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Suplemento Al Faro #34

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Editores: Daniela Alfaro y Enrique Alfaro F. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas Sábado 2 de noviembre de 2024 Primera época

La Universidad Autónoma de Chiapas: dos miradas a los cincuenta años de su creación

Presentación

Los primeros antecedentes que se tienen registrados del origen de la educación en Chiapas se ubican en Ciudad Real de Chiapa, hoy San Cristóbal de las Casas. Ahí se fundó el Colegio Jesuita (1676-1767) dirigido por la Compañía de Jesús, que años más tarde se trasladó al Seminario Conciliar. En 1678 el Colegio Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Concepción imparte las cátedras de Gramática, Filosofía, Moral y Latín.

Con la independencia de Chiapas se inician cambios fundamentales en la educación: se rompió

el monopolio que ejercía la Iglesia católica. Fue Fray Matías de Córdova y Ordoñez quien impulsó un proyecto educativo que incluía un método fonético de lecto-escritura, para ponerlo en práctica fundó una escuela, así como un Centro de Formación de Maestros (Escuela Nor-

mal) en Ciudad Real en 1828. En la primera mitad del siglo XIX (1826) el Congreso constituyente del Estado libre de las Chiapas, expidió el Decreto número 60 mediante el cual se dan a conocer los Estatutos de la Universidad Nacional del Estado libre de las Chiapas. Inició sus actividades el primero de marzo del mismo año, formando bachilleres, licenciados, maestros y doctores. En 1850 el gobernador clausuró la institución; se reabre el 9 de octubre de 1853 con el nombre de Universidad Literaria. Tres años después, el gobernador de entonces la denomina Universidad Nacional del Estado Libre y Soberano de Chiapas. Años más tarde (1861), se vuelve a cambiar de nombre a Universidad Literaria del Estado.

Fue el Decreto del 14 de enero de 1862 que crea la Academia de Derecho, uno de los antecedentes de lo que hoy es la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chiapas. En 1872, se cambia nuevamente el nombre de la Universidad Literaria, asumiendo la denominación de Instituto Literario y Científico del Estado.

En la primera mitad del siglo XX, se realizó una serie de acciones para crear una Universidad en el Estado, entre ellos: El Decreto (1944) que crea la Universidad de Chiapas que no llega a materializarse. En 1945 se funda el Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas; mientras que en 1965 se establece el Patronato Pro-Universidad de Chiapas.

A partir de la década de los setenta emergen las primeras instituciones de educación superior. En agosto de 1971 se creó el Instituto

Tecnológico Regional de Tuxtla Gutiérrez; el 28 de septiembre de 1974 el H. Congreso del Estado aprobó el Decreto mediante el cual se crea la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) y se publiçó en el mes de octubre, este año de 2024 cumple cincuenta años de fundación; el 31 de enero de 1995 el Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas y el Instituto Chiapaneco de Cultura se fusionan y dan origen a la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas; el 17 de abril de 1997 se firma el Convenio de Coordinación para la Creación y Operación de la Universidad Tecnológica de la Selva, ubicada en Ocosingo; en enero del 2002 inicia labores académicas y administrativas el Instituto Tecnológico Superior de Cintalapa y en diciembre de 2004 se incorporan dos nuevas instituciones de educación superior la Universidad Intercultural de Chiapas y la Universidad Politécnica de Chiapas teniendo como sede la ciudad de San Cristóbal de Las Casas y Tuxtla Gutiérrez, respectivamente.

Este suplemento que se publica en este portal de noticias, gracias a la generosidad de Enrique Alfaro, inicia con el discurso pronunciado por Don Javier Espinosa Mandujano, en el acto de fundación de la UNACH, como miembro de su Junta de Gobierno y concluye con una reflexión, de mi autoría, sobre la gestión rectoral del Dr. Carlos F. Natarén Nandayapa. Es un breve testimonio, un punto de partida para posteriores estudios sobre la historia de la Universidad Autónoma de Chiapas y su impacto social y cultural en la región.

Tuxtla Gutierrez, Chiapas 24 de octubre 2024.

Dr. Florentino Pérez Pérez

Discurso pronunciado por Don Javier Espinosa Mandujano en el acto de fundación de la UNACH, como

miembro

de su Junta de Gobierno

Señor PreSiDente luiS echeverria

Señor GobernaDor Manuel

velaSco Suárez

SeñoreS SecretarioS De eStaDo

SeñoreS rectoreS De univerSiDaDeS nacionaleS.

SeñoreS ProFeSoreS, eStuDianteS y trabajaDoreS univerSitarioS.

SeñoraS y SeñoreS.

Señor PreSiDente:

Nos satisface recibirlo en esta naciente universidad, mexicana por su origen y nacional por sus convicciones republicanas.

Representa usted los sentimientos de independencia y libertad que mueven al pueblo de México y el estado revolucionario mexicano.

Respetamos profundamente su empeño por hacer un país “un poco más libre y un poco más justo”, porque sabemos que por ese poco de libertad y de justicia de que usted nos habla, ha dado usted su vida en todos estos años, como tendremos que darla a todos, de alguna medida, si aceptamos la lucha por los anhelos renovadores de nuestro pueblo y de muchos pueblos del mundo.

Creemos que esos ideales de justicia y libertad deben formar una parte entrañable de la conciencia de nuestra universidad, una naciente universidad que aparece hoy ante un mundo poseído por fuerzas ciegas e irracionales que han abierto aún más en nuestro tiempo las fauces de la guerra, la expoliación, el hambre y el vasallaje de la condi-

ción humana.

¿Cómo podría nuestra universidad cumplir con sus ideales humanos, si no es con la certidumbre de que existe, sin embargo, algo más poderoso que toda esta marea de enajenación que se abate sobre la faz de la tierra? Nuestra universidad será, por eso, una apelación al hombre a su capacidad de crear, de pensar y de unirse para fines superiores, nuestra universidad quiere ser un llamamiento al hombre, porque no hay otra fuente de energías que lo salve, ni otra sensatez que lo conduzca, si no aquellas que el hombre mismo lleva en sus huesos, en su sangre, como aquel escudo de virtudes que fue don Quijote, atropellado, manteado, embestido, tumbado, apaleado, lanceado, apedreado y, sin embargo, más poderoso y vital porque representa verdaderos ideales y designios humanos.

Por este camino, el que nos abre la universidad, se nos ofrece la manifestación de nuestra personalidad y de nuestra identidad. De aquí que consideremos a nuestra casa

de estudios como un verdadero taller dispuesto para que una comunidad de personas pueda reflexionar y crear, diseñar, construir, dar iniciativas, comprender y comprenderse, aprender de los demás, quisiéramos que este gran taller rescatara la tradición artesanal de nuestro pueblo y que la utilizara como un método que diera el mayor cuidado y originalidad al trabajo universitario, porque sentimos que a nuestra identidad tendremos que irla descubriendo con nuestras manos y con nuestro espíritu, si no queremos extraviarla entre los complejos artefactos del desarrollo tecnológico. Pero no somos por esto extraños al moderno avance de las ciencias y las técnicas. Todo lo contrario, estamos profundamente convencidos de que allí se dan las metodologías insustituibles para el pensamiento y el trabajo del hombre, dentro y fuera de la universidad. Pero aludimos a la circunstancia de que los verdaderos científicos nunca dejaron de ser buenos artesanos. Y con esto deseamos trazar una línea divisoria entre una ciencia y una técnica con producto de fuerzas e intereses enajenados e irracionales, y aquellas que se dan para el servicio y la felicidad del hombre.

Alentamos además la preocupación de mantener vinculados los trabajos de la universidad con los problemas de la región y con los programas públicos

originados por el Estado, y que son consecuencia del ahondamiento de las tesis sociales de la revolución mexicana. Pero nuestra manera de ser quedaría manifestada a medias sino aludíamos a nuestro propósito fundamental de ser nacionales y latinoamericanos. Y quizá ésta sea una de las tesis que más nos identifiquen con usted, señor Presidente. Hemos iniciado con verdadero interés el examen del proyecto para instalar el Instituto de Estudios Mesoamericanos de nuestra universidad. Intentaremos allí facilitar el intercambio de logros y experiencias en esta parte del mundo; pondremos las bases para formarnos como latinoamericanos porque creemos que es la única forma de hacer que Latinoamérica deje de ser una simple noción geográfica y sea un cuerpo coherente de aspiraciones, un contexto real y bien conocido.

Esto quiere decir que nuestra universidad entiende con toda claridad los criterios establecidos por usted para comprender la naturaleza y los problemas sociales y económicos de nuestro mundo; y nos identificamos también con sus esfuerzos de integración continental que mantienen propósitos avanzados por los pueblos latinoamericanos. No ignoramos, por otra parte, que poderosos países colonialistas intentan, en esos momentos,

construir empresas transnacionales universitarias que agrupen a instituciones nacionales y latinoamericanas, con el propósito bien definido de dirigir, intervenir y limitar el avance científico y tecnológico que pudiera ser puesto por nuestras universidades al servicio de los pueblos latinoamericanos. Repudiamos a quienes por un incontenible deseo de lucro personal y por ausencia de conciencia nacionalista se convierten en personeros criollos de los intereses oscuros del imperialismo industrial, e intentan mediatizar la autonomía de nuestras universidades y abatir la libertad del pensamiento, de investigación y de lucha de los universitarios mexicanos y latinoamericanos.

Queremos dar testimonio de reconocimiento al gobernador Manuel Velasco Suárez, gran artesano chiapaneco que ha puesto aquí lo mejor de su espíritu y asume con su universidad, con la universidad del pueblo de Chiapas, el compromiso de servirla y perfeccionarla.

Por último, señor presidente, le damos nuestra entusiasta salutación de bienvenida a esta Casa de Chiapas, que hoy usted nos alienta a poner en marcha para que conquiste el lugar que le corresponda, viva su destino y luche por sus ideales que son los ideales del pueblo y el gobierno revolucionario de México.

La Universidad Autónoma de Chiapas a 50 años de su creación

La Reforma Universitaria se orienta a establecer una Institución intercultural, fuerte y organizada, con pleno reconocimiento de los principios y valores universales de su vocación universitaria, donde se reconozcan, respeten y promuevan la igualdad de oportunidades, dando el justo valor a la capacidad y talento de las mujeres universitarias, a la cultura e idiosincrasia de los pueblos originarios, en donde destaquen como factores fundamentales la vinculación permanente con los sectores público, social y privado, así como la profesionalización y habilitación científica, tecnológica y humanística del personal académico y de sus redes de colaboración y cooperación. UNACH. Proyecto Académico. Reforma para la Excelencia

Introducción

Previo al cumplimiento de los cincuenta años de creación de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), la gestión rectoral del Dr. Carlos F. Natarén Nandayapa, inició un proceso de revisión de su estructura organizacional y funciones sustantivas y adjetivas, para re/pensarla y transformarla, para que responda con pertinencia a las necesidades de la sociedad.

La reforma universitaria se orienta a fortalecer una Institución intercultural, en la cual se formen estudiantes que comprendan la diversidad cultural de los pueblos originarios, que vincule sus programas educativos y la generación y aplicación de conocimiento, con los requerimientos de los sectores social, productivo y gubernamental. En esta perspectiva se ubica la creación de la modalidad del Profesional Superior Universitario (PSU), con el cual se amplían las oportunidades educativas y la inclusión social, a los sectores rurales y a las comunidades indígenas.

La reforma incorpora un nuevo paradigma de gestión social para

atender el compromiso y la responsabilidad social para fortalecer el desarrollo sustentable de la región, contribuir a mitigar la crisis que atraviesa al planeta mundo, cuyos impactos han sido devastadores en la economía, salud, ambiente y educación, entre otros.

Frente a los procesos de crisis civilizatoria que atraviesan las sociedades por las devastadoras consecuencias que la pandemia del Covid-19 ha ocasionado ¿Cómo podemos pensar y rediseñar el futuro de las universidades sobre la base de experiencias vividas durante el confinamiento social? ¿qué modelo de universidad queremos y necesitamos para estos tiempos y los que vendrán? ¿qué debe permanecer, cambiarse o suprimirse en la gestión de la formación profesional, investigación, vinculación y extensión? ¿cómo profundizar el compromiso y la responsabilidad social universitaria?

Estas son algunas de las interrogantes que orientan las presentes reflexiones, centradas en los esfuerzos emprendidos por la UNACH por consolidar un modelo de gestión social pertinente, que profundice su compromiso y responsabilidad social.

Un mundo en crisis

La pandemia del Covid-19 evidenció los grandes problemas por los que atraviesan las Instituciones de Educación Superior para responder a las necesidades sociales. Durante el confinamiento, las universidades suspendieron actividades presenciales y pasaron repentinamente a la virtualidad; pusieron de manifiesto sus limitaciones tecnológicas y la falta de pertinencia de sus líneas de generación y aplicación de conocimientos; emergieron también, las dificultades y las brechas de los estudiantes en el acceso a las tecnologías digitales, afloró el tema de la

equidad educativa como un derecho humano para contener la exclusión, discriminación y el abandono escolar (1) .

Casanova & García (2021) expresan que de una realidad presencial construida a lo largo de muchas décadas, se pasó a una situación inesperada: la dificultad para trasladar determinadas materias y contenidos hacia los entornos digitales, problemas de acceso a infraestructura digital y conectividad, y las limitaciones del profesorado para impartir clases por esa vía y las del alumnado para reenfocar sus procesos de aprendizaje (2).

Ante esta disrupción hay que desaprender y construir nuevos conocimientos de organización y gestión social, para reconstruir a las Instituciones de Educación Superior en un mundo de creciente complejidad e incertidumbre.

La Conferencia Mundial sobre Educación Superior

A efecto de revisar el estado que guarda la educación superior en el mundo y formular propuestas para superar los problemas que trajo consigo la pandemia del Covid-19, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), realizó la tercera Conferencia mundial sobre educación superior, la cual discutió sobre la necesidad de generar una nueva visión de la educación, una reinvención de lo que significará en el futuro. Se abordó el impacto del Covid-19 en la educación superior, la inclusión, calidad y pertinencia, movilidad académica, la cooperación internacional y los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS).

A propósito de esta conferencia, la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUALC), formuló una propuesta respecto a la situación actual de la Educación Superior en la región latinoamericana y caribeña, con una mirada propositiva. Dice: la educación superior en el mundo entero se ha visto afectada profundamente por la pandemia que, conviene recordar, surgió en un momento en el que enfrentábamos otra crisis sistémica derivada de un

modelo civilizatorio excluyente y depredador, desigualdad de género, exclusión social, cambio climático y violencia. Estos son solo algunos de los temas relevantes y urgentes que se deben afrontar de manera integral, tanto desde las ciencias básicas, sociales y humanas como desde las artes y las tecnologías (3).

En este horizonte, la formación en las universidades debe orientarse a desarrollar las capacidades de saber pensar y, saber pensar el propio pensamiento, pero también saber actuar para enfrentar las circunstancias y acontecimientos actuales.

La Universidad Autónoma de Chiapas a 50 años de su creación

En este escenario, la Universidad Autónoma de Chiapas inició un proceso de rearticulación de sus vínculos con la sociedad, implementando una necesaria y pertinente reforma institucional para hacer frente a estas nuevas realidades y requerimientos del mundo contemporáneo.

De este proceso emerge un nuevo paradigma de gestión social, para atender el compromiso y responsabilidad social y fortalecer el desarrollo sustentable de la región.

La gestión rectoral del Dr. Carlos F. Natarén Nandayapa, incorporó la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) al quehacer universitario. La RSU está asociada a la capacidad que tiene la universidad de responder a lo que la sociedad espera de ella; las transformaciones emprendidas por la UNACH van por esa

ruta. Este nuevo modelo de responsabilidad y compromiso social, se encuentra en proceso de desarrollo.

En el segundo periodo de su gestión rectoral, se le dio continuidad al Proyecto Académico. Reforma para la excelencia con el Programa de Desarrollo Institucional y Proyecto Académico. Por la consolidación de la excelencia, el cual traza la ruta por la cual transita la reorganización universitaria para fortalecer su compromiso y responsabilidad con la sociedad. En ellos, están las bases para la reforma universitaria, los programas y proyectos a desarrollar con los sectores sociales, productivos, gubernamentales y educativos. En estos documentos, así como en la Misión y Visión la UNACH se concibe como un espacio plural, de compromiso y responsabilidad social para reconocer las nuevas realidades por las que atraviesa el planeta mundo y los nuevos desafíos de la educación superior; un espacio para re/crear el conocimiento; enseñar a pensar, a organizar el pensamiento en niveles crecientes de complejidad; un lugar en el cual se contribuye a desestructurar las certezas y a construir y diseminar el conocimiento y recuperar los saberes Otros, reconociendo y recuperando las especificidades multiculturales y pluriétnicas de la región, ejerciendo el derecho a pensar y aprender en comunidad.

Innovaciones y desafíos para los tiempos por venir La UNACH se está transformando.

La incorporación de un nuevo paradigma de gestión para la vinculación es un ejemplo de ello. La Responsabilidad Social Universitaria es la capacidad que tiene la universidad de responder ante la sociedad su compromiso social. Una Universidad responsable es la que ofrece a la sociedad de lo que se espera de ella.

Para la Asociación de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), el concepto de responsabilidad social universitaria es transversal a todas las funciones sustantivas. Implica adecuar su misión y visión a los requerimientos y demandas de su entorno; conocer el medio social y territorial donde se ubica la universidad para establecer mecanismos de interacción y diálogo con actores representativos; contribuir de manera sustentable al desarrollo humano y ambiental poniendo en práctica principios y valores para concretizar las funciones sustantivas y realizar aportes al desarrollo integral y sustentable de su entorno. En síntesis, es un conjunto de nuevas formas de relación, de vinculación y de diálogo entre la universidad y la sociedad (4). Por su parte el Observatorio Mexicano de RSU es: una habilidad y efectividad de la universidad para responder a las necesidades de transformación de la sociedad donde está inmersa, mediante el ejercicio de sus funciones sustantivas: docencia, investigación, extensión y gestión interna. Estas funciones deben estar animadas por la búsque-

da de la promoción de la justicia, la solidaridad y la equidad social, mediante la construcción de respuestas exitosas para atender los retos que implica promover el desarrollo humano sustentable (5).

La RSU estimula la gestión integral y transversal de todos los impactos sociales y ambientales de las instituciones de educación superior, desde todos los procesos de formación, investigación, extensión y gestión organizacional, en miras a alcanzar los Objetivos del Desarrollo Sostenible en su ámbito social de incidencia. Esta visión, promovida por la Unión de Responsabilidad Social Universitaria Latinoamericana (URSULA), que agrupa a diversas Instituciones de Educación Superior; la define [...] como un espacio para que diferentes actores públicos y privados reflexionen sobre el rol de la universidad en América Latina, así como sobre las estrategias y metodologías más adecuadas para concretar dicho propósito en el mediano y largo plazo.

Su punto de partida para la acción social son las siguientes interrogantes: ¿Cuáles son los impactos de la educación superior hacia la sociedad? ¿cómo la educación superior puede transformarse a sí misma para reducir hasta eliminar sus impactos negativos y ensanchar hasta escalar sus impactos positivos? ¿cómo puede la educación superior aliarse con los demás grandes agentes sociales (públicos, privados, ciudadanos) a fin de orientar el rumbo de la sociedad entera hacia los ODS, una sociedad más justa y sostenible (6). En síntesis la universidad socialmente responsable aspira a la congruencia entre su discurso y sus actos en todos los aspectos de su misión.

La incorporación del paradigma de responsabilidad social al quehacer universitario, como lo hemos señalado, está asociado a la capacidad que tiene la universidad de responder a lo que la sociedad espera de ella. La UNACH se encamina por esta ruta. A principios del año 2021, entraron en funciones

las Secretarías de Identidad y Responsabilidad Social Universitaria y la de Inclusión Social y Diversidad Cultural que, junto al Proyecto Académico Reforma para la Excelencia 2018-2022, Programa de Desarrollo Institucional y Proyecto Académico. Por la consolidación de la excelencia 2022-2026 y el Modelo educativo y académico, establecen las bases de un nuevo Modelo de Gestión Social para potenciar las funciones sustantivas y adjetivas universitarias, fortaleciendo su compromiso y responsabilidad social.

El desarrollo del modelo se guía por una conducta ética en el cuidado de la salud, el medio ambiente, el desarrollo de la identidad universitaria y la práctica de los valores. Aspira también a fortalecer la formación integral de los estudiantes, vinculándola a las dimensiones sociales, ambientales, económicas y culturales de la realidad; a reorientar las líneas de generación y aplicación del conocimiento a la agenda social y económica del Estado de Chiapas, la región sur sureste y centroamericana, así como al logro de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS).

Este modelo integra las acciones que tradicionalmente han estado disgregadas en Escuelas, Facultades, Institutos y Centros. Superar su fragmentación permite una mayor comprensión y atención a los problemas del entorno social, y promueve comunidades de aprendizaje mutuo entre actores académicos internos y sociales externos.

Además, incorpora la misión y visión, filosofía institucional, principios y valores de la formación (Modelo educativo), así como las aspiraciones institucionales para orientar y darle sentido, de manera responsable, al quehacer universitario; la importancia de las actividades culturales, artísticas, deportivas y cívicas, así como las dimensiones éticas, estéticas, humanísticas y los conocimientos de las profesiones que se imparten en la universidad.

La universidad contemporánea produce y legitima conocimientos,

pero también recupera los saberes otros (7); engendra sueños, utopías y distopías. Es un lugar donde se genera y diseminan conocimientos para contribuir a construir una sociedad más justa, democrática, libre, igualitaria y solidaria. Un espacio de encuentro y diálogo de saberes (8); es —debe ser— un sitio para re/ crear el conocimiento universal a través del pensamiento crítico, en donde se aprende y enseña a pensar, a organizar el pensamiento en niveles crecientes de complejidad; a desestructura las certezas. Allí se ejerce el derecho de pensar y aprender en comunidad epistémica.

En esta práctica formativa, Hooks (2021) nos convoca a abrir nuestras mentes y corazones para que podamos saber más allá de los límites de lo que es aceptable, para que podamos pensar y repensar, para que podamos crear nuevas visiones; realizar transgresiones, más allá de los límites, para hacer de la educación una práctica de libertad (8). Asimismo, De la Cruz & Sasia (2008) dicen que pensar la universidad no es una tarea nueva. Lo que se propone pensar es la manera en que la universidad se ha ido resituando en las sociedades que la acogen. Nos interesa, agregan, pensar la manera en que está respondiendo a esas sociedades, y la manera en cómo cada una de esas respuestas va delineando la manera de ser y estar de la universidad en la sociedad (9). En esta época todo está en crisis —dice Edgar Morin— los principios y estructuras del conocimiento que nos impide percibir la complejidad de nuestra época y del problema del conocimiento (10). El informe que Jacques Delors preparó para la UNESCO (11) propone trascender la visión puramente instrumental de la educación y enfocarse a la realización de la persona para aprender a ser. La globalización ha transformado la estructura ocupacional y cada vez es más complicado que los egresados de las universidades se incorporen al mercado laboral. La universidad debe de rearticular sus vínculos con la sociedad y

realizar una necesaria y pertinente reingeniería institucional para hacer frente a la crisis; replantear el modelo educativo y académico para que la formación tenga una perspectiva local/global en el análisis de los problemas sociales relevantes; incorporar los temas emergentes a los programas educativos.

Retomando el tema de la crisis que menciona Morin, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en el Informe sobre Desarrollo Humano 2020 expresa: los seres humanos hemos logrado cosas increíbles, pero también hemos llevado nuestro planeta al límite. Cambio climático, desigualdades flagrantes, cifras nunca vistas de personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares por conflictos y crisis [...] las presiones que ejercemos sobre el planeta son ya tan elevadas que los científicos están estudiando si la Tierra ha entrado en una época geológica completamente nueva: el Antropoceno, la era de los seres humanos. Esto significa que somos las primeras personas que vivimos en una era definida por las elecciones humanas, en la que el riesgo dominante para nuestra supervivencia somos nosotros mismos (12).

Colofón

Frente a la crisis emergen nuevos problemas que las universidades deben atender para mitigar el colapso del planeta-mundo y contribuir al desarrollo sostenible. Las transformaciones en las estructuras organizacionales universitarias que se emprendan deben ser de gran calado; las actuales, al paso del tiempo, se han vuelto obesas y burocráticas; revalorar el aprendizaje centrado en el estudiante para que los egresados potencien el desarrollo económico, social, cultural y contribuyan a mejorar la calidad de vida de la población; así la educación pueda cumplir con sus propósitos de ser un bien público, un derecho humano y patrimonio social.

Las universidades deben diseñar y desarrollar proyectos con los sectores sociales, productivos, gubernamentales y educativos; ser espacios plurales donde se organicen los debates sobre los modelos de desarrollo social y se participe en la elaboración de políticas públicas con los recursos intelectuales que tiene, en síntesis, tienen nuevos desafíos que afrontar y atender.

A los retos que ya existían antes de la pandemia como lo son el financiamiento, cobertura y matricula, se suman los problemas derivados de ella. Les corresponde formular propuestas inter y multidisciplinarias en las áreas emergentes de la salud, disminución de la pobreza, cambio climático, educación, igualdad de género, protección y cuidado del medio ambiente, seguridad, economía solidaria, comercio justo, migración, riesgos naturales, micropolos de desarrollo, agua, vivienda, interculturalidad, inclusión social y desarrollo sustentable, entre otros.

La educación superior en Chiapas es heterogénea, confluyen diversas instituciones con distintos perfiles y ofertas educativas en todas las áreas del conocimiento. No obstante su eje articulador común, es la generación de conocimiento, la formación profesional y la extensión y vinculación con la sociedad. Es necesario que dejen de ser ínsulas y sumen capacidades académicas, infraestructura y conocimientos de la región para reinventar nuevas estrategias de vinculación y elaborar una agenda común de educación superior para fortalecer su compromiso y responsabilidad con la sociedad.

A la Universidad Autónoma de Chiapas, a pesar de los avances alcanzados en estos primeros cincuenta años de haber sido fundada, aún le falta transitar por la reforma de los programas educativos y la actualización de su modelo educativo. No obstante hay que subrayar que se ha ido transformando y que hoy en día es la universidad más importante del estado de Chiapas.

Editores: Daniela Alfaro y Enrique Alfaro F.

Citas

1. Es indispensable aprender las lecciones que nos ha dejado la pandemia. Primero, aceptar que hay un antes y un después: la generalización global del trabajo a distancia, que ha ampliado la ya importante brecha digital, la aparición de problemas importantes de salud mental, así como la adopción paulatina de modelos híbridos señalan dificultades que tenemos que enfrentar.

2. Casanova & García (2021) dicen que de una realidad presencial construida y consolidada a lo largo de muchas décadas, se pasó a una situación inexplorada caracterizada por un listado incompleto de los ángulos afectados: la discontinuidad curricular y la dificultad para trasladar determinadas materias y contenidos desde las aulas hacia los entornos digitales; los problemas de acceso a infraestructura digital y conectividad; y las limitaciones del profesorado para impartir clases por esa vía y las del alumnado para reenfocar sus procesos de aprendizaje.

3. UDUAL (2022). Posicionamiento de la UDUAL rumbo a la Conferencia Mundial de Educación Superior 2022, convocada por la UNESCO.https://www.udual.org › uploads › 2022/02 › UD....

4. Pérez & Vallaeys (2016) Prácticas y modelos de responsabilidad social universitaria en México, México, Ed, ANUIES.

5. Vallaeys, F. (2019) Responsabilidad Social Universitaria: el Modelo URSULA, estrategias, herramientas, indicadores, Lima, Ed, University of the pacific.

6. La expresiones de saberes otros, son saberes distintos a los disciplinares, en el caso de la educación precisa abordarse con saberes sobre la realidad socio-cultural, económica-política, eco sistémica-ética/ estética (Cardona y otros, 2021); también, saberes nuevos; o saberes invisibilizados, desconocidos o propios de otras culturas, en particular de culturas epistemizadas, colonizadas, violentadas en su saber, en sus conocimientos, cosmovisiones y formas de sentir, vivir, pensar y obrar, de tejer vida comunal. En Arboleda J.C. Evaluación, decolonialidad y saberes otros. bol.redipe [Internet]. 1 de diciembre de 2021 [citado 24 de marzo de 2022];10(12):16-31. Disponible en: https://revista. redipe.org/index. php/1/article/view/1566

7. El diálogo de saberes no significa solo la agrupación, intercambio e integración de saberes, sino reorganizar los conocimientos, el cambio de perspectivas, comportamientos, modos de pensar y colaborar.

8. Hooks, B. (2021) Enseñar a trasgredir La educación como práctica de la libertad, España, Ed. Capitan Swing libros.

9. De la Cruz & Sasia (2008) La responsabilidad de la universidad en el proyecto de construcción de una sociedad. Revista Educación Superior y Sociedad, nueva época, año 13 número 2, septiembre 2008 UNESCO/IESALC.

10. Morin, E. (2003) Educar en la Era planetaria, Barcelona, Ed, Gedisa.

11. Delors, J. (1996) La Educación encierra un tesoro, informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, Madrid, Ed, Santillana/ UNESCO.

12. PNUD (2021) Informe sobre Desarrollo Humano 2020. La próxima frontera y el desarrollo humano y el Antropoceno, Nueva York, E U,.

Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de esta publicación.

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