Los microcuentos tienen pies y cabezas, tienen ancho y largo, tienen vida y muerte. Tienen toda una vida, más allá de lo que podemos ver y de lo que podemos comprender. Es por esto que es importante mencionar que la muerte es sólo una manera de interpretar estas microficciones, cada uno de los lectores puede comprenderlas de diferente manera ya que cada cabeza es un mundo total y completamente diferente.