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Cartelera digital de Asociación Escuela de Auto-Realización - septiembre 2026

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Tiberíades

La enseñanza del Santo Evangelio es tan rica y se aplica a cada instante de nuestra vida. Por eso nosotros tenemos que acercarnos al Santo Evangelio, a la Palabra de Dios para ordenar nuestra vida… Es un deber, repito, este es un deber personal… P. CÉSAR A. DÁVILA G.

AEA ASOCIACIÓN ESCUELA DE AUTO-REALIZACIÓN

Derechos Reservados


La Palabra de Dios, mis queridos hermanos, es como un inmenso jardín de flores cuyos límites se pierden en el horizonte. Nosotros podemos acercarnos a la Palabra de Dios y escoger cualesquiera de esas flores y hacer un gran ramillete, y no se agotará jamás ese jardín en donde están creciendo esas flores. Esas flores, mis queridos hermanos, cada una de ellas tienen vida, por eso se ven tan hermosas. Un campo de flores no es un campo marchito, es un campo en donde hay vida. Lo mismo sucede con la Palabra de Dios. Todas esas flores tienen vida

y nosotros podemos acercarnos a ellas y percibir su perfume y tenerles y acariciarles en nuestras manos. Y esas flores siempre nos producirán un deleite desconocido, una alegría muy grande y nos harán olvidar tantas preocupaciones que podemos tener de la vida. Por eso, hermanos, nosotros tenemos que acercarnos a la Palabra de Dios para poder gozar de la frescura, de la fragancia, de la hermosura de esas flores.

Padre CÉSAR A. DÁVILA G.


Hay un gran Padre de la Iglesia, un Papa del siglo VI de la era cristiana que, antes de ocupar la sede de los sucesores del apóstol Pedro, fue un monje benedictino. En el monasterio llevó una vida ejemplar. Fue monje de oración. En las homilías de Ezequiel afirma que, durante su permanencia en el monasterio podía mantenerse continuamente en oración. Fruto bien maduro de su oración son sus comentarios al libro de Job, a los tres primeros capítulos y al capítulo cuarenta de las profecías de Ezequiel, sus cuarenta homilías y sus demás escritos. Este monje es San Gregorio Magno.

Al explicar el significado alegórico de esta parábola el monje benedictino y gran papa da una interpretación que se encuadra perfectamente en lo que quiso significar el Señor. El hombre rico que se vestía de púrpura y de lino finísimo y cada día tenía espléndidos banquetes, simboliza al pueblo judío. El pobre Lázaro que yacía a las puertas de este, deseando saciarse con las migajas que caían de la mesa del rico, era el pueblo pagano.


Escuchemos lo que dice el Papa exégeta: “¿A quién, hermanos, a quién

figura este rico que se vestía de púrpura y de lino finísimo y que tenía cada día, espléndidos banquetes sino al pueblo judío, que en su vida exterior practicaba el culto y que se valía del regalo de la Ley, que había recibido, para su ostentación y no para su provecho? ¿Y a quién representa el Lázaro lleno de úlceras sino al pueblo gentil que, como se convirtió a Dios y no se avergonzó de confesar sus pecados, tuvo llaga en la piel?... Y añade: “Pero Lázaro ulcerado, deseaba saciar su hambre con las migajas que caían de la mesa del rico, y nadie se las daba; porque aquel pueblo soberbio tenía a menos el admitir a un gentil al conocimiento de la Ley y como él se valió de la Ley, no para practicar la caridad, sino para ensoberbecerse, dio en hacer ostentación de los bienes recibidos; y como de la ciencia le fluían las palabras, era como que de la mesa caían las migajas”. (Homilía 40 M.G. 76. La Bac 170 pág. 770) La antítesis entre el pueblo judío y el pueblo pagano es un hecho histórico. Nadie, ningún pueblo de la tierra había recibido de Yahvé tantos beneficios. Nadie fue bendecido con tanta abundancia de bienes no sólo espirituales sino materiales como ese pueblo. P. CÉSAR A. DÁVILA G.


Para encontrar a Dios hay que bregar muy adentro de nosotros mismos. Solamente aquí llegaremos a poseer, a vivir, a experimentar toda la belleza de los seres y de las cosas, en el abrazo de nuestro espíritu con el Espíritu de Dios. Cuando hayamos puesto nuestros pies, como el profeta MOISÉS en la zarza ardiente, que ardía no con un fuego material sino con el fuego divino, solo entonces sabremos lo que es Dios. Esta experiencia no está vedada a ningún mortal

P. CÉSAR A. DÁVILA G.

Cuando visité la Península del Sinaí estuve en el monasterio de Santa Catalina edificado en la mitad del desierto, en una sinfonía de rocas de granito que elevan a Dios su silenciosa y eterna plegaria. El monasterio está construido en el monte Horeb, en donde contempló Moisés una


llama de fuego en medio de una zarza que ardía sin consumirse. Cuando se acercó a mirarla, Yahvé le dijo: “Quita las sandalias de tus pies, que

el lugar en que estás es tierra santa” (Ex 3,2-4)


Al mensaje de Cristo contenido en los evangelios, deberíamos acercarnos con los pies descalzos, es decir, con la conciencia liberada de pecado, porque esa palabra no es solamente santa sino divina. Esta palabra va a realizar con nosotros lo mismo que realizó Moisés con los hijos de Israel, va a liberarnos de la esclavitud del pecado y conducirnos a la verdadera tierra prometida, que somos nosotros mismos, para descubrir allí el reino de los cielos. P. CÉSAR A. DÁVILA G.


… Sí, la Madre Teresa es un apóstol del Amor. Digo amor, porque el amor no tiene calificativo: el amor no es cristiano, no es hindú, no es musulmán, SINO ES SIMPLEMENTE AMOR. Cuando san Juan dice que Dios es Amor, él no pone ningún calificativo. No dice: Dios es amor cristiano. No. Dice sencillamente: Dios es Amor. La Madre Teresa es un apóstol del amor. Pero de ese amor que se identifica con Dios. De ahí las consecuencias que se desprenden de esta vivencia, de este amor… Amor que va a todos sin excepción. Amor


que se va hasta el holocausto. Amor que es eminentemente práctico y que se demuestra en la solución de los problemas de los más necesitados. Este mismo amor hace que la obra de la Madre Teresa, esté plenamente identificado con el pueblo hindú. Este amor encarna en ella la santidad de vida. Este amor se identifica con esa santidad de vida que ha llevado allá. Yo creo que uno de los más grandes testimonios que actualmente tiene la India, de ese Amor de Dios, es el de la Madre Teresa. Y la Madre Teresa en consecuencia por ser cristiana, es también mensajera viviente de una de las facetas del cristianismo: el AMOR que CRISTO inculcó también a sus discípulos... P. CÉSAR A. DÁVILA G.


El nacimiento de María Era la señal de nuestra gloria. ¿Qué mayor gloria puede ostentar el linaje humano que la de tener entre sus hijos, una criatura que es la Madre de Dios? Padre CÉSAR A. DÁVILA G.


Si nosotros nos ponemos a escuchar esa música de las esferas. Esa música que trasciende el tiempo y el espacio. Esa música que no se escucha con los oídos del cuerpo. Esa música que se oye solamente en las profundidades del corazón. Esa música que escucharon y vislumbraron muchos santos. Esa música sagrada que resuena en las esferas celestiales. Hemos de concluir que esa música, la más bella, Es precisamente el nombre de MARÍA, Que resume todo lo más bello, todo lo más grande, Todo lo más sublime. P. CÉSAR A. DÁVILA G.


Esa Cruz que desde el Calvario cobija esta tierra es el monumento levantado para enseñar a los hombres el camino de llegar a la posesión de la Verdad: DIOS. P. CÉSAR A. DÁVILA G.

Por el pecado original, por sus consecuencias, es el único y el más grave de todos, porque todos los pecados tienen origen en él. En los planes divinos fue necesario que el mismo Hijo de Dios, Jesucristo, muriera en una CRUZ para reparar el daño generado por el pecado. Entre los males más graves que entraron en el mundo por este pecado están: La concupiscencia de la carne, la muerte física y la segunda muerte P. CÉSAR A. DÁVILA G.


Después del milagro de la curación del paralítico que fue bajado por el techo, cuando salió de la casa, Jesús se dirigió por el camino en donde estaba ubicado un puesto de aduana para la recaudación de impuestos, en la ciudad costanera de Cafarnaún. El imperio romano que había conquistado la Palestina y que había colocado reyes y gobernantes que dependían del César –como era costumbre de los conquistadores- creo muchos impuestos que tenían que pagar los pueblos sojuzgados. Los escritos talmúdicos recogen una lista de tales impuestos: El paso de puentes, la entrada y salida de embarcaciones de los puertos, el tránsito o el ingreso de mercaderías, tasas por artículos suntuarios, por vestidos, por artículos de comercio, por telas preciosas, por esclavos, etc. Como el día de hoy, también en esos tiempos había personas o entidades privadas que, en remate o subasta pública adquirían el derecho de recaudar los impuestos públicos. El fisco cobraba directamente a estos rematistas la tasa anual establecida. No siempre el emperador fijaba el canon del impuesto, muchas veces lo dejaba al arbitrio del rematista o recaudador. A estos se les conocía con el


nombre de “telones” (telos–impuesto) o “publicanos” (del latín publicum–tesoro o erario público). La recaudación de tales impuestos se prestaba fácilmente a abusos, especialmente cuando las tazas no estaban fijadas por la autoridad. Esto hacía despreciable tal oficio. Los judíos calificaban a estos recaudadores como gentes impuras y más que todo, eran considerados como traidores y cómplices de sus conquistadores, los romanos. El Talmud les equipara a los ladrones y les tiene como criminales y asesinos y no podían presentarse como testigos aptos en los Tribunales de Justicia. MATEO era uno de estos recaudadores de impuestos. En consecuencia, para los judíos era un hombre de mala reputación. ¿Lo sería también para Jesús? Esta vez va a leer la conciencia del alcabalero que estaba sentado en su telonio. La mirada de Cristo, dulce, serena, aguda, como una espada de dos filos que penetra en el arcano de esa conciencia que es inundada ese momento con la Luz de Dios. El Señor no pronuncia sino esta sola palabra: SÍGUEME (Lc 5,27). Al instante, el publicano se levantó y “dejándolo todo” (Lc 5,28) le siguió… El publicano Leví no vaciló un instante en aceptar la invitación de Cristo cuando, como a los otros apóstoles le dijo sígueme. Dejando su oficio de recaudador, se levantó y le siguió. También nosotros, tú, yo, todos somos invitados por Cristo a seguirle; pero desventuradamente no todos respondemos con la prontitud y decisión con la cual respondió MATEO. Nuestras frustraciones, nuestros fracasos, nuestros desaciertos, nuestros errores, nuestros desengaños tienen como causa, nuestra falta de decisión en decir SI a DIOS. Otra fuera la condición humana si el hombre no mostrara su proverbial rebeldía a sus Divinas Leyes. Conociendo esta rebeldía, Cristo nos enseñó a pedir al Padre que se haga su voluntad. Él mismo no hizo otra cosa que hacer la voluntad del Padre. P. CÉSAR A DÁVILA G.


Los ángeles son seres espirituales inteligentes… No hay libro de la Sagrada Escritura que no atestigüe su existencia. En las primeras páginas del Génesis, libro en el cual se narra la historia de la caída del primer hombre y su expulsión del paraíso terrenal, se habla de un ángel colocado por Dios a la entrada del paraíso armado con una espada de fuego para impedir que volvieran a entrar nuestros primeros padres. Un ángel (GABRIEL)1 detuvo el brazo de Abraham que iba a descargar la cuchilla vengadora sobre Isaac. Dos ángeles libraron a Lot de las llamas de Sodoma y Gomorra. Agar en la soledad del desierto se desespera al ver morir de sed a su hijo Ismael y un ángel consuela a la afligida madre y arranca al niño de las garras de la muerte. Un ángel (MIGUEL)2 impide que el fuego de los hornos de Babilonia quemen a los tres jóvenes. Un ángel alimenta a Elías perdido en el desierto. Un ángel guarda a Daniel en la cueva de los leones. Un ángel (RAFAEL)3 visita la casa de Tobías, acompaña a su hijo en un largo viaje y lo vuelve a sus padres.


El evangelio, la palabra viviente de Dios, nos refiere hermosísimas apariciones de los ángeles. Un ángel (GABRIEL)4 baja del cielo para anunciar a María el misterio de la encarnación. Un ángel anuncia a los pastores de Belén el nacimiento del Mesías. Un ejército de ángeles volando y revelando en torno de la cuna del Mesías entona melodiosos himnos al recién nacido. Un ángel defiende a Jesús de los impíos planes de Herodes. Un ángel anuncia a las piadosas mujeres la Resurrección de Cristo. Un ángel descendió del cielo al Huerto de Getsemaní para animar a Cristo en su Agonía. Según los evangelios Jesucristo tiene a su disposición más de doce legiones de ángeles. Los ángeles de los niños están viendo constantemente la cara

de Dios. En el día final los ángeles con espadas de fuego han de separar a los buenos y a los malos, los hombres resucitados serán iguales a los ángeles. ¿Después de estos testimonios tan evidentes, quién podrá poner en duda la existencia de los ángeles? P. CÉSAR A. DÁVILA G.


NOTA: Tomado de nuestro archivo.

EL SÍMBOLO Y SU SIGNIFICADO César A. Dávila G. …El lenguaje humano es el medio común por el cual el hombre transmite a los demás su mundo interior.

los símbolos como medios de expresión de sus planteamientos.

El símbolo es igualmente el medio de traducir hacia afuera ese mismo mundo interior por medio de figuras, de formas abstractas que revelan lo que el hombre tiene adentro.

El hombre ha acudido a las variadísimas formas que ofrece el reino mineral, vegetal y animal, como símbolos de expresión de su mundo interior. La tierra, el aire, el fuego, el agua son los elementos que utiliza para expresar este nuevo mundo. Para su interpretación los caminos del puro razonamiento no sirven porque los símbolos no son axiomas matemáticos. La intuición, llamada con razón el sexto sentido es la lente con la cual podemos descubrir el significado oculto de los símbolos.

El emblema, la alegoría, la metáfora, la parábola, el apólogo son otros tantos medios de comunicación que no van más allá del signo: el símbolo en cambio pone en actividad el psiquismo humano para que lo interprete. El símbolo es la expresión en cierta manera de una conciencia colectiva inmanente en lo más profundo del ser humano, que tiene relación con El símbolo está en contacto permanente con los mundos trascendentales que necesitan expresarse. mundos superiores que el hombre apenas alcanza a vislumbrar. La tendencia racionalista, positivista o El símbolo está estrechamente unido con las religiones psicoanalista freudiana de interpretación están de todos los tiempos. El arte religioso intenta expresar totalmente fuera del significado trascendente del a través de los símbolos sus creencias y misterios. La símbolo… filosofía, la mística, la psicología igualmente acuden a


El Maestro Divino expuso una doctrina que hasta el día de hoy no ha podido ser igualada. Solo Tú tienes palabras de vida eterna, dijo Simón Pedro, resumiendo la impresión que producía la Palabra del Señor. Cuando tuve la suerte de visitar una granja agrícola cerca del Mar de Galilea en el nacimiento del Jordán, me llamó profundamente la atención una orquesta, una verdadera orquesta sinfónica cuyos artistas estaban encaramados en las ramas de un robusto y corpulento árbol de verde follaje. Estaba formada por algunos miles de avecillas. Nunca había oído, ni volveré a oír

orquesta semejante. Este recuerdo lo llevo conmigo siempre. El bosque se extasiaba conmigo, con los dulces trinos de estas criaturas de Dios. La voz del que puso tanta dulzura en esas avecillas, es infinitamente más armoniosa, más dulce, más tierna, que la de esa miríada de pájaros cantores. Y ¿qué diremos de su doctrina? Superior a la de todos los más grandes doctores, maestros o filósofos de la humanidad. Su doctrina es la doctrina del Padre que le envió. Doctrina invariable, doctrina trascendente, doctrina divina que llevada a la práctica, realiza el milagro de ver y sentir la fraternidad entre todos los hombres…

Padre CÉSAR A. DÁVILA G.


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