ELENA MANERO Proyecciones de la memoria inaprensible
ALDAMA FINE ART 1
Cat. 15 Persona (detalle) 2
ELENA MANERO Proyecciones de la memoria inaprensible
Del 30 de enero al 28 de marzo de 2025
ALDAMA FINE ART
ALDAMA FINE ART Palacio de Versalles 100 L-B, Lomas Reforma Ciudad de México, México C.P. 11930 Tel. (5255) 5247.80.19 info@aldama.com / www.aldama.com
Cat. 14 Ciclo (detalle)
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LA ENCARNACIÓN DE LO
INVISIBLE Erik Castillo
Cecily Brown ha descrito la pintura como alquimia: la materia pictórica es transformada en imagen y, con suerte, pintura e imagen se transforman juntas en una tercera cosa nueva. Charlotte Mullins, Painting People: Figure Painting Today (2006)
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n el primer plano de uno de los cuadros de la exposición de Elena Manero que aquí se consigna, Ciclo (2022), se observa la figura de una joven en una posición que trae a la memoria —de manera inevitable y enigmática— aquella otra de la mujer con el niño en La tempestad, el legendario lienzo de Giorgione pintado al comienzo del siglo XVI. Aparte del placer que suponen los juegos de espejo entre lo contemporáneo y lo histórico, he hecho la referencia entre ambas obras por una razón específica: por un lado, el cuadro de Giorgione (que cuenta con tantas interpretaciones como capas superpuestas de desciframiento) representa la condición terrenal de una familia simultáneamente arquetípica y particular. Por el otro lado, la imagen pintada por Elena Manero escenifica el devenir genealógico de una familia simultáneamente imaginaria y real, en una composición construida a través de capas iconográficas superpuestas. El doble sentido del paragone (así llamaban los tratadistas del Renacimiento y el Barroco a la comparación jerárquica entre las artes) que propongo, en una versión alternativa, entre una pintura de la aurora de la modernidad y otra de la época actual, corresponde a la evidencia de que las dos imágenes están vinculadas dentro de una “familia” formal que, además, se caracteriza por la exploración del imaginario de la familia humana. 3
La serie de cuadros de Elena Manero que conforman esta muestra pertenecen a su proceso de producción más reciente: Proyecciones de la memoria inaprensible. La artista ha movilizado su obra visual a partir de la convergencia, unas veces tersa, otras veces tensa, de tres dominios creativos: el campo de la pintura figurativa contemporánea, el género inmemorial del retrato y, desde esa perspectiva, el diálogo actual de la disciplina plástica de la pintura con el medio visual de la fotografía. En una búsqueda inteligente por parte de Elena Manero para llevar su obra hacia una zona de mayor complejidad estética y discursiva, lejos del estancamiento de las prácticas derivativas o rutinarias de la figuración estereotípica (definida, desde hace tiempo, como figuración zombi), nuestra pintora articuló este proyecto con componentes muy interesantes: eligió retratar modelos jóvenes, chicas que forman parte de su comunidad coincidente; recuperó y trabajó un archivo fotográfico de procedencia y contenido familiar, de donde seleccionó el corpus de imágenes que proyecta directamente sobre el cuerpo de las modelos en el estudio; y, al final del proceso, desarrolló un protocolo muy personal de aplicación de color para dotar a su discurso figurativo de una identidad post-retratística, postfotográfica y post-pictórica a la vez. Y ya que estamos hablando de los flujos en doble sentido del pasado sobre las tramas del tiempo presente y a la inversa, me parece propicio hacer referencia a algunas ideas vigentes en el campo de la teoría del arte y de los estudios sobre la cultura visual transmitidas en los últimos cincuenta años. Primero, el consenso global de que la expansión del arte a todos los medios creativos ya es un asunto menos importante que la necesidad de repensar, desde la pluralidad del arte asumido como iconosofía (conocimiento sobre las imágenes), el funcionamiento del mundo actual en cuanto que éste es una realidad inmersa en la iconolatría (adicción por las imágenes). Segundo, que dado que la Web 2.0 (era de las redes sociales) basa su influencia masiva en la manipulación de
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Proyecciones de una memoria compartida 2022 Óleo sobre lino 65 × 90 cm 5
Evocación 2023 Óleo sobre tela sobre madera. 50 x 40 cm (detalle)
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los afectos del sujeto, la producción artística avanzada genera y estimula modalidades diferenciadas de subjetividad disponibles para el cultivo más complejo de la identidad de la persona. Tercero, que frente a la industria obscena que transparenta —de manera espectacularizada— lo privado hacia lo público (junto con los datos y hábitos de los individuos), los medios artísticos están en condiciones de privilegiar una producción simbólica que compense la transparencia con la opacidad. Y, por último, el otro consenso de que el segmento juvenil de cada época tiene un rol crucial como agente de transformación social. En el proyecto de Elena Manero se advierten, de modo particular y promisorio, todos los aspectos antes señalados. Persona (2024), la pieza donde se observa la proyección de la imagen del archivo familiar que documenta una ceremonia social de matrimonio sobre la figura de una joven modelo que se toca el rostro en un gesto de autoconocimiento, puede leerse como una obra que pregunta por las condiciones de posibilidad del ser de las mujeres en una idea diferenciada —ergo, deconstruida— de su propio futuro personal. El concepto de persona tiene su origen en la cadena etimológica persōna (latín), phersu (etrusco) y prósōpon (griego), que alude a la máscara de los actores del teatro mediterráneo antiguo que, a su vez, tiene que ver con la invocación ficticia (en un contexto funerario, conmemorativo) de un ser ausente, desaparecido, muerto. Como insinuamos a propósito del espejeo entre obras artísticas de diferentes épocas, el paragone icónico humano, social, político o cultural que plantea Elena Manero en sus cuadros tampoco debe interpretarse como una confrontación generacional conflictiva o jerárquica por definición. La artista superpone el metaimaginario testimonial del archivo a las figuras insondables (he ahí la opacidad como valor) de las mujeres reflexivas que retrata; así, nos recuerda que la subjetividad es intangible, pero encarna en nuestro cuerpo y nos mueve a imaginar un destino libre, aun cuando esto siempre sea el resultado del cruce de la voluntad con lo imponderable.
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Los historiadores, críticos y curadores especializados en la larga historia de la pintura figurativa mundial, como la británica Charlotte Mullins o el mexicano Luis Carlos Emerich, coinciden en que la figuración pictórica más propositiva del periodo que va de 1980 a la actualidad tuvo que “quemar las viejas naves” y reinventar sus conceptos para poder sostener su relevancia en la esfera del arte contemporáneo. Ese periodo coincide, por lo demás, con el ascenso internacional del Postmodernismo, el fenómeno cultural que asumió el despliegue de toda la Modernidad previa como un gran archivo susceptible de múltiples exploraciones. Digamos, en analogía con el tema que nos ocupa en este texto, que los pintores figurativos recientes y actuales debieron posicionarse, con espíritu reformador, contra el inmenso trasfondo de su propio archivo genealógico para proyectar una identidad hacia el futuro. Por lo que toca a la escena artística reciente en México, la figuración postmoderna más visible e influyente se caracterizó por la revisión paródica y vitalista de los arquetipos de la mexicanidad. Luego, en el cambio de siglo y de milenio, las poéticas de la pintura figurativa se diversificaron todavía más y el número de artistas y circuitos de producción creció exponencialmente. Hoy en día, una parte considerable de la singularidad que pueda alcanzar una autoría o tendencia dentro de la pintura figurativa todavía está relacionada con el tipo de abordaje e intervención que los artistas lleven a cabo sobre cualquier especie de archivo, repositorio, cúmulo o dominio. De acuerdo con sus propias palabras, en Columna (2022) Elena Manero compuso una imagen que representa una meditación directa acerca del encuentro de sus personajes con “lo tradicional”. En mi opinión, la constante de la figura de la modelo inmersa en la proyección fotográfica —que permite ver el conjunto nuclear de las obras de esta serie como una versión innovadora del género pictórico conocido como escenificación de estudio o academia— detona en el cuadro una serie de asociaciones que se encuentran
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Columna (Encarar una imagen) 2022 Óleo sobre tela sobre madera 50 × 40 cm
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Encarnación I 2024 Óleo sobre lino 110 × 85 cm
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en el inconsciente colectivo de la historia de la pintura. En la obra que estamos analizando hay un eco formal que va de los pliegues en el diseño de la maceta y en el outfit colorido de la modelo que la trae en las manos, al drapeado del vestido de la mujer y a las estrías de la columna grecorromana en el prop que se encuentran en el estudio fotográfico visible en la proyección. Esto podría disparar una reminiscencia del cuadro de Frida Kahlo Mi vestido cuelga aquí (1933-1938), una imagen en donde la prenda colgante, las columnas, los rascacielos, los templos, las chimeneas, la Estatua de la Libertad y la imagen publicitaria son avatares del cuerpo femenino a través de la historia de la civilización: la diosa primigenia en la antigüedad griega primero fue un tronco con corteza y después una columna cuyas estrías equivalen a los pliegues del peplo. Más allá de esta genealogía, es interesante que el cuerpo de la modelo en el cuadro Columna está representado de espalda y mirando hacia el muro contra el cual va a dar la proyección fotográfica, como sucede en otras obras de la serie (Evocación, Rito, Lazos). Pareciera que la modelo va a poner la maceta con la planta en el espacio dimensional del pasado. ¿Qué podría significar esta ceremonia? Avanzo una lectura tentativa: la interioridad humana, donde la memoria se funde con la promesa, es un archivo comunicante en perpetua transformación. Erik Castillo (Ciudad de México, 1974) es crítico, curador, profesor e investigador, en los campos del arte moderno y contemporáneo. Cuenta con veinticinco años como docente y conferencista. Ha realizado curaduría desde el año 2001 en espacios públicos y privados, en México y en el extranjero. Es autor, entre otras publicaciones, de los libros: 15 minutos de flama (Mantarraya Ediciones, Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México, 2008) y El juguete en México (Vaso Roto Ediciones, 2015).
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SOBRE LA ARTISTA
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Elena Manero (Ciudad de México, 1990)
lena Manero cursó la licenciatura en Diseño y Comunicación Visual en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sede Cuautitlán, Estado de México (2009-2014), periodo en el que fue seleccionada para el Programa de Intercambio en Artes Visuales en la University of California, en Santa Barbara (2012). En 2017 participó en varios talleres de pintura en la ciudad de Nueva York: Portrait Drawing Workshop en el Grand Central Atelier; Alla Prima: Speed Portrait Painting, y Expressively Painting the Figure en el Chelsea Classical Studio, dirigidos por los maestros Colleen Barry, Dominique Medici y Robin Smith, respectivamente. Obtuvo su maestría en Fine Arts, en la New York Academy of Art (2016-2018). Ha participado en incontables exposiciones colectivas en relevantes foros, entre los que destacan la Academia de San Carlos, la Fundación Sebastian, el Museo de la Cancillería, el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán, el Museo de Arte Contemporáneo Primer Depósito, la Galería Libertad, la Galería Azul Añil y la galería Cheng Xi Center of Contemporary Art, en Beijing. De manera individual presentó la muestra Orillas de lo invisible en el Museo de Antropología de Xalapa, Veracruz (2019), y Contingencias, en la Artbug Gallery, en Los Ángeles, California (2022). Su notable trayectoria ha sido distinguida en numerosas ocasiones: se hizo acreedora a la beca de Excelencia Académica, en la UNAM (2012); realizó una residencia artística en la China Central Academy of Fine Arts, en Beijing (2017) y obtuvo la beca Contigo a la Distancia, que otorgó la Secretaría de Cultura (2020). De igual forma, su trabajo ha destacado en múltiples ocasiones dentro y fuera de México: fue semifinalista en la Octava Muestra de Arte de Grupo Reforma (2014); obtuvo en dos ocasiones el Academy Scholar Award, otorgado por la New York Academy of Art (2016 y 2017); el Blick Award a la excelencia en pintura (2018); la mención honorífica en la Bienal de Artes Plásticas Dr. Alfonso Pérez Romo (2019), la mención honorífica en la Bienal de Pintura José Atanasio Monroy (2020), el segundo lugar en la Bienal de Pintura Olga Costa (2023) y el segundo lugar en la Bienal de Pintura Alfredo Zalce (2024), por mencionar las más relevantes. En su obra, a partir de técnicas tradicionales como la pintura al óleo, explora imaginarios contemporáneos con un enfoque reflexivo sobre la relación entre la memoria, el cuerpo, la imagen y la identidad. 12
Foto: Observatorio de arte / Blok Studio
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DECLARACIÓN DE LA ARTISTA Proyecciones de la memoria inaprensible
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ste proyecto plantea una reflexión en torno a las imágenes y su relación con el cuerpo y la memoria. Surge a partir de recorrer mi archivo y álbum fotográfico familiar heredado, que estimuló mi reflexión sobre el modo en que registramos, documentamos y compartimos nuestras memorias como contenedoras de significaciones, desde su cualidad física e inaprensible. En cada composición se intercala una serie de temporalidades: una fotografía antigua proyectada sobre una persona en tiempo presente, quien busca trazar un destino al futuro. Quien posa frente a la proyección se funde entre las imágenes; intenta tocarlas y volverlas propias. A su vez, su cuerpo se transforma en lienzo: recibe la luz proyectada de la imagen vertida en la piel, transfigurando, reavivando y encarnando simbólicamente esas memorias. Busco cuestionar el peso que tienen ciertas tradiciones sobre las prácticas visuales actuales, entablando un diálogo entre el monotipo, la fotografía, la imagen digitalizada, la proyección y la pintura, en los que pongo en tensión su noción de registro y expresión, permanencia y evanescencia. En estas pinturas exploro otras posibilidades de figuración, en las que a partir de la sobreposición de imágenes se logre evocar una expresión psicológica del individuo, para así develar diversas facetas y capas de su esencia, sin buscar un reflejo preciso de las formas, sino habilitar otra mirada, intersubjetiva y transpersonal.
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Cat. 4 Habitar los bordes (detalle)
De esta manera busco desafiar el rol del naturalismo pictórico, donde la realidad no busque ser comprendida o experimentada de manera literal o factual, sino mediante un giro poético y metafórico. La proyección funge como metáfora visual: una manera de corporeizar memorias heredadas: todo aquello que se carga en la historia familiar, o en un contexto sociocultural, como formación o construcción de una identidad personal. Proyectar también refiere a un continuo desplazamiento hacia el futuro, haciendo coexistir narrativas temporales que no se detienen. De este modo, la pintura permite darle cuerpo, porosidad y textura a la imagen, de encarnar una memoria. Elena Manero Octubre de 2024
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Cat. 7 Entre tiempos (detalle)
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CATÁLOGO DE OBRA
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Cat. 1 Encarnación II 2024 Óleo sobre lino 110 × 85 cm
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Cat. 2 Uróboros 2024 Óleo sobre lino 75 × 110 cm
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Cat. 3 Desplegar 2024 Óleo sobre lino 50 × 40 cm
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Cat. 4 Habitar los bordes 2024 Óleo sobre lino 50 × 70 cm
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Cat. 5 Generaciones 2022 Óleo sobre tela sobre madera 50 × 40 cm
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Cat. 6 Introyección 2024 Óleo sobre lino 40 × 50 cm
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Cat. 7 Entre tiempos 2022 Óleo sobre tela sobre madera 50 × 40 cm
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Cat. 8 Expectante 2023 Óleo sobre lino 70 × 50 cm
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Cat. 9 Lazos 2022 Óleo sobre lino 65 × 90 cm
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Cat. 10 Lontano 2024 Óleo sobre lino 50 × 40 cm
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Cat. 11 La común otredad 2024 Óleo sobre lino 40 × 50 cm
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Cat. 12 (Re)Generación 2023 Óleo sobre tela 60 × 50 cm
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Cat. 13 Alteridad 2022 Óleo sobre tela sobre madera 50 × 40 cm
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Cat. 14 Ciclo 2022 Óleo sobre lino 90 × 65 cm
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Cat. 15 Persona 2024 Óleo sobre lino 120 × 80 cm
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Cat. 16 Contornos 2023 Óleo sobre lino 50 × 40 cm
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Cat. 17 Transitar 2023 Óleo sobre lino 50 × 40 cm
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Cat. 18 Corporeidad 2024 Óleo sobre lino 90 × 65 cm
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Cat. 19 Rizoma I 2024 Óleo sobre lino 70 × 50 cm
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Cat. 20 Rizoma II 2024 Óleo sobre lino 50 × 60 cm
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Cat. 21 Origen 2024 Óleo sobre lino 60 × 50 cm
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Cat. 22 Vidas en común 2022 Óleo sobre tela sobre madera 40 × 50 cm
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Cat. 23 Permanencia de lo evanescente 2023 Óleo sobre lino 65 × 90 cm
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Cat. 24 Genealogía 2024 Óleo sobre lino 65 × 90 cm
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Cat. 25 Atestiguar (Luz multiplicada) 2024 Óleo sobre lino 125 × 180 cm
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Cat. 26 Orillar 2023 Óleo sobre lino 30 × 40 cm
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Cat. 27 Presencias 2024 Óleo sobre lino 30 × 40 cm
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Cat. 28 Desplazamiento 2023 Monotipo sobre papel de algodón 42 × 62 cm
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Cat. 29 Rito de paso 2024 Monotipo sobre papel de algodón 42 × 62 cm
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Cat. 30 Hogares 2024 Monotipo sobre papel de algodón 42 × 62 cm
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Cat. 31 Ascendencia anónima 2023 Monotipo sobre papel de algodón 42 × 62 cm
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Cat. 32 Vestigios 2024 Monotipo sobre papel de algodón 62 × 42 cm
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Cat. 33 Instante distante 2023 Monotipo sobre papel de algodón 62 × 42 cm
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CRÉDITOS EDITORIALES JOSÉ IGNACIO ALDAMA Coordinación editorial LAURA REBECA PATIÑO Diseño editorial ADRIANA CATAÑO GUSTAVO DE LA PEÑA Cuidado de la edición ALEJANDRA EDWARDS Fotografía © D. R. Aldama Fine Art Palacio de Versalles 100 L-B Ciudad de México, 11930 www.aldama.com info@aldama.com © JIA Arte Contemporáneo S.A. de C.V. Este catálogo no puede ser fotocopiado, ni reproducido total o parcialmente, por ningún medio o método, sin la autorización por escrito del editor. Octubre de 2024
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Cat. 18 Corporeidad (detalle)
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