Marzo es, para Revista Construye, más que una edición conmemorativa: es una declaración editorial. Bajo nuestro concepto de que construir es decidir, este número confirma que las decisiones estratégicas del sector hoy se toman desde múltiples trincheras y con voces diversas. Mujeres líderes gremiales, funcionarias públicas, empresarias, académicas y especialistas técnicas están dirigiendo vivienda, infraestructura, territorio y conocimiento en todo el país.
Desde quienes encabezan colegios y cámaras hasta quienes asumen responsabilidades en dependencias, desarrolladoras y universidades, todas comparten un rasgo esencial: liderazgo con propósito y la capacidad de impactar el desarrollo económico y social de nuestras comunidades. A cada una, nuestro reconocimiento por ocupar estos espacios con preparación, carácter y visión.
Esta edición también amplía la conversación en Más Allá de la Construcción, con contenidos que abordan historias, libros, innovación, deporte y estilo de vida desde una mirada femenina que inspira. Porque el liderazgo no solo se ejerce en la obra o en la oficina; también se construye desde la cultura, la disciplina y la congruencia. Hoy celebramos a quienes están transformando el presente del sector y, con cada decisión, están diseñando el futuro.
Gela Morales Directora
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OPINIÓN MTRO. ÓSCAR COELLO Liderazgo femenino en Construcción.
Presidenta
Delegada
Presidenta del Colegio de Arquitectos de Guanajuato.
Presidenta de AMIVTAC en Guanajuato.
Empresaria de la Construcción..
Directora
Liderazgo femenino que redefine la arquitectura
Arquitectura, ciudad y responsabilidad social
Ingeniería con responsabilidad histórica
ORGANISMOS
42 51 REUNIÓN NACIONAL FEMCIC
Ingeniería que decide el rumbo del país.
CONSTRUYENDO OPINIÓN
82 LIDERAZGO FEMENINO EN CONSTRUCCIÓN
Del discurso al desempeño.
86 MUJERES EN EL ESPACIO PÚBLICO
Hacia ciudades más seguras, inclusivas y equitativas.
90 LIDERAR DESDE LA ESTRUCTURA
Infraestructura para la resiliencia.
MÁS ALLÁ DE LA CONSTRUCCIÓN
96 GADGETS: OURA RING GEN 4.
98 AUTOS: VOLVO EX90 Y ESCALADE IQ.
100 DEPORTES: DEPORTE FEMENINO.
102 HISTORIA: CARMEN SERDÁN.
104 LIFESTYLE: RELOJES
106 LIBROS: VAYAMOS ADELANTE.
DONDE ELLAS DECIDEN
la ciudad avanza
La construcción ya no se explica sin la presencia femenina. No es una tendencia ni una cuota simbólica: es una transformación estructural. Hoy, en los colegios de profesionistas, en las cámaras empresariales, en las dependencias públicas, en las desarrolladoras, en la academia y en la obra misma, las mujeres están ocupando espacios estratégicos desde donde se planea, se dirige y se ejecuta el desarrollo del país.
Bajo el concepto editorial de Revista Construye, entendemos que construir es asumir responsabilidad. Y en ese ejercicio de responsabilidad, cada vez más mujeres están tomando decisiones que impactan vivienda, infraestructura, territorio, movilidad y ciudad. Su liderazgo no solo se mide en cargos, sino en resultados: proyectos que avanzan, equipos que se consolidan, procesos que se profesionalizan y comunidades que se transforman.
El camino no ha estado exento de retos. Persisten brechas en representación técnica, desafíos en conciliación laboral y estereotipos que todavía cuestionan su autoridad en espacios históricamente masculinizados. Sin embargo, la realidad muestra un crecimiento sostenido de profesionistas en ingeniería civil, arquitectura, urbanismo y especialidades técnicas. Las nuevas generaciones llegan con preparación sólida, visión global y una convicción clara: el sector necesita talento diverso para responder a la complejidad del presente.
Esta edición especial no busca narrar excepciones, sino evidenciar una evolución. Las entrevistas que encontrarás a continuación son historias de carácter, visión y congruencia; trayectorias que demuestran que el liderazgo en la construcción también tiene voz femenina. Te invitamos a leerlas con mirada estratégica, a reconocer su impacto y a entender que cuando las mujeres ocupan espacios de decisión, no solo se construyen obras: se construyen futuros más sólidos, más inclusivos y más sostenibles.
Construir ciudad es decidir con visión
Samantha Smith: la arquitecta que convirtió la toma de decisiones en un acto de diseño público
En Revista Construye entendemos que dirigir una ciudad no es solo administrar recursos: es diseñar futuro. Implica tomar decisiones que ordenan el territorio, impactan la vida cotidiana y definen el rumbo de las siguientes generaciones. Por eso, cuando hablamos de mujeres que deciden y transforman ciudad, el nombre de Samantha Smith surge con naturalidad.
Arquitecta de formación, alcaldesa por convicción y líder por preparación, Samantha ha comprendido que gobernar exige algo más que voluntad política: requiere método, visión y la capacidad de sostener decisiones complejas en el tiempo. Su liderazgo se construye desde una mirada integral que combina técnica, sensibilidad social y un profundo conocimiento del territorio.
Conversar con ella en el Palacio Municipal de Guanajuato va más allá de un encuentro institucional. Es una reflexión sobre cómo la arquitectura, la planeación urbana y la vocación de servicio pueden confluir en una mis-
ma trayectoria. Para Samantha, gobernar es un acto de diseño público: diseñar confianza, diseñar rumbo y diseñar ciudad.
Liderar desde el interior para impactar el exterior
Antes de hablar del cargo, Samantha habla de la persona. Reconoce que, en los momentos de mayor presión, su principal sostén es su familia, pero también una fortaleza interna trabajada con disciplina: introspección, coherencia y equilibrio entre lo que piensa, dice y hace. Desde ese punto de partida toma decisiones.
“Cuando estás bien por dentro, puedes estar bien por fuera e impactar a los demás”, comparte con claridad.
Esa convicción personal se refleja en una forma de ejercer el poder público que prioriza la responsabilidad, la congruencia y el equilibrio emocional como herramientas de gobierno. Para ella, no existe liderazgo sólido sin un trabajo previo de construcción interior.
“Es una reflexión sobre cómo la arquitectura, la planeación urbana y la vocación de servicio pueden confluir en una misma trayectoria. Para Samantha, gobernar es un acto de diseño público: diseñar confianza, diseñar rumbo y diseñar ciudad.”
La mirada de arquitecta que nunca se apaga
Aunque hoy encabeza uno de los municipios con mayor complejidad histórica y urbana del país, Samantha no ha dejado de pensar como arquitecta. Cada solicitud ciudadana, cada proyecto y cada conflicto se analizan desde la planeación, la visión estratégica y la ejecución responsable.
“La política es un complemento de la formación”, afirma. Su paso por la arquitectura le permite imaginar la ciudad que Guanajuato puede y debe ser, gestionar con método y ejecutar con sentido. Gobernar, desde su óptica, no es improvisar: es proyectar a corto, mediano y largo plazo.
Reconoce también que los errores han sido maestros decisivos en su trayectoria. Una derrota política cercana le enseñó resiliencia, humildad y, sobre todo, a soltar el control. “Como arquitecta quieres que todo sea perfecto, estructurado. Aprendí a aceptar que no siempre el resultado es el esperado, pero sí una oportunidad para reinventarte”. Esa capacidad de aprender
del desacierto se ha convertido en una de sus mayores fortalezas como líder pública.
Decidir cuando no todos están de acuerdo
Gobernar implica escuchar voces diversas, muchas veces opuestas. Samantha asume esa complejidad con claridad: escuchar no significa renunciar a decidir. Su método se apoya en datos, análisis técnico y una visión clara del objetivo, sin perder de vista el impacto que cada decisión tiene en la calidad de vida de las y los guanajuatenses.
“No podemos caerle bien a todos, pero sí debemos actuar con responsabilidad”, sostiene. Para ella, la crítica también es una fuente de aprendizaje, siempre que se integre con criterio y sin perder el rumbo.
Guanajuato Capital exige una sensibilidad especial. Su valor histórico y cultural obliga a gobernar con respeto al patrimonio, pero sin inmovilismo. Samantha lo tiene claro: preservar no significa detener el tiempo. Su visión
“Guanajuato Capital exige una sensibilidad especial. Su valor histórico y cultural obliga a gobernar con respeto al patrimonio, pero sin inmovilismo.”
apuesta por un equilibrio entre la protección del legado cultural y la apertura a proyectos que impulsen el desarrollo turístico, económico y social. En el centro de cada decisión coloca a las personas: familias, jóvenes y futuras generaciones. Gobernar, afirma, es anticiparse a las nuevas realidades sin traicionar la identidad de la ciudad.
Ser mujer, decidir y abrir camino Samantha no se imaginó de niña ocupando un cargo público. Su vocación nació de una profunda sensibilidad social frente a la desigualdad. Hoy, como mujer, madre y alcaldesa, asume con responsabilidad el papel de referente para otras mujeres.
Defiende un liderazgo distinto: uno que escucha, concilia y decide con firmeza, sin imponer. Invita a niñas y jóvenes a confiar en su voz interior, a romper moldes y a no permitir que nadie limite sus aspiraciones por razón de género.
“La política es servir”, afirma. Y servir, en su caso, es poner preparación, experiencia y convicción al servicio de una ciudad que ama.
Su historia confirma que construir ciudad no es solo ejecutar obra pública. Es decidir con visión, sostener esas decisiones y entender que el liderazgo, cuando se ejerce con preparación, también transforma territorio.
Infraestructura: donde comienza el progreso
Irma Leticia González Sánchez y el liderazgo que reordena el territorio desde Guanajuato
Hablar hoy de infraestructura en Guanajuato es hablar de decisiones. Decisiones que impactan la conectividad, el desarrollo regional y la vida cotidiana de miles de personas. Al frente de ese reto se encuentra Irma Leticia González Sánchez, delegada de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) en el estado, una mujer cuya trayectoria se ha construido desde la gestión pública, el conocimiento del territorio y una convicción clara: dirigir infraestructura también es dirigir futuro.
Su llegada a una posición de alta responsabilidad federal no es un hecho aislado, sino el resultado de un camino sostenido de preparación, experiencia y trabajo territorial. Para González Sánchez, el liderazgo no es una condición excepcional, sino un proceso que se construye todos los días con decisiones firmes y resultados visibles. “No se trata solo de estar al frente, sino de dirigir con propósito”, afirma.
Abrir brecha sin perder el rumbo
A lo largo de su trayectoria, Irma Leti-
cia ha tenido que abrir camino en espacios históricamente ocupados por hombres. Sin embargo, su narrativa no se centra en el logro individual, sino en el impacto colectivo. Cada paso, explica, representa la posibilidad de ampliar oportunidades para otras mujeres y de modificar reglas que durante décadas parecían inamovibles.
Los obstáculos han sido constantes: resistencia al cambio, prejuicios y la idea de que la presencia femenina “desplaza” espacios. Su respuesta ha sido coherente y sostenida: preparación, orden, visión y resultados. “El liderazgo puede tener una base innata, pero si no se acompaña de formación y conocimiento, no se sostiene”, subraya. En ese equilibrio entre carácter y preparación ha encontrado la solidez para avanzar.
Infraestructura con sensibilidad social
Asumir la Delegación SICT implicó también enfrentar prejuicios técnicos. Ser la primera mujer al frente del organismo generó sorpresa en equipos acostumbrados a perfiles tradicional-
“El liderazgo puede tener una base innata, pero si no se acompaña de formación y conocimiento, no se sostiene”
mente ingenieriles. Para González Sánchez, esa visión es limitada. La infraestructura no es solo concreto, acero o trazo técnico; es también tejido social, impacto comunitario y visión integral del territorio.
Desde el inicio de su gestión, su mensaje ha sido claro: el servicio público no se reduce a procedimientos administrativos. Implica comprender el contexto social, escuchar a las comunidades y complementar la técnica con sensibilidad. “Trabajamos para la sociedad; la infraestructura debe responder a esa lógica”, sostiene. Su liderazgo apuesta por un balance real entre eficiencia técnica y responsabilidad social.
Decidir, asumir y sostener
No todas las decisiones son cómodas. Uno de los mayores retos, reconoce, ha sido asumir plenamente el encargo y todo lo que conlleva: aceptar que una decisión de ese tamaño transforma la vida personal y profesional. Aprender lo técnico, integrar equipos, gestionar intereses y, al mismo tiempo, aportar una mirada distinta.
Su fortaleza está en la gestión y en el trabajo territorial. Haber sido síndica, haber presidido espacios legislativos y mantener contacto directo con los municipios le ha permitido conocer las necesidades reales del estado. No dirige desde el escritorio; dirige desde
el territorio. Su primera acción como delegada fue reunir a presidentes municipales, establecer canales directos y construir coordinación para mejorar entornos locales.
Liderar con cercanía y consenso
Para González Sánchez, el liderazgo efectivo en infraestructura exige algo más que capacidad técnica: requiere diálogo, cercanía y construcción de consensos. La comunicación permanente con municipios y gobiernos estatales ha sido clave para avanzar en proyectos y tomar decisiones informadas.
Ese estilo de liderazgo, basado en el conocimiento del territorio y en la gestión cercana, le permite priorizar obras con impacto real y avanzar en una agenda que responda a las necesidades de Guanajuato. No se trata solo de ejecutar proyectos, sino de hacerlo con sentido, responsabilidad y visión de largo plazo.
Una visión que se formó desde la infancia
Irma Leticia no imaginó de niña que estaría al frente de una dependencia federal. Sin embargo, desde temprana edad supo que el liderazgo sería parte de su vida. La influencia de su madre, el ejemplo de tomar decisiones sin miedo a la presión y la capacidad de enfrentar tanto lo favorable
como lo complejo forjaron su carácter.
Hoy, al mirar atrás, su mensaje es claro: seguir avanzando sin ponerse límites. Prepararse, disfrutar el camino y entender que todo es posible cuando se trabaja con convicción. Esa misma visión es la que proyecta hacia el futuro: aprovechar cada oportunidad, decidir con responsabilidad y hacer bien las cosas.
Infraestructura como compromiso con la ciudadanía
En los próximos años, su labor estará alineada con los grandes proyectos de
infraestructura impulsados a nivel nacional. Más allá de nombres o magnitudes, su objetivo es concreto: entregar resultados a la ciudadanía y contribuir a mejorar el entorno de Guanajuato.
Su mensaje final para las mujeres que desean incursionar en este sector es directo y contundente: no tener miedo, atreverse y avanzar con preparación. En un ámbito que aún enfrenta retos de inclusión, su liderazgo confirma que dirigir infraestructura no solo es construir obra pública, sino decidir transformar realidades.
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Dirigir un gremio es decidir futuro
Ana Preciado y el liderazgo que reordena la arquitectura desde Guanajuato
Hablar hoy de arquitectura en Guanajuato es hablar de decisiones. Decisiones que inciden directamente en la calidad del ejercicio profesional, en la confianza de la sociedad y en la forma en que el gremio se proyecta hacia el futuro. Al frente de ese desafío se encuentra Ana Preciado, presidenta del Colegio de Arquitectos del Estado de Guanajuato, una arquitecta que entendió que dirigir un colegio no es administrar inercias, sino asumir la responsabilidad de reordenar una profesión.
Su llegada a la presidencia no responde a una coyuntura, sino a un proceso sostenido de trabajo gremial. La presidencia del colegio municipal de Silao marcó un primer punto de inflexión. A partir de ahí, vinieron las comisiones estatales, la secretaría, la vicepresidencia y, finalmente, la conducción del colegio estatal. Ese recorrido le permitió conocer la institución desde dentro y, sobre todo, definir un rumbo claro. Para Ana, liderar implica saber de dónde vienes para poder decidir, con responsabilidad, hacia dónde vas.
Desde el inicio de su gestión, tuvo una convicción firme: la arquitectura debía fortalecerse desde la certificación profesional. Una decisión compleja, resistida y, al mismo tiempo, impostergable. Para ella, certificar nunca fue un mecanismo de exclusión, sino una herramienta para dar certeza al ciudadano y elevar el estándar del ejercicio profesional. Saber lo que haces y por qué lo haces se convirtió en el eje de una gestión que apostó por procesos claros, reglas firmes y evaluación objetiva.
Dirigiendose hacia la certificación
Impulsar la certificación implicó casi tres años de trabajo continuo y más de 900 horas dedicadas a reformar estatutos, actualizar reglamentos y diseñar reglas de operación. El resultado marcó un precedente a nivel nacional: la primera certificación con idoneidad avalada por la Secretaría de Educación Pública, impulsada desde un colegio de arquitectos. Una decisión que redefinió la relación del gremio consigo mismo y con las instituciones, y que colocó a Guanajuato como referencia en profesionalización.
“Primera certificación con idoneidad avalada por la SEP impulsada desde un colegio de arquitectos”
El camino no estuvo exento de obstáculos. Hubo resistencia interna, temor a la tecnología y miedo a la evaluación. La respuesta fue clara y estratégica: el colegio no evaluaría directamente; una universidad externa garantizaría imparcialidad, transparencia y rigor académico. Más que un reto técnico, fue un cambio cultural. Asumir la evaluación significó aceptar que la profesión exige actualización permanente y una responsabilidad social clara.
Paralelo a su labor institucional, Ana nunca se alejó del ejercicio profesional ni de la formación de nuevas generaciones. Desde su despacho mantiene un compromiso constante con estudiantes de distintas universidades, a quienes integra cada año, beca y acompaña en su desarrollo.
No solo les enseña a proyectar, sino a emprender, a entender cómo se construye una empresa y cómo se asume la profesión con criterio, ética y visión de largo plazo. Para ella, compartir conocimiento no es un gesto adicional: es parte esencial del liderazgo.
Marcando liderazgo
Ser la primera mujer electa al frente del colegio estatal fue otro punto de quiebre. Sin discursos de confrontación, su liderazgo se consolidó desde el trabajo, la preparación y los resultados. Formó un equipo plural, con mujeres y hombres en igualdad de condiciones, bajo una premisa clara: la capacidad y el conocimiento no tienen género. No se trata de cuotas, sino de trayectorias sólidas y decisiones bien sustentadas.
“Al frente de ese desafío se encuentra Ana Preciado, presidenta del Colegio de Arquitectos del Estado de Guanajuato, una arquitecta que entendió que dirigir un colegio no es administrar inercias, sino asumir la responsabilidad de reordenar una profesión.”
La certificación abrió también una reflexión profunda sobre la formación académica. Al revisar cerca de 40 currículas universitarias en el estado, el colegio detectó brechas significativas entre la enseñanza y la práctica profesional: materiales obsoletos, escasa actualización tecnológica y una débil incorporación de temas como la sustentabilidad y el reúso del agua. Para Ana, certificar no solo eleva al arquitecto en ejercicio; también obliga a replantear cómo se están formando los arquitectos del futuro.
Hoy, con una primera generación de 64 arquitectos certificados, el impacto comienza a reflejarse en la obra pública. La certificación se convierte en un requisito para participar en proyectos gubernamentales, elevando el estándar profesional y fortale -
ciendo la confianza institucional. Ana no se aleja del colegio: durante los próximos cuatro años continuará al frente del proceso de certificación, mientras sigue ejerciendo desde su estudio.
Su gestión deja una lección clara: la arquitectura no solo se construye en planos y edificaciones. También se edifica desde las decisiones que ordenan, elevan y transforman al gremio. Desde Guanajuato, Ana Preciado demuestra que dirigir un colegio de arquitectos es, en esencia, decidir futuro.
“Ana no se aleja del colegio: durante los próximos cuatro años continuará al frente del proceso de certificación.”
Dalia Mendoza Puga
Hablar con Dalia Mendoza Puga, presidenta de AMIVTAC Guanajuato, es escuchar a una mujer que ha aprendido a tomar decisiones complejas sin perder el equilibrio entre lo personal, lo profesional y lo gremial. Contadora pública de formación, su historia en el sector de las vías terrestres no estaba escrita desde la infancia; se construyó a partir de retos asumidos con valentía y de una convicción profunda: crecer implica incomodidad.
Decidir crecer… aunque duela
En lo personal, una de sus decisiones más difíciles fue reorganizar su dinámica familiar para continuar su desarrollo profesional. “No dejas de ser mamá ni profesionista”, reconoce. El reto fue aprender a equilibrar ambos mundos sin renunciar a ninguno.
Cuidé y eduqué a mis hijas con los valores y principios elementales para que ellas pudieran incursionar en su formación universitaria de forma independiente, mientras yo hacía lo propio en el campo laboral. Siempre hemos sido muy unidas, pero el simple hecho de ocupar mi mente en los proyectos profesionales me causó preocupación y angustia, porque yo ya no pude estar disponible de tiempo completo. Sin embargo, hemos superado esa etapa y ahora somos colaboradoras en la misma empresa, lugar donde tenemos la
oportunidad de desarrollarnos profesionalmente y nos damos nuestro tiempo para convivir como familia.
Esa experiencia fortaleció su visión de liderazgo: avanzar requiere organización, confianza y una red de apoyo sólida. El crecimiento profesional no es individual; se construye en equipo.
En lo profesional, el desafío fue aún mayor. Ingresar al ámbito de la ingeniería civil sin ser ingeniera implicó demostrar capacidad desde cero. “No es tan fácil entrar a este ramo y que confíen en ti”, comparte. La respuesta fue clara: estudiar más, prepararse más, involucrarse más.
Leer, capacitarse, comprender procesos técnicos y rodearse de expertos convirtió una aparente desventaja en una fortaleza estratégica. Su liderazgo se forjó desde la disciplina intelectual y la humildad de aprender continuamente.
Cuando la naturaleza redefine la estrategia
Uno de los episodios que marcó su trayectoria fue un contrato de conservación plurianual en Michoacán para intervenir 600 kilómetros carreteros. Un tramo afectado por una falla geológica representó el mayor reto técnico.
Tras estudios especializados con geólogos y geofísicos, entendieron que no todo puede corregirse. La solución no fue imponer, sino adaptar. Mitigar riesgos, convivir con el fenómeno natural y diseñar una respuesta realista.
La lección fue contundente: nadie lo sabe todo. El liderazgo no es imponer soluciones imposibles, sino escuchar, analizar y decidir con base en evidencia.
Desde entonces, el trabajo en equipo y la apertura a nuevas tecnologías se volvieron prácticas permanentes dentro de su empresa y en su gestión gremial.
Planeación: el hábito que sostiene la obra
En un sector donde la presión es constante, Dalia sostiene que la planeación físico-financiera es el corazón de cualquier proyecto exitoso. Programar recursos humanos, materiales y tiempos no es un trámite administrativo: es una herramienta estratégica.
También reconoce que no todo sale como se planea. Sin embargo, incluso los desvíos son información valiosa. Para ella, el error no es fracaso; es aprendizaje.
Esta filosofía se ha traducido en una gestión ordenada, medible y con resultados visibles en AMIVTAC Guanajuato.
Liderar más allá de la empresa
Su liderazgo trascendió lo empresarial cuando comprendió que su capacidad de convicción podía abrir puertas institucionales. Tocó puertas, explicó proyectos con claridad y logró posicionar a su organización mediante alianzas estratégicas.
Durante su gestión ha consolidado convenios con el Colegio de Ingenieros Civiles del Estado, con la Secretaría de Obras Públicas y con distintos organismos técnicos. Ha impulsado foros de capacitación, desayunos especializados y una fuerte vinculación con capítulos estudiantiles.
Hoy, Guanajuato es considerada una de las delegaciones mejor posicionadas a nivel nacional dentro de AMIVTAC. Su segundo periodo al frente no es continuidad automática; es continuidad respaldada por resultados.
Ser mujer en un sector técnico
Dalia reconoce que el camino no ha sido sencillo. Aunque las oportunidades han crecido, la representación femenina en ingeniería civil sigue siendo reducida. En generaciones de 50 o 60 estudiantes, apenas 6 o 10 son mujeres.
La exigencia, afirma, suele ser mayor. Pero también existen aliados. Para ella, el avance hacia la equidad no es confrontación; es preparación.
“Entre más fortalecidas estemos en educación, más puertas se abrirán”. La especialización y la actualización constante son, desde su perspectiva, las verdaderas herramientas de empoderamiento.
Infraestructura: decisión estratégica para Guanajuato
Desde su visión técnica y gremial, el futuro del estado depende de mantener y fortalecer los planes carreteros. Guanajuato es nodo logístico nacional; por su territorio atraviesan corredores estratégicos como las carreteras federales 45 y 57, ejes fundamentales para la movilidad económica.
Su postura es firme: el gobierno no puede hacerlo solo. La colaboración público-privada es indispensable para mantener competitividad y garantizar infraestructura de calidad.
Para Dalia, las vías terrestres no son solo pavimento; son economía, movilidad y desarrollo regional.
Una narrativa distinta de liderazgo
Cuando era niña soñaba con profesiones vinculadas al ámbito humano. La ingeniería no estaba en su radar. Fue la invitación de su hermano a integrarse al negocio familiar lo que detonó un nuevo camino.
Hoy, mirando hacia atrás, su mensaje es claro:
“La única limitante es la mente”. Dalia Mendoza Puga no solo dirige una delegación; construye una narrativa distinta sobre el liderazgo en infraestructura. Una que demuestra que el carácter, la planeación y la convicción pueden abrir camino incluso en terrenos que parecían ajenos.
Y como ella misma lo reconoce con serenidad y determinación: todavía falta por crecer.
La voluntad también levanta proyectos
Ana Isabel Anda Torres: liderazgo que se forma desde la preparación y se sostiene con convicción
Contadora Pública de formación y líder por trayectoria, Ana Isabel Anda Torres ha construido su camino profesional desde uno de los sectores más exigentes y estratégicos para el desarrollo del país: la construcción. Desde León, Guanajuato, su experiencia como proveedora de servicios especializados le ha permitido enfrentar retos técnicos, empresariales y gremiales que han fortalecido su capacidad de decisión y la han consolidado como una figura de referencia dentro del sector.
Hablar con Ana Isabel es encontrarse con una mujer que ha aprendido a tomar decisiones en escenarios complejos y a sostenerlas con trabajo, preparación y convicción. Su historia no se explica desde la casualidad, sino desde una combinación clara de valores familiares, disciplina profesional y una vocación genuina por aportar al crecimiento de las empresas constructoras desde una trinchera clave: la administración.
Desde muy joven, Ana entendió que el trabajo y el estudio debían caminar juntos. Proveniente de una familia trabajadora y profundamente unida, encontró en el ejemplo de sus abuelos y padres la base ética que guiaría su vida profesional. Su primer mentor, un ingeniero en minas, fue determinante para acercarla al sector de la construc-
ción y mostrarle que detrás de cada obra existe una estructura administrativa que define su viabilidad. Aunque muchos le han dicho que “debió ser arquitecta”, ella eligió la contaduría y decidió poner su conocimiento al servicio de quienes diseñan y construyen.
Su especialización en temas como el IMSS dentro de la empresa constructora, así como su participación activa en colegios de ingenieros, arquitectos y en la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, no solo ampliaron su red profesional, sino que la posicionaron como una aliada estratégica para empresas de todo el país. Hoy administra obras a nivel nacional y acompaña a distintas generaciones de empresarios, desde el abuelo hasta el nieto, construyendo relaciones de largo plazo basadas en confianza y resultados.
El camino, sin embargo, no ha estado exento de retos. Ana reconoce que durante muchos años enfrentó un entorno marcado por el machismo, donde la preferencia profesional se inclinaba hacia los hombres, incluso cuando la preparación era equivalente. Su respuesta nunca fue la confrontación, sino el trabajo constante, la actualización permanente y la capacidad de demostrar, con resultados, que el conocimiento bien aplicado abre puertas. Para ella, la preparación
no es opcional: es la base que sostiene cualquier liderazgo.
La actualización constante ha sido una de sus decisiones más estratégicas. Talleres, cursos, normativas y cambios regulatorios forman parte de su día a día. Ana entiende que la construcción es un sector vivo, en constante transformación, donde quien no se actualiza queda fuera. Esa disciplina le ha permitido no solo mantenerse vigente, sino convertirse en formadora, impartiendo talleres y conferencias en universidades y organismos gremiales, especialmente para jóvenes arquitectos e ingenieros que inician su camino profesional.
Uno de los momentos más determinantes de su vida llegó cuando, en plena estabilidad profesional y familiar, recibió un diagnóstico de cáncer. Lejos de paralizarse, tomó una decisión que definiría todo el proceso: seguir adelante. No desde la negación, sino desde la actitud. “¿Qué sigue?”, fue la pregunta que marcó ese periodo. Nunca dejó de trabajar, apoyada por sus hijos, su equipo y clientes que se mantuvieron firmes. Para ella, el trabajo se convirtió en una fuente de fortaleza y propósito.
Durante su tratamiento, Ana transformó la adversidad en una oportunidad de servicio. Se convirtió en bene -
factora de niñas y niños con cáncer, apoyando a familias que atravesaban situaciones límite. Esa experiencia reforzó su convicción de que ayudar a otros también es una forma de reconstruirse. Hoy, como sobreviviente, su compromiso social forma parte de su identidad profesional y personal.
Esa capacidad de reconstrucción también se refleja en su espíritu emprendedor. Actualmente lidera tres empresas: un despacho especializado en seguridad social dentro de la empresa constructora, una compañía enfocada en cancelería, aluminio, vidrio y acero, y un proyecto profundamente personal: El Alma del Colibrí, una tienda de artesanía mexicana que simboliza resiliencia, fe y transformación.
Ana se define como una mujer reconstruida. Y no es una metáfora menor. Así como una obra requiere estructura, planeación y materiales sólidos, ella ha aprendido a edificar su vida con decisiones conscientes, dejando atrás lo nocivo y enfocándose en proyectos con sentido.
Para quienes no son arquitectos ni ingenieros, pero se desarrollan dentro del sector de la construcción, su mensaje es claro: la administración es un pilar que no puede ignorarse. Conocer obligaciones, riesgos y responsabilidades es tan importante como
saber construir. Por eso insiste en que los jóvenes se acerquen a colegios, cámaras y talleres, donde pueden adquirir herramientas que la universidad muchas veces no proporciona.
Hoy, Ana Isabel Anda Torres es referente para muchas mujeres que buscan abrirse camino en un sector históricamente dominado por hombres. Su consejo es directo: prepararse, apoyarse entre mujeres, dar oportu-
nidades a las nuevas generaciones y no ponerse límites. El liderazgo, afirma, no se impone; se construye con trabajo, empatía y decisiones firmes.
Su historia confirma que en la construcción no solo se levantan edificios. También se edifican trayectorias, empresas y vidas. Y que decidir, incluso en los momentos más difíciles, también es una forma de construir futuro.
“Liderar desde la decisión, incluso en los momentos más complejos”
Cuando la calidad no se ve, pero sostiene todo
Liderar estándares es liderar confianza
En la construcción, la calidad de la misma debe asegurar la salvaguarda de las personas a través de la seguridad estructural y constructiva, en ese terreno técnico, la Arq. Evangelina Hirata, ha construido su liderazgo.
Como Directora General del Organismo Nacional de Normalización y Certificación de la Construcción y Edificación (ONNCCE), su responsabilidad no es diseñar edificios, sino algo igual de trascendente: definir y fortalecer los estándares que rigen la calidad de materiales, procesos, servicios y sistemas constructivos en México.
Entender las normas y estándares para transformar la industria
Bajo el marco de la Ley de Infraestructura de la Calidad, el organismo debe transitar del desarrollo de las antes normas mexicanas a estándares, con los procedimientos que define dicha Ley. Este cambio es trascendente con el fin de homologar el lenguaje y definiciones en la normalización y estandarización.
Evangelina explica con claridad que las todavía denominadas normas mexicanas (NMX), que en el futuro se denominarán estándares, nacen de las necesidades de la industria de la construcción, donde el Organismo analizan sus solicitudes para poder inscribir los temas autorizados para su desarrollo.
La Ley establece los procedimientos para el desarrollo de normas y estándares, siendo importante que éstas se llevan a cabo a través de grupos de trabajo en donde deben participar las diferentes representaciones de expertos, es decir, productores, consumidores, desarrolladores, laboratorios, academia, entre otros. Entre mayor sea la representatividad tendrá mayor legitimidad inhibiendo el favoritismo hacia una empresa específica. Aunque los estándares en principio son voluntarios, en la práctica funcionan como referencia técnica mínima. Y cuando están citadas en reglamentos o disposiciones oficiales, su cumplimiento se vuelve obligatorio. En un entorno donde participan empresas nacionales e internacionales, la certificación no es un lujo: es garantía de cumplimiento, trazabilidad y confianza.
Decidir con responsabilidad… sin esperar la perfección
En un sector que evoluciona con rapidez —innovación tecnológica, sostenibilidad, inteligencia artificial, nuevos materiales—, dirigir un organismo implica tomar decisiones con información suficiente, pero sin paralizarse.
“Si espero la perfección, cuando termine de entenderlo, ya será demasiado tarde”, pasó de moda”, comparte. El reto está en construir atajos responsables: responder a la demanda del mercado, adaptarse a las innovacio -
nes —como ocurrió con los primeros sistemas de techos verdes— y generar criterios técnicos que, eventualmente, puedan convertirse en normas de alcance nacional.
Otro eje importante es el capital humano, es decir, formar especialistas en evaluación de la conformidad exige capacitación constante. La competencia técnica no se improvisa, y retener talento en un organismo donde gran parte del trabajo normativo es voluntario es, en sí mismo, un desafío de liderazgo.
Certificación: de requisito a estrategia
Uno de los grandes objetivos de su gestión ha sido cambiar la narrativa. Que la certificación no se perciba como imposición, sino como herramienta competitiva.
Desde diplomados y foros con cámaras empresariales hasta colaboración con gobiernos locales y participación
en comités técnicos, el ONNCCE ha apostado por abrir la conversación. También ha puesto atención en la formación de estudiantes y nuevas generaciones, sembrando cultura de calidad desde la base.
Porque al final, cada estándar impacta directamente en las personas. En la seguridad de una edificación, en la resistencia de una estructura ante un sismo, en la calidad del agua o del concreto que sostendrá una ciudad.
Liderar sin etiquetas
En el marco de la edición especial de mujeres, Evangelina habla de su trayectoria con una serenidad que revela convicción. No se planteó desde el inicio dirigir un organismo. Su vocación estaba en el diseño y el urbanismo. Sin embargo, el camino profesional — industria, gobierno, comités técnicos, códigos de edificación— la fue acercando al mundo normativo hasta asumir el liderazgo del ONNCCE.
“Evangelina lo explica con claridad: ninguna Norma Mexicana (NMX) nace por ocurrencia. Surge de una solicitud real de la industria, pasa por filtros técnicos, jurídicos y de no duplicidad, y se construye a través de grupos de trabajo integrados por expertos diversos y sin conflicto de interés.”
Nunca partió de la idea de competir como mujer en un entorno masculino. Su enfoque ha sido otro: no minimizarse, no autoimponerse límites y comunicarse como par. Adaptarse sin perder identidad. Escuchar antes de exigir.
Reconoce que aún existen brechas estructurales, pero insiste en que la fortaleza está en la preparación, la constancia y la capacidad de integrarse a equipos multidisciplinarios con seguridad técnica.
Forma parte activa de la asociación
Mujeres del Sistema de la Infraestructura de la Calidad (MÚSICA), un espacio que promueve la perspectiva de género desde la normalización, la certificación y la evaluación de la conformidad, incidiendo en políticas públicas y estándares con impacto nacional e internacional.
Un mensaje para quienes inician
Si pudiera hablar con la Evangelina recién egresada, le diría que cada desvío fue parte del trayecto correcto.
Que entender reglamentos, normas y procesos técnicos —aquello que en la universidad parecía árido— terminó siendo la plataforma para influir en todo el ecosistema de la construcción.
Su mensaje para las mujeres del sector es claro: Hay espacio para todas. No minimizarse. Mostrar capacidades sin necesidad de confrontación. Aprender a comuni -
car con claridad en entornos técnicos. Y, sobre todo, asumirse como profesionales completas, no como excepciones.
Porque cuando una mujer lidera estándares, no solo certifica productos. Certifica confianza. Y en la construcción, la confianza es el cimiento invisible que sostiene todo lo demás.
DECIDIR ESCALAR del estudio local al impacto global
Frida Escobedo y Jeanne Gang, liderazgo femenino que redefine la arquitectura contemporánea En arquitectura, crecer no siempre significa construir más; significa decidir mejor. Decidir qué proyectos aceptar, qué narrativa sostener, qué riesgos asumir y, sobre todo, qué tipo de ciudad se quiere influir. En un contexto global donde la competencia es feroz y la visibilidad no garantiza trascendencia, dos mujeres han demostrado que el liderazgo se construye desde la coherencia estratégica: Frida Escobedo y Jeanne Gang.
Ambas han escalado desde un estudio propio hacia el escenario internacional, pero no lo hicieron persiguiendo reflectores. Lo hicieron tomando decisiones que consolidaron identidad, método y visión.
Frida Escobedo: identidad antes que tendencia
Cuando Frida Escobedo fundó su despacho en Ciudad de México, tomó una decisión clave: no competir por espectacularidad, sino por profundidad conceptual. Su arquitectura comenzó a distinguirse por el manejo de la luz, la reinterpretación de materiales tradi -
cionales y la exploración del espacio público como experiencia colectiva.
El punto de inflexión llegó en 2018, cuando fue elegida para diseñar el Pabellón Serpentine en Londres, convirtiéndose en la arquitecta más joven en asumir ese encargo. No fue un golpe de suerte; fue el resultado de una trayectoria coherente. Escobedo había construido un lenguaje propio que dialogaba con el contexto y el clima, pero también con la memoria urbana.
“La arquitectura no es solo forma; es tiempo, es memoria y es experiencia compartida.”
Su liderazgo volvió a escalar cuando fue seleccionada para rediseñar el ala moderna del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Ese encargo confirmó que su visión trascendía fronteras. No se trataba solo de talento creativo, sino de capacidad estratégi -
ca: liderar equipos multidisciplinarios, gestionar proyectos de gran escala y representar una narrativa latinoamericana en uno de los foros culturales más influyentes del mundo.
Escobedo demuestra que el liderazgo femenino en arquitectura no necesita estridencia. Se construye desde la consistencia, la preparación técnica y la claridad de propósito. Su carrera es una lección sobre cómo proyectar globalmente sin perder anclaje local.
Jeanne Gang: arquitectura, ciudad y responsabilidad social
En Chicago, cuando la Aqua Tower comenzó a elevarse sobre el skyline, marcó algo más que un nuevo hito urbano. Para Jeanne Gang fue la confirmación de que la ingeniería estructural podía dialogar con la vida comunitaria.
Fundadora de Studio Gang, Gang ha construido su liderazgo desde una
“El punto de inflexión llegó en 2018, cuando fue elegida para diseñar el Pabellón Serpentine en Londres, convirtiéndose en la arquitecta más joven en asumir ese encargo.”
premisa contundente: cada edificio debe responder a un desafío social o ambiental real. Su práctica integra investigación, sostenibilidad y participación ciudadana, alejándose del modelo tradicional del “arquitecto estrella” para apostar por una cultura colaborativa.
“El diseño tiene el poder de conectar personas, ecosistemas y ciudades.”
A lo largo de su trayectoria ha dirigido proyectos de alta complejidad técnica —rascacielos, aeropuertos, centros culturales— demostrando que la escala no está peleada con la sensibilidad urbana. Su liderazgo no se limita a la forma; abarca la estructura organizacional de su despacho, donde fomenta la investigación aplicada y el trabajo interdisciplinario.
Gang ha sabido posicionarse en un
“Su modelo demuestra que liderar también es crear equipos sólidos, generar conocimiento y anticipar los retos climáticos y sociales del futuro.”
entorno históricamente dominado por hombres, no desde la confrontación, sino desde la excelencia técnica y la claridad estratégica. Su modelo demuestra que liderar también es crear equipos sólidos, generar conocimiento y anticipar los retos climáticos y sociales del futuro.
Liderazgo que escala con visión
Lo que une a Frida Escobedo y Jeanne Gang no es el estilo arquitectónico. Es la capacidad de decidir con visión de largo plazo. Ambas entendieron que el crecimiento profesional no depende únicamente de acumular obra construida, sino de consolidar una postura frente a la ciudad y el mundo.
Escobedo apostó por una narrativa conceptual fuerte que le permitió proyectarse globalmente desde México.
Gang convirtió la innovación estructural en una herramienta de transformación urbana.
En ambos casos, el liderazgo se traduce en tres decisiones estratégicas:
• Construir identidad antes que volumen.
• Integrar sostenibilidad y responsabilidad social como ejes centrales.
• Escalar sin perder coherencia profesional.
En la arquitectura contemporánea, decidir escalar implica asumir responsabilidad. Implica comprender que cada proyecto es una declaración pública sobre el tipo de ciudad que se desea construir.
Para esta edición especial, estas trayectorias confirman algo fundamental: el liderazgo femenino en la arquitectura global ya no es excepción. Es dirección. Es estrategia. Es futuro.
“Ambas han escalado desde un estudio propio hacia el escenario internacional, pero no lo hicieron persiguiendo reflectores. Lo hicieron tomando decisiones que consolidaron identidad, método y visión.”
LIDERAR DESDE LA ESTRUCTURA
decisiones que sostienen ciudades
Emily Warren Roebling, ingeniería con responsabilidad histórica
La ingeniería estructural no admite margen de error. Cada cálculo define seguridad, cada decisión impacta vidas y cada firma en un plano es un acto de responsabilidad pública. En este terreno de precisión y riesgo, el liderazgo no se ejerce desde el discurso, sino desde la competencia técnica.
Una mujer, en contexto histórico y determinación, representa ese liderazgo que sostiene ciudades: Emily Warren Roebling.
Entendió que la ingeniería no es solo construcción; es compromiso estructural con la sociedad.
Emily Warren Roebling: la mujer que sostuvo un ícono mundial
En 1869 comenzó la construcción del Puente de Brooklyn, una de las obras de ingeniería más ambiciosas del siglo XIX. Su claro principal de 486 metros lo convirtió en el puente colgante más largo del mundo en su momento. El proyecto enfrentó colapsos parciales, accidentes laborales y la complejidad técnica de trabajar con cimentaciones neumáticas bajo el río Este.
Cuando el ingeniero jefe, Washington Roebling, enfermó gravemente por descompresión, la obra estuvo en riesgo. Fue entonces cuando Emily Warren Roebling tomó una decisión que cambiaría la historia de la ingeniería.
Sin contar con un título formal, estudió resistencia de materiales, teoría de cables, análisis de tensiones y métodos constructivos. Se convirtió en el enlace técnico entre su esposo y el equipo de obra. Durante más de una década supervisó avances, interpretó especificaciones y defendió decisiones estructurales ante autoridades y contratistas.
El resultado fue una obra que, más de 140 años después, sigue en operación y soporta alrededor de 100 mil vehículos y miles de peatones diariamente.
“No hay estructura segura sin conocimiento profundo ni liderazgo firme.”
Emily no solo sostuvo un puente físico; sostuvo la credibilidad técnica del proyecto. Su intervención evitó retrasos mayores y posibles fallas estructurales en una obra que redefinió la ingeniería moderna. En un siglo donde las mujeres no eran reconocidas como ingenieras, demostró que la competencia técnica trasciende etiquetas.
INGENIERÍA que decide el rumbo del país
Bajo el eje “Infraestructura para el Desarrollo Económico y Social”, la Federación Mexicana de Colegios de Ingenieros Civiles inició los trabajos de su 51 Reunión Nacional teniendo como sede la Secretaría de Economía en la Ciudad de México, en una jornada que dejó claro que la ingeniería civil organizada no es espectadora del desarrollo: es protagonista de las decisiones estratégicas del país.
Desde este espacio institucional —clave para la política económica nacional— autoridades federales, lí-
deres gremiales y representantes académicos reflexionaron sobre el momento que atraviesa México. Nearshoring, reconfiguración de cadenas globales, transición energética y crecimiento territorial exigen algo más que inversión: requieren planeación técnica con visión de Estado y ejecución responsable.
Infraestructura como derecho y como estrategia
Durante el arranque de actividades, el Ing. Jesús Campos López subrayó que la ingeniería civil está presente en cada componente que sostiene
la vida cotidiana: agua, energía, movilidad e infraestructura urbana. Recordó que el acceso a infraestructura básica debe asumirse como un derecho y que la sustentabilidad debe convertirse en eje transversal de toda planeación.
Por su parte, el Ing. José Guillermo Dozal Valdés, presidente de la FEMCIC, enfatizó que México atraviesa una coyuntura histórica marcada por el nearshoring, la reconfiguración de cadenas globales y el fortalecimiento del mercado interno. Hizo referencia al Plan México, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, como una ruta estratégica para consolidar la soberanía energética y alimentaria, atraer inversión productiva y posicionar al país entre las principales economías del mundo.
Recordó que existe un portafolio su-
perior a 2,500 proyectos de inversión con proyección significativa de empleo, y puntualizó que la FEMCIC —que agrupa a 60 colegios y más de 35 mil ingenieras e ingenieros civiles— representa una estructura técnica con presencia territorial capaz de acompañar estos proyectos en planeación, evaluación, sustentabilidad y resiliencia.
El tono fue claro: la ingeniería organizada está lista para ser aliada estratégica del desarrollo nacional.
Primera conferencia
El Plan México: la oportunidad de competir en serio
La jornada abrió con la ponencia del Lic. Héctor Francisco Ochoa Moreno, coordinador del Corredor del Bienestar Zona Norte.
Con amplia experiencia en articulación territorial y política pública, explicó que el fenómeno del nearshoring solo se traducirá en crecimiento estructural si se acompaña de infraestructura logística, energética e industrial suficiente, además de polos de desarrollo que eleven la competitividad regional.
Para el sector construcción, el mensaje fue directo: inicia un nuevo ciclo de obra productiva —parques industriales, carreteras, energía, conectividad y desarrollo urbano integral—, pero su éxito dependerá de ejecución eficiente, certidumbre jurídica y coordinación institucional.
Cerró con una frase que marcó la pauta del encuentro:
“Se abre una nueva era de relación entre la administración federal y los ingenieros federados del país”.
Polos de Desarrollo
Económico para
el Bienestar
La Lic. Janet de la Luna Jiménez, en representación del titular de la Secretaría de Economía, Marcelo Ebrard, presentó la estrategia nacional de Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar.
Expuso cómo se articula territorio, infraestructura e inversión bajo una visión de crecimiento regional con enfoque social. El mensaje fue contundente: el desarrollo económico no es espontáneo; se diseña, se coordina y se ejecuta.
La estrategia busca fortalecer cadenas productivas, generar empleo y convertir vocaciones locales en ecosistemas competitivos mediante planeación estructurada y vinculación efectiva entre gobierno, iniciativa privada y academia.
Tercera conferencia
El talento como infraestructura estratégica
El Lic. José Ignacio Aguado Hernández, director general de Innovación, Servicios y Comercio Interior de la Secretaría de Economía, abordó las acciones para fortalecer el capital humano.
Subrayó que el desarrollo no depende únicamente de infraestructura física, sino también de la formación y actualización permanente del talento mexicano.
Entre las acciones destacadas se encuentran la vinculación estratégica entre academia y sector productivo, la digitalización de servicios, programas de capacitación orientados a innovación y el fortalecimiento de habilidades técnicas alineadas al mercado.
Invertir en capital humano —señaló— es construir una infraestructura invisible que impacta directamente en productividad y crecimiento sostenible.
Firma de Convenios
México–España:
formación sin fronteras
En el marco del encuentro se firmó el convenio entre la FEMCIC y Kinedrik, en alianza con la Escuela Abierta de Desarrollo de Ingeniería y Construcción (EADIC), con sede en Madrid.
El acuerdo contempla formación especializada, empleabilidad, transferencia de conocimiento e innovación en áreas como inteligencia artificial y BIM. Esta ruta de cooperación internacional fortalece la profesionalización del gremio mexicano en un entorno global competitivo.
Firma de Convenios
Academia y gremio:
alianza estructural
También se formalizó un convenio entre la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Autónoma de Nuevo León y la FEMCIC.
Con la autorización y respaldo del rector Dr. Santos Guzmán, el Dr. Daniel Salas Limón, director de la facultad afirmó que se impulsa un esquema integral de capacitación y educación continua.
El plan contempla actualización profesional, desarrollo de posgrados especializados, integración de inteligencia artificial aplicada a la ingeniería e implementación de programas en BIM.
La premisa es estratégica: la ingeniería civil nace en las aulas y se consolida en los colegios profesionales. Vincular conocimiento académico con práctica gremial es clave para responder a proyectos cada vez más complejos.
Cuarta conferencia
Microcredenciales y futuro profesional
El Lic. José Omar Sánchez Molina, director general de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública, explicó la transformación en la validación del conocimiento profesional.
Hoy el mercado exige más que título y cédula: requiere evidencia constante de actualización mediante microcredenciales, insignias abiertas y diplomados modulares.
En un entorno donde la velocidad y el volumen de las transacciones superan los esquemas tradicionales, la ingeniería mexicana enfrenta un reto claro: convertir la actualización constante en un activo estratégico.
El prestigio profesional ya no se construye solo al inicio de la carrera, sino de manera continua.
Quinta conferencia
Ser DRO hoy:
responsabilidad integral
La Lic. Ana Sofía Hernández Valle abordó las responsabilidades administrativas y penales de los Directores Responsables de Obra y Corresponsables.
Se revisó la evolución del Reglamento de Construcciones y el alcance de sanciones que pueden incluir multas,
suspensión, cancelación de registro o demolición de obra.
El mensaje fue contundente: ejercer como DRO implica asumir un compromiso integral con la legalidad, la ética profesional y el interés público que impacta directamente en la seguridad y en la vida de las personas.
La historia también construye futuro en la FEMCIC
Se presentó una mesa de diálogo sobre la historia y fundación de la Federación Mexicana de Colegios de Ingenieros Civiles, a cargo de los ex presidentes nacionales, los ingenieros Jaime Navarro, Armando Roque y Enrique Cervera, quienes compartieron una visión profunda sobre los retos y oportunidades que ha enfrentado la Federación a lo largo se sus XI Consejos Directivos.
Bajo la premisa de que “quien no conoce su historia está condenado a repetirla”, los ponentes hicieron un llamado a los colegios a mantener viva la memoria institucional, aprender de las decisiones del pasado y fortalecer la unidad gremial para evitar errores que puedan repetirse tanto en los colegios como en la propia Federación.
La participación fue ampliamente bien recibida, dejando claro que la identidad, la experiencia y el aprendizaje colectivo son pilares fundamentales para seguir construyendo una ingeniería más sólida y cohesionada en México.
Del papel al BIM y a la Inteligencia Artificial
El cierre de la jornada estuvo a cargo de Ricardo Carramiñana, Founder & CEO de Kinedrik, quien ofreció una visión estratégica sobre la evolución tecnológica en la ingeniería.
Desde los planos en papel hasta la metodología BIM y la inteligencia artificial, el recorrido evidenció que la transformación es estructural.
Destacó tres ejes clave: inteligencia artificial generativa, inteligencia artificial predictiva y visión artificial aplicada en obra.
La conclusión fue clara: la tecnología no sustituye al profesional; lo obliga a evolucionar, integrar conocimiento global y asumir nuevos roles en un entorno digital y colaborativo.
Fin del primer día de actividades y Rompehielos
Una jornada que marca el rumbo
Infraestructura, logística, talento y tecnología emergieron como los pilares del modelo que México necesita para convertir la coyuntura en desarrollo sostenible.
El primer día de la 51 Reunión Nacional no fue solo una agenda de conferencias; fue una conversación estratégica sobre el papel histórico de la ingeniería civil en el país.
México tiene talento, organización gremial y capacidad técnica para responder a los desafíos del nuevo ciclo económico y la ingeniería organizada está decidida a asumir esa responsabilidad.
Conscientes de ello la gran familia Femcic cerró la noche con un agradable rompehielos.
Segundo
día de actividades / Inauguración
Celebrando 80 años de liderazgo técnico y unidad gremial:
así inició la 51ª Reunión Nacional de la
FEMCIC
En el marco del 80 aniversario del Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM), dio inicio la 51ª Reunión Nacional de la Federación Mexicana de Colegios de Ingenieros Civiles (FEMCIC), teniendo como sede las instalaciones el CICM bajo el eje “Infraestructura para el Desarrollo Económico y Social”.
El presidente de la FEMCIC, José Guillermo Dozal Valdéz, encabezó los trabajos acompañado por el presidente del CICM, Mauricio Jessurun Solomou, quienes reiteraron que la unidad del gremio es clave para fortalecer la planeación, ejecución y visión estratégica de la infraestructura en México.
Durante el acto inaugural, se subrayó que cuando la ingeniería civil se organiza, México avanza. Se destacó la consolidación del Consejo de Políticas de Infraestructura como un espacio técnico y plural que hoy articula a más de 100 especialistas para generar propuestas con visión de largo plazo en beneficio del país.
En representación del Gobierno Municipal de Chihuahua, el ingeniero René Chavira Venzor, alcalde suplente, declaró formalmente inaugurados los trabajos, enviando un mensaje del alcalde Marco Bonilla y destacando que la infraestructura es movilidad, agua, vivienda y desarrollo competitivo.
La ceremonia contó con la presencia de un presidium de alto nivel integrado por:
• Francisco Jaime Navarro Celaya, presidente del Consejo Consultivo de la FEMCIC.
• Eduardo Roque Medellín, presidente de la Junta de Honor de la FEMCIC.
• Fernando Gutiérrez Ochoa, presidente de la Junta de Honor del CICM.
• Clemente Poon Hung, vocal de la Junta de Honor de la FEMCIC.
• Reyes Juárez del Ángel, vicepresidente de Planeación y Prospectiva del CICM.
• Enrique C. Cervera Aguilar, integrante del Consejo Consultivo de la FEMCIC.
• Jesús Campos López, presidente electo del XLI Consejo Directivo del CICM.
• Armando Roque Cruz, integrante del Consejo Consultivo de la FEMCIC.
La jornada marcó no solo el inicio de una reunión estratégica para el gremio, sino también la celebración de ocho décadas de liderazgo institucional del CICM, que incluso conmemoró su aniversario con la emisión de un timbre postal especial y un billete de lotería alusivo.
La consigna fue clara: fortalecer la planeación, elevar la calidad técnica y mantener una voz profesional activa en las decisiones de infraestructura del país. Porque cuando la ingeniería trabaja unida, gana México.
Día 2 / Primera conferencia
Infraestructura 2050:
el CPI traza la ruta estratégica para México
La primer conferencia del segundo día fue “CPI México: Estructura, objetivos y participación”, impartida por el Dr. Reyes Juárez del Ángel, donde se expuso la relatoría 2024–2025 del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI México) y la hoja de ruta
estratégica hacia 2050, bajo una premisa clara: hacer mejor, no solo más.
Durante su intervención, el Dr. Juárez del Ángel explicó que el CPI México busca consolidarse como un órgano técnico de referencia nacional, arti-
culando sector público, privado, academia y colegios de ingenieros para impulsar decisiones estratégicas basadas en evidencia, planeación de largo plazo y visión regional.
Con la participación de más de 100 expertos —53 presenciales y 14 virtuales— el Taller de Planeación Estratégica integró 9 Grupos de Trabajo en cuatro ejes clave: gobernanza y financiamiento, energía y desarrollo regional, infraestructura y logística, y sostenibilidad y recursos hídricos.
Diagnóstico y visión
El análisis FODA identificó:
• Fortaleza técnica del sector privado
• Debilidad institucional y decisiones no siempre técnicas
• Oportunidad histórica con el nearshoring
• Riesgos por corrupción y cambio climático
La Visión México 2050 plantea una infraestructura:
• Resiliente y de largo plazo
• Universal, segura y digitalizada
• Financiera y socialmente viable
• Con equidad regional
Hoja de ruta
2026: Consolidación del CPI y Primer Plan Estratégico 2026–2050
• 2026–2030: Meta de inversión del 5% del PIB en infraestructura
• 2050: México competitivo, con brechas regionales cerradas y transición energética consolidada.
El CPI operará con un enfoque federativo, estableciendo sedes estratégicas en ciudades como Monterrey, Guadalajara, Tijuana, Mérida y Ciudad Juárez, alineando el Plan México con las necesidades logísticas y productivas de cada región.
La conclusión fue contundente: La infraestructura que definirá a México no será la más grande, sino la más estratégica. Construir el futuro exige planeación técnica, coordinación nacional y visión de Estado.
Día 2 / Segunda conferencia
Sin datos no hay decisiones:
INEGI plantea el gran inventario de la infraestructura pública en México
El Mtro. Mauricio Márquez presentó la conferencia clave para el futuro del país: “Identificación y Caracterización de la Infraestructura Pública – INEGI”, un proyecto que busca algo fundamental para la planeación nacional: saber con precisión qué infraestructura existe, dónde está y en qué condiciones se encuentra.
Durante su exposición, el especialista explicó que en México sí existe información sobre infraestructura, pero está dispersa, con criterios no homologados y sin una base única consolidada. “No contamos con un inventario nacional que permita trabajar de manera estratégica”, subrayó.
A partir de esta problemática, se impulsó el desarrollo de una base de datos nacional de activos públicos, integrando información de distintas fuentes bajo un mismo modelo conceptual. El proyecto inició con la construcción de un concepto con-
sensuado de infraestructura pública —trabajado con expertos nacionales— y posteriormente avanzó hacia la creación de una taxonomía que hoy clasifica los activos en: 20 temas; 99 categoríasy 390 objetos específicos Actualmente, la plataforma concentra cerca de 2.7 millones de elementos clasificados, organizados por sectores (primario, secundario y terciario), incluyendo transporte, salud, educación, comunicaciones, agua y energía, entre otros.
Pero el gran valor del proyecto no es solo identificar qué existe, sino caracterizar cada activo. Para ello se diseñó una ficha con 26 campos de información, que incluyen geolocalización, orden de gobierno responsable, fuente de información, y atributos técnicos. Se plantea incluso
incorporar indicadores de desempeño: número de camas en hospitales, matrícula escolar, cruces en casetas o volumen de agua almacenada en presas, como ejemplos de medición de aportación real a la vida nacional.
La plataforma —desarrollada en software libre— permite visualizar, delimitar polígonos territoriales y consultar infraestructura específica por región, facilitando el análisis territorial y sectorial.
Uno de los puntos más relevantes fue la propuesta de avanzar hacia la evaluación de condiciones físicas de los activos, mediante un ejercicio coordinado entre colegios de ingenieros y autoridades, con metodologías de muestreo probabilístico y herramientas técnicas de evaluación. Un modelo similar al que se realiza en Estados Unidos a través de sus asociaciones profesionales.
El mensaje fue claro: Identificar es el primer paso; evaluar es el siguiente. Sin diagnóstico, no hay planeación. Sin información homologada, no hay política pública eficaz.
Esta conferencia abre una conversación estratégica para el gremio: ¿estamos listos para construir el gran inventario nacional de infraestructura que permita tomar decisiones con evidencia?
Día 2 / Tercera conferencia
Ingeniería con ética y visión de futuro:
el CICM reflexiona a 80 años de su fundación
El Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) conmemoró su 80 Aniversario con un foro de fondo: la infraestructura no es solo técnica, es estrategia, estructura y cultura. El Colegio presentó su estructura integrada por 13 comités técnicos —4
estratégicos y 9 transversales— donde se analizan temas clave como transporte, financiamiento, planeación, seguridad estructural y resiliencia. El objetivo: abrir el diálogo a ingenieros de todo el país y generar propuestas concretas para México.
El mensaje central fue contundente: La ingeniería civil no solo construye obras, construye confianza social. Se subrayó que la planeación debe ser estratégica y de largo plazo, con transparencia, continuidad y mantenimiento preventivo. No basta con ejecutar proyectos; deben alinearse al desarrollo económico, social y ambiental.
Como parte de esta renovación institucional, el CICM presentó la actualización de su Código de Ética, estructurado en cinco ejes: seguridad, excelencia, respeto a las personas, responsabilidad social y ambiental, e integridad institucional, acompañados de diez principios claros y aplicables. El reto no es solo declararlos, sino cumplirlos.
El foro también puso énfasis en la juventud. El Club de Estudiantes del CICM, que cumple 30 años, man-
tiene vínculo con 13 escuelas y promueve espacios donde los jóvenes dialogan, organizan encuentros académicos y asumen liderazgo técnico. La apuesta es clara: formar, no solo informar.
Finalmente, se compartieron lecciones de resiliencia como la experiencia de la Refinería Olmeca Dos Bocas, desarrollada en plena pandemia con más de mil ingenieros trabajando de manera remota. La conclusión fue firme: la ingeniería mexicana tiene nivel técnico competitivo a escala internacional y capacidad para adaptarse a entornos complejos.
A 80 años de historia, el mensaje del CICM es estratégico: “Construir no es solo ejecutar infraestructura, es asumir una responsabilidad ética con el país y con las próximas generaciones”.
Día 2 / Cuarta conferencia
Vivienda social en México:
construir hogar es construir país
En el marco de la conferencia “Vivienda social en México”, la Lic. Quetzalli Hernández González, directora Regional IV de la Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI), presentó la visión y los retos del programa Vivienda para el Bienestar, acompañada por el M.I. Luis Armando Díaz Infante Chapa, secretario de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC Nacional); el Dr. Daniel Salas Limón, director de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Autónoma de Nuevo León; y el Ing. José Guillermo Dozal Valdéz, presidente del XI Consejo Directivo
de la Federación Mexicana de Colegios de Ingenieros Civiles (FEMCIC).
Desde una perspectiva técnica y social, Hernández González recordó que la vivienda no es solo una estructura física, sino el “oikos”, la unidad básica de la vida familiar, comunitaria y económica. Bajo esa visión, el Gobierno de México impulsa un programa histórico: 1.8 millones de acciones de vivienda en seis años, de las cuales 500 mil estarán a cargo de CONAVI, dirigidas a la población más vulnerable.
El desafío es mayúsculo: Acceso a suelo viable sin elevar costos. Viviendas asequibles (entre 550 y 600 mil pesos, 60 m²). Seguridad estructural, servicios básicos y ubicación estratégica. Respeto a la identidad cultural y condiciones locales.
La funcionaria destacó que este esfuerzo requiere ética profesional, coordinación interinstitucional y la participación activa de proyectistas, ejecutores y corresponsables estructurales. La vivienda social —subrayó— no debe entenderse como negocio, sino como acto de justicia social que impacta en seguridad, equidad y desarrollo económico regional.
El llamado fue claro: integrar talento técnico al banco de expertos de CONAVI y asumir que construir vivienda social es también construir estabilidad, bienestar y futuro para México. Por su parte, los integrantes de la mesa mencionaron los retos tanto de tierra como económicos a los que se enfrenta el sector ya que las condiciones son diferentes en cada estado del país, por lo que hasta el momento no se ha concretado al 100% el programa.
Hablar de vivienda es hablar de dignidad. Y hablar de dignidad es hablar de país.
A cargo del Ing. René Chavira Venzor
alcalde suplente del municipio de Chihuahua
La clausura estuvo a cargo del Ing. René Chavira Venzor, alcalde suplente del municipio de Chihuahua, quien felicitó a los ingenieros participantes y subrayó la relevancia de estos encuentros, donde el intercambio de conocimiento fortalece la toma de decisiones y contribuye a desarrollar infraestructura adecuada, segura y orientada al bienestar de las personas.
La familia FEMCIC se despidió con un “hasta pronto”, reafirmando su compromiso de seguir trabajando de manera unida rumbo a la 52 Reunión Nacional, que tendrá como sede Mazatlán.
La consigna que marcó el segundo día no fue retórica, fue estratégica: México no necesita más obras; necesita mejores decisiones.
Y esas decisiones se construyen aquí, donde la técnica se une con la ética, la planeación con la visión y la ingeniería con el compromiso de país.
Día 2 / Clausura
Asamblea
Ingeniería que se fortalece desde la unidad gremial
En el marco de la 51 Reunión Nacional de la Federación Mexicana de Colegios de Ingenieros Civiles (FEMCIC), se llevó a cabo la Asamblea Nacional, consolidándose como el principal espacio de encuentro de la ingeniería civil organizada del país, bajo el eje “Infraestructura para el Desarrollo Económico y Social”.
Durante el acto inaugural, se destacó que este no es solo un evento proto-
colario, sino el foro donde convergen las voces de los colegios de ingenieros civiles de todas las entidades, reafirmando el compromiso institucional con una infraestructura planeada, ejecutada con calidad, visión técnica y sentido social.
Se dio la bienvenida a las nuevas presidentas y presidentes que asumen el liderazgo en sus colegios, así como el reconocimiento a quienes concluyen
su encargo, subrayando que la continuidad fortalece la institucionalidad del gremio y proyecta estabilidad hacia el futuro.
80 años de historia y liderazgo técnico
En su mensaje de bienvenida, el Ing.
Mauricio Jessurun Solomou, presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM), compartió el orgullo de celebrar ocho décadas de trayectoria institucional, construidas gracias al trabajo voluntario de generaciones de ingenieros, comités técnicos y órganos directivos que han consolidado al Co-
legio como referente nacional.
Reconoció el trabajo conjunto con la FEMCIC y expresó su confianza en que esta reunión fortalecerá la unidad gremial y la productividad técnica del sector.
Informe estratégico 2025–2027: fortalecimiento, certificación y sustentabilidad
Por su parte, el presidente de la FEMCIC, Ing. José Guillermo Dozal, presentó el informe de actividades y los ejes rectores 2025–2027, enfocados en:
• Fortalecimiento y dignificación de la profesión
• Actualización profesional y certificación
• Fortalecimiento normativo e institucional
• Sustentabilidad financiera
• Integración gremial
Se destacó la obtención del distintivo “Hecho en México”, la vinculación con la Secretaría de Economía, la Secretaría de Hacienda y otras instancias federales, así como la participación activa en tomas de protesta, aniversarios y reuniones regionales en todo el país.
En materia de certificación profesional, se informó el crecimiento en colegios como el CICM, Querétaro y Xalapa, y la reciente certificación de 38 ingenieros del estado de Morelos, reforzando la profesionalización del gremio.
Asimismo, se presentó el avance hacia un sistema integral de administración para garantizar la autosustentabilidad de la Federación, con mayor transparencia y corresponsabilidad entre colegios afiliados.
Unidad, visión y responsabilidad pública
La Asamblea dejó claro que la ingeniería civil mexicana no es únicamente constructora de obra, sino generadora de desarrollo, bienestar y responsabilidad pública.
Con la presentación de informes regionales y el trabajo coordinado de los órganos directivos, la 51 Reunión Nacional reafirma su propósito: consolidar a la FEMCIC como organismo de consulta especializada para los tres órdenes de gobierno y como voz legítima de la ingeniería civil organizada en México.
Más que una reunión, esta Asamblea marcó una hoja de ruta: fortalecer al gremio para responder con solvencia técnica a los desafíos nacionales y asegurar que la infraestructura sea motor real del desarrollo económico y social del país.
Cena de Gala
Entrega de reconocimientos
La 51 Reunión Nacional cerró con broche de oro en una cena de gala que reafirmó la unidad y el espíritu fraterno del gremio. En un ambiente de camaradería, se entregaron reconocimientos a ingenieros de la federacion por su destacada labor y pines institucionales a las y los presidentes que inician su gestión al frente de sus respectivos colegios, símbolo del compromiso y la responsabilidad que asumen. Entre aplausos, mensajes de felicitación y el orgullo compartido por la ingeniería mexicana, los asistentes disfrutaron de una cena especial amenizada por la música de un trío que, con su repertorio tradicional, dio el toque emotivo y festivo a una jornada que celebró liderazgo, trayectoria y futuro.
Presidentes entrantes y patrocinadores
Cena de Gala
LIDERAZGO FEMENINO EN CONSTRUCCIÓN del discurso al desempeño.
Por: Mtro. Óscar Coello H.
En construcción somos expertos en dos cosas: levantar obra… y llenar auditorios hablando de “buenas prácticas”. El problema es que el concreto no se cura con discursos. La obra responde a otra cosa: decisiones, método, seguimiento y rendición de cuentas.
Por eso, en marzo —mes donde el tema se vuelve conversación pública— quiero ponerlo en términos que en obra sí importan: el liderazgo femenino ya no debería discutirse como un asunto de “inclusión” para la foto. Se está volviendo, cada vez más, un tema de desempeño operativo. Y el desempeño, en construcción, no se debate: se nota.
Se nota en la reunión de arranque cuando el proyecto deja de ser una lista de pendientes y se vuelve un plan ejecutable. Se nota cuando el “vamos viendo” se convierte en una secuencia clara: quién decide, quién ejecuta, quién valida y cuándo se cierra. Se nota cuando el control de cambios deja de ser caos y se vuelve discipli -
na. Se nota cuando la calidad no es “al final lo revisamos”, sino un estándar diario. Se nota cuando el proyecto deja de depender del héroe y empieza a depender del sistema.
A mí me gusta aterrizarlo así: el liderazgo en construcción no es carisma; es control del proyecto. Es ordenar prioridades cuando todo urge. Es evitar que las especialidades se estorben. Es impedir que el retrabajo se vuelva costumbre. Es proteger el margen con disciplina. Es traducir un plano y un contrato en un frente de trabajo que avanza sin incendios diarios.
Y ahí es donde el liderazgo femenino está demostrando valor, no por discurso sino por práctica. He visto liderazgos que traen una forma de operar que al sector le cae bien porque funciona: no prometen “milagros de calendario”; alinean al equipo con una realidad ejecutable. No administran pleitos; administran acuerdos y cierres. No gobiernan por gritos; gobiernan por claridad. No se enamoran del “así lo hacemos siempre”; se enamoran de lo que sirve.
“A mí me gusta aterrizarlo así: el liderazgo en construcción no es carisma; es control del proyecto. Es ordenar prioridades cuando todo urge. Es evitar que las especialidades se estorben.”
Esto no es una cuestión de género como etiqueta. Es una cuestión de estilo de gestión que se nota en el indicador más brutal de todos: el retrabajo. Cada vez que retrabajas, pierdes tiempo, pierdes dinero y pierdes confianza. Y la confianza en obra es la moneda más cara.
Cuando hay liderazgo que pone or-
den, el retrabajo baja. Y cuando baja el retrabajo, sube todo lo demás: productividad, calidad, cumplimiento y hasta el ambiente de trabajo. Porque el caos desgasta más que el esfuerzo.
También se nota en un terreno donde la construcción suele sufrir: la coordinación de especialidades. Todos hemos visto obras donde instalaciones
“Ahora, si queremos que este tipo de liderazgo deje de ser “caso aislado”, la industria tiene que dejar de tratarlo como conversación de marzo y volverlo estrategia sectorial.”
y estructura se pelean como si fueran proyectos distintos. Y ahí es donde el liderazgo que coordina de verdad — que anticipa interferencias y amarra entregables— evita la frase que mata presupuestos: “Eso no estaba considerado”.
Ahora, si queremos que este tipo de liderazgo deje de ser “caso aislado”, la industria tiene que dejar de tratarlo como conversación de marzo y volverlo estrategia sectorial. Y aquí entra mi experiencia desde la vida gremial: los cambios culturales no se decretan; se diseñan. El gremio no está para aplaudir tendencias; está para empujar estándares.
Primero: que el liderazgo se mida por resultados, no por presencia. Menos “quién estuvo”, más “qué se cerró”.
Segundo: que exista ruta clara de crecimiento: del frente al mando, del mando a la coordinación y de la coordinación a la dirección. Si no hay ruta, el talento se pierde.
Tercero: que el sector deje de depender de “héroes” y empiece a depender de sistemas: planeación, control de cambios, lecciones aprendidas, calidad preventiva y coordinación real.
Y sí: cuando un proyecto se gestiona con método, también se vuelve más seguro. No porque lo declares, sino porque el orden reduce el acciden -
te. Pero ese no es el punto central: el punto central es que el método gana.
Yo no quiero un sector donde las mujeres “entren” a la construcción como favor o símbolo. Quiero un sector donde el talento —de quien sea— se quede, crezca y eleve el estándar. Y hoy, el liderazgo femenino está empujando un cambio que a la industria le urge: pasar del discurso a la ejecución.
Porque al final, la construcción es muy democrática: no premia la intención; premia el resultado. Y cuando el método manda, el estándar sube. Y la obra responde.
MUJERES EN EL ESPACIO PÚBLICO
hacia ciudades más seguras, inclusivas y equitativas
Cada 8 de marzo nos recuerda que la ciudad no es neutra. Que sus banquetas, parques, estaciones y plazas no son solamente infraestructura sino escenarios donde se materializan relaciones de poder, jerarquías históricas y silencios estructurales. Hablar de la mujer en el espacio público es hablar del derecho a existir sin miedo, del derecho a ocupar sin justificar, del derecho a permanecer sin ser cuestionada.
En las últimas décadas hemos visto avances como la implementación de luminarias más potentes, botones de pánico, vagones exclusivos, campañas contra el acoso, parques “incluyentes”. Sin embargo, persiste una contradicción profunda. Aunque el discurso de la inclusión ha ganado fuerza, la mayoría de los espacios públicos siguen siendo concebidos, proyectados y decididos bajo una lógica predominante -
mente masculina. No necesariamente por mala intención, sino por inercia histórica. La ciudad fue pensada, durante siglos, desde una experiencia de movilidad lineal: casa–trabajo–casa. Una experiencia que no refleja la complejidad cotidiana de millones de mujeres.
La mujer contemporánea —en México y en el mundo— participa activamente en el ámbito productivo, académico, político y cultural. Al mismo tiempo, sigue sosteniendo de manera desproporcionada el rol de cuidadora. De niñas y niños, personas mayores, personas enfermas, tareas domésticas. Esta doble o triple jornada configura patrones de movilidad fragmentados, trayectorias múltiples, tiempos entrecortados. La ciudad que responde eficientemente a desplazamientos directos no necesariamente responde a itinerarios encadenados, por ejemplo: dejar a una hija en la escuela, tomar transporte público, trabajar, comprar alimentos, acompañar a una persona mayor al médico, regresar a casa.
¿Desde dónde se diseñan esos recorridos complejos? ¿Dónde se considera el tiempo del cuidado como variable urbana?
El espacio público revela estas tensiones. La iluminación no es solo una cuestión técnica; es una condición de autonomía. La visibilidad no es solo estética; es simbólica. La accesibilidad no es únicamente normativa; es cotidiana. La percepción de inseguridad no surge del vacío, sino de experiencias acumuladas de violencia, acoso o vulnerabilidad. Cuando estos factores no se integran desde el origen del proyecto urbano, el resultado es un espacio aparentemente neutral que, en la práctica, excluye.
El artículo de Pereira y Rebelo (2024) aporta herramientas valiosas al proponer indicadores e instrumentos digitales que permiten medir comportamientos, percepciones y niveles de satisfacción de distintos grupos demográficos en el espacio público. La posibilidad de sistematizar datos comparables es fundamental. Sin evidencia, la desigualdad permanece en el terreno de lo anecdótico; con datos, se vuelve argumento técnico y político. Sin embargo, incluso las mejores métricas deben acompañarse de una transformación más profunda. Debemos modificar la dinámica de quién diseña, quién decide y desde qué experiencias se proyecta la ciudad; de
La visibilidad no es solo estética; es simbólica. La accesibilidad no es únicamente normativa; es cotidiana. La percepción de inseguridad no surge del vacío, sino de experiencias acumuladas de violencia, acoso o vulnerabilidad.
la individualidad masculina hacia un equipo multidisciplinario, donde la diversidad de voces y géneros puedan ser visibilizadas.
Porque el espacio público no es solamente físico, es también cultural, social y perceptual. Cuando las calles llevan mayoritariamente nombres masculinos, cuando los monumentos celebran hazañas de hombres, cuando el arte urbano invisibiliza trayectorias femeninas, el mensaje es claro: la historia urbana no nos pertenece a todos. La representación simbólica importa, porque la ciudad educa. Enseña quién merece ser recordado y quién puede ocupar el centro.
Fortalecer la participación de mujeres —de distintas edades, contextos so -
cioeconómicos y realidades territoriales— en los procesos de planificación no debe entenderse como un gesto de inclusión, sino como una condición de calidad urbana. Las ciudades más vitales son aquellas donde la mezcla de usos, la presencia constante de personas y la diversidad de actividades generan redes de cuidado colectivo. Un parque con comercio de proximidad, actividades culturales, iluminación adecuada y mobiliario pensado para diferentes cuerpos y edades no es solo más seguro, es mucho más humano.
En el contexto mexicano, donde las cifras de violencia de género siguen siendo alarmantes, hablar de espacio público implica también hablar de jus-
ticia territorial. No todas las mujeres viven la ciudad de la misma manera. La intersección entre género, clase, edad, discapacidad o pertenencia étnica produce experiencias diferenciadas. La mujer que camina en una colonia periférica sin transporte eficiente enfrenta retos distintos a los de quien transita por un corredor central con infraestructura consolidada. Integrar esta complejidad es parte del desafío.
El 8 de marzo no debería ser solo una fecha conmemorativa. Debería ser un punto de revisión crítica para quienes proyectamos, analizamos y gestionamos la ciudad. ¿Desde qué mirada estamos diseñando? ¿A quién escuchamos? ¿Qué datos consideramos relevantes? ¿Qué experiencias quedan fuera del plano?
Construir ciudades más seguras, inclusivas y equitativas exige integrar la perspectiva de género en todas las etapas de la planificación, desde el diagnóstico, el diseño, la implementación, la evaluación y la gestión. Implica reconocer el valor urbano del cuidado, redistribuir responsabilidades y visibilizar la diversidad femenina en el territorio.
No se trata de diseñar “espacios para mujeres” como categoría aislada, sino de transformar la lógica estructural del espacio público para que ninguna persona deba negociar su derecho a la ciudad.
Porque cuando una mujer puede caminar sin miedo, sentarse sin ser observada como intrusa, transitar con sus hijas o hijos sin obstáculos, participar sin sentirse invisible, la ciudad entera se vuelve más justa. Y una ciudad más justa no beneficia únicamente a las mujeres, sino que eleva la calidad de vida colectiva.
Este 8 de marzo de 2026, la pregunta no es si hemos hecho suficientes ajustes técnicos. La pregunta es si estamos dispuestas y dispuestos a replantear el paradigma desde el cual concebimos el espacio urbano. La igualdad no se ilumina únicamente con nuevas lámparas; se construye desde nuevas miradas colectivas donde los géneros no se opacan el uno al otro sino que construyen juntos, sin juicios, desde la escucha activa y la empatía del uno hacia el otro.
“No se trata de diseñar “espacios para mujeres” como categoría aislada, sino de transformar la lógica estructural del espacio público para que ninguna persona deba negociar su derecho a la ciudad.”
LIDERAR DESDE LA ESTRUCTURA Infraestructura para la Resiliencia
Por: MBA. Javier Agustín Navarro
En pleno siglo XXI, cuando la ingeniería tradicional enfrenta límites cada vez más evidentes ante inundaciones extremas, olas de calor urbano y una crisis hídrica persistente, surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿y si parte de la solución no
estuviera en reforzar únicamente la infraestructura tradicional, sino en rediseñar nuestros sistemas para trabajar con la naturaleza y no contra ella? Las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) han dejado de ser un concepto aspiracional para convertirse en inter-
venciones concretas respaldadas por evidencia científica y casos reales de éxito en América Latina.
En la región, diversas investigaciones han documentado cómo la restauración de ecosistemas estratégicos puede traducirse en beneficios técnicos medibles. Un estudio comparativo desarrollado en las cuencas Caimito, en Panamá, y El Coyolar, en Honduras, demostró que la implementación de corredores verdes urbanos, la recuperación de riberas y la integración de sistemas agroforestales permiten reducir vulnerabilidades hidrológicas al tiempo que fortalecen el tejido social. La investigación no se limitó a validar el impacto ambiental; priorizó espacialmente las intervenciones más eficientes, evidenciando que determinadas hectáreas restauradas pueden generar retornos superiores frente a alternativas basadas exclusivamente en infraestructura convencional. Este enfoque técnico rompe con la idea de que lo natural es necesariamente menos predecible o menos controlable; por el contrario, muestra que, cuando
se modela y planifica adecuadamente, la naturaleza puede funcionar como infraestructura estratégica.
Otro referente relevante en la región es el proyecto CityAdapt, impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente. A través de experiencias en ciudades como Xalapa, en México, San Salvador, en El Salvador, y Kingston, en Jamaica, se desarrollaron metodologías para integrar soluciones basadas en la naturaleza dentro de la planificación urbana. Estas intervenciones incluyeron restauración de ecosistemas periurbanos, sistemas de drenaje natural y recuperación de espacios verdes con función hidráulica. Más allá de las obras físicas, el mayor aporte fue demostrar que la planificación participativa y la articulación institucional son determinantes para escalar estas soluciones. La naturaleza dejó de ser un componente decorativo del paisaje urbano para convertirse en un elemento estructural de la resiliencia climática.
“Otro
referente relevante en la región es el proyecto CityAdapt, impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente.”
En el ámbito de infraestructura social, el Banco Interamericano de Desarrollo ha documentado seis proyectos innovadores en América Latina y el Caribe que integran SbN para proteger escuelas y edificios públicos frente a riesgos climáticos. Techos verdes, jardines verticales y sistemas de manejo pluvial natural no solo reducen la temperatura interior y el efecto de isla de calor urbana, sino que disminuyen la escorrentía superficial y mejoran el confort térmico sin depender exclusivamente de sistemas mecánicos de climatización. En uno de los casos destacados en Belice, la incorporación de infraestructura verde en una escuela permitió reducir la exposición al calor extremo, mejorar las condiciones de aprendizaje y disminuir el consumo energético asociado al enfriamiento artificial. Este tipo de resultados evidencia que las SbN pueden incidir simultáneamente en eficiencia energética, adaptación climática y bienestar social.
Un análisis regional adicional ha identificado más de 150 proyectos activos de soluciones basadas en la naturaleza en América Latina y el Caribe, muchos orientados a garantizar el suministro de agua, reducir riesgos de inundación y proteger zonas costeras ante eventos extremos. La constante en los casos exitosos no es únicamente la restauración ecológica, sino la integración de criterios técnicos rigurosos, esquemas de financiamiento adecuados y gobernanza colaborativa. Las SbN funcionan cuando se diseñan con métricas claras, indicadores de desempeño y visión de largo plazo.
Lo que estos casos revelan es una transformación conceptual profunda. La infraestructura del futuro no puede seguir pensándose como un conjunto de sistemas aislados del entorno natural. Restaurar una ribera, recuperar un manglar o diseñar un parque urbano con función hidráulica no es un gesto simbólico; es una decisión es-
“La constante en los casos exitosos no es únicamente la restauración ecológica, sino la integración de criterios técnicos rigurosos, esquemas de financiamiento adecuados y gobernanza colaborativa.”
tratégica que impacta la seguridad hídrica, la estabilidad energética y la competitividad territorial. La ingeniería contemporánea enfrenta el desafío de integrar conocimiento ecológico, modelación hidrológica y planificación urbana en soluciones híbridas donde la infraestructura gris y la verde operen de manera complementaria.
América Latina, con su alta vulnerabilidad climática y su extraordinaria biodiversidad, posee una oportunidad histórica para liderar este enfoque. La
evidencia ya existe. Los casos documentados demuestran que es posible reducir riesgos, optimizar recursos y generar beneficios sociales utilizando procesos naturales como aliados. La interrogante ya no es si las Soluciones Basadas en la Naturaleza funcionan, sino si estamos dispuestos a incorporarlas de manera sistemática en los marcos normativos, en los planes maestros urbanos y en los proyectos de infraestructura que definirán las próximas décadas.
OURA RING GEN 4 Y LA INFRAESTRUCTURA INVISIBLE DEL ALTO RENDIMIENTO
EL FUTURO NO RUGE AVANZA EN SILENCIO VOLVO EX90 Y ESCALADE IQ CUANDO EL LUJO DECIDE ELECTRIFICARSE
EL LIDERAZGO NO PIDE PERMISO. SE EJERCE. LEAN IN Y LA CONVERSACIÓN INCÓMODA QUE SIGUE VIGENTE
EL TIEMPO NO SE PRESUME. SE ADMINISTRA. RELOJES QUE ENTIENDEN QUE DECIDIR ES UNA FORMA DE CONSTRUIR PODER
CARMEN SERDÁN, EL DÍA EN QUE LA REVOLUCIÓN EMPEZÓ ANTES
MUJERES MEXICANAS QUE DESDE LA ÉLITE ESTÁN CAMBIANDO EL MAPA DEL PODER NO ES SOLO DEPORTE. ES TRANSFORMACIÓN SOCIAL.
OURA RING GEN 4 y la infraestructura invisible del alto rendimiento
Quien no gestiona su energía, no debería gestionar una empresa. Durante años hablamos de infraestructura en términos de carreteras, energía o parques industriales, pero existe otra infraestructura que define decisiones mucho antes de que se firme un contrato: el cuerpo. El rendimiento no depende únicamente del talento; depende del descanso, del nivel de estrés y de la capacidad de recuperación.
Depende de variables que casi nadie mide con verdadera disciplina.
En ese punto entra el Oura Ring Gen 4. Un anillo discreto, sin pantallas estridentes, pero con una obsesión clara: datos precisos sobre sueño profundo, variabilidad cardiaca, temperatura corporal y niveles de recuperación. No es un accesorio, es un tablero de control biológico.
La cuarta generación no cambia el concepto, lo perfecciona. Incorpora sensores más precisos, algoritmos optimizados y lecturas más finas del descanso y la recuperación. Esta actualización constante no responde a una obsesión tecnológica, sino a una mentalidad de alto rendimiento. Dormir poco no es compromiso, es una mala estrategia. La disciplina no empieza en la agenda, empieza en el descanso.
Las empresas invierten millones en inteligencia de mercado, pero pocos líderes invierten en inteligencia personal. La diferencia entre claridad y reactividad muchas veces no es emocional, es fisiológica. Medir el estrés, el sueño y la recuperación no es vanidad tecnológica, es gestión ejecutiva. En un entorno donde todos hablan de
productividad, pocos hablan de energía. Y sin energía no hay ejecución.
La salud dejó de ser bienestar; hoy es ventaja competitiva.
El Oura Ring Gen 4 monitorea sueño profundo, ligero y REM; variabilidad de frecuencia cardiaca (HRV); ritmo cardiaco continuo; temperatura corporal nocturna avanzada; y un nivel de recuperación diario expresado en su “readiness score”. Frente a generaciones anteriores, incorpora sensores rediseñados con mayor precisión, algoritmos mejorados de análisis del sueño e integración optimizada con aplicaciones de salud. Ofrece hasta siete días de autonomía, está fabricado en titanio ultraligero y mantiene un diseño minimalista sin pantalla, completamente enfocado en datos.
El Oura Ring Gen 4 monitorea sueño profundo, ligero y REM; variabilidad de frecuencia cardiaca (HRV); ritmo cardiaco continuo; temperatura corporal nocturna avanzada; y un nivel de recuperación diario expresado en su “readiness score”
EL FUTURO NO RUGE
Volvo EX90 y Escalade IQ AVANZA EN SILENCIO
cuando el lujo decide electrificarse
El poder ya no se mide en cilindros, Se mide en visión. Durante décadas, el vehículo ejecutivo fue una declaración de fuerza mecánica, Hoy, es una declaración de dirección estratégica, la electrificación no es moda, es posicionamiento. Y dos SUV lo entienden con claridad quirúrgica: la Volvo EX90 y la Cadillac Escalade IQ.
Volvo EX90
Minimalismo con conciencia, volvo no diseñó solo un SUV eléctrico, diseñó una postura, la EX90 apuesta por líneas limpias, interiores sostenibles y un ecosistema digital centrado en seguridad y datosa, integra sensores avanzados y sistemas de asistencia que convierten el manejo en una experiencia predictiva. No busca intimidar, busca evolucionarl la sofisticación ya no grita, piensa.
Escalade IQ
El ícono que decidió transformarse, la Escalade fue durante años símbolo del poder tradicional americano, grande, imponente, Inconfundible.
La versión IQ no renuncia a eso, Lo redefine mantiene presencia, pero cambia el discurso: plataforma eléctrica
Ultium, autonomía superior a muchos competidores y una cabina que parece un lounge tecnológico. No es suavidad, es reinvención.
Adaptarse no es debilidad. Es liderazgo. Un vehículo ejecutivo comunica más de lo que parece, comunica
cómo entiendes el futuro, comunica qué riesgos estás dispuesto a asumir, comunica si sigues el mercado… o lo anticipas.
La electrificación no es solo eficiencia energética, es coherencia con una nueva generación de clientes, inversionistas y colaboradores.
RECUADRO TÉCNICO · DATOS CLAVE
Volvo EX90
• Plataforma 100% eléctrica
• Autonomía aproximada: +480 km
• Sistema LiDAR para seguridad avanzada
• Interior con materiales reciclados y enfoque sostenible
Cadillac Escalade IQ
• Plataforma Ultium de GM
• Autonomía estimada: +700 km
• Pantalla curva panorámica de 55 pulgadas
• Diseño icónico reinterpretado en versión eléctrica
MUJERES MEXICANAS QUE DESDE LA ÉLITE ESTÁN CAMBIANDO EL MAPA DEL PODER. NO ES SOLO DEPORTE.
Es transformación social.
Cuando una mujer gana en la élite, no gana sola: mueve a toda una generación. Durante años, el deporte femenino en México fue subestimado, con menos presupuesto, menor difusión y poca infraestructura. Sin embargo, algo cambió. La profesionalización de la Liga MX Femenil, el crecimiento de las audiencias y la presencia internacional de atletas mexicanas comenzaron a modificar la estructura. Y cuando la élite cambia, cambia el sistema.
Atletas como Alexa Moreno demostraron que el talento mexicano puede competir al más alto nivel olímpico.
“La Selección Mexicana
Femenil dejó de ser promesa para convertirse en presente competitivo. Ya no se trata solo de competir; se trata de legitimidad.”
Jugadoras como Lizbeth Ovalle transformaron finales en espectáculos masivos y confirmaron que el fútbol femenil llena estadios, genera identidad y mueve industria. La Selección Mexicana Femenil dejó de ser promesa para convertirse en presente competitivo. Ya no se trata solo de competir; se trata de legitimidad.
Un estadio lleno para una final femenil no es únicamente espectáculo, es validación social. Cada nuevo patrocinio, cada transmisión en horario estelar y cada niña que ahora percibe viable una carrera deportiva forman parte de
una infraestructura social en construcción. Porque el deporte no solo forma atletas, forma referentes. Lo que se normaliza en la cancha termina replicándose en la sociedad.
La consolidación de figuras como Lizbeth Ovalle no solo llena estadios, también mueve cifras. Las transferencias relevantes en el fútbol femenil mexicano son una señal clara: el talento ya se cotiza. Y cuando algo se cotiza, el sistema invierte mejor: en infraestructura, en formación, en desarrollo y en visión de largo plazo. El mercado está confirmando lo que la cultura ya comenzó a aceptar: el deporte femenino en México dejó de ser promesa; hoy es una economía en expansión.
Este crecimiento ya no es simbólico. Ha provocado inversión en centros
de alto rendimiento, mejores condiciones contractuales, mayor cobertura mediática y nuevos modelos de patrocinio. Cuando la audiencia crece, la infraestructura responde, y eso modifica ciudades, presupuestos y prioridades públicas.
Hoy, una niña que ve a Alexa Moreno competir no solo está observando gimnasia; está viendo posibilidad. Una niña que ve a Lizbeth Ovalle decidir una final no solo presencia un gol; está viendo liderazgo. El deporte femenino mexicano dejó de pedir espacio: ahora lo ocupa. En marzo hablamos de mujeres que construyen el futuro, pero en las canchas y en los gimnasios del país ese futuro ya está entrenando. El ejemplo es la primera piedra del cambio.
Carmen Serdán
EL DÍA EN QUE LA REVOLUCIÓN EMPEZÓ ANTES
Por:Dr. Ricardo Damián García Santillán
Hablar de la Revolución Mexicana suele llevarnos a los mismos nombres, los mismos bigotes y las mismas fotografías en sepia. Sin embargo, la historia también se sostuvo, y se adelantó, gracias a mujeres que actuaron cuando todavía no se esperaba que hablaran, mucho menos que dispararan. Una de ellas fue Carmen Serdán.
Nacida en Puebla en 1873, Carmen creció en un entorno profundamente político. Su familia, de ideas liberales y firmemente opuesta al porfiriato, le in-
culcó desde joven el valor de la libertad, la justicia y la resistencia frente al autoritarismo. Pero Carmen no se conformó con compartir ideas: decidió actuar.
A
partir de aquí, historia pura… Carmen Serdán fue una de las primeras conspiradoras activas del movimiento antirreeleccionista encabezado por Francisco I. Madero. Desde su propia casa, junto con sus hermanos Aquiles y Máximo, organizó reuniones clandestinas, distribuyó propaganda
y almacenó armas. Lo hacía sabiendo perfectamente el riesgo: cárcel, tortura o muerte.
El 18 de noviembre de 1910, dos días antes de la fecha oficialmente pactada para el levantamiento armado, la policía descubrió la conspiración. La casa de los Serdán fue rodeada por 400 militares y mas de una decena de policias. Lejos de huir o rendirse, Carmen tomó un rifle y se asomó al balcón para incitar al pueblo a levantarse contra la dictadura. Disparó. Gritó. Resistió.
Ese día se adelantó la Revolución.
Carmen resultó herida y fue encarcelada, pero sobrevivió. Sus hermanos Aquiles y Máximo murieron defendiendo la causa, convirtiéndose en los primeros mártires de la Movimiento. Años después, con la Revolución consumada, Carmen rechazó cargos políticos y honores. Eligió una vida discreta, casi silenciosa, como si su papel ya estuviera cumplido. Murió en 1948, sin buscar reflectores.
Su legado, sin embargo, es imposible de ocultar.
Carmen Serdán no fue “la hermana de” ni “la mujer que ayudó”. Fue una actora central, una estratega, una combatiente y un símbolo de que la participación femenina en la historia de México no ha sido secundaria, solo invisibilizada.
En un país donde durante décadas se educó a las mujeres para obedecer,
Carmen eligió desobedecer. En un tiempo donde se les pedía esperar, ella se adelantó. Y en una Revolución contada en masculino, ella abrió fuego.
Marzo, el mes de la mujer, es una buena oportunidad para recordar que muchas libertades que hoy damos por sentadas comenzaron con mujeres que no pidieron permiso.
Los restos de Carmen y sus hermanos descansan en el Museo Regional de la Revolución Mexicana en Puebla, justo en el lugar que fuera su casa.
El tiempo no se presume
SE ADMINISTRA
RELOJES QUE ENTIENDEN QUE DECIDIR ES UNA FORMA DE CONSTRUIR PODER
El tiempo no es dinero, es autoridad. En construcción entendemos algo elemental: cada retraso cuesta y cada decisión tardía impacta en la estructura, el presupuesto y la reputación. En liderazgo ocurre exactamente lo mismo. Un reloj no mide minutos, mide disciplina. Hay piezas que no gritan estatus, lo
insinúan. El Cartier Tank nació con líneas limpias y proporciones sobrias; no busca llamar la atención, busca permanencia. El Rolex Lady-Datejust lleva décadas asociando precisión con consistencia; no es tendencia, es continuidad. El Omega Constellation combina técnica y diseño arquitectónico con una
geometría clara y una presencia firme. No son accesorios, son declaraciones silenciosas.
Más allá del lujo, un reloj mecánico es una máquina diminuta que convierte movimiento en exactitud, como una obra bien ejecutada. Requiere precisión, paciencia y visión de largo plazo. Quien domina su tiempo, domina su narrativa. En una sala de consejo, en la firma de un contrato o en una visita de obra, el reloj correcto no comunica riqueza, comunica control. Y el control es liderazgo.
Las obras importantes trascienden a quien las firma; los relojes importantes también. Se heredan, se conservan, se mantienen. El tiempo no se acelera, se
administra. En marzo hablamos de mujeres que construyen el futuro. La pregunta no es quién tiene más tiempo, sino quién lo convierte en decisiones que dejan huella.
“Quien domina su tiempo, domina su narrativa. En una sala de consejo, en la firma de un contrato o en una visita de obra, el reloj correcto no comunica riqueza, comunica control. Y el control es liderazgo.”
El liderazgo no pide permiso
SE EJERCE
LEAN IN Y LA CONVERSACIÓN
INCÓMODA QUE SIGUE VIGENTE
El talento no siempre asciende; asciende quien decide sentarse en la mesa. En 2013, Lean In abrió una discusión que muchas empresas preferían evitar: ¿por qué hay menos mujeres en la alta dirección si el talento está ahí? Más de una década después, la pregunta sigue siendo incómoda. El libro no es un manifiesto emocional, sino una invitación directa a asumir la ambición sin disculpas.
Sheryl Sandberg plantea una idea simple pero disruptiva: muchas mujeres se autoexcluyen antes de competir. No negocian salario, no levantan la mano, no se proyectan en puestos que todavía no existen. Si no te sientas en la mesa,
alguien más decidirá por ti. En sectores como la construcción, la ingeniería y el desarrollo inmobiliario —donde históricamente la representación femenina ha sido menor— esta reflexión adquiere un peso estructural. No se trata de cuotas, se trata de decisión.
Uno de los conceptos más potentes del libro es el llamado “síndrome del impostor”, esa duda silenciosa que frena incluso a perfiles altamente capaces. La inseguridad no desaparece con talento; desaparece con exposición. Tomar proyectos grandes, aceptar visibilidad y asumir riesgo forma parte del proceso. Como en cualquier obra relevante, el liderazgo no se concede: se ocupa.
Tomar proyectos grandes, aceptar visibilidad y asumir riesgo forma parte del proceso. Como en cualquier obra relevante, el liderazgo no se concede: se ocupa.
Lean In
Edición en español: Vayamos Adelante
Publicación: 2013
Autora: Sheryl Sandberg
Impacto:
• Traducido a más de 30 idiomas
• Millones de copias vendidas a nivel global
• Impulsó la creación de más de 50,000 “Lean In Circles” en distintos países
Tema central:
Ambición profesional femenina, negociación, liderazgo y cultura organizacional.