Liderazgo que decide: el nuevo rumbo de la ingeniería en Guanajuato
En esta edición de abril, en Revista Construye destacamos un momento clave para el sector: la toma de protesta de la Ing. Ma. Dolores Saucedo al frente del Colegio de Ingenieros Civiles de Guanajuato, un liderazgo que representa no solo renovación institucional, sino la oportunidad de impulsar una ingeniería más estratégica, ética y vinculada al desarrollo regional. A este hito se suma la toma de protesta de la C.P. Dalia Mendoza Puga en la delegación Guanajuato de la AMIVTAC, consolidando una etapa donde la participación técnica y la visión de largo plazo serán determinantes para el crecimiento del estado. En este contexto, abordamos también el tema de vivienda, ciudad y calidad de vida a través de la entrevista con Carmen Eugenia Hernández Duarte, Presidente de Canadevi Guanajuato, así como referentes que amplían la conversación, como el caso internacional Appleby Blue en Londres y el desarrollo de la Torre BanBajío, ejemplos de cómo la infraestructura y la vivienda inciden directamente en la configuración de ciudades más integradas y funcionales.
La reflexión se profundiza en la sección Construyendo Opinión, donde el MBA Javier Agustín plantea la evolución hacia ecosistemas urbanos integrales; el Mtro. Oscar Coello advierte sobre los costos de decisiones mal enfocadas. Complementamos con Más allá de la construcción, donde exploramos contenidos de autos, historia, fotografía y gadgets, ampliando la mirada del sector hacia su contexto cultural y social. Porque hoy, más que nunca, liderar la construcción es decidir el futuro de nuestras ciudades.
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OPINIÓN DE LA VIVIENDA AL ECOSISTEMA URBANO El nexo Agua-Energía en las ciudades del futuro.
ARQUITECTURA
el
Cuando la Arquitectura deja de imponerse
Arquitectura social en Londres
CANADEVI GUANAJUATO
Construir vivienda hoy para la ciudad del mañana.
Toma de protesta Ing. Dolores Saucedo Rocha
Toma de protesta C.P. Dalia Mendoza Puga
CONSTRUYENDO OPINIÓN
44 CUANDO LO BARATO SALE CARO
La vivienda que deteriora nuestras ciudades.
50 DE LA VIVIENDA AL ECOSISTEMA URBANO
El nexo Agua-Energía en las ciudades del futuro.
MÁS ALLÁ DE LA CONSTRUCCIÓN
56 FOTOGRAFÍA: LALO KERA.
62 GADGETS: CASA INTELIGENTE.
64 AUTOS: NUEVO BMW 13 ELÉCTRICO.
66 HISTORIA: MONUMENTO A LA REVOLUCIÓN.
70 PARQUES: ESPACIOS CON CALIDAD DE VIDA.
La arquitectura más importante no es la que se ve. Es la que se siente. El Pritzker Architecture Prize 2026 reconoce a Smiljan Radić, un arquitecto cuya obra no busca imponerse… sino dialogar. En un momento donde las ciudades compiten por altura, escala y espectacularidad, el mensaje es claro: La arquitectura no necesita gritar para ser relevante.
Construir desde lo esencial Radić ha construido una trayectoria basada en lo atípico:
• Materiales crudos
• Formas orgánicas
• Relación directa con el paisaje
• Espacios que invitan a la introspección
Su obra más conocida, el pabellón de la Serpentine Pavilion en Londres, es un claro ejemplo: una estructura ligera, casi efímera, que transforma la percepción del espacio sin imponerlo.
No toda arquitectura busca protagonismo. Algunas buscan permanencia emocional.
La escala humana como prioridad En la obra de Radić no hay exceso, hay intención. Sus proyectos no están diseñados para ser fotografiados, están diseñados para ser habitados y eso cambia todo porque en lugar de preguntarse “cómo se ve”, su arquitectura responde a “cómo se vive”.
Lo que esto significa para la ciudad
El reconocimiento a Radić marca una dirección clara: Las ciudades del futuro no se definirán por sus íconos, se definirán por su calidad de vida, Espacios más humanos, menos espectáculo, más experiencia.
En abril hablamos de vivienda, ciudad y calidad de vida, el Pritzker de este año confirma algo fundamental: La buena arquitectura no se mide en metros. Se mide en cómo mejora tu vida.
La lección para México
No se trata de replicar formas, se trata de entender prioridades, diseñar con sensibilidad, construir con intención, pensar en el usuario antes que en la imagen porque una ciudad bien diseñada no necesita explicación, se siente.
LA NUEVA TORRE BANBAJÍO CAMBIARÁ
EL DE LEÓN skyline
Arquitectura que redefine el horizonte urbano
Las ciudades también cuentan su historia a través de su arquitectura. Cada edificio que se eleva en el paisaje urbano refleja no solo el crecimiento económico de una región, sino también las decisiones que definen su futuro.
En León, Guanajuato, una nueva pieza arquitectónica comienza a perfilarse como un símbolo de esa transformación: la Torre Corporativa BanBajío, un proyecto que promete redefinir el skyline de la ciudad y consolidar al Bajío como uno de los polos corporativos más dinámicos del país.
Diseñada por el despacho mexicano LBR&A, encabezado por el arquitecto Benjamín Romano, la torre combina ingeniería avanzada, eficiencia operativa y altos estándares de sustentabilidad en un edificio que aspira a convertirse en un referente arquitectónico de la región.
Más que una sede corporativa, el proyecto representa una apuesta por una arquitectura que dialogue con la ciudad, que impulse nuevas dinámicas urbanas y que contribuya a mejorar la calidad de vida de quienes habitan y trabajan en ella.
Un nuevo hito urbano para León
El edificio se construirá en Jardines del Campestre, en la intersección de Manuel J. Clouthier y Boulevard José María Morelos, una zona estratégica de la ciudad que en los últimos años ha concentrado una importante actividad empresarial.
El desarrollo ocupará un terreno de 11,325 metros cuadrados y alcanzará 172 metros de altura, con 40 niveles sobre la calle y cinco niveles subterráneos, con una apertura proyectada para febrero de 2029.
Su presencia en el paisaje urbano marcará un nuevo referente visual para León, una ciudad que en las últimas décadas ha experimentado un
crecimiento sostenido en materia industrial, comercial y corporativa.
Pero más allá de su altura, el proyecto busca destacar por la forma en que integra arquitectura, ingeniería y sostenibilidad en una sola propuesta.
Diseño eficiente y arquitectura esbelta
Uno de los rasgos más distintivos del edificio será su estructura esbelta, con una proporción de 100 metros de largo por 16 metros de ancho, una configuración que permite maximizar la iluminación natural, favorecer la ventilación cruzada y optimizar la eficiencia espacial.
Esta estrategia de diseño también
permitirá ofrecer plantas de oficinas completamente libres de columnas, con superficies de hasta 728 metros cuadrados por nivel, brindando mayor flexibilidad para la organización de los espacios de trabajo.
En total, el complejo sumará más de 92 mil metros cuadrados de construcción, integrando una amplia variedad de funciones corporativas y de servicio.
Entre los espacios contemplados se encuentran:
• Oficinas corporativas
• Estacionamiento subterráneo para 775 vehículos
• Business Center
• Auditorio con capacidad para 407 personas
• Áreas de comedor con terrazas
• Espacios de convivencia para colaboradores
Ingeniería avanzada para un edificio del futuro
El desarrollo estructural del edificio se realizó en colaboración con la firma internacional Arup, una de las consultoras de ingeniería más reconocidas a nivel global.
La solución estructural se basa en un sistema mixto de concreto y acero, reforzado con armaduras metálicas
trianguladas, un esquema que optimiza el comportamiento del edificio ante viento y sismos.
Esta solución no solo mejora la seguridad estructural, sino que también permite reducir el uso de materiales y liberar los espacios interiores, favoreciendo la flexibilidad de las plantas arquitectónicas.
Espacios diseñados para el bienestar laboral
El proyecto también pone especial énfasis en la calidad del entorno laboral para los cerca de 1,800 colaboradores que trabajarán en la torre.
Las estaciones de trabajo estarán diseñadas para aprovechar la luz natural, las vistas al entorno urbano y la ventilación cruzada, elementos que diversos estudios internacionales han identificado como factores clave para mejorar la productividad, la creatividad y el bienestar en los espacios corporativos.
Esta visión responde a una tendencia cada vez más presente en la arquitectura contemporánea: diseñar edificios que no solo sean eficientes desde el punto de vista técnico, sino que también contribuyan a mejorar la experiencia cotidiana de quienes los habitan.
Un edificio comprometido con la sustentabilidad
En materia ambiental, la Torre BanBajío buscará alcanzar la certificación LEED Platino, uno de los estándares internacionales más exigentes en arquitectura sostenible.
Para ello, el proyecto incorpora diversas estrategias ambientales, entre ellas:
• Paneles solares para generación de energía
• Sistemas de captación pluvial
• Reutilización del agua
• Planta de tratamiento con descarga cero
• Restauración del hábitat en el 27 % del terreno
• Infraestructura para movilidad eléctrica
Uno de los elementos más distintivos del proyecto será la instalación de huertos urbanos en la azotea, un gesto simbólico que conecta con los orígenes de BanBajío en el financiamiento de la agroindustria.
Al mismo tiempo, estos espacios buscan generar áreas de bienestar para los colaboradores, integrando naturaleza y arquitectura en un entorno corporativo contemporáneo.
Un nuevo capítulo para la arquitectura del Bajío
Con este proyecto, el despacho LBR&A apuesta por una arquitectura que combine ingeniería avanzada, responsabilidad ambiental y visión urbana.
La Torre BanBajío no solo transformará el skyline de León; también representa la evolución de una región que continúa consolidándose como uno de los motores económicos más importantes del país.
Porque cuando la arquitectura se concibe con visión, los edificios dejan de ser únicamente estructuras.
Se convierten en símbolos de una ciudad que crece, innova y construye su futuro.
CUANDO LA ARQUITECTURA DEJA DE IMPONERSE Y EMPIEZA A CONVIVIR
Este proyecto parte de una premisa clara: habitar el entorno sin invadirlo. Inspirada en la lógica natural del manglar, la arquitectura se concibe como una extensión del paisaje, donde agua, luz y vegetación no son elementos decorativos, sino protagonistas del espacio.
El acceso se construye a partir de una transición de privacidad hacia apertura, revelando gradualmente la casa a través de patios y recorridos que acompañan la experiencia del usuario. La vivienda se despliega en distintos niveles conectados por escalinatas exteriores, generando una narrativa espacial dinámica que ofrece nuevas perspectivas en cada recorrido.
La volumetría responde a su contexto inmediato: se expande hacia la selva y se orienta hacia el mar, estableciendo un diálogo constante entre ambos horizontes. En el centro, un patio longitudinal regula el clima, protege del asoleamiento y articula las áreas sociales en torno a un vacío donde la naturaleza permanece presente.
Las recámaras, en planta alta, equilibran intimidad y amplitud al abrirse tanto a patios interiores como a vistas lejanas, mientras que la azotea se convierte en un espacio contemplativo con alberca, firepit y un domo que introduce luz natural filtrada, gene-
ARQUITECTURA
rando un juego de reflejos que transforma los interiores a lo largo del día.
La materialidad privilegia la durabilidad y el bajo mantenimiento mediante concreto tropicalizado, acero y madera local, permitiendo que el entorno natural destaque. Resalta también la escalera escultórica, que reinterpreta geometrías prehispánicas en un lenguaje contemporáneo.
En conjunto, la casa no busca dominar el sitio, sino integrarse a él, construyendo una experiencia donde la arquitectura acompaña —y no compite— con la vida natural.
Nombre del proyecto: Casa Vihara
Oficina de arquitectura: Di Frenna arquitectos
Fecha de inicio construcción: 20 de septiembre 2020
Fecha de finalización construcción: 18 de enero 2025
Superficie construida (m2): 634.00 m2
Ubicación: Tankah, Tulum, Quintana Roo
Equipo de trabajo: Matia Di Frenna Müller, Arq. Omar Anguiano de la Rosa
Fotografía: Onnis Luque
APPLEBY BLUE
arquitectura social
QUE REDEFINE LA VIVIENDA URBANA EN LONDRES
En muchas ciudades del mundo, el debate sobre vivienda, ciudad y calidad de vida se ha convertido en uno de los temas centrales del desarrollo urbano contemporáneo. En ese contexto, el proyecto Appleby Blue Almshouse, en Londres, se ha consolidado como un referente internacional de cómo la arquitectura puede responder a la necesidad de vivienda digna sin renunciar a la ca -
lidad espacial, el diseño y el sentido de comunidad.
Diseñado por el despacho Peter Barber Architects, uno de los estudios británicos más reconocidos en el ámbito de la vivienda social y comunitaria, Appleby Blue propone una reinterpretación contemporánea del modelo tradicional de almshouses —viviendas históricamente destinadas a personas
mayores con recursos limitados— adaptándolo a las necesidades urbanas del siglo XXI.
Ubicado en el distrito de Southwark, uno de los barrios con mayor densidad urbana de Londres, el proyecto se desarrolla en un terreno compacto donde la arquitectura logra transformar las limitaciones del sitio en oportunidades de diseño.
Arquitectura que construye comunidad
Appleby Blue está conformado por 57 viviendas para adultos mayores, organizadas alrededor de un sistema de patios y corredores que fomen -
tan la convivencia entre residentes. El proyecto combina viviendas tipo estudio y departamentos de una recámara, diseñados específicamente para ofrecer confort, accesibilidad y autonomía a personas mayores.
Uno de los principios centrales del diseño es la creación de un entorno comunitario seguro y activo, donde la arquitectura funcione como catalizador de interacción social. Los espacios comunes, los corredores abiertos y los patios interiores permiten que los residentes mantengan contacto visual y cercanía cotidiana, generando una sensación de comunidad poco común en desarrollos urbanos contemporáneos.
Además de las viviendas, el complejo incluye espacios comunitarios, áreas verdes y zonas de reunión, lo que fortalece la integración social y mejora la calidad de vida de los habitantes.
Un diseño contemporáneo con identidad urbana
Uno de los elementos más distintivos del proyecto es su fachada de ladrillo con celosías perforadas, una
solución arquitectónica que cumple múltiples funciones.
Desde el punto de vista estético, el edificio se integra con la tradición arquitectónica londinense, donde el ladrillo ha sido históricamente uno de los materiales predominantes. Sin embargo, el diseño introduce un lenguaje contemporáneo mediante patrones geométricos que permiten el paso de la luz y la
ARQUITECTURA
ventilación natural. Estas celosías también funcionan como filtros visuales que aportan privacidad a las viviendas sin perder la conexión con el entorno urbano.
El proyecto alcanza siete niveles de altura y se organiza en torno a patios interiores que permiten optimizar la entrada de luz natural y la ventilación cruzada, mejorando las condiciones ambientales del conjunto.
Diseño para la longevidad y el bienestar
Appleby Blue fue concebido bajo criterios de arquitectura inclusiva y diseño para el envejecimiento activo.
Todas las viviendas están diseñadas para garantizar accesibilidad universal, con circulaciones amplias, elevadores y espacios adaptables a diferentes niveles de movilidad.
El complejo también incorpora estrategias de eficiencia energética y sostenibilidad, entre ellas:
• Alto desempeño térmico en la envolvente del edificio
• Optimización de la iluminación natural
• Ventilación cruzada en las unidades habitacionales
• Uso eficiente de materiales y recursos constructivos
Estas estrategias permiten reducir el consumo energético y mejorar el confort interior de las viviendas.
Reconocimiento internacional
La calidad arquitectónica y el impacto social del proyecto han sido ampliamente reconocidos a nivel internacional.
Entre los premios más destacados que ha recibido Appleby Blue se encuentran:
• RIBA Stirling Prize 2023, el reconocimiento más importante de arquitectura en el Reino Unido.
• RIBA London Building of the Year 2023.
• Housing Design Awards 2023. Estos galardones destacan no solo la calidad del diseño, sino también la capacidad del proyecto para demostrar que la vivienda social puede alcanzar los más altos estándares arquitectónicos.
“Ubicado en el distrito de Southwark, uno de los barrios con mayor densidad urbana de Londres, el proyecto se desarrolla en un terreno compacto donde la arquitectura logra transformar las limitaciones del sitio en oportunidades de diseño.”
Una lección para las ciudades del futuro
Appleby Blue demuestra que el diseño arquitectónico puede desempeñar un papel fundamental en la construcción de ciudades más equitativas.
Al combinar densidad urbana, calidad espacial, sostenibilidad y comunidad, el proyecto ofrece una alter-
nativa inspiradora para abordar uno de los grandes retos de las ciudades contemporáneas: garantizar vivienda digna sin sacrificar calidad de vida.
En un momento en que muchas ciudades enfrentan una creciente crisis habitacional, proyectos como Appleby Blue recuerdan que la buena arquitectura no solo construye edificios: construye comunidad, bienestar y futuro urbano.
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GUANAJUATO
construir vivienda hoy para no comprometer la ciudad de mañana
En Guanajuato, hablar de vivienda ya no es solo una conversación del sector inmobiliario. Es una discusión estratégica sobre el futuro de sus ciudades. El dinamismo industrial del estado —particularmente en el corredor León, Silao, Irapuato y Celaya— ha detonado una demanda habitacional sin precedentes. Pero este crecimiento también ha puesto sobre la mesa una pregunta clave: ¿cómo construir ciudad sin comprometer la calidad de vida?
Desde la visión de Carmen Eugenia Hernández Duarte, Presidente de CANADEVI Guanajuato, la respuesta es clara: la vivienda debe dejar de pensarse como un producto aislado y entenderse como un componente integral del desarrollo urbano. “La vivienda debe ser integral. Tiene que tener ubicación, conectividad, acceso a servicios y espacios que permitan crear comunidad”, señala en entrevista.
La vivienda como detonador de comunidad
El concepto de calidad de vida ha evolucionado. Hoy no basta con tener una casa: se requiere un entorno que permita vivir mejor. La idea de ciudades de 15 minutos —donde los servicios, el trabajo, la educación y el esparcimiento se encuentren a distancias cortas— comienza a posicionarse como un referente, aunque su implementación en
zonas de alto crecimiento representa un reto importante.
En este contexto, los desarrolladores enfrentan un nuevo estándar: crear proyectos que fomenten la convivencia, el sentido de pertenencia y el bienestar cotidiano. Porque la ciudad no se mide solo en infraestructura, sino en experiencias.
El crecimiento industrial: oportunidad y presión
El auge económico de Guanajuato ha traído consigo una fuerte migración hacia las zonas industriales, incrementando significativamente la demanda de vivienda.
Hoy, la realidad es clara: la demanda supera a la oferta. Este desbalance obliga al sector a replantear sus estrategias, especialmente en términos de ubicación. La cercanía a los centros de trabajo se vuelve un factor crítico, pero también uno de los más complejos de resolver debido al costo del suelo. “Tenemos que planear mejor y pensar en desarrollos mejor ubicados, pero eso nos lleva inevitablemente a considerar la vivienda vertical”, explica.
El reto estructural: vivienda accesible y bien ubicada
Uno de los mayores desafíos en Guanajuato —y en gran parte del país— es lograr vivienda accesible sin sacri -
ficar ubicación ni calidad. La ecuación es compleja: el suelo cercano a los centros urbanos es costoso, mientras que las zonas más económicas carecen de infraestructura y servicios.
Esto genera una tensión constante entre accesibilidad económica y calidad de vida. La solución, en gran medida, apunta hacia la redensificación urbana y el desarrollo vertical, así como a una mayor colaboración con las autoridades para generar suelo apto y bien equipado.
Coordinación: el punto crítico del desarrollo urbano
Para lograr ciudades más ordenadas, la coordinación entre desarrolladores, gobiernos y organismos de financiamiento es fundamental. En Guanajuato, esta colaboración ha avanzado, pero aún enfrenta áreas de oportunidad, especialmente en la agilización de trámites y la modernización de procesos.
“La planeación metropolitana es clave. Las ciudades ya están conectándose entre sí, y necesitamos trabajar de manera conjunta”, señala. Además, la actualización de los planes de ordenamiento territorial abre una ventana para integrar las necesidades reales del sector en la planeación futura.
El Plan Nacional de
Vivienda: oportunidad con ajustes necesarios
El impulso del Gobierno Federal a través del Plan Nacional de Vivienda representa una oportunidad relevante para el sector, especialmente en el segmento de vivienda social. Sin embargo, el principal reto está en su implementación. Los costos de la tierra y las condiciones del mercado varían significativamente entre regiones, lo que exige adaptar los esquemas a la realidad local.
“Si logramos ajustar los precios a las condiciones del estado, el impacto puede ser muy positivo”, afirma. De lo contrario, existe el riesgo de que la oferta no logre responder a la capacidad adquisitiva de la población.
Sostenibilidad: el nuevo eje del desarrollo
Mirando hacia el futuro, la sostenibilidad se posiciona como un eje fundamental. Desde el uso eficiente del agua hasta la incorporación de tecnologías como la reutilización de aguas grises, el sector comienza a integrar soluciones que responden a los desafíos ambientales.
Este enfoque no solo es necesario, sino inevitable. Porque construir ciudad hoy también implica garantizar su viabilidad mañana.
El problema de fondo: la especulación del suelo
Si hubiera un factor que resume gran parte de los retos del sector, sería la especulación de la tierra. El incremento desmedido en los precios del suelo limita el desarrollo de vivienda bien ubicada y obliga a desplazar los proyectos hacia zonas periféricas, afectando directamente la calidad de vida. “Si logramos reducir la especulación, podríamos desarrollar vivienda mejor ubicada y con mayor impacto social”, plantea. Entre las propuestas destaca la implementación de mecanismos fiscales que desincentiven la retención especulativa de terrenos y promuevan su desarrollo.
Construir ciudad es construir bienestar
Más allá de los retos técnicos y económicos, hay una dimensión que define el
propósito del sector: el bienestar de las personas. La vivienda no es solo una inversión o un activo. Es el espacio donde se construye la vida. “Ver la felicidad de las familias cuando reciben su casa es nuestra mayor satisfacción”, comparte. Y en esa idea se sintetiza el verdadero sentido del desarrollo habitacional.
El reto es claro: decidir mejor
Guanajuato enfrenta un momento decisivo. El crecimiento económico abre oportunidades, pero también exige responsabilidad. La forma en que se tomen las decisiones hoy definirá la calidad de vida de las próximas décadas. Decidir dónde crecer, decidir cómo construir, decidir para quién se desarrolla. Porque al final, construir vivienda no es solo levantar muros. Es construir ciudad. Y con ello, construir el futuro.
DOLORES SAUCEDO
liderazgo que transforma la ingeniería civil en Guanajuato
El XXV Consejo Directivo del Colegio de Ingenieros Civiles asume el reto de construir una ciudad más resiliente, técnica y colaborativa
En un acto solemne que reunió a autoridades de los tres niveles de gobierno, representantes del sector técnico y líderes del gremio, se llevó a cabo la toma de protesta del XXV Consejo Directivo del Colegio de Ingenieros Civiles de Guanajuato para el periodo 2026–2028, encabezado por la ingeniera María Dolores Saucedo Rocha, marcando el inicio de una nueva etapa para la ingeniería en la capital del estado.
El evento, celebrado en el Congreso del Estado, no fue únicamente un
acto protocolario, sino un espacio de reafirmación del papel estratégico que desempeña la ingeniería civil en la construcción del futuro de las ciudades.
Un presidium que refleja la articulación institucional
El acto contó con la presencia de un presidium integrado por figuras clave del sector público y profesional: el Ing. Marco Antonio Ortiz Rendón, subsecretario de Infraestructura Vial en representación de la gobernadora; la diputada María del Pilar Gómez
Enríquez; la Mtra. Irma Leticia González Sánchez, directora del Centro
SICT Guanajuato; el Ing. José Francisco Javier Díaz de León, en representación de la FEMCIC; el regidor
José Carlos Domínguez, en representación del Ayuntamiento de Guanajuato; así como el Ing. David Gilberto Villicaña Diosdado, presidente saliente, y la Ing. Dolores Saucedo Rocha como presidente entrante.
La presencia de estos actores evidenció un mensaje claro: la ingeniería civil no se construye en aislamiento, sino desde la colaboración
entre gobierno, academia y sector productivo.
Ingeniería: decisiones que construyen futuro
Durante su intervención, la diputada María del Pilar Gómez destacó que la ingeniería civil es una de las profesiones con mayor impacto en la vida cotidiana, al estar presente en cada sistema de movilidad, infraestructura hidráulica y desarrollo urbano.
Subrayó la necesidad de obras bien planeadas, sostenibles y con visión de largo plazo, en un contexto donde
el crecimiento urbano, el cuidado del agua y la resiliencia climática representan desafíos cada vez más complejos.
Su mensaje dejó claro que hoy más que nunca, las decisiones en infraestructura deben sustentarse en conocimiento técnico y responsabilidad social.
Continuidad, evolución y trabajo colegiado
Por su parte, el presidente saliente, Ing. David Villicaña, ofreció un mensaje profundamente humano y gremial, destacando que un colegio no lo construye una sola persona, sino la suma de voluntades.
Durante su gestión, resaltó logros como:
• El fortalecimiento institucional mediante convenios con asociaciones y universidades
• El incremento en la colegiación
• La vinculación con autoridades y organismos técnicos
• La organización de la 50ª Reunión Nacional de la FEMCIC
Pero más allá de los resultados, su mensaje se centró en una idea clave: la ingeniería es servicio, compromiso y vocación de transformación social.
Gobierno y gremio: una alianza estratégica
Desde el ámbito municipal, el regidor José Carlos Domínguez reiteró el papel del colegio como un aliado técnico fundamental para la toma de decisiones públicas.
Reconoció que los ingenieros civiles no solo construyen infraestructura, sino que participan activamente en la planeación de la ciudad, en consejos consultivos y en el diseño de proyectos que impactan directamente la calidad de vida.
El mensaje fue claro: las mejores ciudades se construyen cuando el conocimiento técnico se integra a la política pública.
FEMCIC: fortalecer la profesión ante los retos del país
En representación de la Federación Mexicana de Colegios de Ingenieros Civiles, el Ing. José Francisco Díaz de León destacó los ejes estratégicos que hoy marcan la agenda nacional del gremio:
• Dignificación de la profesión
• Fortalecimiento institucional
• Actualización y certificación continua
• Unidad gremial
Enfatizó que México necesita más que nunca ingeniería con ética, preparación y responsabilidad, capaz de responder a los desafíos de infraestructura del país.
Dolores Saucedo: una visión que trasciende
El momento central del evento llegó con el mensaje de la ingeniera Dolores Saucedo, quien asumió la presidencia con un discurso profundamente inspirador y técnico a la vez.
“Hoy no vengo simplemente a ocupar una silla, vengo a honrar una historia”, expresó al inicio de su intervención, dejando claro que su liderazgo no busca ruptura, sino evolución.
Desde una visión clara del contexto de Guanajuato —una ciudad marcada por retos como la escasez de
agua, la complejidad topográfica y la conservación del patrimonio—, planteó que la ingeniería civil no es opcional, sino una necesidad vital para la resiliencia urbana.
Su propuesta de trabajo se articula en cuatro pilares estratégicos:
1. Vida colegiada: fortalecer la unidad del gremio
2. Excelencia profesional: impulsar capacitación y certificación
3. Vinculación estudiantil: integrar a las nuevas generaciones
4. Dignificación de la sede: consolidar al colegio como espacio de referencia
Además, hizo énfasis en la importancia de la paridad y la inclusión, no como discurso, sino como una necesidad para enriquecer la profesión.
Su mensaje fue contundente: la ingeniería del futuro requiere talento, ética y visión colectiva.
Una nueva etapa para la ingeniería en Guanajuato
La toma de protesta del XXV Consejo Directivo representa más que un cambio de liderazgo: es la continui -
dad de un proyecto que reconoce a la ingeniería civil como uno de los pilares del desarrollo.
Hoy, en un contexto donde las ciudades enfrentan retos estructurales cada vez más complejos, el papel de los ingenieros civiles se vuelve determinante.
Y bajo el liderazgo de Dolores Saucedo, el Colegio de Ingenieros Civiles de Guanajuato se proyecta como un actor clave en la construcción de soluciones, en la toma de decisiones técnicas y en la consolidación de un futuro más resiliente, sostenible y humano.
Porque, como se reiteró en este acto: cuando la ingeniería se ejerce con responsabilidad y visión, no solo se construyen obras… se construye el futuro.
asume el liderazgo de
DALIA MENDOZA PUGA AMIVTAC
Guanajuato con visión de futuro resiliente
Infraestructura, talento joven y vinculación institucional marcan la ruta 2026–2028
En un acto que reunió a líderes del sector público, académico y empresarial, la C.P. Dalia Eréndira Mendoza Puga rindió protesta como presidente de la Asociación Mexicana de Ingeniería de Vías Terrestres (AMIVTAC), Delegación Guanajuato, para el periodo 2026–2028, consolidando la continuidad de un proyecto que ha posicionado a la delegación como referente nacional en desempeño y vinculación.
La ceremonia contó con la presencia de autoridades clave como el secre-
tario de Obra Pública del Estado, Juan Pablo Pérez Beltrán, en representación de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo, así como de la presidenta municipal de Guanajuato, la arquitecta Samantha Smith Gutiérrez, además de representantes de la SICT, CMIC, universidades, colegios profesionales y organismos del sector.
Más allá del protocolo, el evento se convirtió en un espacio de reflexión sobre el papel estratégico de la infraestructura vial en el desarrollo económico, la seguridad y la calidad de vida.
Infraestructura que conecta desarrollo y seguridad
Durante su mensaje, la alcaldesa Samantha Smith destacó que las vías terrestres no solo conectan destinos, sino oportunidades, subrayando que cada proyecto de infraestructura tiene un impacto directo en la seguridad, la movilidad y el crecimiento de las ciudades.
En ese sentido, enfatizó que Guanajuato enfrenta retos complejos derivados de su geografía y crecimiento urbano, lo que exige planeación, visión
técnica y coordinación entre gobierno y sociedad organizada.
“Cada decisión técnica tiene un impacto social. Cada obra bien planeada es también una forma de cuidar a las personas”, señaló.
Este enfoque fue reforzado por el secretario Juan Pablo Pérez Beltrán, quien subrayó que la infraestructura debe dejar de entenderse únicamente como obra física y asumirse como una herramienta para mejorar la vida de las familias.
Una gestión que deja huella Previo a la toma de protesta, Mendoza Puga presentó el informe de actividades del periodo 2024–2026, destacando resultados que hoy posicionan a la delegación Guanajuato como una de las más sólidas a nivel nacional.
Entre los logros más relevantes destacan:
• La realización de 22 desayunos técnicos con alta participación del sector.
• La organización de un simposio con más de 300 asistentes, consolidando espacios de diálogo especializado.
• La firma de convenios con instituciones clave como la Secreta -
ría de Obra Pública y el Colegio de Ingenieros Civiles.
• La integración activa de jóvenes y estudiantes mediante concursos, capítulos estudiantiles y vinculación universitaria.
• La consolidación de una comunidad digital en crecimiento y la difusión de conocimiento técnico a través de publicaciones especializadas.
Este balance no solo refleja actividad, sino una estrategia clara: fortalecer el gremio desde la capacitación, la colaboración y la generación de valor técnico.
Continuidad con visión estratégica La reelección de Dalia Mendoza
Puga para el periodo 2026–2028 no es casualidad, sino resultado de un liderazgo que ha logrado cohesionar al sector y generar resultados tangibles.
El nuevo plan estratégico se estructura en cuatro ejes clave:
1. Capacitación especializada
Impulso a cursos anuales, seminarios técnicos y encuentros de actualización para profesionales del sector.
2. Vinculación institucional
Fortalecimiento de alianzas con
dependencias gubernamentales, colegios y organismos para incidir en proyectos de infraestructura.
3. Formación de nuevas generaciones
Creación de capítulos estudiantiles, impulso a concursos y programas que acerquen a jóvenes a la ingeniería de vías terrestres.
4. Fortalecimiento gremial
Estrategias para incrementar la participación, atraer nuevos socios y consolidar una comunidad técnica activa.
Uno de los objetivos más ambiciosos es impulsar que jóvenes ingenieros accedan a becas para estudios de posgrado en el extranjero, apostando por la internacionalización del talento local.
Un gremio más incluyente y fortalecido
Un aspecto que marcó la ceremonia fue la destacada participación de mujeres dentro de la nueva mesa directiva, reflejo de una transformación en el liderazgo del sector.
La propia Mendoza Puga enfatizó que los logros alcanzados han sido resultado del trabajo colectivo y de una visión compartida que prioriza la colaboración por encima de los esfuerzos individuales.
“Tenemos una asociación fortalecida y con la brújula apuntando hacia la excelencia”, afirmó.
El reto: construir infraestructura con impacto real
La nueva etapa de AMIVTAC Guanajuato inicia en un contexto donde la infraestructura enfrenta mayores exigencias: sostenibilidad, seguridad vial, eficiencia operativa y adaptación a nuevas dinámicas de movilidad.
Bajo el lema “Vías terrestres eficientes, futuro resiliente”, la gestión 2026–2028 se plantea como un pe -
riodo clave para consolidar un modelo de ingeniería que no solo construya caminos, sino que genere valor social.
El mensaje es claro: el futuro de la infraestructura no depende únicamente de recursos o tecnología, sino de decisiones técnicas bien fundamentadas, talento preparado y una articulación efectiva entre todos los actores del sector.
Y en ese camino, AMIVTAC Guanajuato busca seguir siendo un punto de encuentro, conocimiento y liderazgo para la ingeniería de vías terrestres en México.
CUANDO LO BARATO SALE CARO
LA VIVIENDA QUE DETERIORA NUESTRAS CIUDADES
En México llevamos años construyendo vivienda barata… y ciudades cada vez más caras. Hay algo que en el sector se repite tanto que ya nadie lo cuestiona: hay que construir más y hay que construir barato. Porque al final del día —se dice— lo importante es que más personas puedan acceder a una casa. Y suena bien. Suena correcto. Suena incluso necesario. Pero casi nunca nos detenemos a hacer la pregunta incómoda: ¿barato para quién… y por cuánto tiempo?
Por: Mtro. Óscar Coello H.
Porque en la práctica, buena parte de la vivienda que se ha construido en México en las últimas décadas no ha estado pensada para durar, ni para integrarse a una ciudad, ni siquiera para generar comunidad. Ha estado pensada para cerrar números. Para cumplir con un crédito. Para que el proyecto “dé”. Y listo. Y el problema
es que la ciudad no funciona con esa lógica. En ingeniería lo sabemos bien: el costo real de una obra no es lo que cuesta construirla, es lo que cuesta sostenerla a lo largo del tiempo. Pero en vivienda decidimos ignorar eso. Nos enfocamos en el costo inicial y dejamos de lado la vida útil, como si el problema terminara el día que se
entrega la casa. Y no, no termina ahí. Ahí apenas empieza.
Hoy, según datos del INEGI, hay más de seis millones de viviendas deshabitadas en México. Seis millones.
Y esto no es una estadística menor, es la evidencia de que algo no está funcionando como creemos. Porque cuando se revisa el fondo del problema, aparece lo que nadie quiere poner sobre la mesa: mala ubicación, baja calidad constructiva, falta de servicios, entornos que no terminan de consolidarse. No es que la gente no quiera vivienda. Es que muchas veces esa vivienda no es habitable en el sentido completo de la palabra. Entonces pasa lo predecible, pero
que nadie quiere asumir, y es que las viviendas empiezan a deteriorarse antes de tiempo, las calles fallan, las instalaciones se saturan, los espacios públicos nunca terminan de existir. Es entonces cuando el entorno pierde valor, y poco a poco, lo que fue “una solución de vivienda” se convierte en un problema urbano.
Y ese problema ya no es del desarrollador, ni del banco, y ni siquiera del propietario; es de la ciudad. Porque lo que vemos todos los días, aunque a veces no lo queramos ver, es que cuando los fraccionamientos envejecen en 10 o 15 años, las zonas empiezan a vaciarse, las viviendas se abandonan porque ya no son funcionales
o simplemente dejaron de tener sentido para quien las habita. Y entonces viene lo más caro de todo: la ciudad tiene que volver a crecer.
Más infraestructura, más redes, más transporte, más presión para los municipios. Todo para compensar lo que no se resolvió bien desde el inicio. Y cuando uno voltea a ver lo que está pasando en otras partes del mundo, la diferencia se vuelve todavía más clara.
En Madrid, con el desarrollo de Madrid Nuevo Norte, la conversación no está centrada en cuánto cuesta hoy la vivienda, sino en cómo va a funcionar esa parte de la ciudad dentro de 30 o 40 años: movilidad, conectividad, espacio público, integración urbana, valor a largo plazo. Mientras
allá la discusión es cómo construir ciudad que perdure, aquí seguimos resolviendo cómo vender vivienda que funcione… al menos el tiempo suficiente, y esa diferencia no es menor, es estructural.
Y no es que no haya información. México tiene instituciones como el INEGI que miden con precisión lo que está pasando en la vivienda: como el abandono, rezago, condiciones físicas, etc, pero el problema es que esos indicadores sirven para entender el pasado… pero no están definiendo cómo se construye el futuro.
Seguimos midiendo cuántas viviendas se construyen, pero no cuántas siguen funcionando 20 o 30 años después, y eso tiene consecuencias.
Porque una vivienda que no está pensada para durar no solo pierde valor, genera entornos que se degradan, rompe la lógica urbana, empuja a la expansión desordenada y termina repitiendo el mismo ciclo: construir barato, deteriorar rápido, abandonar, volver a construir. Este es un modelo que resuelve el presente… hipotecando el futuro.
Y tal vez el error no está en querer hacer vivienda accesible, el error está en creer que accesible es sinónimo de barato, porque no es lo mismo. Accesible debería significar habitable, bien ubicada, conectada, durable. Debería significar que quien la compra pueda vivir ahí no solo hoy, sino dentro de 20 o 30 años. Debería significar que esa vivienda suma
ciudad, no que la desgasta. Pero mientras sigamos diseñando bajo la lógica del costo inmediato, vamos a seguir construyendo soluciones que se vencen antes de tiempo.
México no solo tiene un problema de falta de vivienda. Tiene un problema de vivienda que no está hecha para permanecer. Y si ese es el problema, entonces la discusión también tiene que cambiar. No se trata de construir más rápido, se trata de construir mejor. No se trata de bajar el precio a toda costa se trata de entender el costo real en el tiempo. No se trata de entregar viviendas, se trata de desarrollar ciudad. Porque al final, el concreto sí se endurece…pero las malas decisiones urbanas no se corrigen con el tiempo: se heredan.
MÉXICO YA CONSTRUYÓ
¿CUÁNTAS VIVIENDAS HAY, Y CÓMO SE ESTÁN USANDO?
Querétaro
Aguascalientes
DATO CLAVE EDITORIAL
Mayor subutilización del parque
Alta presión urbana Mercado dinámico
Máxima ocupación
Crecimiento acelerado
Equilibrio relativo
QUERÉTARO Y AGUASCALIENTES REFLEJAN EXPANSIÓN + VIVIENDA VACÍA
EL PROBLEMA NO ES CUÁNTAS
CASAS, SINO CÓMO SE VIVE EN ELLAS pero no necesariamente habita
ESTADO Jalisco
CDMX Nuevo León
Guanajuato Querétaro
Aguascalientes
LECTURA EDITORIAL
MAYOR PRESIÓN URBANA
DÉFICIT POR HACINAMIENTO PERIFERIAS CRÍTICAS
PROBLEMA DE CALIDAD
CRECIMIENTO DESORDENADO MEJOR DESEMPEÑO
EL DÉFICIT ES PRINCIPALMENTE CUALITATIVO, NO CUANTITATIVO
LAS CIUDADES CRECEN MÁS RÁPIDO QUE SU INFRAESTRUCTURA
HACINAMIENTO + MALA CALIDAD= VERDADERO PROBLEMA
AGUASCALIENTES DESTACA COMO MODELO DE CONTROL URBANO RELATIVO
AGUA–ENERGÍA DE LA VIVIENDA AL ECOSISTEMA URBANO el nexo
en las ciudades del futuro
Por: MBA. Javier Agustín Navarro
En el debate sobre vivienda sostenible, gran parte de la conversación se ha centrado en tecnologías aisladas: paneles solares, electrodomésticos eficientes o sistemas de captación pluvial. Sin embargo, el verdadero desafío, y también la mayor oportunidad, no está en la suma de soluciones individuales, sino en comprender cómo cada vivienda forma parte de un sistema mayor: la ciudad. En este contexto, el nexo agua–energía emerge como un eje estratégico que redefine la manera en que diseñamos, construimos y habitamos los espacios urbanos.
La relación entre el agua y la energía es profunda y, con frecuencia, subestimada. Cada litro de agua que consumimos en una vivienda implica energía para su extracción, potabilización, distribución y, eventualmente, tratamiento. A su vez, gran parte del consumo energético en los hogares está vinculado al uso del agua,
desde el calentamiento hasta su disposición final. Esta interdependencia convierte a la vivienda en un punto crítico de intervención, donde pequeñas decisiones pueden escalar a impactos urbanos significativos.
Diversos estudios han demostrado que las estrategias de ahorro de agua en entornos residenciales no solo reducen la presión sobre los recursos hídricos, sino que también generan disminuciones relevantes en el consumo eléctrico y en las emisiones de gases de efecto invernadero. Este hallazgo, lejos de ser un dato técnico aislado, debería replantear la forma en que concebimos la sostenibilidad en la vivienda: no como un conjunto de soluciones independientes, sino como un sistema integrado de eficiencia.
En este sentido, la incorporación de tecnologías como la captación de agua de lluvia, el reciclaje de aguas
“Esta interdependencia convierte a la vivienda en un punto crítico de intervención, donde pequeñas decisiones pueden escalar a impactos urbanos significativos.”
grises y los dispositivos de bajo consumo no solo impacta la operación de una vivienda, sino que también reduce la carga sobre la infraestructura urbana. En ciudades con estrés hídrico, estas soluciones pueden disminuir la demanda sobre acuíferos sobreexplotados y sistemas de distribución envejecidos, al tiempo que reducen el consumo energético asociado a su operación.
Pero el alcance de este enfoque va más allá del ámbito técnico. La integración del nexo agua–energía en el diseño de vivienda tiene implicaciones directas en la calidad de vida. Un hogar que optimiza el uso de estos recursos no solo reduce costos operativos, sino que también ofrece mayor resiliencia frente a interrupciones en el suministro, eventos climáticos extremos y variaciones en los precios de los servicios. En otras palabras, la sostenibilidad deja de ser un atributo
aspiracional para convertirse en un factor tangible de bienestar.
A nivel urbano, el impacto acumulado de estas decisiones puede ser transformador. Si una proporción significativa de viviendas adopta estrategias integradas de eficiencia hídrica y energética, las ciudades pueden reducir su demanda total de recursos, posponer inversiones en infraestructura de gran escala y avanzar hacia modelos más descentralizados y resilientes. Este cambio de paradigma implica pasar de ciudades que dependen de sistemas centralizados altamente demandantes, a ecosistemas urbanos donde la eficiencia se construye desde lo local.
Sin embargo, esta transición no ocurre de manera espontánea. Requiere de una alineación entre políticas públicas, incentivos económicos, innovación tecnológica y, sobre todo, una nueva visión
“Si una proporción significativa de viviendas adopta
estrategias integradas de eficiencia hídrica y energética, las ciudades pueden reducir su demanda total de recursos, posponer inversiones en infraestructura de gran escala y avanzar hacia modelos más descentralizados y resilientes.”
en el diseño y desarrollo de vivienda. Los desarrolladores, arquitectos e ingenieros tienen la responsabilidad, y la oportunidad, de integrar estos principios desde las etapas iniciales de cada proyecto, entendiendo que el valor de una vivienda no solo se mide en metros cuadrados, sino en su capacidad de interactuar de manera eficiente con su entorno.
Asimismo, es fundamental que las ciudades evolucionen hacia marcos regulatorios que reconozcan y promuevan este enfoque sistémico. La adopción de estándares de construcción sostenible, la implementación de incentivos para tecnologías eficientes y la inversión en infraestructura inteligente son pasos clave para acelerar esta transformación. No se trata únicamente de construir mejor, sino de construir con una visión de
largo plazo que articule vivienda, ciudad y calidad de vida.
En un contexto donde el crecimiento urbano continúa acelerándose y los recursos naturales se vuelven cada vez más limitados, el nexo agua–energía ofrece una hoja de ruta clara para enfrentar los desafíos del presente y del futuro. La vivienda, lejos de ser un elemento pasivo dentro de la ciudad, puede convertirse en un nodo activo de eficiencia, resiliencia e innovación.
La pregunta no es si debemos integrar este enfoque, sino qué tan rápido estamos dispuestos a hacerlo. Porque en la intersección entre agua, energía y vivienda no solo se define la sostenibilidad de nuestras ciudades, sino la calidad de vida de quienes las habitan.
“La adopción de estándares de construcción sostenible, la implementación de incentivos para tecnologías eficientes y la inversión en infraestructura inteligente son pasos clave para acelerar esta transformación.”
EDUARDO GÓMEZ VELASCO (Lalo
EL AUTO YA NO ES EL PROBLEMA. ES LA SOLUCIÓN. EL NUEVO BMW I3 ELÉCTRICO Y LA CIUDAD QUE VIENE
Kera)
TU CASA INTELIGENTE NO ES LUJO. ES CALIDAD DE VIDA. LA TECNOLOGÍA QUE REDEFINE CÓMO SE VIVE EL HOGAR
EL PALACIO QUE NUNCA FUE: DEL CONGRESO DE DÍAZ AL MONUMENTO A LA REVOLUCIÓN
LA CIUDAD QUE SE MUEVE, SE VIVE MEJOR
LALO KERA
la mirada que construye desde lo invisible
Hay historias que no se construyen con concreto, acero o planos. Se construyen con memoria, con sensibilidad y con una mirada capaz de detener el tiempo. La de Eduardo Gómez Velasco —mejor conocido como Lalo Kera— es una de ellas.
Nacido en 1967 en Tlatelolco, uno de los espacios más simbólicos de la historia moderna de México, su origen no es menor: es territorio de comercio ancestral, de movimiento social y de transformación. Desde ahí, su his-
toria comienza en un punto donde la identidad, la resistencia y la memoria colectiva ya estaban presentes.
A los siete años, su vida da un giro hacia Aguascalientes, una ciudad marcada también por la industria y el movimiento, particularmente por el legado ferrocarrilero. No es casualidad que su formación esté profundamente influida por esta herencia: su abuelo, maestro herrero, y su padre, trabajador del área de fundición, no solo dominaron el oficio, sino que lo
documentaron, dejando testimonio en obras como El forjador ferrocarrilero y Las horas que nunca llegan.
Ahí, entre el fuego, el metal y la disciplina del oficio, comenzó a forjarse una sensibilidad distinta: la de quien entiende que construir también es transformar materia… o significado.
Su primer contacto con el arte visual llegó a través de su hermano, artista plástico formado en Florencia. Ese encuentro fue determinante. Aunque inició estudios en Comunicación, alternando con trabajo como camarógrafo en Televisa Aguascalientes,
pronto descubrió que su lenguaje no estaba en el movimiento televisivo, sino en la pausa de la imagen fija.
La fotografía se convirtió en su territorio.
Con formación en la Universidad Autónoma de Aguascalientes y el Centro Cultural Los Arquitos, Lalo Kera comenzó a habitar espacios alternativos: desde tianguis y bares hasta foros internacionales. Su obra cruzó fronteras, llegando al Consulado de Salt Lake City y al V Coloquio Iberoamericano de Fotografía en La Habana, consolidando una trayectoria que combina lo local con lo global.
Pero más allá de los espacios, lo que distingue su trabajo es el discurso.
Ganador del PACMYC y del FECA, con seis exposiciones individuales — entre ellas Piel rebelde, cuyo texto de sala fue escrito por Carlos Fuentes—, su obra no busca solo mostrar, sino provocar. Es una fotografía que cuestiona, que incomoda y que revela lo que muchas veces preferimos no ver.
Su trayectoria también lo ha llevado por distintos frentes del sector crea -
tivo y documental: reportero gráfico en medios, colaborador de revistas especializadas en arquitectura y diseño, fotógrafo institucional, coordinador de filmaciones y promotor cultural. Cada una de estas etapas ha sumado capas a una mirada que hoy se consolida en su estudio Social ZOOm, un espacio de creación donde explora lo que él mismo denomina un “zoológico social”: una representación cruda, honesta y profundamente humana de la realidad.
En un sector como el de la construcción, donde tradicionalmente hablamos de infraestructura, desarrollo urbano y obra física, integrar el trabajo de artistas como Lalo Kera no es un gesto estético, es una decisión editorial.
Porque construir también es interpretar.
Porque las ciudades no solo se levantan, también se viven, se sienten
y se cuestionan.
Y porque detrás de cada obra —sea una carretera, un edificio o una imagen— hay una intención, una narrativa y una forma de entender el mundo.
Por eso, en esta edición de Revista Construye, su trabajo forma parte de la sección “Más allá de la construcción”, un espacio donde reconocemos que el desarrollo no solo se
mide en metros cuadrados, sino en la capacidad de generar cultura, identidad y reflexión.
En un momento donde el sector enfrenta retos cada vez más complejos —urbanos, sociales y humanos—, voces como la de Lalo Kera nos recuerdan algo fundamental:
Que toda gran construcción comienza con una mirada.
Y que hay quienes, sin levantar muros, construyen algo aún más poderoso: conciencia.
ES CALIDAD DE VIDA Tu casa inteligente no es lujo
La tecnología que redefine cómo se vive el hogar
Una casa no debería adaptarse a ti, debería anticiparse. Durante años, hablar de smart home era sinónimo de lujo: pantallas, gadgets y automatización que muchas veces rozaba lo innecesario. Hoy, esa percepción cambió. La tecnología en el hogar dejó de ser espectáculo para convertirse en una herramienta. Y en un entorno donde el tiempo y la energía son recursos limitados, eso lo transforma todo.
Vivir mejor ya no se trata únicamente de comodidad, sino de reducir fricción. Una casa inteligente no consiste en encender luces desde el celular, sino en llegar y que la iluminación ya esté ajustada, en controlar la temperatura sin desperdiciar energía, en automatizar rutinas diarias y en sentirte seguro sin tener que estar pendiente todo el tiempo. Son pequeñas decisiones que, acumuladas, terminan redefiniendo por completo tu día. Porque la calidad de vida no está en lo que tienes, sino en todo aquello en lo que ya no necesitas pensar.
El verdadero valor de una casa inteligente no es lo visible, sino lo invisible. Sistemas que operan en segundo plano —iluminación, seguridad, clima, consumo energético— sin interrumpir tu rutina. No buscan protagonismo, buscan eficiencia. Y en
ese cambio de enfoque es donde también se redefine el concepto de hogar.
Hoy, cada vez más desarrollos inmobiliarios integran iluminación inteligente, cerraduras digitales, sistemas de seguridad conectados y control centralizado desde aplicaciones. El mercado dejó de buscar únicamente ubicación o diseño; ahora busca experiencia. Ya no compras solo una casa, compras cómo se siente vivir en ella.
En abril hablamos de vivienda, ciudad y calidad de vida, pero hay algo que empieza dentro de casa: tu energía, tu descanso, tu rutina. Una casa inteligente no te hace la vida más fácil, te la hace más eficiente. Y en un mundo donde todo compite por tu atención, eso se convierte en una ventaja real. Porque al final, el verdadero lujo no es tener más, sino perder menos tiempo en lo cotidiano.
EL AUTO YA NO ES EL PROBLEMA.
ES LA SOLUCIÓN EL NUEVO BMW I3 ELÉCTRICO Y LA
CIUDAD QUE VIENE
El tráfico no va a desaparecer. Pero la forma de vivirlo sí.
Durante años, la conversación sobre movilidad urbana se centró en lo mismo: más tráfico, más estrés, más tiempo perdido. Pero hay algo que está cambiando la ecuación, el auto ya no solo se adapta a la ciudad, empieza a redefinirla, ahí entra el nuevo BMW i3. 900 kilómetros no es un número. Es libertad.
La nueva generación eléctrica de
BMW, basada en la plataforma Neue Klasse, promete autonomías cercanas a los 900 km. Eso rompe una de las principales barreras del eléctrico: la ansiedad de quedarse sin carga.
Pero más allá de la cifra, lo importante es lo que representa:
• Menos dependencia de infraestructura inmediata
• Más flexibilidad de uso urbano + carretera
• Menos interrupciones en tu rutina
La verdadera innovación no es cargar más rápido. Es detenerte menos.
El lujo de moverte mejor
Durante décadas, el lujo automotriz se definía por potencia, sonido y presencia.
Hoy, el lujo está cambiando de lenguaje:
• Silencio
• Tecnología
• Conectividad
• Eficiencia
El nuevo BMW i3 no busca impresionar en un semáforo, busca mejorar cómo vives cada trayecto y eso, en una ciudad saturada, es una ventaja competitiva.
La movilidad también es calidad de vida
Pasamos horas en el auto, pero pocas veces pensamos en lo que eso signifi-
ca: Estrés acumulado, tiempo perdido, energía drenada. Un vehículo eléctrico bien diseñado no solo te mueve, reduce fricción en tu día y cuando reduces fricción, mejoras decisiones.
La ciudad no cambia cuando hay menos tráfico. Cambia cuando se vive mejor.
La electrificación no es solo una tendencia automotriz.
Es parte de una transformación más grande:
• Ciudades más limpias
• Menos ruido
• Mejor experiencia urbana
• Nuevas dinámicas de movilidad
En abril hablamos de vivienda, ciudad y calidad de vida y la movilidad es el hilo que conecta todo. No se trata de llegar más rápido, se trata de llegar mejor.
EL PALACIO QUE NUNCA FUE
Del Congreso de Díaz al Monumento a la Revolución
Por: Dr. Ricardo Damián García Santillán
En el corazón de la Ciudad de México se levanta uno de los monumentos más imponentes del país: el Monumento a la Revolución. Millones de personas lo han visto, lo han fotografiado o han pasado frente a él sin saber que, en realidad, ese monumento no fue concebido originalmente como tal.
La enorme estructura de acero y piedra que hoy recuerda la Revolución Mexicana fue, en su origen, parte de un ambicioso proyecto del régimen de Porfirio Díaz: el Palacio Legislativo
Federal, un majestuoso edificio que pretendía convertirse en la sede del Congreso de la Unión y símbolo del poder institucional del país.
El destino, sin embargo, tenía otros planes. La revolución que terminó con el porfiriato también sepultó aquel proyecto… y convirtió sus restos en uno de los símbolos más poderosos de la historia moderna de México.
A partir de aquí, historia pura… El sueño monumental del porfiriato A inicios del siglo XX, el gobierno de
Porfirio Díaz buscaba proyectar una imagen de modernidad, estabilidad y grandeza. Con motivo del centenario de la independencia en 1910, se impulsaron múltiples obras públicas destinadas a mostrar a México como una nación moderna y progresista.
Entre ellas destacaba el proyecto del Palacio Legislativo Federal, diseñado por el arquitecto francés Émile Bénard.
La idea era construir un edificio monu-
mental que superara incluso al Palacio Nacional en escala y presencia.
El diseño contemplaba una estructura de dimensiones colosales, coronada por una gran cúpula metálica, amplias escalinatas y espacios destinados a las cámaras legislativas. El edificio se levantaría en lo que entonces era una zona periférica de la ciudad, donde hoy se encuentra la Plaza de la República.
Las obras comenzaron en 1906 y avanzaron rápidamente. Se colocaron enormes cimentaciones y se erigió una impresionante estructura de acero que prometía sostener uno de los edificios más ambiciosos del continente. Pero la historia estaba a punto de cambiar.
La Revolución detiene la obra
En noviembre de 1910 estalló la Revolución Mexicana. El régimen de Porfirio Díaz cayó pocos meses después y el país entró en un periodo de profunda inestabilidad política y militar.
Las obras del Palacio Legislativo quedaron abandonadas. La gigantesca estructura metálica permaneció durante años como un esqueleto urbano: un recordatorio silencioso del proyecto inconcluso del porfiriato.
Durante más de dos décadas, aquella mole de acero dominó el paisaje de la ciudad. Hubo propuestas para demolerla, reutilizarla o terminar el edificio original, pero ninguna prosperó.
Hasta que surgió una idea inesperada.
De ruina política a símbolo nacional
En la década de 1930, el arquitecto Carlos Obregón Santacilia propuso transformar la estructura abandona -
da en un monumento dedicado a la Revolución Mexicana.
El proyecto fue aprobado durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, quien impulsó una reinterpretación simbólica del espacio: lo que originalmente representaba el poder del régimen porfirista se convertiría ahora en un homenaje a la revolución que lo había derrocado.
La enorme cúpula metálica se aprovechó como base para el nuevo monumento. Se añadieron esculturas monumentales y se transformó el conjunto en un memorial histórico.
En 1938 se inauguró oficialmente el Monumento a la Revolución, que además funciona como mausoleo donde descansan algunos de los principales líderes revolucionarios, entre ellos Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas.
Un símbolo de las ironías de la historia
Pocas obras reflejan tan claramente las ironías de la historia mexicana. Un recordatorio de que, en nuestro país, incluso la arquitectura puede cambiar de significado cuando cambia el régimen, cuando cambia la historia.
La ciudad que se mueve, se vive mejor
TRES PARQUES
que demuestran que el espacio público también construye calidad de vida
Bishan-Ang Mo Kio Park, en Singapur
Una ciudad que no te permite moverte, te limita. Durante años, el desarrollo urbano se enfocó en construir más: más vivienda, más edificios, más infraestructura. Pero las ciudades que realmente funcionan entendieron algo distinto: no se trata solo de construir espacios, sino de activar la forma en que se viven. Y en esa lógica, el espacio público juega un papel fundamental.
Ejemplos claros existen en distintas partes del mundo. En Superkilen Park, en Copenhague, el diseño invita a correr, andar en bicicleta y apropiarse del espacio; no es un parque decorativo, es un lugar en constante movimiento. En Parc de la Villette, en París, la escala permite que deporte, cultura y vida urbana convivan de manera natural, donde el espacio público no es un complemento, sino el
Superkilen Park, en Copenhague
protagonista. Por su parte, Bishan-Ang Mo Kio Park, en Singapur, integra naturaleza y ciudad para crear un entorno donde correr, caminar o ejercitarse se vuelve parte orgánica del día. Tres contextos distintos que responden a una misma lógica: diseñar ciudades que inviten a moverse.
Porque el deporte también es infraestructura urbana. Correr en un parque no es solo ejercicio, es acceso: acceso a salud, a comunidad, a bienestar. Cuando una ciudad facilita eso, me -
jora la vida de todos. El espacio público no es un gasto, es una inversión directa en calidad de vida.
Más allá del diseño, un buen parque no se mide por su estética, sino por su uso. Por la cantidad de personas que lo recorren, por quienes se quedan, por quienes regresan. En abril hablamos de vivienda, ciudad y calidad de vida, pero ninguna vivienda funciona plenamente dentro de una ciudad que no invita a vivirla. Porque donde hay movimiento, hay vida.