cargo que ostentó hasta 1981. De 1981 a 1994, ejerció como párroco de la Purísima Concepción de Villaverde del Río, y de 1994 a 1996 fue párroco de la trianera Parroquia de Ntra. Sra. de la O. En 1996 fue nombrado administrador parroquial de Ntra. Sra. de las Mercedes y Santa Genoveva, donde tomó posesión como párroco en 1999. En 2018 fue designado párroco emérito de la misma, y adscrito a la Parroquia de San José de Coria del Río. Fue arcipreste de Villaverde del Río, de 1984 a 1994, y arcipreste de

blemas e intereses de todos los archivos eclesiales de España y ofrecer principios de conservación y custodia de los mismos. Según explica Isabel González, entre las competencias del secretario de la asociación se encuentra convocar por mandato del presidente la junta directiva y la asamblea general; recoger las sugerencias de los miembros; levantar el acta de las reuniones y sesiones de la asamblea general, así como conservar el registro de miembros, el archivo propio de la asociación, gestionar la correspondencia y expedir certificaciones y copias de la documentación que custodian.

Triana-Los Remedios, de 1994 a 1996; director espiritual de de Santa Genoveva y de la O, y profesor de Religión durante la primera década de los 2000.

Lorenzo Nieto Frutos nació en 1935 en Guareña (Badajoz), se ordenó sacerdote en Sevilla en 1963 y ejerció su ministerio sacerdotal en distintas parroquias de la localidad sevillana de Dos Hermanas. Sus inicios pastorales fueron en la Parroquia de Santa María Magdalena (1963-1965) y Ave

María y San Luis (1965-1968), de Dos Hermanas. Párroco de Ntra. Sra. del Rocío (1968-1979), Ntra. Sra. de la Oliva (1979- 994); Santa María Magdalena (1993-2014), formó parte del equipo sacerdotal de la Parroquia de Ntra. Sra. de Valme y Beato Marcelo Spínola, durante 1994 y 1997.

La Archidiócesis ruega al Señor por el eterno descanso de sus almas y agradece su incansable servicio y sus testimonios de entrega a la Iglesia diocesana durante tantos años.

Monseñor Teodoro León Obispo auxiliar de Sevilla

1. 01.03. Función principal del Señor de la Sentencia, en la Basílica de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena. 2. 01.03. Inicio de la visita pastoral a la Parroquia de Santiago el Mayor, de Utrera. 3. 07.03. Representación de la Pasión Nazarena en el teatro romano, Santiponce. 4. 08.03. Función principal de instituto de la Hermandad de la Sed.

Monseñor León propone la oración, el silencio y la escucha de la Palabra para madurar la vocación sacerdotal

MAIRENA DEL ALJARAFE.- Monseñor Teodoro León, obispo auxiliar de Sevilla, presidió el pasado 8 de marzo la institución de lectores a ocho seminaristas de la Archidiócesis hispalense. Lo hizo en una celebración que tuvo lugar en la Parroquia del Espíritu Santo de Mairena del Aljarafe, en la que concelebraron numerosos sacerdotes y contó con la asistencia de cientos de personas.

Durante su homilía, don Teodoro dirigió unas palabras a los seminaristas animándolos a profundizar en la actitud fundamental de todo discípulo: La escucha atenta de la Palabra de Dios. Subrayó que la vida espiritual y la vocación sacerdotal se sostienen en una relación viva con el Señor, que nace precisamente de esa escucha humilde y perseverante. En su reflexión destacó también el

valor del silencio, entendido no solo como ausencia de ruido exterior, sino “como una disposición interior que permite acoger la voz de Dios”. En esta línea, recordó que “solo en el silencio el corazón puede abrirse verdaderamente a la acción del Señor y dejarse transformar por su Palabra”. Finalmente, invitó a los recién insti-

tuidos lectores a mantener siempre viva esa sed de Dios, cultivando una relación profunda con el Señor a través de la oración, el silencio y la escucha constante de su Palabra. Solo así, -concluyó- “la vocación sacerdotal podrá madurar y dar fruto en un servicio auténtico a la Iglesia y a los hermanos”.

JOSÉ ANTONIO RODRÍGUEZ,

“El pregón no es un texto bonito que compones, sino que debe basarse en la fe”

José Antonio Rodríguez, un niño de Gines que quería ser torero, pero embaucado por Platero y yo, decidió empezar estudios en filología y acabó siendo periodista, proclamará la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor el próximo domingo 22 de marzo en el Teatro de la Maestranza a las doce de la mañana. Designado pregonero de la Semana Santa 2026, José Antonio habla -en vísperas de este gran día- de sus devociones de la infancia, de su familia y de cómo el Sagrario de San Onofre le acompañó mientras luchaba contra el cáncer hace casi una década.

Pregonar la Semana Santa de Sevilla es un honor y una gran responsabilidad.

Así es. Me he dado cuenta de la importancia que tiene el pregón de la Semana Santa, que está por encima de lo que yo ya conocía. Recuerdo a Joaquín Caro Romero, que tiene premios nacionales de poesía, que aseguraba que en Sevilla no era nadie hasta que lo designaron pregonero de la Semana Santa. También Carlos Herrera, al que yo admiro por su serenidad y confianza ante un micrófono, antes de su pregón estaba nervioso. Con lo cual, hasta el más experto tiembla ante el atril del Maestranza. Es algo importante y trascendental, que queda para toda la vida.

¿Qué relación hay entre pregón y fe?

Creo que un pregón sin la fe carece de sentido. Puedes hacer un texto muy bonito, literario, poético, pero si ese pregón no está fundamentado en la fe, es un pregón vacío. Por ejemplo, si miras El descendimiento de Van der Weyden, del Museo del Prado, te das cuenta que es un elogio a la belleza, pero lo comparas al misterio de la Quinta Angustia, donde se representa exactamente lo mismo, y entiendes que este tiene una unción especial; que genera devoción y atrae a la fe. Eso no quita para que Van der Weyden hiciera una obra sublime, pero Pedro Roldán es el que se lleva ‘el gato al agua’, en el sentido de que su obra remueve los cimientos. Por tanto, yo creo que el pregón no es un texto bonito que compones, sino que debe basarse en la fe.

¿Qué alma de niño cofrade tiene su pregón?

Mis años de niño van a estar en el pregón. Mis primeros juegos eran un pasito de cruz de mayo, donde yo iba

detrás tocando el tambor. Por ahí me entró una pasión por la música y por las Tres Caídas que me llevó a ser hermano de la Esperanza de Triana. Más tarde, me enredé en las imágenes, pero el sagrario de mi infancia es allí donde estaba la Virgen de los Dolores de Gines. Recuerdo también la salida de las carretas del Rocío, que Gines es muy del Rocío. Es decir, mi infancia va a tener un peso en el pregón, porque es ahí donde nace y se configura la personalidad del individuo.

¿Cómo ha vivido su familia la designación?

Están disfrutando de este camino tanto como yo. No solo mis padres, también mi tía, mi prima, mis hermanos... Todos lo estamos viviendo con gran intensidad. Mi familia es fundamental, es lo primero que tienes desde que naces, es lo primero que te regala Dios.

José Antonio Rodríguez, junto a Antonie Cass, autor del cartel de la Semana Santa de Sevilla 2026, el día de la presentación del mismo. FOTO: ALEJANDRO DEL CASTILLO

De izquierda a derecha, el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz; José Antonio Rodríguez; el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses; y el presidente del Consejo de Hermandades de Sevilla, Francisco Vélez, en la tradicional visita al pregonero de la Semana Santa.

¿Cuáles son sus cinco rincones cofrades favoritos para vivir la fe?

Voy a empezar por la capilla de los Marineros, que es donde están mis devociones primeras. También la Catedral de Sevilla, especialmente le tengo mucho cariño a la Virgen de la Antigua, que me inspiró cuando tuve que dar el pregón de las Glorias. Por otro lado, la Parroquia de Santa Ana, que es la parroquia de mi familia, donde están las cenizas de mi abuela. Ella me transmitió esa sabiduría popular del barrio tan genuina. Mi abuela ha sido un espejo donde mirarme, me ha acompañado en mi más tierna infancia hasta que falleció hace un año. La basílica del Gran Poder, en cuarto lugar, ya que mi padre es devoto de los viernes. Por mi parte soy devoto del Señor, como toda la ciudad, y es un lugar muy importante para mí. Y, finalmente, el Sagrario de la capilla de San Onofre. Al respecto recuerdo cómo hace nueve años, cuando me diagnosticaron un cáncer, todos los días antes de ir a trabajar, en esos momentos de debilidad, San Onofre se convirtió en mi paño de lágrimas, me reponía, rezaba y me daba gran serenidad. Esa pequeña capilla es un centro de atención primaria que hay 24 horas abierto para la fe. A mí me ayudó muchísimo en esa etapa tan dura de mi vida, en la que pese a refugiarme también en las imágenes, fue en la adoración perpetua donde encontré la serenidad y el aplomo que necesitaba. El anuncio de que iba a ser el pregonero coincide con el inicio de la Misión de la Esperanza. ¿Qué hay de ello en su pregón?

El pregón ha venido muy determinado por la Misión de la Esperanza, ha sido como un regalo de la Virgen. La misión nos ha traído imágenes muy fuertes, nos ha traído

sentimientos muy duros, a veces contradictorios viviendo con felicidad en territorios donde se sufre y se padece tanto. El pregón, por tanto, está contagiado de todo eso. El arzobispo de Sevilla defiende siempre la importancia evangelizadora de la piedad popular. ¿Qué conversación ha tenido con él de cara al pregón?

Don José Ángel es un gran comunicador y le gusta utilizar los medios de comunicación como una forma de evangelización. Por otra parte, el hecho de que yo sea periodista, que sea joven y que, quizás, conecte con una generación que no engancha con el pregón le ha agradado y así me lo ha transmitido. Al igual que la piedad se hace popular, que el pregón se haga especialmente popular este año. Para concluir, José Antonio, ¿podría regalarnos alguna experiencia de las muchas que ha vivido en esta etapa como pregonero designado?

Hay un acto icónico que es el momento en el que te entregan a la Macarena para que la lleves hasta el lugar donde la van a vestir para el besamanos. Ese momento me ha impactado mucho. Te dicen que con la mano izquierda le cojas la cintura, te la echas en el pecho y con la derecha le aguantas la espalda. Y después debes caminar con ella. Cuando tú coges a la Macarena, la sientes, sientes el calor de la Virgen en tu pecho. Es una sensación muy difícil de describir. También un momento muy bonito que destaco fue en la Esperanza de Triana, donde sucede lo mismo. Yo fui con mis padres y fueron ellos los que cogieron a la Virgen. La sensación de ver a mis padres cogiendo a la Esperanza de Triana, los dos llenos de lágrimas, también ha sido impagable.

Sed de valores en el cine español

La película del año en España, Los domingos, narra la fase final del proceso de discernimiento vocacional de una joven que quiere ser monja de clausura. Tal cual, sin más. Alguien podría preguntarse por un posible trasfondo o lectura más o menos alternativa de la historia para que haya recibido un respaldo tan unánime de público y crítica. Pero no, la película muestra, de forma honrada y transparente, una realidad que apenas suele trascender del ámbito privado o familiar de una mujer que ofrece con su vida un sí radical a Dios. ¿Y nada más? Sí, nada más. Es cine, cine espiritual o de valores. Una cinta que confirma una corriente de audiencia favorable a un tipo de películas que profundizan en aspectos de la espiritualidad cristiana hasta hace poco marginados y algo alejados de las carteleras cinematográficas.

El éxito de Los domingos no es el primer caso de una audiencia rendida a historias de fe. El denominado cine espiritual no se ha estrenado con la película que ha obtenido cinco premios Goya en su última edición. La ‘ola espiritual’, como se ha denominado a esta corriente cultural que ha acogido sin complejos una vertiente abiertamente religiosa, no ha visto la luz con la cinta dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, ni con el último disco de Rosalía o los recitales de Hakuna. La tendencia viene de lejos.

La Pasión, Bella, La última cima…

Filomeno Martínez Aspe lleva tras de sí una dilatada trayectoria en el ámbito de la distribución cinematográfica con la empresa European Dream Factory. Él sitúa el origen de esta cercanía del gran público con el cine de valores en el año 2004. El detonante fue el estreno de La Pasión,

un arriesgado proyecto de Mel Gibson que se coronó con rotundo éxito internacional, “a pesar de que hubo mucha gente que quería que la película fracasara”, recuerda Martínez Aspe. Este descarnado relato de la Pasión del Señor, rodado en arameo, latín y hebreo, marcó un antes y un después en el cine de valores.

A nivel local, European Dream Factory se estrenó con otro éxito de taquilla: Bella (2006), de Eduardo Verástegui, un canto a la vida reforzado en la campaña que el director hizo en su gira promocional por España. Pero el fenómeno no se ha limitado a la ficción cinematográfica. En los años siguientes hemos asistido al desarrollo del cine documental, que normalmente no gozaba de una acogida tan aceptable en la gran pantalla. Y aquí también se ha hecho un hueco el cine de valores, con experiencias alentadoras como La última cima, el relato de la vida del

Fotograma de Los Domingos. FILMAFFINITY

sacerdote Pablo Domínguez que dirigió Juan Manuel Cotelo en 2010. Es cine, arte… Y un negocio

Estos hitos quizás han animado a directores, actores y productores a adentrarse en un universo poco explorado. Así, nos encontramos más recientemente con aventuras, como la del cineasta Paco Arango, que ha apostado por este tipo de cine. “Hoy día la situación es distinta, ya que se estrenan muchas películas de este tipo, al menos un par cada mes”, subraya el empresario Martínez Aspe, quien además se felicita por los buenos resultados en taquilla o la larga permanencia de determinados títulos en cartelera. Es cine, es arte… Y un negocio.

En efecto, se puede afirmar sin temor a equivocarse que hay un público fiel, de perfil adulto -si bien no resulta extraño encontrar a jóvenes en estas proyecciones- que apuesta sin dudarlo por estas propuestas cinematográficas. Aquí influye positivamente el efecto expansivo de las redes sociales en la etapa de promoción, y la forma en que algunos estrenos se convierten en auténticos acontecimientos, acompañando la proyección de presentaciones con los actores, coloquios con críticos, etc. También los ciclos de cine espiritual que se celebran desde hace unos años en colaboración con las diócesis y diversos colectivos educativos o culturales. Todo suma Fuera prejuicios

El caso de Los domingos ha servido también para despejar de prejuicios el debate en torno a este tipo de temáticas. Martínez Aspe subraya que la película ha recibido el aplauso de todo tipo de público -“incluso no creyentes”-, que valora la calidad cinematográfica y el cine español. “Ha sido importante comprobar cómo se ha tratado con tanta honradez un tema tan importante como es la vocación religiosa”, añade.

Hablamos de cine, de la industria cinematográfica en España, del trabajo de directores y actores, además de un amplio elenco de profesionales al otro lado de la cámara. Y aquí también han desaparecido los recelos que estos contenidos pudieran haber despertado en otro tiempo. En las filmografías de algunos cineastas destacados vamos encontrando este tipo de películas. Y el Goya ayuda, claro que ayuda. “La cosa está cambiando y la gente ha perdido ese miedo a que le señalen por este tipo de películas. Gracias a Dios, la cosa va evolucionando en un sentido positivo”, destaca Filomeno

Martínez. Un ejemplo de ello es la propia directora de la premiada Los domingos, Ruiz de Azúa, que, sin ser creyente, ha investigado, objetivizado y examinado la realidad tal como es. “Es una película honrada”, subraya Martínez Aspe.

Es para estar satisfechos. Este tipo de cine ha llegado para quedarse, no responde a una moda. Hay sed de cine de valores, de buen cine, de contenidos que se salgan de lo que marca la lógica comercial de un sector que, a la vista está, no reniega de películas que se detienen en lo más profundo de un alma sedienta de Dios.

Lecturas del Domingo - 22 de marzo -

Primera lectura Ezequiel 37, 12-14

Pondré mi espíritu en vosotros y viviréis.

Esto dice el Señor Dios: «Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os sacaré de ellos, pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel. Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de ellos, pueblo mío, comprenderéis que soy el Señor. Pondré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestra tierra y comprenderéis que yo, el Señor, lo digo y lo hago -oráculo del Señor-».

Salmo responsorial Sal 129, 1-2. 3-4ab. 4c-6. 7-8

R/. Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa

- Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz, estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.

- Si llevas cuentas de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto.

- Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora. Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora.

- Porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa; y él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Segunda lectura Romanos 8, 8-11

El Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros

Hermanos: Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios.

Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo.

Pues bien, si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justificación obtenida. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.

En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro le mandaron recado a Jesús diciendo: «Señor, el que tú amas está enfermo». Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».

Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba. Solo entonces dijo a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea».

Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa.

Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».

Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección en el último día».

Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?». Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

Jesús se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?». Le contestaron: «Señor, ven a verlo».

Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!». Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?».

Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta con una losa.

Dijo Jesús: «Quitad la losa». Marta, la hermana del muerto, le dijo: «Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días». Jesús le replicó: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»

Entonces quitaron la losa. Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado». Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, sal afuera». El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar».

Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

- Pablo Díez, sacerdote -

Con el signo de la resurrección de Lázaro Jesús va a redefinir los conceptos de vida y muerte. El relato está marcado por la paradoja ya que devolver la vida a Lázaro provocará la muerte de Jesús, pues el Sanedrín decide eliminarlo por este motivo (Jn 11,45-53). De este modo, el signo funciona como puente narrativo entre el ministerio público y la Pasión. Por eso, Jesús dice que la enfermedad de Lázaro no será para la muerte sino para la gloria de Dios mediante la glorificación del Hijo (Jn 11,4), manifestada en muerte de Jesús, que constituye su exaltación y vuelta al Padre a través de la Resurrección. El retraso deliberado de Jesús en acudir (Jn 11,6) convierte el acto de curar a un enfermo en dar la vida a un muerto.

Pero el lector debe percatarse de un dato muy importante: Lázaro no resucita a la vida definitiva, sino que vuelve a la vida mortal. Esto se refleja en el hecho

Lecturas de la semana

Domingo 22

V Domingo de Cuaresma

Lunes 23

Santo Toribio de Mogrovejo, obispo

Dan 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62; Sal 22; Jn 8, 1-11

Martes 24

Num 21, 4-9; Sal 101; Jn 8, 21-30

Miércoles 25

Solemnidad de la Anunciación del Señor

Jornada por la Vida

Is 7, 10-14; 8, 10b; Sal 39; Heb 10, 4-10; Lc 1, 26-38. Jueves 26

Gen 17, 3-9; Sal 104; Jn 8, 51-59

Viernes 27

Abstinencia

Jer 20, 10-13; Sal 17; Jn 10, 31-42

Sábado 28

Ez 37, 21-28; Salmo: Jer 31, 10-13; Jn 11, 45-57

de que salga del sepulcro envuelto en el aparato mortuorio (Jn 11,44) y que los sumos sacerdotes decidan matarlo (Jn 12,10-11). En cambio, el discípulo amado al encontrar solo las vendas y el sudario en el sepulcro de Jesús, iluminado por la fe, comprende que Cristo no está ya sujeto a las ataduras de la muerte (Jn 20,8). De hecho, la afirmación de que el discípulo amado creyó remite a la pregunta de Lázaro a Marta sobre si cree que él es la resurrección y la vida. Sí, como dice el apóstol, la muerte entró por el pecado (Rom 5,12), el que cree y guarda la Palabra que es camino, verdad y vida (Jn 14,6) es liberado del pecado y no conocerá lo que es morir para siempre. La muerte será solo un tránsito porque, por el Bautismo, el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en él, y el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también su cuerpo mortal (Rom 8,11).

V SEMANA CUARESMA. I SEMANA SALTERIO (Ciclo A. Par)

Adoración eucarística

Jubileo circular en Sevilla (capital): Días 20-22, Parroquia de la Sagrada Familia (C/ Previsión, 4); 23- 25, iglesia del convento de la Encarnación - P. V. de los Reyes); 26- 28, iglesia del Hospital del Pozo Santo (Plaza del Pozo Santo).

Diariamente: Capilla de San Onofre (Plaza Nueva), las 24 horas; convento de Sta. María de Jesús (c/ Águilas); Parroquia de la Concepción Inmaculada (c/ Cristo de la Sed); Parroquia de S. Bartolomé (c/ Virgen de la Alegría); Parroquia de las Stas. Justa y Rufina (c/ Ronda de Triana, 23-25); Parroquia de la Anunciación de Ntra. Sra. y San Juan XXIII (Pza. S. Juan XXIII), iglesia de San Antonio Abad (c/ Alfonso XII, 3).

Jubileo circular en Écija: Días 21-23, San Francisco; 24-26, San Gil (Q. Señor de la Salud); 27-29, Santa Inés.

JUAN DE DIOS VALERA

Seminarista

Un joven con ganas de entregarse por el Señor

Juan de Dios llevaba una vida normal acorde a la de cualquier estudiante de 20 años antes de ingresar en el Seminario. Estaba vinculado a la Hermandad de la Vera-Cruz de Dos Hermanas, “donde fui fraguando mi vida espiritual” y al Movimiento de Cursillos de Cristiandad, “en el que participé como miembro activo”. Precisamente fue en Cursillos cuando sintió por primera vez la llamada al sacerdocio. “El Señor quiso que tuviera un encuentro con Él, y a partir de ahí empecé a discernir mi entrada al Seminario y mis ganas de entregarme por el Señor”. De esta etapa agradece especialmente el acompañamiento de Manuel Jiménez, vicerrector del Seminario, “que me hizo ver el rostro feliz del sacerdote”. También reconoce que en este discernimiento hubo resistencias por su parte. De hecho, confiesa que “a día de hoy las sigue habiendo, ya que no es fácil dejarlo todo por seguir al Señor. Aun así -añade-, son mucho más grandes las ganas de entregarte al sentirse infinitamente amado por Cristo”.

Recuerda también la sorpresa que se llevaron en su familia cuando anunció su intención de ser sacer-

dote: “Mi madre y mi hermana lo aceptaron con total alegría; mi padre, sin embargo, puso algo más de resistencia, pero finalmente terminó viendo mi vocación como un regalo de Dios”.

La vida en el Seminario

Juan de Dios explica que la vida en el Seminario se compone de dos partes: la intelectual y la espiritual. “La mañana comienza siempre con la Eucaristía, que ya organiza y ordena todo nuestro día. Aparte nos vamos introduciendo en el rezo diario de la Liturgia de las Horas y en la oración personal, es decir, en el contacto diario con el Señor, como un amigo habla a otro amigo”. En cuanto a la faceta intelectual, los seminaristas estudian en la Facultad de Teología de San Isidoro, una formación académica que se acompaña de otras experiencias pastorales y espirituales. Por ejemplo, este curso Juan de Dios colabora en la Casa Sacerdotal, en la que residen los sacerdotes mayores o enfermos. Su labor consiste en “estar con ellos y escucharlos”, una oportunidad “muy gratificante, ya que veo cómo sacerdotes con más de 50 años de ministerio siguen siendo fieles a Dios y con la misma ilusión que el primer día”.

- Dos Hermanas, 2001

| Joven de Cursillos de Cristiandad

Además, como seminarista también apoya la pastoral de la Parroquia Santa María de Carmona durante los fines de semana. Asegura que esto le ha permitido ver “cómo es vivir como sacerdote, la cantidad de trabajo que saca adelante el cura, y cómo también ese sacrificio se devuelve ante tanta gente que se interesa o reza por ti”. ¡Déjate enamorar!

Juan de Dios lo tiene claro. A aquellos jóvenes que, como él, un día sintieron la llamada de Dios a la vocación sacerdotal les diría que se dejen enamorar por el Señor, que no tengan miedo y “caminen de su mano, porque solo Él nos dirá qué quiere de nosotros en el momento adecuado”, e insiste en que, si dan el paso, no se arrepentirán, porque “Él cuenta con nosotros y nosotros con su gracia”. Igualmente, pide a toda la Iglesia diocesana que rece por las vocaciones, para que “el Señor siga suscitando jóvenes que deseen entregarse al servicio de Cristo y de su Iglesia”.

SANTÍSIMO CRISTO DE LA SALUD EN SU SAGRADA ENTRADA EN JERUSALÉN

Parroquia de Santa María de la Estrella (Coria del Río)

Antonio Rodríguez Babío, delegado diocesano de Patrimonio Cultural

Celebramos en este año el 25 aniversario de la bendición de la imagen del Santísimo Cristo de la Salud en su Sagrada Entrada en Jerusalén, titular de la Hermandad de la Borriquita de la localidad de Coria del Río.

Fundada a finales del siglo pasado, esta hermandad coriana da culto a esta imagen del Señor entrando en Jerusalén a lomos de una borriquita, obra del escultor e imaginero sevillano Darío Fernández Parra, quien la talla en madera de cedro y que fue bendecida el 29 de junio de 2001, hace ahora 25 años.

El Cristo se presenta con la mirada hacia abajo, hacia el pueblo que lo aclama, a quien bendice con su mano derecha, mientras que con su izquierda sostiene las riendas del pollino. Los brazos abiertos del Cristo de la Salud expresan el constante gesto de apertura y acogida que

el Evangelio nos muestra que Cristo siempre tuvo con todos los que le salían al paso: pecadores, prostitutas, enfermos…, y que en este momento de su entrada en la ciudad santa se concreta con los niños y los pobres.

El autor ha conseguido una combinación perfecta de humildad y majestad en esta imagen del Hijo de Dios, especialmente en su rostro, de gran inspiración en los grandes maestros de la escuela sevillana como Mesa o Montañés.

La humildad mostrada por Cristo al entrar en un pollino, que como señalaba el papa Benedicto XVI era la cabalgadura de los

pobres, convierte la entrada en Jerusalén en el anuncio de “un rey pobre, (…) cuya naturaleza más íntima es la humildad, la mansedumbre ante Dios y los hombres”, reflejándose este hecho a la perfección en esta imagen sobre todo por la mirada del Cristo y el gesto de la cabeza inclinada hacia abajo. Pero a la vez, la elegancia de todo el conjunto, especialmente de la cabeza, y el porte de su cuerpo, presentan la majestad de Jesús que es aclamado como el Hijo de David, el Rey que viene en nombre del Señor (cf. Lc 19,38). Así, como se especifica en el Catecismo (nº 570), la entrada de Jesús en Jerusalén “manifiesta la venida del Reino que el Rey-Mesías, recibido en su

ciudad por los niños y los humildes de corazón, va a llevar a cabo por la Pascua de su muerte y Resurrección”.

La escena se completa con varias figuras igualmente obra de este mismo escultor, como un anciano con dos niños, que se disponen ante el Señor como dándole la bienvenida, y los apóstoles san Pedro y san Juan, portando palmas.

La iconografía de la Entrada triunfal de Jesús en la ciudad de Jerusalén, basada en los relatos del Evangelio (Mt 21, 1-11; Mc 11, 1-11; Lc 19, 28-44; Jn 12, 12-29), siguiendo la profecía de Zacarías (9,9), aparece ya en relieves de sarcófagos paleocristianos de época constantiniana desde el siglo IV.

Monseñor Teodoro León Obispo auxiliar de Sevilla

EL ANHELO DE DIOS

QUE HABITA EN EL CORAZÓN

Hay en el corazón humano una nostalgia que nada de este mundo logra apagar. No es solo deseo de bienestar, ni simple necesidad de consuelo. Es algo más hondo: un anhelo silencioso de Dios mismo. A veces aparece como inquietud, otras como una sed que no sabemos nombrar. Pero está ahí, latiendo en lo más profundo de nuestra vida, incluso cuando creemos haberlo olvidado.

La Cuaresma es precisamente el tiempo en el que la Iglesia nos invita a volver a escuchar ese anhelo. No a fabricarlo, porque ya habita en nosotros, sino a reconocerlo. Dios ha puesto en el corazón humano una memoria secreta de su presencia, como una huella que permanece incluso cuando el camino se vuelve confuso.

Por eso la Cuaresma no comienza con grandes discursos, sino con un gesto sencillo: entrar en el desierto del corazón. Allí, donde se aquietan los ruidos, emerge esa pregunta que muchas veces tratamos de esquivar: ¿qué es lo que realmente busca mi vida?

San Agustín lo expresó con palabras que atraviesan los siglos: «Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti». Esa inquietud no es un problema; es un don. Es la señal de que el corazón no ha sido creado para conformarse con lo pequeño.

A veces, ese anhelo se manifiesta de forma inesperada: en una mirada que nos despierta, en una palabra que atraviesa el alma, en un momento en que todo parece detenerse y comprendemos, aunque sea por un instante, que la vida es más grande de lo que creíamos.

En el Evangelio encontramos una imagen luminosa de este misterio. En Betania, una mujer rompe un frasco de perfume y lo derrama sobre Jesús. El gesto parece desmesurado, incluso incomprensible para algunos. Pero Jesús lo acoge con una profundidad que sorprende. Y el evangelista añade un detalle que no debemos pasar por alto: «La casa se llenó de la fragancia del perfume» (Jn 12,3).

Cuando el amor de Dios toca verdaderamente un corazón, ocurre algo parecido. El frasco se rompe (quizá las seguridades, quizá las resistencias) y entonces el perfume comienza a expandirse. No hace ruido, no busca protagonismo, pero lo impregna todo.

Así actúa Dios en la vida de quienes se dejan alcanzar por Él. Y así se reconoce también ese anhelo profundo que habita en el corazón: cuando, sin saber muy bien cómo, comenzamos a percibir que la vida entera puede convertirse en una casa llena de su fragancia.

Hay experiencias espirituales que no se pueden explicar fácilmente. Son momentos en los que uno tiene la certeza de que el Señor está obrando algo delicado y

profundo. No siempre hacen falta muchas palabras; basta una presencia, una comunión silenciosa, una especie de complicidad espiritual que solo Dios puede suscitar. En esas horas discretas, uno comprende que el anhelo de Dios no es solo algo que llevamos dentro: es también algo que Él mismo despierta continuamente en nosotros. Como si, en medio de la vida cotidiana, el Señor pasara cerca y dejara tras de sí un rastro de perfume que el corazón reconoce.

La Cuaresma nos invita precisamente a custodiar ese anhelo. No a sofocarlo con distracciones ni a domesticarlo con mediocridades, sino a dejar que crezca, que se purifique, que nos conduzca cada vez más hacia el Señor. Porque cuando el corazón se abre de verdad a Dios, algo cambia también en la casa de la propia vida. El ambiente se transforma, las relaciones se iluminan, la esperanza se vuelve más concreta. No por nuestras fuerzas, sino porque el perfume de Cristo comienza a llenar los espacios que antes estaban vacíos.

Quizá esa sea una de las señales más bellas de que el anhelo de Dios está vivo en nosotros: cuando, casi sin darnos cuenta, nuestra vida empieza a oler a Evangelio.

Y entonces comprendemos que el deseo más profundo del corazón no era otra cosa que esto: que Dios habite en nuestra casa…, y que su perfume lo llene todo.

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