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IES 470- Edición del domingo 15 de marzo de 2026

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470 - Semana del 15 al 21 de marzo de

‘DEJA TUS REDES Y SÍGUEME’

La Iglesia en Sevilla celebra la jornada del Seminario el próximo domingo 22 de marzo

REPORTAJE

El Seminario Menor en Familia, una oportunidad para discernir la vocación PÁG.6

6 marzo | Celebración de la Eucaristía y posterior viacrucis de la Pía Unión en la Casa Pilatos.

7 marzo | Medalla Pro Ecclesia Hispalense a don Diego Roldán, feligrés de la Parroquia Santa María del Alcor, de El Viso del Alcor.

AGENDA

del

8 marzo | Función principal de la Hermandad de la Hiniesta, en el convento de Santa Isabel, de Sevilla.

19 DE MARZO: Eucaristía por la fiesta de San José en la Parroquia de San José, de Dos Hermanas, a las 19.45 h.

20 DE MARZO: Eucaristía por el 50 aniversario de la Congregación Hnos. de la Cruz Blanca. En la Parroquia del Sagrario, a las 18 h.

20 DE MARZO: Concesión del II Premio ‘Cántara de Honor’ en Casa Robles, a las 20.30 h

21 DE MARZO: Función de la Hermandad de Setefilla por el día de la Encarnación. En el Santuario de Ntra. Sra. de Setefilla, de Lora del Río, a las 18 h.

7 marzo | Sesión ordinaria del Consejo Diocesano de Pastoral de Sevilla.
5 marzo | Convenio de colaboración entre la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla y Caja Rural de Utrera para la promoción y difusión de la cultura.
5 marzo | Quinta sesión
Aula Moscati, en la sede de la Fundación Cajasol, de Sevilla.

Cristo, luz para nuestras cegueras

El Evangelio del cuarto domingo de Cuaresma nos presenta el encuentro de Jesús con el ciego de nacimiento, una de las páginas más conmovedoras del Evangelio y, al mismo tiempo, una de las más actuales. No se trata solo de la curación de un hombre privado de la vista corporal; se nos revela también el drama de la ceguera interior y la gracia de la verdadera iluminación. El Señor no se limita a devolver la vista a un ciego: abre el corazón, suscita la fe y conduce al hombre a la adoración. Poco antes había proclamado: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8,12). La curación del ciego confirma con hechos esta palabra. Él es la Luz verdadera, ilumina la inteligencia, purifica la memoria, fortalece la voluntad y orienta la vida entera. Sin Cristo, el hombre puede ver muchas cosas y, sin embargo, no entender lo esencial; puede acumular conocimientos y permanecer ciego para Dios, para sí mismo y para los demás.

El relato evangélico muestra tres posturas ante la luz de Cristo. En primer lugar, los fariseos, que están cerrados en la autosuficiencia. Ven el milagro, pero no creen; oyen al testigo, pero no aceptan la verdad. Después aparecen los padres del muchacho, que adoptan una postura cobarde en lugar dar testimonio claro. Finalmente, el ciego curado, que recorre un camino humilde y valiente: comienza sabiendo poco, pero termina confesando su fe y postrándose ante el Señor. No son pocas las cegueras que hoy tienen lugar en nuestro mundo. Hay ceguera cuando se pretende construir la vida como si Dios no existiera; cuando la criatura se coloca en el centro y convierte su deseo en criterio supremo del bien y del mal; cuando se confunde la libertad con la ausencia de verdad; cuando se llama progreso a lo que empobrece el alma, o cuando se pierde el sentido del pecado. Hay ceguera cuando se justifica la mentira, se hiere la dignidad de la persona y se normaliza lo que destruye a la familia y a la vida humana.

Existe también una ceguera silenciosa: la superficialidad. Vivimos rodeados de pantallas, mensajes, estímulos y opiniones, con el riesgo de perder el gusto por el silen-

cio, la interioridad, la oración y la contemplación. Se mira mucho y se ve poco; se habla mucho y se escucha poco; se está conectado con todos y, al mismo tiempo, se vive interiormente aislado. Falta luz cuando el corazón se habitúa a lo inmediato y ya no se abre a lo eterno. No faltan tampoco las cegueras afectivas y sociales. Es ceguera no reconocer el sufrimiento del prójimo, pasar de largo ante la soledad de los ancianos, la angustia de los jóvenes, la pobreza de tantos hogares y el cansancio de las familias que pasan por dificultades. Es ceguera acostumbrarse al descarte y a la indiferencia. Cuando dejamos de ver al hermano, algo se ha apagado dentro de nosotros.

Y existe una ceguera espiritual particularmente peligrosa: pensar que uno ve, que no necesita conversión. Esa fue la enfermedad de los fariseos. El orgullo cierra los ojos del alma; en cambio, la humildad los abre. Por eso el ciego curado, que parecía el más pobre, termina siendo el más clarividente. Quien reconoce su necesidad de Dios está ya en camino hacia la luz. La Cuaresma es tiempo propicio para dejarnos iluminar por Cristo. También nosotros necesitamos dejarnos tocar por Él y obedecer su palabra. El camino cuaresmal nos conduce a reconocer nuestra oscuridad, a acudir con sinceridad al sacramento de la Penitencia, a volver a la oración, a escuchar la Palabra de Dios, a purificar la mirada y a caminar como hijos de la luz. No basta lamentar las tinieblas del mundo; hay que abrirse personalmente a la luz de Cristo.

Pidamos al Señor que sane nuestras cegueras concretas: la tibieza, la vanidad, la pereza espiritual, la falta de caridad, la impaciencia, la dureza de juicio y la mediocridad en la vida cristiana. Pidámosle ojos para verle en la Eucaristía, para reconocerle en los pobres y para mirar a los demás con misericordia y verdad. Esta semana cada uno ha de preguntarse con sinceridad: ¿qué zonas de oscuridad permanecen todavía en mí? ¿Qué resistencias pongo a la gracia? Que María Santísima, Madre de la Luz, nos acompañe en este camino cuaresmal, que nos enseñe a salir de toda ceguera y a vivir como discípulos del Señor, para que, iluminados por Él, seamos también nosotros luz humilde y clara para nuestros hermanos.

2. ARZOBISPO DE SEVILLA| Actualidad del arzobispo de Sevilla

3. Carta dominical

4. ACTUALIDAD

5. OBISPOS

AUXILIARES

6. REPORTAJE|

Seminario Menor en Familia

8. REPORTAJE|Día del Seminario

10. REPORTAJE|Las familias de los seminaristas

12. LUZ DEL MUNDO| IV Domingo de Cuaresma

14. SAL DE LA TIERRA| Pedro Salado, seminarista

15. PATRIMONIO| V Centenario de la boda de Carlos I e Isabel de Portugal. Capa pluvial, en la Catedral de Sevilla

16. APUNTES DE VIDA ESPIRITUAL| La oración, escuchar a Dios en el Silencio

Director: Leonardo Sánchez Acevedo.

Redacción, edición y diseño: Mª del Pilar Arincón, Alicia Contreras, Pablo F. Enríquez y Karen G. Mendoza.

Colaboradores: Pablo Díez, Miguel Ángel Garzón, Isidro González, Antonio J. Guerra, Federico Jiménez de Cisneros, Miguel Ángel Osuna, Álvaro Pereira y Antonio Rodríguez Babío.

Distribución: Servicio de Comunicaciones (Reprografía) y colaboradoras (Mª Carmen Fernández, Andrea Jiménez, Conchita Jiménez, Encarnación Povedano y Loli Ramírez).

Imprime: Gandulfo Impresores. Depósito Legal: SE-79-1972 ISSN 3010-3126

Esta publicación no se hace responsable de las opiniones vertidas en sus artículos.

Archidiócesis de Sevilla. Plaza Virgen de los Reyes, s/n. 41004. Sevilla. Telf. 954505505, ext. 680, 683 681, 685, 686.

El rey Felipe VI visita a la Virgen de Valme

DOS HERMANAS. - El rey Felipe VI visitó el pasado día 5 Dos Hermanas y Sevilla, con una apretada agenda en la que destacaba su paso por la sede del Centro de Atención

Integral a Personas con Parálisis Cerebral ASPACE, en la localidad nazarena, y la muestra que, con motivo del centenario del nacimiento de Cayetana de Alba, se expone en el Palacio de las Dueñas. Entre ambas citas, el monarca se dirigió al Ayuntamiento y a la Parroquia de la Magdalena, donde se venera la imagen de la Virgen de Valme, protectora de Dos Hermanas.

En declaraciones a los medios diocesanos, el párroco, Manuel Sánchez de Heredia, destacó el interés que el rey mostró en la historia de la devoción a la Virgen de Valme. Tanto él como la junta de gobierno de la hermandad, con su hermana mayor Isabel Caballero al frente, recibieron a la comitiva real en la puerta principal de la parroquia, y le guiaron en un recorrido por el templo. La hermandad regaló al rey la medalla conmemorativa de la coronación de la Virgen y una litografía de la ermita, el lugar donde san Fernando depositó la imagen de la Virgen tras devolver Sevilla a la fe cristiana.

“El rey es un hombre muy amable, sencillo y muy cercano”, apuntó Sánchez de Heredia.

Felipe VI visitó la capilla donde se venera

a la Virgen de Valme y firmó en el libro de oro de la hermandad. Además, contempló la reproducción del pendón de san Fernando que se expone en el templo parroquial y pasó por la capilla de la Hermandad del Santo Entierro. La visita no estuvo exenta de sorpresa para un grupo de feligreses que acababa de participar en la misa y se vieron sorprendidos por la visita del rey, que saludó a todos ellos.

Sevilla acoge el I Encuentro Nacional de los Grupos de Oración del Padre Pío

SEVILLA.- La Archidiócesis de Sevilla acoge el próximo 23 de marzo el I Encuentro de los Grupos de Oración del Padre Pío de España. La cita será en la Parroquia de San Gil Abad, en la calle San Luis de la capital, y comenzará a las cuatro de la tarde con la acogida de los participantes venidos de todo el territorio nacional. A continuación, los organizadores darán la bienvenida a este primer encuentro y se bendecirán los estandartes de los grupos presentes. A las cinco está prevista una exposición del Santísimo Sacramento, acompañada de meditaciones

del sacerdote Luciano Lotti, secretario general de los Grupos de Oración del Padre Pío a nivel mundial.

Más tarde, los participantes se unirán para el rezo del Santo Rosario y el encuentro concluirá con la celebración de la Eucaristía.

Aunque se trata de un acto abierto a todos aquellos sevillanos que quieran sumarse, desde la organización se invita a los grupos de oración del Padre Pío en España a avisar de su participación en este encuentro antes del 10 de marzo, a través del correo centrogruppidipreghiera@operapadrepio.it.

Monseñor Teodoro León Obispo auxiliar de Sevilla

1. 23.02. Viacrucis del Consejo de Hermandades de Los Palacios y Villafranca, presidida por la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Esperanza en la Oración en el Huerto. 2. 24.02. Reunión con el Consejo de Hermandades de Utrera, en el marco de la Visita Pastoral a la Parroquia Santa María de Mesa. 3. 25.02. Misa en la Visita Pastoral a la Parroquia Santa María de Mesa, de Utrera. 4. 26.02. Presentación del Informe de Libertad Religiosa de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, en la casa hermandad de Los Estudiantes. 5. 27.02. Celebración del último día del quinario a Ntro. Padre Jesús Nazareno, de Constantina. 6. 28.02. Confirmaciones en el Parroquia Sagrado Corazón, de Los Palacios y Villafranca.

en Sevilla

El Seminario Menor en Familia, una oportunidad para discernir la vocación

Hace más de diez años que se implantó en la Archidiócesis de Sevilla el Seminario Menor, una oportunidad para niños y adolescentes que sientan la llamada vocacional a edades tempranas.

Desde entonces, la Pastoral Vocacional viene acompañando a estos jóvenes adaptándose a su edad y a las circunstancias de cada uno.

En 2023 se inició una nueva fórmula para los seminaristas menores, que hasta entonces habían vivido como internos. A partir de ese curso se estrenó el Seminario Menor en Familia, una modalidad que posibilita que los seminaristas sigan viviendo en sus hogares, hagan su vida normal, junto a sus padres y hermanos, y asistan a clase en sus propios colegios.

Actualmente son diez los seminaristas menores -de entre 12 y 17 años- en la diócesis hispalense que acuden mensualmente al Seminario durante un fin de semana en el que disfrutan de encuentros, convivencias, oraciones, retiros, actividades culturales y deportivas y visitas a distintas realidades de la Iglesia diocesana. Todo ello les ayuda a crecer tanto a nivel humano como espiritual.

Formación integral

La formación que se ofrece desde la Pastoral Vocacional a estas jóvenes vocaciones es, por tanto, integral. Abarca desde la formación humana, favoreciendo el apoyo formativo en temas académicos e intelectuales; a la formación cristiana, educando en los valores fundamentales de la fe e iniciando a los seminaristas en el trato profundo e íntimo con Jesucristo, y en la devoción a la Santísima Virgen; y, por supuesto, la formación vocacional, ayudando a cada niño o adolescente a discernir la respuesta a lo que Dios le está pidiendo, desde la experiencia de la generosidad y el descubrimiento del prójimo, el amor a los pobres y el servicio desinteresado a la Iglesia.

Además, desde el Seminario se procura un acompañamiento y discernimiento que pueda ayudar a los seminaristas menores a ir iluminando la invitación que han recibido del Señor.

Grupo Samuel

¿Y qué ocurre con los niños menores de 12 años que ya han sentido esa semilla vocacional? Para aquellos que aún no tienen edad para ingresar en el Seminario Menor en Familia, pero tienen inquietudes vocacionales, la Iglesia en Sevilla también tiene una respuesta: el Grupo Samuel, en el que actualmente participan casi una decena de niños.

Se trata de una iniciativa dirigida a infantes desde los 7 años que, sin ser seminaristas menores, quieren pro-

fundizar en su relación con Dios. Este grupo se conformó hace unos años, siguiendo el ejemplo del profeta Samuel, quien en su infancia escuchó la voz de Dios y se mostró disponible a su llamada (“Habla, Señor, que tu siervo escucha”, 1 Sm 3, 10b).

Por este motivo los jóvenes del Grupo Samuel se incorporan al ritmo del Seminario Menor en Familia algunos fines de semana y comparten con los seminaristas menores momentos de oración, Eucaristías, salidas, estudio, juegos y otras dinámicas especiales como convivencias y retiros. Este grupo, además, les da la oportunidad de un acompañamiento espiritual más personalizado.

La familia, el primer Seminario

Desde la Pastoral Vocacional son conscientes de que la primera escuela de fe es la familia. Por ello, invitan a los padres a favorecer un entorno en el que los pequeños se planteen la vocación sacerdotal de forma natural y generosa; en el que se propongan espacios de oración y discernimiento para preguntar al Señor -aun a edades tempranas- qué quiere de ellos; y que tengan también la valentía de acompañar las vocaciones que surjan en sus familias, de la mano del Seminario Menor en Familia.

En esta línea, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ha subrayado en varias ocasiones la importancia del papel de la familia en la maduración de la vocación: “Es necesario cuidar el ámbito familiar, con el fin de recuperarlo como el primer lugar de educación en la fe. El trabajo por las familias y con las familias favorece el nacimiento y la consolidación de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada”.

Día del Seminario 2026

Todos somos sacerdotes por el Bautismo. Sin embargo, Cristo no sólo ha conferido el honor del sacerdocio real a todo el pueblo santo, sino que, también, por un misteriosísimo designio de su amor, ha elegido a hombres de este pueblo, para que, por la imposición de las manos, participen de su sagrada misión: El sacerdote, así, es llamado a ser, por Cristo, con Él y en Él, mediador entre Dios y los hombres: vivir de Dios y con Dios para darlo a los hombres, y vivir con los hombres para llevarlos a Dios. Vivir, como Moisés, en la brecha frente a Dios. Vivir en intercesión. Vivir en Cristo y de la plenitud de su sacerdocio.

Así, el sacerdote experimenta una intimísima invitación de Cristo Jesús a compenetrarse y configurarse de manera muy estrecha con él. Vivir en Cristo, palpitar con Cristo, sentir con Cristo, tener los sentimientos propios de Cristo Jesús, ¡ser Cristo! Ser Cristo ante el Padre y ante los hombres. Que el Padre al mirarle pueda encontrar su Hijo amado en quien se complace; que los hombres al mirarle puedan encontrar el rostro mismo de Dios. Ser, non alther Christus, sed ipse Christus, para que Cristo pueda vivir, actuar, amar, mirar, tocar…, a través de tan pobre instrumento.

El Seminario, así, busca forjar en estos instrumentos, hombres de oración, de trato íntimo con Jesús, de horas de Sagrario, plenamente conscientes de su esencia eucarística (porque en la Eucaristía y ante ella ejercerá su ministerio, su mediación, su intercesión y se configurará con aquello que contempla y con aquello que celebra); hombres cercanos, de escucha detenida y atenta, disponibles y entregados a todos; hombres vitalmente comprometidos con la Verdad (la Verdad de Cristo y la Verdad del Evangelio) como principal forma de caridad para un mundo relativista, sin dejarse llevar por el respeto humano, por las corrientes de pensamiento, por las ideologías; y hombres de cruz, “acostumbrados al sufrimiento, hombres de dolores, porque a peso de gemidos -decía san Juan de Ávila- da Dios los hijos a los que son verdaderamente pastores, a llorar aprenda quien toma oficio de padre, porque como a Cristo costara sangre las almas, han de costar al prelado lágrimas”.

Por todo, si afirmaba acertadamente el santo cura de Ars que el sacerdocio “es el amor del Corazón de Jesús”, podemos entender el Seminario como ese periodo embrionario donde el corazón del seminarista va aprendiendo a latir unísonamente con tan Sagrado Corazón.

Abiertas las inscripciones para el IX Campamento de Monaguillos

SEVILLA.- El Seminario Menor en Familia, junto con la Delegación Diocesana de Pastoral Vocacional, celebra su IX Campamento de Monaguillos el próximo verano. Esta cita más que consolidada en nuestra Archidiócesis tendrá lugar del 29 de junio al 2 de julio en la Hacienda Señorío de Los Cotos, en Monesterio (Badajoz).

Durante esos días se llevarán a cabo diversas actividades formativas y lúdicas siguiendo un hilo conductor común: la vocación particular de cada uno y la llamada universal a la santidad.

Esta propuesta está dirigida a niños y jóvenes desde 3º de Primaria a 1º de Bachillerato que manifiesten inquietud o disposición para profun-

dizar en el discernimiento de su vocación.

El último día se celebrará una misa de acción de gracias por todo lo vivido durante la semana, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor Saiz Meneses. Tras esta tendrá lugar un almuerzo compartido.

Los organizadores recomiendan llevar ropa cómoda, calzado adecuado y útiles personales. Si bien, “conforme se acerque la fecha se facilitará una lista más detallada”, han explicado. Asimismo, han señalado que no está permitido llevar teléfono móvil, pero el equipo del campamento mantendrá contacto constante con las familias y estará disponible para cualquier necesidad.

Juan Nazario Balón Aguilar Seminarista 1er curso

Seminaristas, el valor radical de un sí a Dios

“Ven, sígueme, encuentra en mí la vida en plenitud. Arde con fuerza una voz en mi corazón, un deseo, una inquietud, una sed de plenitud…” Así comienza la canción que Luispo y Ozores han escrito para la campaña de este año del Día del Seminario, y que profundiza en el lema ‘Deja tus redes y sígueme’. Esta letra resume la primera llamada, el síntoma inequívoco de la vocación que ha comprometido la vida de muchos jóvenes que hoy se forman en los seminarios para ser sacerdotes. Aunque la festividad de san José, tradicional referencia de esta jornada nacional, se celebra el 19 de marzo, la jornada central de esta campaña será el domingo siguiente, día 22, en la mayoría de diócesis españolas, entre ellas la Archidiócesis de Sevilla.

El Seminario Metropolitano de Sevilla cuenta en la actualidad con 28 seminaristas (a los que se suman los 13 que se forman en el Redemptoris Mater). Jóvenes de la más variada procedencia que llevan a cabo un intenso discernimiento vocacional durante los seis años que dura su formación para ser sacerdotes.

El Seminario, cuya sede se encuentra en la calle que el consistorio hispalense dedicó recientemente al arzobispo emérito monseñor Juan José Asenjo, junto a la Facultad de Teología San Isidoro, pone a disposición de estos jóvenes un plantel de trabajadores –“la gran familia del

Seminario”, como gustan repetir-, para que nada les falte en esta etapa tan importante de sus vidas. El rector, Andrés Ybarra, explica que en este empeño hay seis personas, entre mantenimiento, cocineras y limpieza, que se suman a la comunidad de hermanas Teatinas, siempre presentes en el día a día de la casa.

Esperanza y confianza

Ybarra destaca dos claves a la hora de definir la situación actual del Seminario. De un lado, la esperanza, porque “hay jóvenes que siguen descubriendo que Jesús les lla-

ma, y se ilusionan con ese Dios que toca sus corazones”. El Señor llama y hay jóvenes que siguen respondiendo en Sevilla, “con ilusión, esperanza y entrega”. La otra clave que destaca el rector es la confianza, “porque el Señor seguirá estando en el horizonte de nuestro camino”. Sus palabras revelan una confianza absoluta en Dios y en la Iglesia, “que está siempre muy atenta a esa realidad del Seminario”, añade.

El contexto social es el que es, pero no por eso se considera en el Seminario que haya que cambiar la formación que reciben los seminaristas para adecuarla a la “lógica del mundo”. La formación que reciben los seminaristas está “muy pensada para el momento que la Iglesia está pasando”, sostiene Andrés Ybarra. “Un momento que habla de Iglesia que sale, y tiene un muy marcado espíritu misionero”, añade el rector.

Evidentemente, en el Seminario también se tiene en cuenta la clave de la sinodalidad, en línea con los tiempos que se viven en la Iglesia. En resumen, Ybarra confirma que los seminaristas reciben una formación que ayuda a vivir “con mucha consistencia y con verdad” el momento por el que la Iglesia pasa ahora. Una Iglesia que sabe muy bien qué perfil debe tener el sacerdote que sirva hoy desde un sí radical a Dios.

Puertas abiertas del Seminario

El Seminario lleva todo el mes de marzo “calentando motores” para llegar a la jornada central de la campaña con los deberes hechos. Son varios los actos y celebraciones

anotados estos días en la agenda del Seminario. Destaca la jornada de puertas abiertas, prevista para el viernes 20 de marzo a partir de las cinco. Durante esa tarde serán los propios seminaristas quienes muestren a los visitantes su hogar, las instalaciones en las que se desarrolla la vida de un candidato al sacerdocio. Tras un recorrido por el centro, tiempo para la merienda, talleres y diversos juegos, hasta las ocho de la tarde, cuando comenzará la vigilia de oración organizada por la Pastoral Vocacional bajo el lema ‘Para quién soy’, con la participación musical de Hakuna.

Vigilias por las vocaciones

Precisamente este lema, ‘Para quién soy’, tomado del Congreso Nacional de Vocaciones que se celebró en Madrid en febrero de 2025, preside las vigilias de oración por las vocaciones que se vienen celebrando en diversos puntos de la geografía diocesana. Están organizadas por el Servicio de Pastoral Vocacional, y están orientadas a descubrir el tesoro vocacional que anida en cada persona, con independencia del encaje que tenga en los diversos ámbitos de la dinámica pastoral diocesana.

La Vida Consagrada, la Delegación de Familia y Vida, y los futuros sacerdotes son los tres sectores a los que se han dedicado las primeras vigilias. En este último caso, además de la que cerrará la jornada de puertas abiertas del Seminario, está prevista otra el 12 de junio, un día antes de las ordenaciones sacerdotales. Previamente, el 11 de abril, se celebrará la jornada del Buen Pastor.

Las familias de los seminaristas hablan: “Su vocación es una bendición para todos”

Cuando un joven decide ingresar en el Seminario no solo es su mundo el que cambia por completo, sino el de toda su familia. Sus padres y hermanos también experimentan una sacudida que recoloca la convivencia, las dinámicas familiares e incluso la propia fe.

Aunque unos padres cristianos recen por las vocaciones sacerdotales, cuando un hijo le dice que va a dejarlo todo porque ha recibido la llamada vocacional al sacerdocio, “nunca estás preparado”, declara José Julio Salado, padre de Pedro, seminarista de primero. “La verdad es que, aunque alguna vez en familia habíamos pensado que este momento se podría producir, en realidad nunca te lo esperas y siempre es una noticia que sorprende y abruma”, añade. No obstante, recuerda que desde el primer momento “le manifesté todo mi apoyo” y le aseguró que si creía que era lo que Dios le pedía, le instó a seguir adelante, “porque todos estaremos a tu lado”.

Sin embargo, Florencia Ruiz, madre del diácono José Manuel Ruiz, no se tomó tan bien la noticia. De hecho, confiesa que “durante muchos días lo pasé bastante mal”. Ahora, en cambio, “lo veo muy feliz y muy contento, y estoy encantada de acompañarlo a todo lo que me pide”.

Esta sorpresa e ilusión también se extiende a los hermanos. Por ejemplo, Francisco Javier Balón, hermano de Juan Nazario (seminarista de primer curso), explica que recibió la noticia de su ingreso en el Seminario “como cualquier hermano se tomaría un nuevo noviazgo de otro hermano: con ilusión y con ganas de conocer a la novia (el Seminario, en este caso)”, bromea. Señala que, además, su hermano “no es ‘novato’ en el tema religioso o vocacional. En él lleva floreciente desde muy temprana edad. Llevaba ya unos años viviendo en una comunidad religiosa como consagrado, por lo que el paso de ésta al Seminario no me sorprendió en absoluto”.

La llamada vocacional de su hermano Juan de Dios (en segundo curso), tampoco sorprendió a Ana Valera, porque este “siempre ha tenido una vida de fe muy activa y en aquellos meses se veía que estaba profundizando aún más”. También dice que para ella “fue una gran alegría, a pesar de que me entristeciera un poco saber que se iría de casa, ya que sabía que su llamada a la vida sacerdotal

De arriba a abajo, Juan de Dios Valera y su hermana Ana; Juan Nazario Balón junto a su hermano Francisco Javier; José Manuel Ruiz y su madre, Florencia.

es una bendición tanto para él como para nosotros, su familia”. Ciertamente, “todos nos hacíamos partícipes, de algún modo, con él en el camino que emprendía y asumíamos aquello como una bendición de Dios a toda la familia”, coincide el padre de Pedro Salado.

Dios es el que llama

Está claro que la vocación es un don y Dios es siempre quien llama. Si bien, también es cierto que la familia es el primer Seminario. Esto se refleja en la infancia y educación de los seminaristas que, en su mayoría, han recibido la fe cristiana en el seno familiar.

“La fe es algo consustancial en nuestra familia. Desde nuestro matrimonio hemos intentado que nuestra casa sea un hogar cristiano, donde la fe se viva con naturalidad, donde Dios esté presente en nuestro día a día”, reconoce José Julio. La madre de Juan Nazario también se preocupó por favorecer la educación religiosa de sus hijos, “animando constantemente, criando en la fe, apoyando, escuchando…”, recuerda Francisco Javier. Igualmente, Ana sostiene que “en casa siempre hemos tenido una vida activa de fe y creo que eso le hizo -a su hermano- sentirse seguro a la hora de dar el paso de ingresar en el Seminario”.

El Seminario, una extensión de la familia

Otro aspecto en el que coinciden los allegados de los seminaristas es que “el Seminario es una gran familia” y en que no pierden un hijo, sino que ganan muchos más. Además, la implicación de las familias es constante, participando en las distintas actividades que desde el Seminario se proponen: el día de la familia, jornada de puertas abiertas, oraciones vocacionales mensuales, etc.

Ana destaca también el “crecimiento tanto a nivel formativo como espiritual” que ha experimentado su hermano en estos años como seminarista. En esta línea

se expresa Francisco Javier, que ve a su hermano “¡en su salsa! Muy contento, tanto con el grupo como con la formación; creciendo personal y espiritualmente”. Los padres de Pedro también agradecen “la acogida y el cariño con el que nuestro hijo es tratado por los formadores y compañeros”, y resaltan cómo esta etapa les está permitiendo conocer distintas realidades eclesiales: “La Iglesia es una, pero a la vez plural, y vemos en nuestro hijo la alegría con que va descubriendo esos otros espacios donde la Iglesia está presente y el enriquecimiento personal que esto produce”.

“El ciento por uno”

Las familias de los seminaristas están de acuerdo en que, ante la llamada vocacional de un joven, “hay que apoyarle y permanecer a su lado. Y lo más importante: rezar por él”, apunta Ana, insistiendo en que la vocación es un regalo de Dios no solo para el seminarista sino para todos los que le rodean. De igual forma opina Florencia, que asegura sentirse “muy feliz y orgullosa de mi hijo, y si ese es su camino, aquí estará su madre para acompañarlo”. A lo que Francisco Javier agrega que este es un “proceso de discernimiento muy bonito. Y no es definitivo -necesariamente-. Si viera que no es su vocación, no hay problema. Lo que de allí se lleve (la formación y la experiencia), se lo llevará al lugar donde Dios le ponga”. Y aunque “cuando recibes la noticia, al principio puede desconcertar y dar vértigo”, advierten los padres de Pedro, “una vez comienzan este camino, comprendes cuánto están ganando siguiendo a Cristo”. Esto, que puede sonar a frase hecha, “lo ves, lo vives y lo notas de forma real en tu hijo cada día y terminas compartiendo con él esa alegría”. Por eso, animan a otras familias a “no tener miedo a Dios, a confiar en Él y a tener la seguridad de que Él, siempre y a manos llenas, nos devuelve el ciento por uno”.

De izquierda a derecha, Pedro Salado y su familia; Juan Nazario Balón y a su hermano Francisco Javier; José Manuel Ruiz y su familia, junto al arzobispo de Sevilla, monseñor Saiz Meneses.

Lecturas del Domingo - 15 de marzo -

Primera lectura Samuel 16, 1b. 6-7. 10-13a

David es ungido rey de Israel

En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: «Llena tu cuerno de aceite y ponte en camino. Te envío a casa de Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mí». Cuando llegó, vio a Eliab y se dijo: «Seguro que está su ungido ante el Señor».

Pero el Señor dijo a Samuel: «No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura, porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, más el Señor mira el corazón».

Jesé presentó a sus siete hijos ante Samuel. Pero Samuel dijo a Jesé: «El Señor no ha elegido a estos». En-

Salmo responsorial Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

tonces Samuel preguntó a Jesé: «¿No hay más muchachos?». Y le respondió: «Todavía queda el menor, que está pastoreando el rebaño». Samuel le dijo: «Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa mientras no venga».

Jesé mandó a por él y lo hizo venir. Era rubio, de hermosos ojos y buena presencia. El Señor dijo a Samuel: «Levántate y úngelo de parte del Señor, pues es este» . Samuel cogió el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu del Señor vino sobre David desde aquel día en adelante.

- El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.

- Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.

- Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.

- Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por los años sin término.

Segunda lectura Efesios 5, 8-14

Levántate de entre los muertos y Cristo te iluminará.

Hermanos: Antes erais tinieblas, pero ahora, sois luz por el Señor. Vivid como hijos de la luz, pues toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz. Buscad lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciándolas.

Evangelio según san Juan 9, 1- 41

Pues da vergüenza decir las cosas que ellos hacen a ocultas. Pero, al denunciarlas, la luz las pone al descubierto, descubierto es luz.

Por eso dice: «Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo te iluminará».

En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)». Él fue, se lavó, y volvió con vista.

Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?». Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le parece». Él respondía: «Soy yo».

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». Él contestó: «Que es un profeta». Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?». Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es».

- Álvaro Pererira, sacerdote -

La Cuaresma nació como tiempo de preparación de los catecúmenos para recibir el Bautismo en la Vigilia Pascual. El Evangelio de hoy era explicado a los candidatos como una de las catequesis previas. Así como el ciego de nacimiento fue sanado por Jesús, también los neófitos iban a ser iluminados en la Pascua. Las aguas de Siloé eran figura del Bautismo.

Además, el milagro realizado por Jesús es descrito como una nueva creación. Al igual que Dios formó a Adán del polvo de la tierra y exhaló sobre él un aliento de vida (cf. Gén 2,7), así también Jesús “escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y se lo untó en los ojos al ciego” (Jn 9,6). El cristiano, como el ciego sanado, se convierte de este modo en una nueva criatura, rescatada del pecado y de la muerte.

El nuevo discípulo, a diferencia de los padres del ciego, que actúan movidos por el miedo, cree en Jesús como Señor y cobra fuerzas para dar testimonio de él,

Apuntes para orar con la Palabra

a pesar de las insidias de los judíos. El proceso de la fe se completa: el hombre, necesitado de salvación, es curado-bautizado, recibe el don de la fe y da un testimonio valiente de Jesús, hasta llegar a identificarse con su destino sufriente.

La carta a los Efesios desarrolla también la metáfora de la luz en un claro contexto Bautismal. El bautismo conduce a abandonar las obras estériles de las tinieblas y a producir los frutos de la luz: bondad, justicia y verdad. La frase final recoge una hermosa sentencia que quizá se proclamaba a los neófitos: “Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz”.

En la primera lectura y en el salmo aparece otro tema bautismal: la unción con aceite del rey David y del orante que se sabe cuidado por el Buen Pastor. Iluminados y ungidos: esta es la nueva condición que Cristo resucitado nos regalará en la Pascua.

1. Dios prefiere al pequeño, a David. Dice Samuel que “el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón”. ¿En qué te fijas tú?

2. Lee la segunda lectura: en este tiempo de conversión, ¿caminas como hijo de la luz o tomas parte en las obras de las tinieblas?

3. “Fíjate en el itinerario de fe que recorre el ciego. ¿Cuáles son sus etapas?

Lecturas de la semana

Domingo 15

IV Domingo de Cuaresma

Lunes 16

Is 65, 17-21; Sal 29; Jn 4, 43-54

Martes 17

San Patricio, obispo

Ez 47, 1-9.12; Sal 45; Jn 5, 1-16

Miércoles 18

San Cirilo de Jerusalén, obispo y doctor de la Iglesia

Is 49, 8-15; Sal 144; Jn 5, 17-30

Jueves 19

Solemnidad de San José, esposo de la Bienaventurada Virgen María

Día y colecta del Seminario

2 Sam 7, 4-5a. 12-14a. 16; Sal 88; Rom 4, 13. 16-18. 22; Mt 1, 16. 18-21. 24a o Lc 2, 41-51a

Viernes 20

Abstinencia

Sab 2, 1a. 12-22; Sal 33; Jn 7, 1-2. 10. 25-30

Sábado 21

Jer 11, 18-20; Sal 7; Jn 7, 40-53

IV SEMANA CUARESMA. IV SEMANA SALTERIO (Ciclo A. Par)

Adoración eucarística

Jubileo circular en Sevilla (capital): Días 14-16; capilla de la Trinidad, en la Basílica de Mª Auxiliadora;

Diariamente: Capilla de San Onofre (Plaza Nueva), las 24 horas; convento de Sta. María de Jesús (c/ Águilas); Parroquia de la Concepción Inmaculada (c/ Cristo de la Sed); Parroquia de S. Bartolomé (c/ Virgen de la Alegría); Parroquia de las Stas. Justa y Rufina (c/ Ronda de Triana, 23-25); Parroquia de la Anunciación de Ntra. Sra. y San Juan XXIII (Pza. S. Juan XXIII), iglesia de San Antonio Abad (c/ Alfonso XII, 3).

Jubileo circular en Écija: Días 15-17, Santa Cruz (40 horas); 18-20, La Merced (Q. Exaltación); 21-23, San Francisco.

PEDRO SALADO

Seminarista

El Seminario no es la meta, sino el punto de partida

La llamada vocacional de Pedro fue “un proceso, un camino”. Nació en el seno de una familia cristiana que le educó en la fe y por medio de las hermandades mantenía una vida cristiana activa, acercándose con frecuencia a los sacramentos. Destaca especialmente la Hermandad de los Estudiantes, de la que era prioste, y de la Macarena, en la que pertenecía al cuerpo de acólitos y al grupo joven, además de estar a cargo de la formación de los monaguillos. También estaba muy vinculado a la Hermandad de la Inmaculada de Umbrete por tradición familiar. “Personalmente -apunta- encontré en las hermandades un espacio donde compartir la fe con otros jóvenes, en el que hice muchos amigos que aún hoy perduran”.

Discernimiento

Recuerda cómo cuando terminó la carrera y empezó a trabajar en un despacho de abogados, algo que siempre había deseado, no se sentía plenamente feliz. “A partir de ese momento, cada vez que tenía un rato de oración le preguntaba al Se-

ñor qué me pasaba. Entonces la idea del sacerdocio fue apareciendo”. Al principio no le dio mucha importancia, pero esa llamada persistía cada vez con más fuerza en su oración. Decidió hablar con un sacerdote para que le orientase en este camino “nuevo para mí” y comenzó, junto al director espiritual de Los Estudiantes, Pablo Guija, un discernimiento más profundo: “A medida que pasaba el tiempo, veía de forma más clara que, al menos, tenía que intentarlo; que si no tomaba la decisión de profundizar en la llamada al sacerdocio, podría quedarme con esa duda para siempre”. Ingresó hace dos años en el Seminario, que no considera el final del camino, “sino casi el principio”, donde el Señor le ha ido “confirmando su llamada”.

Durante su discernimiento vocacional confiesa que le inquietaba dejar todo lo que había hecho anteriormente: la carrera, el trabajo… Pero tuvo claro que “tenía que fiarme del Señor, ponerme en Sus manos y confiar”. Su familia también fue un gran apoyo. Al respecto, agrade-

-Sevilla, 1999 | Estudió Derecho | Seminarista de 1º Curso

ce las oraciones de aquellos que le rodean, ya que “se nota cómo esa oración me ayuda en el día a día”.

¡Confía!

Es la exhortación que hace este seminarista a otros jóvenes que sienten la llamada vocacional. Aunque a veces es “difícil dar un paso así, porque implica salirse de lo común e incluso ir contracorriente, al final está en juego aquello que te hace feliz y que te hará vivir plenamente”. Además, Pedro hace hincapié en la confianza en el Señor y en la Iglesia, “el medio que Dios ha puesto para que descubramos qué quiere en nuestra vida”. Igualmente, recomienda hablar con algún sacerdote con el que poder expresar sus dudas.

Finalmente, Pedro insta a todos los sevillanos a rezar por las vocaciones al sacerdocio, especialmente, pidiendo “valentía para aquellos que se plantean dar el paso y perseverancia para los seminaristas”.

V CENTENARIO DE LA BODA DE CARLOS I E ISABEL DE PORTUGAL: CAPA PLUVIAL

Catedral de Sevilla

Antonio Rodríguez Babío, delegado diocesano de Patrimonio Cultural

El 11 de marzo de 1526 tuvo lugar en el Alcázar de Sevilla la boda del emperador Carlos I de España y V de Alemania con Isabel de Portugal, cumpliéndose por tanto 500 años de este acontecimiento histórico. La comitiva pasó por la Catedral, donde se conserva esta valiosa capa pluvial, que fue usada en la coronación del emperador.

La coronación del emperador Carlos V tuvo lugar en Aquisgrán el día 23 de octubre de 1520, usándose en dicha ceremonia esta capa pluvial que llegó a Sevilla seis años más tarde con motivo de su boda con Isabel de Portugal y, según la tradición, fue regalada por el emperador a la Orden de Santiago, conservándose en la iglesia de Santiago de nuestra ciudad, donde permaneció hasta su restauración en el Instituto Andaluz de Patrimonio

Histórico entre los años 2004 y 2008, tras la cual fue trasladada a la Catedral hispalense.

Fue realizada en talleres flamencos en torno a 1508, ya que esta fecha aparece en la caída lateral izquierda de la cenefa, como señala la conservadora de bienes muebles de la Catedral de Sevilla, Ana Isabel Gamero González, a quien agradecemos los datos proporcionados.

Aparte de su alto valor histórico, la pieza presenta un intrínseco valor material; está confeccionada en brocatel de seda de un tono entre amarillo y naranja con hilos metálicos dorados, que presenta una decoración de flores, granadas y otros motivos vegetales. La cenefa, también denominada orfre, está decorada por capillas que presentan elementos decorativos propios del Gótico tardío del norte de Europa, con figuras de santos bordados

con gran riqueza. En el lado derecho encontramos un santo guerrero con armadura y portando un estandarte, un obispo, el cual al no presentar atributos iconográficos propios tampoco podemos identificar y un pontífice, probablemente san Gregorio Magno. En la caída lateral izquierda la tradición ha querido identificar las santas que aparecen con santa Juana de Arco, atada al tronco de un árbol, santa Isabel de Hungría, coronada de flores, y santa Elena, con corona y apoyándose en una cruz.

El capillo por su parte recoge la escena de la Coronación de la Virgen, en la que descubrimos a la Madre de Dios con el Niño Jesús en sus brazos, rodeados de ángeles. La Virgen, que aparece rodeada de un esplendor dorado y con la media luna a sus pies, viste un rico manto decorado de estrellas y perlas, mientras que el Niño sostiene en su mano izquierda una fruta. Destaca igualmente la traveta o zona del cuello, con tres ángeles portando una filacteria y dos jarras de azucenas a cada lado.

El uso de perlas y de hilos metálicos de oro y plata, junto con la complejidad del bordado en realce, que dota de volumetría a las figuras representadas, así como los detalles de la ejecución, nos sitúan ante una obra maestra del arte textil europeo del siglo XVI.

Monseñor Teodoro León Obispo auxiliar de Sevilla

LA ORACIÓN, ESCUCHAR A DIOS

EN EL SILENCIO

La oración cristiana es, ante todo, una experiencia de encuentro. No comienza con nuestras palabras, sino con la iniciativa de Dios que sale a nuestro encuentro y desea hablarnos. En un mundo lleno de ruido, de prisas y de estímulos constantes, la Cuaresma —y, en general, toda la vida espiritual— nos invita a redescubrir el valor del silencio como espacio privilegiado para escuchar a Dios.

Orar es, ante todo, escuchar. Vivimos en una cultura que teme el silencio. Lo llenamos de sonidos, de pantallas, de actividad constante. También podemos llenar así nuestra vida cristiana. Sin embargo, la Cuaresma nos recuerda que el desierto no es vacío, sino encuentro. Es el lugar donde el Señor habla al corazón y lo atrae con lazos de ternura.

El silencio verdadero no es ausencia de ruido exterior solamente; es una decisión interior de abrir espacio. Es hacer sitio al Tú de Dios. Cuando el creyente se coloca ante Él sin máscaras, sin discursos preparados, sin pretensiones, comienza algo nuevo. La oración se vuelve simple. Ya no es acumulación de palabras, sino presencia. Permanecer. Dejarse mirar.

Hay un momento en que el yo, tan acostumbrado a afirmarse, se descubre necesitado. Y en ese reconocimiento se produce un giro decisivo: comprendemos que la vida no se sostiene por nuestras fuerzas, sino por un Amor que nos precede. La oración silenciosa nos devuelve a esa verdad esencial: somos amados.

A veces el Señor no responde con ideas claras ni con emociones intensas. Responde con paz. Con una certeza suave que se instala en el alma. Es como si, en lo más hondo, alguien pronunciara nuestro nombre con delicadeza. Esa experiencia, aunque discreta, transforma la existencia. Porque quien se sabe llamado por su nombre ya no camina solo.

Escuchar a Dios en el silencio es aceptar que la vida entera puede resumirse en un abrazo. No un abrazo sentimental, sino el abrazo firme y misericordioso del Padre que sostiene, corrige, levanta y envía. En la oración aprendemos que no estamos frente a una idea, sino ante un Dios vivo que nos sale al encuentro.

Escuchar a Dios transforma la vida. La oración auténtica no nos aleja del mundo, sino que nos devuelve a él con una mirada nueva. Quien escucha a Dios aprende a escuchar también a los demás, a vivir con mayor paciencia, a discernir mejor sus decisiones. La Palabra acogida en el silencio se convierte en luz para el camino y en criterio para la vida.

Desde una sensibilidad abierta al Espíritu, sabemos que ese silencio no es pasividad. Es disponibilidad. Es dejar que el Espíritu Santo ore en nosotros con gemidos inefables. Es permitir que el corazón de piedra se ablande y vuelva a latir al ritmo de Dios. Cuando el alma se rinde a ese movimiento interior, algo se enciende. No hace ruido, pero ilumina.

La auténtica oración nunca nos encierra en nosotros mismos. Al contrario, ensancha el corazón. Quien ha estado en silencio ante Dios aprende a mirar a los demás con más compasión. Porque ha experimentado primero la compasión divina sobre su propia fragilidad.

En la Cuaresma, el silencio orante nos prepara para reconocer la voz de Dios que nos llama a la conversión y a la vida nueva. No es un silencio estéril, sino fecundo. En él se gestan las decisiones importantes, se curan las heridas interiores y se renueva la confianza.

Escuchar a Dios en el silencio es, en definitiva, un acto de amor. Es creer que Dios tiene algo que decirnos, que su Palabra es vida y verdad. Cuando aprendemos a callar para escuchar, la oración se convierte en encuentro transformador, y el corazón descubre que Dios ha estado siempre hablando, esperando que le diéramos espacio. Que el Espíritu Santo nos conceda el don de esa escucha profunda. Que aprendamos a callar para que Dios hable. Y que, abrazados por Él, caminemos hacia la Pascua con el corazón encendido y la vida transformada.

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IES 470- Edición del domingo 15 de marzo de 2026 by ARCHIDIOCESIS DE SEVILLA - Issuu