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REVISTA CONSTRUYE edición Centro Occidente abril de 2026

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En esta edición de abril, en Revista Construye ponemos sobre la mesa uno de los temas más determinantes para el desarrollo del país: la vivienda como eje articulador de ciudad y calidad de vida. A través de nuestros reportajes de portada —Pabeluma, RACSA Desarrollos y Zitara— exploramos cómo los nuevos modelos de desarrollo están redefiniendo no solo la manera de habitar, sino la forma en que se construye comunidad, movilidad y bienestar. Complementamos esta visión con entrevistas clave a actores públicos y privados: los alcaldes Leo Montañez y César Medina, el titular de la SEPLADE Guillermo de la Torre y el presidente de CANADEVI Aguascalientes Evaristo de la Torre, quienes coinciden en una premisa: construir vivienda no es levantar metros cuadrados, es tomar decisiones que impactan directamente en la calidad de vida de miles de familias.

Este número también documenta momentos clave para el sector, como las tomas de protesta de liderazgos que marcarán el rumbo de la industria —entre ellas la de Armando Roque Cruz en la FEMLAC y el nuevo consejo de CIME presidido por el Ing. Ricardo Michael Rodríguez—, así como el análisis de proyectos estratégicos como Territorio de Gigantes, que reflejan la escala de visión que hoy demanda el desarrollo urbano. Asimismo, invitamos a nuestros lectores a profundizar en las secciones Construyendo Opinión y Más allá de la construcción, donde abordamos temas de gran relevancia para el sector desde distintas perspectivas, enriqueciendo el análisis y ampliando la conversación. Porque al final, construir ciudad es decidir con responsabilidad: decidir cómo crecemos, cómo convivimos y qué legado dejamos.

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Todos los Derechos Reservados © No. Reserva 04-2024-062712220000-203 Año 21, No. 171, abril de 2026.

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ORGANISMOS FEMLAC

Toma de Protesta Ing. Armando Roque Cruz.

22

ORGANISMOS CIME

Toma de Protesta Ing. Michael Rodríguez

70

INFRAESTRUCTURA

TERRITORIO DE GIGANTES

Cuando la vivienda se convierte en justicia social.

88

OPINIÓN CUANDO LO BARATO SALE CARO

La vivienda que deteriora nuestras ciudades.

De vivir mal

Toma de protesta Ing. Armando Roque Cruz.

Toma de protesta Ing. Ricardo Michael Rodríguez.

La decisión de construir mejor ciudad.

EMPRESAS

40 PABELUMA

Cuando decidir bien transforma ciudades.

Construir vivienda es decidir el futuro de la ciudad.

La nueva forma de construir ciudad en Aguascalientes.

62 DR. GUILLERMO DE LA TORRE

Titular de la SEPLADE en Aguascalientes. 68 DIP. MAX RAMÍREZ

Vivienda y planeación para el futuro de Aguascalientes

76 LEONARDO MONTAÑEZ CASTRO

Presidente Municipal de Aguascalientes.

82 CÉSAR MEDINA CERVANTES

Presidente Municipal de Jesús María, Aguascalientes.

INFRAESTRUCTURA

70 TERRITORIO DE GIGANTES

Cuando la vivienda se convierte en justicia social.

CONSTRUYENDO OPINIÓN

88 CUANDO LO BARATO SALE CARO

La vivienda que deteriora nuestras ciudades.

94 DE LA VIVIENDA AL ECOSISTEMA URBANO

El nexo Agua-Energía en las ciudades del futuro.

98 VIVIENDA, CIUDAD

Y la ilusión del bienestar urbano.

ARQUITECTURA

104 EL PRITZKER

No premia edificios, premia ideas

106 APPLEBY BLUE

Arquitectura social en Londres

112 CASA VIHARA

Cuando la Arquitectura deja de imponerse

MÁS ALLÁ DE LA CONSTRUCCIÓN

120 FOTOGRAFÍA: LALO KERA.

126 GADGETS: CASA INTELIGENTE.

128 AUTOS: NUEVO BMW 13 ELÉCTRICO.

130 HISTORIA: MONUMENTO A LA REVOLUCIÓN

134 PARQUES: ESPACIOS CON CALIDAD DE VIDA.

EL COSTO INVISIBLE DE VIVIR MAL UBICADO

Lo que pagas todos los días y no aparece en el contrato.

No solo pagas renta o hipoteca.

Pagas tiempo, energía y calidad de vida.

Cuando alguien compra o renta una propiedad, suele enfocarse en lo evidente:

• Precio.

• Metros cuadrados.

• Acabados.

Pero hay un costo mucho más alto que casi nadie calcula.

El de vivir mal ubicado.

El

precio del tiempo perdido

Una mala ubicación no se mide en kilómetros.

• Se mide en horas.

• Horas en tráfico.

• Horas en traslados.

• Horas que no vuelven.

Dos horas al día en movimiento son más de 700 horas al año.

Tiempo que no se invierte en descanso, familia o crecimiento personal.

La mala ubicación no se paga una vez. Se paga todos los días.

El desgaste que no se ve

Vivir lejos de lo importante genera fricción constante:

• Estrés acumulado

• Cansancio

• Menor productividad

• Menos tiempo personal

No es solo incomodidad. Es impacto en tu vida diaria. Y eso, con el tiempo, también cuesta.

Lo barato que sale caro

Muchas decisiones inmobiliarias parten de una lógica simple: comprar donde alcanza. Pero esa lógica ignora algo clave:

• El costo total de vida.

• Gasolina.

• Tiempo.

• Desgaste. Menor calidad de entorno.

Una propiedad más barata en mala ubicación puede ser la decisión más cara a largo plazo.

Ubicación como estrategia

Una buena propiedad no solo se mide por lo que tiene. Se mide por lo que te permite.

• Reducir traslados

• Acceder a servicios

• Vivir con mayor eficiencia

• Tener mejor calidad de vida

Hoy, el verdadero lujo no está en los acabados.

Está en el tiempo que recuperas.

Decidir mejor

En abril hablamos de vivienda, ciudad y calidad de vida.

Pero la calidad de vida no empieza en el interior de la casa.

Empieza en su ubicación.

Elegir dónde vivir no es una decisión inmobiliaria.

Es una decisión estratégica.

Donde vives define cómo vives.

En Construye Real Estate entendemos que una buena inversión no solo se mide en metros cuadrados.

Se mide en cómo mejora tu vida todos los días.

Porque el patrimonio no solo se construye con dinero.

Se construye con decisiones.

La toma de protesta del Ing. Armando Roque Cruz marca el nacimiento de una federación que busca elevar el estándar técnico de la construcción en México.

En un momento clave para la industria de la construcción en México, donde la calidad, la seguridad y la confiabilidad de la infraestructura son cada vez más exigidas, se llevó a cabo la toma de protesta del Ing. Armando Roque Cruz como presidente del primer Consejo Directivo de la Federación Mexicana de Laboratorios para la Construcción (FEMLAC).

El evento, realizado en la Casa de los

Ingenieros del Estado de Jalisco, no fue únicamente un acto protocolario. Fue, en palabras de sus protagonistas, el punto de partida de un cambio estructural en la forma en que el gremio de laboratorios se organiza, se representa y participa dentro del sector.

Desde su origen, FEMLAC se construyó sobre una necesidad compartida durante años: dejar de operar de

manera aislada y consolidar una voz técnica fuerte, articulada y respetada.

“Este es un sueño que nació en conversaciones en pasillos, en obras, en reuniones técnicas… en momentos donde muchos sentíamos que necesitábamos una voz más clara y verdaderamente representativa”, expresó Roque Cruz durante su mensaje.

Con una narrativa directa y profundamente simbólica, el nuevo presidente describió la sensación histórica del gremio:

“Durante mucho tiempo nos sentimos como invitados en nuestra propia industria… como si estuviéramos en una fiesta donde el dueño de la casa nos mira con recelo. Hoy eso cambia”.

Una federación que busca elevar el estándar de la construcción

FEMLAC nace con un objetivo claro: fortalecer al gremio de laboratorios de control de calidad, pieza clave en la cadena de valor de la construcción.

Los laboratorios —encargados de evaluar suelos, verificar materiales y garantizar el comportamiento estructural de los proyectos— inciden directamente en la seguridad de las obras y en la confianza técnica de la infraestructura.

Sin embargo, pese a su relevancia, durante años han enfrentado retos comunes de manera individual: exigencias normativas, presión de costos, actualización técnica y reconocimiento dentro del sector.

“Cada laboratorio resolviendo sus propios desafíos. FEMLAC nace precisamente para cambiar eso: para

construir una red nacional que permita compartir conocimiento, fortalecer capacidades y elevar los estándares de calidad”, puntualizó el presidente.

En este sentido, la federación plantea una agenda basada en tres ejes estratégicos:

• Profesionalización y acreditación de laboratorios

• Vinculación con instituciones nacionales e internacionales

• Representación técnica ante autoridades y organismos

El acto protocolario: compromiso con el gremio y con el país

La toma de protesta fue encabezada por el Mtro. Francisco José Ontiveros Balcázar, director general del Instituto de Infraestructura Física y Educativa, representando del gobernador de Jalisco, quien tomó protesta al Consejo Directivo.

El órgano quedó conformado por:

• Ing. Armando Roque Cruz, presidente

• José Luis Rocher Pérez, vicepresidente

• Ing. Enrique Cervera Aguilar, secretario general

• Ing. Fernando Rafael Puente Rodríguez, secretario técnico

Durante el acto, se formalizó el compromiso de desempeñar sus funciones con lealtad, responsabilidad y transparencia, trabajando por el fortalecimiento del gremio y la calidad de la infraestructura en México.

El presídium estuvo integrado por figuras clave del sector:

• Mtro. Francisco José Ontiveros Balcázar

• Ing. Armando Roque Cruz

• M. en H. Mirna Aidée Avilés Mis, presidenta del Colegio de Inge -

nieros Civiles de Jalisco (CICEJ)

• Ing. Laura Suárez Medina (Directora general de Servicios Técnicos de la SICT)

• Mtra. María Isabel López Martínez (Directora de EMA)

• Arq. Evangelina Hirata Nagasaco (Directora del ONNCCE)

• Ing. Zenón Medina Domínguez (Presidente Consejo Consultivo)

• Ing. Fabián González Valencia (Presidente de la Junta de Honor DE FEMLAC)

• Ing. Óscar Cuauhtémoc Medina Flores (Representante delegacional Jalisco de FEMLAC)

• José Luis Rocher Pérez (Vicepresidente de FEMLAC)

Unidad técnica: el mensaje del Consejo Consultivo

Uno de los momentos más significativos fue la intervención del Ing. Zenón Medina Domínguez, presidente del Consejo Consultivo, quien subrayó la relevancia de construir unidad dentro de la diversidad.

“Siempre he sido un partidario de construir unidad ante la diversidad. Reconocer que hay diferencias es normal, pero lo importante es coincidir en lo fundamental: garantizar la calidad, la seguridad y la durabilidad de la infraestructura”.

Su mensaje reforzó una idea central:

la calidad no es un concepto aislado, sino la base de la durabilidad y del desarrollo sostenible del país.

Infraestructura, comunidad y futuro: visión institucional

En representación del gobierno de Jalisco, el Mtro. Ontiveros Balcázar destacó el papel de la infraestructura como detonador social:

“La escuela es el epicentro de la comunidad. A través de la infraestructura podemos generar espacios que construyen futuro, educación y cohesión social”.

Asimismo, refrendó el respaldo institucional hacia FEMLAC, reconociendo la calidad técnica y humana de sus integrantes.

El panel técnico: la voz de las instituciones clave

Como parte del programa, se llevó a cabo un panel de alto nivel con tres figuras estratégicas del ecosistema normativo y técnico del país:

• Mtra. Maribel López Martínez, directora general de EMA

• Arq. Evangelina Hirata Nagasaco, directora general de ONNCCE

• Ing. Laura Suárez Medina, directora general de Servicios Técnicos de la SICT

El diálogo puso sobre la mesa temas críticos para el sector: acreditación, normatividad, cumplimiento técnico y el papel de los laboratorios en la confiabilidad de la infraestructura.

La coincidencia fue clara: el fortalecimiento de los laboratorios no es solo una necesidad gremial, sino un requisito para elevar la calidad de la construcción en México.

Una nueva casa para el gremio

El cierre del mensaje del presidente sintetizó el espíritu de la federación: “Hoy estamos construyendo una casa común para los laboratorios de construcción en México. Una casa donde todos cuentan, donde todos son parte… y donde el anfitrión eres tú”.

Más que una nueva organización, FEMLAC representa un cambio de pa -

radigma: pasar de la fragmentación a la colaboración, de la invisibilidad a la representación, y de la operación individual a la construcción de estándares colectivos.

En un sector donde cada decisión técnica impacta directamente en la seguridad de las personas y en la vida útil de la infraestructura, el nacimiento de FEMLAC no solo fortalece a un gremio: fortalece al país.

40 AÑOS

CONSTRUYENDO

ENERGÍA, FUTURO Y LIDERAZGO

EL CIME AGUASCALIENTES INICIA UNA NUEVA ETAPA

La toma de protesta del XVIII Consejo Directivo marca un punto de inflexión para la ingeniería electromecánica en el estado, con la eficiencia energética como eje estratégico.

En un momento clave para el desarrollo energético e industrial de Aguascalientes, se llevó a cabo la toma de protesta del XVIII Consejo Directivo del Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas del Estado de Aguascalientes (CIME), encabezado por el ingeniero Ricardo Michael Rodríguez Alonso, en el marco de la conmemoración de su 40 aniversario.

El evento, presidido por la gobernadora del estado, la Dra. Tere Jiménez, reunió a autoridades de los tres niveles de gobierno, líderes empresariales, académicos y representantes del sector energético, consolidándose como un espacio de visión compartida donde la ingeniería se reafirma como motor del desarrollo.

Un presidium que refleja la articulación estratégica

Acompañaron a la gobernadora en el presidium el Dr. José Alberto Valdés Palacios, director general de desarrollo y sustentabilidad energética de la Secretaría de Energía; el General Álvaro Javier Juárez Vázquez, comandante de la XIV Zona Militar; el diputado Salvador Alcalá, presidente de la Comisión de Desarrollo Económico del Congreso del Estado; el Mtro. Ismael Pauli Linares, director general de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía; el Mtro. Jorge Andrade Serapín, subsecretario de Inversión y Desarrollo; el Ing. Armando Ávila Moreno, presidente del Clúster Industrial de Aguascalientes; el Mtro. Jorge Armando Llamas Esparza,

director de la Agencia de Energía del Estado; el Ing. Rodolfo Castillo López, presidente de la federación nacional del gremio; así como el propio Ing. Ricardo Michael Rodríguez Alonso.

La presencia de este presidium no fue solo protocolaria: evidenció una realidad cada vez más clara en el sector, la necesidad de alinear gobierno, industria y conocimiento técnico para responder a los desafíos energéticos del país.

Energía: el nuevo eje del desarrollo

Durante su mensaje de bienvenida, Jorge Llamas Esparza destacó el momento estratégico que vive Aguascalientes en materia energética, subrayando la firma de un acuerdo interinstitucional que permitirá avanzar hacia el primer programa estatal de eficiencia energética.

El planteamiento fue contundente: la energía ya no es solo un insumo, es un factor de competitividad. Desde la industria hasta la vivienda, pasando por el sector público, la eficiencia energética se convierte en una herramienta para reducir costos, incrementar sostenibilidad y fortalecer la infraestructura.

Aguascalientes, señaló, ocupa posiciones destacadas a nivel nacional en generación de energías limpias y transición energética, con más de 1,200 megawatts de energía limpia inyectados a la red, un dato que coloca al estado como un actor relevante en el mapa energético del país.

40 años de ingeniería que no se ve, pero lo sostiene todo

En su mensaje, el nuevo presidente del CIME, Ricardo Michael Rodríguez Alonso, llevó la conversación a un plano más profundo: el valor invisible de la ingeniería.

Recordó que, durante cuatro décadas, el colegio ha sido un pilar técnico y ético para el desarrollo del estado, impulsando la profesionalización, la actualización y el cumplimiento normativo. Pero más allá de eso, enfatizó una idea central:

“La ingeniería muchas veces no se ve, pero siempre está presente. Está en la industria, en la energía, en la infraestructura. Sin ingeniería, no hay progreso.”

Su discurso no solo reconoció el legado de quienes fundaron el colegio —con especial mención al ingeniero Sergio Perea Estrada—, sino que proyectó una visión clara hacia el futuro: una ingeniería más preparada, más comprometida y más cercana a los grandes retos de la sociedad.

En un momento particularmente emotivo, hizo una pausa para reconocer el origen de sus valores, recordando

a su madre como una figura clave en su formación personal y profesional. Agradeció su ejemplo, su apoyo incondicional y las enseñanzas que lo guiaron desde sus inicios, subrayando que detrás de cada logro siempre hay una historia que comienza en casa.

“Si hoy tengo el honor de estar aquí frente a ustedes, gran parte de este camino comenzó contigo”, expresó,

destacando que más allá de la formación académica, son los principios aprendidos en la familia los que sostienen el ejercicio profesional.

También subrayó la importancia de las nuevas generaciones, a quienes llamó a prepararse, innovar y cuestionar, entendiendo que el futuro de Aguascalientes dependerá del talento técnico capaz de transformar problemas en soluciones.

De la política pública a la implementación real

Uno de los momentos clave del evento fue la intervención del Ing. Rodolfo Castillo López, presidente de la federación nacional, quien planteó uno de los mayores desafíos del sector energético en México: pasar de la normativa a la ejecución.

Su mensaje fue claro: la eficiencia energética ya no es opcional, es una prioridad estratégica. Y el reto no está en diseñar políticas, sino en implementarlas en cada instalación, en cada proyecto y en cada obra.

Desde la ingeniería colegiada, anunció un modelo de implementación territorial que busca traducir las políticas públicas en resultados medibles, con beneficios directos como la reducción de costos, disminución de emisiones y fortalecimiento de la soberanía energética.

En este contexto, también hizo un reconocimiento especial a la labor del ingeniero hidrocálido Eduardo Llamas al frente de la federación, destacando su liderazgo, visión y el trabajo que permitió fortalecer la estructura del gremio a nivel nacional. Subrayó

que los avances actuales son resul tado de una ruta que se ha venido construyendo con compromiso, articulación y cercanía con los colegios del país.

Este reconocimiento no solo puso en valor la continuidad institucional, sino que reafirmó la importancia de construir sobre bases sólidas para enfrentar los retos del presente.

Además, destacó que Aguascalientes será el punto de arranque de esta estrategia a nivel nacional, reconociendo su capacidad, organización y liderazgo en el sector.

Coordinación nacional y visión multidisciplinaria

Por su parte, José Alberto Valdés Palacios, representante de la Secretaría de Energía, reconoció el papel del estado como uno de los mejor

posicionados en indicadores energé ticos, destacando la importancia de integrar perfiles multidisciplinarios para fortalecer las políticas públicas.

Su mensaje reforzó la idea de que la transición energética no es solo un reto técnico, sino también social, económico y estratégico, que requiere la colaboración de ingenieros, pero también de especialistas en distintas áreas.

Aguascalientes compite con el mundo

El cierre estuvo a cargo de la gobernadora Tere Jiménez, quien dejó claro que el futuro del estado está directamente ligado al desarrollo energético.

Más allá del discurso protocolario, compartió una visión concreta: Aguascalientes compite con econo -

mías globales, y para mantenerse competitivo necesita migrar hacia energías limpias, eficientes y accesibles.

Destacó que la atracción de inversiones depende cada vez más de estos factores, y que el estado ya avanza en proyectos clave, desde financiamiento para energías alternativas hasta infraestructura en electromovilidad y semiconductores.

Su mensaje fue directo: crecer económicamente utilizando menos energía es el reto, y la ingeniería será el puente para lograrlo.

Una nueva etapa para la ingeniería en Aguascalientes

La toma de protesta del XVIII Consejo Directivo del CIME no fue solo un relevo institucional. Fue la confirmación de que la ingeniería electromecánica está entrando en una etapa donde su papel es más estratégico que nunca.

Con 40 años de historia como respaldo, el colegio inicia un nuevo ciclo en el que la eficiencia energética, la innovación y la colaboración serán determinantes.

Porque hoy, más que nunca, queda claro: donde hay ingeniería, hay futuro.

VIVIENDA EN

entre el crecimiento y la decisión de construir mejor ciudad

EL SECTOR ENFRENTA UNA ENCRUCIJADA: ORDENAR EL CRECIMIENTO, CONTENER COSTOS Y

Hablar de vivienda hoy es hablar de ciudad. Y en Aguascalientes, donde el crecimiento urbano se mantiene constante, la conversación ya no gira únicamente en torno a cuántas viviendas se construyen, sino a cómo y dónde se desarrollan.

Desde la perspectiva de Evaristo de la Torre Sifuentes, presidente de CANADEVI Aguascalientes, el sector enfrenta un momento clave: evolucionar hacia modelos de desarrollo que integren calidad de vida, conectividad y planeación de largo plazo.

“La vivienda por sí sola no es suficiente. Tiene que ir acompañada de seguridad, servicios, espacios de convivencia y una correcta conectividad”, señala en entrevista .

Construir vivienda ya no es suficiente

Durante años, el enfoque del desarro-

llo habitacional se centró en resolver la demanda cuantitativa. Hoy, el reto es cualitativo.

Un desarrollo que realmente mejore la calidad de vida debe integrar múltiples variables: seguridad, espacios de esparcimiento, equipamiento urbano, movilidad eficiente y cercanía a centros de trabajo, educación y salud.

La vivienda dejó de ser un producto aislado para convertirse en un ecosistema.

Amenidades como espacios deportivos, áreas verdes, zonas para mascotas o entornos comunitarios ya no son un valor agregado, sino parte de la expectativa del mercado. Pero incluso eso no es suficiente si no se resuelve el entorno urbano.

Porque una buena vivienda mal ubicada sigue siendo un mal producto.

El gran reto: ubicación, movilidad y costo del suelo

Uno de los principales desafíos del sector en Aguascalientes es lograr desarrollos bien ubicados sin que el costo de la tierra los vuelva inviables.

“La ubicación es fundamental, pero tiene que venir acompañada de servicios, vialidades y equipamiento. Si no, el desarrollo pierde sentido”, explica.

El crecimiento metropolitano —que hoy integra municipios como Aguascalientes, Jesús María y San Francisco de los Romo— exige una visión integral donde la movilidad se convierte en un factor crítico.

Hoy, la falta de sistemas de transporte eficientes y la saturación de vialidades comienzan a impactar directamente en la calidad de vida.

Y en este contexto, el crecimiento desordenado genera otro problema: la aparición de “islotes urbanos”, zonas que no se desarrollan por la especulación del suelo o por falta de condiciones adecuadas.

La tierra: el factor que define el mercado

Si hay un elemento que determina el rumbo del sector, es el costo del suelo. A diferencia de otros insumos —como

materiales o mano de obra—, la tierra no siempre responde a una lógica controlable. La especulación, los valores catastrales y la falta de desarrollo ordenado pueden distorsionar el mercado.

“El mercado es el que al final regula. Si el precio del terreno se sale de la realidad, simplemente no se desarrolla”, afirma.

Esto genera un efecto directo: proyectos detenidos, zonas sin consolidar y una oferta que no logra alinearse con la capacidad adquisitiva de la población.

Costos, mercado y decisiones de inversión

A este escenario se suman factores externos como el incremento en costos de materiales, logística y energía, que impactan directamente en el precio final de la vivienda.

Sin embargo, el sector tiene una regla clara: construir solo aquello que el mercado puede absorber.

“Si desarrollas un producto que la gente no puede pagar, estás fuera”, señala.

Esto obliga a los desarrolladores a tomar decisiones cada vez más precisas: segmentar correctamente el mercado, optimizar costos y ajustar sus proyectos a una realidad económica dinámica.

Vivienda

accesible: entre el reto y la oportunidad

Uno de los mayores desafíos actuales es la vivienda social.

El déficit existe, pero producir vivienda a precios accesibles se vuelve complejo cuando el costo del suelo no acompaña.

En este contexto, iniciativas como el Pacto por la Vivienda en Aguascalientes —donde el Estado aporta tierra a valores razonables— abren una oportunidad para reactivar la oferta y facilitar el acceso a vivienda para sectores de menores ingresos.

Este tipo de esquemas no solo resuelven una necesidad social, sino que también reactivan el ciclo económico del sector, impulsando la colocación de créditos y dinamizando la industria.

Planeación: la decisión que lo cambia todo

Más allá de los factores económicos, hay un elemento que define el futuro del sector: la planeación.

El crecimiento ordenado de una ciudad no puede depender de decisiones aisladas o de ciclos políticos de corto plazo. Requiere continuidad, visión y respeto a los planes de desarrollo.

“El problema no es planear, es dar continuidad a los planes”, advierte.

El Plan 2050 representa una oportunidad para alinear el crecimiento urbano, pero su éxito dependerá de que se respete a largo plazo.

Porque sin planeación, cualquier esfuerzo se diluye.

Vivienda vertical: oportunidad con responsabilidad

El impulso a la vivienda vertical abre una nueva etapa para Aguascalientes.

Por un lado, permite redensificar la ciudad, aprovechar mejor la infraestructura existente y frenar la expansión descontrolada.

Por otro, plantea retos importantes: garantizar capacidad en servicios, movilidad, agua y energía.

“Redensificar es positivo, pero hay que cuidar que la infraestructura soporte ese crecimiento”, señala.

Además, fenómenos como la gentrificación, lejos de ser negativos por sí mismos, pueden representar oportunidades para revitalizar zonas urbanas si se gestionan correctamente.

El cambio cultural pendiente

Más allá de la infraestructura, existe un reto cultural.

La movilidad sostenible, el uso del transporte público y el respeto al peatón son elementos clave para construir ciudades más habitables.

Sin embargo, el cambio no depende

solo de políticas públicas, sino de hábitos sociales.

Hoy, el desafío es construir no solo mejores ciudades, sino mejores formas de habitarlas.

Entender al usuario: la decisión más importante

Si hubiera una sola clave para el sector, sería clara: entender al cliente.

“Construir lo que hace felices a las personas”, resume.

Esto implica escuchar al mercado, anticipar tendencias y diseñar productos que respondan a nuevas formas de vivir.

Porque al final, la vivienda no es solo un activo económico: es el espacio donde se construye la vida.

Construir ciudad es una decisión compartida

El futuro de la vivienda en Aguascalientes no depende de un solo actor.

Gobierno, desarrolladores, instituciones financieras y sociedad tienen un papel en la construcción de ciudades más ordenadas, accesibles y humanas.

Hoy, el sector enfrenta retos importantes, pero también oportunidades claras.

La diferencia estará en las decisiones que se tomen.

Porque construir vivienda ya no es suficiente.

Hoy, construir es decidir qué ciudad queremos habitar.

CUANDO DECIDIR BIEN TRANSFORMA CIUDADES

En la industria de la construcción hay decisiones que trascienden un proyecto: definen ciudades, comunidades y estilos de vida. Hoy, en un entorno donde la oferta inmobiliaria crece de manera acelerada, el verdadero diferenciador ya no está en cuánto se construye, sino en cómo —y para qué— se construye.

Bajo esta premisa opera Pabeluma, liderada por José Manuel Sánchez Ramírez, quien plantea una visión clara: construir ya no puede entenderse como un ejercicio técnico o financiero, sino como una decisión estratégica con impacto directo en la calidad de vida de las personas.

“Las ciudades pueden ser mejores si diseñamos espacios que realmente eleven la vida de las personas”, afir-

ma. Y en esa idea se sintetiza una postura que hoy comienza a marcar el rumbo de una nueva generación de desarrolladores. Pabeluma nace con una convicción profunda: no se trata de desarrollar metros cuadrados, sino de crear entornos donde las personas se sientan conectadas, orgullosas y con sentido de pertenencia.

El problema no es la oferta, es el propósito

La industria inmobiliaria enfrenta hoy un fenómeno evidente: una sobreoferta de proyectos que compiten principalmente en precio y replican modelos similares. El resultado es un mercado saturado de propuestas que cumplen, pero pocas que realmente destacan. “El mercado no necesita más de lo mismo”, sostiene Sánchez

Ramírez. El problema de fondo no es la falta de inversión ni de desarrollo, sino la ausencia de intención. Muchos proyectos cumplen con estándares básicos, pero no logran generar valor real ni experiencias significativas.

En este contexto, la decisión de elevar estándares —incluso cuando el mercado no lo exige— se convierte en un factor determinante. Porque hoy, los desarrollos que realmente marcan diferencia son aquellos que entienden que el valor no se mide únicamente en precio, sino en percepción, experiencia y calidad de vida.

Diseñar desde la empatía: la decisión que cambia el resultado Frente a este escenario, Pabeluma ha optado por una ruta distinta: di -

señar desde la empatía. Es decir, entender profundamente al usuario, anticipar sus necesidades y crear espacios que respondan a su forma de vivir. Esto implica disciplina, enfoque y una constante reinvención. “No se trata de hacer más y mejores clones, sino de generar experiencias que realmente conecten con las personas”, es parte de la filosofía que guía sus proyectos.

Este enfoque ya se refleja en desarrollos como Zitara y Marengo, realizados en colaboración con Plusvalterra, así como en nuevas iniciativas habitacionales que buscan perfeccionar procesos y escalar con sentido. Más allá de los proyectos específicos, lo relevante es el modelo mental: construir con intención.

Decidir con propósito: la fórmula que redefine la industria

En medio de una industria que muchas veces se mueve por inercia, hay decisiones que marcan la diferencia. Para Pabeluma, la transformación no comienza en el proyecto… comienza en la forma de pensar.

Su visión no solo plantea un modelo propio, sino una ruta clara para todo el sector:

• Empieza con claridad de por qué haces lo que haces.

• Construye estándares altos, aunque el mercado no te los exija.

• Y enfócate en generar valor y experiencias que superen expectativas, no solo en generar dinero.

No es una receta táctica, es una filosofía de fondo. Porque cuando estas

decisiones se sostienen en el tiempo, ocurre algo que pocas empresas logran: la diferenciación deja de ser un esfuerzo estratégico… y se convierte en identidad. En un mercado saturado de propuestas similares, este enfoque representa una ventaja competitiva real, pero también una invitación a elevar el nivel de toda la industria.

Liderar también es construir personas

En esta visión, el liderazgo es un elemento esencial. No solo se trata de dirigir proyectos, sino de formar equipos capaces de crecer, evolucionar y aportar valor. Para Sánchez Ramírez, liderar es influir positivamente en las personas, generar entornos donde puedan desarrollarse y construir una cultura organizacional sólida.

“Las empresas crecen en la medida en

que crecen sus líderes y sus equipos.” Este enfoque coloca al talento humano en el centro de la estrategia, entendiendo que el verdadero impacto de una empresa no está únicamente en lo que construye, sino en cómo lo construye.

Un momento clave para la industria

La conversación cierra con una lectura clara del momento que vive el sector. La industria está en un punto de inflexión donde comienzan a emerger nuevos desarrolladores con una visión más consciente del mercado. Al mismo tiempo, los actores actuales enfrentan el reto de evolucionar, corregir errores y adaptarse a una nueva realidad donde el valor se construye desde la experiencia y la comunidad. “Esto no se trata solo de generar dinero. Se trata de ayudar a que las ciu-

dades se conviertan en comunidades y mejoren la calidad de vida de las personas.”

Hoy, proyectos como Noha Center reflejan esta visión, apostando por redefinir la experiencia comercial desde la empatía, la autenticidad y el valor percibido.

Construir es decidir

Al final, todo se reduce a una decisión. Decidir competir o trascender.

Decidir replicar o innovar. Decidir construir para vender… o construir para transformar. Porque en una industria donde cada proyecto deja huella en la ciudad, las decisiones no solo se ven… se viven. Y ahí es donde empieza el verdadero valor.

RACSA DESARROLLOS

CONSTRUIR VIVIENDA ES DECIDIR EL FUTURO DE LA CIUDAD

En un momento en el que el sector vivienda enfrenta uno de sus mayores retos —equilibrar crecimiento urbano, rentabilidad y calidad de vida—, hay desarrolladores que han decidido ir más allá del producto para asumir un rol activo en la construcción de ciudad. RACSA Desarrollos es uno de ellos.

Con casi tres décadas de trayectoria, la empresa encabezada por Juan Carlos Rodríguez García, director general, y José “Pepe” Rodríguez, director comercial, ha construido una narrativa clara: no se trata solo de

edificar casas, sino de generar patrimonio, comunidad y entornos que verdaderamente transformen la vida de las personas.

Desde sus inicios, RACSA definió una premisa que hoy cobra más vigencia que nunca: poner a la persona en el centro de cada decisión. “Independientemente del nivel de vivienda, el cliente debe recibir lo que se le ofrece con la mejor calidad, porque para muchas familias será la única vivienda que tendrán en su vida”, comparte Juan Carlos Rodríguez.

Este enfoque no es menor. En un mercado donde históricamente el precio dominaba la conversación, hoy el usuario ha evolucionado. Es más informado, más exigente y, sobre todo, más consciente de lo que implica habitar una ciudad. Para RACSA, este cambio ha sido una oportunidad para redefinir su propuesta de valor.

“El cliente ya no busca solo precio. Busca funcionalidad, ubicación, seguridad y, sobre todo, mejorar su calidad de vida”, explica Pepe Rodríguez.

De construir vivienda a construir ciudad

Uno de los puntos más relevantes que deja la conversación con RACSA es una afirmación contundente: los desarrolladores son quienes, en la práctica, construyen la ciudad. No solo edifican viviendas. Ejecutan infraestructura, definen trazos urbanos, impactan la movilidad y determinan la forma en que crecen los entornos. “Somos nosotros quienes vamos construyendo metro a metro la ciudad: vialidades, agua, drenaje, energía. El crecimiento urbano no

es solo teoría, es ejecución”, señala Juan Carlos Rodríguez.

Esta visión abre un debate clave en el sector: la necesidad de transitar de modelos expansivos hacia ciudades más compactas, eficientes y sostenibles. Durante años, el crecimiento horizontal fue la respuesta natural al desarrollo urbano en México. Sin embargo, hoy ese modelo ha demos-

trado sus límites: mayores costos de infraestructura, largos tiempos de traslado y menor calidad de vida. Frente a ello, RACSA ha apostado por un cambio de paradigma: la verticalidad. “Las ciudades deben ser más compactas. La verticalidad permite aprovechar mejor el territorio, acercar servicios y mejorar la movilidad”, afirma Juan Carlos Rodríguez.

Planeación: el verdadero diferencial

En un entorno donde el costo de la tierra y los insumos continúa en aumento, el equilibrio entre rentabilidad y valor para el usuario se vuelve crítico. Para RACSA, la respuesta está en un concepto que muchas veces se subestima: la planeación. Un desarrollo bien planeado no solo optimiza costos, también permite ofrecer mejores espacios, mejor ubicación y mayor funcionalidad.

“El equilibrio radica en diseñar productos que realmente respondan a lo que el cliente necesita. Si logras eso, puedes ofrecer valor sin perder competitividad”, explica Pepe Rodríguez. Este enfoque se traduce en proyectos donde la experiencia del usuario es prioritaria: espacios amplios, sistemas constructivos que privilegian el

confort, privacidad y calidad, y ubicaciones que reducen los tiempos de traslado.

Calidad de vida: un concepto que ya se puede medir

Uno de los aportes más claros de RACSA es aterrizar el concepto de calidad de vida en variables concretas.

Hoy, este concepto se construye a partir de cuatro factores clave:

• Seguridad

• Funcionalidad

• Ubicación

• Tiempo de movilidad

“Cuando logras integrar estos elementos, el cliente no solo compra una vivienda, compra una mejor forma de vivir”, señala Pepe Rodríguez. Este cambio de narrativa es relevante para todo el sector. Implica pasar de vender metros cuadrados a vender deci-

siones que impactan directamente en la vida diaria de las personas.

Verticalidad con sentido de comunidad

Uno de los principales retos de la vivienda vertical ha sido romper el paradigma de que densidad es sinónimo de deshumanización. RACSA plantea lo contrario: la verticalidad bien diseñada puede fortalecer la comunidad. Al integrarse en zonas consolidadas, los desarrollos verticales permiten acceso inmediato a servicios, equipamiento y espacios urbanos ya existentes. A esto se suma un elemento clave: la cultura de convivencia.

“La verticalidad también implica aprender a ser buen vecino. Con reglas claras y espacios adecuados, se

puede construir comunidad”, explica Juan Carlos Rodríguez.

Torre Universidad: un proyecto que busca ser referente Bajo esta lógica nace Torre Universidad Residencial, uno de los proyectos insignia de la firma en Aguasca-

lientes. Más que un desarrollo habitacional, se plantea como un punto de encuentro urbano: 49 departamentos integrados con una plaza comercial en planta baja, generando interacción entre residentes y entorno. El proyecto incorpora distintos modelos de vivienda que responden a diferentes perfiles de usuario, manteniendo un común denominador: espacios dignos, funcionales y bien diseñados.

“Queremos que la gente no solo venga a conocerlo, sino que lo vea como una posibilidad real de mejorar su ca -

lidad de vida”, señala el director comercial.

Construir con responsabilidad: el siguiente nivel del desarrollo

Más allá del producto, RACSA entiende que su papel como desarrollador implica una responsabilidad mayor: contribuir al crecimiento ordenado de la ciudad.

Esto se traduce en tres líneas de acción:

• Cumplimiento estricto de nor-

mativas y permisos

• Participación activa en organismos del sector

• Colaboración con autoridades y academia

“Lo que no queremos es generar problemas en el entorno, sino soluciones que mejoren la ciudad”, afirma Juan Carlos Rodríguez.

La decisión que define el futuro

Si algo deja clara esta conversación es que el futuro de las ciudades no

se define únicamente en los planes de gobierno, sino en las decisiones que toman quienes las construyen todos los días. RACSA lo tiene claro: construir vivienda es, en realidad, decidir cómo queremos vivir. Y en esa decisión, la calidad, la planeación y la visión de largo plazo dejan de ser diferenciales para convertirse en una responsabilidad.

Porque hoy, más que nunca, construir ya no es solo edificar… es definir el rumbo de la ciudad.

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LA NUEVA FORMA DE CONSTRUIR CIUDAD EN AGUASCALIENTES

En un contexto donde el crecimiento urbano suele fragmentarse en desarrollos aislados, surge una propuesta que apuesta por una lógica distinta: construir ciudad, no solo vivienda. Ese es el planteamiento detrás de Zitara, el proyecto impulsado por Grupo Plusvalterra bajo la dirección del arquitecto Alfonso Dávalos, quien plantea una visión clara: elevar los estándares de desarrollo inmobiliario

en Aguascalientes a partir de una comunidad integral.

Desde su concepción, Zitara no se entiende como un fraccionamiento tradicional, sino como una ciudad residencial que integra todos los componentes necesarios para una vida completa: vivienda, servicios, recreación, salud, educación y espacios de convivencia. Esta integración, expli -

ca Dávalos, tiene un objetivo central: elevar la calidad de vida y detonar una comunidad donde las relaciones humanas y el sentido de pertenencia sean parte del diseño urbano.

El proyecto se desarrolla sobre más de 228 hectáreas y responde a un master plan estructurado a partir de dos elementos clave: el club deportivo como corazón del desarrollo y el cam-

po de golf como su eje articulador. A partir de esta lógica, se organizan zonas habitacionales, comerciales y de servicios que permiten un equilibrio funcional y espacial, evitando la dispersión típica de muchos desarrollos contemporáneos.

Uno de los grandes diferenciadores es precisamente este campo de golf de 18 hoyos, diseñado por Agustín

Piza, reconocido por su enfoque innovador y sustentable en el diseño de campos. Su propuesta en Zitara rompe con el esquema tradicional: solo las áreas de juego cuentan con pasto, mientras que las zonas de amortiguamiento integran vegetación endémica, reduciendo significativamente el consumo de agua y el mantenimiento. Este concepto, inspirado en modelos tipo desierto como los de Arizona, introduce una visión contemporánea de sostenibilidad en proyectos de alto nivel.

La sustentabilidad, de hecho, no es un elemento accesorio, sino estructural. Zitara incorpora sistemas de reutilización de agua mediante líneas moradas para riego, dos plantas de tratamiento internas y un enfoque integral de eficiencia energética con

paneles solares en equipamientos clave. Además, el 50% del desarrollo se destina a áreas verdes, lo que permite una densidad significativamente menor al promedio del mercado: alrededor de 48 habitantes por hectárea frente a los 160 habituales en desarrollos similares.

Este bajo impacto no solo mejora la calidad ambiental, sino que redefine la experiencia urbana: espacios abiertos, paisajismo con especies nativas y un entorno que privilegia la permanencia y el disfrute.

En términos de diseño urbano y arquitectónico, el proyecto apuesta por materiales regionales como la piedra riolita, que no solo reduce mantenimiento, sino que aporta identidad y permanencia estética. A esto

se suma el uso de adoquines, iluminación ornamental y parques temáticos segmentados por edades, lo que configura una ciudad pensada desde la experiencia del usuario.

Pero quizá el elemento más estratégico del proyecto está en su concepción social. Zitara busca construir comunidad desde el diseño mismo. El club deportivo, social y cultural no solo será un espacio de recreación, sino un nodo de interacción que promueve networking, convivencia intergeneracional y sentido de pertenencia. La propuesta

va desde espacios especializados por edad hasta instalaciones para eventos culturales, deportivos y sociales de escala incluso internacional.

Este enfoque responde a una tendencia global: los desarrollos inmobiliarios ya no compiten únicamente por ubicación o precio, sino por la calidad de vida que son capaces de generar. En ese sentido, Zitara introduce un concepto que Dávalos define como “total class”: una experiencia integral que combina infraestructura, servicio y comunidad.

En términos de inversión, el proyecto también plantea esquemas accesibles dentro de su segmento, con lotes desde 1.6 millones de pesos y modelos de membresía flexibles para el club, lo que abre la puerta a distintos perfiles de compradores e inversionistas.

Más allá de sus cifras, el valor estratégico de Zitara radica en su potencial para marcar un precedente en el desarrollo urbano de la región. En palabras de su director, el objetivo es claro: dejar un legado de armonía, valor, belleza y comunidad, integrando lo mejor de los modelos inmobiliarios tradicionales con una visión contemporánea de ciudad.

Hoy, con avances tangibles en urbanización, equipamiento y primeras etapas habitacionales, Zitara deja de ser una promesa para convertirse en una realidad en construcción. Una que plantea una pregunta relevante para el sector: ¿es momento de dejar de construir fraccionamientos y empezar, verdaderamente, a construir ciudad?

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AGUASCALIENTES 2050

las decisiones de planeación que hoy definen la ciudad del futuro

Planeación que trasciende gobiernos

Hablar de vivienda, ciudad y calidad de vida en Aguascalientes implica hablar de decisiones. Decisiones que no solo impactan el presente inmediato, sino que marcan el rumbo de cómo vivirán las próximas generaciones en el estado. Desde la Secretaría de Planeación, Participación y Desarrollo (SEPLADE), encabezada por el Dr. Guillermo de la Torre, se impulsa una visión de planeación territorial que busca asegurar que el crecimiento del estado mantenga una característica que durante décadas

ha distinguido a Aguascalientes: el orden urbano.

El eje de esta estrategia es el Plan

Aguascalientes 2050, un instrumento con visión de 25 años que plantea una diferencia clave respecto a los modelos tradicionales de planeación: no es un documento diseñado únicamente por el gobierno, sino por un consejo ciudadano integrado por expertos de distintos sectores. Este consejo reúne a representantes de doce áreas estratégicas —entre ellas ciudades, energía, agua y movilidad— con el objetivo de construir

una hoja de ruta para el desarrollo del estado. “Los gobiernos cambian cada tres o seis años, pero las ciudades se construyen en décadas. Lo que buscamos es garantizar continuidad en proyectos que necesariamente requieren varias administraciones para consolidarse”, explica el funcionario. La lógica es clara: evitar que cada nuevo gobierno reinvente la planeación y, en su lugar, trabajar sobre una visión compartida que permita avanzar de manera gradual pero constante.

Construir ciudad, no solo vivienda Uno de los mayores retos que enfrenta hoy Aguascalientes, como muchas ciudades del país, es el crecimiento urbano asociado a la expansión habita-

cional. Durante años, el desarrollo de vivienda se ha desplazado hacia las periferias, donde el costo del suelo resulta más accesible para los desarrolladores. Sin embargo, esta dinámica genera presiones importantes para los gobiernos municipales: llevar infraestructura, transporte, servicios, escuelas y equipamiento urbano a zonas cada vez más alejadas. Frente a este escenario, la estrategia que hoy se impulsa en el estado apuesta por un modelo diferente: densificar la ciudad existente mediante vivienda vertical.

El objetivo es aprovechar la infraestructura urbana que ya está instalada —redes de agua, drenaje, transporte y servicios— y promover desarrollos habitacionales dentro de los límites

consolidados de la ciudad. Para lograrlo, actualmente se analizan modificaciones al Código Urbano estatal y a los reglamentos municipales que permitan incentivar este tipo de proyectos. La apuesta, explica De la Torre, es generar un modelo de crecimiento donde todos ganen: desarrolladores, autoridades y ciudadanos. “Si logramos que la vivienda se construya dentro de la ciudad, se aprovecha la infraestructura existente y al mismo tiempo se generan recursos que pueden reinvertirse en mejorar el entorno urbano”, señala.

Además, este modelo también abre la puerta a revitalizar zonas tradicionales de la ciudad, particularmente

el centro histórico y los barrios ubicados dentro del primer anillo de circulación, donde actualmente existe infraestructura subutilizada.

Movilidad y equipamiento para una ciudad en crecimiento El crecimiento urbano no puede entenderse sin la movilidad. Por ello, uno de los instrumentos complementarios del Plan Aguascalientes 2050 es el Programa Estatal de Equipamiento Urbano, que define las necesidades futuras en materia de salud, educación, transporte e infraestructura. Entre los retos más importantes está mejorar el sistema de transporte público, particularmente para conectar el oriente de la ciudad —donde

vive una gran parte de la población— con las zonas industriales ubicadas al norte y sur. Dentro de esta estrategia se contempla consolidar el tercer anillo de circunvalación como eje principal del transporte público, con nuevos paraderos, mayor número de autobuses y mejoras en la infraestructura vial.

Además, la planeación contempla una jerarquía clara para los anillos de movilidad de la ciudad:

• Primer anillo, enfocado a movilidad urbana integral: transporte público, peatones y ciclistas.

• Segundo anillo, con mayor fluidez para vehículos particulares.

• Tercer anillo, diseñado principalmente para el transporte público masivo.

A largo plazo, incluso se proyecta la consolidación de un cuarto anillo destinado al transporte de carga, con el objetivo de evitar que vehículos pesados circulen dentro de la ciudad.

Descentralizar el crecimiento

Otra de las estrategias clave para mejorar la calidad de vida en el estado es reducir la presión sobre la zona metropolitana.

Para ello, el programa estatal de ordenamiento territorial contempla el

desarrollo de cuatro regiones dentro del estado, entre ellas la región Valle Norte, integrada por municipios como Rincón de Romos, Pabellón de Arteaga, Tepezalá y Cosío. En esta zona ya se están anunciando nuevas inversiones industriales, hospitales e infraestructura educativa, lo que permitirá impulsar también desarrollos habitacionales accesibles. La lógica es sencilla: acercar vivienda, empleo y servicios en una misma región para evitar traslados largos hacia la capital del estado.

Infraestructura para elevar la calidad de vida

La visión de ciudad también se traduce en proyectos concretos que impactarán directamente en la vida cotidiana de los habitantes.

Entre los más relevantes para los próximos años destacan:

• La consolidación del sistema de transporte público sobre tercer anillo.

• Nuevas vialidades estratégicas para mejorar la movilidad urbana.

• La creación del Centro de Atención Estatal, que concentrará diversos servicios gubernamentales.

• La rehabilitación del Boulevard San Marcos como parque lineal con espacios deportivos y re -

creativos.

• El desarrollo de Territorio de Gigantes, un proyecto de vivienda social de gran escala que busca ampliar la oferta habitacional en el estado.

A estos proyectos se suma una iniciativa urbana particularmente interesante: la creación de un anillo no motorizado para peatones y ciclistas, que aprovechará los cauces de ríos y arroyos de la ciudad para formar un corredor verde conectado. Este circuito integraría espacios como el Río San Pedro, el Arroyo San Francisco y la Línea Verde, generando un sistema urbano pensado para el deporte, la recreación y la movilidad sostenible.

Una ciudad que se construye con visión

Para Guillermo de la Torre, la clave del desarrollo urbano de Aguascalientes ha sido precisamente esa combinación entre continuidad institucional y planeación estratégica. Durante décadas, distintos gobiernos han dado seguimiento a proyectos que trascienden administraciones, consolidando infraestructura que hoy forma parte del funcionamiento cotidiano de la ciudad.

El reto ahora es mantener esa misma visión hacia el futuro. “Aguascalien -

tes ha logrado posicionarse como un referente nacional en calidad de vida. Pero el desafío es seguir avanzando y compararnos con las mejores ciudades del mundo, no solo con las de nuestro entorno”, afirma. La planeación urbana, concluye, no es un ejercicio técnico aislado. Es una decisión estratégica que define cómo vivirán las personas, cómo se moverán por la ciudad y qué oportunidades tendrán las próximas generaciones. Y en el caso de Aguascalientes, esas decisiones ya están trazando el mapa de la ciudad que se quiere construir rumbo a 2050.

CONSTRUIR CIUDAD:

VIVIENDA Y PLANEACIÓN PARA

EL FUTURO DE AGUASCALIENTES

La visión legislativa impulsa un crecimiento urbano ordenado, sostenible y con mayor calidad de vida para las familias.

La construcción de ciudad en Aguascalientes parte de una visión estratégica en la que la vivienda se concibe como un detonador de desarrollo urbano, ordenamiento territorial y calidad de vida. Así lo plantea el diputado Max Ramírez, presidente de la Comisión de Planeación, Desarrollo Urbano y Obra Pública, al destacar que las decisiones en esta

materia deben orientar un crecimiento equilibrado, sostenible y con visión de largo plazo.

Desde el Congreso del Estado, se ha impulsado la creación de cerca de 14 mil viviendas de interés social, una acción clave para fortalecer el acceso al patrimonio familiar y atender la creciente demanda habitacional en la entidad. Este esfuerzo ha sido posible gracias a la desincorporación de predios estatales y a la implementación de fideicomisos que permiten ofrecer vivienda a costos accesibles, generando condiciones más equitativas para miles de familias.

desarrollos incorporen servicios básicos, áreas verdes, infraestructura hidráulica, equipamiento educativo y soluciones de movilidad que garanticen comunidades completas. Bajo esta lógica, proyectos como la segunda etapa del libramiento carretero —concebido como un cuarto anillo de movilidad— fortalecen la conectividad y acompañan

“Iniciativas legislativas impulsan la verticalidad, la movilidad y la certeza jurídica en el desarrollo urbano.

el crecimiento ordenado del estado.

En materia normativa, el fortalecimiento de la certeza jurídica se ha convertido en un eje prioritario. Iniciativas como la regulación de la preventa inmobiliaria buscan evitar fraudes y garantizar que los desarrollos cuenten con los permisos necesarios antes de su comercialización, mientras que acciones orientadas a mejorar la imagen urbana contribuyen a elevar la calidad del entorno y la seguridad.

A la par, se impulsa una planeación integral que trasciende la vivienda y apuesta por la construcción de entornos funcionales. Esto implica que los nuevos

En conjunto, estas decisiones reflejan un modelo de ciudad que apuesta por el orden, la competitividad y la sostenibilidad, donde la planeación se convierte en la base para construir un mejor futuro para las familias de Aguascalientes.

TERRITORIO DE

GIGANTES

Cuando una decisión puede cambiar la historia de miles de familias Las ciudades no solo crecen con edificios, avenidas o desarrollos inmobiliarios. Crecen, sobre todo, con decisiones. Decisiones que determinan quién tiene acceso a oportunidades,

quién puede aspirar a un patrimonio y qué tipo de futuro se construye para las siguientes generaciones. En Aguascalientes, una de esas decisiones comienza a tomar forma con Territorio de Gigantes, un proyecto que busca transformar el acceso a la

vivienda para miles de familias que durante años han esperado la posibilidad de tener un hogar propio. Más que un conjunto habitacional, se trata de una apuesta por construir comunidad, reducir brechas sociales y demostrar que el desarrollo urbano también puede convertirse en una herramienta de justicia social.

Impulsado por la gobernadora Tere Jiménez, el proyecto contempla la construcción de más de 6,500 viviendas dentro de un entorno urbano planeado que integrará escuelas, parques, espacios deportivos y áreas comerciales en un desarrollo de 50 hectá-

reas al oriente de la ciudad. Detrás de esta iniciativa hay una convicción clara: cuando la vivienda digna se convierte en prioridad, las ciudades comienzan a transformarse desde sus cimientos.

Durante el arranque del proyecto, la mandataria estatal destacó que esta obra representa la materialización de un esfuerzo que durante más de una década buscó convertirse en realidad.

“Este es un momento histórico; después de 15 años pudimos hacer posible este gran sueño, un sueño que va dedicado a la justicia social. Territorio de Gigantes significa la posibilidad de que muchas personas puedan

acceder a una vivienda propia en un espacio diseñado para mejorar su calidad de vida”, expresó.

Construir vivienda, pero también construir ciudad

Territorio de Gigantes se levantará sobre 50 hectáreas en el oriente de la capital, una zona con conectividad estratégica que permitirá a los futuros habitantes mantenerse cerca de centros de trabajo, servicios y vialidades principales. El complejo contempla la construcción de más de 6,500 viviendas, integradas dentro de un modelo urbano que busca ir más allá de la simple edificación de casas.

El proyecto incluirá:

• Escuelas

• Parques y áreas verdes

• Zonas comerciales

• Canchas deportivas

• Espacios de convivencia comunitaria

Este enfoque responde a una visión cada vez más presente en el desarrollo urbano contemporáneo: la vivienda no puede pensarse aislada de su entorno. Para mejorar la calidad de vida de las personas, es necesario integrar equipamiento urbano, espacios públicos y servicios que permitan construir comunidad.

En ese sentido, Territorio de Gigantes apuesta por un modelo donde el desarrollo habitacional también sea una herramienta para fortalecer el tejido social. “Nos impulsa la voluntad de garantizar que en Aguascalientes el desarrollo sea sinónimo de inclusión, de oportunidades y de justicia social”, afirmó la gobernadora.

Un proyecto que abre oportunidades para miles de familias

La directora general del Instituto de Vivienda Social y Ordenamiento de la Propiedad (IVSOP), Gabriela Caudel de Luna, explicó que el proyecto fue diseñado para ampliar el acceso a vivienda accesible para más familias. Las viviendas estarán distribuidas en edificios de cuatro niveles,

bajo un esquema urbano que busca fomentar la convivencia vecinal y la integración comunitaria. Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su enfoque en la vivienda accesible.

De acuerdo con la titular del IVSOP, el valor comercial de viviendas con estas características podría superar el millón de pesos, sin embargo, dentro del programa se ofrecerán aproximadamente en 650 mil pesos, lo que permitirá que más familias puedan aspirar a adquirir un patrimonio. “El objetivo es que cada vez más personas puedan acceder a una vivienda digna y construir un patrimonio para sus hijos”, explicó.

Cuando el desarrollo urbano se convierte en oportunidad

Durante el arranque del proyecto, autoridades y representantes del sector construcción coincidieron en destacar el impacto social que tendrá este desarrollo. El senador por Aguascalientes Juan Antonio Martín del Campo señaló que el proyecto representa la oportunidad de construir el sueño de miles de familias. “En este nuevo proyecto se construirán los sueños de más de seis mil familias que hoy quieren y desean un hogar para ellos y para sus hijos”, expresó.

Por su parte, el presidente municipal de Aguascalientes, Leonardo Montañez Castro, destacó la importancia de impulsar proyectos que integren vivienda con equipamiento urbano y espacios comunitarios. “El sueño de toda familia es tener su propio hogar, una casa segura y ordenada. Y qué mejor si está en un lugar donde hay escuelas, centros laborales y espacios pensados para la felicidad de las familias”, señaló. En el fondo, Territorio de Gigantes representa algo más profundo que un desarrollo habitacional: es una decisión que recono -

ce que el crecimiento de una ciudad también debe medirse por su capacidad para generar oportunidades para quienes más lo necesitan.

Un proyecto que mira hacia el futuro

Territorio de Gigantes se perfila como uno de los proyectos de vivienda social más relevantes impulsados en Aguascalientes en los últimos años. Su propuesta combina planeación urbana, accesibilidad económica y equipamiento comunitario, elementos que hoy se consideran fundamentales para construir ciudades más equitativas y con mayor calidad de vida. Porque cuando una fami -

lia accede a una vivienda digna, no solo obtiene un techo: obtiene estabilidad, seguridad y la posibilidad de construir un futuro distinto.

Cada vivienda que se levante en este desarrollo representará una nueva oportunidad para miles de familias que buscan mejorar su calidad de vida. Y quizá ahí radica el verdadero significado de Territorio de Gigantes: recordar que las ciudades también se transforman cuando las decisiones se toman pensando en quienes más lo necesitan. Porque cuando una ciudad decide apostar por la vivienda digna, no solo construye casas, construye oportunidades, comunidad y futuro.

AGUASCALIENTES

decidir hoy la ciudad que queremos

VIVIR MAÑANA

Hablar de vivienda hoy es hablar de ciudad. Y hablar de ciudad es hablar de decisiones. En un contexto donde las zonas metropolitanas crecen con velocidad, el verdadero reto no es expandirse, sino hacerlo con orden, visión y propósito. En Aguascalientes, esa conversación ya no es futura: es una agenda activa que está marcando el rumbo de cómo se construye la calidad de vida.

El presidente municipal de Aguascalientes, Leonardo Montañez Castro, señala que el crecimiento urbano no puede seguir una lógica inercial. Debe responder a una planeación clara, estructurada y, sobre todo, accesible para todos. “Tenemos un plan 2040 para la zona urbana y un plan 2045 para la zona rural. La intención es evitar un crecimiento desordenado y fomentar una ciudad más compacta, con mejor acceso a servicios”, explica en entrevista.

Ordenar el crecimiento: la primera gran decisión

Uno de los ejes más relevantes de esta visión es el impulso a la vivienda vertical como estrategia para evitar la expansión dispersa de la ciudad. La lógica es clara: crecer hacia adentro para vivir mejor. Este enfoque no solo responde a una tendencia global, sino a una necesidad local. Una ciudad que se expande sin control incrementa los costos de movilidad, reduce el acceso a servicios y fragmenta la vida comunitaria.

Por ello, las modificaciones al marco normativo ya permiten nuevas tipologías de desarrollo, especialmente en zonas consolidadas como el centro de la ciudad, donde hoy comienzan a surgir proyectos verticales que responden a nuevos estilos de vida.

Las nuevas generaciones priorizan ubicación, conectividad y experiencias urbanas sobre los modelos tradicionales de casa periférica. Y eso obliga a replantear cómo se diseña la ciudad.

Transparencia urbana: información para decidir mejor Una de las decisiones más innovadoras ha sido la creación de una plataforma digital que permite a cualquier ciudadano conocer el uso de suelo, la planeación vial y el destino de cada zona. Esta herramienta no solo facilita la toma de decisiones para quienes buscan dónde vivir,

sino que reduce la especulación y fortalece la transparencia en el desarrollo urbano.

Es, en esencia, democratizar la información para construir mejores ciudades. Porque cuando la ciudadanía tiene acceso a datos claros, las decisiones dejan de ser improvisadas y se convierten en estratégicas.

Movilidad: conectar la ciudad para mejorar la vida

Aunque la movilidad es una competencia compartida, el municipio juega un papel clave en entender las necesidades reales de la población. Des-

de la gestión de rutas hasta la adecuación de infraestructura segura, la coordinación entre niveles de gobierno se vuelve fundamental para garantizar conectividad. Pero más allá de lo operativo, también hay visión.

La posibilidad de implementar sistemas innovadores como un cablebús aéreo abre la conversación hacia soluciones que no solo resuelven el presente, sino que anticipan el futuro. Porque una ciudad bien conectada no solo reduce tiempos de traslado: mejora la calidad de vida. Planeación con visión de largo plazo Pensar en la ciudad a 30 años impli -

ca tomar decisiones hoy que muchas veces no son visibles de inmediato, pero que serán determinantes en el futuro. Desde la protección de zonas de recarga hídrica hasta el respeto de cauces naturales y fallas geológicas, la planeación urbana en Aguascalientes incorpora variables que van más allá de lo inmediato.

No se trata solo de construir, sino de construir correctamente. Y eso implica disciplina, respeto a los instrumentos de planeación y una visión que entienda que cada decisión urbana tiene consecuencias a largo plazo.

La verdadera medida de una ciudad: la calidad de vida

Más allá de la infraestructura, la conversación evoluciona hacia un concepto más profundo: la calidad de vida. Y aquí el enfoque cambia. “No son las mega obras las que definen una ciudad, sino los espacios que permiten la convivencia y la felicidad de las personas”, señala Montañez.

Parques, espacios públicos, iluminación, banquetas seguras, acceso a cultura y deporte. Elementos que muchas veces parecen pequeños, pero que en conjunto construyen el verdadero valor de una ciudad. Porque la calidad de vida no se impone, se vive. Y comienza desde lo cotidiano: un parque cercano, una calle segura, un espacio donde las familias puedan convivir.

Infancias felices: la base de la ciudad del futuro

Uno de los conceptos más poderosos dentro de esta visión es el enfoque en las infancias. Una ciudad que apuesta por espacios para el desarrollo integral de niñas y niños está invirtiendo en su futuro. Programas culturales, deportivos y artísticos, así como espacios comunitarios accesibles, forman parte de una estrategia que entiende que la ciudad no solo se construye en concreto, sino en experiencias. Porque, como bien se menciona, la infancia es destino.

Seguridad:

la decisión que lo cambia todo

Si hubiera una sola decisión capaz de transformar la calidad de vida, sería clara: la seguridad. “Que todas las familias se sientan seguras. Que

puedan vivir su libertad plenamente”, afirma el alcalde. La seguridad no solo es un indicador urbano, es una condición para la vida cotidiana. Sin ella, cualquier esfuerzo en vivienda, movilidad o espacio público pierde impacto. Con ella, todo se potencia.

Una ciudad que también compite globalmente

Aguascalientes no solo está pensando en su crecimiento interno, sino en su posicionamiento. El impulso al turismo médico certificado abre una nueva ventana económica, aprovechando la infraestructura hospitalaria, la conectividad aérea y, sobre todo, la percepción de seguridad. Este tipo de decisiones reflejan una ciudad que entiende que

la competitividad también se construye desde la especialización.

Construir ciudad es decidir

Aguascalientes hoy no solo está creciendo: está decidiendo. Decidiendo ordenar en lugar de expandir. Decidiendo planear en lugar de improvisar.

Decidiendo poner a las personas en el centro. Porque al final, la calidad de vida no es un resultado automático del desarrollo urbano. Es consecuencia directa de las decisiones que se toman. Y en esa lógica, construir ciudad es, en esencia, decidir cómo queremos vivir.

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JESÚS MARÍA

crecer sin perder la calidad de vida es una decisión diaria

PLANEACIÓN, COORDINACIÓN METROPOLITANA Y ESPACIOS PÚBLICOS: LAS CLAVES PARA SOSTENER

En Jesús María, el crecimiento no es una expectativa: es una realidad que avanza a gran velocidad. En los últimos 15 años, su población ha incrementado cerca de un 50%, posicionándolo como uno de los municipios con mayor dinamismo habitacional en Aguascalientes.

Pero crecer no es suficiente. El verdadero reto es cómo hacerlo sin comprometer la calidad de vida.

Desde la visión de César Medina Cervantes, alcalde del municipio la respuesta está en una palabra clave: planeación.

“Cuando tienes un programa de desarrollo urbano bien trazado, la clave

es cumplirlo. No hay recetas mágicas, hay que respetar lo que ya está definido”, señala en entrevista.

Crecer con orden: la base del desarrollo

El crecimiento acelerado del municipio ha obligado a fortalecer los criterios de desarrollo urbano, asegurando que cada nuevo proyecto cumpla con normativas claras y responda a una lógica de ciudad.

Esto implica no solo autorizar fraccionamientos, sino garantizar que cuenten con infraestructura, servicios, áreas verdes y soluciones sustentables.

Factores como la disponibilidad de

agua, el tratamiento de aguas residuales y la conservación de espacios naturales ya no son opcionales, sino condiciones indispensables para cualquier desarrollo.

Porque hoy, construir vivienda también implica construir responsabilidad ambiental.

De fraccionamientos a comunidades

Uno de los cambios más relevantes en la visión del municipio es entender que la vivienda debe evolucionar hacia la construcción de comunidad.

Esto se logra a través de una relación más cercana entre gobierno y desarrolladores, donde el objetivo no es solo cumplir requisitos, sino mejorar el resultado final.

“Buscamos que los espacios públicos que se integran a los desarrollos sean funcionales, equipados y realmente útiles para la gente”, explica.

Este modelo genera un doble beneficio: por un lado, el municipio obtiene espacios de convivencia de mayor calidad; por otro, los desarrolladores incrementan el valor de sus proyectos.

La clave está en el entendimiento.

La metrópoli exige coordinación Jesús María ya no puede entenderse de manera aislada. Su crecimiento está directamente ligado a la dinámica metropolitana con Aguascalientes.

Avenidas, vialidades y proyectos de desarrollo cruzan los límites municipales, lo que obliga a una coordina -

ción constante entre ambos gobiernos.

Desde la homologación de criterios hasta la ejecución de obras conjuntas, el reto es claro: evitar decisiones fragmentadas que generen problemas en el futuro.

“Debemos tener una visión conjunta, tanto en lo operativo como en lo regulatorio”, afirma.

Infraestructura que acompaña el crecimiento

El desarrollo habitacional debe ir acompañado de infraestructura urbana que responda a las nuevas necesidades de la población.

En este sentido, el municipio impulsa proyectos estratégicos como la construcción de un nuevo complejo deportivo, diseñado para atender una zona de alto crecimiento y fomentar la convivencia social.

Este tipo de equipamiento no solo mejora la calidad de vida, sino que fortalece el tejido social y genera identidad comunitaria.

Porque la ciudad no se construye solo con vivienda, sino con espacios para vivirla.

Calidad de vida: más allá de la vivienda

En un municipio en expansión, la calidad de vida no se define únicamente por la vivienda, sino por la experiencia cotidiana de quienes la habitan.

Seguridad, tranquilidad, servicios y cercanía son factores que influyen directamente en la decisión de las familias.

“Muchas personas llegan a vivir aquí por la calidad de vida, incluso sin conocer el municipio previamente”, comparte.

Hoy, cerca del 30% de la población vive en condominios, lo que ha obligado al gobierno a adaptar sus modelos de atención y servicios a nuevas formas de habitar la ciudad.

Desde plataformas digitales hasta horarios extendidos y atención especializada, el municipio evoluciona junto con su crecimiento.

Espacios públicos: la decisión que transforma comunidades

Si hubiera una sola decisión capaz de impactar la calidad de vida en Jesús María, sería clara: invertir en espacios públicos.

Más allá de la obra física, estos espacios representan puntos de encuentro, convivencia e integración social.

“Los espacios públicos generan comunidad, identidad y ayudan a reconstruir el tejido social”, afirma.

Ejemplos como Paseos de Aguascalientes reflejan cómo estos espacios pueden transformar zonas completas, adaptándose a las necesidades de una población que evoluciona con el tiempo.

Porque una ciudad no solo necesita casas: necesita lugares donde la gente quiera estar.

Una visión de largo plazo

El crecimiento de Jesús María exige pensar más allá de los ciclos de gobierno.

Proyectos como nuevas vialidades, la proyección de un segundo anillo o la reserva territorial responden a una visión de largo plazo que busca anticiparse a las necesidades futuras.

“Cuando dejamos de pensar a tres años y comenzamos a pensar en la ciudad, es cuando realmente avanzamos”, señala.

Esta visión se traduce en un objetivo claro: construir el Jesús María del 2050 desde las decisiones que se toman hoy.

Construir ciudad es sostener la calidad de vida Jesús María enfrenta un reto que comparten muchas ciudades en crecimiento: avanzar sin perder lo que lo hizo atractivo en primer lugar.

La tranquilidad, la cercanía y la calidad de vida son activos que no pueden sacrificarse en el proceso de expansión.

Hoy, el municipio apuesta por un crecimiento ordenado, coordinado y centrado en las personas.

Porque al final, construir vivienda no es solo responder a la demanda.

Es decidir qué tipo de ciudad se quiere habitar.

CUANDO LO BARATO SALE CARO

LA VIVIENDA QUE DETERIORA NUESTRAS CIUDADES

En México llevamos años construyendo vivienda barata… y ciudades cada vez más caras. Hay algo que en el sector se repite tanto que ya nadie lo cuestiona: hay que construir más y hay que construir barato. Porque al final del día —se dice— lo importante es que más personas puedan acceder a una casa. Y suena bien. Suena correcto. Suena incluso necesario. Pero casi nunca nos detenemos a hacer la pregunta incómoda: ¿barato para quién… y por cuánto tiempo?

Por: Mtro. Óscar Coello H.

Porque en la práctica, buena parte de la vivienda que se ha construido en México en las últimas décadas no ha estado pensada para durar, ni para integrarse a una ciudad, ni siquiera para generar comunidad. Ha estado pensada para cerrar números. Para cumplir con un crédito. Para que el proyecto “dé”. Y listo. Y el problema

es que la ciudad no funciona con esa lógica. En ingeniería lo sabemos bien: el costo real de una obra no es lo que cuesta construirla, es lo que cuesta sostenerla a lo largo del tiempo. Pero en vivienda decidimos ignorar eso. Nos enfocamos en el costo inicial y dejamos de lado la vida útil, como si el problema terminara el día que se

entrega la casa. Y no, no termina ahí. Ahí apenas empieza.

Hoy, según datos del INEGI, hay más de seis millones de viviendas deshabitadas en México. Seis millones.

Y esto no es una estadística menor, es la evidencia de que algo no está funcionando como creemos. Porque cuando se revisa el fondo del problema, aparece lo que nadie quiere poner sobre la mesa: mala ubicación, baja calidad constructiva, falta de servicios, entornos que no terminan de consolidarse. No es que la gente no quiera vivienda. Es que muchas veces esa vivienda no es habitable en el sentido completo de la palabra. Entonces pasa lo predecible, pero

que nadie quiere asumir, y es que las viviendas empiezan a deteriorarse antes de tiempo, las calles fallan, las instalaciones se saturan, los espacios públicos nunca terminan de existir. Es entonces cuando el entorno pierde valor, y poco a poco, lo que fue “una solución de vivienda” se convierte en un problema urbano.

Y ese problema ya no es del desarrollador, ni del banco, y ni siquiera del propietario; es de la ciudad. Porque lo que vemos todos los días, aunque a veces no lo queramos ver, es que cuando los fraccionamientos envejecen en 10 o 15 años, las zonas empiezan a vaciarse, las viviendas se abandonan porque ya no son funcionales

o simplemente dejaron de tener sentido para quien las habita. Y entonces viene lo más caro de todo: la ciudad tiene que volver a crecer.

Más infraestructura, más redes, más transporte, más presión para los municipios. Todo para compensar lo que no se resolvió bien desde el inicio. Y cuando uno voltea a ver lo que está pasando en otras partes del mundo, la diferencia se vuelve todavía más clara.

En Madrid, con el desarrollo de Madrid Nuevo Norte, la conversación no está centrada en cuánto cuesta hoy la vivienda, sino en cómo va a funcionar esa parte de la ciudad dentro de 30 o 40 años: movilidad, conectividad, espacio público, integración urbana, valor a largo plazo. Mientras

allá la discusión es cómo construir ciudad que perdure, aquí seguimos resolviendo cómo vender vivienda que funcione… al menos el tiempo suficiente, y esa diferencia no es menor, es estructural.

Y no es que no haya información. México tiene instituciones como el INEGI que miden con precisión lo que está pasando en la vivienda: como el abandono, rezago, condiciones físicas, etc, pero el problema es que esos indicadores sirven para entender el pasado… pero no están definiendo cómo se construye el futuro.

Seguimos midiendo cuántas viviendas se construyen, pero no cuántas siguen funcionando 20 o 30 años después, y eso tiene consecuencias.

Porque una vivienda que no está pensada para durar no solo pierde valor, genera entornos que se degradan, rompe la lógica urbana, empuja a la expansión desordenada y termina repitiendo el mismo ciclo: construir barato, deteriorar rápido, abandonar, volver a construir. Este es un modelo que resuelve el presente… hipotecando el futuro.

Y tal vez el error no está en querer hacer vivienda accesible, el error está en creer que accesible es sinónimo de barato, porque no es lo mismo. Accesible debería significar habitable, bien ubicada, conectada, durable. Debería significar que quien la compra pueda vivir ahí no solo hoy, sino dentro de 20 o 30 años. Debería significar que esa vivienda suma

ciudad, no que la desgasta. Pero mientras sigamos diseñando bajo la lógica del costo inmediato, vamos a seguir construyendo soluciones que se vencen antes de tiempo.

México no solo tiene un problema de falta de vivienda. Tiene un problema de vivienda que no está hecha para permanecer. Y si ese es el problema, entonces la discusión también tiene que cambiar. No se trata de construir más rápido, se trata de construir mejor. No se trata de bajar el precio a toda costa se trata de entender el costo real en el tiempo. No se trata de entregar viviendas, se trata de desarrollar ciudad. Porque al final, el concreto sí se endurece…pero las malas decisiones urbanas no se corrigen con el tiempo: se heredan.

MÉXICO YA CONSTRUYÓ

¿CUÁNTAS VIVIENDAS HAY, Y CÓMO SE ESTÁN USANDO?

Querétaro

Aguascalientes

DATO CLAVE EDITORIAL

Mayor subutilización del parque

Alta presión urbana Mercado dinámico

Máxima ocupación

Crecimiento acelerado

Equilibrio relativo

QUERÉTARO Y AGUASCALIENTES REFLEJAN EXPANSIÓN + VIVIENDA VACÍA

EL PROBLEMA NO ES CUÁNTAS

CASAS, SINO CÓMO SE VIVE EN ELLAS pero no necesariamente habita

ESTADO Jalisco

CDMX Nuevo León

Guanajuato Querétaro

Aguascalientes

LECTURA EDITORIAL

MAYOR PRESIÓN URBANA

DÉFICIT POR HACINAMIENTO PERIFERIAS CRÍTICAS

PROBLEMA DE CALIDAD

CRECIMIENTO DESORDENADO MEJOR DESEMPEÑO

EL DÉFICIT ES PRINCIPALMENTE CUALITATIVO, NO CUANTITATIVO

LAS CIUDADES CRECEN MÁS RÁPIDO QUE SU INFRAESTRUCTURA

HACINAMIENTO + MALA CALIDAD= VERDADERO PROBLEMA

AGUASCALIENTES DESTACA COMO MODELO DE CONTROL URBANO RELATIVO

AGUA–ENERGÍA DE LA VIVIENDA AL ECOSISTEMA URBANO el nexo

en las ciudades del futuro

Por: MBA. Javier Agustín Navarro

En el debate sobre vivienda sostenible, gran parte de la conversación se ha centrado en tecnologías aisladas: paneles solares, electrodomésticos eficientes o sistemas de captación pluvial. Sin embargo, el verdadero desafío, y también la mayor oportunidad, no está en la suma de soluciones individuales, sino en comprender cómo cada vivienda forma parte de un sistema mayor: la ciudad. En este contexto, el nexo agua–energía emerge como un eje estratégico que redefine la manera en que diseñamos, construimos y habitamos los espacios urbanos.

La relación entre el agua y la energía es profunda y, con frecuencia, subestimada. Cada litro de agua que consumimos en una vivienda implica energía para su extracción, potabilización, distribución y, eventualmente, tratamiento. A su vez, gran parte del consumo energético en los hogares está vinculado al uso del agua,

desde el calentamiento hasta su disposición final. Esta interdependencia convierte a la vivienda en un punto crítico de intervención, donde pequeñas decisiones pueden escalar a impactos urbanos significativos.

Diversos estudios han demostrado que las estrategias de ahorro de agua en entornos residenciales no solo reducen la presión sobre los recursos hídricos, sino que también generan disminuciones relevantes en el consumo eléctrico y en las emisiones de gases de efecto invernadero. Este hallazgo, lejos de ser un dato técnico aislado, debería replantear la forma en que concebimos la sostenibilidad en la vivienda: no como un conjunto de soluciones independientes, sino como un sistema integrado de eficiencia.

En este sentido, la incorporación de tecnologías como la captación de agua de lluvia, el reciclaje de aguas

“Esta interdependencia convierte a la vivienda en un punto crítico de intervención, donde pequeñas decisiones pueden escalar a impactos urbanos significativos.”

grises y los dispositivos de bajo consumo no solo impacta la operación de una vivienda, sino que también reduce la carga sobre la infraestructura urbana. En ciudades con estrés hídrico, estas soluciones pueden disminuir la demanda sobre acuíferos sobreexplotados y sistemas de distribución envejecidos, al tiempo que reducen el consumo energético asociado a su operación.

Pero el alcance de este enfoque va más allá del ámbito técnico. La integración del nexo agua–energía en el diseño de vivienda tiene implicaciones directas en la calidad de vida. Un hogar que optimiza el uso de estos recursos no solo reduce costos operativos, sino que también ofrece mayor resiliencia frente a interrupciones en el suministro, eventos climáticos extremos y variaciones en los precios de los servicios. En otras palabras, la sostenibilidad deja de ser un atributo

aspiracional para convertirse en un factor tangible de bienestar.

A nivel urbano, el impacto acumulado de estas decisiones puede ser transformador. Si una proporción significativa de viviendas adopta estrategias integradas de eficiencia hídrica y energética, las ciudades pueden reducir su demanda total de recursos, posponer inversiones en infraestructura de gran escala y avanzar hacia modelos más descentralizados y resilientes. Este cambio de paradigma implica pasar de ciudades que dependen de sistemas centralizados altamente demandantes, a ecosistemas urbanos donde la eficiencia se construye desde lo local.

Sin embargo, esta transición no ocurre de manera espontánea. Requiere de una alineación entre políticas públicas, incentivos económicos, innovación tecnológica y, sobre todo, una nueva visión

“Si una proporción significativa de viviendas adopta estrategias integradas de eficiencia hídrica y energética, las ciudades pueden reducir su demanda total de recursos, posponer inversiones en infraestructura de gran escala y avanzar hacia modelos más descentralizados y resilientes.”

en el diseño y desarrollo de vivienda. Los desarrolladores, arquitectos e ingenieros tienen la responsabilidad, y la oportunidad, de integrar estos principios desde las etapas iniciales de cada proyecto, entendiendo que el valor de una vivienda no solo se mide en metros cuadrados, sino en su capacidad de interactuar de manera eficiente con su entorno.

Asimismo, es fundamental que las ciudades evolucionen hacia marcos regulatorios que reconozcan y promuevan este enfoque sistémico. La adopción de estándares de construcción sostenible, la implementación de incentivos para tecnologías eficientes y la inversión en infraestructura inteligente son pasos clave para acelerar esta transformación. No se trata únicamente de construir mejor, sino de construir con una visión de

largo plazo que articule vivienda, ciudad y calidad de vida.

En un contexto donde el crecimiento urbano continúa acelerándose y los recursos naturales se vuelven cada vez más limitados, el nexo agua–energía ofrece una hoja de ruta clara para enfrentar los desafíos del presente y del futuro. La vivienda, lejos de ser un elemento pasivo dentro de la ciudad, puede convertirse en un nodo activo de eficiencia, resiliencia e innovación.

La pregunta no es si debemos integrar este enfoque, sino qué tan rápido estamos dispuestos a hacerlo. Porque en la intersección entre agua, energía y vivienda no solo se define la sostenibilidad de nuestras ciudades, sino la calidad de vida de quienes las habitan.

“La adopción de estándares de construcción sostenible, la implementación de incentivos para tecnologías eficientes y la inversión en infraestructura inteligente son pasos clave para acelerar esta transformación.”

VIVIENDA, CIUDAD

y la ilusión del bienestar urbano

Por: MSc. Mariana Fajardo y MSc. Arch. Urb. Raúl Martínez

Hablar de vivienda, progreso y bienestar en México continúa siendo, en muchos sentidos, una discusión de cifras: el número de casas construidas, cuántos créditos se otorgan o cuántos metros cuadrados se entregan. Sin embargo, esta narrativa cuantitativa ha dejado fuera una pregunta significativamente más incómoda y urgente: ¿Qué tipo de ciudad estamos construyendo a partir de esas viviendas en nombre del progreso?

La vivienda no es un objeto aislado. Es, o debería ser, la pieza fundamental de un sistema urbano más amplio que articula el acceso a servicios, la movilidad, la salud ambiental y las oportunidades. Como advertía Henri Lefebvre (1968) en su planteamiento sobre el derecho a la ciudad, habitar no es solo ocupar un espacio, sino participar plenamente de la vida urbana en condiciones de equidad. David Harvey (2008) profundizaría esta idea al vincular el espacio urbano con la justicia social, recordándonos que las ciudades son, en esencia, el resultado de decisiones políticas y económicas que distribuyen o restringen el acceso al bienestar.

Bajo esta lógica, la calidad de vida no puede reducirse al cumplimiento del derecho universal a la vivienda como un hecho aislado. Depende siempre del contexto donde se inserte: su relación con el transporte, la infraestructura, el agua, el aire que se respira y la posibilidad de acceder a servicios básicos. La Nueva Agenda Urbana de ONU-Hábitat (2016) insiste en ello al proponer ciudades compactas, conectadas y sostenibles, donde la vivienda se entienda como parte de un tejido urbano integral.

Sin embargo, en México, la política habitacional ha operado durante décadas bajo una lógica fragmentada.

El resultado es conocido: conjuntos habitacionales periféricos, desconectados de los centros de empleo, con infraestructura insuficiente y una dependencia patológica del automóvil. Aunque organismos como el CONEVAL (2023) han avanzado en la medición del acceso a servicios básicos (agua, drenaje, electricidad), estos indicadores siguen siendo insuficientes para capturar la complejidad de la experiencia urbana. Tener agua entubada no garantiza la seguridad hídrica; tener electricidad no implica un acceso equitativo a las oportunidades de la ciudad.

En este contexto, la ciudad de Aguascalientes aparece, en apariencia, como una excepción. Ubicada en el corazón del Bajío, ha sido reconocida sistemáticamente por sus altos niveles de calidad de vida. De acuerdo con el Índice de Progreso

Social en México, se posiciona entre las entidades con mejor desempeño del país, alcanzando niveles considerados “muy altos”. La cobertura de servicios básicos es notable: más del 97% de la población tiene acceso a agua corriente y más del 90% dispone de alcantarillado y electricidad. En términos cuantitativos, la ciudad parece cumplir con los estándares de “bienestar” material que han guiado la política pública.

Pero la ciudad no se agota en sus indicadores. Detrás de estos datos emerge una realidad más compleja que obliga a cuestionar si el bienes-

tar que reflejan las estadísticas es realmente sostenible.

Aguascalientes ha registrado un crecimiento acelerado en las últimas décadas, impulsado por su integración al corredor industrial del Bajío. Este dinamismo económico ha traído consigo expansión urbana periférica, un aumento en la demanda de vivienda y presión sobre los recursos naturales. El problema no es el crecimiento en sí mismo, sino la forma en que este se materializa y gestiona en el territorio.

Como en muchas urbes mexicanas, la expansión en Aguascalientes ha

tendido hacia la dispersión en forma de fraccionamientos alejados, de baja densidad y con un tejido urbano fragmentado. Este patrón no solo incrementa exponencialmente los costos de infraestructura y servicios, sino que profundiza desigualdades al limitar el acceso equitativo a la centralidad urbana. A ello se suman desafíos ambientales profundamente estructurales. El agua es, quizá, el más crítico. Como gran parte del Bajío, Aguascalientes depende de acuíferos sobreexplotados, lo que plantea serias interrogantes sobre la viabilidad a largo plazo de su modelo urbano. La discusión ya no puede centrarse únicamente en la cobertu-

ra, sino en la sostenibilidad y la gestión integral del ciclo del agua.

Así, la paradoja se vuelve evidente: Aguascalientes es una ciudad con altos niveles de bienestar material acumulado, pero con un modelo de crecimiento que compromete su calidad de vida futura. Frente a este panorama, la pregunta ya no es si Aguascalientes tiene una buena calidad de vida hoy, sino si podrá sostenerla mañana.

Las respuestas no pasan por construir más vivienda, sino por replantear la relación metabólica entre vivienda, ciudad y territorio. Esto se traduce en transitar hacia modelos de densificación inteligibles que aprovechen la infraestructura existente, promuevan Desarrollos Orientados al Transporte (DOT) para reducir la dependencia

del automóvil, y apuesten por estrategias de infraestructura azul y verde que integren soluciones basadas en la naturaleza.

Pero, sobre todo, implica un cambio de enfoque. Debemos dejar de producir la vivienda como un simple producto de consumo o herramienta política, y comenzar a verla como una política territorial integral. La calidad de vida no termina en los muros de la vivienda; se construye en la relación dialéctica que existe entre la casa como unidad física y tipológica, el hogar como el espacio habitado donde se tejen las redes afectivas y de cuidado, y la ciudad como el soporte que garantiza la dignidad de ambos. Aguascalientes tiene una oportunidad única. Por su escala y posición estratégica, puede convertirse en un laboratorio de transforma-

ción urbana. Pero hacerlo requiere reconocer que los indicadores actuales, aunque positivos, son el final de una etapa y no el comienzo de la siguiente.

La verdadera medida de la calidad de vida urbana no está en lo que la ciudad es hoy, sino en su capacidad de resiliencia diaria para sostener ese bienestar, tomando en cuenta las dimensiones sociales, territoriales, políticas, económicas y culturales que la definen.

Referencias

• Lefebvre, H. (1968). Le Droit à la Ville.

• Harvey, D. (2008). The Right to the City. New Left Review.

• ONU-Hábitat (2016). Nueva Agenda Urbana.

• CONEVAL (2023). Medición de la pobreza y acceso a servicios básicos en la vivienda.

• Índice de Progreso Social México (México, ¿Cómo Vamos?).

• Gobierno del Estado de Aguascalientes. Indicadores de calidad de vida.

• Secretaría de Economía. Data México: Aguascalientes.

• DOF (2018). Declaratorias y diagnósticos de desarrollo urbano y vivienda.

La arquitectura más importante no es la que se ve. Es la que se siente. El Pritzker Architecture Prize 2026 reconoce a Smiljan Radić, un arquitecto cuya obra no busca imponerse… sino dialogar. En un momento donde las ciudades compiten por altura, escala y espectacularidad, el mensaje es claro: La arquitectura no necesita gritar para ser relevante.

Construir desde lo esencial Radić ha construido una trayectoria basada en lo atípico:

• Materiales crudos

• Formas orgánicas

• Relación directa con el paisaje

• Espacios que invitan a la introspección

Su obra más conocida, el pabellón de la Serpentine Pavilion en Londres, es un claro ejemplo: una estructura ligera, casi efímera, que transforma la percepción del espacio sin imponerlo.

No toda arquitectura busca protagonismo. Algunas buscan permanencia emocional.

La escala humana como prioridad En la obra de Radić no hay exceso, hay intención. Sus proyectos no están diseñados para ser fotografiados, están diseñados para ser habitados y eso cambia todo porque en lugar de preguntarse “cómo se ve”, su arquitectura responde a “cómo se vive”.

Lo que esto significa para la ciudad

El reconocimiento a Radić marca una dirección clara: Las ciudades del futuro no se definirán por sus íconos, se definirán por su calidad de vida, Espacios más humanos, menos espectáculo, más experiencia.

En abril hablamos de vivienda, ciudad y calidad de vida, el Pritzker de este año confirma algo fundamental: La buena arquitectura no se mide en metros. Se mide en cómo mejora tu vida.

La lección para México

No se trata de replicar formas, se trata de entender prioridades, diseñar con sensibilidad, construir con intención, pensar en el usuario antes que en la imagen porque una ciudad bien diseñada no necesita explicación, se siente.

APPLEBY BLUE

arquitectura social

QUE REDEFINE LA VIVIENDA URBANA EN LONDRES

En muchas ciudades del mundo, el debate sobre vivienda, ciudad y calidad de vida se ha convertido en uno de los temas centrales del desarrollo urbano contemporáneo. En ese contexto, el proyecto Appleby Blue Almshouse, en Londres, se ha consolidado como un referente internacional de cómo la arquitectura puede responder a la necesidad de vivienda digna sin renunciar a la ca -

lidad espacial, el diseño y el sentido de comunidad.

Diseñado por el despacho Peter Barber Architects, uno de los estudios británicos más reconocidos en el ámbito de la vivienda social y comunitaria, Appleby Blue propone una reinterpretación contemporánea del modelo tradicional de almshouses —viviendas históricamente destinadas a personas

mayores con recursos limitados— adaptándolo a las necesidades urbanas del siglo XXI.

Ubicado en el distrito de Southwark, uno de los barrios con mayor densidad urbana de Londres, el proyecto se desarrolla en un terreno compacto donde la arquitectura logra transformar las limitaciones del sitio en oportunidades de diseño.

Arquitectura que construye comunidad

Appleby Blue está conformado por 57 viviendas para adultos mayores, organizadas alrededor de un sistema de patios y corredores que fomen -

tan la convivencia entre residentes. El proyecto combina viviendas tipo estudio y departamentos de una recámara, diseñados específicamente para ofrecer confort, accesibilidad y autonomía a personas mayores.

Uno de los principios centrales del diseño es la creación de un entorno comunitario seguro y activo, donde la arquitectura funcione como catalizador de interacción social. Los espacios comunes, los corredores abiertos y los patios interiores permiten que los residentes mantengan contacto visual y cercanía cotidiana, generando una sensación de comunidad poco común en desarrollos urbanos contemporáneos.

Además de las viviendas, el complejo incluye espacios comunitarios, áreas verdes y zonas de reunión, lo que fortalece la integración social y mejora la calidad de vida de los habitantes.

Un diseño contemporáneo con identidad urbana

Uno de los elementos más distintivos del proyecto es su fachada de ladrillo con celosías perforadas, una

solución arquitectónica que cumple múltiples funciones.

Desde el punto de vista estético, el edificio se integra con la tradición arquitectónica londinense, donde el ladrillo ha sido históricamente uno de los materiales predominantes. Sin embargo, el diseño introduce un lenguaje contemporáneo mediante patrones geométricos que permiten el paso de la luz y la

ARQUITECTURA

ventilación natural. Estas celosías también funcionan como filtros visuales que aportan privacidad a las viviendas sin perder la conexión con el entorno urbano.

El proyecto alcanza siete niveles de altura y se organiza en torno a patios interiores que permiten optimizar la entrada de luz natural y la ventilación cruzada, mejorando las condiciones ambientales del conjunto.

Diseño para la longevidad y el bienestar

Appleby Blue fue concebido bajo criterios de arquitectura inclusiva y diseño para el envejecimiento activo.

Todas las viviendas están diseñadas para garantizar accesibilidad universal, con circulaciones amplias, elevadores y espacios adaptables a diferentes niveles de movilidad.

El complejo también incorpora estrategias de eficiencia energética y sostenibilidad, entre ellas:

• Alto desempeño térmico en la envolvente del edificio

• Optimización de la iluminación natural

• Ventilación cruzada en las unidades habitacionales

• Uso eficiente de materiales y recursos constructivos

Estas estrategias permiten reducir el consumo energético y mejorar el confort interior de las viviendas.

Reconocimiento internacional

La calidad arquitectónica y el impacto social del proyecto han sido ampliamente reconocidos a nivel internacional.

Entre los premios más destacados que ha recibido Appleby Blue se encuentran:

• RIBA Stirling Prize 2023, el reconocimiento más importante de arquitectura en el Reino Unido.

• RIBA London Building of the Year 2023.

• Housing Design Awards 2023. Estos galardones destacan no solo la calidad del diseño, sino también la capacidad del proyecto para demostrar que la vivienda social puede alcanzar los más altos estándares arquitectónicos.

“Ubicado en el distrito de Southwark, uno de los barrios con mayor densidad urbana de Londres, el proyecto se desarrolla en un terreno compacto donde la arquitectura logra transformar las limitaciones del sitio en oportunidades de diseño.”

Una lección para las ciudades del futuro

Appleby Blue demuestra que el diseño arquitectónico puede desempeñar un papel fundamental en la construcción de ciudades más equitativas.

Al combinar densidad urbana, calidad espacial, sostenibilidad y comunidad, el proyecto ofrece una alter-

nativa inspiradora para abordar uno de los grandes retos de las ciudades contemporáneas: garantizar vivienda digna sin sacrificar calidad de vida.

En un momento en que muchas ciudades enfrentan una creciente crisis habitacional, proyectos como Appleby Blue recuerdan que la buena arquitectura no solo construye edificios: construye comunidad, bienestar y futuro urbano.

CUANDO LA ARQUITECTURA DEJA DE IMPONERSE Y EMPIEZA A CONVIVIR

Este proyecto parte de una premisa clara: habitar el entorno sin invadirlo. Inspirada en la lógica natural del manglar, la arquitectura se concibe como una extensión del paisaje, donde agua, luz y vegetación no son elementos decorativos, sino protagonistas del espacio.

El acceso se construye a partir de una transición de privacidad hacia apertura, revelando gradualmente la casa a través de patios y recorridos que acompañan la experiencia del usuario. La vivienda se despliega en distintos niveles conectados por escalinatas exteriores, generando una narrativa espacial dinámica que ofrece nuevas perspectivas en cada recorrido.

La volumetría responde a su contexto inmediato: se expande hacia la selva y se orienta hacia el mar, estableciendo un diálogo constante entre ambos horizontes. En el centro, un patio longitudinal regula el clima, protege del asoleamiento y articula las áreas sociales en torno a un vacío donde la naturaleza permanece presente.

Las recámaras, en planta alta, equilibran intimidad y amplitud al abrirse tanto a patios interiores como a vistas lejanas, mientras que la azotea se convierte en un espacio contemplativo con alberca, firepit y un domo que introduce luz natural filtrada, gene-

ARQUITECTURA

rando un juego de reflejos que transforma los interiores a lo largo del día.

La materialidad privilegia la durabilidad y el bajo mantenimiento mediante concreto tropicalizado, acero y madera local, permitiendo que el entorno natural destaque. Resalta también la escalera escultórica, que reinterpreta geometrías prehispánicas en un lenguaje contemporáneo.

En conjunto, la casa no busca dominar el sitio, sino integrarse a él, construyendo una experiencia donde la arquitectura acompaña —y no compite— con la vida natural.

Nombre del proyecto: Casa Vihara

Oficina de arquitectura: Di Frenna arquitectos

Fecha de inicio construcción: 20 de septiembre 2020

Fecha de finalización construcción: 18 de enero 2025

Superficie construida (m2): 634.00 m2

Ubicación: Tankah, Tulum, Quintana Roo

Equipo de trabajo: Matia Di Frenna Müller, Arq. Omar Anguiano de la Rosa

Fotografía: Onnis Luque

EDUARDO GÓMEZ VELASCO (Lalo

EL AUTO YA NO ES EL PROBLEMA. ES LA SOLUCIÓN. EL NUEVO BMW I3 ELÉCTRICO Y LA CIUDAD QUE VIENE

Kera)

TU CASA INTELIGENTE NO ES LUJO. ES CALIDAD DE VIDA. LA TECNOLOGÍA QUE REDEFINE CÓMO SE VIVE EL HOGAR

EL PALACIO QUE NUNCA FUE: DEL CONGRESO DE DÍAZ AL MONUMENTO A LA REVOLUCIÓN

LA CIUDAD QUE SE MUEVE, SE VIVE MEJOR

LALO KERA

la mirada que construye desde lo invisible

Hay historias que no se construyen con concreto, acero o planos. Se construyen con memoria, con sensibilidad y con una mirada capaz de detener el tiempo. La de Eduardo Gómez Velasco —mejor conocido como Lalo Kera— es una de ellas.

Nacido en 1967 en Tlatelolco, uno de los espacios más simbólicos de la historia moderna de México, su origen no es menor: es territorio de comercio ancestral, de movimiento social y de transformación. Desde ahí, su his-

toria comienza en un punto donde la identidad, la resistencia y la memoria colectiva ya estaban presentes.

A los siete años, su vida da un giro hacia Aguascalientes, una ciudad marcada también por la industria y el movimiento, particularmente por el legado ferrocarrilero. No es casualidad que su formación esté profundamente influida por esta herencia: su abuelo, maestro herrero, y su padre, trabajador del área de fundición, no solo dominaron el oficio, sino que lo

documentaron, dejando testimonio en obras como El forjador ferrocarrilero y Las horas que nunca llegan.

Ahí, entre el fuego, el metal y la disciplina del oficio, comenzó a forjarse una sensibilidad distinta: la de quien entiende que construir también es transformar materia… o significado.

Su primer contacto con el arte visual llegó a través de su hermano, artista plástico formado en Florencia. Ese encuentro fue determinante. Aunque inició estudios en Comunicación, alternando con trabajo como camarógrafo en Televisa Aguascalientes,

pronto descubrió que su lenguaje no estaba en el movimiento televisivo, sino en la pausa de la imagen fija.

La fotografía se convirtió en su territorio.

Con formación en la Universidad Autónoma de Aguascalientes y el Centro Cultural Los Arquitos, Lalo Kera comenzó a habitar espacios alternativos: desde tianguis y bares hasta foros internacionales. Su obra cruzó fronteras, llegando al Consulado de Salt Lake City y al V Coloquio Iberoamericano de Fotografía en La Habana, consolidando una trayectoria que combina lo local con lo global.

Pero más allá de los espacios, lo que distingue su trabajo es el discurso.

Ganador del PACMYC y del FECA, con seis exposiciones individuales — entre ellas Piel rebelde, cuyo texto de sala fue escrito por Carlos Fuentes—, su obra no busca solo mostrar, sino provocar. Es una fotografía que cuestiona, que incomoda y que revela lo que muchas veces preferimos no ver.

Su trayectoria también lo ha llevado por distintos frentes del sector crea -

tivo y documental: reportero gráfico en medios, colaborador de revistas especializadas en arquitectura y diseño, fotógrafo institucional, coordinador de filmaciones y promotor cultural. Cada una de estas etapas ha sumado capas a una mirada que hoy se consolida en su estudio Social ZOOm, un espacio de creación donde explora lo que él mismo denomina un “zoológico social”: una representación cruda, honesta y profundamente humana de la realidad.

En un sector como el de la construcción, donde tradicionalmente hablamos de infraestructura, desarrollo urbano y obra física, integrar el trabajo de artistas como Lalo Kera no es un gesto estético, es una decisión editorial.

Porque construir también es interpretar.

Porque las ciudades no solo se levantan, también se viven, se sienten

y se cuestionan.

Y porque detrás de cada obra —sea una carretera, un edificio o una imagen— hay una intención, una narrativa y una forma de entender el mundo.

Por eso, en esta edición de Revista Construye, su trabajo forma parte de la sección “Más allá de la construcción”, un espacio donde reconocemos que el desarrollo no solo se

mide en metros cuadrados, sino en la capacidad de generar cultura, identidad y reflexión.

En un momento donde el sector enfrenta retos cada vez más complejos —urbanos, sociales y humanos—, voces como la de Lalo Kera nos recuerdan algo fundamental:

Que toda gran construcción comienza con una mirada.

Y que hay quienes, sin levantar muros, construyen algo aún más poderoso: conciencia.

ES CALIDAD DE VIDA Tu casa inteligente no es lujo

La tecnología que redefine cómo se vive el hogar

Una casa no debería adaptarse a ti, debería anticiparse. Durante años, hablar de smart home era sinónimo de lujo: pantallas, gadgets y automatización que muchas veces rozaba lo innecesario. Hoy, esa percepción cambió. La tecnología en el hogar dejó de ser espectáculo para convertirse en una herramienta. Y en un entorno donde el tiempo y la energía son recursos limitados, eso lo transforma todo.

Vivir mejor ya no se trata únicamente de comodidad, sino de reducir fricción. Una casa inteligente no consiste en encender luces desde el celular, sino en llegar y que la iluminación ya esté ajustada, en controlar la temperatura sin desperdiciar energía, en automatizar rutinas diarias y en sentirte seguro sin tener que estar pendiente todo el tiempo. Son pequeñas decisiones que, acumuladas, terminan redefiniendo por completo tu día. Porque la calidad de vida no está en lo que tienes, sino en todo aquello en lo que ya no necesitas pensar.

El verdadero valor de una casa inteligente no es lo visible, sino lo invisible. Sistemas que operan en segundo plano —iluminación, seguridad, clima, consumo energético— sin interrumpir tu rutina. No buscan protagonismo, buscan eficiencia. Y en

ese cambio de enfoque es donde también se redefine el concepto de hogar.

Hoy, cada vez más desarrollos inmobiliarios integran iluminación inteligente, cerraduras digitales, sistemas de seguridad conectados y control centralizado desde aplicaciones. El mercado dejó de buscar únicamente ubicación o diseño; ahora busca experiencia. Ya no compras solo una casa, compras cómo se siente vivir en ella.

En abril hablamos de vivienda, ciudad y calidad de vida, pero hay algo que empieza dentro de casa: tu energía, tu descanso, tu rutina. Una casa inteligente no te hace la vida más fácil, te la hace más eficiente. Y en un mundo donde todo compite por tu atención, eso se convierte en una ventaja real. Porque al final, el verdadero lujo no es tener más, sino perder menos tiempo en lo cotidiano.

EL AUTO YA NO ES EL PROBLEMA.

ES LA SOLUCIÓN EL NUEVO BMW I3 ELÉCTRICO Y LA

CIUDAD QUE VIENE

El tráfico no va a desaparecer. Pero la forma de vivirlo sí.

Durante años, la conversación sobre movilidad urbana se centró en lo mismo: más tráfico, más estrés, más tiempo perdido. Pero hay algo que está cambiando la ecuación, el auto ya no solo se adapta a la ciudad, empieza a redefinirla, ahí entra el nuevo BMW i3. 900 kilómetros no es un número. Es libertad.

La nueva generación eléctrica de

BMW, basada en la plataforma Neue Klasse, promete autonomías cercanas a los 900 km. Eso rompe una de las principales barreras del eléctrico: la ansiedad de quedarse sin carga.

Pero más allá de la cifra, lo importante es lo que representa:

• Menos dependencia de infraestructura inmediata

• Más flexibilidad de uso urbano + carretera

• Menos interrupciones en tu rutina

La verdadera innovación no es cargar más rápido. Es detenerte menos.

El lujo de moverte mejor

Durante décadas, el lujo automotriz se definía por potencia, sonido y presencia.

Hoy, el lujo está cambiando de lenguaje:

• Silencio

• Tecnología

• Conectividad

• Eficiencia

El nuevo BMW i3 no busca impresionar en un semáforo, busca mejorar cómo vives cada trayecto y eso, en una ciudad saturada, es una ventaja competitiva.

La movilidad también es calidad de vida

Pasamos horas en el auto, pero pocas veces pensamos en lo que eso signifi-

ca: Estrés acumulado, tiempo perdido, energía drenada. Un vehículo eléctrico bien diseñado no solo te mueve, reduce fricción en tu día y cuando reduces fricción, mejoras decisiones.

La ciudad no cambia cuando hay menos tráfico. Cambia cuando se vive mejor.

La electrificación no es solo una tendencia automotriz.

Es parte de una transformación más grande:

• Ciudades más limpias

• Menos ruido

• Mejor experiencia urbana

• Nuevas dinámicas de movilidad

En abril hablamos de vivienda, ciudad y calidad de vida y la movilidad es el hilo que conecta todo. No se trata de llegar más rápido, se trata de llegar mejor.

EL PALACIO QUE NUNCA FUE

Del Congreso de Díaz al Monumento a la Revolución

Por: Dr. Ricardo Damián García Santillán

En el corazón de la Ciudad de México se levanta uno de los monumentos más imponentes del país: el Monumento a la Revolución. Millones de personas lo han visto, lo han fotografiado o han pasado frente a él sin saber que, en realidad, ese monumento no fue concebido originalmente como tal.

La enorme estructura de acero y piedra que hoy recuerda la Revolución Mexicana fue, en su origen, parte de un ambicioso proyecto del régimen de Porfirio Díaz: el Palacio Legislativo

Federal, un majestuoso edificio que pretendía convertirse en la sede del Congreso de la Unión y símbolo del poder institucional del país.

El destino, sin embargo, tenía otros planes. La revolución que terminó con el porfiriato también sepultó aquel proyecto… y convirtió sus restos en uno de los símbolos más poderosos de la historia moderna de México.

A partir de aquí, historia pura… El sueño monumental del porfiriato A inicios del siglo XX, el gobierno de

Porfirio Díaz buscaba proyectar una imagen de modernidad, estabilidad y grandeza. Con motivo del centenario de la independencia en 1910, se impulsaron múltiples obras públicas destinadas a mostrar a México como una nación moderna y progresista.

Entre ellas destacaba el proyecto del Palacio Legislativo Federal, diseñado por el arquitecto francés Émile Bénard.

La idea era construir un edificio monu-

mental que superara incluso al Palacio Nacional en escala y presencia.

El diseño contemplaba una estructura de dimensiones colosales, coronada por una gran cúpula metálica, amplias escalinatas y espacios destinados a las cámaras legislativas. El edificio se levantaría en lo que entonces era una zona periférica de la ciudad, donde hoy se encuentra la Plaza de la República.

Las obras comenzaron en 1906 y avanzaron rápidamente. Se colocaron enormes cimentaciones y se erigió una impresionante estructura de acero que prometía sostener uno de los edificios más ambiciosos del continente. Pero la historia estaba a punto de cambiar.

La Revolución detiene la obra

En noviembre de 1910 estalló la Revolución Mexicana. El régimen de Porfirio Díaz cayó pocos meses después y el país entró en un periodo de profunda inestabilidad política y militar.

Las obras del Palacio Legislativo quedaron abandonadas. La gigantesca estructura metálica permaneció durante años como un esqueleto urbano: un recordatorio silencioso del proyecto inconcluso del porfiriato.

Durante más de dos décadas, aquella mole de acero dominó el paisaje de la ciudad. Hubo propuestas para demolerla, reutilizarla o terminar el edificio original, pero ninguna prosperó.

Hasta que surgió una idea inesperada.

De ruina política a símbolo nacional

En la década de 1930, el arquitecto Carlos Obregón Santacilia propuso transformar la estructura abandona -

da en un monumento dedicado a la Revolución Mexicana.

El proyecto fue aprobado durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, quien impulsó una reinterpretación simbólica del espacio: lo que originalmente representaba el poder del régimen porfirista se convertiría ahora en un homenaje a la revolución que lo había derrocado.

La enorme cúpula metálica se aprovechó como base para el nuevo monumento. Se añadieron esculturas monumentales y se transformó el conjunto en un memorial histórico.

En 1938 se inauguró oficialmente el Monumento a la Revolución, que además funciona como mausoleo donde descansan algunos de los principales líderes revolucionarios, entre ellos Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas.

Un símbolo de las ironías de la historia

Pocas obras reflejan tan claramente las ironías de la historia mexicana. Un recordatorio de que, en nuestro país, incluso la arquitectura puede cambiar de significado cuando cambia el régimen, cuando cambia la historia.

La ciudad que se mueve, se vive mejor

TRES PARQUES

que demuestran que el espacio público también construye calidad de vida

Bishan-Ang Mo Kio Park, en Singapur

Una ciudad que no te permite moverte, te limita. Durante años, el desarrollo urbano se enfocó en construir más: más vivienda, más edificios, más infraestructura. Pero las ciudades que realmente funcionan entendieron algo distinto: no se trata solo de construir espacios, sino de activar la forma en que se viven. Y en esa lógica, el espacio público juega un papel fundamental.

Ejemplos claros existen en distintas partes del mundo. En Superkilen Park, en Copenhague, el diseño invita a correr, andar en bicicleta y apropiarse del espacio; no es un parque decorativo, es un lugar en constante movimiento. En Parc de la Villette, en París, la escala permite que deporte, cultura y vida urbana convivan de manera natural, donde el espacio público no es un complemento, sino el

Superkilen Park, en Copenhague

protagonista. Por su parte, Bishan-Ang Mo Kio Park, en Singapur, integra naturaleza y ciudad para crear un entorno donde correr, caminar o ejercitarse se vuelve parte orgánica del día. Tres contextos distintos que responden a una misma lógica: diseñar ciudades que inviten a moverse.

Porque el deporte también es infraestructura urbana. Correr en un parque no es solo ejercicio, es acceso: acceso a salud, a comunidad, a bienestar. Cuando una ciudad facilita eso, me -

jora la vida de todos. El espacio público no es un gasto, es una inversión directa en calidad de vida.

Más allá del diseño, un buen parque no se mide por su estética, sino por su uso. Por la cantidad de personas que lo recorren, por quienes se quedan, por quienes regresan. En abril hablamos de vivienda, ciudad y calidad de vida, pero ninguna vivienda funciona plenamente dentro de una ciudad que no invita a vivirla. Porque donde hay movimiento, hay vida.

Parc de la Villette, en París

Superkilen Park, en Copenhague

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