

Sofía era una joven rebelde y orgullosa. Vivía con sus padres en parís y tenía todo lo que quería, pero su mal comportamiento hizo que la enviaran a un internado para señoritas. Aunque era algo caprichosa, también era muy inteligente y se destacaba en sus estudios.

Un día llegó un nuevo profesor de historia llamado Francisco. Era joven, amable y muy dedicado a su trabajo. Desde que Sofía lo vio, sintió algo especial por él. Poco a poco se fue enamorando y buscaba cualquier excusa para hablarle o llamar su atención. Francisco aunque la apreciaba, sabía que no podía tener una relación con una estudiante.

Pero el destino los separó. Francisco debía viajar a Estados Unidos, becado para continuar sus estudios. Antes de irse, Sofía, con lágrimas en los ojos, le confesó su amor. Francisco, sorprendido por esta situación y de forma sarcástica le dijo: _Cuando seas mayor de edad, podríamos estar juntos.

Ella esperó con ilusión ese día. Pasaron los años, y cuando Sofía cumplió la mayoría de edad, le envió un telegrama diciendo: “ya soy mayor de edad”. Francisco se alegró mucho y acordaron verse en una cafetería cerca de la Torre Eiffel.

Cuando se reencontraron , después de tanto tiempo ambos se dieron cuenta de que en ellos había un gran amor . Pasaron meses disfrutando de su relación, compartiendo sueños y planes.

Francisco, profundamente enamorado, preparó una cita especial en aquella misma cafetería para pedirle matrimonio. El día llegó. Francisco esperó con ilusión, pero Sofía no aparecía.

Minutos después, una joven entró corriendo y pidiendo ayuda; comentó que una joven había sido víctima de unos ladrones, quienes le propiciaron una herida que acabó con su vida.

Francisco, temiendo lo peor, salió corriendo hacia el lugar y se encontró con la escena más triste y desoladora de su vida: Sofía estaba en el suelo; era demasiado tarde, ella ya había muerto.

Desgarrado por el dolor, Francisco abandonó su trabajo, sus riquezas y su vida. Desde entonces, nadie volvió a saber de él.
Algunos dicen que se convirtió en un anciano vagabundo que recorre las calles de París, recordando aquel amor que el destino no le permitió conservar.