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La soledad construida

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Torre de Guadalmesí, Tarifa La torre de Guadalmesí es una torre almenara ubicada en la orilla norte del estrecho de Gibraltar. Fue mandada a construir por Luis Bravo de Laguna y acabada en 1588, durante el mandato de Felipe II. Se encuentra sobre un saliente costero, junto a la desembocadura del arroyo Guadalmesí, del que toma el nombre. Esta ubicación estratégica, además de permitir la vigilancia y la defensa, pretendía evitar el aprovisionamiento de agua de los buques enemigos, siendo éste el único lugar de la zona donde era posible hacerlo. Establece un contacto visual con la torre del Fraile, en Algeciras, permitiendo encadenar señales de humo en caso de amenazas. Representa un gran ejemplo de torre de vigilancia troncocónica, tipología más habitual dentro de estos sistemas costeros. También posee un notable alambor en su base, sobre un plinto, lo cual realza su volumen al verse dotado de un gran basamento. Con sus 18m aproximados de altura, tiene un porte colosal, incluso generalizando entre todas las tipologías militares excluidas de fortalezas y conjuntos. Su diámetro de base inicial y máximo es de unos 12m, que disminuye hasta los 10m en su cuerpo sólido. Después, el volumen es un cono truncado casi cilíndrico (debido a su leve ataluzado de los muros) hasta la azotea, donde culmina con 9.40m de diámetro. Su tercio inferior, coincidente con el cambio de ángulo, es totalmente macizo, quedando el acceso a la torre a 5.50m de altura sobre la cota de terreno. Sobre esta mole rocosa se suceden dos estancias abovedadas, y finalmente la azotea. La comunicación entre todas ellas era realizada mediante una estrecha escalera helicoidal, cuyo cilindro queda embutido en el propio muro, junto al hueco de acceso. La primera estancia es de mayor altura y menor anchura, debido al mayor espesor de los muros perimetrales, soportando unas cargas verticales superiores a las de la planta siguiente. En este nivel hay un único hueco: el de la entrada, orientado a norte, por lo que debía poseer una atmósfera realmente apagada. La segunda estancia es menos alta y más ancha. Una única apertura, mirando hacia el mar, es la segunda y última perforación en las paredes de la construcción. Esta escasez de número y tamaño de huecos potencian la apariencia masiva y hermética del volumen. Finalmente, la azotea queda como observatorio absoluto del edificio. En ella sólo destacan el castillete de la escalera y una ladronera o matacán, situado justo sobre la entrada a la torre. El material constructivo utilizado en casi toda la torre son enormes sillarejos, colocados en hiladas horizontales más o menos regulares. Conviene destacar la existencia deun formato de mampuesto particular, mucho más horizontal, que corona cada cambio de ángulo en los muros, quedando además sobresaliendo varios cm en la azotea, bajo el pretil. En las dos aperturas de las fachadas pueden observarse algunos sillares dispuestos de forma adintelada El ladrillo, con bastante seguridad, fue únicamente utilizado en las bóvedas y paramentos de remate, como los de la ladronera y el castillete en cubierta. De las bóvedas puede decirse que, por tradición constructiva y por la propia forma de la planta del edificio, se ejecutarían de manera que el resultado en ambas fuese una semiesfera de diferentes diámetros según la planta. El antiguo acabado de la torre era un enlucido continuo. Pueden observarse restos actuales de este acabado claro en las fotografías de los muros.

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Sección tipo Fuente base: www.es.wikipedia.org Fuente: dibujo del autor


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La soledad construida by Antonio Castro González - Issuu