El trabajo informal en el Perú
Afecta a cerca del 71% de la fuerza laboral, lo que significa que 7 de cada 10 trabajadores carecen de beneficios como seguro de salud, gratificaciones, CTS o aportes de pensiones. Esta problemática frena el desarrollo del país, concentrándose fuertemente en jóvenes
El trabajo informal se refiere a todas aquellas actividades económicas que no están registradas ante el estado, es decir, son trabajos que no cumplen con las normas laborales establecidas. Las personas que trabajan en este sector no tienen contrato, no tienen beneficios como seguro de salud, vacaciones pagadas, ni pensión para su futuro.


¿Por qué existe tanto trabajo informal en el Perú?
Muchas personas buscan trabajo en empresas o instituciones, pero no logran conseguirlo. Ante esta situación, no les queda otra opción que generar sus propios ingresos. Por ejemplo, una persona puede empezar a vender comida en la calle o productos en un mercado informal para poder sostener a su familia.
Otra causa importante es el bajo nivel educativo. No todas las personas han tenido acceso a empleos formales. Muchas veces, los trabajos formales exigen estudios o capacitación que no todos pueden cumplir.
También debemos considerar la burocracia y los altos costos para formalizarse. Para muchos pequeños emprendedores, registrar un negocio implicar tramites largos, pagos y requisitos que resultan complicados. Esto desmotiva a las personas y hace que prefieran mantenerse en la informalidad.


¿Qué se puede hacer para reducir el trabajo informal en el Perú?
Para reducir el trabajo informal en el Perú se requiere una estrategia integral que abarque reformas estructurales y laborales. Acciones clave incluyen reducir los altos costos y la burocracia para la creación de empresas (como las MYPE), flexibilizar normas laborales rígidas para adaptarlas a la realidad empresarial, y mejorar la productividad mediante capacitación y acceso a tecnología
Para abordar este desafío de manera más efectiva, es necesario implementar acciones en varios frentes:
Flexibilización de beneficios sociales: Adaptar beneficios (CTS, vacaciones, AFP) de forma progresiva según el tamaño de la empresa para disminuir el costo fijo inicial.
Simplificación tributaria: Establecer impuestos basados en utilidades empresariales o escalas progresivas para trabajadores independientes.
Capacitación y educación: Cerrar las brechas de capital humano mejorando la calidad educativa y la formación técnica para que los trabajadores puedan acceder a empleos de mayor valor.
Incentivos financieros: Otorgar facilidades de crédito y apoyo tecnológico a las micro y pequeñas empresas (MYPE) para que puedan formalizarse sin quebrar en el intento.

El ingreso real de los trabajadores no formales no solo ha decaído en los últimos años, sino que los ajustes del sueldo los dejan en situaciones más vulnerables
El observatorio laboral y fiscal de la Universidad Javeriana alertó por que la discusión del salario mínimo deja por fuera los riesgos para los trabajadores informales. Señalan que en los últimos años los ajustes no han representado una mejora significativa en los ingresos de los empleados, ni tampoco han impactado la estructura salarial.
Por el contrario, los balances muestran que cada vez los trabajadores reciben menos ingresos, datos que se contrastan con los balances entre 2013 y 2023. Pero, el mayor déficit lo sentirían los informales, teniendo en cuenta que hace una década el ingreso medio de esos trabajadores representaba 93% del sueldo legal, y con la tarifa del año pasado, el monto cayó a 78%.
“Un aumento del salario mínimo sin intervenciones estructurales que fomenten la formalización y mejores condiciones laborales podría agravar las disparidades. Es fundamental tener en cuenta que los trabajadores informales, que incluyen en su mayoría a mujeres y a personas de zonas rurales, representan uno de los grupos más vulnerables del país”


