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HISTORIA GRAMATICAL 222

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Dedicatoria

A quienes han amado con tanta fuerza y que el silencio fue lo único que les quedó cuando el amor se rompió.

A quienes aprendieron desde la traición que el verdadero miedo no siempre llega con amenazas, sino disfrazado de afecto… en la sonrisa de quienes más amamos.

A nuestras familias, por sostenernos sin pedir explicaciones.

Y a quienes, a pesar de su dolor se atreven a mirar su reflejo y seguir caminando.

Lino y María Chica

Editorial: Gramatichicas

Prólogo

A veces, el silencio no es ausencia… es un grito que nadie escucha. Es el eco de lo que callamos por miedo, por amor o simplemente por no rompernos del todo.

En Tras el reflejo del silencio, Camila no solo busca justicia.

Busca reconstruirse entre los pedazos de una vida que se derrumbó.

Esta historia nos invita a acompañarla a través de una red de secretos, corrupción y dolor, donde la verdad no libera sin antes desgarrar.

Acompañar a Camila en él relato no es solo seguir pistas, es sentir cada duda, cada rabia, cada paso que la acerca a su verdad… porque hay juicios que no se celebran en los tribunales, sino en el rincón más honesto del alma

Bienvenidos

No se trata solo de leer, sino de sentir.

Advertencia: Este espejo no refleja lo que ves… sino lo que ocultas.

TRAS EL REFLEJO DEL SILENCIO

Camila es una funcionaria pública, que ejerce su cargo como fiscal en la ciudad de Guayaquil, ella es una mujer decidida, ama su trabajo tanto como ama a Ernesto, su pareja desde hace cinco años. Una tarde, al llegar a casa, encontró la puerta entre abierta. Todo estaba desordenado, cosas rotas como si hubiera habido una especie de pelea entonces, llamo a Ernesto esperando que el estuviera bien y que solo se trate de un simple robo, pero fue todo lo contrario…. ¡Ernesto estaba muerto, en el suelo! ella no comprendía que sucedía. Su mundo se desmoronó entre lágrimas y desesperación llamo a la policía y relato lo que había pasado pensó que fue un robo, pero cuando Camila se dirigió a su recamara. Había un mensaje escrito con marcador rojo en el espejo del baño que decía: 'Al final, todo se paga'. Ese detalle, tan fuera de lugar, encendió una alarma en su cabeza.

Camila no pudo controlarse ni quedarse quieta. Comenzó a revisar las cosas de Ernesto, sus papeles, su computadora y en medio de la búsqueda por encontrar la respuesta, fue ahí donde se topó con archivos que hablaban de una red de corrupción ligada a una organización que operaba desde hace años en la costa ecuatoriana. Al parecer, Ernesto había estado investigando por su cuenta. Lo que más le dolió fue ver correos donde él dudaba en contarle lo que sabía, por miedo a que ella también corriera peligro. Entonces Camila entendió que su muerte no fue casual. Era un mensaje... para ella, para callar su silencio.

Una noche a escondidas, Camila decidió seguir las pistas y rastros que encontró en aquello archivos. Visitó oficinas viejas, habló con exfuncionarios, recogió evidencia y continuo con todo lo que Ernesto había encontrado en su investigación secreta. Las pistas apuntaban a nombres conocidos, incluso a personas cercanas a ella. ¿estaría en lo correcto? ¿será una información correcta? cada vez que tocaba una puerta para avanzar con su investigación y dar con el asesino de su amado esposo Ernesto, alguien intentaba cerrarla con amenazas. En medio de todo eso, reapareció alguien que no esperaba: Angela, pero ¿Quién era Angela? Angela es la mejor amiga de ambos desde la adolescencia. Pero ¿Qué le pasaba a Angela? ¿ya no era la misma? estaba distinta, fría y distante como si llevara años arrastrando odio. Camila sintió un nudo en el estómago. Algo no encajaba con su regreso repentino, pero eso no distraía a Camila de su objetivo... encontrar al asesino de su amado Ernesto.

Con el paso de los días, Camila encontró más pruebas, y cada una de ellas la acercaba a una traición, pero ¿Qué tipo de traición? Acaso ¿una infidelidad? Un

día, recibió un sobre sin remitente: dentro de él había ¡fotos de Ernesto con Paula! Tenían fechas con tan solo unas semanas antes de su muerte. La rabia consumió a Camila, pero también la duda. ¿Estaba Ernesto engañándola? ¿O Paula se estaba vengando por algo del pasado? En su cabeza, los recuerdos se mezclaban con preguntas sin respuesta. Ya no era solo una investigación para revelar al culpable de la muerte de Ernesto... se convirtió en algo más profundo.

Todo estalló cuando Camila citó a Angela en una casa abandonada, lejos del centro. Quería respuestas, y ella las tenía. Entre gritos y lágrimas, Angela

confesó y le dijo a Camila que Ernesto descubrió que ella era parte de la red y quiso proteger a Camila alejándose, pero Angela se sintió traicionada porque Ernesto no se quedaría callado antes ese delito, lo enfrentó y, en un momento de furia, lo empujó. Él cayó, se golpeó la cabeza... y murió. Paula lo encubrió todo con la ayuda de otros miembros. No quería matar a Ernesto, pero lo hizo por accidente. Camila sintió que el piso se le movía, se sintió confundida no esperaba todo esto ni se lo imaginó, Angela había sido quien envió las fotos con Ernesto ya que la culpa y el recuerdo de haber acabado con la vida de su mejor amigo no la dejaban tranquila. Así que guío a Camila hasta la verdad ya que ella no tenía el coraje ni la valentía de enfrentarla.

Finalmente, Camila llamó a la policía. Entregó las pruebas y con ella a su mejor amiga de la infancia Angela, aunque eso le rompiera el corazón debía de hacerlo. No lo hizo por venganza, sino porque sabía que era lo correcto. El caso cerró semanas después. La prensa cubrió todo allí fue donde Camila se dio cuenta que la corrupción en su país está cada día peor, evitó hablar por su seguridad. Se quedó en Guayaquil, intentando seguir adelante con su trabajo y con su vida. Cada noche, frente al espejo donde había empezado todo, se recordaba a sí misma que la traición siempre llega de la persona menos esperada.

En los días siguientes de la confesión, Camila se encerró en sus propios pensamientos. Pasaba noches en vela revisando cada detalle una y otra vez, buscando rendición de documentos, informes memorias. Una mañana muy fría. Camila recibió una carta sin remitente ni firma, dentro de ella había una foto

antigua de los tres: Angela, Ernesto y Camila, en un bello parque con una sonrisa en sus rostros como si el tiempo no hubiera roto nada. Atrás de la foto había un mensaje escrito: “Perdón no es olvido, pero sí es el primer paso para sanar.” Esta frase quedo grabada en la mente de Camila como un tatuaje. Fue ahí que Camila entendió que, aunque no pueda borrar el pasado, si puede reconstruir su camino desde la verdad.

Fin.

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HISTORIA GRAMATICAL 222 by ANGELICA ANAHI INDACOCHEA CHIRIGUAYA - Issuu