REVISTA CONSTRUYE edición Centro Occidente febrero de 2026

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La infraestructura solo cobra sentido cuando se traduce en calidad de vida, oportunidades y desarrollo tangible. En la región Centro-Occidente, donde Aguascalientes y Guadalajara concentran dinamismo productivo, crecimiento urbano y talento joven, el verdadero reto no es construir más, sino construir mejor. Esta edición pone el foco en la infraestructura que impacta directamente en el entorno cotidiano: la que se vive en las calles, en las universidades, en los parques industriales y en las decisiones públicas que definen el rumbo económico de la región.

Desde la formación de nuevos ingenieros hasta la planeación estratégica del desarrollo económico, los contenidos de esta edición reflejan cómo el liderazgo, la visión técnica y la toma de decisiones bien fundamentadas son claves para convertir la infraestructura en una herramienta de transformación real. A ello se suma un ejemplo nacional que demuestra cómo la infraestructura bien planeada puede cambiar la vida de una ciudad, así como la sección Más allá de la construcción, una invitación a ampliar la mirada y entender el contexto cultural, histórico y de estilo de vida que también influye en cómo construimos.

Porque el desarrollo no ocurre por inercia: se construye a partir de decisiones.

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Todos los Derechos Reservados © No. Reserva 04-2024-062712220000-203 Año 21, No. 169, febrero de 2026.

2 FEBRERO 2026

8

REAL ESTATE INVERTIR YA NO ES SOLO COMPRAR Cómo se construye valor inmobiliario hoy.

22

UNIVERSIDADES UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE CALVILLO

32

OPINIÓN CRISIS HÍDRICA EN MÉXICO

La revolución técnica que aún no llega.

42

PERFILES ALEJANDRO ARAVENA

Diseñar para la gente no para el ego.

22

Cómo se construye valor inmobiliario hoy.

INFRAESTRUCTURA COTIDIANA

Cuando la ciudad mejora desde lo cercano.

QUE SÍ TRANSFORMA

Movilidad que ordena la ciudad .

UNIVERSIDADES

UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE CALVILLO

Liderazgo académico que construye futuro.

CONSTRUYENDO OPINIÓN

EQUIPAMIENTO PÚBLICO

¿Arquitectura transformadora?. 32 CRISIS HÍDRICA EN MÉXICO

La revolución técnica que aún no llegal. 38 LA RENTABILIDAD DE LA TECNOLOGÍA

En la construcción.

PERFILES

42 ARQ. ALEJANDRO ARAVENA

Diseñar para la gente no para el ego.

44 ING. ENRIQUE PEÑALOSA

La infraestructura también puede sanar ciudades

MÁS ALLÁ DE LA CONSTRUCCIÓN

52 AUTOS: AUDI R26. 54 GADGETS: EL BLAZER DE QUIEN DIRIGE. 56 HISTORIA: PRESIDENTES DE MÉXICO

62 TURISMO: HOTELES QUE NO HOSPEDAN.

INVERTIR YA NO ES SOLO COMPRAR

cómo se construye valor inmobiliario hoy

ELEGIR

Durante años, la conversación inmobiliaria giró alrededor de una idea simple: comprar bien ubicado y esperar. Hoy, ese enfoque quedó corto. En un mercado más informado, competitivo y cambiante, el valor inmobiliario ya no se encuentra únicamente en la propiedad, sino en la decisión que se toma alrededor de ella.

Invertir en real estate es, cada vez más, un ejercicio estratégico. No todas las propiedades cumplen el mismo propósito ni todos los momentos del mercado responden igual. Comprar, desarrollar, rentar o vender son acciones distintas que requieren lectura del contexto, claridad de objetivos y ejecución correcta.

El verdadero punto de partida: definir el objetivo

Antes de hablar de metros cuadrados o precios, la pregunta clave es otra: ¿qué se busca construir con esa propiedad?

• Vivir: estabilidad, ubicación, calidad de vida y proyección a largo plazo.

• Rentar: flujo, demanda, perfil del inquilino y eficiencia operativa.

• Vender: plusvalía, timing y capacidad de diferenciación en el mercado.

Cuando el objetivo es claro, la pro -

piedad deja de ser un activo pasivo y se convierte en una herramienta de generación de valor.

El valor no siempre está en comprar más, sino en decidir mejor Hoy existen propiedades bien ubicadas que no se venden, y otras que se colocan rápidamente sin ser las más grandes ni las más nuevas. La diferencia está en la estrategia: cómo se presenta el inmueble, a quién se dirige y en qué momento se mueve. Preparar una propiedad —entender su potencial real, ajustar su narrativa, optimizar su presentación— es parte del proceso de inversión. No se trata de maquillar, sino de alinear el activo con el mercado correcto.

Construir valor también es saber cuándo entrar y cuándo salir

El mercado inmobiliario no es estático. Hay ciclos, oportunidades y momentos donde la mejor decisión no es comprar, sino esperar, ajustar

o vender. Entender estas dinámicas permite proteger el patrimonio y, en muchos casos, acelerar resultados.

Invertir hoy exige algo más que intuición: exige análisis, lectura del entorno y acompañamiento profesional.

Construye Real Estate: acompañar la decisión, no solo la operación

Desde Construye Real Estate entendemos el real estate como un proceso integral. Acompañamos a quienes deciden

invertir desde el análisis inicial hasta la ejecución final, ayudando a:

• Definir el objetivo real de la inversión.

• Evaluar el potencial del inmueble más allá de su estado actual.

• Preparar la propiedad para competir correctamente en el mercado.

• Conectar con el comprador o inquilino ideal, no con el primero que llegue.

Porque hoy, invertir ya no es solo comprar. Es leer el contexto, elegir el camino correcto y ejecutar con intención. Y ahí es donde el valor realmente se construye.

Cuando la inversión inmobiliaria se entiende como una decisión estrategica, el acompañamiento correcto marca la diferencia. en Construye Real Estate podemos ayudarte a analizar el camino más adecuado.

Infraestructura cotidiana

cuando la ciudad mejora desde lo cercano

ORDENAR

En el Centro-Occidente del país, particularmente en Aguascalientes y Jalisco, la infraestructura urbana ha seguido una lógica distinta a la de los grandes polos industriales o logísticos. Aquí, el verdadero impacto no se ha construido a partir de megaproyectos aislados, sino de una suma consistente de intervenciones de escala media que mejoran la ciudad desde lo cercano. Para los líderes empresariales, este enfoque ofrece una lección clara: la competitividad territorial también se construye a nivel de calle.

“En Aguascalientes y Jalisco, la infraestructura se valora por su impacto directo en la vida diaria, la calidad urbana y la atracción de talento”.

En estos estados, la infraestructura no se mide únicamente por su capacidad operativa, sino por su capacidad de transformar la experiencia cotidiana de quienes habitan, trabajan y producen en la ciudad. Una vialidad rehabilitada no solo reduce tiempos de traslado; ordena el espacio público, mejora la seguridad, eleva la percepción urbana y reactiva economías locales. Un parque activo o un espacio público recuperado no es solo equipamiento: es un factor de cohesión social y calidad de vida.

A diferencia de regiones donde la inversión se concentra en grandes sistemas, Aguascalientes y Jalisco han demostrado que los proyectos bien ubicados y con vocación urbana generan retornos más visibles y medibles. La modernización de vialidades locales, la inversión constante en infraestructura básica y la recuperación de espacios públicos han permitido ordenar la ciudad de manera gradual, pero sostenida. Para el sector productivo, esto se traduce en entornos más funcionales, mayor seguridad y mejores condiciones para atraer y retener talento.

La regeneración urbana ha sido un componente estratégico de este modelo. Intervenciones que integran iluminación, banquetas, áreas verdes y mobiliario urbano han permitido recuperar zonas deterioradas y convertirlas en espacios activos. En Aguascalientes, estas acciones han elevado el valor urbano de colonias completas y mejorado la movilidad local. La infraestructura actúa como detonador: reorganiza el territorio, fortalece la convivencia y reduce riesgos sociales.

Otro aprendizaje relevante es la importancia de la escala correcta. Proyectos medianos, alineados a una visión urbana clara, suelen tener un impacto más

profundo que grandes obras desconectadas del contexto. En Jalisco, especialmente en zonas metropolitanas, la apuesta por movilidad local —calles completas, cruces seguros y vialidades rediseñadas— ha reducido accidentes, optimizado traslados y mejorado la relación entre la ciudad y sus usuarios.

La rehabilitación de vialidades locales ejemplifica este enfoque. Cuando se ejecutan con criterios de durabilidad, seguridad vial y accesibilidad universal, estas obras reducen costos de mantenimiento, mejoran la eficiencia urbana y elevan la percepción de orden. No se trata solo de infraestructura nueva, sino de entornos que

“Los proyectos de escala media, bien planeados y bien localizados, generan impactos urbanos más profundos y sostenibles que los megaproyectos desconectados.”.

funcionan mejor para todos los actores económicos.

Para el Centro-Occidente, la conclusión estratégica es clara. La infraestructura cotidiana es un activo competitivo. En una región donde la calidad de vida es determinante para atraer inversión y talento, las decisiones sobre espa-

cio público, movilidad local y servicios urbanos son tan relevantes como las grandes apuestas productivas. Aguascalientes y Jalisco confirman que construir ya no es solo ejecutar obra pública, sino definir qué tipo de ciudad se quiere habitar y qué condiciones se ofrecen para el desarrollo empresarial de largo plazo.

DECIDIR

Aguascalientes crece porque decide: LIDERAZGO industria y visión de largo plazo

Esaú Garza de Vega explica cómo la planeación, el talento y la infraestructura están marcando el rumbo económico del estado.

Hablar del desarrollo económico de Aguascalientes es hablar de decisiones que se reflejan en el territorio, en la infraestructura, en los parques industriales y en las oportunidades para las empresas locales. Al frente de este reto se encuentra Esaú Garza de Vega, secretario de Desarrollo Económico, Ciencia y Tecnología del estado, quien ha asumido la responsabilidad de impulsar un crecimiento dinámico, pero ordenado, en un entorno global complejo e impredecible.

Desde el inicio de la conversación, Garza de Vega subraya que el rumbo económico de Aguascalientes parte de una visión clara encabezada por la gobernadora del estado, Tere Ji-

ménez, quien ha marcado la pauta para no frenar el ritmo de crecimiento pese a la incertidumbre internacional. La instrucción ha sido avanzar con planeación, organización y congruencia, permitiendo que el estado continúe recibiendo inversiones, ampliaciones de empresas ya establecidas y nuevos proyectos que impactan no solo a la industria, sino a todo el ecosistema que la rodea.

El crecimiento, explica, no es resultado de una sola dependencia, sino de la suma de esfuerzos en áreas clave como infraestructura, seguridad, salud, talento humano y calidad de vida. Es esta visión integral la que ha posicionado a Aguascalientes como un destino competitivo para la inver-

sión, donde el desarrollo económico va acompañado de orden urbano y social.

En un contexto de alta competencia entre entidades y recursos limitados, la SEDECYT ha definido criterios claros para priorizar proyectos. El primero de ellos es fortalecer a los productores y empresas locales, brindándoles herramientas para integrarse a cadenas de valor más sofisticadas. Programas de capacitación, certificaciones especializadas, financiamiento para equipamiento y presencia en ferias permiten que las empresas de Aguascalientes compitan como proveedoras de grandes industrias.

De manera complementaria, la estrategia contempla atraer procesos y eslabones productivos que hoy no existen en el estado, pero que incrementan su competitividad. Esta atracción se hace de la mano de aliados estratégicos internacionales y bajo un principio irrenunciable: los proyectos que lle-

guen deben tener compromiso social, sustentable y un uso responsable de los recursos naturales. Cuando un proyecto no cumple con esta visión, simplemente no es compatible con la forma en que Aguascalientes concibe su desarrollo.

Uno de los sectores clave ha sido el automotriz, históricamente consolidado en la entidad. Ante un escena-

“Planeación, orden y talento como ejes del crecimiento económico”.

rio internacional retador, la respuesta fue estratégica. La visita directa al CEO de Nissan y el acompañamiento desde el más alto nivel de gobierno permitieron no solo proteger las operaciones existentes, sino incrementar la producción en Aguascalientes con la llegada de nuevos modelos que antes se fabricaban en otros países y estados. Esta decisión reforzó la posición del estado dentro de la industria global.

Al mismo tiempo, se ha trabajado para reducir la dependencia de un

solo sector, impulsando el desarrollo de proveedores nacionales y fortaleciendo industrias como tecnología, electrónica y manufactura avanzada. El incremento del contenido regional, impulsado por el T-MEC, ha abierto oportunidades para empresas locales que hoy se integran a nuevas cadenas de valor, incluso con proyección exportadora en un contexto de reconfiguración de mercados internacionales.

La ciencia, la tecnología y la innovación juegan un papel central en

esta estrategia. Garza de Vega destaca la vinculación constante entre empresas y sector educativo para ajustar perfiles profesionales, actualizar planes de estudio y preparar talento

acorde a las necesidades reales de la industria. Desde tempranas etapas educativas se promueve la formación en tecnologías de la información, idiomas y competencias clave

para un mercado laboral cada vez más global.

La visión hacia el futuro también incluye la electromovilidad y los semiconductores. El anuncio de un nuevo laboratorio especializado en estas áreas es una decisión estratégica que busca anticiparse a los cambios del sector automotriz y formar el talento que demandarán las industrias del mañana. Para el secretario, el principal activo de Aguascalientes es su gente, y preparar ese talento es la base del crecimiento sostenible.

Estas decisiones económicas se reflejan directamente en la infraestructura. El desarrollo y ampliación de parques industriales, la planeación de vivienda, servicios, movilidad, energía y conectividad generan un entorno que impulsa al sector de la construcción en múltiples frentes. El crecimiento orde-

nado abre oportunidades no solo en obra industrial, sino en vivienda, equipamiento urbano y servicios, fortaleciendo la economía local y el uso de proveedores e insumos regionales.

Al sintetizar la visión de la SEDECYT, Esaú Garza de Vega lo resume con

claridad: Aguascalientes se prepara para aprovechar las grandes oportunidades que tiene enfrente, de manera responsable, planeada y coordinada, con el objetivo de convertirse en un referente nacional de desarrollo económico que ponga en el centro a su gente y al futuro del estado.

“Inversión productiva con visión social, sustentable y de largo plazo.”.

Liderazgo académico que construye futuro:

la ingeniería civil en la Universidad Tecnológica de Calvillo

La Universidad Tecnológica de Calvillo vive una etapa de consolidación y crecimiento sostenido que refleja cómo las decisiones correctas, tomadas a tiempo y con visión de largo plazo, pueden transformar una institución educativa y su impacto en el desarrollo regional. Desde la rectoría hasta las aulas y los laboratorios, la universidad ha apostado por un modelo académico práctico, vinculado al entorno real y enfocado en formar profesionistas preparados para enfrentar los retos actuales de la ingeniería civil.

Al frente de este proceso se encuentra Eduardo González Blas, rector de

la institución, quien ha impulsado una gestión basada en la cercanía con estudiantes y docentes, el fortalecimiento de la identidad universitaria y la expansión estratégica de la oferta académica. Su liderazgo se distingue por escuchar a la comunidad universitaria y por tomar decisiones que, aunque complejas, han demostrado ser clave para el crecimiento institucional. El aumento de la matrícula, la creación de nuevas carreras y el fortalecimiento de programas técnicos son resultado de una visión que entiende a la universidad como un motor de desarrollo social y económico, no solo como un espacio de formación académica.

En este contexto, la carrera de Ingeniería Civil se ha convertido en uno de los pilares del crecimiento de la Universidad Tecnológica de Calvillo. Luis Enrique Landeros, director de la carrera, ha sido parte fundamental del proceso desde sus primeras etapas, cuando la licenciatura inició con un grupo reducido de estudiantes y recursos básicos. Hoy, la carrera cuenta con cerca de un centenar de alumnos, un laboratorio en constante equipamiento y un equipo docente multidisciplinario que integra perfiles de ingeniería civil, geología, arquitectura y áreas afines.

Para Landeros, una de las principales fortalezas del programa es su enfoque práctico: un modelo educativo donde el 60 % del aprendizaje se desarrolla en campo y laboratorios, y el 40 % en aula, complementado con estadías profesionales en empresas reales incluso fuera del país. Esta dinámica permite que los estudiantes comprendan la complejidad de la obra, los retos técnicos, administrativos y sociales, y la responsabilidad que implica construir para la comunidad. Proyectos como Sanando Ríos, en el que participan varias carreras de forma transversal, reflejan la vo-

cación social de la ingeniería civil que se enseña en Calvillo: resolver problemas reales con impacto directo en el entorno.

La visión institucional también se vive desde la perspectiva estudiantil. Ashley Michelle Silva Ramírez, alumna de octavo cuatrimestre de Ingeniería Civil, destaca la formación integral que recibe en la universidad, donde las clases dinámicas, las prácticas constantes y el contacto temprano con la obra permiten comprender que la ingeniería va más allá de los cálculos y la normativa. Para ella, la experiencia en estadías profesionales marca un antes y un después, al enfrentar situaciones reales que no siempre se enseñan en el aula y que fortalecen la toma de decisiones en el ejercicio profesional.

Ashley también subraya el papel de las mujeres en una carrera histórica-

mente dominada por hombres. Reconoce que aún existen retos, pero afirma que el liderazgo, la constancia y la claridad de objetivos han permitido que cada vez más mujeres se abran camino en la ingeniería civil, con orgullo y determinación. Su mensaje es claro: la carrera exige disciplina y esfuerzo, pero ofrece una base sólida para desarrollarse en cualquiera de sus múltiples ramas.

La historia que se construye hoy en la Universidad Tecnológica de Calvillo es un ejemplo de cómo el liderazgo académico, la planeación estratégica y el compromiso con la comunidad pueden detonar procesos de crecimiento reales. Desde la rectoría, pasando por la dirección de carrera y hasta la voz de los estudiantes, se confirma que la ingeniería civil no solo se enseña: se vive, se decide y se construye todos los días, con visión de futuro.

CONSTRUYENDO OPINIÓN

Equipamiento público y social de alto impacto:

¿Arquitectura

transformadora o promesa inconclusa?

Por: MSc. Arch. Urb. Raúl Martínez y MSc Arch. Mariana Fajardo

IMPACTAR

¿Puede un edificio cambiar la vida urbana de una ciudad? La pregunta parece ingenua, pero ha guiado durante décadas buena parte de las políticas públicas en materia de infraestructura social. En México —como en muchos otros países— se ha apostado recurrentemente por el equipamiento público como símbolo de progreso, modernidad o compromiso social. Sin embargo, el verdadero impacto de estos proyectos no se mide en metros cuadrados construidos ni en imágenes de inauguración, sino en su capacidad para transformar dinámicas sociales, territoriales y cotidianas.

Hablar de equipamiento público y social de alto impacto implica ir más allá del objeto arquitectónico. No se trata únicamente de escuelas, centros culturales, hospitales o espacios deportivos, sino de infraestructuras estratégicas capaces de articular ciudad, reducir desigualdades y garantizar el acceso efectivo a derechos urbanos. Su impacto no radica en la monumentalidad, sino en la forma en que se insertan en la estructura urbana, en su accesibilidad, en la intensidad de uso y en su apropiación social.

El propósito fundamental de este tipo de equipamiento es claro: equilibrar el territorio. Cuando está bien planeado, actúa como un nodo que reorganiza flujos, activa el espacio público y fortalece la vida comunitaria. En términos espaciales, se convierte en un punto de atracción que redistribuye centralidades y mejora la conectividad social, especialmente en contextos urbanos fragmentados. El problema surge cuando estos proyectos se conciben como piezas aisladas, desconectadas de una estrategia urbana integral y de un diagnóstico social profundo.

En México, los resultados son ambivalentes. Existen casos que muestran el potencial del equipamiento como

herramienta de transformación, pero también abundan ejemplos donde el impacto se diluye por falta de planeación, continuidad o evaluación a largo plazo.

Aguascalientes suele mencionarse como un caso particular dentro del panorama nacional. Sin ser una ciudad exenta de problemas, su crecimiento urbano ha estado acompañado por una lógica más consistente de planeación, donde el equipamiento público se integra de manera relativamente coherente a la expansión de la ciudad. Escuelas, unidades deportivas y espacios cívicos no aparecen como remiendos tardíos, sino como parte de una estructura urbana que busca garantizar proximidad

y accesibilidad. En este contexto, el impacto no proviene de proyectos espectaculares, sino de una relación más equilibrada entre crecimiento urbano y dotación de servicios, lo que reduce la dependencia del automóvil y fortalece la vida barrial.

La Ciudad de México, en contraste, representa una realidad mucho más compleja. Por un lado, ha impulsado iniciativas con una clara vocación social, como los PILARES, las UTOPÍAS o los FAROS culturales, que buscan acercar educación, cultura y deporte a zonas históricamente marginadas. Estos proyectos reconocen, al menos en el discurso, la importancia de ubicar el equipamiento en puntos estratégicos

del territorio, donde su accesibilidad y su integración al entorno urbano pueden generar dinámicas positivas. No obstante, la escala metropolitana y la profunda desigualdad territorial de la ciudad evidencian los límites de estas intervenciones. La concentración de proyectos en ciertas alcaldías, la falta de continuidad entre administraciones y la ausencia de evaluaciones espaciales y sociales sistemáticas hacen que el impacto sea desigual y, en muchos casos, efímero. En una ciudad fragmentada, el equipamiento puede convertirse en un oasis aislado, rodeado de entornos que siguen reproduciendo exclusión y segregación.

La experiencia internacional demuestra que el impacto del equi-

pamiento público no es una utopía, sino el resultado de decisiones urbanas conscientes. Medellín es quizá el ejemplo más citado: bibliotecas-parque, sistemas de movilidad integrados y espacios públicos estratégicamente localizados transformaron zonas periféricas profundamente vulnerables. El éxito no radicó únicamente en la calidad arquitectónica, sino en la comprensión del territorio como una red de relaciones sociales y espaciales, donde el equipamiento funciona como catalizador de accesibilidad, visibilidad y encuentro. Algo similar ocurre en varios países

nórdicos, donde los equipamientos públicos suelen ser híbridos, flexibles y de uso mixto. Bibliotecas que también son centros comunitarios, espacios deportivos que funcionan como puntos de reunión cotidiana, edificios públicos diseñados para ser atravesados y habitados. Aquí, la calidad espacial se entiende como parte de una política pública que prioriza la proximidad, la inclusión y el uso intensivo del espacio colectivo.

Estos ejemplos comparten una lección fundamental. El impacto no surge de replicar tipologías, sino de leer

el territorio, entender sus flujos, sus vacíos y sus tensiones. Cuando el equipamiento se implanta sin esta lectura, fracasa. Falla cuando no existe un diagnóstico social previo, cuando se ignoran las condiciones de accesibilidad, cuando no se garantiza su operación y mantenimiento o cuando se excluye a la comunidad de los procesos de decisión. En este sentido, vale la pena afirmar con claridad que el equipamiento público no fracasa solo por el diseño (en ocasiones), sino principalmente por la ausencia de un proyecto urbano y social integral. La arquitectura, por sí sola, no puede corregir desigualdades estructurales, pero sí puede amplificarlas cuando se usa de manera superficial o instrumentalizada políticamente.

Repensar el equipamiento público y

social de alto impacto implica asumirlo como una herramienta de justicia urbana. No como un gesto aislado, sino como parte de una estrategia que articule espacio, sociedad y tiempo. Para arquitectos, urbanistas y tomadores de decisiones, el reto no está en producir más edificios públicos, sino en construir condiciones reales de acceso, uso y apropiación cotidiana.

La pregunta, entonces, no es si necesitamos más equipamiento, sino si estamos dispuestos a planearlo con la profundidad y responsabilidad que el territorio exige. Porque al final, una ciudad no se mide por la cantidad de infraestructura pública que posee, sino por la manera en que lo público transforma —o no— la vida diaria de quienes la habitan.

CRISIS HÍDRICA EN MÉXICO

La Revolución Técnica

QUE AÚN NO LLEGA

ANTICIPAR

Por: MBA. Javier Agustín Navarro

México atraviesa una crisis hídrica profunda que, aunque no siempre visible, compromete de manera directa el desarrollo económico, la salud pública y la resiliencia territorial del país. La sobreexplotación de acuíferos, el bajo nivel de tratamiento de aguas residuales y una infraestructura hidráulica envejecida evidencian rezagos técnicos que van más allá del incumplimiento de

compromisos internacionales, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Se trata, en realidad, de un modelo de gestión que ha normalizado la escasez, la contaminación y la ineficiencia.

Este escenario se ve agravado por el cambio climático, la expansión urbana desordenada y una planeación hídrica fragmentada. La pregunta ya no

“La sobreexplotación de acuíferos, el bajo nivel de tratamiento de aguas residuales y

una

infraestructura

hidráulica envejecida evidencian rezagos técnicos que van más allá del incumplimiento de compromisos internacionales, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.”

es si México enfrenta una crisis del agua, sino si está dispuesto a transformar su manera de gestionarla.

Sobreexplotación de Acuíferos: Un Límite Rebasado

México extrae cerca del 45 % de sus recursos hídricos renovables dispo -

nibles, muy por encima del umbral recomendado del 12.5 % establecido por organismos internacionales. El resultado es un estrés hídrico severo en regiones estratégicas. El Valle de México es el ejemplo más crítico: la presión sobre el recurso supera el 130 %, con una disponibilidad per cápita que apenas ronda los 150 m³ por

“México extrae cerca

del 45 % de sus recursos hídricos renovables disponibles, muy por encima del umbral recomendado del 12.5 % establecido por organismos internacionales.”

habitante al año, muy por debajo del umbral de escasez extrema.

La consecuencia más visible de esta sobreexplotación es la subsidencia del suelo, con hundimientos que en algunas zonas superan los 40 cm anuales, dañando redes de agua potable, drenaje y edificaciones. A esto se suman acuíferos colapsados en

el norte, el Bajío y el Pacífico, cuya recarga natural es insuficiente frente a una demanda creciente, impulsada principalmente por la agricultura intensiva y la concentración urbana.

Más allá del reto técnico, este fenómeno revela un problema de gobernanza. Persistir en un esquema extractivo sin control ni monitoreo

inteligente equivale a hipotecar la seguridad hídrica futura. Tecnologías como la recarga artificial de acuíferos, los humedales construidos y el monitoreo digital mediante sensores e imágenes satelitales existen y han demostrado su eficacia en otros países. Su adopción en México no es una cuestión de viabilidad técnica, sino de prioridad estratégica.

Aguas Residuales: El Recurso que Seguimos Desperdiciando

El tratamiento de aguas residuales es otro de los grandes pendientes. Apenas dos terceras partes del agua residual generada recibe algún tipo de tratamiento, en su mayoría primario, insuficiente para proteger ecosistemas y cuerpos de agua. En cuencas como Lerma-Santiago-Pacífico o el Valle de México, una proporción significativa de los puntos monitoreados

rebasa los límites permisibles de contaminantes, afectando tanto aguas superficiales como subterráneas.

Esta situación representa un doble fracaso: ambiental y económico. Cada litro de agua residual no tratada adecuadamente es una fuente de contaminación, pero también una oportunidad perdida para la reutilización en agricultura, industria o recarga de acuíferos. Países como Singapur o Israel han demostrado que, con inversión en tratamiento avanzado y una regulación clara, las aguas residuales pueden convertirse en una fuente estratégica de abastecimiento.

En contraste, el gasto público destinado al sector hídrico en México sigue siendo insuficiente frente a la magnitud del reto. Modernizar plantas con tratamiento terciario, sistemas de

“Tecnologías como la recarga artificial de acuíferos, los humedales construidos y el monitoreo digital mediante sensores e imágenes satelitales existen y han demostrado su eficacia en otros países.”

desinfección avanzada y esquemas de reúso no es un lujo tecnológico, sino una condición mínima para la sostenibilidad hídrica.

Cobertura vs. Seguridad: Una Brecha Persistente

Si bien las cifras oficiales indican una cobertura cercana al 99 % en acceso al agua potable, la realidad es menos alentadora. Solo alrededor del 43 % de la población recibe agua de forma continua, segura y con calidad verificada. En muchas ciudades, los tandeos, las fugas —que en algunos sistemas superan el 40 %— y la falta de mantenimiento predictivo son parte de la cotidianidad.

El problema no se distribuye de manera homogénea. El Centro y el Bajío concentran altos niveles de estrés

hídrico; el Valle de México enfrenta una brecha estructural entre oferta y demanda; y el norte del país vive sequías cada vez más intensas, con acuíferos que no logran recuperarse ni siquiera en años lluviosos. Todo ello exige una visión diferenciada por región, apoyada en datos, tecnología y planeación de largo plazo.

Impactos y Oportunidades de una Transformación Pendiente

La crisis hídrica no se limita al sector agua. Afecta directamente a la agricultura, responsable de más del 70 % del consumo, donde persisten esquemas de riego ineficientes. Impacta a la industria, que enfrenta paros operativos por falta de suministro, y profundiza desigualdades sociales, especialmente en comunidades rurales e indígenas.

“La verdadera revolución hídrica no está en construir más presas, sino en cambiar la lógica con la que gestionamos el recurso. Apostar por eficiencia, inteligencia y resiliencia es decidir entre un país que se adapta y uno que se resigna a la escasez.”

Sin embargo, también abre una ventana de oportunidad. La transición hacia una economía circular del agua podría detonar empleos, innovación tecnológica e inversión verde. La digitalización de redes, el reúso, la eficiencia hídrica y la integración agua-energía representan áreas estratégicas donde México puede avanzar si existe coordinación entre gobierno, sector privado y academia.

La verdadera revolución hídrica no está en construir más presas, sino en cambiar la lógica con la que gestionamos el recurso. Apostar por eficiencia, inteligencia y resiliencia es decidir entre un país que se adapta y uno que se resigna a la escasez.

La pregunta queda abierta: ¿será México protagonista de su transformación hídrica o espectador de una crisis anunciada?

La rentabilidad de la tecnología en la CONSTRUCCIÓN

Trabajar más ya no es una estrategia rentable

OPTIMIZAR

Por: Mtro. Óscar Coello H.

Durante años, en la construcción confundimos rentabilidad con aguante. Aguantar costos, aguantar retrasos, aguantar errores y compensarlos con más horas de

trabajo. Funcionó mientras el tiempo fue elástico y el esfuerzo humano alcanzaba para tapar fallas estructurales. Pero ese modelo está llegando a su límite. Hoy, la pregunta ya no es

cuánto cuesta construir, sino cuánto nos cuesta seguir decidiendo tarde y con poca información.

La razón no es únicamente económica. Es estructural. La industria está entrando en una etapa donde el tiempo disponible se reduce y la exigencia aumenta. La transición hacia una jornada laboral de 40 horas no es un ajuste menor: elimina la holgura que durante décadas permitió operar con ineficiencias sin que estas se volvieran críticas.

Con menos horas para ejecutar, cada decisión pesa más, cada error cuesta más, cada retraso deja menos espacio para corregir. En ese contexto, la rentabilidad deja de depender exclusivamente de cuánto se construye y empieza a depender de cómo se decide.

Quienes llevamos años viendo repetirse los mismos problemas sabemos que no son excepciones ni accidentes aislados: son patrones. Retrabajos que se normalizan, decisiones que llegan tarde, información que no está donde

se necesita cuando se necesita. Durante mucho tiempo, esos problemas se absorbieron con esfuerzo y tiempo adicional. Hoy, ese margen ya no está garantizado.

Ahí es donde la tecnología entra al centro de la discusión, no como promesa ni como tendencia, sino como herramienta operativa. La tecnología rentable no es la que impresiona ni la que se presume, sino la que ordena. La que permite ver antes, reducir la incertidumbre y transformar la toma de decisiones de reactiva a anticipada.

Tal vez la pregunta incómoda no sea si la tecnología funciona, sino si estamos dispuestos a aceptar que muchas de las pérdidas que hoy asumimos como normales eran, en realidad, evitables.

Una parte importante de la pérdida de rentabilidad del sector no proviene de factores externos, sino de fallas internas que se repiten proyecto tras proyecto: falta de coordinación, ajustes tardíos, información dispersa, decisio-

“La tecnología rentable no es la que impresiona ni la que se presume, sino la que ordena. La que permite ver antes, reducir la incertidumbre y transformar la toma de decisiones de reactiva a anticipada.”

nes tomadas sin visibilidad completa. No son fallas extraordinarias; son fallas estructurales que se volvieron parte de la rutina porque había tiempo para absorberlas.

El tiempo ya no está garantizado. Lo que se vio recientemente en foros internacionales como el CES 2026 no es relevante por la tecnología en sí, sino por lo que confirma: la industria pesada y productiva se está moviendo hacia modelos donde la inteligencia artificial, la simulación y la automatización se integran directamente a la operación diaria. No para sustituir personas, sino para reducir errores humanos, anticipar conflictos y optimizar decisiones antes de ejecutarlas físicamente.

El mensaje es claro. Las industrias que están adoptando estas herramientas no lo hacen para verse modernas, sino para operar con mayor control en entornos cada vez más exigentes y con menor tolerancia al error.

Este mismo cambio se refleja en la forma en que hoy se entiende la dirección de proyectos. Que organismos como el Project Management Institute (PMI®) estén incorporando certificaciones específicas para la gestión de iniciativas con inteligencia artificial no es anecdótico.

Es una señal de que el estándar profesional está evolucionando. Gestionar datos, automatizar procesos y tomar decisiones informadas empieza a ser tan relevante como el conocimiento técnico tradicional.

En la construcción, esto tiene una implicación directa: la eficiencia ya no es una ventaja competitiva; es el nuevo punto de partida. Quien no logre reducir retrabajos, acortar ciclos de decisión y mejorar la coordinación con información confiable verá erosionarse su margen, independientemente del volumen de obra que ejecute.

Los datos empiezan a respaldar esta realidad. Proyectos que integran planeación digital, control en tiempo real y modelos de simulación muestran reducciones significativas en retrabajos, menores desviaciones de plazo y menos conflictos contractuales. No porque la tecnología haga el trabajo por sí sola, sino porque elimina decisiones tardías y errores evitables.

En este contexto, vale la pena redefinir el concepto de rentabilidad. Hoy, rentabilidad ya no significa exprimir más la operación, sino reducir sistemáticamente el error. Menos tiempo desperdiciado, menos correcciones, menos improvisación. Es una rentabilidad silenciosa, constante, que se acumula proyecto tras proyecto.

En paralelo, la reducción de la jornada laboral obliga a replantear una idea profundamente arraigada en el sector: que el esfuerzo compensa la falta de sistema. Esa ecuación deja de funcionar cuando el tiempo se vuelve un recurso limitado. A partir de ahí, la única variable realmente optimizable es la eficiencia.

El 2026 no va a distinguir entre quienes se esfuerzan y quienes no. En la construcción, el esfuerzo siempre ha estado ahí. La diferencia la va a marcar quién logra decidir mejor con menos

margen de error. Con jornadas más cortas, mayor fiscalización y clientes cada vez más exigentes, la improvisación deja de ser tolerable. La rentabilidad ya no se construye con horas extra ni con resistencia operativa; se construye con precisión.

Y en esta nueva etapa, la tecnología deja de ser una ventaja estratégica para convertirse en el requisito mínimo para permanecer en el mercado. No reemplaza la experiencia; la vuelve útil en un entorno donde el error ya no es negociable.

“Es una señal de que el estándar profesional está evolucionando. Gestionar datos, automatizar procesos y tomar decisiones informadas empieza a ser tan relevante como el conocimiento técnico tradicional.”

El Arquitecto que decidió diseñar para la gente no para el ego

Alejandro Aravena | Arquitecto

Alejandro Aravena es un ejemplo claro de cómo la arquitectura puede ser una herramienta de transformación social cuando se toman decisiones con visión y responsabilidad. Su liderazgo no se basa en la forma icónica, sino en entender el contexto, los recursos disponibles y las necesidades reales de las personas. Como fundador de ELEMENTAL, replanteó el modelo tradicional de vivienda social al decidir no diseñar casas completas, sino estructuras progresivas que las familias pudieran ampliar con el tiempo, dignificando el proceso de habitar.

Ejemplo que transforma: El proyecto Quinta Monroy, en Iquique, Chile, marcó un antes y un después en la vivienda social al demostrar que, con la decisión correcta, es posible generar ciudad, comunidad y patrimonio, incluso con presupuestos limitados. Aravena eligió impacto a largo plazo sobre soluciones inmediatas.

PRIORIZAR

Enrique Peñalosa

que entendió que la infraestructura también puede sanar ciudades El Ingeniero

Enrique Peñalosa ha demostrado que las decisiones de infraestructura son, en esencia, decisiones sociales. Desde el liderazgo público, impulsó una visión donde el espacio urbano se diseña para las personas y no para los automóviles. Su formación como ingeniero civil se tradujo en una lectura clara del territorio: la equidad también se construye con banquetas, parques y transporte público eficiente.

Ejemplo que transforma:

El sistema TransMilenio y la recuperación del espacio público en Bogotá redefinieron la movilidad y la calidad de vida de millones de personas. Peñalosa tomó decisiones impopulares en su momento, pero estratégicas a largo plazo, demostrando que la infraestructura bien pensada puede cambiar comportamientos, ciudades y futuros.

INFRAESTRUCTURA QUE

Si transforma

TRANSFORMAR

Movilidad que ordena la ciudad

Cuando el Metro de Medellín inició operaciones en 1995, la capital antioqueña enfrentaba una de las etapas más complejas de su historia: fragmentación urbana, altos índices de violencia y profundas desigualdades territoriales. La apuesta por un sistema de transporte masivo no fue únicamente una solución de movilidad; fue el punto de partida de una

estrategia integral de transformación urbana y social.

Hoy, el Metro es el eje de un sistema integrado que combina trenes, tranvía, metrocables y buses alimentadores, conectando de forma eficiente el Valle de Aburrá. En un día laboral promedio, el sistema moviliza alrededor de 1.5 millones de personas, y anualmente supera los 308 millones

de viajes, consolidándose como columna vertebral de la vida urbana en Medellín.

El impacto va más allá de los tiempos de traslado. El Metro detonó regeneración urbana, recuperación de espacios públicos, aumento del valor del suelo, reducción de violencia y un fuerte sentido de apropiación ciudadana. La infraestructura se convirtió en símbolo de orden, cuidado y pertenencia: estaciones limpias, arte público, cultura cívica y mantenimiento constante.

Infraestructura con impacto social real

Uno de los elementos que distingue al Metro de Medellín es su enfoque territorial. La incorporación del Metrocable marcó un antes y un después en la planeación del transporte público a nivel mundial. Al conectar barrios de ladera históricamente marginados con el resto de la ciudad, la infraestructura dejó de ser un privi -

legio para convertirse en una herramienta de equidad urbana.

Esta integración redujo tiempos de traslado, facilitó el acceso a empleo, educación y servicios, y detonó procesos de renovación urbana y recuperación del espacio público en zonas que antes permanecían aisladas. El impacto fue tan significativo que el modelo ha sido replicado y estudiado por ciudades de América Latina, Europa y Asia.

Beneficios medibles: más allá del transporte

El valor del Metro de Medellín se refleja también en cifras verificables. De acuerdo con reportes oficiales del propio sistema, los beneficios socioeconómicos y ambientales que genera se estiman en más de 6.23 billones de pesos colombianos al año. Esta cifra incluye:

– Ahorros de tiempo para los usuarios.

“El sistema beneficia directamente a una región metropolitana de más de 4 millones de habitantes, generando valor económico y social sostenido.”

– Reducción de costos de operación vehicular.

– Disminución de enfermedades asociadas a la contaminación.

– Reducción anual de hasta 650 mil toneladas de CO₂, gracias al uso de transporte eléctrico.

Estos datos confirman que la infraestructura bien planeada no solo mueve personas, sino que mejora la salud pública, reduce emisiones y fortalece la competitividad urbana.

Inversión con visión de largo plazo

Si bien la inversión total del Metro se ha construido a lo largo de décadas mediante múltiples etapas, ampliaciones y esquemas de financiamiento público, su retorno es evidente. El sistema beneficia directamente a una región metropolitana de más de 4 millones de habitantes, generando valor económico y social sostenido.

Además, la operación del Metro se ha fortalecido mediante una estrategia de ingresos no tarifarios, que

incluye publicidad, aprovechamiento comercial de espacios y servicios complementarios, lo que contribuye a su estabilidad financiera y a la mejora continua del servicio.

Un modelo internacional de infraestructura transformadora

Hoy, Medellín es reconocida globalmente como un caso de éxito en movilidad sostenible y planeación urbana, y su metro es uno de los pilares de esa reputación. La clave no estuvo únicamente en construir infraestructura, sino en alinearla con políticas

públicas, cultura ciudadana y visión de largo plazo.

El Metro de Medellín demuestra que la infraestructura que sí transforma es aquella que entiende la ciudad como un sistema vivo: conecta territorios, reduce brechas, ordena el crecimiento urbano y genera bienestar colectivo.

Para América Latina —y particularmente para países como México— este caso ofrece una lección clara: invertir en infraestructura no es gastar, es construir futuro.

cuando la Fórmula 1 se convierte en

infraestructura de innovación

PROYECTAR

La llegada de Audi a la Fórmula 1 en 2026 no es solo un debut deportivo: es una decisión estratégica. Con el Audi R26, la marca de los cuatro aros entra a la categoría más exigente del automovilismo como quien invierte en infraestructura de alto impacto: con visión de largo plazo, ingeniería propia y objetivos claros.

El proyecto nace tras la adquisición total de Sauber Motorsport, permitiendo a Audi construir una estructura global de desarrollo entre Alemania, Suiza y el Reino Unido. No se trata únicamente de un monoplaza, sino de una red de talento, tecnología y procesos diseñada para competir bajo los nuevos reglamentos técnicos de 2026, donde la

electrificación y los combustibles sostenibles serán protagonistas.

El R26 representa una nueva identidad para la marca en pista: diseño limpio, lenguaje tecnológico y una clara intención de competir al más alto nivel. Audi ha sido contundente en su mensaje: no llega para participar, sino para construir un proyecto ganador, con la meta de pelear por campeonatos hacia el final de la década.

Además del desafío técnico, la entrada de Audi al Mundial de F1 amplifica su marca a una audiencia global de más de mil millones de personas cada tem-

porada. Asociaciones con patrocinadores de talla mundial, como Revolut, Adidas, BP y Castrol, enfatizan el valor comercial de este proyecto que trasciende los circuitos.

El caso Audi en la F1 ilustra cómo una compañía puede convertir el deporte de alto rendimiento en plataforma de transformación corporativa, catalizando innovación interna, visibilidad global y nuevas formas de integrar tecnología y marca.

Porque en Fórmula 1, como en infraestructura, no solo se compite, se construye futuro.

EL BLAZER DE QUIEN prendas

que trabajan

Para quien toma decisiones y lidera proyectos, la vestimenta dejó de ser un gesto estético. Hoy es infraestructura personal: una extensión de la claridad, la presencia y la capacidad de responder con solvencia a agendas complejas, viajes constantes y reuniones clave.

El blazer contemporáneo entiende ese ritmo. Acompaña jornadas no lineales —oficina, sala de consejo, recorrido o traslado— sin perder forma, autoridad ni estilo. No impone rigidez: se adapta.

BLAZER

DIRIGE

trabajan contigo

Para ella

El Good Wool Blazer de Theory representa la evolución de la sastrería ejecutiva femenina hacia una estética limpia, funcional y segura. Su corte minimalista proyecta autoridad con naturalidad, mientras la lana de alta calidad aporta durabilidad, regulación térmica y una caída impecable. Es una prenda pensada para dirigir desde la claridad, donde cada detalle comunica consistencia.

Para él

El Commission Blazer de Lululemon traslada la lógica del alto rendimiento al entorno ejecutivo. Combina diseño sobrio con tejidos técnicos que ofrecen elasticidad, confort térmico y resistencia a arrugas. El resultado es un blazer híbrido, ideal para jornadas largas, traslados constantes y decisiones que no se detienen.

PRESIDENTES DE MÉXICO

Entre amputaciones, estaturas y otras curiosidades físicas

Cuando pensamos en los presidentes de México solemos imaginarlos desde el poder, la política, las guerras, las reformas, los discursos y los conflictos. Rara vez nos detenemos en algo tan humano como su cuerpo: sus estaturas, sus heridas, sus pérdidas físicas, sus limitaciones… y, sin embargo, ahí también se esconde historia.

Porque algunos gobernaron sin un brazo, otros con prótesis, unos eran gigantes y otros diminutos, y varios cargaron en su propio cuerpo las cicatrices literales de la patria.

En México, incluso los cuerpos de sus gobernantes han sido campos de batalla.

GOBERNAR

A partir de aquí, historia pura… Antonio López de Santa Anna: el presidente que perdió una pierna… y la enterró con honores

Imposible iniciar sin él. Antonio López de Santa Anna no solo es famoso por perder territorios, sino también por perder una pierna.

En 1838, durante la Guerra de los Pasteles contra Francia, un cañonazo le destrozó la pierna izquierda. La herida fue tan grave que los médicos no tuvieron opción: amputación inmediata. Santa Anna, siempre teatral, mandó enterrar su pierna con honores militares, con banda de música y ceremonia oficial en el panteón de Santa Paula.

Años después, cuando el pueblo lo odiaba, desenterraron la pierna y la arrastraron por las calles como acto de protesta. El símbolo fue demoledor: así como habían honrado la pierna, ahora humillaban al personaje.

Posteriormente usó una prótesis de madera y corcho, una de las primeras en México. Una de ellas fue capturada por soldados estadounidenses en la batalla de Cerro Gordo y hoy se exhibe en un museo en Illinois.

Santa Anna gobernó… cojo de la historia y del cuerpo.

Álvaro Obregón: el presidente manco que ganó guerras y elecciones Álvaro Obregón perdió el brazo derecho en 1915, durante la Batalla de Celaya, en plena Revolución Mexicana. Una granada explotó cerca de él y la amputación fue inevitable.

Lejos de ocultarlo, Obregón convirtió

su mutilación en símbolo de valentía. Solía bromear diciendo:

“No tengo brazo, pero tengo cabeza.”

Gobernó México de 1920 a 1924 sin su brazo derecho, firmaba con la izquierda, escribía sin dificultad y nunca permitió que su discapacidad se convirtiera en debilidad política. Su

brazo amputado fue conservado durante años y se exhibió en el Monumento a la Revolución.

Un presidente literalmente incompleto… pero políticamente entero.

Manuel González: el otro presidente que también perdió un brazo

Menos recordado, pero igual de marcado por la guerra, Manuel González Flores, presidente de 1880 a 1884, perdió el brazo derecho en la Batalla de Puebla de 1862 luchando contra los franceses.

Pertenecía a esa generación de militares que llegaron al poder con el cuerpo ya sacrificado por la patria. Su mutilación era evidente, aunque procuraba disimularla en actos públicos.

México tuvo, en menos de medio siglo, dos presidentes mancos. Y no por accidente, sino por guerra.

Guadalupe Victoria: el presidente epiléptico

Guadalupe Victoria, primer presidente de México, padecía epilepsia.

Sufría crisis convulsivas frecuentes, algo que en su época se interpretaba con ignorancia, miedo y superstición.

Aun así, gobernó con firmeza y logró estabilizar al país tras la Independencia. Hoy sabemos que su condición neurológica fue un reto enorme en un México apenas naciente, políticamente frágil y socialmente convulso.

Un presidente con ataques epilép -

ticos… en una nación con ataques constantes.

Gustavo A. Madero: el ojo de vidrio y una muerte brutal en la Decena Trágica

No fue presidente, pero caminó al lado del poder y pagó con el cuerpo. Gustavo Adolfo Madero, hermano de Francisco I. Madero, tenía un ojo de vidrio. Había perdido el ojo por una enfermedad en su juventud y utilizaba una prótesis ocular.

vidrio antes de asesinarlo.

No solo lo mataron. Lo despojaron de su identidad física como acto de escarnio.

El mensaje fue claro: aquí no solo se derroca al poder, se destruye al hombre.

Benito Juárez: un presidente pequeño… y grande

En estatura, Benito Juárez medía aproximadamente 1.37 – 1.40 m. Fue, sin duda, uno de los presidentes más bajos que ha tenido México.

De origen zapoteca, complexión pequeña, apariencia frágil… pero con una fuerza política monumental. La ironía histórica es perfecta: el hombre más pequeño físicamente… el más grande institucionalmente.

Juárez demuestra que en México la estatura nunca ha definido la grandeza.

Durante la Decena Trágica en febrero de 1913, fue capturado por fuerzas leales a Victoriano Huerta y Félix

Díaz. Lo que siguió fue una de las escenas más crueles de nuestra historia política: fue golpeado, torturado, humillado… y le arrancaron su ojo de

Maximiliano de Habsburgo: el emperador alto y europeo

Aunque no fue presidente sino emperador, Maximiliano de Habsburgo merece mención. Medía alrededor de 1.87 m, de porte elegante, barba

cuidada y presencia imponente.

Su físico reforzaba la imagen monárquica que intentaba proyectar: el príncipe europeo gobernando tierras americanas.

Un gigante extranjero en un país que nunca terminó de aceptarlo.

Vicente Fox: el presidente más alto de México

Aquí no hay discusión. Vicente Fox

Quesada mide aproximadamente 1.92 – 1.93 m, lo que lo convierte en el presidente más alto de la historia de México.

Su estatura fue parte de su marca personal. En fotografías sobresale, en reuniones domina visualmente, en eventos internacionales impone presencia. Fue el primer presidente que literalmente veía a todos desde arriba.

Al final, nuestros presidentes no solo han sido figuras de poder, también han sido cuerpos vulnerables. Algunos gobernaron sin brazos, otros con prótesis, unos con enfermedades, otros con estaturas que desafiaban los estándares de su tiempo.

México ha sido dirigido por cojos, mancos, epilépticos, pequeños gi -

gantes y gigantes literales.

Y quizá eso nos dice algo profundo:

Que el liderazgo no nace del cuerpo perfecto, sino del carácter. Porque en México, incluso las cicatrices… cuentan historia.

HOTELES QUE NO HOSPEDAN los nuevos hubs de negocios

CONECTAR

Hoy, algunos hoteles han dejado de ser solo un lugar para dormir y se han convertido en puntos estratégicos donde se construyen relaciones, se cierran tratos y se genera valor real. La infraestructura hotelera está evolucionando hacia espacios híbridos que combinan hospedaje, trabajo, networking y experiencias profesionales.

La tendencia de integrar espacios de trabajo y coworking dentro de los hoteles responde a una lógica clara: aprovechar instalaciones infrautili-

zadas para ofrecer servicios de alto valor a ejecutivos, emprendedores y equipos en viaje de negocios. Estos espacios incluyen áreas con estaciones de trabajo, salas de reunión privadas y entornos diseñados para colaborar y conectar, más allá de una sala de juntas tradicional.

Un ejemplo de este enfoque lo representa The Social Hub, una cadena de hoteles híbridos presente en varias ciudades europeas que combina alojamiento con espacios de coworking,

salas de reunión y eventos, además de áreas sociales, gimnasio y restaurantes pensados para viajeros profesionales. Sus instalaciones están diseñadas para que no solo se hospede, sino que se trabaje, se colabore y se generen conexiones de alto impacto en un entorno urbano dinámico.

Este tipo de infraestructura aporta flexibilidad, conectividad y comunidad: ejecutivos pueden reservar un escritorio, reunirse con clientes, organizar talleres o cerrar acuerdos sin salir del

hotel. Para las empresas, significa contar con un entorno preparado para trabajo de alto nivel sin las rigideces de oficinas fijas.

Los hoteles con coworking integrado reflejan una transformación significativa: están redefiniendo lo que significa viajar por negocios, convirtiendo el descanso, la logística y el trabajo en una sola experiencia diseñada para quienes deciden, negocian e invierten.

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