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Exponotas 84

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Veronique Chavane Regional Expert IPD Hub Ecuador

Natalia Gutiérrez Jaramillo Presidenta Acolgen y del Consejo Gremial Nacional

Nicolás Contreras Gerente Asuntos Externos y Ambientales de Corona

La sostenibilidad ya no es solo un valor agregado: hoy define el acceso a mercados y en ella se juega el futuro del comercio exterior.


4 Editorial

Exportar para crecer: Una agenda de Estado para la próxima administración

Javier Díaz Molina, presidente Ejecutivo Analdex

10 Análisis jurídico

Un reto que apenas comienza Diego Rengifo García, vicepresidente Técnico Analdex

13 Edición central

S.O.S.TENIBILIDAD Un nuevo pasaporte verde: La economía circular como eje de competitividad en el comercio exterior Nicolás Contreras, gerente de Asuntos Externos y Ambientales de Corona La sostenibilidad “es negocio” para acceder al mercado europeo Veronique Chavane, regional Expert – IPD Hub Ecuador

La sostenibilidad energética: la base del desarrollo y la competitividad Natalia Gutiérrez Jaramillo, presidenta de Acolgen y del Consejo Gremial Nacional

Comercio internacional, innovación y Objetivos de Desarrollo Sostenible: una agenda integrada para la competitividad y la transformación productiva

20 Análisis

Álvaro Forero, director de Proyectos Especiales Analdex

24 Analdex en las regiones

Sostenibilidad de la economía cafetera

Jesús Saldarriaga, gerente regional Analdex Eje Cafetero Zona Franca del Pacífico: cuando la sostenibilidad se convierte en estándar

27 Afiliado Destacado

Dirección de Comunicaciones Analdex

29 Análisis de sostenibilidad

La transición circular del plástico en Colombia: desafíos, industria e innovación María José Mora, coordinadora de Sostenibilidad Analdex Jenyfer Barrios, analista de Asuntos Legales Analdex Sostenibilidad con rostro de mujer: liderazgo que transforma y construye equidad

32 Análisis

Magda Johanna Guativa Villada, directora Comercial Analdex Sostenibilidad, financiamiento e internacionalización como agenda empresarial para competir

34 Análisis económico

Giovanni Andrés Gómez, director de Asuntos Económicos Analdex Seguridad eléctrica e industria: el desafío detrás de la apertura regulatoria en Argentina

38 Columnista invitada

Fernanda Monteagudo, responsable de calidad, seguridad e higiene Siemens Digital Industries Argentina

41 Columnista invitado 44 Afiliado Destacado

Fertilizantes verdes: lo nuevo para los exportadores colombianos Juan Manuel Salazar Gómez, asesor en transición energética de la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ) en Colombia Dislicores: 50 años evolucionando junto a sus consumidores

Dirección de Comunicaciones Analdex

46 Analdex en las regiones

El Caribe frente a una nueva oportunidad para el comercio exterior

48 Analdex en las regiones

El Oriente antioqueño: del crecimiento desordenado al nacimiento de un ecosistema logístico sostenible

Sandra Carvajal, gerente regional Analdex Caribe

Rodrigo Patiño, gerente regional Antioquia Analdex

50 Columnista invitada

El futuro del Supply Chain: Estrategia, eficiencia y tecnología Carolina Salamanca, directora de Imétrica

52 Análisis jurídico

La historia del nuevo régimen sancionatorio aduanero Juan Diego Cano, director de Asuntos Legales Analdex

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Del bosque al mercado: frutos amazónicos y bioeconomía como apuesta Análisis de sostenibilidad sostenible para el comercio exterior colombiano Laura Miranda,coordinadora comité de hierbas aromáticas Analdex

60 Actualidad

Cierre del Estrecho de Ormuz: ¿volvemos a niveles de la crisis logística global de 2021–2022? Aura Díaz, directora de Asuntos Logísticos Analdex

64 Análisis jurídico

Dos regímenes, una misma deuda: la suspensión del cobro coactivo llega al derecho aduanero Alejandro Rodríguez, coordinador de Asuntos Legales Analdex

68 Informe Comex

Informe de Comercio Exterior Dirección de Asuntos Económicos Analdex

82 Nuevos afiliados

Nuevos afiliados Dirección de Comunicaciones Analdex

EQUIPO ANALDEX Presidente Ejecutivo Javier Díaz Molina Vicepresidente Técnico Diego Rengifo García Vicepresidente Estrategia y Desarrollo Comercial Marcela Sánchez Suárez Directora Administrativa Diana Godoy Cedeño Director de Proyectos Especiales Álvaro Forero Martínez Director de Asuntos Económicos Giovanni Andrés Gómez Director de Asuntos Legales Juan Diego Cano García Directora Comercial Magda Johanna Guativa Villada Directora de Asuntos Logísticos Aura Díaz Bonilla Gerente Regional Caribe Sandra Carvajal Sáenz Gerente Regional Antioquia Rodrigo Patiño Correa Gerente Regional Sur occidente José Fernando Amézquita Wagner Gerente Regional Eje Cafetero Jesús Saldarriaga Gaviria JUNTA DIRECTIVA ANALDEX Ronald Bakalarz Presidente Directivo Yanet Londoño Diosa Primer vicepresidente Marcela Barrios Segundo vicepresidente MIEMBROS DE JUNTA Allan Cornejo Retana Gonzalo Cuervo Troncoso Luis Carlos Maya María Claudia Pérez Guillermo Ramón Daw Álvarez Jaime Ignacio Gutiérrez Bernal José Luis Múnera Posada Juan Pablo Rivera Cabal Manuel Herrera Luna Marcela Margarita Barrios Correa Juan Carlos Díaz Myriam Vargas Nicolás Sierra Fernández Roberto Carlos Martínez García Ronald Bakalarz Francisco Eladio Gómez Zapata Yanet Londoño Diosa Liborio Cuéllar COMITÉ DE REDACCIÓN Diego Rengifo García Marcela Sánchez Suárez Álvaro Forero Martínez Giovanni Andrés Gómez Juan Diego Cano García Santiago Granobles Suárez Aura Díaz Bonilla COORDINACIÓN PUBLICIDAD Diana Márquez dmarquez@analdex.org IMÁGENES: Freepik - 123RF Pixabay - iStock adobe stock


EDITORIAL

I

ndependientemente de quién haya ganado la contienda electoral, la agenda de comercio exterior de la próxima administración debe tener un norte claro para internacionalizar la economía colombiana y convertir las exportaciones en protagonistas del crecimiento, la generación de empleo y el bienestar de toda la sociedad. El comercio exterior no puede seguir tratándose como un asunto exclusivo de unas pocas empresas, regiones o sectores. Si Colombia exportara más, se ampliaría su capacidad productiva, atraería más inversión, incorporaría tecnología, generaría empleos formales y obtendría las divisas necesarias para financiar su desarrollo. Una política exportadora sólida también fortalece a las pequeñas y medianas empresas, dinamiza las economías regionales y reduce la dependencia del mercado interno. El país dispone de acuerdos comerciales que le otorgan acceso preferencial a algunos de los mercados más importantes del mundo. Sin embargo, esa ventaja no se ha traducido suficientemente en una canasta exportadora diversificada, sofisticada y con una mayor participación de empre4

Javier Díaz Molina Presidente Ejecutivo Analdex javierDiazMo

sas. Durante los últimos años, las exportaciones colombianas se han mantenido alrededor de los USD 50.000 millones, con una alta concentración en productos básicos y una limitada incorporación de valor agregado. Hay ambigüedad en la política comercial, pues se ha marchitado al sector minero, a pesar de que ha seguido generando divisas en las crisis, como es el


EDITORIAL

Exportar más no constituye un objetivo aislado. Es una condición para crecer, generar empleo formal, aumentar la productividad y mejorar la calidad de vida.

caso del oro, mientras que el crecimiento de productos no minero-energéticos han seguido dependiendo de lo que sucede con el sector cafetero. El desafío del próximo Gobierno no consiste únicamente en abrir nuevos mercados. Colombia ya ha avanzado significativamente en esa tarea. La prioridad debe ser conseguir que las empresas puedan aprovechar efectivamente esos mercados, producir de manera competitiva y desarrollar sus operaciones internacionales sin enfrentar costos, demoras e incertidumbres que terminan anulando las preferencias obtenidas mediante los acuerdos comerciales. Una política exportadora como política de Estado La primera tarea será establecer una gobernanza clara para el comercio exterior. La internacionalización de la economía exige coordinación entre las entidades responsables de comercio, transporte, agricultura, relaciones exteriores, ha-

cienda, seguridad, infraestructura y control sanitario y aduanero. En la actualidad, muchos problemas de los exportadores no se originan en la ausencia de normas, sino en la falta de articulación institucional. Los trámites se duplican, las entidades utilizan sistemas que no se comunican entre sí y las decisiones regulatorias se adoptan sin considerar integralmente sus efectos sobre las cadenas productivas y logísticas. La próxima administración debe restablecer un diálogo permanente y técnico con el sector privado. Espacios como el Comité Nacional de Facilitación del Comercio necesitan recuperar capacidad de decisión, seguimiento y solución de problemas, más no que sea solo un foro de escucha de problemas y en donde muchas veces no hay soluciones concretas. No se requieren más mesas sin resultados, sino instancias con responsables, cronogramas, indicadores y rendición de cuentas. 5


EDITORIAL

La política de comercio exterior debe trascender los periodos presidenciales. Internacionalizar una empresa, obtener la admisibilidad sanitaria de un producto o consolidar un mercado puede tomar varios años. Por eso, Colombia necesita una estrategia estable que permanezca más allá de los cambios políticos y que reconozca las exportaciones como una política de Estado. Facilitar el comercio y modernizar la aduana La segunda prioridad consiste en reducir los tiempos y costos de las operaciones de exportación e importación. La facilitación del comercio no es un asunto administrativo menor, pues determina la capacidad del país para participar en cadenas globales de valor. Colombia necesita una plataforma tecnológica aduanera estable, segura e interoperable. La DIAN, el ICA, el Invima, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y las demás entidades de control deben intercambiar información en tiempo real, evitando que las empresas entreguen repetidamente los mismos documentos. 6

Digitalizar no significa convertir formularios físicos en archivos electrónicos. Significa rediseñar procesos, eliminar requisitos innecesarios, utilizar información compartida y aplicar controles basados en gestión de riesgo. También implica contar con protocolos de contingencia que permitan mantener las operaciones cuando se presenten fallas tecnológicas o incidentes de ciberseguridad. La modernización aduanera debe equilibrar control y facilitación. No resulta razonable imponer nuevas obligaciones a los usuarios cuando el Estado todavía no dispone de sistemas capaces de soportarlas. Antes de establecer exigencias adicionales, las plataformas deben estar probadas, certificadas y preparadas para operar de manera continua. De igual manera, debe recuperarse la confianza en figuras como el Operador Económico Autorizado. Las empresas que demuestran cumplimiento, trazabilidad y seguridad deben recibir beneficios reales en sus operaciones. Un sistema aduanero moderno concentra sus capacidades de control en las operaciones de mayor riesgo y facilita aquellas realizadas por operadores confiables.


EDITORIAL

Reducir el costo logístico del país La tercera prioridad es disminuir el costo logístico. La Encuesta Nacional Logística reportó que este costo representó el 15,6 % de las ventas de las empresas en 2024, una carga considerable para competir en los mercados internacionales. La infraestructura debe entenderse como una plataforma productiva y no como un inventario de obras. Colombia necesita priorizar corredores estratégicos, accesos portuarios, aeropuertos, pasos de frontera y nodos de carga que reduzcan tiempos y mejoren la confiabilidad de las operaciones. El transporte intermodal debe dejar de ser una aspiración. Es necesario articular los modos carretero, férreo, fluvial, marítimo y aéreo, considerando las características productivas de cada región. Las inversiones deben concentrarse en los puntos donde una intervención pueda eliminar cuellos de botella y generar reducciones verificables de costos.

La regulación del transporte también debe buscar un equilibrio entre los distintos actores de la cadena. Instrumentos como el SICE-TAC no pueden transformarse en barreras que reduzcan la eficiencia o impidan la negociación entre empresas y transportadores. La regulación debe proteger a los participantes sin desconocer la productividad y la competitividad del sistema. A esto se suma la necesidad de garantizar la seguridad física de las operaciones. Los bloqueos, cierres viales, hurtos, extorsiones y daños a la carga elevan los costos y deterioran la reputación del país como proveedor confiable. Diversificar productos, empresas y mercados La cuarta prioridad es transformar el acceso preferencial otorgado por los acuerdos comerciales en resultados concretos. Colombia debe aumentar el número de empresas exportadoras, diversificar sus destinos y elevar el contenido tecnológico y el valor agregado de su oferta.

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EDITORIAL

La discusión no debe centrarse en si Colombia debe internacionalizarse, sino en la velocidad y la eficacia con que será capaz de hacerlo. Esto requiere inteligencia de mercados, programas sectoriales por destino, mecanismos de acumulación de origen y una diplomacia comercial orientada a eliminar barreras no arancelarias. La Cancillería, las embajadas y las oficinas comerciales deben asumir la promoción y defensa de los intereses exportadores como una función central. En el sector agropecuario, la agenda debe concentrarse en la admisibilidad sanitaria, la diplomacia sanitaria, la cadena de frío y el fortalecimiento de la oferta exportable. No basta con identificar oportunidades comerciales si los productos no cuentan con protocolos sanitarios aprobados o si las capacidades de inspección y certificación impiden llegar oportunamente a los mercados. La exportación de servicios merece una política específica. Los servicios basados en conocimiento, la tecnología, la logística, el turismo y las industrias creativas pueden generar empleo calificado y ampliar la presencia internacional de Colombia. Para ello se requieren mejores estadísticas, claridad tributaria, facilitación cambiaria e instrumentos de promoción adaptados a los activos intangibles. El crecimiento en el sector servicios debe estar acompañado de una política clara por parte del Estado. También debe fortalecerse el comercio electrónico transfronterizo como canal de 8

internacionalización para las pymes. La regulación aduanera, cambiaria, logística y de pagos debe funcionar de manera articulada, con trámites simples, trazabilidad y controles basados en riesgo. Sostenibilidad para permanecer en los mercados La quinta prioridad es incorporar la sostenibilidad como una estrategia de competitividad. Las exigencias ambientales, sociales y de trazabilidad ya no son voluntarias. En mercados como la Unión Europea se han convertido en condiciones para acceder, permanecer y competir.


EDITORIAL

Los exportadores colombianos deben prepararse para cumplir requisitos relacionados con deforestación, límites máximos de residuos, huella de carbono, economía circular, eficiencia energética y debida diligencia en las cadenas de suministro. El Estado debe acompañar esta transición mediante financiamiento verde, asistencia técnica, sistemas de certificación y herramientas de trazabilidad, especialmente para las pequeñas y medianas empresas. Imponer obligaciones sin fortalecer capacidades puede terminar excluyendo del comercio internacional a quienes tienen menos recursos para adaptarse. Las zonas francas también deben integrarse a esta estrategia. Su papel no puede limitarse a ofrecer tratamientos tributarios. Deben convertirse en plataformas para atraer inversión, desarrollar servicios, promover manufacturas sofisticadas, impulsar el comercio electrónico y vincular las regiones con las cadenas internacionales de valor.

De las propuestas a los resultados La próxima administración recibirá un país con importantes ventajas comerciales, pero también con profundas restricciones internas. El mayor riesgo sería continuar midiendo la política de comercio exterior por el número de acuerdos firmados, misiones realizadas o normas expedidas. El verdadero indicador debe ser el crecimiento sostenido de las exportaciones, la diversificación de la canasta, la incorporación de nuevas empresas y regiones, la reducción de los tiempos de despacho y la disminución del costo logístico. Colombia necesita una agenda pragmática para modernizar la aduana, facilitar las operaciones, fortalecer la infraestructura, recuperar la confianza entre el sector público y privado, aprovechar los acuerdos comerciales y acompañar la adaptación de las empresas a las nuevas exigencias internacionales. Exportar más no constituye un objetivo aislado. Es una condición para crecer, generar empleo formal, aumentar la productividad y mejorar la calidad de vida. La discusión no debe centrarse en si Colombia debe internacionalizarse, sino en la velocidad y la eficacia con que será capaz de hacerlo. El nuevo Gobierno tendrá la responsabilidad de convertir esta agenda en decisiones, presupuestos y resultados medibles. Desde ANALDEX seguiremos aportando propuestas y articulando al sector empresarial, con la convicción de que una Colombia que exporta es una Colombia que produce, innova, atrae inversión y crea oportunidades para toda la sociedad. 9


ANÁLISIS JURÍDICO

L

a expedición de una Ley suele generar la sensación de que los problemas quedan resueltos por el solo hecho de existir una norma. No se trata únicamente de tener reglas claras, sino de cómo estas se interpretan y, sobre todo, cómo se aplican.

Diego Rengifo García Vicepresidente Técnico Analdex

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El texto final de la Ley que establece el régimen sancionatorio aduanero, el decomiso y el procedimiento para adelantar las investigar las infracciones -compuesto por 114 artículos- dista mucho de las primeras versiones presentadas por la DIAN en junio de 2025. Esa evolución no fue casual, es el resultado de un proceso intenso de diálogo entre el Congreso, la autoridad aduanera y el sector privado; proceso que analizó dos proyectos de ley, y que implicó cientos de horas de trabajo en mesas técnicas con la participación de varios actores en cada sesión. Un ejercicio poco común en tiempos de polarización y coyunturas políticas permanentes.


ANÁLISIS JURÍDICO

La verdadera transformación del nuevo régimen sancionatorio no dependerá de la ley, sino de cómo la DIAN decida aplicarla.

Desde el inicio fue claro para los gremios que el camino debía partir de lo estructural. Doce temas fundamentales marcaron la discusión inicial bajo una premisa simple, pero exigente: acordar lo esencial antes de entrar en los intereses particulares de cada gremio. Para el sector privado, el objetivo no fue imponer una visión única, sino lograr una propuesta equilibrada, consciente de que cada actor tiene necesidades distintas y que la construcción colectiva exige ceder sin renunciar a principios o asuntos vitales. Quedó claro en las discusiones que fortalecer las facultades de fiscalización de la DIAN no es incompatible con robustecer el debido proceso. Por el contrario, una administración más fuerte requiere reglas claras, seguridad jurídica, derecho de defensa efectivo, libertad probatoria y sanciones proporcionales. Ese fue el verdadero debate de fondo.

La nueva norma también aspira a disipar un temor históricamente arraigado: la idea de que la DIAN actúa como juez y parte al interpretar, investigar y sancionar. Que esa percepción cambie dependerá menos del texto legal y más de la forma en que se implemente. La ley puede ser un punto de partida, pero no reemplaza una cultura institucional basada en justicia, equidad y razonabilidad. Seguramente no estamos frente a una norma perfecta, pero sí ante un ejercicio valioso de construcción conjunta. El desafío ahora recae en la DIAN, que deberá lograr que sus funcionarios comprendan que el empresario del comercio exterior —ya sea importador, exportador o actor en cualquier eslabón de las operaciones aduaneras y de comercio exterior— no es un adversario ni una fuente automática de recaudo, sino un aliado estratégico para el desarrollo del país. Si esa visión logra permear la aplicación de la nueva ley, habremos dado un paso importante no solo hacia un mejor régimen sancionatorio, sino hacia una política aduanera que realmente promueva el comercio exterior y la confianza entre el Estado y los ciudadanos. La nueva ley está concebida para que el funcionario investigador, con base en los principios y demás disposiciones, oriente y profiera sus fallos de manera más técnica, objetiva y justa, evitando el abuso y el daño. El reto apenas comienza. Esperamos lo mejor de la nueva ley y confiamos en que se produzca un cambio cultural y de transformación que permita que la normativa aduanera, incluido el régimen sancionatorio, se constituya en el mejor instrumento de promoción del comercio exterior. 11


EDICIÓN CENTRAL

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Veronique Chavane Regional Expert IPD Hub Ecuador

Natalia Gutiérrez Jaramillo Presidenta Acolgen y del Consejo Gremial Nacional

Nicolás Contreras Gerente Asuntos Externos y Ambientales de Corona

La sostenibilidad ya no es solo un valor agregado: hoy define el acceso a mercados y en ella se juega el futuro del comercio exterior.


EDICIÓN CENTRAL

Nicolás Contreras Gerente Asuntos Externos y Ambientales Corona

E

n el panorama global, la sostenibilidad ha dejado de ser una estrategia opcional de diferenciación para transformarse en un requisito mandatorio de acceso a los mercados internacionales. La transición del modelo lineal de “tomar, hacer, desechar” hacia una economía circular no solo mitiga el impacto ambiental de las operaciones, sino que redefine por completo la competitividad en las cadenas de valor. Para los exportadores colombianos, adoptar este enfoque ya es el nuevo estándar de validación comercial.

Los nuevos muros arancelarios son verdes La OCDE ha sugerido que los países exportadores desarrollen esquemas de asignación de precios al carbono —como impuestos o cupos (ETS)—, eleven estándares industriales y adopten mecanismos de circularidad. El gran reto radica en cómo los actores locales 12


EDICIÓN CENTRAL

Sin datos verificables de sostenibilidad, el acceso a los mercados internacionales será cada vez más difícil.

se articularán a estas complejas regulaciones sin perder competitividad. En este sentido, la regulación internacional, liderada por la europea, avanza hacia la trazabilidad obligatoria de diversos productos, exigiendo datos sobre el origen, composición, huella ambiental y riesgos sociales de los bienes. Estos nuevos niveles de exigencia se han desarrollado mediante normativas como el Pasaporte Digital de Producto (DPP); el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), que desde 2026 verificará emisiones en

sectores como cemento, acero y aluminio; la Directiva de Debida Diligencia en Sostenibilidad Corporativa; y el Reglamento contra la Deforestación (EUDR), que exige rastreo preciso hasta el predio de origen para productos como café, cacao y palma. Este ecosistema demuestra que el acceso a mercados dependerá de información verificable y auditable. Para la agroindustria, la manufactura y los materiales de construcción, la gran ventaja competitiva será la capacidad de brindar datos confiables y que, además, demuestren sus atributos de sostenibilidad. Aunque ciertos cambios políticos globales ralenticen las exigencias ESG, la regulación internacional continúa su marcha. Bajo la premisa “sin dato verificable, no hay acceso pleno al mercado”, las empresas rezagadas se enfrentarán a barreras no arancelarias basadas en sostenibilidad.

De proveedores a encadenamientos sostenibles Las organizaciones deben liderar un cambio sistémico, integrando a proveedores y aliados en la transformación de sus modelos de negocio. La circularidad es ineludible debido al CBAM y a las leyes de debida diligencia; quienes coordinen su logística inversa y certifiquen sus materiales liderarán el futuro. Actualmente, el principal obstáculo es la falta de armonización en los estándares de reciclaje (como el plástico grado alimenticio entre la UE y Asia), ya que no existe comercio global sin confianza aduanera. Para resolverlo, tecnologías como blockchain y gemelos digitales son indispensables para estructurar los DPP. Dado que un exportador es tan sostenible como el eslabón más débil de su ope-

ración, el concepto de proveeduría debe migrar hacia el de encadenamientos productivos circulares. Las empresas ancla tienen la responsabilidad de guiar esta transición. Industrias locales ya marcan la ruta mediante el ecodiseño, la eficiencia de recursos, el reúso de agua y las energías renovables. Intervenir el sistema completo multiplica la eficiencia, reduce costos y blinda la reputación de la marca país. Para competir con el modelo lineal, la circularidad debe superar los proyectos piloto aislados y escalar estratégicamente para reconfigurar la estructura de costos corporativa. El uso masivo de materiales reciclados o biológicos, por ejemplo, permite crecer sin depender de materias primas vírgenes y mitigar la volatilidad geopolítica de los commodities. Así, los sistemas en bucle cerrado (closed-loop) actúan como un seguro financiero que transforma el cumplimiento legal en una barrera de entrada para la competencia.

El camino a seguir Para las empresas exportadoras, la economía circular debe integrarse transversalmente en la planeación estratégica. No basta con gestionar residuos o cumplir normas sectoriales; también es necesario ecodiseñar desde el origen, optimizar la retornabilidad de los empaques, adoptar sistemas de logística reversa y generar oportunidades para aprovechar materiales y empaques, así como cerrar los ciclos de los productos una vez concluye su vida útil. Quienes asuman hoy este liderazgo activo asegurarán su permanencia global, convirtiendo la sostenibilidad en su mayor ventaja y en la mejor carta de presentación de Colombia ante el mundo. 13


EDICIÓN CENTRAL

Veronique Chavane Regional Expert IPD Hub Ecuador

E

n el contexto actual del comercio internacional, la sostenibilidad ha dejado de ser un elemento reputacional para convertirse en un determinante de competitividad. Para los exportadores colombianos, particularmente aquellos con vocación hacia el mercado europeo, integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) ya no es opcional, sino una condición de acceso. Durante la última década, la evolución del concepto de sostenibilidad ha estado marcada por su incorporación en las estrategias empresariales y en los marcos regulatorios de los principales socios comerciales. En el caso de la Unión Europea, este proceso se ha acelerado con la implementación del Pacto Verde Europeo y normativas asociadas. En términos prácticos, esto se traduce en mayores exigencias para productores y exportadores. Los com-

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EDICIÓN CENTRAL

pradores europeos no solo evalúan variables tradicionales como precio, calidad y cumplimiento logístico, sino también el impacto ambiental y social de los productos. La trazabilidad, la transparencia en la cadena de suministro y el cumplimiento de estándares internacionales son hoy factores decisivos en la toma de decisiones comerciales. Un ejemplo relevante es la certificación GLOBALG.A.P., ampliamente requerida para la exportación de frutas y hortalizas frescas hacia Europa. Esta certificación garantiza la inocuidad alimentaria y la implementación de buenas prácticas agrícolas, aspectos fundamentales para proteger la salud del consumidor. Sin embargo, su alcance también incluye criterios relacionados con el uso eficiente de recursos, la gestión de residuos y el bienestar laboral, lo que evidencia la creciente integralidad del concepto de sostenibilidad. A esta certificación se suman otros estándares y requisitos que están ganando terreno en el mercado europeo, como los esquemas de producción orgánica, certificaciones de comercio justo y mecanismos de medición de huella de carbono. Asimismo, nuevas regulaciones, como las relacionadas con productos libres de deforestación y la debida diligencia empresarial en sostenibilidad, están elevando el nivel de exigencia para los proveedores internacionales. Frente a este escenario, las empresas exportadoras deben adoptar un enfoque estratégico. La sostenibilidad no puede limitarse a la obtención de certificaciones, sino que debe integrarse en la gestión operativa y en la cultura organizacional. Esto implica fortalecer los sistemas de

La sostenibilidad dejó de ser un valor reputacional: hoy es una condición para competir en Europa.

trazabilidad, garantizar el cumplimiento de estándares laborales, optimizar el uso de insumos y recursos naturales, e implementar procesos de mejora continua. De acuerdo con estudios, las prácticas ESG pueden impactar significativamente la eficiencia operativa: la gestión eficiente de recursos como energía, agua y materias primas puede incidir hasta en un 60% de los costos operativos, generando ahorros relevantes. Adicionalmente, es clave invertir en la formación del talento humano. La sostenibilidad debe ser entendida y aplicada en todos los niveles de la organización, desde el personal operativo hasta la alta dirección. Solo así es posible asegurar la consistencia en el cumplimiento de los estándares exigidos por los mercados internacionales. Para Colombia, este contexto representa una oportunidad estratégica. La creciente demanda por productos sostenibles

en Europa abre espacios para la diferenciación y el posicionamiento de la oferta exportable nacional. Sectores como el agroindustrial tienen un potencial significativo para capitalizar estas tendencias, siempre que logren alinear sus procesos productivos con las exigencias del mercado. Por esta razón la iniciativa alemana “Import Promocion Desk-IPD” trabaja de la mano con ANALDEX y otras organizaciones para promover exportaciones sostenibles de Colombia hacia Europa. En conclusión, la sostenibilidad se consolida como un eje central del comercio exterior. Para los exportadores colombianos, su adopción no solo facilita el acceso al mercado europeo, sino que también contribuye a fortalecer la competitividad y resiliencia empresarial en el largo plazo. El desafío radica en pasar de la adaptación reactiva al cumplimiento normativo, hacia una integración proactiva de la sostenibilidad como motor de crecimiento. 15


EDICIÓN CENTRAL

Natalia Gutiérrez Jaramillo Presidenta Acolgen Consejo Gremial Nacional

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urante años, la sostenibilidad se entendió principalmente como una discusión ambiental. Hoy sabemos que es mucho más que eso. La sostenibilidad es la capacidad de construir sistemas, empresas y sectores que perduren, resistan las crisis y generen bienestar en el largo plazo. Pocos sectores representan mejor esa realidad que el eléctrico. El mundo demanda cada vez más energía. La electrificación de la economía avanza aceleradamente y todos los desarrollos tecnológicos —desde la inteligencia artificial hasta la movilidad eléctrica y la digitalización industrial— dependen de un suministro confiable. Por eso, hablar de sostenibilidad energética ya no es una conversación exclusiva del sector: es una discusión sobre el futuro de la economía, la competitividad y la estabilidad social de los países. Un sistema eléctrico estable hace que un país atraiga inversión. Ninguna empresa toma decisiones de expansión en un entorno donde no exista certeza sobre la dis-

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EDICIÓN CENTRAL

ponibilidad de energía. El sector eléctrico es transversal a toda la economía. Si no tenemos un sistema sostenible, está en juego la capacidad de crecer, generar empleo y mantener la confianza inversionista. Colombia ha sido durante décadas un caso de estudio internacional en materia de confiabilidad. Llevamos más de 30 años sin apagones generalizados gracias a un sistema técnico y operativamente robusto, altamente especializado y regulado. Pero esa fortaleza no puede darse por sentada. Hoy vemos señales de alerta asociadas a retrasos en proyectos, mayores presiones sobre la demanda y pérdida de holgura energética. Por eso, la sostenibilidad debe analizarse desde varias dimensiones. La primera es la sostenibilidad técnica y operativa: garantizar energía 24/7, con respaldo suficiente y capacidad de respuesta frente a fenómenos climáticos extremos. La segunda es la sostenibilidad econó-

Sin energía confiable no hay inversión, crecimiento ni competitividad para el país.

mica. Colombia históricamente ha tenido tarifas competitivas, pero el atraso en la entrada de nuevos proyectos y el déficit de energía firme empiezan a generar presión sobre los precios. Sin inversión, no hay expansión; y sin expansión, el sistema pierde capacidad para responder. También existe una sostenibilidad social y territorial que muchas veces pasa desapercibida. Los proyectos energéticos han llevado infraestructura, empleo y oportunidades a regiones históricamente apartadas. Pero la sostenibilidad social también depende de la capacidad de construir confianza, dialogar con las comunidades y generar beneficios duraderos en los territorios. La energía no solo transforma industrias: transforma regiones y mejora la calidad de vida. Por supuesto, está la sostenibilidad ambiental. El sector eléctrico colombiano ha avanzado en la incorporación de energías renovables y en estrategias de mitigación ambiental. Sin embargo, ser ambientalmente sostenible no se limita a incorporar nuevas tecnologías. También implica gestionar responsablemente los recursos naturales, proteger la biodiversidad, reducir emisiones y adaptarse al cambio climático. Debemos evitar caer en falsas dicotomías. La discusión no puede ser escoger entre tecnologías. El reto real es construir una matriz diversificada que combine renovables con generación firme y confiable. La transición energética debe hacerse con responsabilidad, garantizando respaldo, redes, almacenamiento y reglas claras para que los proyectos puedan materializarse sin sacrificar la confiabilidad que el país ha construido durante décadas.

A esto se suma una dimensión fundamental: la sostenibilidad institucional. Un sector eléctrico sostenible requiere estabilidad regulatoria, planeación de largo plazo y procesos oportunos para que la inversión pueda convertirse efectivamente en proyectos. La sostenibilidad no depende únicamente de las empresas; también exige instituciones capaces de tomar decisiones consistentes y alineadas con las necesidades del país. La sostenibilidad no puede verse como un costo. En el sector eléctrico es, ante todo, una inversión en estabilidad, competitividad y desarrollo. Porque al final, la verdadera sostenibilidad consiste en algo muy concreto: que los ciudadanos tengan energía permanente, cada vez más limpia, asequible y gestionada con responsabilidad frente al ambiente, las comunidades y el futuro del país.

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ANÁLISIS

Panorama general

L Álvaro Forero Director de Proyectos Especiales Analdex

a Agenda 2030 ofrece una arquitectura conceptual útil para ordenar prioridades públicas y empresariales, ya que integra objetivos económicos, sociales y ambientales bajo una lógica indivisible e interdependiente. Esta perspectiva es especialmente relevante para el comercio internacional contemporáneo, donde la competitividad depende cada vez más de estándares de sostenibilidad, capacidades de innovación, trazabilidad y adaptación a nuevas exigencias regulatorias globales. El presente artículo desarrolla una visión integrada en la que el comercio internacional funciona como plataforma de escalamiento, la innovación como mecanismo de diferenciación

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y aprendizaje, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como marco orientador de legitimidad, coordinación y medición de impacto. Desde esta perspectiva, el reto no consiste únicamente en exportar más, sino en exportar mejor: con mayor valor agregado, con mejores capacidades tecnológicas y con efectos consistentes sobre el desarrollo sostenible.

Comercio internacional como vector de desarrollo sostenible Diversos estudios sostienen que el comercio internacional puede aportar al desarrollo sostenible, pero sus efectos no son automáticos ni homogéneos; dependen del tipo de inserción internacional, de la estructura productiva y de


ANÁLISIS

la capacidad institucional de cada país para vincular comercio con bienestar social y sostenibilidad ambiental. La evidencia compilada por CEPAL subraya que el aporte del comercio a un crecimiento inclusivo requiere articular la política comercial con políticas laborales, productivas, sociales y ambientales, evitando tratar el comercio como un fin en sí mismo. No obstante, el contexto actual introduce nuevas complejidades. Las exigencias de debida diligencia, huella de carbono, economía circular y trazabilidad están reconfigurando el acceso a mercados, por lo que la sostenibilidad ya no

opera solamente como valor reputacional, sino como requisito competitivo. Así, la política comercial del siglo XXI se desplaza desde una visión centrada en aranceles hacia una visión donde la conformidad regulatoria, la innovación de procesos y la capacidad de demostrar desempeño sostenible son factores determinantes para participar en mercados internacionales.

regulatorias en nuevas capacidades productivas, organizacionales y tecnológicas. La literatura sobre comercio, crecimiento e innovación muestra que la exposición internacional puede estimular aprendizaje, adopción tecnológica y mejoras de eficiencia, especialmente cuando las empresas participan en flujos de importación de insumos, inversión y competencia internacional.

Innovación como puente entre comercio y ODS

Un hallazgo relevante es que la relación entre comercio e innovación es bidireccional. Por un lado, el comercio puede inducir innovación mediante acceso a conocimiento, maquinaria, insumos y estándares

La innovación cumple un papel articulador porque permite traducir presiones competitivas y demandas

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ANÁLISIS

El reto ya no es exportar más, sino exportar mejor: con innovación, valor agregado y sostenibilidad. internacionales; por otro, la innovación fortalece la inserción externa al mejorar calidad, diferenciación, sofisticación y capacidad de respuesta ante nichos dinámicos de mercado. Esta dinámica circular es central para comprender por qué la competitividad internacional sostenible no depende solo de precios, sino de la creación continua de valor y de la acumulación de capacidades. La evidencia microeconómica reciente respalda esta idea. Un estudio con datos de empresas en China concluye que las firmas que importan bienes intermedios exhiben mayores resultados de innovación, reforzando la hipótesis de que la participación en redes comerciales facilita transferencia de conocimiento y aprendizaje tecnológico. De forma complementaria, otros trabajos 20

muestran que el comercio internacional de alta tecnología y la inversión extranjera pueden elevar la capacidad innovadora de economías emergentes, siempre que existan condiciones institucionales y de absorción adecuadas. En términos de ODS, la innovación no se reduce al ODS 9. También influye sobre el ODS 12 al permitir procesos más limpios y eficientes; sobre el ODS 13 cuando favorece tecnologías bajas en carbono; y sobre el ODS 8 al promover empleos de mayor productividad y sofisticación. La innovación, por tanto, es el mecanismo que convierte una estrategia comercial convencional en una estrategia de internacionalización sostenible, porque habilita adaptación, medición y escalamiento de soluciones con impacto económico y social.

Riesgos, tensiones y criterios de implementación Aunque el enfoque integrado ofrece una ruta prometedora, también enfrenta tensiones. La evidencia revisada advierte que la apertura comercial puede acentuar brechas entre empresas con alta capacidad tecnológica y aquellas con menor preparación, produciendo concentración de beneficios y exclusión productiva. Asimismo, la adopción de estándares de sostenibilidad puede convertirse en barrera de acceso si no se acompaña de financiamiento, asistencia técnica y mecanismos de transición para productores rezagados. Otro riesgo consiste en una adopción superficial del lenguaje ODS. Cuando los objetivos se usan únicamente como narrativa reputacional, sin modificaciones reales en procesos, indicadores o estructuras de gobernanza, se debilita su potencial transformador. La integración efectiva exige traducir los ODS en decisiones operativas: selección de mercados, diseño de producto, innovación de empaques, eficiencia energética, inclusión


ANÁLISIS

ODS se convierten en criterios de diseño y evaluación, no solo en declaraciones aspiracionales.

laboral, abastecimiento responsable y sistemas de medición. Además, no toda innovación genera sostenibilidad. Existen innovaciones orientadas exclusivamente a reducir costos o acelerar producción que pueden intensificar impactos ambientales o precarizar trabajo si no se enmarcan en criterios regulatorios y éticos adecuados. De ahí que la gobernanza pública y corporativa sea decisiva para orientar la innovación hacia resultados compatibles con desarrollo sostenible, competitividad de largo plazo y legitimidad social. Un criterio operativo útil consiste en evaluar las estrategias de internacionalización a partir de una triple coherencia. La primera es la coherencia económica, es decir, la capacidad de sostener productividad y acce-

so a mercado; la segunda es la coherencia tecnológica, vinculada con aprendizaje e innovación; y la tercera es la coherencia social y ambiental, relacionada con contribución verificable a los ODS. Solo cuando estas tres dimensiones se refuerzan mutuamente puede hablarse de una inserción internacional verdaderamente sostenible.

Implicaciones estratégicas Para las economías emergentes, el mayor desafío no es elegir entre comercio, innovación u ODS, sino construir una estrategia en la que los tres componentes se potencien recíprocamente. La experiencia comparada sugiere que los mejores resultados aparecen cuando la inserción comercial se orienta a sectores con posibilidad de aprendizaje, la innovación se apoya en redes institucionales y los

En términos empresariales, esto implica identificar oportunidades de mercado donde la sostenibilidad y la innovación funcionen como atributos diferenciadores. Ejemplos claros son los bienes con menor intensidad de carbono, servicios intensivos en conocimiento, soluciones digitales para trazabilidad, empaques sostenibles y ofertas con certificaciones reconocidas internacionalmente. En todos estos casos, la competitividad surge de la capacidad de vincular desempeño comercial con evidencia de valor económico, ambiental y social. En síntesis, el comercio internacional del futuro estará determinado menos por la simple capacidad de colocar productos en el exterior y más por la aptitud para integrarse en ecosistemas globales donde innovación, regulación y sostenibilidad evolucionan de manera conjunta. Los ODS ofrecen el marco para orientar esa transición; la innovación aporta los medios para hacerla viable; y el comercio internacional proporciona la escala necesaria para convertirla en una verdadera estrategia de desarrollo. 21


ANALDEX EN LAS REGIONES

C Jesús Saldarriaga Gerente regional Analdex Eje Cafetero

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olombia es reconocido mundialmente por la calidad de su café arábigo suave, cuya producción ha mostrado un crecimiento significativo en los últimos años. Mientras en 2023 se produjeron 11,34 millones de sacos de 60 kilogramos, en 2024 la cifra ascendió a 14 millones y, para 2025, se estima una producción cercana a los 13,7 millones de sacos. También resulta relevante

analizar el comportamiento del precio internacional del café, cotizado por libra en la Bolsa de Nueva York. Durante 2023, el precio inició cerca de US$1,70 por libra y se mantuvo, en términos generales, en un rango de entre US$1,45 y US$1,95 durante la mayor parte del año. En 2024, los precios registraron una marcada tendencia alcista, superando la barrera de los US$2,00 y al-


ANALDEX EN LAS REGIONES

La rápida caída de los ingresos cafeteros amenaza la sostenibilidad de una actividad que sostiene a más de 500.000 familias colombianas.

canzando máximos cercanos a los US$2,60 hacia finales del año, impulsados principalmente por factores climáticos globales que afectaron la oferta mundial del grano. Para 2025, el mercado alcanzó niveles históricos. En febrero, el café colombiano llegó a cotizarse en US$4,21 por libra, el precio más alto registrado hasta la fecha. En el mercado interno, este incremento llevó el valor de la carga de café hasta máximos de $3.360.000 COP. Sin embargo, en lo corrido de 2026, el precio internacional ha mostrado una alta volatilidad y se ha estabilizado en una franja de entre US$2,60 y US$3,00 por libra. Los años 2024 y 2025 representaron un periodo especialmente favorable para la economía cafetera colombiana. El país exporta

entre el 92 % y el 95 % del café que produce, llegando a más de 100 destinos internacionales, mientras que solo entre el 5 % y el 8 % permanece en el mercado interno.

2026. Tras iniciar 2023 por encima de los $4.800, la divisa estadounidense descendió gradualmente hasta ubicarse, durante 2026, en niveles que oscilan entre $3.550 y $3.800 por dólar.

El elevado precio internacional del café, sumado al aumento de la cosecha y a una tasa de cambio favorable, impulsó de manera significativa los ingresos por exportaciones. En consecuencia, Colombia pasó de recibir US$2.715 millones por exportaciones de café en 2023 a US$3.600 millones en 2024 y US$5.788 millones en 2025. No obstante, estas cifras deben analizarse en conjunto con la evolución de la tasa de cambio en el país durante el mismo periodo.

El año 2023 comenzó con una Tasa Representativa del Mercado (TRM) elevada, que registró picos superiores a los $4.800 en enero y cerró el año con una tendencia bajista cercana a los $3.900. Entre 2024 y 2025, el dólar continuó perdiendo valor frente al peso colombiano, consolidando un rango más estable de cotización entre $3.800 y $4.100. Durante 2026, la moneda estadounidense ha mantenido una tendencia marcada por la apreciación del peso colombiano. En el primer cuatrimestre, incluso, el dólar alcanzó mínimos no vistos en casi cinco años al ne-

El precio del dólar ha mostrado una tendencia descendente entre 2023 y

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ANALDEX EN LAS REGIONES

gociarse por debajo de los $3.600. Actualmente, la tasa de cambio fluctúa entre $3.700 y $3.850. Para 2026, los factores climáticos han comenzado a impactar negativamente la producción cafetera, que se estima en 12,8 millones de sacos de 60 kilogramos. Esta reducción frente a los ciclos anteriores se explica, principalmente, por las fuertes lluvias que afectaron los procesos de floración. De acuerdo con reportes de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), elaborados con la metodología de Cenicafé, la producción del primer semestre de 2026 cerraría en cerca de 6,2 millones de sacos. Las precipitaciones excesivas y el pronóstico asociado al fenómeno de El Niño han afectado el desarrollo del grano, generando caídas interanuales en los primeros meses del año. Durante 2026 también se ha evidenciado una reducción en las exportaciones de café. En el primer trimestre del año, la producción y las exportaciones registraron caídas cercanas al 33 % y 29 %, respectivamente. Esta disminución responde a factores como los fenómenos climáticos, 28

el incremento en los costos de los insumos y la revaluación del peso colombiano frente al dólar. La menor oferta exportable, sumada a la reducción de los precios pagados al productor en moneda local, ha provocado una disminución considerable en el valor total de la cosecha, con caídas cercanas al 42 % en la comparación interanual de meses como marzo. Los factores analizados comprometen la sostenibilidad integral de la economía cafetera, un sector que dinamiza los ingresos de más de 500.000 familias en Colombia y que

tiene presencia en 603 municipios de 23 departamentos. La rapidez con la que han disminuido los ingresos contrasta con la lenta reducción de los costos de producción, lo que amenaza la rentabilidad y sostenibilidad de la actividad cafetera. A este panorama se suman las tensiones geopolíticas internacionales. Conflictos como el de Irán y el eventual cierre del estrecho de Ormuz generan riesgos sobre la oferta global de combustibles y fertilizantes, insumos fundamentales para la producción agrícola y, particularmente, para el sector cafetero.


AFILIADOS DESTACADO

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as certificaciones suelen aparecer discretamente en una hoja membretada, en una presentación corporativa o al final de un informe. Están ahí, visibles, pero pocas veces nos detenemos a pensar qué representan realmente. No son un simple sello. Son evidencia de procesos, estándares y decisiones empresariales orientadas a hacer las cosas bien, incluso cuando nadie está mirando. En un contexto donde la sostenibilidad dejó de ser un diferencial para convertirse en un requisito de competitividad, este tipo de reconocimientos adquieren un nuevo significado. Hoy, las empresas no solo compiten por precio o eficiencia, sino también por su capacidad de demostrar prácticas responsables, trazables y alineadas con estándares internacionales. 25


AFILIADO DESTACADO

Bajo esa lógica, la certificación obtenida el pasado 16 de abril por la Zona Franca del Pacífico como el primer Parque Eco-Industrial de Colombia y del mundo, otorgada por ICONTEC en nivel experto —el más alto de este estándar—, representa mucho más que un reconocimiento institucional. Este logro se enmarca en el Programa Global de Parques Eco-Industriales (PEI Colombia ONUDI), ejecutado por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI Colombia) y financiado por la Embajada de Suiza en Colombia a través de SECO, iniciativa que busca fortalecer el desempeño económico, social y ambiental de parques industriales y zonas francas en el país. Alcanzar esta certificación implicó un proceso exigente que requirió bases sólidas, visión de largo plazo y trabajo articulado 26

con las empresas usuarias del parque. Un ejemplo de ello es la granja solar de la Zona Franca del Pacífico, que actualmente suministra más del 40% de la energía del complejo y contribuye tanto a la eficiencia energética como a la reducción de costos operativos. Asimismo, compañías como Merquimia, Americandy, TNQ, Anava e Indugral participaron activamente en el proceso, demostrando que la sostenibilidad no se construye de manera aislada, sino a través de encadenamientos empresariales capaces de avanzar conjuntamente hacia estándares cada vez más altos. Más allá del reconocimiento, esta certificación refleja una realidad empresarial cada vez más evidente: en mercados globales más exigentes, contar con operaciones alineadas con criterios sostenibles dejó de ser un valor agregado y empezó a convertirse en una condición para competir. Porque detrás de cada certificación no hay únicamente un sello. Hay una forma de entender el futuro de la industria, el comercio y la competitividad.


ANÁLISIS DE SOSTENIBILIDAD

E María José Mora Coordinadora de Sostenibilidad Analdex

Jenyfer Barrios Analista de Asuntos Legales Analdex

n los últimos años, la discusión sobre los plásticos ha adquirido una relevancia sin precedentes en la agenda global. El crecimiento acelerado en la producción y su consumo ha llevado a gobiernos, organismos multilaterales y empresas a replantear los modelos tradicionales en toda su cadena de valor, desde su producción, consumo y gestión final. Este panorama ha impulsado la construcción de acuerdos, leyes, resoluciones, pactos y compromisos internacionales orientados a reducir la contaminación plástica y acelerar la transición hacia modelos de economía circular. Uno de los hitos más relevantes en este aspecto fue el ingreso de Colombia a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos -OCDE-, proceso que impulsó la alineación del país con estándares internacionales en sostenibilidad, productividad y eficiencia en el uso de los recursos.

Como hoja de ruta, el país desarrolló la Estrategia Nacional de Economía Circular -ENEC-, concebida para fortalecer el aprovechamiento de materiales, promover la innovación industrial, impulsar nuevos modelos de negocio y aumentar la eficiencia en las cadenas productivas. Bajo esta misma lógica surgieron regulaciones como la Resolución 1407 de 2018 de Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible -MADS-, mediante la cual se reglamentó la gestión ambiental de los residuos de envases y empaques, estableciendo metas diferenciales aplicables, entre otros materiales, a los plásticos. Siguiendo esta línea regulatoria, el Congreso de la República expidió la Ley 2232 de 2022 emitida por el MADS -conocida como la Ley de Plásticos de un Solo Uso- que estableció medidas orientadas a reducir progresivamente ciertos productos plásticos, forta27


ANÁLISIS DE SOSTENIBILIDAD

La sostenibilidad dejó de ser una obligación regulatoria para convertirse en una ventaja competitiva. lecer las cadenas de valor, mejorar la trazabilidad y fomentar alternativas sostenibles. La regulación alrededor de los plásticos ha evolucionado desde restricciones puntuales sobre determinados productos hacia instrumentos mucho más estructurales para la industria, incorporando esquemas de Responsabilidad Extendida del Productor -REP-, sistemas de trazabilidad de residuos, incentivos para la reincorporación de material reciclado y mecanismos tributarios asociados a la sostenibilidad. Para concretar el control y desincentivar el uso de plásticos de un solo uso, la Reforma Tributaria emitida mediante la ley 2277 de 2022, creó el Impuesto Nacional sobre Productos Plásticos de un Solo Uso utilizados para envasar,

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embalar o empacar bienes. En principio este impuesto gravaba la venta, el retiro para consumo propio y la importación para consumo propio de productos plásticos de un solo uso utilizados para envasar, embalar o empacar bienes. Sin embargo, con ocasión de la expedición de la Sentencia C-099 de 2025, se ampliaron los supuestos de causación del impuesto, estableciendo su aplicación a las operaciones de importación en las que se use o importen directamente plásticos de un solo uso, aumentando el grado de impacto del gravamen y desincentivando el uso de este tipo de plásticos. Sin embargo, la regulación vigente contempla un mecanismo mediante el cual las empresas que realicen una gestión ambientalmente responsable

de estos plásticos pueden acceder a beneficios tributarios derivados de dichas acciones, a través del ya conocido Certificado de Economía Circular. Aunque este instrumento aún se encuentra en proceso de reglamentación, se espera que en los próximos meses MADS expida la normativa correspondiente, con el propósito de habilitar su implementación efectiva y permitir que el sector empresarial pueda acogerse a estos incentivos. Se resalta que, como requisito mínimo para contemplar la aplicación y eventual obtención del certificado, las empresas deberán acreditar el cumplimiento de las metas de Responsabilidad Extendida del Productor establecidas en el país, entendidas como el piso regulatorio sobre el cual se evaluarán esfuerzos adicionales en materia de economía circular y gestión ambiental responsable. Si bien Colombia aún enfrenta desafíos importantes en materia de infraestructura para el aprovechamiento de residuos, educación al consumidor y costos asociados a la transición productiva, el país ha venido consolidando un ecosistema empre-


ANÁLISIS DE SOSTENIBILIDAD

sarial cada vez más orientado hacia la innovación, sostenibilidad y competitividad. En este contexto, el Impuesto Nacional sobre Productos Plásticos de un Solo Uso no solo opera como un tributo dirigido a corregir impactos ambientales negativas (de naturaleza pigouviana), sino también como un incentivo económico para reducir el uso de plásticos en los procesos de envasado, embalaje y empaque de bienes. Por ello, su finalidad no se agota en el recaudo, sino que busca promover cambios reales en los modelos de producción y consumo, impulsando la adopción de alternativas más sostenibles. La discusión no debe limitarse al cumplimiento tributario, cada vez más compañías entienden que la sostenibilidad como una oportunidad para fortale-

cer su posicionamiento con mayores estándares ambientales y generar ventajas competitivas en un entorno global cada vez más exigente. Bajo esta lógica, los empresarios pueden avanzar hacia soluciones que les permitan disminuir su exposición al impuesto, mediante la sustitución de materiales, el ecodiseño, la reutilización, la incorporación de material reciclado y el fortalecimiento de esquemas de responsabilidad extendida del productor. En el mejor de los escenarios, la expedición y reglamentación del Certificado de Economía Circular permitirá que aquellos empresarios que acrediten condiciones efectivas de circularidad puedan acogerse a los supuestos de no causación previstos en la normativa.

La implementación de esquemas de responsabilidad extendida del productor, el desarrollo de nuevos materiales, los avances en ecodiseño y la incorporación de modelos de reutilización han impulsado transformaciones relevantes en distintos sectores productivos. Estas dinámicas, apoyadas en el trabajo articulado entre empresas, gremios y entidades públicas, permiten que la discusión trascienda el simple cumplimiento tributario y se oriente hacia un objetivo material: reducir efectivamente el uso de plástico y avanzar hacia modelos productivos más circulares y sostenibles. Esta visión ha impulsado inversiones en innovación, mejoras en los procesos productivos y el desarrollo de soluciones circulares que evidencian avances concretos en distintos eslabones de la cadena de valor. Aunque persisten retos estructurales, Colombia cuenta con un sector empresarial cada vez más preparado para competir en un escenario internacional donde la sostenibilidad y la economía circular se consolidan como factores estratégicos para el comercio, la competitividad y el desarrollo productivo. 29


ANÁLISIS

H Johanna Guativa Directora Comercial Analdex

ablar hoy de sostenibilidad en Colombia es hablar, inevitablemente, del papel que las mujeres han asumido como agentes de transformación económica, social y empresarial. Durante los últimos años, el país ha sido testigo de cómo más mujeres lideran iniciativas relacionadas con comercio exterior sostenible, innovación social, economía circular, inclusión financiera y desarrollo empresarial responsable. Pero quizá el cambio más importante no radica únicamente en los cargos que ocupan, sino

en la manera en que están redefiniendo el liderazgo y promoviendo una visión más colaborativa y humana del crecimiento. La sostenibilidad dejó de ser un concepto ambiental aislado para convertirse en un modelo integral que exige equilibrio entre rentabilidad, impacto social y gobernanza. En ese escenario, las mujeres han demostrado una capacidad significativa para impulsar procesos donde el diálogo, la construcción colectiva y la visión de largo plazo son protagonistas. Esto no sig-

Cuando hombres y mujeres trabajan juntos con propósito, la sostenibilidad se convierte en una realidad transformadora.

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ANÁLISIS

nifica excluir al hombre ni minimizar su aporte; por el contrario, los avances más sólidos en materia de equidad se han dado precisamente cuando hombres y mujeres trabajan desde la complementariedad y el respeto mutuo. En Colombia todavía persisten brechas importantes. Según cifras recientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la participación laboral femenina continúa por debajo de la masculina. Mientras la tasa global de participación de las mujeres se ubicó en 53,2 %, la de los hombres superó el 76 % durante 2025. Asimismo, nueve de cada diez mujeres realizan trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, de-

dicando en promedio más de siete horas diarias a estas labores, de acuerdo con Pacto Global Colombia. Sin embargo, también es cierto que el país avanza. Bogotá, por ejemplo, lideró recientemente el Índice de Equidad de Género en Colombia, registrando un crecimiento de 4,4 % en la participación laboral femenina y sumando más de 93.000 mujeres a la fuerza laboral, según cifras de la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico. Estos avances evidencian que la equidad no es únicamente una conversación social; es también un factor de competitividad y desarrollo económico. En el ámbito empresarial, cada vez más organizaciones comprenden que la

sostenibilidad requiere diversidad en la toma de decisiones. Estudios recientes muestran que las compañías con mayor participación femenina reportan mejores resultados financieros y mejores indicadores de innovación y adaptación (Universidad EAFIT, 2025). Esto sucede porque los equipos diversos permiten ampliar perspectivas, entender mejor a los mercados y construir soluciones más cercanas a las necesidades reales de las comunidades. Desde el comercio exterior, este fenómeno también es evidente. Hoy vemos más mujeres liderando procesos de internacionalización, logística sostenible, cumplimiento de criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) y transformación digital. Muchas de ellas no solo están abriendo mercados, sino también impulsando modelos empresariales con impacto social y ambiental positivo. Ese liderazgo ha inspirado a nuevas generaciones de profesionales y ha contribuido a cerrar brechas históricas dentro del sector empresarial colombiano. No obstante, el verdadero avance ocurre cuando entendemos que la equidad de género no debe con-

vertirse en una competencia entre hombres y mujeres. La sostenibilidad exige cooperación. Los hombres siguen teniendo un rol fundamental como aliados estratégicos, líderes conscientes y promotores de entornos laborales más equitativos. La construcción de una sociedad más balanceada no puede darse desde la exclusión, sino desde la integración de talentos, capacidades y experiencias distintas. Hoy más que nunca, Colombia necesita liderazgos capaces de construir puentes y no divisiones. La participación activa de las mujeres en la sostenibilidad no representa únicamente un logro para ellas; representa una oportunidad para que empresas, gremios y comunidades evolucionen hacia modelos más humanos, resilientes y competitivos. El reto hacia adelante será seguir impulsando espacios donde el mérito, la preparación y la capacidad de liderazgo sean los verdaderos protagonistas. Porque cuando hombres y mujeres trabajan juntos con propósito, la sostenibilidad deja de ser una meta aspiracional y se convierte en una realidad transformadora para el país. 31


ANÁLISIS ECONÓMICO

La sostenibilidad bien gestionada no es un costo: es una herramienta de competitividad internacional. Giovanni Gómez Director de Asuntos Económicos Analdex

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a internacionalización de las empresas colombianas no puede entenderse únicamente como la capacidad de vender bienes o servicios en mercados externos. Ese enfoque, aunque necesario, resulta incompleto frente a un entorno global en el que los compradores, los reguladores, los financiadores y las redes de valor están elevando sus exigencias ambientales, sociales y de trazabilidad. Hoy exportar implica, también, pro-

ducir mejor, financiarse de manera más inteligente y construir capacidades empresariales que permitan sostener la competitividad en el tiempo, en un entorno internacional que cambia constantemente. Esa fue una de las principales conclusiones del panel desarrollado en el XV Encuentro Empresarial y de Comercio Exterior del Caribe, organizado por Analdex, en el que participaron Sergio Lizarazo, vi-


ANÁLISIS ECONÓMICO

cepresidente de BBVA en Colombia, y Juan Cediel, gerente de Sostenibilidad de Ultracem. La conversación permitió profundizar sobre la perspectiva en la que la sostenibilidad deja de ser una conversación reputacional o transaccional, para convertirse en una decisión estratégica de negocio. Desde la perspectiva financiera, Sergio Lizarazo planteó en el centro de su intervención que la banca ya no acompaña a las empresas únicamente con crédito tradicional. El financiamiento sigue siendo relevante, porque muchas decisiones de transición requieren inversión; sin embargo, el verdadero cambio está en la forma como los instrumentos financieros se conectan con los ob-

jetivos estratégicos de las compañías. Allí aparecen soluciones como los créditos verdes, los préstamos atados al cumplimiento de indicadores de sostenibilidad, los bonos temáticos y las líneas de financiación apoyadas por entidades multilaterales. El punto implica que, si una empresa reduce su consumo de agua, mejora su eficiencia energética, descarboniza sus procesos o fortalece la trazabilidad de sus proveedores, no solo disminuye los riesgos ambientales, sino que también puede reducir sus costos, acceder a mejores condiciones financieras y mejora su posición frente a mercados de primer nivel que son exigentes en estos requisitos. En otras palabras, la sostenibilidad bien gestio-

nada se convierte en una herramienta de competitividad. Desde la perspectiva financiera también se introdujo una reflexión particularmente importante para las pymes. La principal barrera no siempre es la falta de voluntad, sino la falta de capacidades, pues muchas empresas no saben por dónde empezar, qué procesos medir, qué inversiones priorizar o qué estándares deben cumplir para acceder a mercados externos. Por eso, el acompañamiento no financiero adquiere un papel creciente. La asesoría para desarrollar reportes, medir indicadores, alcanzar certificaciones, generar trazabilidad, marcos de financiación sostenible e incluso herramientas tecnológicas

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ANÁLISIS ECONÓMICO

basadas en inteligencia artificial, pueden ayudar a que más empresas traduzcan la sostenibilidad en decisiones concretas. La visión empresarial de Juan Cediel complementó esa lectura desde la experiencia de Ultracem. Su principal lección se concentró en que la sostenibilidad debe incorporarse desde el diseño del negocio, no como un ajuste tardío ni como una respuesta defensiva frente a la regulación. En el caso de Ultracem, la compañía nació con una ventaja tecnológica y con una comprensión clara de los desafíos de una industria intensiva en carbo-

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no. Esa condición la llevó a estructurar una ruta basada en eficiencia energética, sostenibilidad ambiental desde los productos y generación de valor social compartido. El mensaje más útil para las empresas es que la sostenibilidad no necesariamente exige grandes inversiones iniciales. Muchas veces comienza con identificar ineficiencias dentro del proceso productivo, como desperdicios que pueden reutilizarse, consumos que pueden reducirse, materiales que pueden reemplazarse o fuentes de energía que pueden op-

timizarse. Se explicaron ejemplos concretos como la economía circular en la formulación de productos, aprovechamiento de residuos de otros procesos industriales, reducción del componente más intensivo en carbono dentro del cemento y sustitución parcial del consumo energético mediante generación solar. La enseñanza principal es que una empresa sostenible no es la que simplemente comunica mejor, sino la que entiende su matriz de costos, sus riesgos operativos y su relación con el entorno. Cuando la sostenibilidad se integra al día a día, deja de ser un gasto y


ANÁLISIS ECONÓMICO

se convierte en eficiencia, resiliencia y diferenciación. El panel también dejó una lectura relevante sobre el Caribe colombiano. La región tiene condiciones excepcionales para avanzar en una agenda de crecimiento sostenible, con sus puertos estratégicos, ubicación geográfica privilegiada, vocación agroindustrial, potencial energético solar, capacidades empresariales y una relación natural con los mercados internacionales. Sin embargo, ese potencial no se convierte automáticamente en internacionalización. De aquí se requiere desarrollar infraestructura, coordinación público-privada, acceso a financiamiento, desarrollo de proveedores y una hoja de ruta exportadora más ambiciosa.

La sostenibilidad puede ser, precisamente, el puente entre ese potencial y una mayor inserción internacional. Sectores como agroindustria, turismo, materiales de construcción, energías renovables y servicios asociados al comercio exterior tienen una oportunidad concreta para competir no solo por precio, sino por calidad, trazabilidad, eficiencia y cumplimiento de estándares internacionales. La conclusión general es que Colombia debe dejar de ver la internacionalización como una agenda aislada de comercio exterior. Exportar más exige empresas más productivas, territorios mejor conectados, financiamiento adecuado y modelos de negocio sostenibles. En un

mundo donde los mercados preguntan cada vez más cómo se produce, con qué impacto ambiental, bajo qué trazabilidad y con qué relación social, la sostenibilidad no es un valor agregado, sino una condición de acceso y permanencia. Para las empresas colombianas, el camino no consiste en esperar a tener grandes estructuras para empezar. Consiste en medir, priorizar, corregir ineficiencias, buscar aliados financieros y técnicos, y entender que cada mejora operativa puede ser también una ventaja internacional. El Caribe tiene activos suficientes para liderar esa agenda. El reto es convertirlos en una estrategia sostenida de crecimiento exportador. 33


COLUMNISTA INVITADA

L Fernanda Monteagudo Responsable de Calidad, Seguridad e Higiene, Siemens Digital Industries Argentina

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a seguridad eléctrica pocas veces es el centro de la conversación pública. Sin embargo, está presente en prácticamente todos los aspectos de nuestra vida cotidiana e industrial: desde la infraestructura crítica y los procesos productivos hasta los dispositivos que utilizamos todos los días. En este contexto, cualquier modificación en el marco regulatorio merece una mirada que vaya más allá de lo administrativo. Y

eso es exactamente lo que ocurre con la Resolución 237/2024 emitida en Argentina. A primera vista, la medida apunta a simplificar procesos y reducir cargas administrativas mediante la apertura al reconocimiento y aceptación de ensayos internacionales. Pero, en términos más profundos, introduce un cambio relevante en la forma en que el país entiende y gestiona la seguridad eléctrica.


COLUMNISTA INVITADA

Hasta la entrada en vigente de la Res. 237/2024, el esquema argentino se apoyaba principalmente en certificaciones locales obligatorias previas a la comercialización. Con sus fortalezas y limitaciones, este modelo funcionaba como una barrera preventiva frente a riesgos ampliamente conocidos: fallas de equipos, incendios o accidentes por contacto eléctrico. La novedad más significativa es la posibilidad de aceptar ensayos y certificaciones realizados en el exterior en forma directa, algo que en muchos mercados desarrollados ya forma parte de la dinámica habitual para evitar duplicaciones y agilizar la disponibilidad de tecnología. Desde una perspectiva industrial, esto representa

una oportunidad concreta. La aceptación de estándares internacionales puede facilitar el ingreso más rápido de tecnologías, en especial aquellas alineadas bajo normas IEC. Lo anterior se traduce en mayor competitividad de sectores donde la innovación y la velocidad de implementación son cada vez más determinantes. Sin embargo, simplificar no es sinónimo de eliminar el riesgo. La apertura regulatoria obliga a poner el foco en otros factores que pasan a ser críticos: la trazabilidad de los ensayos, la acreditación de los organismos certificadores, laboratorios de ensayo y la equivalencia técnica entre normas. Porque no todos los laboratorios operan bajo los mismos criterios ni todos los sistemas de certificación ofrecen el mismo nivel de robustez.

La apertura regulatoria solo será exitosa si se sostiene sobre estándares técnicos sólidos y una cultura de seguridad.

En este nuevo escenario, la discusión deja de centrarse únicamente en si un producto está certificado y pasa a enfocarse en qué certificación posee, bajo qué estándares fue obtenida y qué garantías técnicas ofrece realmente. También cambia la distribución de responsabilidades. Con menos controles previos centralizados, fabricantes, importadores, integradores y profesionales técnicos asumen un rol mucho más activo en la validación de las condiciones de seguridad de los equipos y sistemas que ingresan al mercado o se integran en instalaciones existentes. Y aquí emerge un punto clave: un equipo certificado no es automáticamente seguro si no se instala, configura u opera dentro de las condiciones adecuadas y con el equipo profesional técnico idóneo. En el ámbito industrial, donde conviven infraestructuras complejas, continuidad operativa y altos requerimientos de confiabilidad, el criterio técnico sigue siendo determinante. Por otro lado, la menor carga de verificación previa incrementa la relevancia de lo que sucede después 39


COLUMNISTA INVITADA

de la comercialización: auditorías, vigilancia de mercado, controles operativos y monitoreo continuo. Detectar desvíos a tiempo es tan importante como evitar el ingreso inicial de productos no conformes. También surge un desafío vinculado al usuario final. La disponibilidad de más productos y certificaciones internacionales puede ser positiva, pero interpretar correctamente qué representa cada sello, estándar o acreditación no siempre es sencillo. En este punto, la capacitación y la comunicación técnica adquieren un rol estratégico.

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Más que una simple desregulación, la Resolución 237/2024 plantea un cambio de paradigma: pasar de un modelo menos centrado en el control previo y más apoyado en la responsabilidad distribuida, la madurez técnica y la capacidad de los distintos actores para gestionar el riesgo de manera adecuada. Como ocurre con muchos procesos regulatorios, el verdadero desafío no está únicamente en la norma, sino en cómo se implementa. La aceptación de ensayos internacionales puede convertirse en una herramienta valiosa para ganar

eficiencia, competitividad e integración global. Sin duda, el éxito dependerá de sostener estándares técnicos sólidos y de fortalecer la cultura de seguridad eléctrica en toda la cadena de valor. En conclusión, la seguridad eléctrica seguirá dependiendo —más que nunca— de la calidad de las decisiones técnicas en conjunción con la experiencia y el criterio profesional que siguen siendo irremplazables y capitalizables en la medida en que la tecnología y las necesidades evolucionen. Desde la experiencia en Argentina, y en el contexto actual del mercado colombiano, surge una reflexión clave para los distintos actores del sector: ¿de qué manera acompañar esta evolución preservando el equilibrio entre regulación, capacidad técnica y responsabilidad profesional?


COLUMNISTA INVITADO

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l sector de agroalimentos es el motor de la canasta exportadora no minero-energética de Colombia hacia la Unión Europea (UE). En 2023, representó el 91% de las ventas, equivalentes a cerca de USD 2.000 millones. Café, flores, banano y aceite de palma colombianos son sinónimos de alta calidad a nivel internacional. Sin embargo, el mercado europeo está redefiniendo las reglas del juego. La calidad ya no solo se mide en el producto. También en su huella de carbono y otros estándares socioambientales.

¿Está el sector exportador colombiano preparado para las nuevas exigencias ambientales del mercado europeo?

Juan Manuel Salazar Gómez Asesor en transición energética de la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ) en Colombia

La vulnerabilidad de Colombia es estructural. El país importa anualmente más de 2 millones de toneladas de fertilizantes nitrogenados. En tiempos de estabilidad geopolítica, los fertilizantes son un insumo invisible. En la realidad actual, son un riesgo sistémico. Las rupturas logísticas y la volatilidad energética desde 2020 demostraron que la dependencia de importaciones fósiles destruye la rentabilidad del campo. En 2022, el déficit comercial por la impor-

tación de fertilizantes en América Latina se disparó a USD 9.100 millones, más del doble que en años anteriores. Más que una crisis coyuntural, se trata de una consecuencia matemática de la inelasticidad de la oferta global. La respuesta estratégica no es la mitigación pasiva, sino la soberanía productiva a través de alternativas como el hidrógeno y el amoníaco verde. Básicamente energía renovable, agua e infraestructura energética. Colombia cuenta con recursos hidroeléctricos abundantes en la región andina y un potencial eólico excepcional en el Caribe. Esta infraestructura eléc41


COLUMNISTA INVITADO

tando una segunda fase de 18.000 toneladas de nitrato de amonio verde con pequeña central hidroeléctrica propia.

trica permitiría reconfigurar la cadena alimentaria local. No se trata de proyecciones teóricas, la transición ya es operativa en algunos territorios. Cuatro iniciativas lo demuestran: • En el Huila, el sector cafetero ha sido pionero mediante la alianza entre SKN Caribecafe, Cáritas Noruega y Yara, integrando fertilizantes verdes producidos con energía renovable. • En el sector de tubérculos, PepsiCo y Yara han estructurado un acuerdo de suministro de fertilizantes verdes para la región latinoamericana. • Por su parte, Monómeros avanza en Barranquilla en su estrategia para sustituir la importación de 50.000 toneladas de amoníaco fósil por producción local basada en energía eólica. •Asimismo, la start-up antioqueña Hevolucion dinamiza el mercado local con un proyecto piloto en Medellín de 1.800 toneladas de amoníaco verde, proyec-

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Este despliegue sigue la lógica del proyecto insignia en la región: el desarrollo de Atome en Paraguay, que aprovecha la potencia de Itaipú, una de las centrales hidroeléctricas más grandes del mundo, para asegurar el suministro sostenible a 10 años de 264.000 toneladas de nitrato de calcio para Yara con sus clientes en Brasil y la región. Para los exportadores colombianos, la adopción temprana de la fertilización verde representa tres movimientos tácticos: 1. Mitigación del riesgo de suministro: Sustituir la indexación a los precios internacionales del gas natural por certidumbre de costos locales e independientes. 2. Captura del greenium: El mercado europeo premium ya está validando el sobreprecio por productos que demuestren una reducción drástica de emisiones de Gases de Efecto Invernadero. Anticiparse a la visión regulatoria permite capturar este valor antes de que se convierta en una obligación de cumplimiento estándar.

3.Blindaje de acceso a mercados: Frente a competidores regionales e internacionales rezagados en sus procesos de descarbonización, Colombia puede consolidarse como el origen verde certificado del continente. La Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ) trabaja en Colombia apoyando esta transición: acompaña proyectos en desarrollo de fertilizantes, facilita el intercambio de conocimiento técnico con actores globales y ayuda a empresas y gremios a identificar rutas de descarbonización conectadas con mercados internacionales que premian la sostenibilidad. Esta alianza entre Colombia y Alemania, dos países comprometidos con los objetivos climáticos del Acuerdo de Paris, busca convertir la transición energética en una oportunidad concreta de desarrollo económico y competitividad exportadora. La ventana de oportunidad para el early mover es estrecha. La descarbonización industrial ya no es solo una agenda de responsabilidad corporativa: es la métrica de la competitividad internacional y de diversificación económica.


ACTUALIDAD

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AFILIADO DESTACADO

EVOLUCIONANDO JUNTO A SUS CONSUMIDORES

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umplir 50 años es un hito reservado para pocas empresas. Mantenerse vigente durante ese tiempo, adaptarse a nuevas generaciones de consumidores, transformar los modelos de negocio e innovar constantemente es un reto aún mayor. Esa ha sido la historia de Dislicores, compañía que en 2026 celebra cinco décadas de trayectoria consolidándose como uno de los referentes de la industria de vinos y licores en Colombia. Sus orígenes se remontan a 1956, cuando Alberto González creó Disconfites, emprendimiento que sentó las bases de una organización con visión de largo plazo. Dos décadas después, en 1976, la fusión entre Disconfites y Dislicores dio origen a la compañía que hoy cuenta con presencia

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nacional, un amplio portafolio de marcas internacionales y desarrollos propios que han logrado abrirse camino en mercados internacionales. A lo largo de los años, la organización ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Tras el fallecimiento de su fundador, el liderazgo fue asumido por sus hijos, Juan Martín y Luz María González, quienes impulsaron la expansión y consolidación del negocio. Con el tiempo, nuevas generaciones de la familia se han incorporado a la compañía, aportando continuidad, innovación y capacidad de adaptación frente a los cambios del entorno. Actualmente, Dislicores opera a través de múltiples canales de comercialización,


AFILIADO DESTACADO

incluyendo una red de 41 tiendas físicas, comercio electrónico y presencia en los principales canales de venta del país. Más de 1.400 colaboradores respaldan una operación que busca ofrecer experiencias cercanas y especializadas para los consumidores. Uno de los pilares de su crecimiento ha sido el desarrollo de marcas propias. Entre ellas se destaca Mil976, líder en el segmento de mixers en Colombia y con presencia en mercados como Estados Unidos, República Dominicana, Panamá, Venezuela, Aruba y Curazao. La marca continúa su proceso de expansión con la mirada puesta en nuevos destinos como Puerto Rico y Perú, reflejando la apuesta de la compañía por fortalecer su alcance internacional. La innovación también ha sido una constante en la evolución de Dislicores. El lanzamiento de productos alineados con nuevas tendencias de consumo, como Gin & Tonic 0.0 alcohol, evidencia la capacidad de la organización para interpretar los cambios del mercado y responder a las expectativas de consumidores cada vez más diversos.

Más allá de los resultados comerciales, la compañía ha incorporado la sostenibilidad y el bienestar de las personas como parte de su estrategia de crecimiento. Iniciativas como “Un Arrecife de Vida”, reconocida en 2025 por su impacto ambiental, y la implementación de su Balance Social, orientado a fortalecer aspectos como vivienda, salud, educación y estabilidad financiera de los colaboradores, reflejan una visión empresarial enfocada en la generación de valor económico, social y ambiental. De cara al futuro, Dislicores proyecta su crecimiento a partir de la internacionalización de sus marcas propias, el fortalecimiento de su ecosistema digital y la consolidación de experiencias diferenciales para sus consumidores. Para Luz María González de Bedout, vicepresidenta Jurídica y de Relaciones Corporativas, el aniversario número 50 representa una oportunidad para reconocer el papel que han tenido los clientes, colaboradores y aliados en la construcción de la compañía. “La pasión ha sido el motor que nos ha permitido innovar, escuchar, adaptarnos y evolucionar sin perder nuestra esencia”, afirma. 45


ANALDEX EN LAS REGIONES

El XV Encuentro Empresarial y de Comercio Exterior del Caribe dejó una conclusión clara: la región cuenta con condiciones únicas para fortalecer su papel en el comercio internacional, pero necesita avanzar con mayor velocidad en temas clave como logística, infraestructura, sostenibilidad y diversificación exportadora.

B Sandra Carvajal Gerente regional Analdex Caribe

arranquilla volvió a convertirse en el epicentro de la conversación sobre el futuro del comercio exterior colombiano. En el marco del XV Encuentro Empresarial y de Comercio Exterior del Caribe, líderes empresariales, autoridades, expertos económicos y representantes de distintos sectores analizaron los cambios que están redefiniendo el comercio mundial y los retos que enfrenta la región para consolidarse como uno de los principales motores de crecimiento del país.

Las discusiones se desarrollaron en un contexto internacional marcado por la incertidumbre. Las tensiones geopolíticas, los cambios en las cadenas globales de suministro, la reorganización de las rutas marítimas y la creciente competencia entre economías han transformado las reglas del comercio internacional. Lo que hace apenas unos años parecía una coyuntura temporal hoy se perfila como una nueva realidad para las empresas y los territorios que buscan competir globalmente.

El Caribe colombiano tiene las condiciones para liderar el comercio exterior; el desafío es convertir su potencial en resultados.

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ANALDEX EN LAS REGIONES

Uno de los temas que concentró la atención de los asistentes fue el impacto de los conflictos geopolíticos sobre el transporte marítimo y los costos logísticos. Las alteraciones en rutas estratégicas para el comercio mundial han generado incrementos en los tiempos de tránsito, mayores costos operativos y nuevas presiones sobre las cadenas de abastecimiento. Para una región cuya competitividad depende en buena medida de su conexión con los mercados internacionales, estos cambios representan desafíos que no pueden ignorarse. Sin embargo, el encuentro también permitió identificar oportunidades. A pesar de la complejidad del entorno global, el Caribe colombiano cuenta con ventajas que pocos territorios de América Latina pueden

ofrecer simultáneamente: ubicación geográfica estratégica, acceso a puertos con vocación internacional, potencial energético, capacidad industrial y una creciente base empresarial exportadora. Precisamente por ello, uno de los principales mensajes de la jornada fue la necesidad de acelerar las inversiones y proyectos que permitan aprovechar ese potencial. La infraestructura vial, la conectividad logística y la seguridad siguen siendo factores determinantes para atraer inversión y facilitar la internacionalización de las empresas. En ese sentido, los avances que se vienen desarrollando en el Atlántico y otros departamentos de la región fueron presentados como elementos clave para fortalecer la competitividad territorial.

Más allá de la infraestructura, el encuentro puso sobre la mesa la importancia de diversificar la oferta exportadora. Aunque algunos departamentos continúan enfrentando los efectos de la desaceleración del sector minero-energético, otros han mostrado resultados positivos gracias al crecimiento de productos agroindustriales y manufacturados. Para los expertos, el desafío no consiste únicamente en exportar más, sino en exportar mejor, incorporando valor agregado, innovación y diferenciación. La relación comercial con China también ocupó un lugar destacado en la discusión. El hecho de que el gigante asiático se haya consolidado como el principal proveedor de Colombia plantea nuevos retos para la balanza comercial del país. Los participantes coincidieron en que la tarea pendiente es convertir a China no solo en un origen de importaciones, sino también en un destino estratégico para una oferta exportadora colombiana cada vez más sofisticada y competitiva. Otro de los mensajes recurrentes fue la necesidad de fortalecer las condiciones para la inversión. La estabilidad macroeconómica, la disciplina fiscal y la generación de confianza para los inversionistas continúan siendo factores esenciales para impulsar proyectos productivos y consolidar el crecimiento regional. Sin un entorno favorable para la inversión, coincidieron varios de los panelistas, será difícil materializar las oportunidades que hoy tiene el Caribe.

La agenda también abordó dos temas que cada vez tienen mayor relevancia para el sector empresarial: la sostenibilidad y la seguridad jurídica. Por un lado, se destacó que los criterios ambientales, sociales y de gobernanza se han convertido en factores determinantes para acceder a mercados y fuentes de financiamiento internacionales. Por otro, se reiteró la importancia de avanzar en la aprobación del nuevo Régimen Sancionatorio Aduanero, considerado una herramienta fundamental para fortalecer el control aduanero y brindar mayor certeza a los actores del comercio exterior. Al cierre del encuentro quedó una sensación compartida entre los asistentes: el Caribe colombiano posee las condiciones para desempeñar un papel cada vez más relevante en el comercio internacional, pero el éxito dependerá de la capacidad de convertir las oportunidades en resultados concretos. Como lo resumió el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, durante una de las intervenciones de la jornada: “El Caribe no está en crisis, está en transición”. Una transición que exige visión de largo plazo, coordinación entre los sectores público y privado y, sobre todo, capacidad de ejecución para que el potencial de la región se traduzca en crecimiento, inversión y nuevas oportunidades para el comercio exterior colombiano. 47


ANALDEX EN LAS REGIONES

E Rodrigo Patiño

Gerente regional Antioquia Analdex

l Oriente antioqueño es una realidad que avanza más rápido que su propia planificación. En pocos años, esta subregión se convirtió en una pieza clave del engranaje logístico de Colombia: conecta el sistema productivo de Medellín, articula el transporte aéreo a través del aeropuerto internacional, genera grandes inversiones a través del régimen franco y se proyecta como un nodo estratégico hacia el Caribe y los mercados globales.

Pero hay una verdad incómoda: está creciendo sin un modelo claro. Y eso, en logística, se paga caro. Hoy, la expansión ocurre municipio por municipio. Rionegro, La Ceja, Marinilla y otros territorios compiten por atraer inversión, pero lo hacen sin coordinación. El resultado no es un hub logístico, sino una suma de proyectos aislados: bodegas dispersas, vías congestionadas, uso del suelo sin control. Es crecimiento, sí, pero no es sostenible.

El Oriente antioqueño puede convertirse en un hub logístico de nueva generación, pero necesita planificación y gobernanza.

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ANALDEX EN LAS REGIONES

La logística moderna no funciona así. Los grandes hubs del mundo no se construyen por acumulación, sino por diseño y planeación. El síntoma más visible es la movilidad. Corredores que deberían ser fluidos están comenzando a saturarse. El transporte de carga comparte espacio con el crecimiento urbano, generando ineficiencias que impactan directamente en costos, tiempos y emisiones. Pero el problema más crítico es estructural: el Oriente antioqueño aún no tiene una infraestructura logística especializada que organice ese crecimiento. Aquí es donde aparece la gran oportunidad. La región necesita dar un salto: crear un ecosistema logístico integrado y

especializado. Un sistema que combine plataformas de distribución, centros de consolidación de carga, servicios aduaneros, tecnología logística, servicios integrados de transporte de pasajeros y conectividad multimodal. No como piezas sueltas, sino como una red diseñada estratégicamente para transformar la competitividad regional.

Un modelo metropolitano permitiría definir dónde deben ubicarse los nodos logísticos, cómo deben conectarse y bajo qué criterios ambientales deben operar. También facilitaría la implementación de estándares sostenibles: gestión eficiente del agua, uso de energías limpias, planificación urbana compacta y protección de ecosistemas estratégicos.

Pero esto no puede darse sin gobernanza. Aquí es donde la creación de un área metropolitana deja de ser un debate político y se convierte en una necesidad técnica. Sin una autoridad que coordine el uso del suelo, la infraestructura y la movilidad, cualquier intento de especialización logística será limitado y se quedara corto en el tiempo.

El mundo ya está avanzando hacia cadenas de suministro más inteligentes, más limpias y resilientes. Las empresas buscan territorios donde la logística no solo sea rápida, sino también sostenible. El Oriente antioqueño tiene todo para convertirse en ese lugar. Tiene ubicación, tiene infraestructura y tiene dinamismo económico. Seguir creciendo de forma desarticulada llevará, inevitablemente, a un escenario de congestión, sobrecostos y deterioro ambiental. Apostarle, en cambio, a la creación de una infraestructura logística especializada —respaldado por una gobernanza metropolitana— abre la puerta a algo mucho más ambicioso: posicionar al Oriente antioqueño como un hub logístico de nueva generación. 49


COLUMNISTA INVITADA

E Carolina Salamanca Directora de Imétrica

l XV Congreso Internacional de Supply Chain y Logística de ANALDEX, realizado el 14 y15 de mayo nos ha dejado una gran reflexión: el futuro de las cadenas de suministro no se construye únicamente desde los procesos, tiempos y costos, sino también desde la capacidad de conectar la estrategia, la tecnología y la visión de negocio en medio de un entorno global cada vez más incierto y dinámico. Actualmente, factores como la geopolítica y la reconfiguración del transporte marítimo están transformando profundamente el equilibrio de las cadenas de suministro globales, así

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como las tensiones internacionales, los conflictos comerciales, las restricciones en rutas estratégicas marítimas y la presión sobre los costos logísticos dejan en evidencia la fragilidad que puede tener las operaciones logísticas y de comercio exterior. En este contexto, las organizaciones ya no pueden operar únicamente bajo criterios de eficiencia; hoy necesitan cadenas de suministro resilientes, capaces de anticipar disrupciones, adaptarse rápidamente al cambio y responder con mayor flexibilidad a escenarios cada vez más inciertos. Sin embargo, para que esa resiliencia sea realmente sostenible, es indispensa-


COLUMNISTA INVITADA

ble contar con infraestructura logística de calidad que funcione como un habilitador estratégico de la eficiencia, la competitividad y el desarrollo del país. Colombia requiere corredores logísticos más integrados, puertos más eficientes, conectividad multimodal y plataformas de distribución articuladas que permitan reducir tiempos, optimizar costos y fortalecer la capacidad de respuesta frente a las nuevas dinámicas del comercio internacional. Bajo este nuevo entorno de cambios, la resiliencia, ya no depende únicamente de la capacidad de reaccionar frente a las disrupciones, sino de la habilidad de las empresas para transformar con mayor velocidad sus operaciones a través de: • Procesos automatizados desde la planeación, compra, almacenamiento, distribución, servicios de valor agregado apoyados en el uso de sistemas de información, así como la robótica fortaleciendo la trazabilidad de las operaciones mediante modelos inteligentes orientados a la eficiencia, la productividad y a una mayor capacidad de respuesta. • Operaciones logísticas inteligentes basadas en datos demuestran que el verdadero valor ya no está solo en recopilar información, sino en convertirla en decisiones estratégicas capaces de gestionar modelos que permitan anticipar riesgos, optimizar recursos y mejorar la costo-eficiencia de la cadena de valor. • Entendimiento en el uso de la Inteligencia Artificial como visión de negocio y como elemento de transformación del Supply chain. El uso de agentes de Inteligencia artificial demuestra un impacto real en la manera en que las empresas gestionan las cadenas de suministro, al automatizar procesos de análisis, planeación, simulación y toma de decisiones en tiempo real, así como la capacidad para interpretar grandes volúmenes de datos, anticipar riesgos, optimizar operaciones y generar respuestas ágiles frente a escenarios cambiantes.

El verdadero diferencial competitivo ya no estará solo en la tecnología, sino en la capacidad de conectar personas, datos y decisiones.” Finalmente, estamos viviendo un proceso de transformación profunda en el Supply Chain, donde el cambio ya no es únicamente tecnológico y basado en datos; también es estratégico, cultural y organizacional. En este nuevo escenario, uno de los factores más determinantes para el presente y futuro de las cadenas de suministro será la capacidad que tengan las organizaciones para integrar talento, experiencia, nuevas generaciones y visión estratégica dentro de un mismo propósito. Hoy las nuevas generaciones están redefiniendo la manera de liderar, trabajar y entender el impacto del negocio, impulsando organizaciones más colaborativas, flexibles e inclusivas. Esto evidencia que el verdadero diferencial competitivo no estará solo en la tecnología, sino en la habilidad de conectar personas,

conocimiento y toma de decisiones para construir cadenas de valor más resilientes, sostenibles y preparadas para los desafíos del futuro. Nos quedamos con múltiples reflexiones a partir de las conversaciones, experiencias y casos compartidos por los conferencistas y líderes empresariales durante el evento. Quizás una de las más importantes es entender que pensar el futuro ya no significa proyectarnos a los próximos 10 años; el futuro del Supply Chain ya está ocurriendo hoy. En este contexto, la gran pregunta para las empresas y sus líderes es: ¿Qué estamos haciendo hoy para transformar nuestras cadenas de suministro y prepararlas para un entorno donde la tecnología, los datos, la capacidad de adaptación y el talento serán el principal diferencial competitivo? 51


ANÁLISIS JURÍDICO

D Juan Diego Cano Director de Asuntos Legales Analdex

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esde el 19 de junio de 2026 el país cuenta con un nuevo régimen sancionatorio y de decomiso de mercancías en materia aduanera. La Ley 2586 de 2026 fue sancionada, promulgada y publicada en el Diario Oficial ese día, un día antes del vencimiento del plazo fijado por la Corte Constitucional. Llegó allí después de que, el 10 de junio, las plenarias de la Cámara de Representantes y del Senado de la República aprobaran por unanimidad el Proyecto de Ley 312 de 2025 Senado, acumulado con el 331 de 2025. La unanimidad no es un dato menor. En un momento de intensa actividad política, marcado por el calendario de las elecciones presidenciales, pocas iniciativas lograron el respaldo transversal de las bancadas de gobierno y de oposición en ambas corporaciones.

Detrás de ese resultado hay una historia de más de un año de construcción, varios momentos en que el trámite estuvo a punto de naufragar, y un consenso técnico que se sostuvo incluso cuando el tiempo casi se agota. Vale la pena reconstruirla, porque el resultado es, en buena medida, una excepción afortunada a la manera como suele legislarse en Colombia. El punto de partida La Sentencia C-072 de 2025 declaró inexequible el Decreto Ley 920 de 2023 y, con él, el fundamento del régimen sancionatorio aduanero vigente. La Corte sostuvo que, por su estructura y alcance, este régimen es materialmente equivalente a un código y, en consecuencia, no podía expedirse mediante facultades extraordinarias. La conclusión es que el nue-


ANÁLISIS JURÍDICO

vo régimen es competencia exclusiva e indelegable del Congreso y debe respetar las máximas garantías del debido proceso previstas en el artículo 29 de la Constitución. Para evitar un vacío, la Corte mantuvo transitoriamente vigente el decreto hasta el 20 de junio de 2026. La tarea, desde el primer día, era entonces, por un lado expedir un régimen constitucionalmente sólido y, por el otro, hacerlo dentro de un plazo exigente. Un camino más largo de lo previsto El proceso técnico arrancó en 2025. La autoridad aduanera publicó el borrador del proyecto el 13 de ju-

nio de 2025 y abrió un periodo de comentarios que recibió cerca de 700 observaciones del sector privado, los gremios y la academia. El 30 de octubre de 2025, el Gobierno Nacional radicó en el Senado el Proyecto de Ley 312 de 2025, con el tiempo ya encima. Más adelante, el 2 de diciembre de 2025, los congresistas Paola Holguín, Jhon Jairo Berrío y Juan Espinal radicaron el Proyecto de Ley 331 de 2025 Senado, una iniciativa parlamentaria que ofrecía una arquitectura alternativa del régimen y recogía buena parte de las observaciones técnicas formuladas por el sector privado. Ambos proyectos fueron luego acumulados

por la Mesa Directiva de la Comisión Segunda del Senado. La presencia activa de los congresistas, en particular de la senadora Paola Holguín y los representantes Jhon Jairo Berrío y Alejandro Toro, se mantuvo a lo largo de todo el trámite y fue determinante para sostener el rumbo del proyecto acumulado. La fase intensiva de concertación se abrió el 4 de marzo de 2026, cuando el Gobierno Nacional presentó al Consejo Gremial Nacional ampliado un cuadro de modificaciones al proyecto. Ese escenario fue decisivo, pues el Consejo Gremial Nacional ampliado reunió a los gremios repre53


ANÁLISIS JURÍDICO

por unanimidad, después de que una primera sesión, el 12 de mayo, debiera levantarse para evitar las dudas que generaba una votación mixta, presencial y virtual, sobre la validez del quórum decisorio. Superado ese punto, el segundo debate quedó previsto para los primeros días de junio.

sentativos de toda la cadena del comercio exterior colombiano, de modo que las observaciones que llegaron a la mesa no fueron las de un sector aislado, sino las del ecosistema completo de importadores, exportadores, agencias de aduanas, agentes de carga, operadores logísticos, transportadores, comerciantes y la academia. A partir de allí, sector público y sector privado desarrollaron más de 30 mesas técnicas de revisión artículo por artículo, que sumaron más de 180 horas de trabajo. Esa cifra refleja únicamente los encuentros con el sector privado; las horas dedicadas internamente por los equipos de la DIAN, las unidades de trabajo legislativo de los congresistas, los ponentes y la academia son sustancialmente mayores y difíciles de contabilizar. 54

De doce temas estructurales identificados como puntos de discusión, ocho quedaron acordados plenamente y cuatro se concertaron con diferencias acotadas. El catálogo de infracciones se racionalizó de manera significativa, pasando de cerca de 357 a 235. El consenso técnico construido en esas semanas sería, meses después, lo que permitiría sostener el proyecto en los momentos críticos del trámite legislativo. Las últimas semanas: cuando el tiempo casi se agota La aprobación del 10 de junio no estuvo asegurada hasta el final. El proyecto había superado el primer debate en las Comisiones Segundas Conjuntas el 19 de mayo de 2026, también

La votación en plenarias debía surtirse alrededor del 2 de junio. Sin embargo, un error advertido en el trámite, susceptible de configurar un vicio de forma que habría expuesto la ley a una tercera declaratoria de inconstitucionalidad, obligó a publicar nuevamente el texto y a citar otra vez a las plenarias correspondientes. Posteriormente, el 10 de junio se convirtió,


ANÁLISIS JURÍDICO

en la práctica, en la última ventana real. Si el proyecto no lograba ubicarse en el orden del día con la prioridad que merecía, o si no se alcanzaba el quórum decisorio, no habría más oportunidad de discusión antes del vencimiento del plazo constitucional.

formal operó bajo un esquema que difícilmente distinguía al usuario diligente que comete un error humano del que defrauda deliberadamente al Estado. La ley aprobada introduce, por primera vez y de manera concreta, los instrumentos para hacer esa distinción.

Ese día, las plenarias de ambas cámaras aprobaron el proyecto por unanimidad. El consenso técnico construido durante meses se tradujo, en el momento decisivo, en consenso político.

La debida diligencia se incorpora como causal de exoneración: el operador que demuestra haber actuado con la diligencia debida puede exonerarse de la sanción, de modo que la valoración de la conducta deja de ser un enunciado para volverse un mecanismo aplicable. Los errores formales reciben un tratamiento diferenciado: los errores de digitación en el serial o en la descripción dejan de ser causal autónoma de aprehensión, y se permite su corrección sin sanción dentro de un término razonable, sin pérdida de la mercancía. La corrección voluntaria del usuario, cuando la DIAN no ha iniciado ninguna acción de control, no da lugar a sanción, salvo en las infracciones catalogadas como gravísimas.

Distinguir el error del fraude Más allá del riesgo del vacío, el verdadero valor del nuevo régimen está en lo que cambia para quienes cumplen las reglas. Durante años, el comercio exterior

La ley también suspende el cobro inmediato para buena parte de los usuarios. Los usuarios con garantías globales y los Operadores 55


ANÁLISIS JURÍDICO

Económicos Autorizados solo enfrentan el cobro una vez se resuelva la discusión en sede judicial, lo que pone fin al modelo de pagar primero y defenderse después. Se fija además una caducidad definida del decomiso, con un término único de cinco años para el ejercicio de la acción de control, atado a criterios objetivos y verificables, de manera que el operador sabe a qué atenerse y hasta cuándo. Y los parámetros para verificar la capacidad económica del operador quedan tasados en la ley, no librados a la discrecionalidad del funcionario. 56

Este no es un régimen más laxo, sino más preciso. Y esa precisión es, justamente, lo que fortalece la lucha contra el contrabando, porque deja de tratar al comerciante formal como sospechoso y concentra el recurso institucional donde debe estar: en quienes simulan operaciones de comercio exterior, en quienes actúan con proveedores ficticios y en quienes evaden deliberadamente los controles del Estado. Para esas conductas, calificadas como gravísimas, la nueva ley reserva sus herramientas más severas.

Un hito en la concertación público privada La seguridad jurídica es una condición de competitividad. Los inversionistas y los operadores logísticos internacionales toman decisiones de localización y de cadena de suministro con base en la previsibilidad de las reglas. Un régimen sancionatorio claro, proporcional y predecible es parte de la infraestructura competitiva del país, tan importante como los puertos, la infraestructura y los acuerdos comerciales, y se alinea con los estándares de la OCDE y con las


ANÁLISIS JURÍDICO

La aprobación unánime del nuevo régimen sancionatorio demuestra que los consensos técnicos aún son posibles.

mejores prácticas de países con dinámicas comerciales similares a la nuestra. Pero el dato más significativo de esta historia es quizás el menos visible. En tiempos en que legislar parece sinónimo de confrontación, el nuevo régimen sancionatorio aduanero se construyó con mesas técnicas y con un consenso que reunió al Gobierno, al Congreso, a la academia y a toda la cadena del comercio exterior representada en el Consejo Gremial Nacional ampliado. Ninguna norma es perfecta, y esta tampoco lo es.

Pero es un texto equilibrado, construido con técnica y con participación, que demuestra que la concertación no es un obstáculo para la eficacia, sino su mejor garantía. Cumplido el mandato de la Corte, con el nuevo régimen ya sancionado, publicado y vigente desde el 19 de junio de 2026, el reto que viene es hacer que la implementación honre el espíritu con el que el régimen fue construido. Esa será la verdadera prueba, y en ella, como en las mesas que hicieron posible este resultado, el sector privado seguirá siendo un socio del Estado. 57


ANÁLISIS DE SOSTENIBILIDAD

L Laura Miranda Coordinadora comité de hierbas aromáticas Analdex

a Amazonía colombiana alberga una de las mayores riquezas biológicas del planeta. Sin embargo, durante años, gran parte de su potencial económico ha permanecido invisible frente a los mercados nacionales e internacionales. Hoy, frutos como el açaí, copoazú, camu camu, arazá, cocona, seje, canangucha, maraco y cacay, así como los ajíes amazónicos, comienzan a abrirse paso como una oportunidad estratégica

para articular sostenibilidad, comercio exterior y desarrollo territorial. Más allá de su valor nutricional y funcional, estos productos representan una nueva visión de desarrollo para la región amazónica: una economía basada en el bosque en pie. La creciente demanda global por alimentos funcionales, ingredientes naturales, productos nutracéuticos, cosmética sostenible y bie-

Conservar también puede ser rentable, si logramos llevar el valor del bosque a los mercados sin destruirlo en el camino.

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ANÁLISIS DE SOSTENIBILIDAD

nes con trazabilidad ambiental ha convertido a la biodiversidad en un activo estratégico. Mercados en Estados Unidos y Europa buscan cada vez más productos asociados a sostenibilidad, bienestar, origen natural y conservación, abriendo una ventana de oportunidad para Colombia como país megadiverso. En este contexto, los frutos amazónicos y otros Productos Forestales No Maderables (PFNM) tienen un diferencial único: provienen de ecosistemas de alta biodiversidad y de modelos productivos ligados a sistemas agroforestales y al manejo sostenible del bosque. A diferencia de actividades que impulsan la expansión de la frontera agrícola, estos sistemas permiten producir conservando. Impulsar la bioeconomía y la agroforestería sostenible en territorios críticos de deforestación puede convertirse en una herramienta concreta para mejorar el aprovechamiento sostenible de los PFNM y consolidar cadenas de valor inclusivas, competitivas y sostenibles. Esto no solo contribuye a la conservación ambiental, sino también al desarrollo económico local y al fortalecimiento de comunidades rurales e indígenas. 59


ANÁLISIS DE SOSTENIBILIDAD

El fortalecimiento de estas cadenas puede ayudar a reducir la deforestación en la Amazonía colombiana. Cuando una familia rural logra generar ingresos a partir del aprovechamiento sostenible del bosque, disminuye la presión sobre actividades asociadas al cambio de uso del suelo, como la ganadería extensiva o economías ilícitas que históricamente han afectado estos territorios. Por eso, hablar de frutos amazónicos no es únicamente hablar de exportaciones o nuevos nichos de mercado. Es hablar de sostenibilidad ambiental, pero también de sostenibilidad social y económica. En muchos territorios amazónicos, estas cadenas productivas están vinculadas a pequeños productores, asociaciones campesinas y comunidades indígenas que encuentran en la bioeconomía una alternativa para for60

talecer sus medios de vida, conservar conocimientos tradicionales y participar en mercados diferenciados de mayor valor agregado. Adicionalmente, estas cadenas tienen el potencial de impulsar procesos de transformación local y desarrollo empresarial en la región. La producción de pulpas, aceites, snacks, ingredientes naturales, suplementos y productos nutracéuticos derivados de frutos amazónicos abre oportunidades para construir una economía regional más diversificada y sostenible. Sin embargo, el principal reto sigue siendo la articulación. Para responder a las exigencias de los mercados internacionales se requiere fortalecer aspectos como calidad, trazabilidad, abastecimiento, organización de productores y desarrollo logístico. La sostenibilidad también necesita competitividad.

En los últimos años, Colombia ha comenzado a avanzar en esta agenda a través de iniciativas lideradas por entidades públicas, cooperación internacional, organizaciones territoriales y actores privados que buscan consolidar la bioeconomía amazónica como una apuesta real de desarrollo. El reto ahora es mayor: lograr que estos productos no sean vistos únicamente como ingredientes exóticos, sino como parte de una estrategia país que conecte comercio exterior, conservación y transformación territorial. La Amazonía no solo tiene bosque; tiene biodiversidad, conocimiento y oportunidades. Y quizás uno de los mayores desafíos para Colombia es entender que conservar también puede ser rentable, siempre que logremos construir cadenas sostenibles capaces de llevar el valor del bosque a los mercados, sin destruirlo en el camino.


ACTUALIDAD

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os efectos de los conflictos regionales no se limitan a lo local, sus impactos se trasladan rápidamente a las cadenas de suministro globales.

Aura Díaz Directora de Asuntos Logísticos Analdex

De acuerdo con las evaluaciones de expertos compiladas por el Foro Económico Mundial (WEF), las confrontaciones geoeconómicas son uno de los riesgos de mayor impacto para el sector empresarial en el corto plazo. Actualmente, confluyen guerras arancelarias y conflictos geopolíticos como Rusia-Ucrania; la crisis en el Mar Rojo, que limitó el tránsito por el Canal de Suez; y la más reciente escalada entre Irán, Estados Unidos e Israel, que derivó en el cierre del Estrecho de Ormuz, convirtiendo al Medio Oriente en el epicentro de una de las mayores disrupciones logísticas desde la crisis de 2021–2022.

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ACTUALIDAD

¿Por qué el Estrecho de Ormuz tiene este efecto dominó? Porque se trata de uno de los principales cuellos de botella marítimos del mundo. Según la UNCTAD, por este corredor cruza casi una cuarta parte del petróleo movilizado por vía marítima, además de volúmenes relevantes de gas natural licuado -GNL, petroquímicos y fertilizantes. Su interrupción no solo impacta el suministro energético global, sino que también presiona el transporte marítimo internacional. El gráfico 1, publicado por la Agencia Internacional de Energía - IEA, evidencia una reducción significativa del tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz. Mientras entre enero y febrero transitaban en promedio 564 embarcaciones semanales, entre finales de febrero y el 24 de mayo el flujo cayó a 40 buques por semana. La capacidad movilizada pasó de 22,9 millones de toneladas métricas semanales a 1,1 millones, reflejando una contracción superior al 95%. Entre el 18 y el 24 de mayo, el promedio fue de solo seis embarcaciones diarias, confirmando un nivel de operación aún restringido.

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Durante estos meses de tensión, la industria marítima ha tenido que reconfigurar rutas y redes logísticas. Varias navieras suspendieron o limitaron reservas hacia el Golfo Pérsico, ajustaron itinerarios y aumentaron desvíos hacia puertos alternativos. Esto ha alterado tiempos de conexión, transbordos y ventanas operativas. Al mismo tiempo, el precio del petróleo llegó a superar los USD 100 por barril, presionando al alza las tarifas mediante recargos por combustible en el transporte marítimo y aéreo, además de mayores costos asociados a seguros de guerra y seguridad. Los efectos se evidencian en el comportamiento de

las tarifas spot —los precios de referencia para la contratación inmediata de transporte marítimo—. Según el Índice Global de Contenedores – WCI del 27 de mayo, se mantuvo tendencia al alza por cuarta semana consecutiva, aumentando un 3% hasta alcanzar los USD 2.800 por contenedor de 40 pies, impulsado por incrementos tarifarios en las rutas Asia–Europa y Transpacífico, mayores presiones sobre capacidad, combustible y recargos asociados a la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente. La crisis comenzó a trasladarse desde el ámbito marítimo hacia la logística terrestre. La congestión en puertos gateway y el redireccionamiento de


ACTUALIDAD

carga ha incrementado la presión sobre patios de contenedores, corredores terrestres y centros de distribución, afectando la disponibilidad y reposición de equipos y contenedores. Si bien la confiabilidad global del transporte marítimo ha mostrado señales de estabilización, ubicándose en la última medición de abril, en 62,4%, las ten-

siones en Medio Oriente vuelven a poner presión sobre ciertas rutas y redes logísticas. Según Sea-Intelligence, el promedio global de confiabilidad puede ocultar diferencias relevantes entre corredores, alianzas y navieras.

¿Estamos regresando a la crisis de 2021–2022? La señal más contundente proviene del Índice Global de Estrés de la Cadena de Suministro (GSCSI), que mide la capacidad de carga retenida en puertos y niveles de presión logística global. Entre enero y mayo de 2026, el indicador alcanzó 2,06 millones de TEU retenidos, niveles comparables a los observados durante la crisis logística de 2021–2022.

Después de la pandemia las cadenas de suministro parecen mejor preparadas, pero no necesariamente menos vulnerables. En un entorno geopolítico tan volátil, es clave tener visibilidad y monitorear las diferentes coyunturas que pueden impactar su operación e implementar estrategias para garantizar la continuidad de sus negocios.

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ANÁLISIS JURÍDICO

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ería lógico pensar qué, quien discute ante un juez la legitimidad de una sanción, no debería ver ejecutada esa obligación mientras el juez no haya decidido su procedencia. Es una garantía básica del debido proceso y una condición mínima para que el ejercicio del derecho de defensa sea algo más que una formalidad.

Alejandro Rodríguez Coordinador de Asuntos Legales Analdex

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En el derecho tributario colombiano, ese principio tiene consagración normativa clara. El artículo 829 del Estatuto Tributario establece que los actos administrativos que sirven

de fundamento al cobro coactivo solo adquieren ejecutoria, y por tanto solo habilitan el inicio del proceso de cobro, cuando los recursos en vía gubernativa o las acciones judiciales interpuestas en su contra se han decidido en forma definitiva. La acción judicial activa suspende materialmente la ejecución. El Estado puede adoptar medidas de aseguramiento del crédito fiscal, pero no puede ejecutar el cobro mientras el litigio está vivo. En el derecho aduanero sancionatorio, esa misma garantía no existía.


ANÁLISIS JURÍDICO

Ninguna sanción debería ejecutarse mientras un juez aún está decidiendo si es legítima El régimen que se va: una brecha sin justificación técnica El Decreto Ley 920 de 2023, declarado inexequible por la Corte Constitucional mediante Sentencia C-072 de 2025, con efectos diferidos hasta el 20 de junio de 2026, no contemplaba ningún mecanismo equivalente al del artículo 829 del Estatuto Tributario para los operadores aduaneros. Los actos sancionatorios ejecutoriados en sede administrativa habilitaban el cobro coactivo con independencia de cualquier acción judicial en curso. Un usuario aduanero podía estar litigando ante un juez contencioso-administrativo y, al mismo tiempo, ver iniciado un proceso de cobro coactivo sobre su patrimonio mientras esperaba la decisión judicial, la cual eventualmente podría ser favorable, sin embargo, y dada la dimensión de las sanciones económicas en materia aduanera, esta

decisión favorable no tenía impacto real, pues en muchos casos las empresas se declaraban en quiebra al pagar la sanción impuesta. Las consecuencias prácticas de esa asimetría eran concretas. Para los operadores del comercio exterior, enfrentar un embargo activo mientras se litiga una sanción que se considera ilegítima no es un inconveniente procedimental. Puede ser una amenaza sobre la liquidez y la continuidad misma del negocio

La brecha entre el estándar tributario y el aduanero nunca tuvo una justificación técnica convincente. Simplemente existía, y el sector la padecía. El régimen que llega: paridad normativa El Proyecto de Ley 312 de 2025 Senado — 463 de 2025 Cámara, acumulado con el PL 331 de 2025 Senado, cuya ponencia fue radicada el 21 de abril de 2026 como resultado de

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ANÁLISIS JURÍDICO

27 mesas técnicas entre la DIAN, el Consejo Gremial Nacional y los congresistas ponentes, cierra esa brecha a través de su artículo 98. La norma construye una diferenciación según el tipo de garantía y la naturaleza del operador: Garantías globales y Operadores Económicos Autorizados. Los actos amparados en garantías globales, el instrumento bajo el que opera la inmensa mayoría de los usuarios aduaneros habituales, y los actos impuestos a Operadores Económicos Autorizados solo adquieren carácter ejecutorio cuando las acciones judiciales interpuestas en su contra se hayan resuelto definitivamente. El cobro queda diferido mientras el

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proceso judicial está activo. La norma extiende además este tratamiento a las entidades de derecho público y a los sujetos amparados por convenios internacionales vigentes. Garantías específicas. Los actos respaldados por una garantía puntual para una operación determinada siguen la regla previa: el cobro procede una vez agotada la sede administrativa. No hay diferimiento. La DIAN conserva, en todos los casos, la facultad de inscribir preventivamente el acto en los registros públicos correspondientes — mediante remisión al artículo 719-1 del Estatuto Tributario — como mecanismo de aseguramiento del crédito fiscal. El interés patrimonial del Estado


ANÁLISIS JURÍDICO

queda protegido sin que sea necesario activar el cobro. Una lectura superficial del artículo 98 podría llevar a pensar que el diferimiento del cobro es la excepción y la ejecutoria inmediata es la regla. La realidad operativa invierte esa lectura. La gran mayoría de los importadores habituales, agencias de aduana, depósitos habilitados y operadores de zona franca en Colombia opera bajo garantías globales como soporte de sus actividades. La regla general efectiva es, en consecuencia, el diferimiento. Una deuda saldada El artículo 98 del texto radicado el 21 de abril de 2026 no introduce un beneficio ex-

cepcional ni una concesión inusual al sector privado. Introduce lo que el derecho tributario colombiano tenía desde hace años y el derecho aduanero sancionatorio le negaba sin razón suficiente: la posibilidad de que el operador que considera ilegítima una sanción pueda ejercer su derecho de defensa judicial sin que el Estado ejecute esa sanción antes de que un juez haya dicho la última palabra. Es, en términos precisos, la equiparación de dos regímenes que siempre debieron estar alineados, y constituye uno de los avances más significativos que el nuevo régimen sancionatorio aduanero le deja al comercio exterior colombiano.

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Informe estadístico: comercio exterior y PIB , enero – marzo, 202 6 1. Exportaciones colombianas 1.1. Exportaciones enero - marzo En el acumulado de enero a marzo, las ventas externas sumaron USD FOB $13.809,4 millones, presentando una variación de 15,5% frente al mismo periodo de 2025 (USD FOB $11.955 millones). Por otro lado, el volumen exportado alcanzó 24,3 millones de toneladas, registrando un crecimiento de 27,3%. La mayor participación es del rubro de com-

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bustibles y productos de industrias extractivas (36,9%), agropecuarios, alimentos y bebidas (28,8%), seguido por manufacturas (17,5%) y otros sectores (16,8%). El incremento del valor de las exportaciones colombianas en lo corrido del año se explica por el crecimiento en ventas al exterior de oro no monetario (132,9%) y Hulla, coque y briquetas (19,4%).


INFORME COMEX

1.1.1. Grupos de exportación I. Agropecuario, alimentos y bebidas

1.2. Exportaciones no minero y minero-energéticas (NME y ME)

En el corrido de 2026, las exportaciones agropecuarias, alimentos y bebidas se ubicaron en USD FOB $ 3.981 millones, presentando un crecimiento de 8,1% frente al mismo periodo de 2025, cuando se alcanzaron ventas por un valor de USD FOB $3.683,2 millones. Entre los principales productos que contribuyeron a este crecimiento se encuentran: Legumbres y frutas (60,6%) y Aceites y grasas fijas de origen vegetal (46,2%). Por su parte, cayeron las exportaciones de Carne y preparados de carne (-55,1%) y Café, té, cacao, especias y sus preparados (-0,4%)

La canasta de exportación no minero-energética año corrido registró un crecimiento de 5,6% frente al mismo periodo de 2025, con un total exportado de USD FOB $6.482,6 millones. Sin embargo, es importante resaltar que redujo su participación dentro del total nacional (46,9%) frente a la canasta minero-energética (53,1%), comportamiento que contrasta con lo observado en 2025, cuando las exportaciones no minero-energéticas tenían un mayor peso. Dentro de esta canasta, café, té, yerba mate y especias lidera las ventas externas con una participación de 22,2%, aunque presentó una caída de 1,6%.

II. Combustibles

En marzo, este comportamiento fue más evidente, ya que las exportaciones no minero-energéticas registraron una disminución de 1,1%, pasando de USD FOB $2.283,6 millones en marzo de 2025 a USD FOB $2.258,9 millones en marzo de 2026. Esta caída limitó su participación dentro del total exportado del mes y reforzó la pérdida frente al segmento minero-energético.

En el mismo periodo, las exportaciones del grupo de combustibles y productos de industrias extractivas alcanzaron ventas por valor de USD FOB $5.098 millones con un crecimiento de 5,4%. Este aumento estuvo principalmente explicado por el crecimiento de las exportaciones de Hulla, coque y briquetas (19,4%). Por otro lado, disminuyeron las exportaciones de corriente eléctrica (-79,6%). III. Manufacturas A marzo de 2026, las ventas externas de manufacturas alcanzaron la cifra de USD FOB $2.413 millones, presentando un decrecimiento de 1,1% frente al mismo periodo de 2025. La variación del grupo se explicó principalmente por la reducción en las ventas externas de Hierro y acero (-43,0%) y Maquinaria, aparatos y artefactos eléctrico (-13,7). Por su parte, aumentaron las exportaciones de Maquinaria y equipo generadores de fuerza (168,4%). IV. Otros sectores Finalmente, el grupo de otros sectores registró exportaciones por un valor de USD FOB $2.318 millones en el agregado del primer trimestre de 2026, presentando un crecimiento de 133,1%, explicado principalmente por las ventas de oro no monetario, cuya variación fue de 132,9%.

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INFORME COMEX

Por su parte, las exportaciones minero-energéticas año corrido crecieron 26,0%, lo que permitió que esta canasta alcanzara una mayor participación dentro del total nacional durante el primer trimestre de 2026. Este resultado representa un cambio en la composición exportadora frente al año anterior, impulsado principalmente por el aumento en las exportaciones de perlas finas, piedras y

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metales preciosos (129,2%), hullas térmicas (31,1%) y minerales de cobre y sus concentrados (24.328%). En marzo, las exportaciones minero-energéticas reforzaron esta tendencia al registrar un crecimiento de 44,6%, pasando de USD FOB $2.114,3 millones en 2025 a USD FOB $3.057,0 millones en 2026. Con este desempeño, su participación dentro del total mensual (57,5%) fue superior a la de la canasta no minero - energética (42,5%).


INFORME COMEX

1.3. Principales destinos de las exportaciones De enero a marzo de 2026, el principal destino de las ventas externas colombianas continuó siendo Estados Unidos con un crecimiento del 14,3%, al pasar de USD FOB $3.607,4 millo-

En segundo lugar, se ubica la Unión Europea, destino que alcanzó ventas por un valor de USD FOB $ 2.071 millones, presentando una participación de 15% y presentando un aumento de 45,5% esto debido a las mayores exportaciones hacia Italia, Países bajos, Alemania y Bélgica. Panamá, en tercer lugar, pasó de una cifra de USD FOB $ 960,5 millones a USD FOB $1.131 millones, presentando un crecimiento de 17,7% con una participación de 8,2%. Los principales productos exportados hacia este destino fueron productos minero energéticos con una participación conjunta de 92,5%, destacando la participación de petróleo (97,2%) sobre el total minero energético. De esta manera, Estados Unidos, la Unión Europea y Panamá representaron el 53,1% del total de exportaciones colombianas. Las exportaciones a Venezuela presentaron un decrecimiento de 7,2%, al pasar de USD FOB $247,7 millones en 2025 a USD FOB $230 millones en el mismo periodo de 2026, comportamiento asociado al complejo entorno político y económico que continúa condicionando la dinámica comercial con ese país.

nes en 2025 a USD FOB $4.124,4 millones en 2026. Este destino representa el 29,9% de las ventas externas del país. Siendo los principales productos vendidos a este país los demás cafés sin tostar, representando alrededor del 27,9% de exportaciones NME a este destino.

Las exportaciones a Ecuador también presentaron un decrecimiento de 36,6% al pasar de USD FOB $494,7 millones en 2025 a USD FOB $313,7 en 2026, esta caída está asociada a las recientes tensiones comerciales entre ambos países, que han afectado de manera directa el flujo comercial y se observa en la caída significativa en exportaciones de energía eléctrica en un 79,6% pasando de USD FOB $123,7 millones a 25,2 millones. 1.4. Composición de los principales destinos de las exportaciones Observando el comportamiento en la participación de los destinos de las exportaciones colombianas en lo corrido de 2026, se evidencia un pequeño cambio en la diversificación de algunos mercados exportables, disminuyendo significativamente la participación en puntos porcentuales de los destinos como China (-2,7 p.p.), Comunidad Andina (-1,0 p.p.) y Estados Unidos (-0,3 p.p.). Por su parte, aumentó la participación de la Unión Europea (+3,1 p.p.) e India (+3,7 p.p.).

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INFORME COMEX

1.5. Exportaciones por valor según aduanas principales En lo corrido de 2026, Cartagena fue la principal aduana de salida de las exportaciones, al representar el 39,3% del total. Se evidenció un decrecimiento de las ventas al exterior por esta aduana de 2,5%, al pasar de USD FOB $5.293 millones a USD FOB $5.425 millones. En segundo lugar, se encuentra Medellín

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con una participación de 17,9%. Se evidenció un crecimiento de las exportaciones por esta aduana de 118,9%, al pasar de USD FOB $1.129 millones a USD FOB $2.471 millones en el mismo periodo de tiempo. En tercer lugar, se ubicó Buenaventura con una participación de 11,3%. Aunque, decrecieron las exportaciones por esta aduana en un 0,6%, al pasar de USD FOB $1.572 millones a USD FOB $1.563 millones.


INFORME COMEX

2.1. Importaciones enero – marzo 2026 En lo acumulado de enero – marzo de 2026, las compras externas sumaron USD CIF $17.805,4 millones, presentando un incremento de 9,6% frente al mismo periodo de 2025 (USD CIF $16.248 millones). El volumen importado alcanzó 11,4 millones de toneladas, regist rando un crecimiento de 6,3%.

El aumento del valor de las importaciones colombianas en lo corrido del año fue explicado principalmente por el crecimiento en las compras de vehículos de carretera (72,9%), Maquinarias especiales para determinadas industrias (42,8%) y Productos medicinale s y farmacéutico (14,8%), que en conjunto contribuyeron con 8,5 puntos porcentuales positivos a la variación total.

2.1.1 Grupos de importación

II. Combustibles e industrias extractivas

I. Agropecuario, alimentos y bebidas

Entre enero y marzo, este grupo registró compras al exterior por USD CIF $1.548 millones, presentando un decrecimiento de -17,3%, explicado principalmente por la disminución dePetróleo, productos derivados del p etróleo y productos conexos ( -30,1%).

En lo corrido del año, las compras al exterior del grupo agropecuario, alimentos y bebidasalcanzaron la cifra de USD CIF $2.250,5 millones, presentando una variación positiva de 5%. Los productos con mayor contribución al alza fueron Pienso para animales (excepto cereales sin moler) (30,3%), Café, té, cacao, especias y sus preparados (28,4%); por otra parte, se registraron detrimentos en las compras al exterior de Aceites y grasas fijos de origen vegetal (-28,4%).

III. Manufacturas Las importaciones de manufacturas en lo que va de 2026 alcanzaron el valor de USD CIF $13.693,4 millones, con un crecimiento de 14,7%. La variación positiva del grupo se explicó principalmente por el aumento del valor de las importaciones de Vehículos de carretera(incluso aerodeslizadores) (72,9%). 73


INFORME COMEX

2.2 Importaciones por uso o destino económico (CUODE) Analizando las importaciones por uso o destino económico, en el acumulado de 2026, las compras de materias primas y productos intermedios alcanzaron la cifra de USD CIF 7.741 millones, reportando un decremento de -4,2% respecto al mismo periodo del año 202 5. De este grupo los productos que contribuyeron en la mayor variación negativa fueron los combustibles ( -25,1%)

Por último, los bienes de consumo reportaron importaciones por un valor de USD CIF 5.331 millones, con un crecimiento de 32,8%. El aumento de este grupo se registró particularmente por el aumento de las compras de bienes de consumo duradero (53,3%) jalonad o por Vehículos de transporte particular (79,6%) y Máquinas y aparatos de uso doméstico (17,3%).

Por su parte, el grupo de bienes de capital y material de construcción alcanzó la cifra de USD CIF 4.730,3 millones con un crecimiento de 14%. Este crecimiento se debe principalmente al incremento de las importaciones en equipo rodante de transporte (73,9% ) y maquinariaindustrial (16,1%).

Por otro lado, los bienes de consumo no duradero registraron un crecimiento de 16,5% quese explica principalmente por el incremento en importaciones de Produc tos farmacéuticos yde tocador (27,6%) y Productos alimenticios (10%).

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INFORME COMEX

2.3 Principales aduanas de ingreso En lo corrido del año, Buenaventura fue la principal aduana de ingreso de las importaciones, al representar el 31,2% del total. Se evidenció un crecimiento de las compras al exterior por esta aduana de 18,1%, al pasar de USD CIF $4.705,2 millones a USD CIF $5.556,1 millones. En segundo lugar, se ubicó Cartagena con una participación de 26,7%. Las importacio-

2.4 Importaciones según departamento de destino Entre enero y marzo de 2026, la región desde la que se reportaron mayores compras externas fue Bogotá, al representar un 49,9% del total nacional, con una variación positiva de 10,6%, pasando de USD CIF $ 8.033,5 millones a USD CIF $ 8.881,6 millones. En segundo lugar, se encuentra Antioquia con una participación de 13,6%. En el perio-

nes de esta aduana crecieron en un 12,3%, al pasar de USD CIF $4.238 millones a USD CIF $4.757,8 millones. En tercer lugar, se encuentra Bogotá con una participación de 21,8%. Se evidenció un crecimiento de las importaciones por esta aduana de 7,7%, al pasar de USD CIF $3.608,2 millones a USD CIF $3.844,6 millones en el mismo periodo de tiempo.

do de referencia se realizaron importaciones por un valor de USD CIF $ 2.422 millones, presentando una variación positiva de 9,5%. Valle del Cauca se posicionó en tercer lugar con una participación de 9,1%. Durante el acumulado enero - marzo de 2026, este departamento realizó importaciones por un valor de USD CIF $ 1.611,5 millones, presentando un crecimiento de 12,6% en comparación con el mismo periodo del año 2025 en el cual se realizaron compras al exterior por un valor de USD CIF $ 1.431,8 millones. 75


INFORME COMEX

2.5 Origen de las importaciones Al analizar los países de origen de los productos importados, para enero – marzo de 2026, China sigue manteniendo el primer lugar con una participación de 30,3%, siendo nuestro principal proveedor en el primer trimestre del año. Para este mismo periodo se registraron compras a este país por un valor de USD CIF $ 5.397,6 millones y una variación positiva de 26,2% respecto al periodo de referencia en el año 2025. En segundo lugar, se ubica Estados Unidos, origen desde el cual se registró un descenso en las compras al exterior con una variación

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negativa de -3,8% y un valor de USD CIF $ 3.825,5 millones, logrando una participación de 21,5% en las importaciones colombianas. En tercer lugar, se ubica México con una participación del 5%, con un valor de USD CIF $889,7 millones y un crecimiento de 15% respecto a enero - marzo de 2025. Además, las compras externas a Venezuela presentaron un decrecimiento de 18,5%, frente al 2025, ubicándose en USD CIF $27 millones. Por otro lado, Ecuador cuenta con una participación de 1,1% y un decrecimiento de 6,5%, con valor de USD CIF $193,7 millones.


INFORME COMEX

Observando el comportamiento en la participación de origen de las importaciones, se evidencia principalmente un crecimiento de 4 puntos porcentuales en la participación de las importaciones desde China, mientras que para Estados Unidos se registra una disminución de 3 puntos porcentuales. Por otra parte, se evidenció una caída de 0,1 puntos porcentuales de la Comunidad Andina y de 0,1 puntos porcentuales de la Mercosur.

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INFORME COMEX

3 Balanza Comercial Finalmente, en lo corrido del año, el saldo comercial de mercancías es deficitario, alcanzando para este periodo la cifra de USD

Los países que generaron un mayor déficit comercial fueron: China con USD FOB -$ 4.896,3 millones, seguido por México con USD FOB -$419 millones, Alemania con USD FOB -$363,4 millones y Vietnam con USD FOB -$323,1 millones. Por otro lado, los principales saldos positivos se registraron en Panamá con USD FOB $1.122,7 millones, seguido de Estados Unidos con USD FOB $534,3 millones, es decir, que continúa esta tendencia de superávit frente a nuestro principal socio comercial. Adicionalmente, durante el periodo analizado se registraron saldos comerciales superavitarios con India y Países Bajos, por USD FOB $498,8 millones y USD FOB $399,2 millones. De igual forma, aunque se mantuvo superávit comercial con Venezuela y Ecuador, estos se redujeron frente al mismo periodo de 2025, pasando en el caso de Venezuela de USD FOB $216,9 millones a USD FOB $204,6

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FOB -$ 3.062 millones, mientras que para el mismo periodo de 2025 fue de USD FOB -$ 3.357,2 millones. Por tanto, se evidencia una reducción del déficit comercial de Colombia en un 8,8%.

millones, y en Ecuador de USD FOB $294,0 millones a USD FOB $126,4 millones, lo que responde a las recientes tensiones comerciales que han afectado el flujo de comercio en la región fronteriza. 3.1 PIB desde el enfoque del gasto Según el DANE, el primer trimestre de 2026 registró un crecimiento de la economía colombiana de 2,2%, con respecto al mismo periodo de 2025. Respecto a la serie ajustada por efecto estacional y calendario, el crecimiento del primer trimestre de 2026 comparado con el primer trimestre de 2025 es de 0,6% en su serie ajustada por efecto. Desde el enfoque del gasto, en el cuarto trimestre la demanda interna creció 2,3%, jalonado principalmente por la variación positiva del gasto del gobierno (7,8%), y el gasto de los hogares (2,7%). Así mismo, se evidenció un crecimiento tanto en las importaciones como en las exportaciones de 3,5%.


INFORME COMEX

3.2 PIB desde el enfoque de la producción En el primer trimestre de 2026, se evidenció un crecimiento de nueve actividades productivas frente al mismo periodo del 2025 creciendo de la siguiente manera: administración pública y defensa (5,7%), Actividades artísticas, entretenimiento y recreación (3,2%), comercio al por mayor y al por menor

(2,9%), industrias manufactureras (2,9%), actividades financieras (2,8%), suministro de electricidad, gas, vapor y aire (2,6%), actividades profesionales (2,2%), actividades inmobiliarias (2,0%) e información y comunicaciones (1,3%). Por su parte, hubo un decrecimiento de explotación de minas y canteras ( -0,1%), agricultura y ganadería (-1,4%) yconstrucción (-5,4%).

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INFORME COMEX

3.3 Comparación con países OCDE Finalmente, al comparar con algunos países de la OCDE que ya han publicado este dato del PIB corrido del año 2026, Colombia se ubica en la octava posición con mayor crecimiento.

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INFORME COMEX

PROYECTADO POR: María Alejandra Barrera Jara, practicante de Asuntos Económicos Analdex Cristian Camilo García, analista de Asuntos Económicos Analdex REVISADO POR: Giovanni Andrés Gómez, director de Asuntos Económicos Analdex

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CI IBLU S.A.S. Empresa del sector textil, comercio exterior y logística dedicada a la producción de prendas de vestir, comercialización de productos y prestación de servicios logísticos. Su operación comprende soluciones de operación logística y financiera, servicios logísticos en cadena de frío y paquete completo para el sector textil, con capacidades productivas en diseño, patronaje, corte, confección y control de inventarios. Atiende operaciones desde Medellín y la Zona Franca de Rionegro, con infraestructura de bodegas, cámaras de refrigeración y congelación, muelles, cuartos de proceso y medios de transporte aéreo, marítimo y terrestre.

CALDIC Empresa del sector químico e industrial dedicada a la distribución, importación y desarrollo de ingredientes, especialidades químicas, agroquímicos y materias primas para mercados de ciencias de la vida y materiales. Su operación integra líneas para alimentos y bebidas, cuidado personal, farmacéutico, agroindustrial, energía, recubrimientos, materiales avanzados, petróleo y gas, apoyadas en procesos de mezcla, formulación, control de calidad y laboratorios de aplicación. La compañía atiende el mercado colombiano desde Bogotá y mediante una red operativa con presencia en Mosquera, Girardota, Yumbo, Neiva y Villavicencio.

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NUEVOS AFILIADOS

HACEB WHIRPOOL Empresa del sector manufacturero dedicada a la fabricación de lavadoras y aparatos de uso doméstico, con operación industrial en Copacabana, Antioquia. Su capacidad productiva integra procesos de manufactura, incorporación de tecnología aplicada, abastecimiento internacional de componentes, control de calidad y coordinación logística para atender operaciones nacionales y de comercio exterior. La compañía participa como importador y exportador, con una cadena de suministro articulada a proveedores, canales comerciales y mercados externos.

UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA Institución del sector educativo dedicada a la prestación de servicios de educación superior, investigación, extensión universitaria y formación continua. Su oferta comprende programas de pregrado, posgrado, educación para el trabajo, cursos y diplomados en distintas áreas del conocimiento, incluyendo derecho, negocios internacionales, logística, gestión aduanera, ingeniería, salud, ciencias sociales y administración.

SOUTH FLORIDA Empresa del sector logístico dedicada al agenciamiento de carga internacional, transporte multimodal y acompañamiento operativo en procesos de importación y exportación. Su portafolio incluye transporte aéreo, marítimo y terrestre, gestión documental y aduanera, seguros internacionales, almacenamiento, distribución, courier, embalaje, inspección antinarcóticos y asesoría en comercio internacional. Desde su sede en Medellín atiende operaciones vinculadas a cadenas de suministro nacionales e internacionales, apoyándose en aliados logísticos y agentes representantes en distintos mercados.

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NUEVOS AFILIADOS

SKF AUTOMOVILE Empresa del sector automotriz dedicada a la promoción, distribución, soporte técnico y logística de productos especializados para sistemas rotativos y aplicaciones de movilidad. Su operación comprende rodamientos, sellos, lubricantes, componentes de transmisión, extremos de rueda, soluciones de mantenimiento y asistencia técnica para usuarios y distribuidores. La compañía atiende el mercado colombiano desde Bogotá, integrada a la red internacional de suministro, ingeniería y soporte del grupo SKF.

GODOY Empresa del sector de servicios jurídicos dedicada a la asesoría legal empresarial, con énfasis en derecho tributario, corporativo, laboral, administrativo, litigios, infraestructura, contratación estatal, aduanas, comercio exterior y régimen cambiario. Su capacidad comercial se soporta en equipos profesionales especializados, publicaciones jurídicas, acompañamiento en procesos administrativos y judiciales, y servicios de consultoría para operaciones empresariales nacionales e internacionales. Atiende clientes desde sedes en Bogotá, Barranquilla, Cali y Medellín, con presencia regional proyectada a través de la marca Godoy y oficina en Quito.

9524 COLOMBIA S.A.S. (TRUPER) Empresa del sector ferretero dedicada a la importación, comercialización y distribución de herramientas, accesorios, productos eléctricos, artículos de acero, soluciones de cerrajería, jardinería y productos complementarios para la industria, la construcción y el hogar. Su operación se estructura alrededor de un portafolio amplio de referencias asociadas a marcas especializadas por segmento, con procesos comerciales apoyados en plataformas digitales para clientes, gestión de pedidos, facturación, cartera, promociones y soporte a puntos de venta.

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