UN AÑO ATÍPICO. 2022 podríamos valorarlo en un doble nivel, buen año de actividad, pero también un año donde, más que nunca, se han puesto sobre la mesa los dos grandes retos que tiene el sector. El difícil o casi imposible acceso a la vivienda que poseen muchos segmentos de la población, especialmente los jóvenes, y la necesidad de una profunda transformación energética de los edificios y viviendas que conforman nuestro parque inmobiliario. Ambos son retos, no solo del sector, sino de la sociedad en su conjunto.