
USTEDES NOTAN EL INMENSO SILENCIO QUE HAY AQUÍ…
YO QUISIERA QUE USTEDES SE QUEDEN EN SILENCIO, COMPLETAMENTE EN SILENCIO… NOTAN USTEDES EL SILENCIO, LA PAZ; Y MÁS ALLÁ, MUCHO MÁS
EN ESE LUGAR A DONDE LLEGAREMOS Y DONDE HAREMOS TAMBIÉN NUESTRA MEDITACIÓN…
Padre CÉSAR A. DÁVILA G.
Derechos Reservados


El evangelista Lucas dice que “JesúsllenodelEspírituSanto sevolviódelJordányfuellevado porelEspíritualdesierto.”(Lc 4,1)
Tenemos aquí a nuestra vista el Jordán. Él se había bautizado como se bautizaron los discípulos de Juan.
Desde allí es llevado por el Espíritu al desierto, donde es tentado por el demonio durante 40 días. Este es pues el desierto de Judea. Aquí vemos solamente peñascos, terrenos erosionados. Vemos pues, que delante y tras de nosotros, están montes inhóspitos que no tenían vegetación alguna y que eran hollados solamente por las aves que cruzaban por estos lugares solitarios.
El Señor se retira precisamente a estas montañas, a estos montes de Judea, para Su oración de 40 días y 40 noches. Y después de que pasa todo este tiempo en oración, Él es tentado por el demonio.
Dice el evangelista que no comió nada en aquellos días, y pasados estos, tuvo hambre. Entonces díjole el diablo:
“SiereselHijodeDios,díaestaspiedras queseconviertanenpanes”(Mt 4,3).
Y Jesús respondió: “Nosolodepanviveelhombre”(Mt 4,4)
Aquí tenemos pues, que recoger una enseñanza: Nosotros también tendremos que pasar por esta misma suerte, por esta misma situación por la cual pasó el Señor. No importa quién seamos, no importa qué es lo que pensemos o qué dignidad tengamos. Pero es preciso que estemos preparados –como dice el apóstol san Pablo- paralastentaciones , es decir,
para esas distintas imágenes que maya, la ilusión o el deseo crean y que a nosotros también nos insinúan para llegar, NO a las cumbres a las cuales nos invita el Señor sino a hollar con nuestra ambición, con nuestras faltas, esos caminos que conducen a la perdición. El Señor nos enseña con esto, que nosotros debemos andar siempre PREVENIDOS.
Aquelquecreeestarseguro–dice la escrituracuidedequenocaiga .
Es decir, el cuidado debe ser constante, el cuidado debe ser para nosotros un servicio diario. Para que podamos sortear cualquier peligro, cualquier tentación en la cual nos encotremos, ese cuidado debe ser constante.
Pero no debemos jamás arredrarnos ante las dificultades, ante los problemas, ante las tentaciones, así como el Señor no retrocedió ante ninguna de esas insinuaciones del tentador.
Aquí tenemos, mis queridos estudiantes, un ejemplo más de lo que es Él para nosotros. Si nosotros miramos en detalle lo que Él es, en todo semejante a nosotros, entonces para nosotros Su imagen irá agrandándose más y más.
Y así esta imagen, que en nosotros se perpetúe, servirá para que cada uno siga en adelante su camino para llegar a Dios. Tengamos en cuenta estos pensamientos.
Y vamos pues, mis queridos estudiantes, a meditar por unos momentos en esta enseñaza que nos da el Señor.
Y luego, vamos a perdirle que en nuestras meditaciones, en las cuales frecuentemente estamos acosados por la distracciones, que por la gracia de haber sufrido por nosotros esa tentación, nos ayude a superar cualquier otra en la cual nos encontremos.
Padre CÉSAR A. DÁVILA G.



JOSÉ significa acrecentamiento divino.
Así como José de Egipto fue creciendo en grandeza y poder, de tal manera que siendo el penúltimo al nacer fue el primero en el honor. Así también san José fue constituido por Dios, superior a todos los patriarcas y profetas de la antigua Ley y a todos los santos de la nueva, excepto María Santísima.
José de Egipto tuvo un sueño misterioso en cual vio que le adoraban el sol, la luna y once estrellas. San José vio sometía sus órdenes a Jesús sol de justicia y a María, la luna mística. El antiguo José conservó las cosechas de trigo para todo el pueblo; el segundo guardó bajo su sombra al Pan vivo bajado del cielo, para el mundo entero.


Así como el rey faraón decía a todo aquel que venía a pedirle alimento: Id a José. Así ahora la Iglesia nos dice también: Id a José.
En este día que celebramos su gloriosa fiesta, es muy justo que sepáis. 1° Que el poder de S. José para alcanzar de Dios cuanto pidamos, es muy grande. 2° Que su corazón es muy bueno para encargarse de apoyar nuestros ruegos.
Para poder darnos cuenta de la gran ascendiente que tiene S. José para alcanzarnos cuanto pedimos es necesario que veamos la dignidad de que se halla investido; porque cuanto más elevado es un personaje… más fácilmente podrá alcanzar la gracia que solicita.
En efecto, ¿quién es S. José en la categoría de los seres creados por Dios? ¿Qué puesto ocupa entre todos los seres del universo? ¿Qué categoría tiene entre todos los santos?
S. José, amados hermanos, es la creatura más grande, es el intercesor más poderoso, es el más excelente de todos los seres del universo después de María. S. José es el padre nutricio o adoptivo de Jesús y el esposo de María, por estos dos títulos, por estos dos privilegios excepcionales, es el primero de todos los seres después de María. S. José por estos dos títulos es superior… a todos los grandes de la tierra porque nadie puede gloriarse de ser el padre adoptivo del mismo Dios, ni esposo de la más excelsa de las criaturas salidas de las manos de Dios, de María Santísima. S. José es también superior a los mismos ángeles porque los ángeles mismos no fueron juzgados dignos de llevar en sus brazos, de alimentar, de suministrar el vestido, de proveer a todas las necesidades, del que es la Omnipotencia por esencia, del más rico entre los ricos, del que tiene por trono el firmamento, por peán… los mundos, por dosel la azulada comba de los cielos. Ni los mismos ángeles fueron hallados dignos de que María, la Madre de Dios, la Reina del cielo y de la tierra, le estuviera en todo sujeta como estuvo sujeta a S. José.



Por consiguiente, si S. José es el primero después de María, entre todos los ángeles y santos, es también el más poderoso intercesor, el que puede alcanzar mayores milagros y más inmensos que todos los santos.

En efecto ¿puede Dios Padre negar algo al que escogió para que haga sus veces en la tierra con su Divino Hijo? ¿Qué puede negar el Verbo encarnado a su padre adoptivo, a aquel de quien recibió todo en la tierra?... ¿Qué podrá Dios negar? Con toda razón se puede decir de S. José lo que los santos Padres decían de María: es la omnipotencia suplicante, esto es, que todo cuanto pide a Dios, lo consigue.


El silencio quizá puede ser el mejor intérprete de la emoción que uno siente, pero también es necesario dialogar. También es necesario interpretar, de alguna manera, lo que esto significa, aun cuando la palabra no es sino un símbolo muy imperfecto de la expresión de pensamiento.
El Verbo se hizo carne . Y ¿cómo y por qué se hace carne? Se hace carne en el seno de una Virgen, de la más pura entre todas las vírgenes.
Hemos escuchado en la lectura de Lucas, ese pasaje del Santo Evangelio en que Gabriel, el emisario de Dios, dialoga con la Virgen María.


Los misterios de Dios mis queridos hermanos, esos misterios como es natural, vienen de arriba, no puede producirlos la Tierra. Y lo más grande, lo más sublime, lo más hermoso, no puede producir esta Tierra aun cuando se diga lo contrario.
Todo lo más grande, todo lo más sublime, todo lo más hermoso que hay, viene de Él; y más, si se trata de esos misterios íntimamente relacionados con Dios, con esa relación que nosotros guardamos para con Él. Y por eso viene un ángel para anunciar este misterio y para dialogar con María.
Ese diálogo es breve, la Virgen dialoga con el ángel, le hace algunas preguntas. El ángel tranquilamente le contesta sobre cuanto quiere ser informada.
Pero si la Virgen María hace esas preguntas, mis queridos hermanos, no es porque Ella dudara un instante de que se iba a cumplir una obra grande, inmensa, infinita. No. ¡En ningún momento dudaba Ella! Ella quería que nosotros aprendiéramos a través de ese diálogo cómo se realizó el misterio, y nada más. No tuvo otro objeto ese diálogo. Y termina ese diálogo con una sola palabra, esa palabra que llevo escrita y me llamó la atención desde el momento en que me revestía con este ornamento sagrado. Aquí hay grabada esa palabra FIATen latín, que quiere decir HÁGASE.
Esto es lo que hizo la Virgen María, pronunciar esa palabra “hágase”,hágaseSeñorTuvoluntad,hágaseen mísegúnTupalabra,y nada más.

Entonces, se verifica el Gran Misterio en ese mismo instante y en este lugar en el cual tenemos la inmensa emoción de encontrarnos y la inmensa bendición de sentir también, ese diálogo. De ser testigos -digámoslo así- a ese diálogo del ángel y la Virgen María. No importa que haya pasado tanto tiempo. ESE DIÁLOGO ESTÁ, ese diálogo existe y esas palabras de Vida Eterna también tienen VIDA para siempre y están profundamente incrustadas -digámoslo así- en el corazón de los siglos. Ese hágase está presente.

¡Qué difícil mis queridos hermanos! pronunciar a veces esta palabra cuando Dios nos invita a seguirle a Él. Cuanta resistencia encontramos cuando el Señor nos dice que hagamos tal o cual cosa, cuando Él nos inspira a hacer tal o cual cosa, y nosotros le rechazamos y vamos por un camino diferente. Y cuán distinto es el ejemplo de esta Virgen Bendita, que Ella ante la insinuación de Dios pronuncia esa palabra “hágase”.
Hermanos, nosotros también tenemos que tener siempre presente solamente esta palabra, como recuerdo de nuestra visita a este Santuario: hacer la voluntad de Dios. (silencio 8”)
Es que mis queridos hermanos, si comprendiéramos que realizando la voluntad de Dios podemos no equivocarnos jamás y vivir siempre, siempre, siempre felices, entonces otra sería nuestra conducta.
Es que no hacemos, no realizamos la voluntad de Dios en nuestras vidas; y resistimos a esa voluntad y contrariamos a esa voluntad; y por eso es que a nosotros nos suceden tantas cosas. Porque cuando se hace la voluntad de Él, existe entonces ARMONIA y ORDEN, que vienen del cumplimiento de esa palabra.
Y eso es lo que hizo precisamente esa Virgen Bendita cuando pronunció en este sitio, aquel fiat : hágasetuvoluntad . Cuando se encarnó el Verbo. Y Ella pronunció ese fiat y desde ese instante entonces, cambió todo el curso de la humanidad y del hombre sobre la Tierra.
¡Lo que significa, mis queridos hermanos, una palabra! Así, el Dios Omnipotente también pronunció esa palabra “hágase” porque por el Verbo fueron hechas todas las cosas. Hágase pronunció El; y entonces fue producido todo este cosmos físico, todo este mundo, todos estos mundos que gravitan, todas estas galaxias perdidas en las inmensidades de los espacios y que el hombre está tratando de descubrir y escudriña.

Dios pronunció ese “hágase”.Pero ese hágase de los mundos pierde su brillo ante este otro “hágase” de María, cuando Ella accede a realizar la voluntad de Dios y hacer que el Verbo Bendito de Dios encarne. Solamente ante la afirmación de María -y no antes- Él se encarna y viene a ser un niño. Pero, con Su conciencia total, con Su conciencia plena de Dios. Porque ese Cristo Bendito no perdió un sólo instante la conciencia Divina, la conciencia Crística. Solamente que le suspendió por un momento -digámoslo así- en el correr del tiempo, la plena conciencia Divina para reducirse a la pequeñez. Pero Él continuaba siendo Dios siempre. Y por eso después aparecerá por estos mismos contornos de Galilea, en esta misma ciudad, en Judea, en los márgenes del Jordán y en Jerusalén también predicando, enseñando, haciendo milagros y luego, realizando Su obra. Pero es ese
mismo Dios que está realizando todo eso, pero ese Dios encarnado, ese Dios que habita entre nosotros y quiere sencillamente realizar en su plenitud la obra que Su Padre le encomendó.
Aquí termino mis queridos hermanos. Yo creo que es mejor pedirle a la Virgen Bendita -y lo pido en este instante- que a cada uno de vosotros os haga dóciles a la Palabra de Dios. Que a cada uno de vosotros también les de la generosidad suficiente para hacer cualquier cosita, por pequeña o por grande que parezca, por nuestros hermanos pero para Dios, como lo hizo la Virgen María.

Ese fiatde la Virgen María es la entrega también, a sus hermanos. Porque Ella sabía perfectamente que de la afirmación que Ella haría, también dependería la felicidad de todos sus hermanos; es decir, de todos nosotros. En la mente de la Virgen estábamos también presentes. Y ese fiattambién nos benefició a cada uno de nosotros y se cumplió para realizar la Voluntad de Dios.
Que el Padre Bendito a cada uno os traiga una bendición especial. Pero, repito, una bendición de fe, una bendición de amor, una bendición de sometimiento a la Voluntad de Dios Nuestro Señor, siguiendo el ejemplo de la Bendita Virgen.


En Cristo se compendia todo lo más grande y también lo más pequeño, lo trascendental y lo que pudiéramos decir que no tiene importancia; lo sublime y lo sencillo; lo que trasciende la mente humana, lo incomprensible. Porque Él reúne, mis queridos estudiantes, misterios incomprensibles y también sencillez absoluta…
Podemos decir nosotros que Él es también el SER de la antítesis, porque es una antítesis ser DIOS y ser HOMBRE; ser eterno y ser mortal, ser grande y parecer pequeño, ser infinito y mostrarse como finito; ser inmensa, incomparablemente rico y manifestarse como el más pobre entre todos los pobres.
Si estudiamos un poquito la historia de las religiones, si descubrimos el velo que oculta esa historia, no encontraremos en ninguna de las páginas de la historia de las religiones, páginas semejantes a las incomparables que nos traen los evangelistas, los 4 evangelistas en sus evangelios.

Sí, hay fundadores de religiones que han hecho, según cuentan sus biógrafos, hazañas extraordinarias: que vivieron vidas de ascetas y que se dedicaron con el ejemplo y con la palabra a transmitir el mensaje divino… Pero, mis queridos estudiantes, nadie, absolutamente nadie iguala, se equipara a este gran Maestro: al Maestro de maestros . Hay una razón sencilla, pues hay una distancia infinita entre un maestro y el Maestrodemaestros , y esa distancia es la que existe entre un Dios y una simple creatura. Esto, mis queridos estudiantes, debe hacerse conciencia en cada uno de nosotros.
Si nosotros citamos dichos, expresiones de filósofos, de hombres excepcionales, la autoridad de ellos dista muchísimo de acercarse siquiera a la autoridad que tiene este gran Maestro: el Maestrodemaestros . Por eso Él decía con toda razón –porque podía decirloy con toda convicción a sus discípulos, y en sus discípulos a todos: No queráis llamaros vosotros, maestros ni doctores, porque uno solo es vuestro maestro, uno solo es vuestro doctor: Cristo. ¡Es así, mis queridos estudiantes! Ningún maestro por más grande que sea, ningún fundador de escuelas esotéricas por más sabio que parezca puede equipararse a este DIOS-HOMBRE que nos trajo el mensaje de primera mano, mensaje de la misma esencia, de la misma sustancia del PADRE CELESTIAL.
Y Él, mis queridos estudiantes, Él hace su entrada triunfal según hemos escuchado en el relato evangélico, hace su entrada triunfal un día domingo en la ciudad de Jerusalén. A esa ciudad Él venía frecuentemente como incógnito. Y Él no hacía ostentación de nada, absolutamente de nada; porque esa ostentación solamente es para los hombres mediocres, para que ellos que necesitan que los demás les ensalcen porque les falta algo. Pero a Él nada le faltaba, a Él le sobra absolutamente todo.
Y viene la semana en la cual Él iba a morir. Y viene y entra a la ciudad de Jerusalén, bajando por el Monte de los Olivos atravesando Betfagé, el Torrente de Cedrón, y así cabalgando un burrito llega a la ciudad santa, llega hasta el Templo para hacer su entrada como rey en medio de aclamaciones, de alabanzas, de vítores.
Y los enemigos suyos, aquellos que estaban pendientes de cualquier incidente que se suscitara con Él o con sus discípulos, o con sus seguidores, le prohíben y dicen: “Impidequetegritenquetúeresrey,impideque alabenaDiosportuentrada”. Y Él les dice: Siyoles impidiera,hablaríanlaspiedras.”


Sí, mis queridos estudiantes, es que Dios puede hacer hablar a las piedras y puede poner en las piedras un lenguaje vivo, pero el lenguaje de la verdad. Y ellos hablaban la verdad cuando alababan a Dios y glorificaban a Dios. Y le glorificaban a Él que es Dios verdadero.
Mis queridos estudiantes, un motivo más para sentirnos íntimamente unidos a Él y para tratar de que esa imagen, esa figura suya vaya agigantándose más y más en nuestros espíritus.
¡Cómo quisiera, mis queridos estudiantes! ¡Cómo quisiera comunicaros toda la fuerza de mi espíritu, lo que siente mi espíritu, todo lo que yo experimento en ese momento! ¡cómo quisiera comunicaros íntimamente a cada uno de vosotros, para que vosotros toméis conciencia de lo que significa esa Persona Bendita de CRISTO! De ese Cristo a quien quizá no comprendemos. De ese Cristo a quien no amamos. De ese Cristo a quien quizá también no buscamos sino de cuando en cuando…
La MÍSTICA que nosotros tenemos que llevar a nuestros hermanos, es esa mística DE NUESTRA VIVENCIA DE CRISTO.

Como las multitudes que le aclamaron ese DOMINGO DE RAMOS a ese Señor, frente al cual echaban sus vestidos y con vítores glorificaban a Dios, frente a ese Señor nosotros debemos sentirnos pues –si cabe la palabra- orgullosos, pero orgullosos de estar cerca de Él, orgullosos de llevarle, orgullosos de vivir su vida, orgullosos de conocer más y más su palabra. Y debemos tratar de que Él no sea un Dios desconocido, no sea un personaje extraño a nosotros.


El apóstol Pablo cuando predicaba en Atenas, él anunció a los atenienses a un Dios al cual los atenienses adoraban y le reconocían como al Dios desconocido. Para nosotros, mis queridos estudiantes, ese Cristo no puede absolutamente ser ese Ser desconocido, ese Ser que nada significa, ese Ser que n nuestra vida no tiene su injerencia. ÉL DEBE OCUPAR SIEMPRE EL PRIMER LUGAR. Su conciencia crística debe ser nuestra conciencia para que esa conciencia crística se convierta en conciencia cósmica, en la conciencia del Padre: para así disfrutemos nosotros de esa Bienaventuranza que no consiste sino en el conocimiento del Padre y de su enviado Jesucristo. ¡En eso consiste la VIDA ETERNA!
P. CÉSAR A. DÁVILA G.
NOTA: Tomado de nuestro archivo. Escrito del Padrecito Dávila publicado en la Revista “La Merced”, Quito 1961.
VICTOR MIDEROS EL PINTOR BÍBLICO
UNA GLORIA ECUATORIANA.- hay escritores que son muy fáciles en la adulación, en el elogio barato, en el endiosamiento de personas, hechos y cosas que, en realidad, son intrascendentes. La amistad, el compañerismo, la misma escuela a la que se pertenece, el mismo partido político y muchas veces la misma ARGOLLA, la misma TRINCA- para hablar en términos que todo el mundo entiende, muchas veces, endiosan lo que no pasa de ser sino pequeño ídolo de barro, apto para arrinconarse en un lugar de desechos. Muy raro es el escritor que rinda tributo de su pluma a la verdad, al mérito, a la justicia, al talento, al genio. Vivimos en un mundo de compadrazgos y de cotizaciones.

Víctor Mideros, es una de las pocas glorias nacionales que conocemos. Como todo hombre de valor, es humilde. Como todo genio es muy parco en la expresión: Él no usa el idioma para expresar todo su mundo interno. Maestro del color, maestro de la forma, maestro de la expresión, conocedor bien dotado –especialmente de la escatología bíblica- expresa en cada cuadro suyo, la filosofía de la verdad trascendente. Sus cuadros hablan, sus cuadros enseñan, sus cuadros son vivencias de un mundo que él vive y que muy pocos saben que existe y que muy pocos conocen. Los cuadros suyos hay que verlos no con la mirada externa
Dr. CÉSAR A. DÁVILA De la Pontificia Universidad Javeriana
solamente, no con esa mirada que no va más allá del plano físico. El plano físico en los cuadros de Víctor Mideros juega un papel muy secundario: Agradan a la vista, emocionan su composición, los toques de luz son admirables. Todo esto, es accidental en la composición de los cuadros del pintor: Todo esto no es sino el vestuario de la verdad oculta adentro. Estos cuadros son para la posteridad: hablarán siempre. Tanto más y mejor hablarán cuando nuestras generaciones y las que vendrán estén preparadas para sintonizarse con la verdad trascendente. A esta gloria nacional, no la comprenden nuestras escuelas de pintura modernista. Esta incomprensión es natural y explicable: No le comprenden porque nuestras escuelas tienen como lema el mundo de la materia, el mundo abstracto de las pasiones, el dolor, el odio, la ira, la venganza, la animosidad, el hambre, etc.
Este mundo es muy limitado para la inspiración. Compadezco al poeta que canta solo las glorias de este mundo y al pintor que trata estas mismas glorias solamente.
EL TEMA ESCATOLÓGICO.- Gran parte de los cuadros de Víctor Mideros tienen un tema escatológico. De la exposición última verificada en los claustros del Convento quiteño de La Merced , escogemos algunos: ¿Qué señales habrá de tu venida? El retorno. La abominación desoladora. Y el sol se obscurece. Ya no habrá más tiempo. Hada del milenio. Llave
del abismo. Dos mil años. Abandonado, la Voz del alba. Palabra sellada.
He aquí cómo nos describe él mismo el simbolismo de su Cuadro “Yanohabrámástiempo”.Gritaelángelfuerte:“Juro quenohabrámásdilación”(Apoc. X, 7). La Era de las Naciones toca a su fin. Los seis milenios que terminan, ruedan como monolitos sin cimientos; se hundirán en el piélago del tiempo, abatidos por el estallido de la cólera divina. Siglos de iniquidad; su tiempo enmudece. Mientras se levanta sobre las aguas de las gentes, el monolito purpurado del siglo futuro, potestad altísima de realeza; y el reloj solar se resquebraja. Fenecen los días de los seis milenios y se inaugura el reino universal del Ungido.

De su cuadro “Llave del abismo” dice: “Vi un ángel que descendiódelcielo,trayendolallavedelabismoyunagran cadenaensumano.Cogióaldragón,laserpienteantigua,que eselDiablo,Satanásyloencadenópormilaños”(Apoc. XX, 1-2): Satán sellado en el fondo del infierno. El Ángel ante el fuego del abismo, ante su misma puerta. Aquí las llaves y las cadenas; con ellas quedarán echados los cerrojos y atado el tentador con tan recios eslabones. La muerte y sus alas de tiniebla, cercenadas a golpe de espada. El alma, liberada del demonio sin asechanzas en un celeste sueño.
En la Biblia cristiana el tema escatológico es uno de los más difíciles y sin duda el más difícil de todos. Los intérpretes de los Libros de los profetas, del Apocalipsis, de la escatología de los evangelios y de las epístolas paulinas, han caído casi siempre en una serie de contradicciones insalvables o de interpretaciones personalistas completamente ajenas a los textos bíblicos. Para una interpretación escatológica exacta
hay que tener en cuenta especialmente estas palabras de Cristo: “Laspalabrasqueyooshe habladoespírituyvidason” (Juan, VI, 62). El simbolismo especialmente en estos libros es predominante. Así lo entendieron particularmente los Padres griegos y san Agustín. El hombre místico, está en mejores condiciones que cualquier otro de entender la parte interna de estos libros bíblicos.

Si esto es así, Víctor Mideros, es este hombre místico. Si no lo fuera, sus cuadros escatológicos no significarían nada.
LA ESTRELLA DE DAVID, LA ESFINGE… LA CELESTIAL JERUSALÉN.- En casi todos sus cuadros, Víctor Mideros, pinta estos símbolos. En la simbología oriental desempeñan un papel de gran importancia. La estrella de David o Sello de Salomón, formada por dos triángulos equiláteros entrelazados, es el símbolo judaico por excelencia. El triángulo que tiene el vértice hacia arriba se presenta la Triada Divina: El Padre, el Hijo, el Espíritu Santo. El triángulo con el vértice hacia abajo, simboliza el macrocosmos, el hombre con sus tres mundos físico, mental y espiritual. Cada vértice de los dos triángulos en la cábala judía que conoció muy bien san Agustín y algunos PP. Griegos, tiene un número que el pintor lo omite siempre. Estos números, comenzando desde el vértice del triángulo que mira hacia arriba son: 1, 4, 2, 8, 5, 7. El número 1 representa al Padre, Principio Universal de todas las cosas. El 4, significa la manifestación externa por la creación, de los cuatro elementos: Fuego, Aire, Agua, Tierra. El 2, es la cifra de la división de los elementos opuestos. El 8 representa

la división de la materia. El 5 es la cifra del hombre representado por la estrella de cinco puntas que forma el Tetragramaton. El 7, es el símbolo de la muerte.
La Esfinge es también un símbolo muy empleado por el pintor. Sus ojos carecen de la visión física de los objetos materiales, no tienen iris, miran hacia adentro y hacia la lejanía, pero espiritualmente. La esfinge. Está recordando que cada cuadro tiene un secreto. Este secreto jamás podrá ser descubierto con la mirada física, con el ojo carnal. Al mirar cada cuadro, hay que tratar de ver en lontananza espiritual. El secreto que guarda la esfinge en cada cuadro no podrá ser revelado sino por la profunda introspección espiritual. No hay otro remedio. Los que no obran de este modo, son los que viendo (físicamente), no ven, según la expresión bíblica.
Raro es el cuadro de Víctor Mideros que no esté pintado con el clásico color bermellón muy profundo, la Celestial Jerusalén de la Profecía. Y ¿por qué? Porque la consumación de toda la vida humana en el plano terrestre, la consumación de toda la obra del Verbo hecho carne, la consumación de toda la obra divina, se verifica en la Celestial Jerusalén.

Largo sería, dentro de los límites de esta nota, explicar los demás símbolos que emplea. Todos símbolos trascendentes: El Yod-He, Vaw-He, cuatro letras de la palabra sagrada, la Tau, el Tarot, etc. Estos símbolos, no tienen otro objeto que, despertar ese mundo de verdad trascendente que llevamos dentro, pero que muy pocos saben descubrirlo y entenderlo.
LA ARQUEOMETRÍA.- Muy pocos conocen esta ciencia. Muchos oirán por primera vez esta palabra. Sin embargo, esta era una
ciencia conocida en la Edad Media especialmente. Con las reglas de la arqueometría, con el arqueómetro, se levantaron las más hermosas catedrales del siglo trece hasta que se descuidó –como el día de hoy esta ciencia-. La pintura, la escultura, la arquitectura, la música, obedecían a las reglas del arqueómetro. El arqueómetro proporciona la clave universal de las ciencias de la antigüedad. El arqueómetro señala la clave de correspondencia del mundo físico, del mundo síquico y del mundo espiritual. Pero, se me dirá, ¿a qué viene todo esto? Pues a dar una explicación del éxito de la combinación del colorido en los cuadros del pintor Mideros. Cada color representa una nota musical y cada nota musical produce una determinada emoción síquica y espiritual.
LA SIMBOLOGÍA DEL COLOR.- La gente de poca instrucción se imagina que todo o casi todo es fruto del capricho del hombre. Esto no es verdad. El número de las letras del alfabeto, la forma de las letras, el orden, obedecen a determinadas reglas que están por encima del capricho humano. Así mismo, cada color fue hecho y dispuesto por Dios para producir una determinada impresión en el alma. El alma humana tiene muchísimas antenas para captar las impresiones del mundo exterior. Así le hizo Dios a fin de que, el hombre, por todos los medios, reconociera al que le creó. Los colores no existen en vano.
Víctor Mideros pinta todos sus cuadros que tienen relación inmediata con Dios, usando el color púrpura o bermellón. Este es el color que despierta en el alma la fibra de la espiritualidad. Los que hemos estudiado algo la simbología del color sabemos que el azul con todas sus tonalidades, despierta la devoción; el amarillo brillante despierta la más elevada intelectualidad; el rosado puro excita la fibra del amor desinteresado, o del amor a la humanidad, según el tono del colorido; el miedo, la depresión, la trapacería, el engaño, los celos son despertados por los colores borrosos, confusos, turbios, indecisos, mezcla de verde, rojo, ocre, manchosos; el
rojo vivo despierta según la tonalidad la ira, la avaricia o la sensualidad. El blanco es el color que despierta la paz. Los colores han sido hechos por Dios para despertar todos estos sentimientos dormidos en nosotros.
COLOR Y NOTA MUSICAL.- Los colores fundamentales corresponden a determinadas notas musicales. El blanco corresponde al Mi; el azul, a la nota Sol; el morado a la nota La; el anaranjado a la nota Do; el Verde a la nota Re; el amarillo a la nota Si. Esto dentro del sistema diatónico bemol. Esta correspondencia varía en las demás escalas diatónicas. Estas notas musicales, como hemos anotado, hacen vibrar determinados centros espirituales, del mismo modo como la palabra despierta determinadas emociones del alma y mueve a la devoción, al sacrificio, a la heroicidad, al amor, al odio, la vergüenza, al tedio, a la mansedumbre, a la paz, a la angustia al dolor, a la compasión, etc. Cada color, cada tonalidad en el color, cada matiz, tocan determinada fibra del alma.
El gran pintor, DIOS, matizó de determinados colores todas las cosas del mundo material. ¿Para qué? Para llevarnos hacia Él, para conducirnos a su conocimiento. Un pintor en tanto llena su finalidad, en cuanto traduce y descifra el gran libro de la Naturaleza, escrito por el mismo Dios.
EL PINTOR BÍBLICO.- Víctor Mideros será admirado como uno de los mejores pintores bíblicos de todos los tiempos. La simbología de su pintura constituirá el tema fecundo para las interpretaciones escatológicas. En estos temas quizá es uno de los pintores más fecundos. Está por demás, decir que la interpretación bíblica de todos sus cuadros tiene el sello inconfundible de la originalidad. Su pintura, es única. Su inspiración es de un verdadero genio, de un artista que domina el pincel.
El Arte es la expresión de la belleza en términos sensibles de volumen, sonido y color. El color, como tal, es una creación
subjetiva. Menos objetividad todavía tiene la sinfonía cromática de una obra de arte, que resulta de una inteligente combinación de colores subjetivos. Pero el artista que crea la politonía armónica de la obra pictórica al llevar a cabo su propósito, no lo hace arbitrariamente: Existen leyes objetivas a las que tiene que obedecer. Estas leyes las conoce perfectamente el artista que nos ocupa. El tono, la intensidad, la saturación del color de sus cuadros está no solo de acuerdo con las cualidades colorimétricas, sino que guarda perfecta armonía tanto con el motivo mismo de inspiración del pasaje bíblico, como con la impresión sicológica destinado a producir de acuerdo con las leyes del arqueómetro recordadas brevemente más arriba.

De esto se deduce que, los cuadros del artista Víctor Mideros consiguen el efecto de la perfecta unidad entre el mundo físico del color, el mental y el espiritual. Un solo cuadro de Mideros despierta estos tres mandos dormidos según el grado de preparación interna que tenga el sujeto que admira estas creaciones.
CONCLUSIÓN.- En estas notas, hemos coloreado solamente algo de lo que en general representan los cuadros del artista, muy poco comprendido por la gran mayoría de los mismos pintores contemporáneos. Mideros tiene su propia escuela. Ojalá existieran también discípulos que le comprendan y que sigue esta escuela. Los que tengan el privilegio de adquirir estos cuadros, tendrán no sólo una obra de arte bíblico perfecto, sino la explicación metafísica de la verdad trascendente a través de la inspiración del gran pintor. De esta manera tendrán una ventaja doble: La posesión de una obra de arte y el profundo deleite espiritual que producen esos cuadros.
CUARENTA, NÚMERO CÓSMICO
Ahora bien, durante 40 días y 40 noches, siempre estuvo orando…
En realidad lo que hizo Él. Nada de cuanto hizo –también tengamos muy en cuenta eso- lo realizó Él al acaso, nada absolutamente… la simbología bíblica, también tiene su relación con los hechos que se sucedieron o que debieron sucederse. Hay muchas interpretaciones de lo que es, lo que ha sido el número 40; lo que significa en la Cabalá el número 40; se tiene también el número 40 como un número sagrado, y entre esos, san Agustín habla de ese número y por qué... Lo mismo, miren, uno de los grandes profetas del AntiguoTestamento, el profeta Daniel.


Tenemos nosotros que relacionar esos 40 días con la profecía de Daniel el profeta, dice pues: que después de 40 semanas de años vendrá la consumación de los siglos, entendiéndose por eso de consumación de los siglos que vendría –digamos- a la época final de los tiempos.
Entonces, esos 40 años de Daniel y esos 40 días del Señor –como digo- tienen una íntima relación.
Los 40 años de Daniel significa toda la existencia de la raza humana sobre la tierra. Digamos, es esa una cifra cósmica, el número cósmico… Y el ayuno del Señor y lo mismo que repitieron muchos santos. Entonces, tenemos 40 días, 40 semanas.
Tenemos el número 40 como un número cósmico, de predicción cósmica, que significa todo el proceso de la existencia de la humanidad. Entonces, el Señor, su palabra, su doctrina tenía que durar ese tiempo; digamos, que eso significa la permanencia de la humanidad aquí en esta tierra. Entonces, para demostrar que su presencia es necesaria durante todo, todo el tiempo, entonces Él toma también el número 40 -no otro número-
para designar que su obra durará ese tiempo, para significar que Él estará con el hombre hasta la consumación de los siglos. De manera, que para eso escoge Él ese número…
Él es un Dios que tomó una naturaleza humana y que vivió como nosotros, y que quiso tener las penalidades que tenemos nosotros. Y entonces Él se asemejó tanto a nosotros en el dolor, tanto en todo, absolutamenete en todo. No crean que Él vivió como pudieras imaginar: un nirvikalpasamadhitoda su vida. No fue así. Él sufrió, Él lloró, Él experimentó en carne propia el hambre, la sed, la miseria humana como hombre, ¿no? Entonces, Él quería precisamente tomar, tener esas experiencias; no las necesitaba pero quería Él personalmente tener las mismas experiencias que tiene el hombre…

Él no experimentó solamente esa tentación que es simbólica… Los evangelistas no la detallan, pero en la tentación aquí durante 40 días y las 40 noches, fueron días de prueba, de una prueba, de una prueba pero tremenda, muy grande, ¿no? Pero, ¿para qué? Para sentir todas, todas las luchas que tiene el hombre y para saber también por experiencia como dice Él, es decir, aquí comenzó Él su vida.
¡No digo más! Vamos.



La meditación es este acto de abrir las puertas y las ventanas de nuestra alma para que en ella penetre la luz divina. Esto no es difícil, ni menos imposible.
A esa penetración de la luz divina en el alma sin que haga otro esfuerzo que el de abrir las puertas y ventanas, llama la mística clásica, contemplación pasiva; en contraposición a aquella mayor actividad, mayor esfuerzo que puede desplegar el espíritu para que la llama divina penetre y que denomina contemplación activa.
En la meditación el espíritu no razona, no discute, no pesa el pro y el contra, no arguye, no analiza: Simplemente ve, simplemente oye. Es como acercarse a un balcón en una mañana de luz y otear el horizonte hasta donde alcanza la vista y beber a grandes sorbos las cascadas de luz que llegan desde su fuente: DIOS.
Padre CÉSAR A. DÁVILA G.