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Claudia Andujar y la lucha Yanomami

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Claudia Andujar y la lucha Yanomami

Claudia

Esta exposición es la primera retrospectiva latinoamericana dedicada a la colaboración entre la artista y activista brasileña Claudia Andujar, el chamán Davi Kopenawa y su pueblo Yanomami que reside en Brasil. Además de una historia de lucha y resistencia, la muestra presenta una perspectiva multidimensional de la sociedad Yanomami a través de sus voces y arte.

Los Yanomami son uno de los mayores grupos indígenas de la Amazonia, que habita un territorio que se extiende por Brasil y Venezuela. Uno de sus principales portavoces es Davi Kopenawa, líder de su comunidad y sobreviviente de la epidemia de sarampión llevada a su pueblo por misioneros estadounidenses en 1967.

Claudia Andujar creció en Transilvania, en el seno de una familia judía y protestante. Tras sobrevivir al Holocausto, emigró a Brasil en 1955 donde inició su carrera como fotógrafa con enfoque en comunidades vulnerables. En 1971, Andujar viajó por primera vez a la región Yanomami, un encuentro que se convertiría en un compromiso de por vida con su gente.

La primera sección de esta exposición presenta una parte de la comunidad Yanomami en Brasil y la belleza de su cosmovisión a través de las fotografías históricas de Andujar, de las palabras visionarias de Kopenawa, y de películas y dibujos creados por artistas Yanomami desde los años setenta.

La segunda parte narra las amenazas contra el pueblo Yanomami y su territorio a partir de la década de 1970, cuando la dictadura militar brasileña intensificó sus planes de explotación de la Amazonia. Esta sección también relata los importantes esfuerzos realizados para detener la violencia y proteger al pueblo.

En esta muestra se presenta una historia de cooperación y alianzas entre los Yanomami y sus defensores no indígenas. También es una plataforma para que los Yanomami sean vistos y escuchados fuera de su territorio. En un momento en el que la violencia en la Amazonia y la crisis climática mundial dominan las noticias, esta exhibición aspira a mostrar cómo el arte y las instituciones pueden contribuir a apuntalar el conocimiento y la soberanía de los pueblos indígenas en todo el mundo.

Vista de sala

El bosque de vida

“Me gustaría que la gente blanca dejara de pensar en nuestro bosque como algo muerto que fue puesto aquí sin ningún sentido. Me gustaría hacerles escuchar la voz de los espíritus xapiri que juegan en él sin cesar, bailando sobre sus espejos relucientes. Quizá así quieran defenderlo con nosotros”.

Davi Kopenawa

Como explica Davi Kopenawa, la Tierra-Bosque, llamada urihi a, es un ser vivo, cuya integridad depende de la relación armoniosa entre sus criaturas y entidades vivas, visibles e invisibles. A principios de 1971, Claudia Andujar llegó a la parte occidental del territorio Yanomami por encargo de la revista brasileña Realidade. Este número especial examinaba la Amazonia y el impacto de los programas de colonización y explotación puestos en marcha por la dictadura militar brasileña (1964-1985).

Ese mismo año, Andujar consiguió una beca de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation que le permitió dejar la revista y embarcarse en un proyecto a largo plazo. En diciembre se adentró en la zona más aislada de la cuenca del río Catrimani, a donde volvería una y otra vez durante largos períodos hasta ser expulsada por el gobierno brasileño en 1977.

Andujar fue recibida por los Yanomami de los alrededores de la Misión de Catrimani, así como por Carlo Zacquini, misionero católico italiano y defensor de los pueblos indígenas que vivía en la región desde 1965. Andujar comenzó a fotografiar y a participar en la vida y las actividades cotidianas de los habitantes, acompañándolos en expediciones de caza y recolección. Con el tiempo, también experimentó con diversas técnicas fotográficas: aplicar vaselina al objetivo, utilizar película infrarroja o refotografiar fotos con filtros de colores. Su intención era crear una traducción visual de la comunidad Yanomami a partir de sus discernimientos y sentimientos.

Los trabajos de Andujar en la década de 1970 se yuxtaponen con dibujos creados entre los años 2000 y 2021 por el chamán Davi Kopenawa y los artistas Yanomami Joseca Mokahesi (1971) y Ehuana Yaira (1984), y las recientes películas de Aida Harika (1998), Edmar Tokorino (1986), Morzaniel Ɨramari (1980) y Roseane Yariana (1999).

La combinación de obras históricas de una fotógrafa no indígena y obras de arte Yanomami contemporáneas ofrece múltiples perspectivas sobre la vida de los Yanomami y su cosmovisión.

En el río

Catrimani, 1972–1976

Claudia Andujar

A partir de película infrarroja

Mono araña Catrimani, 1972
Claudia Andujar
Davi Kopenawa
Plumón sobre papel
Copias de exhibición
Colección Bruce Albert
Davi Kopenawa
Plumón sobre papel
Copias de exhibición
Colección Bruce Albert

“Claudia Andujar vino a Brasil, pasó por São Paulo, luego por Brasilia y después por Boa Vista, hasta alcanzar la tierra Yanomami; así llegó a la Misión Catrimani. Venía pensando en sus planes, en lo que iba a hacer, en lo que iba a plantar. Del mismo modo en que se planta un plátano o como se planta un marañón. Para ganarse amigos, se puso ropa indígena. Y aunque no es Yanomami, se convirtió en una verdadera amiga. Tomó fotografías de partos, de mujeres, de niños. Después, me enseñó a luchar, a defender nuestro pueblo, la tierra, la lengua, las costumbres, la fiesta, el baile, el canto y el chamanismo. Me explicó las cosas como mi madre lo hubiera hecho. Yo no sabía cómo luchar contra los políticos, contra los no indígenas. Y fue bueno porque ella me dio arco y flecha, no para matar a la gente blanca, sino para hablar, para tener voz, para defender a mi pueblo Yanomami. Es muy importante que vean su trabajo. Hay muchas imágenes de los Yanomami que murieron, pero que son fundamentales para que conozcan y respeten a mi pueblo. Quienes no lo conozcan, lo harán a través de estas fotografías. Mi gente está en ellas. Allí, donde nunca han ido, está mi pueblo, pero aquí están las imágenes de los Yanomami. Y esto es importante tanto para mí como para ustedes, para que sus hijos e hijas, jóvenes y niños, aprendan a mirar y a respetar a mi pueblo Yanomami brasileño, que habita esta tierra desde hace tantos años”.

Davi Kopenawa en la inauguración de La lucha Yanomami, São Paulo, 2018

Maõkori (Strychnos guianensis), planta venenosa con la que se solía fabricar veneno para puntas de flecha de guerra, 1977

Orlando Nakɨ uxima

Plumón sobre papel

Copia de exhibición

Candinha Korihana thëri y Mariazinha Korihana thëri limpian un paujil de pico rojo, cuyo plumaje se utiliza para emplumar flechas Catrimani, 1974
Claudia Andujar

La intimidad del hogar

Las grandes casas colectivas de la región de Catrimani se llaman yano. Los yano pueden tener diferentes formas y albergar a docenas de familias; son el corazón de cada comunidad. Las fotografías que Claudia Andujar tomó en estos espacios amplios retratan con intimidad las rutinas familiares y la vida cotidiana. También se alejan de la documentación tradicional con la esperanza de trascender la realidad directa y crear una traducción visual de los elementos invisibles y espirituales de la cosmovisión Yanomami. En las fotos, un tejado raído de hoja de palma parece brillar como un cielo estrellado, un joven junto al fuego se asemeja a una deidad ancestral envuelta en humo y un niño curioso resplandece como un ser espiritual al ser abrazado por la luz del sol.

Casi 40 años después de que Andujar tomó estas fotos, la profesora y artista Yanomami Ehuana Yaira estudió y plasmó las actividades de las mujeres dentro y fuera del yano. El gran tamaño de las figuras femeninas en sus dibujos muestra la centralidad del papel de las mujeres en sus comunidades.

Vista de sala

3 fotografías

Un joven en una hamaca de corteza tejida Catrimani, 1974
Claudia Andujar

Identidades en movimiento

De 1974 a 1976, Claudia Andujar fotografió a sus anfitriones de la región de Catrimani utilizando únicamente la luz natural que penetraba en sus hogares colectivos. Para cada persona utilizó un rollo entero de película y trabajó lentamente en crear bellos retratos en primer plano. Sustentado mediante vínculos íntimos, el cuidado puesto en cada retrato también se convirtió en un vehículo para estrechar los lazos mutuos entre Andujar y los Yanomami que retrató.

Andujar perdió a la mayor parte de su familia judía durante el Holocausto y pasó su edad adulta buscando un sentido de pertenencia, que encontró entre los Yanomami. Organizados de la generación más joven a la mayor, estos retratos podrían leerse como un álbum de su familia adoptiva o como una celebración de su amistad. La palabra Yanomami utupë se refiere a la imagen corporal y a la esencia vital de una persona, así como a la fotografía. Tradicionalmente, los Yanomami ven con reticencia conservar fotografías de sus familiares fallecidos por temor a dejar un rastro en el mundo que les impida ascender plenamente al cielo. Sin embargo, con la orientación de Davi Kopenawa, las comunidades Yanomami aquí representadas han aceptado mostrar las fotografías de Andujar en espacios no indígenas como una importante contribución para dar a conocer la grandeza de su pueblo y su difícil situación más allá de su territorio.

Vista de sala
Niños de la casa colectiva del río
Jundiá, afluente del río Catrimani
Catrimani, 1974
Claudia Andujar

Ritos y visión

El reahu es la reunión intercomunitaria y el rito funerario más importante en la vida social Yanomami. Un reahu depende de la abundancia de alimentos y puede durar varios días. Los participantes realizan cantos, danzas, rituales, así como diálogos ceremoniales. Durante un reahu, los chamanes contactan y nutren a sus xapiri, los espíritus auxiliares.

“En el silencio del bosque, los chamanes inhalamos el polvo de los árboles yãkoana hi, que es el alimento de los espíritus xapiri. Después, los xapiri llevan nuestra imagen al tiempo del sueño. Por eso podemos oír sus cantos y contemplar sus danzas de presentación durante el sueño. Es nuestra escuela para conocer realmente las cosas”, explica Davi Kopenawa.

Claudia Andujar empleó diferentes técnicas para retratar cada uno de los rituales del reahu y compartir su fascinación con el público no indígena. En algunos casos, Andujar utilizó exposiciones múltiples para superponer escenas en un mismo encuadre; en otros, utilizó una velocidad de obturación baja para difuminar los elementos en movimiento o agitó la cámara para crear haces centelleantes de las diferentes fuentes de luz.

Según los Yanomami, los chamanes y sus xapiri son los responsables de mantener sana la Tierra-Bosque y de sostener el cielo. Si enferman, el cielo se derrumbará y destruirá la Tierra, como ocurrió en la antigüedad.

En los últimos años, algunos cineastas Yanomami comenzaron a utilizar cámaras para documentar sus rituales. Las películas presentadas en esta sección arrojan nueva luz sobre la dinámica de estos rituales: Urihi Haromatimapë (Chamanes de la Tierra-Bosque, 2014), dirigida por Morzaniel Ɨramari, y Thuë pihi kuuwi (Una mujer pensando, 2022), dirigida por Aida Harika, Edmar Tokorino y Roseane Yariana.

Vista de sala

Praɨaɨ: danza de presentación de los invitados “Golpeando el suelo con los pies, los hombres giran y blanden sus armas e intercambian mercancías. Las mujeres agitan ramas tiernas de palma mientras se mueven hacia adelante y hacia atrás”. Davi Kopenawa

Los invitados de la comunidad Xaxanapi entran en la casa colectiva de sus anfitriones Korihana thëri para dar inicio al ritual reahu

Sohina Xaxanapi thëri lleva racimos de pupunha Catrimani, 1974

Altair Xaxanapi thëri agita un garrote mientras baila y canta Catrimani, 1974

Claudia Andujar

El chamán Vital Warasi sueña
bajo el efecto del yãkoana
Catrimani, 1974
Claudia Andujar

Visiones múltiples

¿La fotografía y la visión no-indígena podrían representar las complejidades de toda una comunidad? Enfrentados por esta pregunta, en 1974, Claudia Andujar y Carlo Zacquini iniciaron un proyecto de dibujo con sus amigos Yanomami. Llevaron papel y plumones a la región de Catrimani e invitaron a quienes estuvieran interesados en dibujar escenas de su vida cotidiana, historias y tradiciones. Artistas y chamanes Yanomami, como André Taniki (1945), Orlando Nakɨ uxima (1958-1977), Poraco Hɨko (1905-1990) y Vital Warasi (1915-1988), produjeron cientos de dibujos, algunos de los cuales se muestran aquí. Vibrantes e intrincados, los dibujos revelan diversos estilos y enfoques creativos. A menudo, personajes del pasado se funden con personas del presente y el mismo tema puede ser representado desde múltiples perspectivas en un solo dibujo. Las escenas plasman rutinas cotidianas, así como la excepcionalidad de las visiones chamánicas. También, narran la frustración de los chamanes al no poder detener la invasión de sus comunidades. La construcción de la carretera Perimetral Norte, impulsada por la dictadura militar brasileña, inició en 1973 y atravesó la región de Catrimani, lo que introdujo enfermedades nuevas y letales al territorio Yanomami. Un dibujo realizado por Vital Warasi en 1977 narra la progresiva incapacidad de los chamanes para mantener el vínculo con sus espíritus auxiliares, los xapiri, y proteger a su pueblo.

Vista de sala

Conflicto y lucha

“No queremos que vengan a trabajar a nuestro bosque porque no pueden devolver el valor de lo que destruyen”.

Esta segunda parte de la exposición narra los ataques contra el pueblo Yanomami por parte del gobierno brasileño y las sociedades no indígenas desde la década de 1970 y su lucha por defenderse.

Es en esta década que la dictadura brasileña lanzó programas públicos para explotar lo que llamaba el continente verde vacío. Miles de trabajadores emigraron a la región de Catrimani para construir la carretera Perimetral Norte, que atravesaría el país de este a oeste. La llegada de empresas constructoras y la migración masiva trajeron enfermedades y trastornos sociales que provocaron miles de muertes y la degradación del ambiente.

Durante este período, Davi Kopenawa aprendió portugués e inició un camino de lucha que continúa hasta el día de hoy. En 1977, conoció a Claudia Andujar, expulsada del territorio Yanomami por el gobierno brasileño tras denunciar las violaciones a los derechos humanos. En 1978, Andujar y otros activistas fundaron la Comissão pela Criação do Parque Yanomami (CCPY), la ONG que apoyaría al pueblo Yanomami en su batalla por los derechos y la soberanía.

La situación de salubridad se deterioró en la década de 1980 cuando el territorio Yanomami fue invadido por más de 40 000 mineros de oro, repartidos entre empresas autorizadas por el gobierno e iniciativas ilegales. Se calcula que el 13% de la población Yanomami murió de malaria y otras enfermedades durante este período.

Davi Kopenawa centró sus esfuerzos en la defensa de su pueblo. Kopenawa y la CCPY, en colaboración con otros activistas y asociaciones, organizaron campañas, protestas y programas de salud y educativos para proteger al pueblo Yanomami. Durante 14 años, guiaron una lucha incansable por la demarcación de un territorio Yanomami en Brasil, que finalmente concluyó en 1992.

Entregada a sus actividades políticas como directora de la CCPY, Andujar se alejó de su trabajo artístico. Sus escasas imágenes de este período han sido decisivas para

llamar la atención internacional sobre la violencia contra el pueblo Yanomami. En las décadas siguientes, el archivo de Andujar se convirtió en un poderoso instrumento para fortalecer las actividades políticas de los Yanomami y reforzar su visibilidad.

Las fotografías documentan el trauma y la violencia perpetrada en contra de los Yanomami, y fueron tomadas muy a pesar suyo. Se muestran con el consentimiento de los Yanomami para garantizar que esta historia sea reconocida y que nunca se repita.

Nego Wakatha u thëri usando el casco de una empresa de construcción, cerca de la carretera Perimetral Norte

Un trabajador no indígena fallecido durante la construcción de la carretera Perimetral Norte Catrimani, 1974

Claudia Andujar

Catrimani, 1975
Vista de sala

Vacunación y salud

“La cartilla médica te hace entender que los Yanomami son como tú. Sin ella, el gobierno no nos apoya. La cartilla nos ayuda a defendernos y a cuidar de nuestra salud”.

Davi Kopenawa

En 1980, la Comissão pela Criação do Parque Yanomami (CCPY) lanzó un programa urgente de vacunación como parte de una amplia iniciativa de salud para inmunizar a los Yanomami contra enfermedades infecciosas mortales como la tuberculosis, el sarampión, la tosferina y la influenza. Con el apoyo de organizaciones nacionales e internacionales, Claudia Andujar y dos médicos recorrieron con gran dificultad parte de la región Yanomami brasileña prestando atención médica e informando sobre los desastrosos efectos de las enfermedades en el pueblo Yanomami. Identificar personas y crearles registros médicos para dar seguimiento a sus estados de salud e inmunización, resultó ser un desafío porque en las comunidades Yanomami una persona puede ser conocida por múltiples nombres y no es común que tengan documentos formales. Como solución, los médicos desarrollaron un sistema que utilizaba la fotografía para vincular a cada individuo con un número correspondiente a su historial médico. Esto permitió al personal de salud reconocer a miles de personas y hacer un seguimiento de los tratamientos administrados. Los programas fueron fundamentales para frenar las muertes y proteger a los Yanomami de las epidemias provocadas por la invasión de sus tierras.

Estas fotografías muestran la solución encontrada para proteger al pueblo Yanomami, a pesar de que evocan a otros sistemas de identificación usados para deshumanizar poblaciones, como en el caso del pueblo judío durante el Holocausto, o de los camboyanos asesinados por el régimen de Pol Pot.

Vista de sala
Atención dental en el dispensario
Demini
Estado de Roraima, 1986
Claudia Andujar
Vista de sala
Vista de sala

Genocidio de los Yanomami: la muerte de Brasil 1989/2018

En 1989, el gobierno de Brasil intentó mitigar la presión política demarcando el territorio Yanomami. Éste fue subdividido en 19 territorios pequeños y aislados que ignoraban el equilibrio medioambiental y el modo de vida seminómada de los Yanomami. La medida los despojó de parte de sus tierras para abrir la zona a la colonización y la extracción de recursos naturales.

En protesta, la Comissão pela Criação do Parque Yanomami (CCPY) organizó la exposición Genocidio de los Yanomami: la muerte de Brasil, en São Paulo. La muestra presentaba textos, mapas y gráficos sobre la situación, así como una instalación audiovisual a gran escala recreada para esta exposición. Para la instalación, Claudia Andujar refotografió con un filtro dorado más de 300 fotos de su archivo Yanomami y las proyectó en pantallas fragmentadas que evocaban la división territorial. La proyección presentaba un mundo armonioso progresivamente devastado por la violencia de la invasión no indígena. La compositora brasileña Marlui Miranda creó la partitura, que mezcla diálogos y cantos ceremoniales Yanomami con música instrumental.

La demarcación fragmentada de su territorio se anuló en 1991. En 1992, tras una campaña liderada por Davi Kopenawa, la CCPY, Survival International y otras organizaciones aliadas, el gobierno brasileño garantizó jurídicamente el territorio Yanomami como una porción continua de tierra, como preámbulo a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro.

Este territorio está permanentemente amenazado por la minería y otras actividades ilegales que operan en la región. El archivo de Andujar, que forma parte de la Colección del Instituto Moreira Salles, sigue desempeñando un papel crucial en la movilización contra las violaciones de los derechos Yanomami en la actualidad.

Creció en Transilvania (actual Rumania) dentro de una familia judía y protestante. Tras la ocupación militar alemana de Transilvania, durante la Segunda Guerra Mundial, su padre y otros miembros de su familia son trasladados al gueto de Oradea y, posteriormente, son deportados a Auschwitz en Polonia y a Dachau en Alemania, donde perecen, por lo que su madre y ella huyen a Suiza. Como resultado de la diáspora de la Segunda Guerra se estableció en Nueva York en 1946. Nueve años más tarde, inició su carrera como fotoperiodista en Brasil, donde enfocó su trabajo en comunidades vulnerables y marginadas con una mirada humanista. Andujar viajó por primera vez a la zona del río Catrimani, al norte de Brasil, en 1971 como parte de su labor para la revista Realidade. Más que un simple encuentro con el pueblo Yanomami, este contacto representó el comienzo de un proyecto al que dedicaría su vida desde el arte y el activismo. Las fotografías que Andujar hizo durante la década de los setenta en el territorio Yanomami muestran la intimidad y modos de vida de uno de los grupos indígenas más amplios de Brasil. Sus imágenes han acompañado e impulsado una lucha por la defensa del pueblo y territorio Yanomami que se ha sostenido a lo largo de casi cuatro décadas.

Davi Kopenawa (Mõra mahi araopë, región de Marakana, ca. 1956)

Es chamán, portavoz principal del pueblo Yanomami de Brasil y defensor de sus derechos y su territorio. Su madre murió por una epidemia de sarampión llevada a su comunidad por misioneros estadounidenses de la organización evangélica New Tribes Mission, quienes le dieron su nombre cristiano Davi. En su juventud, Kopenawa (cuyo nombre elegido en Yanomami viene de la avispa kopena) salió del territorio Yanomami y comenzó a trabajar para gente no indígena. A los 15 años inició su labor como guía y traductor para la Fundação Nacional do Índio (hoy Fundação Nacional dos Povos Indígenas, FUNAI). En la década de 1970 regresó a su comunidad. Desde la década de 1980, Kopenawa ha viajado por el mundo para defender el reconocimiento legal del territorio Yanomami y pedir la protección de su pueblo. Es uno de los líderes indígenas más importantes de Latinoamérica. Sus palabras alcanzaron proyección internacional con la publicación La chute du ciel: paroles d’un chaman Yanomami (en coautoría con el antropólogo Bruce Albert, Plon/Collection Terre Humaine, 2010), para la que desarrolló estos dibujos. Sus palabras en este libro aparecen a lo largo de la exposición.

Portada y contraportada:

Susi Korihana thëri refrescándose

Catrimani, 1972-1974

Claudia Andujar

A partir de película infrarroja

www.museoamparo.com

Museo Amparo

2 Sur 708, Centro Histórico Puebla, Pue., México 72000

Tel. +52 222 229 3850

Abierto de miércoles a lunes de 10:00 a 18:00 horas

Domingos entrada gratuita

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