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Revista Digital Yoga y Cristianismo vigésima novena edición

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Revista AEA para el desarrollo espiritual / Asociación Escuela de Auto-Realización

Centro Quito

Las profecías sobre el Mesías, el Redentor Centro Cuenca

La conexión con Dios mediante Cristo, Gurús y Maestros

Centro Guayaquil

Cristo reconcilia a la humanidad con el Padre y redime todos los planos

Centro Chile

JE-SU, El Mantram para sintonizar con Cristo

Centro Panamá

Cómo descubrir a Cristo y vivirlo

Grupo Santo Domingo

Las 7 palabras del sacrificio final de Cristo

Contenido

abril 2026

Editorial

Ángel Ledesma Ginatta

Director de AEA P. 03

La conexión con Dios mediante

Cristo, gurús y maestros

Ponencia Centro Cuenca P. 20

JE-SU, el mantram para sintonizar con Cristo Ponencia Centro Chile P. 46

Las 7 palabras del sacrificio final de Cristo

Ponencia Grupo Santo Domingo P. 78

Las profecías sobre el mesías, el redentor

Ponencia Centro Quito P. 05

Director/Fundador

César A. Dávila G.

Director

Cristo reconcilia a la humanidad con el padre y redime todos los planos

Ponencia Centro Guayaquil P. 30

In memoriam homenaje a, Myriam Guadalupe Dávila Soria P. 96

Cómo descubrir a Cristo y vivirlo Ponencia Centro Panamá P. 64

Conclusiones Convención AEA 2025 Un encuentro para el Alma

María Isabel Crespo de Lebed P. 88

Exequias de Myriam Dávila Soria

sala de velación - Jardines del Valle Ángel Ledesma Ginatta P. 98

Ángel Ledesma Ginatta

Editor

Ángel Ledesma Ginatta

Colaboración

María Beatriz Chávez

Nelly Romo Medina

Mirtha Borja

Martha Egüez

Julia Vásquez Suárez

Myriam Dávila Soria

Janneth Boada

María Cristina Esmeralda

Hernán Vargas

Esteban Malo

Claudio Ullauri

Rogelio Solís

María Isabel Crespo de Lebed

Mimi Salazar

Mariuxi Bonilla

Luz María Lazo

Kleber Orellana

María Pía de Orellana

Exequias de Myriam Dávila Soria en Catacumbas del Centro Quito

Ángel Ledesma Ginatta P. 101

Misa de Honras Fúnebres en honor a Myriam Dávila Soria

Hernán Vargas P. 104

Reseña In memoriam

Monseñor Julio Terán Dutari S.J. P. 108

Reseña

Funeral de monseñor Julio Terán Dutari sj, obispo emérito de Ibarra

Mons. Alfredo Espinoza Matheus P. 114

Oración

Hijo de María P. César A. Dávila G. P. 120

Convención AEA 2025 AEA en imagenes P. 122

Diagramación y realización

Washington Moreno B.

Los artículos publicados en la revista digital Yoga y Cristianismo han sido aprobados y revisados, pero son responsabilidad de cada autor.

Guayaquil

Editorial

Queridos lectores, en los actuales momentos hay grandes guerras que se llevan a cabo en Asia, y conflictos devastadores en África.

Los motivos se deben a los apetitos por las materias primas que mueven a las economías de las grandes potencias. El orden internacional y sus instancias como la ONU, no sirven como tribunales para dirimir los conflictos de acuerdo al Derecho Internacional y a los convenios firmados entre las naciones.

Revistas como la nuestra generan un aporte positivo para el bien vivir, la concordia, ecuanimidad y sobre todo para actuar inspirados por los grandes ideales de amor, paz, solidaridad, justicia, armonía, que se encuentran en el Evangelio de Jesús, y de las grandes tradiciones espirituales de Oriente.

En la edición número 29 presentamos:

Las ponencias presentadas en la LIII Convención Nacional y XXXIX Internacional “La Redención, un Hecho Cósmico”, celebrada en Baños de Agua Santa en noviembre de 2025. A continuación, se resumen los temas más destacados abordados por los distintos centros de la asociación:

• Centro Quito - “Las profecías sobre el Mesías, el Redentor”: Explora cómo el Antiguo Testamento (como el Salmo 22 y el libro de Isaías) anuncia el nacimiento, vida y muerte de Jesús. Se resalta a Cristo como el “Siervo sufriente” y se profundiza en sus enseñanzas, destacando su afirmación “Yo soy el camino, la verdad y la vida” y su unidad indisoluble con el Padre, ofreciendo vida eterna mediante el amor a Dios y al prójimo.

• Centro Cuenca - “La conexión con Dios mediante Cristo, gurús y maestros”: Enfatiza que Jesús es la “Gran Parábola” del Padre y el centro de la creación. Destaca la importancia de la guía de maestros espirituales como Paramahansa Yogananda y el Padre César Dávila, señalando al Kriya Yoga y la meditación como la “autopista” más directa hacia la autorrealización y la conexión con la conciencia divina, enseñando al hombre a ascender hacia el cielo.

• Centro Guayaquil - “Cristo reconcilia a la humanidad con el Padre y redime todos los planos”: Aborda la paternidad divina y cómo Cristo actúa como el mediador perfecto que salva al ser humano de la muerte espiritual. Explica que el sacrificio de Jesús representa el Tikún total (reparación o restauración eficaz de la creación), di-

vinizando la materia y redimiendo todos los planos de la existencia: físico, etérico, astral, mental, causal, anímico y espiritual.

• Centro Panamá - “Cómo descubrir a Cristo y vivirlo”: Invita a despertar la “Conciencia Crística”, un estado de iluminación y amor universal que trasciende el ego. Recomienda ser adoradores “en espíritu y en verdad”, aplicando la atención plena en las prácticas espirituales para no actuar en “piloto automático”, y vivir genuinamente el Evangelio a través de la compasión y el autoconocimiento.

• Centro Chile - “JE-SU, el Mantram para sintonizar con Cristo”: Rescata la práctica de la meditación mántrica en la mística cristiana primitiva, conocida como Hesicasmo y plasmada en la obra Filocalia. Propone la repetición continua y pausada de la sílaba “JE” (para sintonizar con la dimensión humana) y “SU” (para la dimensión divina) en sincronía con la respiración, usándolo como un vehículo para alcanzar la comunión y el éxtasis espiritual.

• Grupo Santo Domingo - “Las 7 palabras del sacrificio final de Cristo”: Ofrece una contemplación espiritual sobre las últimas frases de Jesús en la cruz. Se resalta el perdón incondicional (“Padre, perdónalos...”), la compasión, la designación de María como Madre espiritual de los creyentes y la entrega total a Dios como el precio de la reconciliación humana.

Otros contenidos relevantes de la publicación:

• Editorial: Reflexiona sobre los conflictos mundiales actuales (como la guerra ruso-ucraniana e Israel-Gaza) y reafirma el compromiso inquebrantable de la AEA con la paz.

• Reseña y Exequias: Incluye discursos pronunciados por el Ing. Ángel Ledesma durante las exequias de Myriam Dávila, destacando su vida ejemplar cimentada en el amor a Dios y la disciplina de la meditación diaria a las 5:00 a.m.

En conclusión, la revista articula profundamente cómo la figura de Cristo, apoyada por las técnicas de meditación oriental adaptadas al cristianismo, constituye el puente definitivo para la redención cósmica y la autorrealización espiritual del ser humano.

Esperemos que todos los temas sean de vuestro agrado, y que os inspiren a vivir mejor, en paz y en armonía con la voluntad de Dios.

Ángel

A. Ledesma Ginatta

LAS PROFECÍAS SOBRE EL MESÍAS, EL REDENTOR EN JESÚS SE CUMPLIERON LAS PROFECÍAS QUE ANTICIPARON SU NACIMIENTO, VIDA, MUERTE Y RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO

Ponencia de Quito

LAS PROFECÍAS SOBRE EL MESÍAS, EL REDENTOR

El Antiguo Testamento constituye, para la tradición cristiana, un vasto anuncio del misterio de Cristo. En sus páginas aparecen símbolos, figuras y profecías que, según la fe, se cumplen en la persona de Jesús de Nazaret. Sin embargo, estas profecías no solo han sido leídas en clave literal e histórica por el cristianismo, sino también interpretadas en un nivel más profundo. Cada visión ilumina una faceta distinta del mismo Misterio: el nacimiento virginal, la vida ejemplar, la muerte redentora y la resurrección victoriosa del Mesías.

En Jesús se cumplieron las profecías que anticiparon su nacimiento, vida, muerte y resurrección de Jesucristo.

Existen varios pasajes bíblicos que anticipa-

ron el nacimiento, vida, muerte y resurrección de Jesucristo, entre ellas analizaremos los siguientes versículos:

Isaías 7,14 anuncia que “la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel”. Este pasaje se cumple literalmente en la concepción virginal de María, obra del Espíritu Santo. María es reconocida como la Madre de Dios, la que permite la encarnación real del Logos, concebido como el principio racional del universo o el Hijo de Dios.

La “Virgen” es símbolo del alma pura, la mente silenciosa y receptiva que puede engendrar la chispa divina en su interior. Emmanuel, “Dios con nosotros”, representa la manifestación de lo eterno en lo humano, el

Cristo interior que nace en cada iniciado. Se interpreta en la virginidad de María, la preparación espiritual de un cuerpo puro para recibir al Cristo cósmico, se ve a Jesucristo no solo como una figura histórica sino como el principio divino que abarca, sostiene y da sentido a toda la creación, al universo entero; cuya encarnación es un hecho único en la historia evolutiva de la humanidad.

Centro Quito

Miqueas 5,2 precisa el lugar de nacimiento: Belén, “Casa del Pan”. Para el catolicismo, esto confirma históricamente el cumplimiento profético. Belén simboliza el corazón humilde del buscador, el centro del ser donde brota el Pan de Vida. El Mesías nace siempre en el lugar más pequeño y sencillo: en el interior despojado de vanidad.

Isaías11,1-3 nos indica que el futuro vástago será del linaje de David, lo cual nos habla de la realeza espiritual, la herencia del espíritu sobre la carne, se enfoca en la figura del Mesías como un gobernante dotado del Espíritu de Jehová en su plenitud, que juzgará con justicia y no por apariencias, revelando la verdadera naturaleza de las cosas.

Jeremías 23,5 habla sobre el nuevo justo que reemplazará a los líderes corruptos, y establece un nuevo pacto de justicia y sal-

vación para el pueblo de Dios.

El ministerio de Jesús también estaba anunciado. El Salmo 78,2 declara: “Abriré mi boca en parábolas”, y Mateo 13,34 confirma que Jesús enseñaba así al pueblo. Para la Iglesia, las parábolas son un método pedagógico; para otras escuelas las parábolas son velos que ocultan verdades reservadas a los iniciados. Cada parábola encierra un código espiritual que conduce al autoconocimiento y a la revelación del Reino interior.

Los milagros y curaciones, también profetizados en Isaías 35,5-6, son signos del poder divino de Jesús. Se interpreta como la demostración de leyes superiores: la capacidad de transformar energías, de armonizar el desorden y de sanar no solo cuerpos, sino almas. Varias escuelas afirman que estos prodigios realizados por el Maestro Jesucristo representan anticipos de la futura humanidad iluminada, capaz de obrar en armonía con las fuerzas espirituales de la naturaleza.

La entrada en Jerusalén, anunciada en Zacarías 9,9, se cumple en Mateo 21,1-11: el Rey viene humilde, montado en un asno.

Para la liturgia católica es el inicio solemne de la Pasión. El asno representa la naturaleza inferior, las pasiones y el cuerpo; el Cristo, al cabalgarlo, muestra el dominio del espíritu sobre la materia. Entrar en Jerusalén, “ciudad de la paz”, simboliza la llegada del Logos al templo interior del alma.

El Salmo 22, describe con sorprendente pre cisión los tormentos de la cruz, manos y pies traspasados, vestidos sorteados, clamor de abandono. Isaías 53, por su parte, presen ta al “Siervo sufriente”: herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. Para la Iglesia, estas profecías se cumplen literalmente en la pasión y muerte de Cristo, interpretadas como sacrificio expiatorio.

El Salmo 16,10 anuncia: “No permitirás que tu santo vea corrupción”. En el Nuevo Testamento, esta profecía se aplica a la Resurrección. La tradición católica celebra la Pascua como centro de la fe: Cristo vence a la muerte, trayendo vida eterna.

La Pasión como drama cósmico y arquetípico interpreta a la cruz no solo como instrumento de suplicio, sino símbolo universal de la unión entre cielo y tierra, espíritu y materia. La crucifixión expresa la muerte del ego, la entrega total del yo inferior para que surja el Hombre Nuevo. El Cristo sufre para liberar la chispa divina atrapada en la materia. El sacrificio de Cristo impregna la atmósfera de la Tierra con fuerzas redentoras, abriendo un camino evolutivo irreversible hacia la luz.

La Resurrección es el signo de la inmortalidad de la conciencia. Representa el despertar del cuerpo de luz, la transformación espiritual que todo iniciado está llamado a realizar. Es la victoria del espíritu sobre la materia; la gran transmutación: la piedra bruta convertida en piedra filosofal.

En resumen, las profecías del Antiguo Testamento no solo anuncian un cumplimiento histórico en Jesús de Nazaret, sino que, traza un itinerario iniciático: nacimiento virginal del alma pura, vida de enseñanza y milagros como manifestaciones de leyes ocultas, muerte del ego simbolizada en la cruz y resurrección como triunfo del espíritu. La tradición cristiana celebra estos hechos en su

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realidad histórica y litúrgica; otras escuelas los leen como claves universales del camino interior. En ambos planos, se revela la misma verdad: el Mesías es la Luz eterna que desciende al mundo para redimirlo, pero también el Cristo interior que debe nacer, morir y resucitar en cada ser humano.

CRISTO SOBRE SÍ MISMO

Jesús habló de sí mismo en muchas ocasiones, y lo hizo de formas que revelaban su identidad, su misión y su relación con Dios Padre.

A continuación, podemos observar algunos aspectos significativos que Jesús dijo sobre sí mismo basadas en los Evangelios del Nuevo Testamento.

Jesús como el Hijo de Dios afirmó tener una relación única con Dios, por esta razón los líderes religiosos entendieron que Jesús se hacía igual a Dios al llamarlo su propio Padre.

En Mateo 20,28 dice: Jesús no vino para ser servido sino para servir y para dar su vida en rescate de muchos.

Lucas 19,10 dice: Porque Jesús vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Juan 10,11 Jesús dice: Yo soy el buen Pastor, el buen Pastor da la vida por sus ovejas.

Juan 11,25 Yo soy la Resurrección y la Vida el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá. Jesús se refiere aquí a la resurrección de Lázaro.

Dicho esto, podemos ver que Jesús mientras permaneció con nosotros, nos dejó muchas enseñanzas y mensajes, como las tres parábolas: Cizaña, Grano de Mostaza, Levadura.

Hizo milagros como convertir el agua en vino en las Bodas de Cana, Jesús sana en-

fermos, los milagros de Jesús registrados en los Evangelios son una poderosa manifestación de su Divinidad y compasión. Por eso Jesús enseñaba en parábolas, no para confundir sino para preservar la esencia de lo Eterno bajo un velo que solo el alma pura puede levantar.

Jesús caminó en la tierra como una persona más, con mucha humildad, pero su fuerza transformadora es tal, que logra abrirse paso de forma definitiva en el mundo.

EL HIJO DEL HOMBRE TIENE AUTORIDAD PARA PERDONAR LOS PECADOS

En la Biblia, se afirma que Jesús tiene el don divino de autoridad para perdonar los pecados y realizar milagros, y que esa autoridad proviene solo de Dios, la cual la dio el

Padre. Por lo tanto, Jesús tiene la autoridad para perdonar pecados porque reconocemos que Él es Dios encarnado y ejerce la autoridad divina.

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La autoridad divina se la comprende tomando en cuenta que el perdón es un privilegio divino, atribuido a Dios. Al perdonar los pecados de los hombres, Jesús revela y ejerce su propia autoridad divina como parte de la Trinidad, (Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo)

Jesús no solo declaró perdonados los pecados de los hombres, sino que realizó milagros físicos para demostrarlo. Al sanar al paralítico y permitirle caminar, el hombre se levantó y glorificó a Dios, validando así el poder de Jesús para perdonar el pecado.

Los escribas, al oír a Jesús decir: “Tus peca-

Los milagros realizados por Jesús, para perdonar pecados son un pilar fundamental de la teología cristiana - católica afianzado profundamente en su identidad divina como hijo de Dios, desafiando el convencionalismo religioso de su época, y finalmente su sacrificio en la cruz consolidó esta autoridad, ofreciendo el perdón eterno a toda la humanidad.

EL PADRE Y YO SOMOS UNO – JUAN 10,30

Cuando Jesús pronuncia estas palabras, no está hablando de una unión física ni de una fusión de identidades, sino de una unidad perfecta de propósito, amor y voluntad.

Cristo revela que entre Él y el Padre no existe separación: lo que hace el Hijo es lo que el Padre quiere, y lo que quiere el Padre es lo que hace el Hijo, esta es la esencia de la verdadera comunión: caminar en la misma dirección, con un mismo sentir y un mismo corazón, esta profunda frase muestra los siguientes significados:

1.- Unidad con la Fuente de la vida Jesús vive en una relación de intimidad total con el Padre, y nos abre la puerta para participar de esa misma unión, en Juan 17 nos dice: “Padre, que todos sean uno, como Tú en mí y yo en Ti”. No es solo una declaración teológica, sino una invitación: nosotros también estamos llamados a vivir en esa comunión, es una relación basada en confianza, obediencia y amor, en la que aprendemos a reconocer que nuestra verdadera vida está en Dios. dos te son perdonados”, lo consideraron una blasfemia. Para ellos, esa declaración era un acto de usurpación de la autoridad de Dios. Mientras unos reaccionaron con rechazo, otros como se narra en Mateo 9,8: “se llenaron de asombro y alabaron a Dios.”

2.- Todos somos hermanos

Si reconocemos a Dios como Padre, entonces también reconocemos que somos parte de una sola familia espiritual, vivir esta unidad significa apoyarnos, cuidarnos y amarnos como Cristo nos amó.

3.- Coherencia en el corazón

Muchas veces vivimos divididos entre lo que

pensamos, sentimos y hacemos, la enseñanza de Jesús nos invita a unificarnos interiormente, a ser coherentes, a vivir en paz y armonía, cuando hay unidad en nuestro corazón, se refleja en toda nuestra vida.

4.- La unidad es el reflejo del amor

La frase “El Padre y yo somos uno” no es solo un misterio divino, sino también una invitación para nosotros: a buscar a Dios en lo profundo, a vivir en comunión con los demás, y a encontrar la paz dentro de nosotros, solo en la unidad descubrimos la plenitud de la vida espiritual.

5.- Unidad en comunidad

Si Dios es Padre, entonces todos somos hermanos. Esta verdad nos desafía a construir relaciones de amor y reconciliación, la unidad con Dios no puede quedar encerrada en lo personal; debe expresarse en nuestra manera de vivir con los demás. Jesús nos muestra que amar al prójimo es la señal visible de nuestra unión con el Padre. La comunidad de fe se convierte, así, en un reflejo del Reino de Dios en la tierra.

Jesús reforzó este mensaje con la imagen del pastor y las ovejas: Él conoce a cada una, las protege y les da vida eterna, algo que solo Dios puede dar, en este acto se revela claramente que el Hijo comparte la misma esencia y poder del Padre.

En síntesis, “El Padre y yo somos uno” no es únicamente un misterio divino que admiramos, sino un camino de vida:

1. Unidad con Dios en la oración y la intimidad.

2. Unidad con el prójimo en el amor y la solidaridad.

3. Unidad con nosotros mismos en la paz interior.

Porque solo en la unidad descubrimos la plenitud de la vida espiritual, y esa unidad es el reflejo más puro del amor de Dios.

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“YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA”

Durante la Última Cena, el Señor pronuncia dos discursos bastante prolongados. El primero de ellos (Jn 13,31-14,31) versa sobre la dinámica de vida de los discípulos inspira-

dos en el estilo de Jesús y por el Espíritu Santo. El segundo discurso (Jn 15,1-16,33) insiste mayormente en la relación del grupo apostólico con el mundo que le rodea.

Jueves Santo. En la Última Cena

El fragmento del Evangelio al que nos referiremos, está en la parte final del primer discurso de la Última Cena.

Según Juan (Jn 14, 1-12), Jesús dijo a sus discípulos: “No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque ahora voy a prepararles un lugar. Cuando me haya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a don-

de voy”. Entonces Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”. Jesús le respondió: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí”. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.

“Yo soy el camino” porque es el único puente que conecta a la humanidad con Dios el Padre. No es un camino más entre muchos, sino el único medio para alcanzar la salvación y estar en reconciliación con Dios.

“Yo soy la verdad” Jesús no es quien enseña la verdad, sino que Él es la verdad encarnada, la verdad última, absoluta y suprema.

Por lo tanto, quienes le creen y lo siguen, encuentran la verdad sobre la vida y sobre el propósito de Dios.

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“Yo soy la vida” Jesús tiene poder sobre la muerte, y ofrece vida abundante y para siempre a quienes confían en Él. Él es la fuente de la vida espiritual y tiene el poder de resucitar a los muertos, asegurando la vida eterna a sus seguidores.

Como les pasó a los apóstoles en ese entonces ante la incertidumbre de la partida de su maestro, a si también en la actualidad alguna vez has sentido que la vida se ha convertido en un laberinto sin salida, has

mirado al cielo en silencio deseando una señal clara de a dónde ir, en qué creer, o qué decisión tomar, te has preguntado si existe una verdad que no cambie con el tiempo o una vida que no se desgaste con los años y si la respuesta no fuera un lugar ni una idea, sino una persona, en un mundo donde todo parece relativo, donde los caminos son muchos y las voces se contradicen, Jesús se presenta con una declaración absoluta radical y exclusiva, yo soy el camino, la verdad y la vida.

EL AMOR DE DIOS EN EL MUNDO

El amor de Dios en el mundo es la fuerza que sostiene el universo, la esperanza que ilumina a la humanidad y la promesa que se

cumplió en Jesucristo.

Es un amor que acompaña, sana, perdo-

na y salva, invitando a cada persona a vivir bajo su gracia.

En la cruz y en la resurrección se revela su máxima expresión: un Dios que se entrega totalmente para redimir al ser humano y darle vida en abundancia. Este amor de Dios en el mundo muestra los siguientes aspectos:

1.- El fundamento del amor divino

La Biblia presenta el amor de Dios como el principio que sostiene toda la creación y la historia de la humanidad. Este amor no es un sentimiento pasajero, sino una decisión divina de entregarse y acercarse al ser humano, incluso cuando este se encuentra en pecado o alejamiento.

Dios ama sin condiciones y ofrece salvación como un regalo, no como una recompensa por méritos humanos.

2.- Amor que se manifiesta en la historia

Desde el Antiguo Testamento, Dios muestra su amor al elegir a un pueblo para guiarlo y revelarse a través de él.

Envía profetas que anuncian un futuro de redención y justicia. Hace promesas de restauración que se cumplen en Jesucristo.

El amor de Dios se ve en su paciencia, en su disposición a perdonar y en su plan de salvación que se fue revelando progresivamente.

3.- Jesús, la encarnación del amor de Dios

La máxima expresión de este amor se da en la persona de Jesucristo.

Encarnación: Dios se hace hombre y vive en medio de la humanidad como “Emanuel, Dios con nosotros” (Isaías 7,14).

Vida y enseñanzas: Jesús predica el Reino de Dios con parábolas, mostrando que el

amor divino se traduce en compasión, perdón y servicio.

Milagros: Con sus actos de sanidad y liberación, demuestra un amor que se interesa por las necesidades físicas, emocionales y espirituales de las personas.

Sacrificio en la cruz: Jesús entrega su vida inocente para salvar a los pecadores, cumpliendo profecías como Isaías 53.

Resurrección: El triunfo sobre la muerte asegura que el amor de Dios es eterno y más fuerte que cualquier poder humano o espiritual.

4.- Características del amor de Dios

Incondicional: No depende de la perfección humana, sino de la fidelidad de Dios.

Universal: Se ofrece a “todo aquel que en él cree”, sin distinción de raza, cultura o condición social.

Sacrificial: Implica entrega total, al punto de ofrecer a su Hijo unigénito.

Transformador: No solo salva, sino que cambia vidas, invitando a vivir en justicia, paz y fraternidad.

5.- Implicaciones para la humanidad

El amor de Dios no se queda en una declaración, sino que pide respuesta. Fe: Creer en Jesús como Salvador.

Gratitud: Reconocer que todo lo que somos y tenemos es un don.

Testimonio: Vivir en el mundo reflejando ese amor mediante obras de justicia, perdón y misericordia.

Esperanza: Saber que este amor asegura vida eterna y una relación plena con Dios.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, tenga vida eterna” Juan 3,16.

Enseña que, debido al inmenso amor de Dios, Él ofreció a su Hijo para que, mediante la fe, las personas puedan tener vida eterna.

El amor de Dios es un amor profundo, incondicional y eterno que se manifiesta en su presencia, su sacrificio, su guía y su deseo de transformación.

Se caracteriza por la paciencia y la bondad, protegiendo a sus hijos y animándolos a vivir vidas de amor, servicio y obediencia a Él.

Explica el amor incondicional de Dios al enviar a su Hijo Jesús para que todo aquel que crea en Él reciba la vida eterna en lugar de la condenación.

El versículo subraya la gran generosidad de Dios al dar lo más valioso que tenía, su único Hijo y la condición para recibir este regalo, creer en Jesús como medio para la salvación del mundo.

La palabra “creer” es confiar en las promesas, el carácter y la capacidad de Dios, también significa depender de Él y entregarle la vida.

Al sacrificarse por nosotros en la cruz, asumió el castigo de todos nuestros pecados a la vez.

La vida eterna se refiere a la existencia perpetua, ya sea como continuación de la vida después de la muerte en el cristianismo o como un estado de comunión con lo Divino.

En la cosmovisión cristiana, la vida eterna es un don que se recibe al creer en Jesucristo y comenzar una relación con Dios que comienza en esta vida y continúa para siempre en su presencia.

El amor de Dios se manifiesta en su deseo de que todos se salven y Él mismo se reveló a través de Jesús para cumplir ese propósito demostrando su naturaleza amorosa y generosa hacia la humanidad.

Para obtener la vida eterna debo amar a Dios y amar al prójimo como a mí mismo.

DIOS NOS ENTREGÓ A SU HIJO PARA DARNOS VIDA ETERNA

Jesús al llamar a Dios su Padre, nos invita a contemplar el misterio de su divinidad y a reconocer que, en Él, el amor se hace vivo y eterno, “Padre que todos sean uno, como tú en mí y yo en ti”

LA CONEXIÓN CON DIOS MEDIANTE CRISTO, GURÚS Y MAESTROS

EN QUÉ CONSISTE ESTA CONEXIÓN CON DIOS

Ponencia de Cuenca

El Dios vivencial

Cuando concebimos a Dios como el Ser Úni co, con todos sus atributos y perfecciones en grado infinito; cuando ese Ser viene a con vertirse en Algo propio, cercano, accesible a noso tros, Algo de quien formamos parte, cuando entra en relación con nosotros, se habla, entonces, de la inmanencia divina.

Quien lo ve como Algo íntimamente conexo consi go mismo, está ya en el camino de comprender lo que significa el Dios vivencial y en qué consiste una vivencia con Dios, una experiencia divina. El Dios inmanente es el Dios que se manifiesta a cada ser humano en particular. Quien lo ve así, ya no podrá volver atrás.

En verdad te digo que nunca abandonaré, ni permi tiré que me abandone quien Me ve en todas las co sas y ve a todas las cosas en Mí. Perpetuamente le tendré sujeto a Mí por las áureas cadenas del amor. Quien Me ve en mi Unidad y Me ama en todos los seres, morará en Mí, dice uno de los libros sagrados del hinduismo. (Bhagavad Gita)

LA CONEXIÓN CON DIOS A TRAVÉS DE CRISTO

Cristo, la Gran Parábola

Jesús el Cristo, no es otra cosa que la Gran Metáfora, la Gran Parábola del Padre en la cual Él se expresa en plenitud de gozo, de paz, de sabiduría, de amor, de bienaventuranza, en fin, de todo.

Para descubrir una cualesquiera de esas divinas facetas de ese Prisma Divino de infinitas caras de luz; de ese Padre Divino que está presente en mí, en ti, en todos y en todo, hay que ir a Cristo, hay que identificarse con Cristo, hay que entender esa Gran PARÁBOLA DIVINA, hay que ver a través de su mirada, hay que sentir a través de su sentir, hay que conocer a través de su conocimiento, hay que tomar conciencia a través de su conciencia para llegar a conocer la Divina Esencia del Padre.

La presencia de Cristo entre nosotros, su venida acá, a este minúsculo planeta, a esta gotita de agua en el inmenso mar del cosmos, a este granito de polvo perdido… sí, perdido en la vastedad infinita del Gran Cosmos, en el que viajan millones de incontables galaxias, de mundos de todo género, esa venida representa el episodio más gran de en el Drama Cósmico.

… todo ese Drama Cósmico está bajo una sola Mirada, Dirección, Mente y Voluntad: la de Él.

Él no es un Personaje extraño. Él no es una cosa extraña. En cada escena por insignifi cante que parezca, toma parte con su om nipresencia que todo lo penetra. Él está allí siempre: no estaba, ni estará. ÉL ESTÁ HOY, AYER, SIEMPRE.

Esto hay que tratar de sentirlo como Él lo sien te. Hay que tratar de experimentarlo como Él lo experimenta. Hay que tratar de vivirlo

como Él lo vive. Él nos dio poder para todo esto, este poder, es obvio, solo es poder por nuestra unión a Cristo, por nuestra sintonía con Cristo, con quien necesariamente tienen que sintonizarse todos. Así sea un Buda o un Mahoma, un Babaji o un Lahiri Mahasaya, un Sri Yukteswar o un Paramahansa Yo

Centro Cuenca

Para descubrir la Unidad Suprema

En la Carta a los Efesios, el apóstol san Pablo dice: Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bendiciones espirituales y celestiales.

Él nos ha elegido en Cristo antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables a sus ojos. Por puro amor nos ha predestinado a ser sus hijos adoptivos, por medio de Jesucristo y conforme el beneplácito de su voluntad, para hacer resplandecer la gracia maravillosa, que tan genero-

samente nos ha concedido por medio de su querido Hijo.

Él resume en esta frase su pensamiento: «Es necesario que llegase el momento culminante de recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra».

Si nos detenemos a meditar en lo que es la creación, toda la obra de Dios, visible e invisible, a la que el apóstol se refiere, veremos que todo se reduce a Dios, a una sola Unidad completa. De las manos de Dios, han

Centro Cuenca

salido todas las cosas visibles e invisibles. Debido a que estamos acostumbrados a utilizar nuestros sentidos exteriores, no nos percatamos de que más allá de lo que descubren estos sentidos, hay cosas más grandes e importantes. Pero esta visión física nos ha atrofiado, en cierta manera, lo que puede descubrir nuestra mente y captar nuestra conciencia.

Nuestra mente descubre los mundos mental y espiritual; estos son infinitamente más extensos y hermosos que el mundo material.

Todos estos mundos, todos estos planos proceden de una sola mente y voluntad, la mente y la voluntad divinas. Esta mente y voluntad del Padre están manifestadas en la mente, voluntad y poder de su Hijo Jesucristo. Por el Verbo de Dios, han sido hechas todas las cosas y sin Él, dice el evangelista san Juan, no habría existido absolutamente nada.

El Verbo es Cristo

Ese Cristo -según el cual el apóstol recapitula todas las cosas del cielo y de la tierraes el centro de la creación, ese Cristo es el alma de todos los seres creados, visibles e invisibles.

Sin Él no se explica nada y con Él se explica todo. También, nosotros estamos llamados a ocupar un sitio especial en este gran drama cósmico, ese sitio especial es el de ser hijos de Dios.

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Testimonio: Dios Padre me ha concedido la sublime gracia de conocer de la existencia de Cristo desde mi más temprana edad.

Mis padres, unos creyentes sinceros y practicantes, desde cuando tuve uso de razón, me hablaron del Dios hecho Hombre, que se engendró en una Virgen judía para llevar a cabo el Plan de Salvación ideado por la Santísima Trinidad, que durante su vida terrena predicó, sanó, consoló, inspiró, dio alimento, hizo milagros, resucitó muertos y entregó su existencia humana como rescate por los pecados de la humanidad.

Para mí Cristo no es mito ni leyenda, es presencia permanente, en mi historia y en la historia del mundo, es el máximo Profeta del presente y la senda que conduce a los insondables campos de la eternidad. Como Él mismo lo dijo, es el CAMINO, la VERDAD y la VIDA.

He tenido una vida feliz, por varias razones, pero principalmente diré que recibir el bautismo, cuando era niño, y, con él, el regalo de la fe, ha marcado mi destino, la considero un patrimonio incalculable, una riqueza que no tiene parangón. Sí, esa fe que es calma cuando la tormenta arrecia, que es esperanza ante la angustia, que es luz en la tiniebla, que es calor frente al frío, que es

Padre Bendito

Permite que, siendo la más pequeña e insignificante nota de esta gran sinfonía universal, no desentone jamás.

Permite que viva siempre al impulso de lo que Tú quieras, de lo que Tú deseas, de lo que Tú inspiras, de lo que Tú, con tu eterno amor dispones. Paz y hágase en mí tu voluntad. Amén.

paz en un mundo hostil y beligerante.

A mi amado Jesucristo le hablo constantemente, mis palabras resuenan, en modo de plegaria, entre mis paredes interiores, y sé que Él me escucha, vaya que me escucha…, podría relatar muchos episodios de mi vida, en los que he sentido la manifestación incuestionable de su Espíritu muy cerca, aleteando sobre mis aguas, sobre mi frágil armadura.

¿Tengo algún mérito o cualidad particular para haber sido bendecido de tal manera…?, no, ha sido pura misericordia y gratuidad. Confieso, con vergüenza, que muchas veces he sido indigno siervo, perezoso labriego, descomedido, insensible, mezquino y, cuando así he procedido, me encuentro con el rostro de Cristo llagado, ensangrentado, que pese a mis ingratitudes me mira con ojos amorosos y serenos.

Ahora que estoy más cerca del final que del inicio, ¿cuál es mi compromiso…?: trabajar con pasión cada día por las causas importantes, ser generoso, compasivo, positivo, fraterno, sé que nunca podré, ni mínimamente, compensar el sacrificio de mi Salvador, pero tengo que encontrar la forma de abonar con algo la deuda que pagó por mi redención.

Finalmente, ¿cuál es mi anhelo para el futuro, considerando que, a Moisés, un santo tan insigne, no se le permitió cruzar el Jordán, que solamente vio la tierra prometida desde el monte Nebo…? Espero entonces que, al final de la jornada, pueda ver, aun-

Centro

que sea de lejos, la bondad de Dios, Luz infinita que creó el universo, energía que sustenta el cosmos, Dueño indiscutible de toda forma de vida, Rey de los hombres y de los ángeles; y, Principio y Fin de todo lo que existe. (Miguel Cordero Palacios)

LA CONEXIÓN CON DIOS MEDIANTE LOS MAESTROS, LOS GURÚS

Los yoguis, sadhus, sannyasins, gurús de Oriente buen cuidado tienen de enseñar a sus chelas, discípulos o seguidores, juntamente con las distintas técnicas de concentración, las de meditación que la yoga, la verdadera yoga persigue esta meta: Dios.

Ningún verdadero maestro de Oriente, ningún yogui auténtico intenta otro fin en sus enseñanzas y en sus prácticas que no sea el encuentro con Dios, encuentro real, ver-

dadero, humano, vivencial, si se quiere tangible, con ese Dios Alfa y Omega, principio y fin, bienaventuranza y gozo, sabiduría y amor, infinita Omnipotencia- InteligenciaDicha.

El verdadero gurú siente intensamente el llamado de señalar el camino seguro al discípulo para encontrar aquello que lo hará eternamente feliz: Dios.

Centro Cuenca

NUESTRO GURÚ Y FUNDADOR:

No olvidéis que estoy corporalmente ausen te, pero mi espíritu está con vosotros. Este pobre, este último servidor está presente en

Testimonio: LA

cada instante de vuestras vidas. Lo digo delante de Dios: Puedo estar corporalmente ausente, pero mi espíritu está en cada uno de vosotros, sentidlo, vividlo, captad esto.

Quiero que estas palabras las toméis en un exclusivo sentido, como las palabras de un padre o de una madre, llenas de respeto y amor. Repito lo que decía san Pablo a los suyos: «Os he engendrado en el espíritu», no por ser yo, sino porque esa misión la he recibido de ese Dios Bendito que me ha puesto en vuestro camino y si un padre tiene que exigir de sus hijos algo, tengo el derecho de exigiros como un padre que os ha engendrado en el espíritu: Que entre vosotros reine siempre el amor, la comprensión. (Para tu Reencuentro con Dios por el camino de la meditación. P. Dávila pág. 63)

MISIÓN DE NUESTRO GURÚ EL P. DÁVILA

Han transcurrido más de 50 años desde que, en 1969, tuve la bendición de visitar por primera vez al padre César Dávila Gavilanes en la Biblioteca de la Curia en el centro de Quito, junto a mi hermano Pablo Jaramillo. Desde el primer día de contacto, sentí una particular empatía con quien sería mi maestro espiritual y mi gurú.

Hoy, es la bendición y el hecho más importante que ha sucedido en mi vida, tengo la fe de que él aceptó la misión de acompañarme y guiarme hasta que alcance mi reencuentro con Dios. A su vez yo he aceptado el ponerme en sus manos, es una aceptación mutua eterna y gloriosa. (Marcelo Jaramillo C.)

LA CONEXIÓN CON DIOS MEDIANTE PARAMAHANSA YOGANANDA

Nuestro Paramgurú. Es quien está en sintonía con nuestro gurú en la misma misión de conducirnos hacia la conexión con Dios, nos señala el camino de la meditación y en particular el Kriya yoga.

“El proceso de liberación de la conciencia humana se desarrolla a través del entrenamiento por medio del estudio, las afirmaciones, la concentración y la meditación. Este entrenamiento nos enseña a retraer nuestra atención de las vibraciones del burdo cuerpo y de las incesantes fluctuaciones de los pensamientos y emociones, capacitándonos para percibir las vibraciones más sutiles y estables de la energía vital y de los estados mentales superiores.”

Kriya yoga es la autopista hacia la autorrealización, gradualmente redirecciona la energía vital de los sentidos físicos que nos aprisionan hacia la percepción espiritual con los chakras superiores.

La auténtica senda del Kriya yoga (el control de la fuerza vital) no es un camino secundario: es la autopista más directa, la ruta más corta hacia la realización divina.

Enseña al hombre a ascender hacia el cielo conduciendo el ego, la mente y la fuerza vital a través del mismo canal espinal utilizado por el alma para descender originariamente hacia el cuerpo. (El Bhagavad Gita volumen 2 de Paramahansa Yogananda 2017, pág. 87)

Por medio del “Kriya Yoga” descubrimos nuestro verdadero Ser y nos lleva a la iluminación. Kriya Yoga es el verdadero “rito de fuego”, propio de las grandes ceremonias religiosas, donde se queman todas las cosas negativas que hay en nosotros, producto de nuestro karma.

Kriya yoga es el paso definitivo hacia el éxito en la meditación. Hay quienes y (no son pocos) que cuando comienzan a meditar, sienten extrema dificultad en concentrar su mente y se sienten víctimas de un sinnúmero de distracciones; no pueden meditar y por más esfuerzos que hagan, no consiguen lo que quieren a través de la meditación. La causa está en que no practican Kriya yoga con la debida frecuencia y atención.

Kriya es una ciencia antigua. Lahiri Mahasaya la recibió de su gurú Babaji quién la redescubrió y simplificó después que esta permaneció perdida durante grandes edades, Babaji le dijo a Lahiri Mahasaya: el Kriya Yoga que estoy ofreciendo al mundo por conducto tuyo en este siglo XIX es una resurrección de la misma ciencia que Krishna dio a Arjuna hace miles de años y la cuál fue conocida posteriormente por Patanjali, Cristo, san Juan, san Pablo y otros discípulos. Krishna el profeta más grande de la India dice del kriya yogui en una estrofa del Bhagavad Gita:

“Ofreciendo el aliento inhalado en aquel aliento que se exhala y ofreciendo el aliento que se exhala en aquel que se inhala el yogui neutraliza estos dos alientos de este modo libera el prana del corazón y lo pone bajo su control”

“Los antiguos yoguis descubrieron que el secreto de la conciencia cósmica está íntimamente ligado con la respiración, está es una contribución inmortal e incomparable que la India ofrece al caudal de los conocimientos humanos”. (Autobiografía, capítulo 26). De manera que es un privilegio conocer esta técnica y ser un iniciado en esta técnica de Kriya Yoga.

Testimonio: EL INICIO DEL

DESPERTAR DE LA CONCIENCIA DIVINA

La meditación y la Kriya, dos columnas firmes y seguras para un verdadero encuentro con DIOS.

Somos hijos de la Luz, somos seres de luz, de una fuente inagotable de LUZ DIVINA; si esa es nuestra naturaleza, debemos entender claramente cuál es nuestro objetivo en este plano terrenal, simplemente conservar y mantener la llama viva de esa LUZ CELESTIAL.

Como aquella parábola de la lámpara encendida conocida como la parábola de las diez vírgenes en Mateo 25, 1-13 donde Jesús nos enseña sobre la importancia de ser prudentes y estar preparados para los momentos cruciales de la vida y, que la responsabilidad de esa preparación es individual y de manera consciente y así, evitar que nuestra lámpara se apague como sucedió con aquellas cinco mujeres, que no llevaron aceite extra para mantener vivas y encendidas su luz.

Después de haber escuchado el llamado de Dios, por medio de un profundo vacío que sentía en mi corazón y recibirle a mi hijo como muestra de amor puro y divino, en forma de un milagro y haber superado un cáncer; encontré el lugar y la comunidad exacta para empezar a despertar la Conciencia Divina con la ayuda de mis instructores, quienes me iniciaron en este maravi-

lloso camino de espiritualidad y, a quienes les tengo un profundo cariño y respeto.

Al ingresar a la Escuela de Auto-Realización (AEA) empecé a conocer a los maestros de la línea crística y al Padrecito César Dávila, mediante sus escritos y enseñanzas que me acompañan a diario a través de la meditación y la oración. Al año de haber ingresado me inicié en la Kriya yoga, una maravillosa técnica suprema traída y enseñada por Paramahansa Yogananda, quien ha aportado de manera extraordinaria a occidente mediante sus obras, disciplina y su vasto conocimiento de DIOS.

Si queremos lograr un contacto directo, rápido y una comunión personal con ÉL, debemos optar por la Kriya yoga, que es la autopista interior hacia NUESTRA MADRE DIVINA y, el camino que nos ayuda a transformar el karma y liberarnos. El objetivo es fundir la conciencia material en la energía vital, la energía vital en la mente, la mente en el alma y el alma en el Espíritu.

DIOS, me condujo y me conduce a vivir y sentirlo más, a conectarme de manera más íntima y profunda, a encontrarle en cada rostro que miro y en cada historia que escucho, a entender que, si le buscas primero a ÉL, el resto vendrá por añadidura.

OM, PAZ Y BENDICIONES (Martha Pulla)

LA CONEXIÓN CON DIOS MEDIANTE LA MEDITACIÓN

Podemos resumir en dos de tantos mensajes que el Padre Dávila nos ha dado sobre la meditación: Medita siempre

Yogananda, uno de los más grandes místicos de Oriente, días antes de su retorno a la casa del Padre, se expresaba así:

Reiteradamente he dicho: Si leéis durante una hora, escribid luego durante dos, reflexionad durante tres, y meditad incesantemente. En cuanto a mí, no importa cuán intensamente ocupado me tenga la Organización, siempre practico Kriya yoga y la Meditación.

Continúa el padre Dávila:

¿Quieres encontrar a Dios? Medita.

¿Quieres tener una experiencia de Dios? Medita.

¿Quieres saber lo que es Dios? Medita.

La meditación es VER, SENTIR, VIVIR. VER es intuir, contemplar, mirar, no razonar; el razonamiento hace la razón; el espíritu intuye, la razón delibera. El espíritu mira, la razón duda. El espíritu no duda porque ve.

SENTIR es el segundo paso. Sentir es experimentar, tomar conciencia, darse cuenta de estar en Dios, de vivir en Él, de moverse en Él, de ser en Él y de no salir de Él, porque Él nos penetra, nos rodea, nos cubre enteramente: Somos una gota de agua en el Océano Infinito de Su Poder, de Su Gloria, de Su Sabiduría, de Su Felicidad.

VIVIR, es decir, existir a plenitud en Él, por Él, para Él, darse cuenta de que sólo Él es la Vida de nuestra vida, el Ser de nuestro ser, la Existencia de nuestra existencia, la Totalidad, nuestra pequeñez sin Él: la nada, la nada, la nada, el no ser. (Tomado del diario espiritual del Padre Dávila, 15 febrero de 1989)

AUM, AUM, AUM

Cristo reconcilia a la humanidad con el Padre y redime todos los planos

Ponencia de Guayaquil

Este es un tema que nos concierne a todos. La vida de Jesús no fue solo un hecho histórico, sino una obra viva que sigue actuando en cada uno de noso tros y en toda la creación. En Él descubrimos que todo procede del Padre y vuelve a Él, que hay un camino de reconciliación y de vida nueva. Cristo no solo nos salva del pe cado, también restaura lo que estaba roto y abre para todos, la posibilidad de una vida plena, aquí y en la eternidad. A lo largo de esta reflexión veremos cómo su redención alcanza cada dimensión de nuestro ser y nos invita a despertar a una conciencia más grande, que nos recuerda que somos hijos amados y herederos de la inmortalidad.

LA PATERNIDAD DIVINA: ORIGEN Y DESTINO DE TODO SER

Dios como principio de todo

La Biblia abre con esta afirmación, en el principio creó Dios los cielos y la tierra (Gn 1, 1). Nada existe por sí mismo, todo lo que vive procede del acto creador divino.

De modo semejante, el hinduismo reconoce en Brahmam el principio eterno del cual emanan todas las criaturas, y el taoísmo llama a esa fuente el Tao, origen y vía de todo lo que existe.

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La Paternidad Divina

Jesús reveló a Dios como Padre de manera única y definitiva. En Getsemaní lo llama “Abba”: Padre (Mc 14,36), y enseña a sus discípulos a dirigirse así a Dios: “Padre nuestro que estás en los cielos” (Mt 6,9).

Al afirmar “El Padre y yo somos uno” (Jn 10,30), y “quien me ha visto a mí ha visto al Padre” (Jn 14,9), manifiesta que Dios es un Padre cercano y amoroso, que invita a la humanidad entera a vivir en relación filial con Él.

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El retorno a la Fuente

Así como todo surge de Dios, todo retorna a Él. “El polvo vuelva a la tierra y el espíritu vuelva a Dios que lo dio” (Ecl 12,7). En el budismo y el hinduismo también se enseña que todo ser vuelve a su origen.

El apóstol Pedro exclama: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6,68).

El Padre Dávila en su libro Palabra Eterna (pág. 84), nos dice que este “es el grito de todo hombre que inicia su peregrinaje en esta tierra”, “es el clamor universal de todos los seres y de todas las cosas salidas de las manos de Dios. ¿A dónde huir de tu Espíritu? Todos sentimos la necesidad absoluta del retorno a la casa del Padre Dios”.

Sentido de la Paternidad Divina

Vivir en conciencia de la Paternidad divina es reconocer que no somos seres aislados: cada criatura tiene un vínculo filial con Dios, y todo lo creado comparte una misma raíz.

La vida no es un ciclo cerrado, sino un ca-

mino de regreso al origen eterno. La Paternidad divina es el misterio de un amor que engendra, acompaña y acoge, invitándonos a reconocer nuestro origen y caminar hacia la plenitud del reencuentro con Él.

CRISTO RECONCILIA A LA HUMANIDAD CON EL PADRE Y LA RESTAURA, SALVÁNDOLA DE LA MUERTE ESPIRITUAL

Cristo es el mediador perfecto entre Dios y la humanidad. Su misión consistió en restaurar la comunión rota por el pecado, salvando al ser humano de la muerte espiritual, entendida no como el fin físico, sino como la separación eterna del ser respecto a Dios.

Por su encarnación, muerte en la cruz y resurrección gloriosa, Jesús venció la muerte corporal y la segunda muerte, -la del espíritu- abriendo el camino hacia la vida eterna para quienes acogen su gracia.

La Sagrada Escritura enseña que el pecado, desde la desobediencia original, trajo la ruptura con el Creador. Sin embargo, en el plan eterno del Padre ya estaba previsto el camino de reconciliación por medio de su Hijo. Como afirma san Pablo: “Si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinará en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de a gracia y el don de la justicia” (Rm 5,17). La cruz se convierte así en el puente entre el cielo y la tierra, restaurando la comunión perdida.

La reconciliación que Cristo ofrece no se limita al individuo: abarca toda la creación. “Por medio de Él reconciliar consigo todas las cosas, las de la tierra y las del cielo, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Col 1,20). El plan divino devuelve la armonía al universo entero, reordenando la creación bajo la luz de Cristo.

Esta verdad resuena también en la sabiduría de otras tradiciones espirituales, donde se reconoce que el ser humano, por ignorancia o apego, se desvía de la verdad suprema.

Sin embargo, el cristianismo subraya que el retorno a la Fuente no se logra por mérito propio, sino por la gracia salvadora de Cristo, quien nos libera del pecado y de la separación definitiva.

Cristo no solo redime, sino que guía. Su ejemplo de amor y obediencia al Padre se convierte en modelo de transformación interior. Por su palabra y su Espíritu, el creyente despierta a una vida nueva, libre del miedo a la muerte y el apego al plano físico, con una conciencia abierta al amor de Dios. Esta reconciliación es una experiencia viva que eleva el alma hacia planos superiores según la evolución de nuestra conciencia. Como declaró Jesús con autoridad y amor: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Jn 14,6).

Su victoria nos asegura que la muerte no tiene la última palabra: en Cristo, la humanidad ha sido reconciliada y restaurada para siempre.

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EL SEÑOR REALIZA EL ÚNICO TIKÚN EFICAZ

La humanidad lleva en sí una herida profunda: el pecado original. Este rompió la amistad con Dios, desordenó la creación y dejó al hombre incapaz de salvarse por sí mismo.

El Génesis recuerda que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios, con alma inmortal y libertad; pero por la desobediencia de Adán y Eva perdió la gracia y la comunión con su Creador.

La teología llama a este pecado original porque está en el origen de la historia humana; originante, porque fue un acto libre de los primeros padres que introdujo el mal en el mundo; y originado, porque sus consecuencias, -la pérdida de gracia, inclinación al mal y mortalidad- alcanzan a toda la humanidad.

Significado de Tikún

Tikún es un término hebreo que significa reparación, restauración, rectificación. En la mística judía, especialmente en la Kabbalah, alude a la tarea de recomponer el orden espiritual tras la ruptura cósmica conocida como Shevirat Ha-Kelim, cuando las vasijas espirituales no soportaron la luz divina y se quebraron, dispersando chispas de esa luz en la creación.

El Tikún Olam es, por tanto, la labor de devolver esas chispas a su fuente mediante actos de justicia, oración y vida ética. Cada acción recta contribuye a restaurar la armonía del Árbol de la Vida y a reconstruir el equilibrio perdido del Adán Kadmón, el Hombre Primordial.

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El Tikún en el cristianismo

Aunque el término no pertenece al lengua je doctrinal católico, su sentido se realiza plenamente en Cristo. Mientras que en el judaísmo el Tikún es un proceso continuo de santificación humana, en el cristianismo es un acto único y eficaz, realizado por el Hijo de Dios.

El hombre, incapaz de restablecer la comu nión con Dios, necesitaba un redentor. Por eso el Padre envió a su Hijo para reconciliar todas las cosas consigo, “haciendo la paz por la sangre de su cruz”. En Cristo el desor den del pecado es reparado y la creación entera es restituida a su equilibrio divino.

Su muerte y resurrección consuman el plan eterno de salvación: su sangre derramada purifica del pecado original y abre las puertas de la vida eterna. Esta redención, que la tradición llama también “bautismo de sangre” (Lc 12,50; Rm 6,3), es la restauración perfecta de la justicia original.

Cristo es el Tikún total: repara la fractura entre el cielo y la tierra, reconcilia al hombre con Dios y restablece la dignidad divina perdida.

En Él la humanidad encuentra la plenitud de la redención y la creación recupera su armonía en la luz del Padre.

EL SEÑOR REALIZA EL ÚNICO TIKÚN EFICAZ

Definición de karma

La palabra karma proviene del sánscrito y significa “acción”. Expresa la ley universal

de causa y efecto: toda acción genera una consecuencia, ya sea física, mental o espiritual.

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Karma en el hinduismo

El hinduismo enseña que el alma (Atman) está unida al ciclo del samsara, -nacimiento, muerte y reencarnación- regido por la ley del karma. Cada acción deja una huella que condiciona futuras existencias.

La liberación llega al cumplir el dharma, el deber moral y cósmico que armoniza la vida con el orden divino (Brahman).

Karma en el budismo

El budismo ve el karma como una ley moral de causa y efecto, no como castigo o recompensa. Enseña que el ser humano no posee un “yo” permanente, sino que es un

flujo de cuerpo, mente y conciencia. La liberación del karma se alcanza al extinguir el apego y la ignorancia mediante la transformación interior.

Karma en el cristianismo

En el cristianismo no se habla de karma, sino de pecado y gracia. El pecado, tanto original como personal, introduce sufrimiento, desorden y muerte.

Dios creó todo bueno y colocó al ser humano en armonía con Él, pero la desobediencia rompió esta comunión. Aun así, Dios no abandonó al hombre: inició la historia de la salvación, conduciendo a la humanidad hacia la redención plena en Cristo.

Cristo, el redentor del “karma colectivo”

Jesucristo asumió el peso del pecado del mundo y se ofreció en la cruz como sacrificio redentor. Su entrega destruyó el poder del mal y abrió el camino hacia la gracia y la vida eterna. Podemos decir que Él realizó el Tikún o reparación definitiva del “karma colectivo”, restableciendo la justicia original perdida.

El hombre no se salva por sus propios méritos, sino por la gracia de Cristo. Sin embargo, está llamado a cooperar con esa gracia: con sus actos de amor, fe y conversión, continúa su purificación interior. Aunque Cristo venció el pecado, en el ser humano permanece la concupiscencia, la inclinación al mal que exige vigilancia y lucha espiritual constante.

Así, la obra redentora de Jesús no solo libera de la esclavitud del pecado, sino que ofrece la posibilidad de vivir reconciliados con Dios. En unión con Cristo, el creyente camina hacia la verdadera libertad del alma, con una existencia iluminada por la gracia, sostenida por el amor y abierta a la plenitud de la vida eterna.

LA REDENCIÓN EN TODOS LOS PLANOS

Hablar de la redención en todos los planos es entrar en el núcleo de la enseñanza del Padre Dávila. No es un concepto abstracto, sino una realidad que abarca todas las dimensiones del ser humano y del universo.

En la charla 231, (Conciencia Crística), el Padre Dávila enseña que la Encarnación del Verbo no fue solo la toma de un cuerpo humano, sino que Él asumió en forma plena todos los planos de la creación: físico, etéri co, astral, mental, causal, anímico y espiri tual. Cristo impregnó con su esencia todos los planos de la existencia.

Su obra redentora trasciende el tiempo y el espacio. Su encarnación, muerte y resurrec ción se proyectan a toda la humanidad, pa

sada, presente y futura, y al cosmos entero. En Él, la salvación no se limita a lo individual, sino que transforma la creación.

Cristo asumió todos los planos

• En el plano físico, santificó la materia y mostró que todo puede ser vehículo de Dios.

• En el plano etérico, purificó las energías vitales.

• En el astral, transfiguró emociones y sufrimientos en amor y compasión.

• En el mental, iluminó el intelecto con la verdad divina.

• En el causal, borró la deuda de los pecados.

• Al unirse a un alma humana, mostró que lo divino puede habitar plenamente en lo humano.

• En el espiritual, abrió la comunión con Dios.

En cada plano, sembró una semilla de luz y abrió el camino de retorno. Ninguna dimensión de la existencia quedó fuera de la acción redentora.

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La materia divinizada

El Padre Dávila afirma: “Si Él asume la materia como tal, y en ese elemento material introduce su divinidad, entonces esa materia es divina” (Charla 231-Conciencia Crística).

Esto no significa confundir materia con Dios, sino reconocer su presencia en cada partícula. La encarnación fue desde el primer instante, una restauración de la unidad entre Dios y la creación. Cristo, al asumir un cuerpo hecho de átomos, divinizó la materia misma y con ello toda la creación.

Aunque Cristo ya ha redimido todo, cada persona debe recorrer su propio proceso de purificación (Charla 231-B):

• En el plano físico, ver el cuerpo como templo del Espíritu.

• En el astral, liberar deseos y emociones desordenadas.

• En el mental, limpiar pensamientos y apegos.

• En el causal, purificar la raíz de las acciones.

Es un camino de purificación interior, donde se van quitando velos hasta llegar a la comunión plena con el Espíritu de Dios.

Redención y purificación de los planos

Aunque Cristo ya ha redimido todo, cada persona debe recorrer su propio proceso de purificación (Charla 231-B):

• En el plano físico, ver el cuerpo como templo del Espíritu.

• En el astral, liberar deseos y emociones desordenadas.

• En el mental, limpiar pensamientos y apegos.

• En el causal, purificar la raíz de las acciones.

En el camino de purificación interior, donde se van quitando velos hasta llegar a la comunión plena con el Espíritu de Dios.

Implicaciones prácticas de vivir la redención

Vivir esta enseñanza implica:

• Despertar a la verdad de que la redención no es promesa futura, sino realidad ya obrada por Cristo.

• Purificar la mirada para descubrir la luz divina en todas las cosas.

• Integrar cuerpo y espíritu, reconociendo que lo material también es alcanza-

Centro

do por la gracia.

• En la meditación, encontrar en cada plano un punto de unión con la Conciencia Crística.

• En la vida diaria, actuar con amor, perdón y servicio, dejando que la gracia redentora transforme la existencia.

La redención en todos los planos nos recuerda que nada queda fuera de la acción de Cristo. Desde la materia hasta el espíritu más elevado, todo está impregnado de su presencia. Esta certeza nos invita a vivir con gratitud y responsabilidad, haciendo de cada pensamiento, emoción y acción una participación consciente en la obra redentora de Dios.

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PROMESA DE INMORTALIDAD

En su libro Palabra Eterna (pág. 90), el Padre Dávila nos explica que cuando Jesús dijo: “En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mis palabras, no verá jamás la muerte”. No hablaba de la muerte física. El cuerpo, hecho de elementos como hierro o calcio, al morir simplemente se transforma y retorna a la tierra en un ciclo natural. Esta muerte es inevitable, pero no es el fin del ser.

Tampoco se refería a Jesús a la muerte del espíritu. El espíritu humano por naturaleza es inmortal: su unidad y simplicidad lo hacen incorruptible. Fue creado por Dios para vivir eternamente y nadie puede quitarle ese destino.

Existe una vida superior: la vida de la gracia. Es la participación real en la vida divina, una unión profunda con Dios que nos eleva por encima de nuestra condición natural. Jesús promete esta vida a quienes guardan su palabra: una vida en comunión con Él, guiada por su amor y sostenida por su verdad. Cuando dice que no se verá la muerte, se refiere a la separación interior del ser respecto a Dios.

La verdadera muerte no es la muerte del cuerpo ni la extinción del espíritu, sino la pérdida de la vida divina. El pecado rompe la relación con Dios y desconecta al ser de su fuente, pero quien permanece fiel a Cristo vive en la gracia, en la luz, paz y plenitud.

Dios ha infundido en nosotros su propio espíritu, eterno como Él. Aunque nuestra existencia temporal comenzó en un momento, nuestro ser estaba presente siempre en la mente divina, donde no hay pasado ni futuro, sino eterno presente. Por eso el espíritu humano no puede morir.

Las palabras de Jesús no prometen solo existencia interminable, sino vida plena en Dios. La verdadera inmortalidad es vivir en

su amor y en su verdad. Quien guarda su palabra participa ya de esta vida: aunque el cuerpo muera, jamás conocerá la separación eterna del Creador.

En la página 129 del mismo libro, el Padre Dávila nos invita a reflexionar y nos dice:

“Querido lector:

• ¿Has llegado a tener conciencia de que eres inmortal?

• ¿Has pensado que no eres habitante permanente de esta tierra?

• ¿No has pensado que eres eterno e inmortal?

Cristo nos invita a no temer a los que pueden matar el cuerpo. El cuerpo muere, el espíritu vivirá para siempre.

Vale la pena entonces preocuparse de lo que más vale, es decir, de lo único que realmente vale: nuestro espíritu”.

CONCLUSIÓN

Hemos visto que Cristo no vino solo a reconciliarnos con el Padre, sino a redimir todas las dimensiones de nuestra existencia y de la creación en todos sus planos.

En Guía al Infinito (pág. 109), el Padre Dávila nos dice: “La redención de Cristo no es una acción aislada. No es una pequeña parcela en la grandeza del cosmos. La naturaleza toda quedó en ella y por ella íntegra, totalmente transfigurada. La impronta de su acción salvadora purificó con el fuego del

Espíritu Santo todo, absolutamente todo, sin excepción. El bautismo de su sangre lavó todo pecado y toda mancha. Este es el hecho cósmico.

No importa que el hombre poco a poco vaya dándose cuenta de esto, mientras dura su sueño de ilusiones, de deseos efímeros. En cambio, cuando despierte de este sueño, será otra cosa. Lo importante entonces es despertar”.

LA REDENCIÓN, UN HECHO CÓSMICO

Ponencia de Chile

JE-SU, EL MANTRAM PARA SINTONIZAR CON CRISTO

• Llevas un Reino.

• Entra en tu cámara y cierra la puerta.

• La Meditación mántrica en la mística cristiana.

• Meditación Mántrica en la Iglesia Primitiva.

• Respirar el nombre de Jesús.

• La oración de Jesús conduce al éxtasis.

• Sugerencias para practicar la Oración de Jesús.

• Práctica comunitaria Mantram JE-SU.

• Acción de gracias al Señor Jesús.

JE-SU: EL MANTRAM PARA SINTONIZAR CON CRISTO

LLEVAS UN REINO

Jesús al ser consultado por los fariseos, de cuándo llegará el reino de Dios...

Les responde: “No viene el Reino de Dios ostensiblemente, ni podrá decirse, helo allí porque el reino de Dios está dentro de vosotros” (Lucas 17, 20-21)

El pueblo judío todavía en estos tiempos si-

gue esperando la llegada del Mesías, algo que no comprende. Jesús nos dice que este reino no se ve, no es con tronos, ni riquezas, ni poderíos, ni ostentación; está dentro de cada uno de nosotros. Entonces, que

la palabra de Cristo dé sus frutos, esto realmente cambiará nuestras vidas. Cuando la presencia del reino de Dios se manifieste en nosotros, nos sentiremos llenos de gozo, paz, bienaventuranzas.

Ya recibieron su recompensa

“Cuando oréis no seáis como los hipócritas, porque ellos aman estar de pie orando en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres”. (Mateo 6,5)

Es muy frecuente que sea algo normal esperar halagos o agradecimientos por algo que se hace o un favor a alguien. No es lo que

el hombre debiese esperar. Esto nos genera un daño, alimentando la vanidad, el orgullo, el ego.

Cristo nos enseña que no hay que buscar recompensas de nadie, nuestras acciones son buenas porque hacemos el bien. Dios premiará nuestras obras.

ENTRA EN TU CAMARA Y CIERRA LA PUERTA

Jesús nos dice: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento y habiendo cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensara”. (Mateo 6,6)

En el silencio, a través de la meditación po-

demos lograr esa íntima y sincera comunión con Dios. Como bien lo describe el Padrecito Dávila, orar bien es esa sintonía que debemos tener con el Padre. Él es un gran transmisor y nosotros receptores, para captar bien su onda de frecuencia debemos cerrar nuestros 5 sentidos (las puertas) que

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nos conectan con el mundo exterior, siendo los más difíciles de cerrar: la vista y el oído. Y disponer nuestro cuerpo (el aposento) oran-

do en silencio. Solo así escucharemos la sinfonía Divina.

LA MEDITACIÓN MÁNTRICA EN LA MÍSTICA CRISTIANA

El Padrecito César Dávila en su libro “Las llaves de tu Reino”, define a la palabra mántram, como “la repetición de una misma palabra o de una misma fórmula en la meditación”, lo que es muy común en los místicos de las grandes escuelas orientales de meditación.

Sin embargo, de lo anterior, en el cristianismo esta práctica de oración mántrica se ha practicado desde los tiempos por el mismo Jesús, la Virgen María, los santos y los primeros padres de la Iglesia Cristiana Primitiva; aunque en la actualidad se continúa practicando en la Iglesia Griega.

Meditación Mántrica en los Evangelios:

En el Evangelio de Mateo 6, 7 Jesús nos dice: “Cuando recen, no sean palabreros como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No sean como ellos, que su Padre sabe lo que les falta antes de que se lo pidan.”

En su reflexión, el P. Dávila nos indica que este versículo es una regla de oro, que no podemos pasar por alto durante la oración contemplativa, si queremos entrar en comunión con Dios. Y añade: “La oración verdadera no es otra cosa que el intercambio de vibraciones entre el YO Divino y el yo humano”.

Y esta comunión se hará efectiva, cuando “el Yo Divino no encuentra ningún obstácu-

lo para entrar en sintonía con nuestro yo y cuando éste se abre a la Luz Divina como una flor al despertar el día.” De esta manera, ya no es el meditador quien vive en sí mismo, sino que es Dios quien habita en él. Y, dicho de otro modo, si no se logra esta comunión con el Divino Creador, no se estaría cumpliendo con esta regla de oro que Jesús nos enseñó.

Añade el P. Dávila que “la palabrería durante la oración es superflua” y el razonamiento durante este proceso no conduce a una experiencia de Dios, como Cristo mismo quien nos enseñó a orar sin acudir al razonamiento, sino estar con un corazón abierto para que Dios “tome posesión y realice su obra”.

Oración mántrica de Cristo:

En Mateo 26, 39, Jesús ora a Dios Padre de la siguiente manera: “Padre mío, si es posible, aparta de mi este cáliz; sin embargo, no se haga como yo quiero, sino como quieres

Tú”.

En su reflexión, el P. Dávila nos dice que esta es la oración que Cristo, ante la inminencia

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de su cercanía con la muerte, repitió todo el tiempo que estuvo en oración en el huerto de Getsemaní, mientras dejó a sus discípulos Santiago, Juan y Pedro, y hasta el momento

de la traición de Judas. Jesús con esta oración también nos muestra su “sujeción a la voluntad salvífica del Padre”.

Oración mántrica de María:

En el Evangelio de Lucas 2, 19: vemos que, cuando llegan los pastores a visitar al Niño Jesús en el pesebre, “contaron a María las maravillas que habían presenciado, y ella guardaba todo esto y lo meditaba en su corazón”.

Es decir, María tenía plena certeza en su mente, en su corazón, en todo su ser, que esto que le contaban de su hijo, la identificaban con la grandeza del Señor.

Oraciones Mántricas en otros ritos cristianos:

Al inicio de la misa, el sacerdote invita a orar alternadamente: “Señor ten piedad de nosotros, Cristo ten piedad de nosotros”, una invocación que se repite seis veces.

Durante las letanías, quien oficia hace una invocación por ejemplo a los santos, y después de nombrarlos, el coro o la comunidad responden: “Ruega por nosotros”. Si la invocación es a Dios, se responde: “Ten piedad de nosotros”.

Además, está el rezo del Santo Rosario, que también es una oración mántrica, donde se repite varias veces el Ave María, precedida cada decena, por el Padrenuestro y al final la doxología a la Santísima Trinidad: “Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…”.

También están las Jaculatorias, que es la repetición de una invocación a Dios o a los Santos, ejemplo: “Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío”.

Santa Margarita María de Alacoque, pidió en sus oraciones al Señor que le mostrara lo que quisiera que dijera en oración, y Él le respondió: “Decid nada más estas palabras: Mi Dios, mi Único, mi Todo. Vos sois todo para mí y yo soy toda para Vos”.

Santa Juana Francisca Fremiot de Chantal después de una búsqueda de la oración contemplativa ideal, la resumió en esta frase: “Mi Dios y mi Todo”, indicando que “… si pudiéramos repetir solo estas palabras, jamás nos fastidiaríamos en la oración”.

MEDITACIÓN MÁNTRICA EN LA IGLESIA PRIMITIVA

El Padrecito Dávila hace una reflexión introductoria al respecto de las enseñanzas de maestros, gurús o sannyasines venidos desde Oriente para enseñar las prácticas de yoga y zen, cuyos métodos también fueron conocidos por nuestra Iglesia Cristiana Pri-

mitiva y se dejaron de practicar. Además, señala que investigadores de Occidente advierten que se corre “el riesgo que el cristianismo (en especial la Iglesia), pierda su propia identidad en el camino de la búsqueda de Dios a través de estos métodos”.

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Añade, que la juventud está ávida de entrar en esa comunión con Dios, y lamentablemente no encuentra respuesta en una Iglesia que se ha “intelectualizado”, olvi-

teatro canciones y alabanzas a Dios, están entrando en esa comunión espiritual, como en su momento lo hicieron monjes orantes retirados al desierto para el encuentro con

Hesicasmo, contrapartida cristiana del Yoga:

Afirma el P. Dávila que “Los métodos de meditación de la Yoga, Zen y el Cristianismo, persiguen una misma finalidad, la búsqueda y el encuentro con Dios. Estos métodos son esencialmente los mismos”.

La Declaración Nostra Aetate redactada durante el Concilio Vaticano II, se refiere a las relaciones entre la Iglesia y las religiones no cristianas, indicando que:

“La Iglesia Católica no rechaza nada de lo que en estas religiones (no cristianas) hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por más que discrepen mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan sin embargo, un destello de aquella verdad que ilumina a todos los hombres… por consiguiente exhorta a sus hijos que con prudencia y caridad,

mediante el diálogo y colaboración con los adeptos de otras religiones, dando testimonio de la fe y vida cristiana, reconozcan, guarden y promuevan, aquellos bienes espirituales y morales, así como los valores socio-culturales que en ellos se encuentran”.

Este acercamiento entre la Iglesia Católica y las religiones que anteriormente fueron consideradas como paganas, “es un hecho incuestionable” al decir del P. Dávila y no sólo desde el punto de vista cultural y filosófico, sino desde lo religioso y místico.

Al revisar los textos bíblicos del Antiguo Testamento, se observan varios puntos de convergencia con los libros sagrados de otras religiones, por ejemplo: cuando en el libro del Éxodo (en 3.000 a.C.), Dios se revela a Moisés como el “Yo soy” o “Yo soy el que soy”; en el libro de los Vedas utiliza la misma

fórmula en la meditación Yoga: “Soham” (Hong Soo), equivalente al “Yo soy” de Moisés.

El Pandith Usharbudh Arya D. Litt, en su libro “Meditation in Christianity”, refiere que “los caminos de un viaje hacia el interior, a través de los laberintos de la mente hacia lo profundo del Sancta Santorum del corazón divino, han sido olvidados…la meditación

enseñada a un monje católico promedio, es lo que un yogui llamaría un acto de contemplación, que está más cerca del “gnani yoga” (Yoga del conocimiento) … Pero más allá de esta contemplación están los estados más altos de meditación, los, niveles de samadhi en los cuales los pensamientos discursivos y las palabras que son el vehículo de tales pensamientos, son trascendidos”.

Hesicasmo y oración contemplativa:

El Padrecito Dávila nos ilumina al respecto indicando que con el nombre de Hesicasmo, se conoce a una corriente que nace a fines del siglo IV de la era cristiana como movimiento místico-religioso dentro de la Iglesia Oriental, donde se practican métodos de oración similares a los de los místicos orientales.

El nombre tiene su raíz griega en el término Hesychia, que significa soledad, silencio, paz, retiro espiritual, despojamiento de to-

dos los pensamientos y renuncia a todas las preocupaciones razonables o no. Y precisamente esto es lo que convocó a quienes querían dedicar a la oración continua en paz y silencio.

Dentro de los primeros nombres que el P. Dávila menciona como pioneros del Hesicasmo, están san Basilio, san Gregorio de Nacianceno, san Gregorio Niceno, san Juan Clímaco. Ellos fueron dando las normas para meditar con la “Oración de Jesús”.

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A Macario el Grande y discípulos como Evagrio Póntico, Isaac de Nínive, Hesiquio de Batos, Máximo el Confesor, Nicéforo el

Solitario, entre otros, les correspondió la tarea de iniciar en la Iglesia Primitiva esta práctica de Oración Contemplativa.

Filocalia:

El Padrecito Dávila nos refiere que “la palabra “Philo-kalia” significa amor a la belleza, entendida como espiritual. Y bajo este título el obispo Orígenes escribió una obra”. Además, nos indica que “dos grandes santos de la espiritualidad rusa: San Macario de Corinto y san Nicodemo de Hagiorita, en 1782 publicaron conjuntamente este libro (Filocalia)”; donde exponen una antología del Hesicasmo, pero de un “modo particular”

de la llamada “Oración de Jesús”.

¿Qué contiene la Filocalia?

Se considera como la Suma de la Oración de Jesús, recoge las principales enseñanzas y recomendaciones metodológicas de más de treinta Padres de la Iglesia Oriental, iniciando con Evagrio Póntico (muerto en 399 d.C.) y termina con Nicodemo de Hagiorita (muerto en 1809 d.C.).

RESPIRAR EL NOMBRE DE JESÚS

Los últimos tiempos nos llevan a reflexionar sobre el acto de respirar, era algo tan simple, casi involuntario. Cuando fallaba por las alergias o los cuadros infecciosos se pasaba bastante mal. En cambio, hoy hemos estudiado acerca de su importancia y el sentido que tiene al relacionarlo con relajarse, recuperar la calma, combatir el estrés y otros problemas del mundo moderno.

Sin embargo, la relación con la oración y el encuentro con el Padre pasa a ser fundamental en nuestras vidas. Mucho se discute sobre la técnica más apropiada, el momento del día, las condiciones del entorno, pero relacionarlo con Jesús, nos lleva a repensar ideas que hace mucho tiempo están dando vueltas.

En la Filocalia se dice lo siguiente: “Adecuando la oración al ritmo respiratorio, el espíritu se calma, encuentra el reposo, el espíritu se libera de la agitación del mundo exterior, abandona la multiplicidad y la dispersión, se purifica del movimiento desordenado de los pensamientos, de las imágenes, de las representaciones de las ideas. Se interioriza y se unifica al mismo tiempo que ora con el cuerpo. En las profundidades del corazón, el espíritu y el cuerpo reencuentran su unidad original, el ser humano recobra su simplicidad.”

Es así como en diferentes textos nos encontramos con una misma idea, sintonizar la respiración con la oración de Jesús, debe

haber un doble movimiento: al inhalar repetimos “Señor mío Jesucristo” y al exhalar “Ten piedad de mí”. Pareciera que solo aquellos que lo han practicado y han tenido experiencias de vida en Jesús, pueden sentir la potencia de esta oración.

En la mística oriental no cristiana, dice el Padrecito Dávila, la respiración desempeña un papel insustituible. Como preparación previa para aquietar la mente, para mantener la atención fija en Dios, como paso al samadhi, se exige como condición necesaria aquietar la respiración.

Cuando se vive una vida agitada, exigente y acelerada, aquietar la respiración pueden creer algunos es un hecho imposible de alcanzar, por otra parte, si aprendemos de sus beneficios, tan necesarios en el día a día, surge la inquietud de intentarlo.

La oración de Jesús se conoce también como oración del corazón. La mística oriental se mantuvo cerca de las fuentes del pensamiento oriental y de la Biblia. La palabra corazón tiene significado distinto; en la filosofía clásica se considera el corazón como el asiento de las emociones y de los afectos y en la oriental es el órgano principal del ser humano, físico y espiritual. Es el centro de la vida, el principio determinante de todas sus actividades y aspiraciones es todo lo que constituye la persona.

Para los Padres de la Iglesia Griega el hombre profundo llega a Dios a través de esta oración, insisten en que la comunión que se verifica entre Dios y el meditador es eminentemente espiritual: nace en Dios, se expande al meditador y retorna a Dios.

El Padre está ahí esperándonos, no es tan complejo de entenderlo, está ahí para nosotros. No se requieren de técnicas difíciles, tenemos a nuestro amado Jesucristo para

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guiarnos. Necesitamos hoy calmar nuestro espíritu, encontrar el reposo, liberar el espíritu de la agitación del mundo exterior, aban

El Padrecito Dávila nos muestra algunas de las bondades que se generan a partir de la práctica de la oración contemplativa y la meditación. Buscamos la liberación, la paz interior, momentos de felicidad profunda

y nos olvidamos del otro, nuestra salud depende de elementos que buscamos en el mundo exterior, hay algo más que debemos experimentar.

La oración engendra las buenas obras y las virtudes. “Creen muchos que las buenas obras y los ejercicios preparatorios son suficiente para practicar la Oración Contemplativa, todo lo contrario. Es la Oración la que engendra en el que la práctica, las buenas obras y la que aviva las virtudes. El primer lugar lo ocupa la Oración, porque sin ella nada bueno puede existir en nosotros.”

La salud del cuerpo depende de la paz de Dios. Teófano el Recluso decía a los meditadores: “No olvidéis que la salud no depende sólo del alimento, sino, sobre todo, de la paz interior. La vida en Dios, arrancándonos del tumulto del mundo, da paz al corazón y por ese hecho, se mantiene el cuerpo en buena salud. Nuestras actividades no son todo en nuestra vida. Lo que más importa es mantener el corazón dirigido hacia Dios y unido a Él.”

LA ORACIÓN DE JESÚS CONDUCE AL ÉXTASIS

Éxtasis en la literatura griega clásica se refiere a la eliminación de la mente o el cuerpo “de su lugar normal de funcionamiento”. En general, es un estado de plenitud máxima. “En todas las experiencias de éxtasis, se des-

corren por unos momentos, los velos que ocultan los misterios de Dios: su indescriptible belleza, su paz infinita, su gozo eterno, su bienaventuranza.”

Consejos prácticos

• Silencio en el hombre interior. Es necesario unirse al nombre de Jesús, repetirlo dulcemente, en forma tranquila y pausada. Esta invocación debe penetrar e impregnar en silencio todo nuestro ser.

• Evitar toda prisa. Hay que esperar ser “enseñados por Dios” para que en Él y por Él, podamos aprender y conocer todo lo que necesitamos.

• No interrumpir por nada la meditación. Uno de los consejos de Evagrio Póntico era: “no atiendas las exigencias de tu cuerpo durante el ejercicio de la oración, no dejes que nada te impida adelantar en la meditación.”

• No tratar de ver la imagen de Dios. Es preciso desterrar toda imagen de la mente, cuando estas se presentan se

producen las distracciones. Se trata de inducir el concepto de la oración pura, totalmente desprovista de toda forma externa.

• Perseverar en la oración. La oración no se aprende por la enseñanza de otro. Dios se encarga de disipar con su Luz, las tinieblas de nuestro espíritu. La acción humana se reduce a no impedir la realización de la obra de Dios.

• Oración y acción. Ambas deben estar unidas para avanzar rápidamente. Todos los santos de intensa vida espiritual han recomendado la vía activa y la vía contemplativa. Si Dios está presente en todas nuestras actividades diarias, no habrá entonces dificultad y sentiremos que nos acompaña en todo momento.

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SUGERENCIAS PARA PRACTICAR LA ORACIÓN DE JESÚS

Reglas prácticas dadas por el Padrecito Dávila:

1. Entre en el estado de paz, condición necesaria para la meditación. Tome conciencia de que Dios está presente en usted, que está dispuesto a ayudarle, cierre los ojos.

2. Respire lentamente poniendo atención en la inspiración y expiración, en ninguna otra cosa más. Haga esto por 2 o 3 minutos.

3. Invoque al Señor con la oración de Jesús.

4. Al inspirar pronuncie sólo la primera parte: “Señor Jesucristo Hijo de Dios”; al expirar “Ten piedad de mí”. Repita va-

rias veces, siempre sincronizando estas palabras con la respiración. Se puede sincronizar la respiración tan solo con la palabra Jesús.

5. Aparte luego la atención del ritmo respiratorio. No piense más en la respiración. Repita simplemente en su interior dicha oración, a medida que avance, la repetición debe ser más lenta.

6. Mientras sincroniza su respiración, mentalice el centro Crístico que se ubica en el entrecejo.

7. Termine la oración con una plegaria espontánea de agradecimiento al Señor.

EL NOMBRE DE JESÚS

Los occidentales, que no están familiarizados con las técnicas ni con los términos sánscritos orientales, pueden repetir el santo nombre de Je-sus o simplemente el vocativo latino Ye-su al sincronizar la inspiración y espiración. Pablo dice: Ante el nombre de Jesús: “doble la rodilla todo cuanto hay en los cielos, en la tierra y en las regiones subterráneas” (Flp 2,10). Y según lo expresado por Pedro ante el Sanedrín: “Ningún otro nombre nos ha sido dado bajo el cielo, entre los hombres, por el cual podamos ser salvos” (Hch 4,12).

El nombre de Jesús en hebreo equivale al poder divino en que se manifiesta Dios actuando por su Verbo, la Afirmación divina, el Poder unitario, la Donación, la Glorificación,

el Enviado que parte, el Obligado a volver. La combinación de las letras Y-S-H-O (Yesú, Jesús) significa en hebreo: El Dios -Hombre, el Dios – Salvador, el Dios de la humanidad, Jesús. En védico y sánscrito, significa: El Alma universal que se dona en el sacrificio; en egipcio y en etíope: El Hombre Dios.

Estas acepciones revelan que este Santísimo Nombre tiene un poder formidable. Quien lo repite en la meditación, se sintoniza con una vibración de infinito poder. Si se adopta la repetición de este Nombre en la meditación, al momento de inspirar repita la sílaba Ye y al espirar, la otra sílaba que completa el nombre: Su, así sucesivamente en cada inspiración y espiración.

EL HOMBRE, HIJO DE LA LUZ: IMPORTANCIA DE LA COLUMNA VERTEBRAL

El hombre es la síntesis del Universo visible e invisible. El hombre es la expresión del soplo divino, es decir, su espíritu y la materialización sublime de todos los mundos del plano físico que gravita en la inmensidad de los espacios. El Padre prepara, esa especie de crisálida, el cuerpo humano, para que habite su propio Hijo Jesucristo. En todos los hombres la síntesis está realizada. Pero, ¿cómo el Espíritu que está a una distancia inconmensurable de la materia, cómo este aliento divino que es nuestro espíritu puede manifestarse a través de la materia? Hay entre materia y espíritu un abismo, un abismo que

solo Dios, con su omnipotencia, ha podido salvarlo para que el Espíritu hermano pudiera encontrar un vehículo para manifestarse.

Hay en nuestro cuerpo muchos elementos que se convierten en vehículos del espíritu y si bien todos los órganos desempeñan un papel importante, la columna vertebral cumple con una función esencial. La columna, el cerebro, la masa encefálica con sus complicadísimas neuronas constituyen el vehículo que más se aproxima a la acción del espíritu.

BUSCAR A CRISTO EN NUESTRO INTERIOR

En la mística cristiana, el nombre de Jesús posee un profundo valor espiritual, pues indica salvación, liberación del pecado, del sufrimiento y de la ignorancia. El nombre de Jesús simboliza a aquel que ha unido su alma con lo divino y ha alcanzado la iluminación, representando la encarnación del Cristo: una energía o inteligencia divina que puede manifestarse en el ser humano.

El nombre de Jesús, Maestro de maestros, tiene una raíz etimológica significativa. Proviene del hebreo Yehoshúa o su forma abreviada Yeshúa, que significa “Yahveh es salvación” o “Dios salva”. “Yeho” es una forma abreviada de Yahveh, el nombre sagrado

de Dios en el judaísmo, y “Shúa” significa salvación, rescate, liberación. En griego fue traducido como “Iesous” y de ahí, al latín “Iesus”, lo que posteriormente derivó en “Jesús” en español.

Jesús es el hombre iluminado, el iniciado perfecto; Cristo es el principio universal divino, la conciencia suprema; Jesucristo es la unión del hombre con la divinidad. Así, el nombre de Jesús representa en nuestro interior el proceso de transformación del alma. No se trata solo de una figura externa, sino de un estado del ser al que todos podemos aspirar. Jesús nace en el corazón del que se purifica.

Buscar a Cristo Jesús en nuestro interior es el

mensaje central. El Padrecito Dávila, en su libro El Lago Sagrado, nos recuerda: “Soy yo, no temáis”.

Cuando se haya obscurecido la esperanza de días mejores, y nos imaginamos que todo está perdido, cuando hayamos fracasado en un negocio, cuando hayas recibido una tremenda decepción de un ser amado, cuando sufras intensamente por que han emprendido el viaje aparentemente sin retorno los seres a quienes más amabas, recuerda el “Soy yo, no temáis” de ese Bendito Cristo de ese hermano tuyo y mío. Busca a Cristo, búscale en ti mismo. No está lejos, no está afuera, haciendo un acto de fe búscale dentro de ti ámale y recíbele en tu casa.

HIMNO DE ACCION DE GRACIAS

Te invito querido lector, a que conmigo te arrodilles ante este Cristo bendito y juntos le digamos: “Señor Jesús, tu nacimiento, tu vida, tus milagros, tu resurrección, tu presencia en medio de nosotros, cuánto has hecho y sigues haciendo por tus hermanos, nos obligan a entonar al Padre un himno de

acción de gracias, porque se dignó darnos a Ti, su Propio Hijo Unigénito. Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, Engendrado, no hecho, Consustancial al padre, por quien todas las cosas fueron hechas”. (Símbolo, Niceno D. 54).

Referencias:

Dávila Gavilanes, César. PALABRA ETERNA. Offset América. III Edición. Quito – Ecuador, 1992. (pág. 56,59 y 82)

Dávila Gavilanes, César. LAS LLAVES DE TU REINO. Poligráfica C.A. V Edición, Guayaquil – Ecuador, 2015. (pág. 211 a 240)

Asociación Escuela de Auto-Realización (AEA) PARA TU REENCUENTRO CON DIOS POR EL CAMINO DE LA MEDITACIÓN SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DEL PADRE CÉSAR DÁVILA GAVILANES. Primera Edición. Cuenca – Ecuador, noviembre 2020. (pág. 178-179)

Dávila, Gavilanes, César. EL LAGO SAGRADO. Cromograf S.A. Primera Edición. Ecuador, 1982. (pág. 175, 185)

https://conhecimentocientifico.r7.com/arte-bizantina/

CÓMO DESCUBRIR A CRISTO Y VIVIRLO

Ponencia de Panamá

EINTRODUCCIÓN

sta presentación explora el sendero hacia una comprensión y vivencia profunda de Cristo, trascendiendo las interpretaciones superficiales para sumergirse en la esencia de la conciencia espiritual. A través de la lente de la “Conciencia Crística”, la “Adoración en Espíritu y en Verdad”, la “Condición de la Fe en Cristo” y “Cómo Vivir el Evangelio de Cristo”, este

documento busca desentrañar un camino de transformación interna. Se abordan conceptos espirituales fundamentales, enriquecidos con perspectivas de maestros como Paramahansa Yogananda y el Padre César Dávila, junto con referencias bíblicas, para ofrecer una guía práctica y profunda hacia una vida plena y en sintonía con lo divino.

1. LA CONCIENCIA CRÍSTICA EN NOSOTROS

La conciencia crística es un estado de iluminación y amor universal que trasciende el ego. En el ser humano, esta conciencia coexiste con una dualidad interior: una naturaleza inferior, egoísta y materialista, y una naturaleza superior, espiritual y divina. Esta dualidad no debe ser negada ni combatida como si una parte fuera enemiga de la otra, sino comprendida e integrada. La plenitud espiritual se alcanza cuando ambas naturalezas se reconocen y se armonizan en la experiencia humana.

El yo inferior se manifiesta como miedo, separación, juicio y apego a lo finito. El yo superior, en cambio, es la conciencia divina y eterna, que nos conecta con lo infinito, con la unidad, con el amor. Esta dualidad constante se expresa en la oposición entre el pecador y el santo, lo imperfecto y lo perfecto, el ego y el no-ego. Pero la integración no se logra eliminando una parte, sino despertando la conciencia que puede abrazarlas y trascenderlas.

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La conciencia crística es esa conciencia elevada que percibe la unidad de toda la vida, que trasciende el juicio y se manifiesta como compasión, perdón y amor incondicional. No es exclusiva de Jesús como figura histórica, sino que Él la ejemplifica como modelo universal. Esta conciencia está disponible para todos los seres humanos que buscan el despertar espiritual, independientemente de su religión o creencias.

El camino hacia esta conciencia implica superar el ego, practicar la meditación, la oración, la contemplación, la gratitud y la atención plena. Se cultiva a través del perdón hacia uno mismo y hacia los demás, la reflexión, el autoconocimiento, la compasión y la búsqueda de la unidad en la diversidad. Es el despertar del Cristo interior, la chispa divina que nos conecta con el Padre, y que nos permite vivir en sintonía con el propósito eterno.

2. SER ADORADORES EN ESPÍRITU Y EN VERDAD

El tema en referencia, sin duda, al menos en mi opinión, apunta a lo que actualmente muchos expertos, como también universidades de gran prestigio en el mundo, nos están enseñando y recomendando hacer para obtener mejores resultados en todo cuanto hagamos, esto es, que dejemos de andar en piloto automático y apliquemos en nuestras vidas la práctica del mindfulness, que no es más que prestar atención plena a lo que hacemos o dicho de otra forma, tomar plena conciencia de lo que hacemos, de modo que, si esta práctica es importante para el mejor desarrollo de nuestras tareas diarias, como mayor razón lo será cuando adoremos a DIOS por medio de alguna práctica espiritual, ejemplo: orar, meditar, ayudar al prójimo, estudiar un texto sagrado, ayunar, asistir a un culto, contemplar las maravillas de la naturaleza, otros, debemos hacerlo con plena conciencia, no en piloto automático, sino que en todo lo que hacemos debemos poner toda nuestra atención, nuestra consciencia. De allí que la adoración a Dios en espíritu y verdad es un asunto más hacía nuestro interior que hacia afuera, cabe mencionar que hay personas muy exhibicionistas en cuanto a su supuesta adoración a Dios, ejemplo: no faltan al culto o misa, cargan la Biblia, hablan de Dios en toda oportunidad, no obstante, sus ac-

tuaciones distan mucho de lo que es, como reza el título de un libro del Pastor JIM GEORGE, “Un Hombre Conforme al Corazón de Dios”.

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La Conciencia Plena

Uno de los autores de espiritualidad que ha cobrado mucha vigencia en los últimos años, ECKHART TOLLE, en su libro El Poder del

AHORA, expone un punto que viene a colación al tema que tratamos, así se expresa:

“Desde los tiempos antiguos, los maestros espirituales de todas las tradiciones han señalado el AHORA como la llave de entrada a la dimensión espiritual. A pesar de ello, parece haber permanecido como un secreto. Ciertamente no se enseña en las iglesias y los templos. Si usted va a una iglesia, puede escuchar lecturas de los Evangelios tales como: No se preocupen por el día de mañana, porque cada día trae sus preocupaciones, o Nadie que pone sus manos en el arado y mira hacía tras está listo para el Reino de los Cielos. O puede oír el pasaje sobre la belleza de las flores que no se preocupan por el mañana, sino que viven tranquilas en el Ahora sin tiempo y Dios provee abundante para ellas. La profundidad y la naturaleza radical de estas enseñanzas no son reconocidas. Nadie parece darse cuenta de que fueron dichas para ser vividas y para traer así una profunda transformación interior” (Pág. 45 – 46)

¿Qué es lo que ocurre con esto? En efecto, estas lecturas se escuchan en las iglesias y templos, ¿pero se entienden en toda su dimensión? Me parece que la respuesta es negativa, pues no se nos da, o no buscamos la explicación, la docencia espiritual que corresponde acerca de lo que significan estos mensajes para la vida, aquí y más allá, pareciera entonces sugerirse que no hay en estos cultos una verdadera Adoración a Dios en Espíritu y en Verdad.

La Adoración a Dios en Espíritu y Verdad según Paramahansa Yogananda

En el libro La Segunda Venida de Cristo, discurso m18, titulado La Adoración a Dios en Espíritu y Verdad, cuya lectura recomiendo,

este gran místico oriental, entre otros, expone lo siguiente:

“Jesús señaló que la mayoría de los creyentes participan de las ceremonias y rituales, pero no conocen el Objeto de la adoración. Aquellos que poseen la conciencia divina y comulgan con Él pueden hablar en verdad acerca de la adoración a Dios. Si la adoración ceremonial – ya sea por medio de las diferentes imágenes veneradas en las diversas culturas a lo largo del tiempo, o mediante oraciones, cantos o himnos propios, o a través de la realización de ritos simbólicos – se encuentra desprovista de la comunión interior, rara vez eleva la conciencia del adorador más allá de vagos conceptos acerca de la Divinidad, pero no logra conducirle a la percepción real de Dios. Por eso, Jesús dijo “Adoráis lo que no conocéis” (P. 354).

Esta cita de Jesús, referida por Yogananda, si se observa, tiene puntos en contacto con lo dicho por TOLLE en la cita anterior, el tema es, ¿repetimos una oración, un cántico o un ritual, porque alguien nos dijo que

era bueno, o porque tenemos una conciencia plena de la percepción de Dios? Sobre este mismo tema Yogananda más adelante expone:

“Si una persona es profundamente sincera y devota, cualesquiera que sean las palabras que utilice para dirigirse a Dios y sea cual fuere el concepto acerca de la Divinidad, que anime dichas palabras, Dios le responderá. Pero la mayoría de las personas no expresan su adoración con la convicción proveniente de la experiencia de que Dios es real y de que Él está escuchando sus oraciones, que Él se encuentra justo detrás de sus pensamientos, detrás de las palabras de su oración, detrás del amor que sienten por Dios. Si orasen con la mente y el corazón indisolublemente concentrados en esa Presencia que mora en su interior, conocerán a Aquel a quien adoran” (ídem).

Sin duda, lo expuesto por el gran maestro espiritual en cuanto a la Adoración a Dios en Espíritu y Verdad coincide con las palabras introductoras de este escrito, las cuales son que la plena atención o mindfulness en inglés que nos recomiendan los expertos

poner en práctica en nuestros diarios quehaceres, para que nos vaya mejor, para obtener mejores resultados, es en extremo importante en nuestras practicas espirituales, igualmente, para tener mejores resultados.

La Adoración a Dios en Espíritu y Verdad en la Biblia

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se encuentran diversos pasajes alusivos al tema que desarrollamos, el primero que me llama la atención son los tres primeros versículos del Salmo 34, que leen:

Salmo 34: 1, 2, 3.

• 1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca.

• 2 En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán.

• 3 Engrandeced a Jehová conmigo, Y exaltemos a una su nombre.

Adoración a Dios en espíritu y verdad, Juan 4, 23 – 24

• 23 Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

Salmo 117: Alabanza por la misericordia de Jehová

• 1 Alabad a Jehová, naciones todas; Pueblos todos, alabadle.

• 2 Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, Y la fidelidad de Jehová es para siempre.

• Aleluya.

Salmo 145: Alabanza por la bondad y el poder de Dios

• 1 Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.

• 2 Cada día te bendeciré, Y alabaré tú nombre eternamente y para siempre.

• 3 Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable.

• 24 Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Corintios 10,31

• 31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

En realidad, como anotamos antes, existen muchos pasajes en la Biblia que nos hablan de la adoración a Dios en espíritu y en ver-

reflejar esa gloria en nuestras vidas y acciones, reconociendo siempre que, al final, es Él quien merece toda la alabanza y toda gloria. Para finalizar, viene a colación una anécdota que con frecuencia nos refería el siempre bien ponderado amigo Santiago Pinilla, la cual es que cuando ellos -discípulos del Padre Dávila- le daban algún crédito por algo que hacía, él los reprendía dicién-

3. LA CONDICIÓN DE LA FE EN CRISTO

Una humilde dependencia de Dios reconoce que Él es la fuente de todo lo que necesitamos. Acerquémonos a Él con un corazón abierto porque lo reconocemos como el Señor soberano, sobre todo confiar en que Dios cumplirá su palabra. Cumplamos este tipo de fe que agrada al Señor. A todo hombre se le da para que trabaje con ella, la gracia de la fe, por medio de la cual nos podemos acercar a Dios. Dios a través de su Santo Espíritu, nos da el don de la fe, cuando llegamos al punto en que hemos empleado, con toda libertad la gracia de la fe. Cuando el hombre deje de depender de lo que vemos y comienza a confiar en que Dios abrirá el camino, incluso cuando todo parezca incierto; la fe es vital para la salvación. Convirtiéndose en una profunda

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confianza en la vida, muerte y resurrección de Jesús para nuestra vida eterna y perdón.

Vivir con amor y compasión, practicar el amor incondicional y la compasión hacia todos los seres, nos acerca a una relación con Cristo y su prédica. Jesús intentó repetidas veces hacer que la gente lo viera no como su forma humana, sino como el Hijo de Dios, como la Conciencia Divina, la Conciencia del Cristo, que se había encarnado en la humanidad, conciencia que era el más alto potencial de sintonía como camino hacia Dios, hacia el Padre.

La fe espiritual es una creencia profunda y activa en algo que va más allá de lo percibido por los sentidos físicos, como una deidad, un poder superior o un conjunto de principios espirituales. Es una confianza que sirve como guía y fuente de fortaleza, y se manifiesta en la forma de actuar, la conexión personal y el compromiso con verdades espirituales elevadas.

El Padre Dávila nos describe en una de sus charlas sobre la Conciencia Crística, que la Conciencia Crística es la Conciencia de Cristo, y nos enfatiza, dónde está esta conciencia, a qué seres pertenece, qué seres son capaces de sintonizarse con esta Conciencia Crística, la conciencia de Jesús, que es el camino hacia Dios, camino hacia el Padre, nos conduce hacia el Reino de la Luz. La relación con Cristo tiene una relación estrecha con el hecho mismo de la redención, por ese hecho de la redención nosotros le pertenecemos y por el hecho de habernos redimido, con su sangre para el Padre, adquirió un derecho, y también digámoslo así, por ese derecho, nos trasmitió su propia Conciencia Crística, conciencia que está presente en todos los redimidos, está presente en nosotros y nos permite la sintonía con el Padre, quien no tiene esta Conciencia Crística, no puede sintonizarse con el Padre.

Jesús como Hijo de Dios predicó en verdad y su prédica era única, hasta entonces no

escuchada entre el pueblo judío. Pero todo esto no era suficiente para inducir a creer que Jesús era el Hijo del Altísimo. Jesús en su situación de la pasión, ante el Sanedrín confiesa solemnemente ante la pregunta que este la hace: ¿Tú eres el Hijo de Dios? Y Él les dijo, “Vosotros lo decís: lo soy” (Lucas 22,70). Se enfatiza su naturaleza Divina en la respuesta de Pedro, cuando Jesús pregunta: ¿quién dice la gente que soy, Pedro responde: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Vivo” (Mateo 16,13 y 16), son pruebas evidentes de que Cristo es Dios como el Padre Celestial; confirma este hecho las palabras del Padre que dijo cuándo Jesús era bautizado: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias” (Mateo 3,17).

Tengamos presente y enfaticemos estas condiciones de la fe en Cristo:

• Reconocer a Cristo como el Hijo del Dios Vivo.

• Reconocer que la fe es vital para la salvación, salvación que solo se alcanza a través de Cristo.

• Convertir la fe en una profunda confianza en la vida muerte y resurrección de Jesús, para nuestra vida eterna y perdón.

• La fe en Cristo el Hijo del Dios Vivo, es condición indispensable para alcanzar la vida eterna.

• Jesús el Hijo de Dios Vivo es el camino, la verdad y la vida, aquí está la razón fundamental para aceptar su palabra; Jesús es el camino a seguir, la verdad que libera y la vida en abundancia.

• Reconocer el Reino de Dios, buscarlo, encontrarlo, este Reino de la fe en Dios, la fe en Cristo que todo lo transforma en nosotros.

• Toda la misión de Cristo se redujo a indicar el camino de encontrar este reino de la fe en Dios, de la fe en Cristo y que nos enseña a dar prioridad absoluta a Dios y a Su obra.

• Recordemos que la obra de Dios es llevar a cabo la vida eterna de sus hijos.

• Realicemos actos de fe a diario cada momento.

4. SOMOS PARA CRISTO Y CRISTO ES PARA DIOS Basado en el pensamiento del Padre César Dávila

Lo que aquí se expresa no es una exposición doctrinal ni una repetición de ideas religiosas. Es el resultado de una digestión interna, una contemplación profunda de las palabras del Padre César Dávila, que nos invita a extraer la esencia viva del conocimiento espiritual que él comparte. Cada cita es una semilla, y lo que sigue es el fruto que brota de haberla meditado con sinceridad.

“Nosotros somos para Cristo y Cristo es para Dios: He aquí la sabia ordenación divina.”

- Padre César Dávila, Palabra Eterna 3, pág. 68

Esta frase encierra el secreto invisible del propósito vital del hombre. Es la estructura espiritual que conecta el principio con el fin, el alfa con el omega. Todo lo creado -no solo lo físico, sino también la conciencia, las virtudes, la capacidad de amar, de pensar, de elegir- ha sido dispuesto por Dios para el hombre. Pero ese regalo no es para ser retenido, sino para ser devuelto. El propósito del hombre es ser para Cristo, y Cristo es para Dios.

Centro Panamá

¿Y qué significa ser para Cristo? No es una consigna religiosa, es una forma de vivir. Cristo representa el amor divino encarnado, la expresión más tangible de la voluntad del Padre. Ser para Cristo es vivir desde ese amor: con compasión, con bondad, con firmeza cuando es necesario, con entrega total. Es actuar desde un estado de conciencia que reconoce que todo lo que somos y tenemos debe reflejar la luz de Cristo.

Cuando actuamos desde esa conciencia, devolvemos a Dios la gloria, el gozo y la bienaventuranza que hemos recibido. Como tú bien dijiste, “dar es como recibir”. Tener la posibilidad de dar significa que hemos sido bendecidos, y al dar, nos convertimos en parte activa de ese ciclo sagrado entre el principio y el fin.

“Todas las cosas han sido hechas para servicio del hombre y no el hombre para servirlas.”

- Padre César Dávila, Palabra Eterna 3

Esta afirmación nos recuerda que los bienes, los placeres, los talentos, incluso los momentos de alegría, son medios, no fines. Son flores del jardín, y está bien olerlas, pero no debemos olvidar su propósito. Si nos centramos en ellas, si las convertimos en nuestro amo, perdemos el norte. El hombre no existe para servir a las cosas, sino para usarlas sabiamente como canales de servicio, de amor, de comunión.

“Si ese fluido magnético… quedara solo en nosotros y de allí no refluyera más allá, el orden establecido por Dios quedaría trunco.”

- Padre César Dávila, Palabra Eterna 3

Cuando nos centramos en el deseo, en la vanidad, en el ego, dejamos de fluir con el orden divino. Las virtudes se fermentan y se convierten en vicios. Es fácil perder el rumbo si perdemos de vista a Dios y a Cristo. Pero siempre que volvamos a mirarles, recordaremos que no hay comparación con la comu-

nión con Dios. Comulgar con Él a través de Cristo, del amor propio, del amor al prójimo, es el camino que nos devuelve al orden.

“Nosotros somos el vehículo de las cosas que pasan a Cristo y por Cristo al Padre.”

- Padre César Dávila, Palabra Eterna 3

Esta frase nos llama a reconocer la responsabilidad que tenemos. Cada acción, cada decisión, nos convierte en uno u otro. No hay separación entre lo que hacemos y lo que somos. No hay separación entre las consecuencias y las recompensas. La omnipresencia divina lo traspasa todo. Solo hace falta un poco de fe para sentirla, para recibirla, para transmitirla a través del servicio y del amor divino.

En resumen, “Somos para Cristo y Cristo es para Dios” no es una frase teológica, es una revelación existencial. Es el mapa invisible del propósito humano. Todo lo que recibimos debe ser transformado en amor, en servicio, en entrega.

Y todo lo que entregamos, por medio de Cristo, llega al Padre. Así se cumple el ciclo. Así se revela el secreto de la vida. Así se alcanza la verdadera felicidad.

Basado en el pensamiento de Paramahansa Yogananda, el Padre César Dávila y la reflexión espiritual.

Comprender cómo vivir el Evangelio de Cristo no se limita a estudiar sus palabras ni a repetir sus enseñanzas. Es necesario asimilar su forma de vivir, sus principios, sus valores, sus cualidades humanas y divinas. Cristo fue el Verbo hecho carne, y con esa analogía nos mostró que el evangelio no se discute intelectualmente: se encarna. Él no vino a

teorizar sobre el amor, vino a amar. No vino a definir la humildad, vino a vivirla. No vino a exigir perfección, vino a mostrar compasión.

Vivir el evangelio implica reconocer el potencial divino en cada uno de nosotros. Esa mezcla de lo humano y lo divino que habitó en Cristo también habita en nosotros. Como enseñó Yogananda, el Cristo eterno vive en el interior de cada alma, esperando ser despertado por la sinceridad, la práctica y la entrega.

5. Cómo Vivir el Evangelio de Cristo

Centro Panamá

“Sea vuestro hablar: sí, sí; no, no.”

- Padre César Dávila, Palabra Eterna 1, pág. 60

Esta frase es una invitación a la autenticidad. Pero no basta con querer actuar con rectitud: la sinceridad del corazón solo se cultiva con trabajo espiritual. La congruencia entre lo que se dice, se piensa y se vive no se impone desde fuera, se revela desde dentro. Yogananda enseña que esta coherencia solo es posible cuando el alma se libera del ego. El ego busca reconocimiento, poder, control. Pero el evangelio llama al desapego, a la humildad, a la entrega.

Cuando cultivamos esa sinceridad, cuando nos comprometemos con nuestra práctica interior, poco a poco resucitamos al Cristo eterno que vive en nosotros. No como una figura externa, sino como una presencia viva que guía, transforma y libera.

“El que esté sin pecado entre vosotros, arrójele la primera piedra.”

- Padre César Dávila, Palabra Eterna 1, pág. 61

Esta frase revela la profundidad del amor y la conciencia que Cristo encarnó. Nos llama a vernos en el otro, a reconocer que todos estamos sujetos al error, que todos hemos caído, que todos necesitamos misericordia. El juicio separa, pero el amor une. El amor permite ver más allá de las apariencias, más

allá de las heridas, más allá de las máscaras. Ver la luz de Dios en cada ser humano es el secreto del amor al prójimo.

Cristo lo enseñó de forma práctica: “coloca la otra mejilla”, “perdona setenta veces siete”, “ama a tus enemigos”. No son frases para decorar sermones, son instrucciones para liberar el alma. Perdonar al otro es perdonarse a uno mismo. Amar al otro es amar a Dios. Y si todos somos canales que sirven a Dios, ¿descartarías un mensaje divino solo porque viene envuelto en los trapos de un hermano que ha caído? ¿Y si tú fueras el caído, qué esperarías que hiciera Cristo por ti?

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento… y tu Padre que ve en secreto, te recompensará.”

- Padre César Dávila, Palabra Eterna 1

Finalmente, lo que nos une a todos es el silencio. La oración sincera, la meditación profunda, son las llaves del reino. Como decía el “padrecito”, son herramientas clave para despertar a Cristo en nosotros y liberarnos de las ataduras que nos separan de una vida plena. Si no conoces el camino, si te sientes perdido, si no sabes por dónde empezar: Medita, medita, medita. Porque en el silencio, el alma escucha. En el silencio, el ego se disuelve. En el silencio, Cristo despierta.

CONCLUSIONES

Este recorrido por la “Conciencia Crística,” la “Adoración en Espíritu y en Verdad,” la “Condición de la Fe en Cristo,” y el “Vivir el Evangelio de Cristo” nos lleva a una profunda verdad unificadora: el camino hacia la autorrealización no es una búsqueda externa, sino un despertar interno. No se trata de dogmas rígidos o rituales vacíos, sino de una transformación de la conciencia que nos alinea con el amor universal y la verdad divina.

La conciencia crística, ejemplificada por Jesús, pero inherente a todos, nos invita a trascender la dualidad del ego y a integrar nuestras naturalezas superior e inferior. Es un llamado a vivir desde la compasión, el perdón y el amor incondicional. La verdadera adoración a Dios, como enfatizan maestros como el Padre Cesar Dávila y Paramahansa. Yogananda, y como se refleja en las escrituras bíblicas, es un acto de plena atención y sinceridad interior, no de exhibicionismo externo o repetición automática. Es reconocer la presencia de Dios en nuestro interior y comulgar con Él a través de una conciencia plena y un corazón devoto.

La fe en Cristo es presentada como una condición vital para esta transformación. No es una fe ciega, sino una profunda con-

fianza en la vida, muerte y resurrección de Jesús como camino hacia la salvación y la vida eterna. Es reconocer a Cristo como el Hijo de Dios Vivo, el camino, la verdad y la vida, y priorizar a Dios y Su obra en cada aspecto de nuestra existencia.

Finalmente, vivir el Evangelio de Cristo, según las enseñanzas del Padre César Dávila y la reflexión espiritual, es encarnar el amor, la autenticidad y la compasión. Implica ser coherentes entre lo que pensamos, decimos y hacemos, liberándonos del juicio y cultivando la sinceridad del corazón. La práctica de la oración y la meditación en el silencio de nuestro “aposento” interior se revela como la clave para despertar al Cristo eterno que reside en nosotros, disolver el ego y liberarnos para una vida plena.

En esencia, el documento nos insta a comprender que “somos para Cristo y Cristo es para Dios”, revelando una ordenación divina donde todo lo recibido debe ser transformado en amor y servicio, fluyendo de regreso al Padre a través de Cristo. La verdadera felicidad y el propósito humano se alcanzan al vivir esta verdad existencial, reconociendo nuestra responsabilidad de ser vehículos del amor divino y cultivando una relación íntima y consciente con lo sagrado que reside en nuestro interior.

Las 7

palabras del sacrificio final de Cristo

Ponencia Santo Domingo

Grupo Santo Domingo

Se ha abordado el tema a la luz de los evangelios, las epístolas de san Pablo

y los escritos del Padre César Dávila en Palabra Eterna y Oración Cósmica.

PRIMERA FRASE: PADRE, PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN. JESÚS PRONUNCIA ESTAS PALABRAS AL LLEGAR AL LUGAR DE SU CRUCIFIXIÓN EN EL GÓLGOTA. (Lc 23, 33-34)

Muestra su actitud de perdón y compasión hacia los que lo crucificaron. Perdón en el sufrimiento. Cristo es un ejemplo de AMOR y MISERICORDIA.

Nos justifica ante el Padre: “No saben lo que hacen”. Demuestra responsabilidad y comprensión de nuestras acciones.

¿Cómo aplicar el perdón en nuestras vidas? Aunque la naturaleza humana tiende a reaccionar ante el dolor con ira y resentimiento, el perdón puede ser cultivado. Es un proceso que implica intención, práctica y comprensión.

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Pasos para practicar el perdón

• Reconocimiento: Aceptar el dolor. No ignorar sus sentimientos, pero no quedarse atrapado en ellos.

• Entender el perdón: Significa liberar el peso emocional que la ofensa ha generado en ti, dejando ir el resentimiento y la ansiedad de venganza.

• Decidir perdonar: Es la elección que te liberará del ciclo de resentimiento y dolor.

Desafíos y apoyos

La naturaleza humana es débil, pero ésta puede superarse y transformarse en un camino de crecimiento personal. Será gradual y necesitará de:

• apoyo emocional,

• práctica y paciencia.

Beneficios del perdón

• Liberación emocional.

• Paz interior.

• Relaciones mejoradas.

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SEGUNDA FRASE: “EN VERDAD TE DIGO, HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO.” (Lc 23,43)

Jesús se dirige a uno de los criminales crucificados con él. Es una de sus declaraciones más significativas. Es la respuesta a quien lo reconoce y le pide recordarlo cuando esté en su reino.

La respuesta: “hoy estarás conmigo en el paraíso”, muestra la MISERICORDIA del Señor y su PROMESA DE SALVACIÓN en ese mismo momento.

Interpretación teológica

• Misericordia de Jesús. Respuesta inmediata al que reconoce su falta y pide perdón.

Reflexiones

Perspectivas teológicas:

• Don de salvación por la fe en Jesús y no por obras.

• Gracia y misericordia, Jesús es el camino para la salvación.

• Aplicación personal.

• Arrepentimiento, fe y reconocimiento a Jesús como salvador.

• Salvación por la gracia. Jesús concede la salvación por su gracia sin obras, sin rituales. Solo basta el arrepentimiento de corazón del buscador y obtendrá acceso al paraíso.

TERCERA FRASE: “HIJO, HE AHÍ A TU MADRE. MADRE, HE AHÍ A TU HIJO.” (Jn 19, 26-27)

Jesús clavado en la cruz ve a su madre y al discípulo amado, Juan, y se produce el encargo: Al discípulo: “he ahí a tu madre”. A su madre: “mujer, he ahí a tu hijo”.

Los dos iniciarán una nueva relación de familia. Podría decirse que se instaura la familia espiritual con estos dos personajes unidos en el dolor y el amor a Cristo.

Reflexión

Amor y cuidado en la adversidad. Es allí donde es muy valioso el respaldo, la fuerza, la ayuda familiar.

Interpretación teológica

• María, Madre de la Iglesia. Con esta escena, Jesús nombra a María Madre de los creyentes. Madre espiritual del pueblo de Dios.

• Intercesora y modelo de fe. Aunque otras religiones no la reconozcan, sino solo como madre biológica, debería reconocerse su importancia en la TABLA DE LA SALVACIÓN.

• Juan. Representa la conexión profunda del hombre con Cristo. Él lo sigue con los ojos del alma desde que fue tocado

en el río Jordán como discípulo de Juan el Bautista. Por su ardiente corazón, acompaña a Cristo en todo momento: Asistió a la Transfiguración y la agonía en Getsemaní. En la Última Cena, descansó en el pecho del Señor y en el Gólgota recibe a María su madre. Acompañó a Pedro al sepulcro vacío y en el Tiberíades es el primero en recono-

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cer al Maestro. Juan ha meditado tanto en las palabras del Maestro que se ha “cristificado”, asimilando todo. Por eso entrega su visión metafísica en cada milagro. Así, en la multiplicación de los panes, sugiere que el Nuevo Maná es la Eucaristía. En la curación del ciego de nacimiento, ve la “iluminación” de

Jesús. En la resurrección de Lázaro, ve a Cristo como “Resurrección y Vida”. Y en la traición de Judas, ve la “noche” del poder de las tinieblas. Juan nos revela los orígenes eternos del Verbo para luego descender al mundo y ser Luz y Vida en los hombres.

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CUARTA FRASE: “¡DIOS MÍO! ¡DIOS MÍO! ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?” (Mt 27,46)

Es la traducción del arameo Eloí, Eloí, lama sabactani.

Abandono y desolación. Dios Padre parece haberse apartado de Él. En ese momento se refleja la condición humana de Jesús. Él experimenta el dolor en su carne.

Profundidad teológica

Esta expresión habla de la naturaleza humana de Jesús. Se cumple en las Escrituras. Él es verdadero Dios y verdadero hombre.

Reflexión

Hay un sentimiento de desolación, pero inmediatamente se superpone la fe y la confianza en su Padre Dios. En su humanidad experimenta el dolor y abandono, mientras que en su divinidad mantiene la conexión con el Padre. Jesús, al tomar la forma humana, experimenta el vaciamiento de sí mismo. (Filp 2, 5-8)

• Unión y comunión. Jesús y el Padre tienen una relación profunda y personal. En la cruz, Jesús experimenta una sensación de separación, pero acepta con

total obediencia su sacrificio en la cruz por la expiación de los pecados de la humanidad. Jesús toma sobre sí el castigo y la separación de Dios.

• Redención. Jesús, el Cordero inmolado, redime, paga el precio de la salvación de la humanidad.

• Reconciliación. La muerte de Jesús reconcilia a la humanidad con Dios, liberándola del pecado y de la muerte. En la dimensión vertical, Jesús restaura la relación con Dios. En la dimensión horizontal, promueve la reconciliación, el amor y la compasión entre los hombres.

• Efectos. La redención ofrece nueva vida en Cristo, caracterizada por la FE, la ESPERANZA y el AMOR, llevándonos a una transformación personal y comunitaria, promoviendo la PAZ y la JUSTICIA. Inspira obediencia y servicio con amor y compasión.

• En la práctica. La Redención es un hecho cósmico que abarca toda la humanidad sin distinción y es EFICAZ en todos los tiempos hasta la consumación del mundo. Implica la propia naturaleza, toda la creación visible e invisible.

QUINTA FRASE: “TENGO SED”. (Jn 19, 30)

Jesús está en agonía. Humanamente siente un dolor extremo. Está exhausto.

“Tengo sed” es la consumación, el cierre de la obra de Jesús en la cruz para que se cumplieran las Escrituras.

ESPIRITUALMENTE, la sed de Jesús puede interpretarse como su SED de ofrecer la salvación cumpliendo con la Voluntad del Padre.

Grupo

SEXTA FRASE: “TODO ESTÁ CONSUMADO.” (Jn 19,30)

Implicaciones teológicas

• La obra redentora ha sido completada. La salvación ha sido ofrecida a la humanidad.

• Victoria sobre el pecado y la muerte.

• Nueva era. La humanidad tiene acce-

so a Dios a través de Jesús.

Implicaciones prácticas

• Fe y confianza. Dios cumple sus promesas.

• Gratitud y adoración

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SÉPTIMA FRASE: “PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.” (Lc 23, 46)

En la hora misma de la muerte, Jesús demuestra su confianza y se entrega al Padre. “En tus manos encomiendo mi espíritu; Tú me has redimido, oh Señor, Dios de verdad.” (Salmo 31,5)

Implicaciones teológicas

• Revelar la relación íntima de fe y confianza en el Padre.

• Entrega su espíritu. Su sacrificio es total.

Implicaciones prácticas

• Es un sacrificio de amor y servicio a la humanidad que nos extiende la salvación por su divina gracia.

• Es el precio de la reconciliación entre Dios y el hombre.

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CONTEMPLACIÓN DEL PADRECITO DÁVILA

“Será encarnecido, injuriado y escupido” (sin purificación no hay redención). (Palabra Eterna pág. 122)

Cuando el Señor subía de Jericó a Jerusalén y la contemplaba con ternura, sabía que en ella se mata a los profetas, se apedrea a los emisarios de Dios. Sabía que en ella se cumplirían todas las profecías escritas acerca del Hijo del Hombre, que será entregado a los gentiles y será encarnecido, injuriado y escupido. Mas, contempla la ciudad con dulzura sabiendo el cáliz amargo que bebería en ella.

San Pablo, en su Carta a los Hebreos (heb 9,22), nos dice con claridad que: “La purificación de los pecados se da por la expiación que hace Cristo con su muerte y resurrección”. Él es el Cordero que se ofrece en oblación, y es por su propia sangre que, entrando en el Santuario de la Redención Eterna, limpia nuestra conciencia para dar culto al Dios vivo.

Es el Mediador de la Nueva Alianza que, ofreciendo su sangre, nos redime de las transgresiones cometidas y nos hace partícipes de la herencia eterna. El Cristo vino al mundo para hacer la voluntad del Padre, y es en virtud de esa voluntad que nosotros somos santificados por su oblación, hecha una sola vez y por siempre. El Señor Dios dirá: “esta es la alianza que contraeré con vosotros: depositaré mis leyes en sus corazones y en su mente las escribiré”. Y añade: “de sus pecados e iniquidades no me acordaré más”, pues donde hay remisión ya no hay oblación por el pecado.

La historia de Cristo encarnecido, abofeteado, azotado, escupido y crucificado, es un ejemplo de amor y sacrificio para el hombre en esta tierra. Nadie escapa al dolor. Cada ser humano tiene que purificarse en el fuego del dolor. Sin esta purificación no hay redención.

Dirá Pablo de Tarso: “Nuestra momentánea aflicción es para nosotros obra en alto, un peso eterno de gloria” … “La gloria eterna es el fruto del dolor sufrido con paciencia.”

Cierra el Padre Dávila diciéndonos: “La cruz del Calvario es el único signo de la gloria de la resurrección”.

Le crucificaron: Efesios 1-7. (Palabra Eterna, pág. 180)

San Pablo, hablando del cuerpo de Cristo que es su iglesia, nos dice: El Padre Dios nos bendijo en Cristo con toda su amplitud. Nos eligió antes de que el mundo existiera para que fuésemos santos e inmaculados, nos adoptó como hijos suyos conforme su voluntad para alabanza y esplendor de su gracia.

“En Cristo tenemos la redención por su sangre y la remisión de los pecados, según las riquezas de su gracia”. Gracia que superabundantemente derramó sobre nosotros toda sabiduría y prudencia.

Este es el plan divino de la salvación y fuimos sellados con el Espíritu Santo según la promesa del Cristo. Él nos consolará y nos acompañará hasta nuestro retorno a la casa del Padre.

La voz del Cristo inocente clama desde la tierra como la voz de Abel que fue muerto por su hermano. Mas el clamor de Cristo no es de odio, de venganza, de castigo, es el clamor del Hijo por sus hermanos. Es la voz que clama el perdón de los pecados. Lo crucificamos. Él cargó con el peso de los pecados de todos los mortales: Se hizo pecador en cada pecador. Su muerte fue voluntaria. Murió para dar cumplimiento al de-

creto que pedía la expiación del pecado. Murió para obedecer la voluntad del Padre. Murió para restaurar la naturaleza humana y todo lo visible e invisible. Murió para darnos vida y hacernos herederos de la gloria

Grupo Santo Domingo

inmortal. Murió con sus brazos abiertos para invitarnos a la reconciliación. Es la hora de nuestra responsabilidad.

OM, PAZ, AMÉN.

INTERIORIZACIÓN

Señor, guíame con tu justicia, que aceptando el dolor elija perdonar y ser un instrumento de tu paz.

Señor, gracias por tu misericordia y lealtad. Soy salvo por tu divina gracia.

Señor, que mi corazón reciba a tu Santa Madre María como Madre e intercesora y mi mente se ilumine con su ejemplo de amor y de fe.

Señor, que la desolación jamás anide en mi alma y sea siempre vencida por mi fe y esperanza en ti.

Señor, que tu sed de ofrecerme la salvación despierte en mí la sed de conocerte, amarte y vivir en ti.

Señor, que por la consumación de tu obra redentora siga venciendo al pecado y a la muerte, llenándome de ti.

Oh Padre bendito, que por la alianza que contrajiste conmigo por el sacrificio del Cordero se escriban tus leyes en mi corazón y en mi mente para vivir en ti por siempre.

Que se cumpla tu santa voluntad y sellada con el Espíritu Santo te busque hasta encontrarte.

Padre Celestial, que por mi unión con Cristo y su divina gracia sean abiertos mis siete sellos para conocer en Él, por Él y con Él todos tus misterios y secretos en todos los seres y las cosas.

Cristo Jesús, que tus brazos abiertos sean mi refugio y salvación hasta cantar con los coros celestiales el Himno Cósmico de la Apocalipsis:

¡Santo, Santo, Santo es el Señor, soberano de todo, el que era, es y ha de venir!

¡Gloria, honor y gracias al que está sentado en el Trono que vive por los siglos de los siglos!

Y al Cordero que fue inmolado, a quien fue entregado el rollo sellado por siete sellos: Tú mereces recibir el rollo y soltar sus sellos porque fuiste degollado y con tu sangre adquiriste para Dios hombres de toda raza, pueblo y nación; hiciste de ellos linaje real y sacerdotes para nuestro Dios y serán reyes en la tierra. El Cordero merece todo poderío y riqueza, saber y fuerza, ¡honor, gloria y alabanza!

¡Al que está sentado en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Amén.

LII

Conclusiones

Convención Nacional y XXXIX Internacional Baños de Agua Santa - Noviembre 1 al 4, 2025

Un encuentro para el Alma

María Isabel Crespo de Lebed

INTRODUCCIÓN

El plan divino de la Redención se cumple por medio de Cristo, nuestro Salvador. Alrededor de esta premisa nos preguntamos: ¿Cómo anunciaron los profetas la venida del Mesías?... ¿Qué señales y episodios revelaron que Jesús, el Hijo de Dios enviado al mundo, era el Redentor?... ¿Cuál es el significado espiritual de su sacrificio de amor por la humanidad?... ¿De qué manera Cristo restituye al Padre todos los seres y planos de la creación?...

Si comprendemos las revelaciones y episodios de la historia de la Salvación, estaremos ya en el comienzo de nuestra búsqueda, puesto que nos reconoceremos como hijos del

Viene entonces la tarea personal: aprender a sentir la presencia real y transformadora de Cristo en nuestras vidas. Para que podamos descubrir ese Reino, los seres espirituales que tarnos con Su presencia en el silencio profundo de la Meditación. Es allí donde la Gracia de la acción salvífica de Cristo nos ayuda a obrar nuestra propia y definitiva historia de

La Convención AEA 2025 reunió las fuentes bíblicas y las enseñanzas espirituales que nos ilustran acerca de este gran tema y nos ofreció las claves espirituales para hacer vida en

ros 53 nacional y 39 internacional con la representación de sus Centros y Grupos en nuestro tual desde otras latitudes. Vivimos un encuentro, cuyo inicio fue de especial coincidencia con el Día de Todos los Santos, cuando recordamos también el nacimiento de nuestro dero por donde nuestro gurú caminó. En esta ocasión, para comprender la obra de Cristo LAS PROFECÍAS SOBRE EL MESÍAS, EL REDENTOR

AEA Quito

Para iniciar, el Centro de Quito presentó cómo Dios reveló al mundo su plan de Salvación a través de las Profecías que anunciaron el nacimiento, vida, muerte y resurrección de

Conclusiones

Jesús, el Mesías Redentor.

Isaías revela que “una virgen concebiría y daría a luz un hijo, al que llamaría Emanuel, Dios con nosotros”. El profeta vio allí a la Virgen María, cooperadora y partícipe del Plan de Salvación, madre de la fe, cuyo espíritu elevado representa la máxima pureza, -cualidad que nos invita a ser dignos receptores de Cristo y seguir con rectitud sus enseñanzas.

Miqueas anticipa que “Belén será el sitio elegido para el nacimiento”, mientras que Isaías profetiza que el Maestro “obrará prodigios” y -junto con Jeremías- anuncia que el Mesías “será un descendiente de la Casa de David”. Isaías también anticipa que el Dios encarnado “hablará en parábolas” y que “sufrirá” pero “vencerá a la muerte”, confirmando la inmortalidad del espíritu y su victoria sobre la materia.

Estas profecías de la tradición cristiana configuran un itinerario iniciático cuyo significado también podemos aplicar en nuestra propia vida interior.

Esta primera ponencia destacó además que en cumplimiento del Plan de Salvación, Jesús vino a servir y a rescatar lo perdido con su poder transformador, para ser el Buen Pastor que redime a la humanidad por medio de su autoridad Divina y en perfecta comunión con el Padre. Con Jesús se cumple la promesa del amor incondicional de Dios al mundo. Con su testimonio, Cristo nos invita a creer en Él y a buscar la vida eterna, procurando un estado de comunión con lo Divino para que “en el Padre todos seamos uno, así como Él es uno en nosotros y nosotros uno en Él.” Esta promesa del Padre se cumplió en Jesucristo.

Ponencia 2

LAS 7 PALABRAS DEL SACRIFICIO FINAL DE CRISTO

Centro de Santo Domingo

El Grupo de Santo Domingo recorrió el significado espiritual de las 7 Palabras del Sacrificio final de Cristo.

1. La primera expresión: “Padre perdónales porque no saben lo que hacen” revela la actitud de perdón y compasión de Cristo con la humanidad y quienes lo criticaron. Esta es para nosotros una invitación a aplicar el perdón en nuestra vida como una forma de liberarnos del ciclo del resentimiento y del dolor, transformándolo en un camino de liberación y paz interior.

2. La segunda declaración del Señor: “En verdad te digo hoy mismo estarás conmigo en el paraíso” es la respuesta de la misericordia del Señor y su promesa de Salvación concedidas por la Gracia que surge del arrepentimiento sincero del buscador que reconoce su falta y pide perdón a Dios.

3. La tercera palabra: “Hijo, he ahí a tu madre. Madre, he ahí a tu hijo” pronunciada por el Señor desde la cruz a su amado discípulo Juan y a la Virgen María, es una invitación a unirnos en el dolor y el amor a Cristo, y es un mandato del Señor para que la humanidad instaure la familia espiritual. Esta es la escena en que Jesús nombra a la Santísima Virgen María, espíritu clave en la historia de la Salvación, como Madre de todos

los creyentes, intercesora y modelo de fe. Juan es en este pasaje el discípulo fiel que se ha “Cristificado” acompañando los principales episodios de la vida del Maestro y obteniendo la visión metafísica de la presencia y predicación del Hijo de Dios.

4. En la frase: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre, que se sobrepone al abandono y la desolación manteniendo una profunda conexión con el Padre al expiar en la cruz los pecados de la humanidad. Cristo redime, restaura y nos libera del pecado y de la muerte, promoviendo la reconciliación y el amor entre los hombres, abarcando con su redención a toda la creación visible e invisible.

5. Jesús, exhausto, se entrega en la cruz diciendo: “Tengo sed”, una expresión que representa su profundo anhelo espiritual por la salvación de las almas y su gran deseo de amor y comunión.

6. En “Todo está consumado”, Cristo revela que la obra redentora ha sido cumplida. Esta palabra debe ser para nosotros una inspiración de fe, confianza y gratitud.

7. Y al pronunciar su sentencia final: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” en la hora de su muerte, Cristo nos extiende la salvación por la divina Gracia. Cada ser humano tiene que purificarse. “Sin purificación no hay redención” nos dice el Padre Dávila, al recodar que el cáliz amargo que tomó el Señor lo transforma para nosotros en dulzura y perdón. La cruz del calvario se convertirá en signo de la Gloria de la Resurrección del Señor.

San Pablo dice que Cristo con su sacrificio nos hace entrar en el santuario de la redención eterna, haciéndonos partícipes de ella para limpiar nuestra conciencia y dar culto al Dios vivo. Este es el plan divino de la Salvación. Tengamos siempre presente que fuimos sellados por la promesa de Cristo, quien murió con los brazos abiertos como refugio y salvación, para invitarnos a la reconciliación.

Ponencia 3

CRISTO RECONCILIA A LA HUMANIDAD CON EL PADRE Y REDIME TODOS LOS PLANOS

AEA Guayaquil

En su ponencia, el Centro de Guayaquil destacó que Cristo demostró con su vida y sacrificio redentor que todo procede del Padre y retorna a Él, invitándonos a despertar a una conciencia más grande para reconocer que todo tiene un origen divino. Este es un principio común proclamado por todas las tradiciones que buscan retornar al origen eterno en el vínculo filial con Dios.

Con su encarnación, sacrificio y resurrección, Cristo nos salvó de la muerte espiritual en que caímos por la transgresión del orden divino, y es el Maestro que nos guía abriendo nuestra conciencia hacia el amor de Dios.

La cruz se convierte en el puente que conecta al cielo con la tierra, reordenando la crea-

Conclusiones

ción bajo la luz de Cristo, camino, verdad y vida. La humanidad encuentra en Cristo la posibilidad de restaurarse del pecado original, originante y originado. Cristo, es el único Tikún (como lo llama el judaísmo) eficaz, la gran fuerza cósmica divina que reconstruye el equilibrio quebrado por el hombre primordial, permitiéndole recuperar su armonía en la luz del Padre.

Destacamos también que Cristo lavó el karma colectivo de la humanidad, lo que en lenguaje cristiano significa limpiar los pecados por la Gracia. Esta posibilidad de vivir reconciliados con Dios implica, sin embargo, una vigilancia y lucha espiritual constante.

La venida del Hijo de Dios a este plano representa una acción redentora que va más allá del tiempo y abarca todas las dimensiones del ser humano y del universo. Este es el hecho cósmico. Todos los planos fueron impregnados por Cristo, lo que nos invita vivir una vida superior y a actuar de forma consciente desde nuestra naturaleza de espíritus eternos, inmortales y destinados a restaurar la relación con Dios nuestro Padre.

Como nos dice el Padre César Dávila : “¿No has pensado que eres eterno e inmortal? El cuerpo muere, el espíritu vivirá para siempre. Vale entonces preocuparse de lo que más vale: el espíritu.”

Ponencia 4

CÓMO DESCUBRIR A CRISTO Y VIVIRLO

AEA Panamá

El Centro de Panamá nos invitó a explorar el profundo concepto de la Conciencia Crística y los caminos para despertarla, primero en nuestro interior y luego, manifestándola en la vida diaria a través del amor y la compasión.

Destacamos que la meditación y la eucaristía son los dos pilares que identifica AEA como vía para despertar la Conciencia Crística en el corazón iluminado; que el don de la fe nos permite acercarnos a Dios a través de su Santo Espíritu; y que practicar el amor incondicional hacia todos los seres fortalece nuestra relación con Cristo y su prédica. El Padre Dávila explica que la Conciencia Crística es el camino para sintonizar con el Padre hacia el Reino de la Luz.

No olvidemos que Jesús nos pide ser “adoradores en espíritu y en verdad” para llegar a una percepción real de Dios. Esa adoración, según los maestros y libros sagrados de todas las tradiciones, debe tener la condición de ser sincera para que la respuesta Divina se manifieste.

“Somos para Cristo y Cristo es para Dios” nos recuerda nuestro guía espiritual al describir el propósito vital del hombre, llamado a reflejar la Luz Divina en forma de bendiciones y bienaventuranzas. Para vivir el evangelio de Cristo hay que encarnar su palabra y no teorizar, hay que despertar el potencial divino con trabajo espiritual sincero, coherente. Y debemos deshacernos del ego para poder traspasar el amor de Dios al prójimo. Unidos en el silencio profundo de la meditación, estamos llamados a liberarnos de las ataduras que nos separan en una vida plena. En el silencio, el ego se disuelve; en el silencio, Cristo se manifiesta en nuestro interior para convertirnos en un testimonio viviente de la Luz de Dios.

Ponencia 5

LA CONEXIÓN CON DIOS MEDIANTE CRISTO, GURÚS Y MAESTROS AEA Cuenca

El Centro de Cuenca explicó de forma testimonial en qué consiste la conexión con Dios, ese Dios manifestado en cada ser humano y en particular a través de Cristo, cuya venida representa -como lo destaca el Padre Dávila- “el más grande episodio en el Gran Drama Cósmico”.

Recorriendo las fuentes sagradas de la sabiduría espiritual, encontramos la guía de Cristoel Verbo Encarnado- y de los grandes Maestros, quienes nos ayudan a descubrir la Verdad Suprema junto al regalo de la fe llevada a un modo de plegaria interior.

Los auténticos yoguis, gurús y sanyasins son los instrumentos de Dios para llevarnos a la vivencia espiritual por un camino seguro.

En AEA sentimos y vivimos la cercanía de nuestro gurú, el Padre César Dávila, quien más allá de su ausencia física nos acompaña a cada paso recomendándonos profundizar en la vía contemplativa. Dios nos ha concedido la dicha de tener un maestro espiritual, quien nos pide meditar todos los días y seguir adelante.

Paramahansa Yogananda es otro gran maestro que invita a buscar la experiencia de Dios por medio de las técnicas del Yoga para entrenarse en la liberación de la conciencia. En su caso, por la senda del Kriya para controlar la fuerza vital, paso definitivo hacia el éxito en la meditación para la realización divina. Una técnica que proviene de las revelaciones que Krishna dio a Arjuna, y que en Occidente está también a nuestra disposición desde la línea Crística de Babaji, para acelerar nuestro progreso espiritual. Es el propósito de la Yoga unir la energía vital del cuerpo en la mente, de la mente en el alma y del alma al espíritu.

El Padre Dávila no cesa de recomendar la práctica de la meditación si queremos encontrar a Dios, tener una experiencia de Él y saber lo que Él es. La meditación pues, nos permite ver, sentir y vivir a Dios. Sigamos adheridos a la meditación, donde sentiremos también dentro de nosotros la sabiduría de los maestros y en particular la presencia eterna de nuestro amado gurú, envueltos en la mística y suprema vibración Om, Om, Om.

Ponencia 6

JE-SU, EL MANTRAM PARA SINTONIZAR CON CRISTO

AEA Chile

Cerrando el itinerario espiritual de nuestra Convención, el Centro de Chile nos introdujo en la búsqueda del Reino de Dios por medio de la oración profunda y silente, como lo enseñó el propio Jesús cuando describió la manera de orar.

El Padre Dávila nos llama a cerrar los sentidos para poder hacer oración verdadera, eliminando los obstáculos del cuerpo y de la mente a través de la respiración y la concentración para centrar nuestra conciencia y captar la onda Divina desde nuestra dimensión es-

Conclusiones

piritual. De modo especial, recomienda sintonizarnos con Cristo mentalizando en la sílaba JE la dimensión humana de Cristo y al repetir la sílaba SUS visualizano su dimensión Divina.

La oración mántrica en la mística Cristiana toma el nombre de Jesús y lo incorpora al acto conciente de la respiración en su repetición continua. La Filocalia presenta ampliamente esta tradición de la Iglesia Primitiva. “Señor mío, Jesucristo, ten piedad de mi” es la fórmula que adoptaron los Padres de la Iglesia griega para ir a la expansión y el retorno de la conciencia espiritual en la invocación a Dios.

La Oración del Corazón, dirigida a Dios de manera continua, dulce, pausada y libre de toda forma externa, es un regalo para la salud y la paz interior, una vía que nos conduce al éxtasis espiritual, a un estado de máxima plenitud y bienaventuranza. Contemplar a Dios por medio del mantram JE-SÚ es una práctica contemplativa cuyo efecto se prolonga en nuestro ser, permitiéndonos sentir a Dios en todo momento.

Las reglas para adoptar su práctica están claramente descritas por el Padre Dávila en su obra Las llaves de tu Reino, Concentración y Meditación como un método de oración mántrica que lleva a identificar a la conciencia humana individual con la persona de Cristo. Dios actúa en nosotros por medio de su Verbo si respiramos su Santo Nombre con toda devoción, haciendo de este mantram un vehículo de conexión del alma con lo divino.

Recordemos que Jesús nace en el corazón del que se purifica. Como aconseja el Padre Dávila: “Busca a Cristo, pero búscalo dentro de ti, pues Él no está afuera, sino que está dentro de ti.”

Cerramos este maravilloso y fraterno encuentro reverenciando al Padre Celestial por habernos dado a su propio Hijo Unigénito, recitando el Himno de Acción de Gracias que pronunció nuestro gurú, quien nos llama a que durante la sagrada meditación, el JE-SÚ impregne su presencia bendita en nuestros corazones de forma quieta y gozosa con su mensaje de Amor.

In Memoriam

Myriam Guadalupe Dávila Soria

Intervención de hermanos y sobrina en exequias de Myriam Dávila

en sala de Velación, Jardines del Valle Quito, 5 enero 2026

Fortalecida con ese don maravilloso de fe y esa luz divina que Myriam poseía, estoy convencida de que su luz, su amor, su paz y su sabiduría quedarán en nuestra mente y en nuestro corazón.

Le doy gracias a Dios por haber puesto en nuestra familia a esta verdadera estrella que alumbró nuestro camino. Pido a Myriamcita que continúe siendo esa luz que nos guía hacia la luz eterna.

Ese mismo Dios que puso en ella tantas virtudes nos dará la fortaleza para seguir con sus obras. Gracias Dios mío por tu luz, por tu paz, por tu amor.

Myriamcita querida, vivirás por siempre en nuestra mente y en nuestro corazón. Tu sonrisa no se borrará jamás.

Hasta luego.

Buenas tardes. Soy el hermano mayor de Myriam, la menor de mis hermanos. Doy gracias a Dios por haber tenido una hermana con tanta fe, que hoy vive en el corazón de sus hijos, su esposo y de todos nosotros. Su espíritu vive con el Señor, y esa fe que ella tuvo hoy se arraiga en mí.

Tía Myriamcita, hoy despedimos su presencia física con profunda gratitud por la vida luminosa que nos dejó, llena de amor, servicio y fe.

Como leona ejemplar, hermana, madre y tía, vivió con entrega, humildad y fortaleza, dejando en su familia y en todos nosotros un legado de valores y amor incondicional.

Oswaldo Dávila S.

Agradezco a Dios por su vida, por sus enseñanzas y por cómo, incluso a través del yoga, fortaleció su unión con Él. Hoy despedimos su cuerpo, pero su alma vive en el paraíso junto a nuestros padres.

Gracias a todos, de parte de la familia Dávila Soria.

Ing. Janneth Boada B.

Su espiritualidad y su fe jamás decayeron. Hoy, aunque sentimos su partida, sabemos que su misión fue cumplida con amor y que su luz sigue viva en cada persona que ayudó.

Descanse en paz, su alma ya habita en la eternidad con Dios.

Gracias.

Lcda. Martha Dávila S.

Palabras de Ing. Ángel Ledesma sobre Myriam Dávila en sala de Velación, Jardines del Valle

Quito, 5 enero 2026

Queridos Hernán, Juan Pablito, Carlitos, Emi, y familia:

Para mí, he considerado siempre una bendición de Dios el haber conocido a Myriam. Tuve el honor de haber sido padrino de bodas de ella y también padrino de bautizo de Juan Pablito.

Hablar de Myriam es fácil porque ella siempre ha sido una mujer de bien. Nació en una familia en la que se practicaban las más nobles virtudes cristianas. Sabemos que la familia de ella eran terciarios franciscanos, rezaban siempre el Santo Rosario, tuvieron dos tíos sacerdotes y el padre de Dávila, su tío carnal, fue su maestro de oración contemplativa. En esa familia de gente espiritual, amante de Dios, de la Virgen, ahí nació Myriamcita. Ahí fue su cuna, donde se forja-

ron todos estos valores que han mencionado sus tíos, sus amigos y su familia.

Ahí nació esta múltiple vocación que podríamos decir: el amor, dirigido a Dios, a su esposo, a sus hijos, a sus hermanos y a la sociedad, como bien han dicho sus compañeros Leones.

Y quiero decir algo, quizás para algunos poco conocido, que en nuestra Asociación -la Asociación Escuela de Auto-Realización, que fue fundada por su tío queridísimo, el Padre César Dávila, a quien puedo decir un padre espiritual para ella-, se inició en este sendero de la oración profunda. A eso se refería Osvaldo cuando hablaba de la meditación yoga.

Myriam todos los días se levantaba a las cin-

co de la mañana y se unía al link de meditación que en la escuela de AEA se denomina “Despierta Alma Amada”. Siempre encontrábamos a Myriam comenzando su día amando a Dios y de ese amor se generó toda la acción, todas esas maravillas que ustedes, los que me han antecedido en la palabra, han mencionado de Myriamcita.

Sí, ¿por qué irradiaba amor? Porque ella vivía el amor a Dios, al Señor y a la Virgen María y entonces lo compartía, porque era un dínamo en la sociedad, porque tenía una fuerza que viene de lo alto. Yo me imagino que cuando uno es una persona de bien, que ha cumplido todos los roles: buena esposa, buena hija, buena madre, buena hermana, buena ciudadana, y además es inteligente, preparada, capaz, excelente administradora; cuando uno ha cumplido todo, entonces en el día que nos toca dar el paso al más allá, como ella lo ha hecho hoy, La veo con su corazón henchido de amor por Dios, guiada la barca de su vida por el Soplo del Espíritu Santo, La observo

arribando al Monte Tabor, para que el Señor la transfigure con su Luz, como lo hizo con Moisés, Elías y sus discípulos amados, Pedro, Santiago y Juan. Hoy Myriamcita seguramente está viendo esa luz y viviendo el gozo, el amor que Dios tiene reservado para los que lo aman.

Le pido a Myriam, a nombre de nuestra Asociación, a la que ella también sirvió como directora del Grupo de Santo Domingo por muchos años y preparó por más de 25 años los trabajos para la Convención Nacional e Internacional que se celebra anualmente en noviembre, le pido a ella que desde esa unión con Dios nos siga inspirando a amar a Dios, a servirlo y que sea siempre ella una luz, una estrella que nos guíe desde los cielos.

Gracias Myriam, gracias querido Hernancito, gracias querida familia, por esa amistad y por ese amor.

Muchas gracias.

Intervención de Ing. Ángel Ledesma en exequias de Myriam Dávila en AEA

Catacumbas del Centro Quito, 6 enero 2026

Ayer en la Santa Misa, la familia, sus amigos, uno a uno, destacamos los hechos, las virtudes y la valía personal de nuestra querida hermana Myriamcita.

El sacerdote oficiante mencionó algo importante: las grandes almas se van en días especiales. Y ayer estábamos reunidos en un día muy significativo para la Escuela de Auto-Realización, pues se conmemoraba el nacimiento de Paramahansa Yogananda. De este gran maestro y de su línea, el Padrecito Dávila aprendió el arte de la meditación, el arte de relacionarse con Dios y de sintonizarse día a día.

Miren, ese valor, ese arquetipo, esa vivencia de una persona que vive a Dios, que se sintoniza con Él día a día. Y ayer, mientras escuchaba tantas bellezas de tantas valiosas y queridas personas, hermanos, familiares, miembros del Club de Leones, yo pensaba: ¿por qué Myriam pudo compartir esa risa, esa inteligencia en acción, esa palabra sabia, esos hechos que han caracterizado su vida? Porque el secreto de Myriam es Dios. Y de esa fuente, de esa relación, brotaba toda su acción.

Esa acción, como decía ayer, se exteriorizó en todas las relaciones humanas: con su familia, con sus hermanos, con sus padres, con sus hijos, con su esposo, con sus amigos, con los socios de AEA, donde compartió también tantas cosas maravillosas.

Hoy, el día escogido para que sus restos mortales descansen en un lugar tan querido por ella, el Padrecito Dávila lo constru-

yó precisamente para que en este lugar, en estas catacumbas de San Francisco de Asís, descansen todos los hijos espirituales de esta obra de AEA.

Recuerdo alguna conversación que tuvimos con el Padrecito Dávila, saliendo de uno de esos lugares que le gustaban: Baños de San Vicente. Saben que al padre le gustaba mucho Baños de Ambato, pero también conocía esos Baños de San Vicente. Y yo le pregunté al padre: “¿Cuál es su idea sobre estas catacumbas de San Francisco de Asís?”. Y el Padrecito me dijo: “Mire Angelito, este es un lugar para que todos los que descansen sus restos mortales en él, sea uno donde siempre se celebrarán Santas Misas y Meditaciones. Y entonces, el tránsito de este mundo al más allá, se dará en este espacio consagrado para gloria y alabanza de Dios”.

Creo que Myriamcita no podía dejar su cuerpo sino en este lugar, querido y amado por el Padre Dávila, lugar en Quito donde se asentó el Ashram de San Francisco, piedra angular de esta gran familia espiritual de la Asociación Escuela de Auto-Realización. Entonces el cuerpo de Myriam quedará en este sitio construido con la colaboración de una compañía constructora y un director emérito del Centro de Quito que hoy nos acompaña y que compartieron el sueño y la visión del Padrecito Dávila.

En este día, 6 de enero, se conmemora la Epifanía. Algunos la ven solamente como la visita de adoración de los Magos de Oriente, en la que estamos representados todo el

género humano. Sí, los Reyes Magos nos representan a nosotros, que vamos a visitar al Niño. Pero en realidad, en la Epifanía, también se conmemora la manifestación de Dios Encarnado como Niño y adorado por la humanidad. ¡Qué día más bello, entonces, previsto en el plan divino para que los restos mortales de nuestra querida hermana Myriamcita descansen, en este día que Dios escogió ser visitado por la humanidad y re-

verenciado por esos Reyes Magos!

Querida Myriam, que el recuerdo de tu vida quede para siempre entre nosotros, tus amigos, tu familia, tus hijos, tu esposo, tus seres queridos. Que tu luz siga acompañándonos y que vivamos a ese Dios bendito en tu compañía. Muchas gracias por tu ejemplo de vida.

Misa de Honras Fúnebres en Honor a Myriam Dávila

Catacumbas de "San Francisco de Asís" del Centro de AEA Quito,, 6 enero 2026

Hernán Vargas

Distinguida familia, distinguidos aquí presentes, que pudieron asistir a estas ofrendas en este día tan importante que celebramos en la vida de nuestra familia. Todos estamos muy agradecidos por su presencia, por su acompañamiento, y por ese semblante que nos deja Myriam. Gracias a la Escuela de Auto-Realización, por vuestra presencia, agradezco ese testimonio de amor que vivimos permanentemente.

Es un hasta luego, mi querida Myriam. Son buenos cuarenta y dos años, y estábamos por cumplir cuarenta y tres años… Pero, no quisiera que la emoción expresada en estas palabras perturbe al mismo tiempo ese sentimiento interno que siento: de paz, de alegría que siempre inculcó en mi corazón y en todas las personas con quien ella tuvo relación.

Este acompañamiento en este momento tan importante para ella, es como ella lo soñó, como ella lo quiso, desde cuando se construía la capilla. Porque Myriam tuvo la oportunidad de compartir con el Padrecito Dávila en este recinto, en esta casa; y es-

tuvimos presentes durante el desarrollo de la construcción de esta capilla y abajo, en este mausoleo donde van ahora a descansar sus restos.

¡Qué linda oportunidad, -como decía Angelito- para que ella pueda gozar de todas las celebraciones y de todos los encuentros espirituales que diariamente el Centro de AEA Quito hace permanentemente! Recibimos nosotros también esas bendiciones a través de estas meditaciones que se realizan diariamente. Muchas gracias.

Y vayámonos con ese reflejo que inspira esa fotografía que nos acompaña, que es el de Myriam auténtica.

Myriam, muchas gracias por su vida. Muchas gracias por compartir con nosotros tantas vivencias, tantas experiencias, que realmente no hay palabras ni tiempo para describirlas.

Muchas gracias a todos. Muy amables con su presencia.

In Memoriam

Monseñor Julio Terán Dutari S.J.

de AEA, e inauguración de Aulas Intervención en la Bendición Capilla San Francisco

NOTA: Como se había programado la inauguración del Ashram de Quito, tuvo lugar el día 4 de octubre de 1997, día de San Francisco de Asís, Patrono de AEA.

Asistieron unos trescientos invitados de los diversos centros del Ecuador. Presidió la ceremonia Monseñor Julio Terán Dutari S.J., Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Quito, por encargo del Excmo. Señor Obispo Antonio González que estuvo ausente del país. Participaron en el acto litúrgico: Nuestro Director General y Fundador de AEA Dr. César A. Dávila y los sacerdotes; R. P. José Cadena, Párroco de San Isidro de El Inca, el Padre Mauricio Arias y el Padre Guido Vas Párroco de Zámbiza.

Antes de la bendición tomó la palabra Monseñor Julio Terán Dutari y se expresó así:

Reverendo Padre César Dávila, reverendos padres concelebrantes y comunidad de esta Asociación de Auto-Realización: Con grande alegría y agradecimiento por la invitación que se me ha hecho, acepto la entrega de esta iglesia, en nombre de nuestra Iglesia Arquidiócesana de Quito que es la Iglesia madre del Ecuador. El señor Arzobispo Primado Monseñor Antonio González Zumárraga se encuentra como saben, ausente del país para asistir al encuentro con el Sumo Pontífice en el Brasil. Esta circunstancia ha hecho que me delegara su representación en este día y yo veo en ello también una bendición, por hacerme participar en esta obra profundamente cristiana y por lo mismo, abierta a todo lo universal. El Espíritu de Dios ha ido sembrando en todos los tiempos de la historia y en todas las regiones del mundo. Un motivo especial de gozo para mí, es poder estar otra vez al lado del reverendísimo Padre César Dávila con quien el Señor ha querido que yo en épocas anteriores, también colaborara cuando comenzamos la Facultad de Teología; esa obra excepcional de ese espíritu del Señor, que fue el Cardenal Pablo Muñoz Vega. El señor cardenal me pidió a mí que tomara la Dirección del Decanato de la recién fundada facultad y así mismo al Padre Dávila le nombró bibliotecario de la Curia Metropolitana. Allí en esa labor académica espiritual,

hemos podido colaborar desde ese puesto y desde mis actividades de la Universidad Católica. Después de ello he podido seguir muy de cerca, aunque no tan cerca como ustedes, las actividades de la obra pastoral, la obra espiritual, teniendo como alumnos a varios de estos jóvenes miembros de esta asociación, que han sentido la llamada del Señor Jesucristo para seguirle en el sacerdocio, como el padre Guido Vas aquí presente y otros más a quienes tanto quiero y aprecio y que son un fruto muy exponente de esta obra del corazón sacerdotal del Padre César Dávila. Así pues, vamos a proceder a la bendición de esta iglesia y este altar, de este Cristo, de esa imagen de San Francisco, Patrono de esta Asociación, de estos edificios materiales.

Vamos a bendecir ese signo de la Cruz que para nosotros los cristianos es el más sagrado; para nosotros los cristianos el signo de la cruz redentora no es únicamente un signo de dolor y sufrimiento redentor, por cierto, sino también un signo de pregunta. Como me explicaba el Padre César, en esta imagen de Cristo en la Cruz, lo vemos con su rostro levantado y sus ojos dirigidos al cielo hacia su Padre: Lo vemos en la actitud de oración, es el Cristo orante, es el Cristo que n medio de su dolor y cercano a la muerte redentora anuncia el triunfo de la resurrec-

ción. La resurrección es el triunfo del bien sobre el mal, del amor sobre el odio, de la esperanza sobre la desesperación, de la alegría sobre la tristeza amarga de los que no tienen fe y por lo tanto allí en la cruz se siente ya con ese corazón para abrirse. De ese corazón de Cristo bajó el Espíritu Santo, que después de su resurrección derramará sobre su Iglesia representada por los apóstoles y la Virgen María y ese grupo de hermanos y hermanas que han seguido al Señor desde el principio.

El Amor a Dios sobre todas las cosas, que comprende el amor a todos los hermanos y hermanas, con preferencia por los más necesitados; ese es nuestro fin y esa es nuestra felicidad en esta vida y en la vida eterna; pero esto, nadie lo puede hacer por nosotros, tiene que hacerse por nuestra propia libertad y eso significa autorrealización; pero para que nuestra libertad quiera ese fin, se mueva hacia allá, necesitamos ese gran botón, ese único botón que es el Espíritu de Dios y ese Espíritu nos lo ha conquistado Cristo, nos lo ha ofrecido, nos lo ha dado en el bautismo a nosotros los cristianos. Lo único que tenemos que hacer es volver a descubrirlo en lo más profundo de nosotros mismos; en medio de nuestra vida, en medio de nuestro trabajo, en la confidencia y el diálogo con los demás, allí está ya ese Espíritu de amor que une a todo el mundo y mueve a nuestros corazones a abrirnos a Él, dejarnos llevar por Él; entonces nosotros mismos seremos capaces de realizarnos en nuestras propias fuerzas que Dios nos ha dado de reconocer nuestro espíritu que viene de Él. De su propio Espíritu Santo, insertarnos en el cuerpo de su Hijo y formar parte de esta Iglesia universal que ahora se congrega para la Eucaristía allí nuestra acción es la acción también de Cristo o, mejor dicho, Cristo quiere que su acción sea nuestra acción y sea por lo tanto la acción de todos los demás y nos encontremos en Cristo, en

el Espíritu de Cristo. Autorrealización y realización común; realización humana y realización divina al mismo tiempo, este es el misterio de nuestra vida en Dios por Jesucristo y con el Espíritu Santo y de este misterio el Señor ha querido que tengamos muchos ejemplos, plenamente realizados y uno de estos grandes ejemplos, los seguidores de Cristo que se han realizado plenamente en este camino de san Francisco de Asís, el Patrono de esta asociación, al cual se le dedica estos textos de la Sagrada Escritura de la Palabra de Dios que acabamos de leer. El pobre y humilde Francisco de Asís que descubrió la riqueza de la alegría de este camino y supo entonces dejar a un lado todas las demás cosas y lanzarse en el Infinito Corazón de Dios que se nos ha abierto por el Corazón de Cristo, en el cual nadan esas aguas incansables de vida que son las aguas del Espíritu de Dios.

Vamos a pedir la intercesión de san Francisco de Asís, la intercesión de la Virgen María Madre de Jesús y nuestra Madre, Madre de toda la Iglesia y de toda la humanidad para impartir ahora la bendición a este altar en el cual se recibe la ofrenda de sacrificio de todos nosotros para ponerla junto al sacrificio de Cristo; vamos a bendecir también esa imagen del Señor crucificado y glorioso que preside esta Eucaristía y todas las demás acciones que realicemos en esta iglesia. Antes, vamos a unirnos en la oración universal para pedir por esta Asociación, por su fundador, por todos sus miembros, por todos aquellos que están destinados a la acción de esta Asociación que siendo de autorrealización, me permiten que lo repita: Nunca puede quedarse encerrada dentro de sí misma. Nuestra autorrealización es para irradiar, para poder darnos, para poder contagiar y comunicar a todos los demás este don que el Señor nos da la gracia de descubrir y de realizar en nosotros mismos.

(A continuación, se procedió a la bendición de la iglesia, de la imagen de Cristo y de san Francisco de Asís)

Monseñor Julio Terán Dutari, S.J. Obispo auxiliar de Quito

Muy reverendo padre César Dávila, fundador de esta Asociación Escuela de Auto-Realización y Meditación, muy queridos amigos miembros de esta escuela y representantes de los diversos Centros de fuera y dentro del país.

No quisiera añadir otras palabras mías; ya tuve el honor de dirigirme a ustedes en la celebración eucarística; sobre todo no quisiera empañar con mi pobre voz el eco de esa voz principal en esta fiesta, que acaba de resonar en los corazones de todos nosotros: Solamente le digo otra vez: Gracias, gracias, querido Padre César, gracias a usted y gracias a nuestro Padre Dios, a nuestro Bendito Señor Jesucristo, a su Espíritu Santo que vive en nosotros, gracias por el don de esta existencia, esta existencia humana sacerdotal amistosa, iluminada, enardecida que a todos nosotros nos fortifica, nos alienta, nos guía, nos hace ver el sentido de la propia misión que cada uno de nosotros ha recibido.

Para mí particularmente, usted ha tenido hoy una voz que toca lo más profundo de mi ser, usted ha tenido la bondad de decir que en mi persona ahora revestida de esta misión episcopal que no he merecido, a la que el Señor me ha llamado, usted mira la presencia de nuestro amadísimo Cardenal Pablo Muñoz Vega. Esto para mí significa muchísimo porque yo me considero un hu-

milde discípulo, hermano de esa grande figura que el Señor nos ha dado a la Iglesia ecuatoriana. El Cardenal Pablo Muñoz Vega fue quien me recibió a mí en la Compañía de Jesús, quien me interpretó la voluntad de Dios para que yo me quedara aquí en el Ecuador y sirviera a Dios en los hermanos aquí en el Ecuador. Ustedes saben que yo nací en Panamá, mi mamá era panameña, mi papá quiteño, yo podía escoger la nacionalidad. Me reclamaron de allá de Centroamérica los jesuitas de allá; pero me dijo la voluntad de Dios que se conoce por estas circunstancias, que Él me ha traído acá; esa es la voluntad de Dios. Y aquí me tienen con ustedes, ecuatoriano de nacimiento se me ha reconocido; siguiéndoles y acompañándoles como hermano que así me hacen sentir ustedes, particularmente en esta ocasión

Su educación, querido Padre César, que el Cardenal Pablo Muñoz Vega cierre este acto, esa figura es digna de clausurarlo. Usted mismo ha tenido la sabiduría, la devoción de su misión sacerdotal.

Que Dios les pague. Les felicito y me congratulo por tener a este gran hermano y amigo porque me permite ser a mí también hermano de esta Asociación Escuela de Auto-Realización.

(En AEA Quito 4 de octubre de 1997)

https://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Ter%C3%A1n_Dutari

https://conexion.puce.edu.ec/el-legado-del-p-julio-cesar-teran-dutari-s-j-un-intelectual-clave-enla-historia-de-la-puce/

Monseñor Julio César Terán Dutari
Soná, 15 agosto 1933- Quito, 16 enero 2026

Funeral de mons. Julio terán dutari sj, obispo emérito de ibarra

Domingo 18 de enero de 2026

Mons. Alfredo Espinoza Mateus

Hoy despedimos a un gran obispo, jesuita, sacerdote, y a un verdadero diplomático universitario. Nos reúne hoy el dolor de la despedida, pero también la fe que sostiene nuestra esperanza.

Nos duele el corazón porque hemos amado a nuestro hermano Julio, porque su vida dejó huellas muy profundas en la compañía de Jesús, en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en la iglesia ecuatoriana, aquí en la arquidiócesis de Quito, donde fue su obispo auxiliar, la diócesis de Ibarra y la diócesis de Santo Domingo, pero sobre todo ha dejado huellas en muchos corazones. No estamos aquí solo para llorar una ausencia, sino estamos para dar gracias y para confiar.

Podemos decir que las palabras del Salmo se han hecho realidad en la vida de nuestro hermano Julio. El salmista dice: lo único que pido, lo único que busco es vivir en la casa del Señor toda mi vida, para disfrutar las bondades del Señor y estar continuamente en su presencia.

Él buscó toda su vida al Señor, el Señor fue su luz y su salvación, y con esta visión de fe vivió, amó y sirvió a la iglesia.

Como buen hijo de San Ignacio, ingresó a la compañía en el año 1950. Él aprendió a buscar y hallar a Dios en todas las cosas, en la oración silenciosa y en el bullicio de la misión, en los momentos de consolación y también en las noches oscuras, en el estudio riguroso, y todos lo sabemos, todos sabemos su gran intelecto y su visión muy clara para la filosofía y la teología; así como también,

buscó al Señor en el encuentro sencillo con los pobres.

Su vida, podemos decir, fue un ejercicio constante de discernimiento, preguntarse una y otra vez dónde estaba Dios actuando y cómo servir más y mejor.

Nace bajo la mirada de la Virgen, un 15 de agosto de 1933, fue ordenado sacerdote en el año 1963, vivió 75 años de compañía y 62 años de sacerdocio, todo un testimonio de fidelidad al sí dado en la juventud. Es el primer decano de la Facultad Eclesiástica de Teología de La PUCE, del año 73 al año 85, es un tiempo no fácil, es un tiempo de actualización del clero y de la vida consagrada, un tiempo también de nutrida producción académica.

Uno de sus asesores y asistentes personales estima en 180 los textos de todo tipo publicado por Julio Terán, entre artículos, capítulos de libros y otras producciones. Fue rector de La PUCE de 1985 a 1995, un tiempo de expansión, nueva infraestructura, nuevas facultades, arquitectura y diseño, medicina, adquisición de la Estación Científica Yasuní y se crean las escuelas de Ambato, Manabí y Santo Domingo. En 1995 recibe la consagración episcopal como Obispo Auxiliar de Quito, su servicio eclesial se manifestó en sus múltiples aportes a la educación católica y a la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, así como en su acompañamiento a los movimientos laicales; y una característica de Julio: este diálogo interreligioso que siempre lo vivió con pasión.

En el año 2004 es nombrado Obispo de Iba-

Funeral de Monseñor Julio Terán Dutari, 18 enero de 2026 en la Iglesia La Dolorosa de Quito Presidido por el Arzobispo de Quito y Primado del Ecuador, Monseñor Alfredo José Espinoza Mateus, SDB rra y sirve a dicha jurisdicción eclesiástica por siete años hasta el 2011, cuando se retira a sus 78 años de edad, pero no se retira, estuvo siempre abierto y dispuesto a lo que Dios le pedía, y la Iglesia al año siguiente, en el 2012, le pide ser administrador apostólico de la diócesis de Santo Domingo. Y ahí está el sí generoso de nuestro hermano, a pesar de su avanzada edad, sirve a esta diócesis hermana hasta el 2015, cuando se da su retiro definitivo a sus 82 años de edad. En estos últimos 10 años lo encontramos en la residencia enfermería de los padres jesuitas con problemas de salud y también en su mente.

Podemos aplicar a nuestro hermano Julio las palabras de San Pablo: he luchado bien el combate, he corrido hasta la meta, he

perseverado en la fe, ahora solo espero la corona merecida con la que el Señor justo Juez me premiará en aquel día. Sí, querido hermano Julio, todos nosotros podemos testificar que has luchado y has corrido en la vida de fe ese buen combate, que mereces la corona, el premio prometido, porque fuiste fiel hasta el final. Muchos encontraron en ti una palabra serena, una palabra discreta, una fe que no hacía ruido, pero que sostenía.

Hoy damos gracias a Dios por tu fidelidad, una fidelidad perseverante, tejida de pequeñas decisiones cotidianas, de servicio escondido, de amor concreto. Como jesuita y como obispo, entendiste que la autoridad en la iglesia solo tiene sentido cuando se la vive como un servicio humilde. Tú, querido

Reseña

hermano, le dirás hoy al Señor: lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar? Y Él, el Señor de la vida, por quien dejaste todo, te responderá: Y todo aquel que por mí haya dejado casa o hermanos o hermanas o padre o madre, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Tu vida fue hasta el final una ofrenda silenciosa, un sí renovado a Dios. Y el Señor te dirá hoy: ven siervo bueno y fiel.

Creemos firmemente que aquel a quien serviste durante toda tu vida, ahora te recibe con misericordia. Nuestra fe, queridos hermanos, en Cristo resucitado nos lleva a afirmar, como dice el Papa León XIV, que la muerte no se opone a la vida, sino que es su paso definitivo hacia la eternidad. El Papa también afirma que, en la Pascua, Jesús ilumina la oscuridad de la muerte desde dentro, anticipando en medio del dolor la nueva luz de la resurrección. La muerte, queridos hermanos, vista desde la resurrección del Señor, deja de ser un muro y se convierte en un umbral. Solo desde esa luz se entiende la esperanza cristiana. No aspira-

mos a que la muerte desaparezca, sino a que sea vencida por la vida.

El adiós definitivo a nuestro hermano Julio, su muerte, sabemos bien que es un misterio que, iluminado por la resurrección, devuelve la esperanza, la libertad interior y la profundidad en nuestra vida cotidiana. Hoy damos gracias a Dios por tu vida, querido hermano. Aprendemos de tu testimonio, de tu fe profunda y sencilla.

Has sido una iglesia y un pastor que escucha, una vida gastada por el reino. Y pedimos también que cuando llegue nuestra hora, podamos presentarnos ante Dios con las manos llenas de amor y el corazón confiado, como te has presentado tú, querido hermano Julio. Que María, la Madre Dolorosa, a quien tú te encomendaste, a quien amaste profundamente y en quien buscaste siempre consuelo, te acompaña ahora al encuentro definitivo con su hijo.

Descansa en la paz del Señor, querido hermano, sacerdote, jesuita y obispo. Así sea.

Oración

Hijo de María

Coro

Oh María

Luz y guía

Del pobre pecador

Tu medalla

En la batalla

Contra el tentador

Sea de mi flaqueza

Sostén y fortaleza

Prenda de tu amor

Y signo triunfador.

1

¡Oh Madre! El fiero mundo, La saña del profundo

Los gritos del placer, Me acosan por doquier.

¡Oh Madre! En el combate

Al enemigo abate: Y sea tu pendón

Mi amparo y protección.

2

Cual lluvia de diamantes

Al mundo rutilantes

Envías tu favor

Tus gracias, tu amor.

Imán de tu largueza, Escudo y fortaleza

Sea en mi corazón

Tu célico blasón.

3

Soy tu hijo, ¡oh María!

En mi última agonía: Apiádate de mí.

Condúceme hasta Ti.

Tu insignia bendecida

A mi alma adolorida

Le sirva de sostén

De llave del Edén.

Padre CÉSAR A. DÁVILA G.

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