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MAYO 2026 | EDICIÓN 172
18 EN PORTADA
GALARDON ENCUENTRO
CONSTRUCTOR
Reconociendo a quienes construyen un mejor futuro para el Bajío.



6 NACIONAL 14 EVENTOS
La ingeniería que sostuvo a una ciudad. ENCUENTRO CONSTRUCTOR

26 INTERNACIONAL EL ACUEDUCTO DE QUERETARO
Innovación, networking y visión de futuro. SINGAPUR

Como convertir el agua en estratégia de estado.
58
MÁS ALLÁ DE LA CONSTRUCCIÓN HOTELES

El nuevo lujo es habitar lo que antes solo se observaba.
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6 EL ACUEDUCTO DE QUERETARO
La ingeniería que sostuvo a una ciudad.
ENTREVISTA
JUAN PABLO PÉREZ
Secretario de Obras Públicas del estado de Guanajuato.
30 LORENA LIMÓN
Presidenta de la Asociación Mexicana de Hidráulica.
EVENTOS 14 ENCUENTRO CONSTRUCTOR
Impulsa innovación, networking y visión de futuro
PREMIOS CONSTRUYE
18 PREMIOS CONSTRUYE
Distinguen a lo mejor del sector en el Bajío en Encuentro Constructor 2026
INTERNACIONAL
Como convertir el agua en estratégia de estado.
CONSTRUYENDO OPINIÓN
RAÚL MARTÍNEZ y MARIANA FAJARDO

40 ÓSCAR COELLO HUERTA
El día que el agua dejó de ser suficiente.
46 JAVIER AGUSTÍN NAVARRO
El agua, la obra más urgente de México.
ORGANISMOS
52 CONCAMIN / CONAGUA
Infraestructura hídrica: la alianza que puede cambiar el futuro del agua en México.
54 CICM
Fracturación hidráulica: clave estratégica para la soberania energética de México.
MÁS ALLÁ DE LA CONSTRUCCIÓN
58 HOTELES
Dormir bajo el agua.
60 AUTOS
El futuro del auto no eléctrico, es agua.
62 GADGETS
El gadget que tu casa necesita.
64 HISTORIA
Benito Juárez, de pastor zapoteca a arquitecto de la república.
70 TURISMO
Todos los Derechos Reservados © No. Reserva 04-2024-062712220000-203 Año 21, No. 172, mayo de 2026. Instagram: revistaconstruye
Arquitectura, estrés hídrico y la reconstrucción del ciclo vital en a Ciudad de México.
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Peña de Bernal, arquitectura natural y tradición en el corazón del Bajío.



























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El agua es el recurso que sostiene nuestras ciudades, nuestra economía y nuestro futuro. Invertir en infraestructura hídrica ya no es opcional: es una necesidad estratégica del país.

Por: MBA. Javier Agustín Navarro
En México, pocas infraestructuras son tan invisibles, y al mismo tiempo tan críticas, como la del agua. Mientras las ciudades crecen, la industria se expande y el cambio climático redefine los patrones de lluvia, el país enfrenta una paradoja estructural: cada vez se invierte más en llevar agua a las ciudades, pero no necesariamente en gestionarla de forma inteligente. La verdadera obra urgente no es únicamente traer más agua, sino rediseñar cómo la usamos, reutilizamos y monitoreamos.
Hoy, el debate hídrico en México ya no puede centrarse únicamente en presas, acueductos o nuevas fuentes de abastecimiento. Es momento de evolucionar hacia una infraestructura distribuida, eficiente y circular, donde cada gota tenga más de un uso antes de regresar al medio ambiente.
Uno de los mayores rezagos estructurales del país es la falta de separación entre redes de agua potable y agua tratada. En la mayoría de las ciudades, utilizamos agua de calidad potable, un recurso cada vez más escaso, para actividades que no lo requieren, como riego, procesos industriales o sanitarios. Esta práctica no solo es ineficiente, sino energéticamente costosa, ya que potabilizar agua implica procesos intensivos en energía. Como se ha documentado, reducir el consumo de agua también disminuye significativamente la demanda energética asociada a su tratamiento y distribución.
La solución es clara desde el punto de vista técnico, pero aún incipiente en su imple -
“Es momento de evolucionar hacia una infraestructura distribuida, eficiente y circular, donde cada gota tenga más de un uso antes de regresar al medio ambiente.”


mentación: desarrollar redes duales. Infraestructura que permita distribuir agua tratada para usos no potables representa una de las oportunidades más relevantes para México. Parques industriales, desarrollos inmobiliarios y ciudades en expansión pueden incorporar desde su diseño este tipo de

sistemas, reduciendo la presión sobre acuíferos y fuentes superficiales. No se trata de una innovación futurista, sino de una práctica estándar en países con estrés hídrico avanzado.
En paralelo, la captación de agua de lluvia debe dejar de entenderse como una solución doméstica y escalar a nivel urbano e industrial. México recibe cada año millones de metros cúbicos de agua pluvial que, en lugar de aprovecharse, se convierten en escorrentía que satura drenajes y provoca inundaciones. Experiencias en el país han demostrado que los sistemas de captación pueden aportar hasta decenas de miles de litros anuales por instalación, reduciendo tanto la demanda de agua potable como los riesgos asociados a eventos extremos.
Sin embargo, el verdadero cambio estructural no vendrá solo de captar o reutilizar agua, sino de entenderla en tiempo real. Aquí es donde el monitoreo juega un papel transformador. La digitalización de la infraestructura hídrica, a través de sensores, telemetría e in-

teligencia artificial, permite identificar fugas, optimizar presiones, anticipar fallas y tomar decisiones basadas en datos. En un país donde se estima que una parte significativa del agua se pierde en fugas, el monitoreo no es una mejora operativa, es una necesidad estratégica.
La integración de estas tres capas, reutilización, captación y monitoreo, redefine el concepto mismo de infraestructura hídrica. Ya no se trata únicamente de obras físicas, sino de sistemas inteligentes que conectan tecnología, ingeniería y sostenibilidad. Este enfoque también abre la puerta a modelos descentralizados, donde edificios, industrias y comunidades participan activamente en la gestión del agua, reduciendo la dependencia de sistemas centralizados que, en muchos casos, ya están rebasados.
México ha demostrado capacidad para ejecutar grandes proyectos hidráulicos, como lo evidencian las inversiones recientes en acueductos y presas. Sin embargo, el reto actual es distinto: no es solo construir
En
un país donde se estima que una parte significativa del agua se pierde en fugas, el monitoreo no es una mejora operativa, es una necesidad
estratégica.
más, sino construir mejor. La magnitud de la inversión necesaria para garantizar la seguridad hídrica del país es enorme, pero su impacto dependerá de hacia dónde se dirija.
La infraestructura del agua del siglo XXI no puede seguir basada en un modelo lineal de extracción, uso y descarga. Debe evolucionar hacia un sistema circular, resiliente y tecnológicamente integrado. Esto implica repensar normas, incentivar la inversión privada, integrar soluciones desde el diseño y, sobre todo, cambiar la forma en la que concebimos el valor del agua.
Porque al final, la obra más urgente de México no es la que se ve, sino la que garantiza que el país pueda seguir funcionando. Y esa obra, inevitablemente, pasa por transformar la manera en que gestionamos el agua.
Experiencias en el país han demostrado que los sistemas de captación pueden aportar hasta decenas de miles de litros anuales por instalación, reduciendo tanto la demanda de agua potable como los riesgos asociados a eventos extremos.









El nuevo lujo es habitar lo que antes solo se observaba
EL GADGET QUE TU CASA NECESITA
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Por: Dr. Ricardo Damián García Santillán







