Skip to main content

Cartelera digital de Asociación Escuela de Auto-Realización - junio 2026

Page 1


Antes que comenzaran a danzar en el tiempo su danza cósmica los mundos… reinaba solo el Silencio… el augusto Silencio de Eternidad… el Silencio de Dios… el silencio imperturbable de su esencia infinita… De sus llanuras inconmensurables venimos… Allí se gestó la idea de la creación… los mundos comenzaron allí… A este mismo Silencio de Dios retornaremos… P. CÉSAR A. DÁVILA G.

Derechos Reservados

Pablo en esa carta, hablando a los Corintios, dice: vosotros–dice-soismiCARTA . Yo os estoy escribiendo, pero no tengo necesidad de escribiros una carta, porque vosotros sois mi carta, la carta escrita, pero escrita, escrita por mí; si, como instrumento, pero escrita por Dios. Y esa inscripción está hecha en el fondo de vuestro ser, en el fondo de vuestro espíritu, vosotros sois mi carta. ¡Qué hermosas palabras las del apóstol! Porque él les comunicó su espíritu, él les comunicaba su vida, él les comunicaba todo lo que él pensaba y lo que él quería.

Mis queridos estudiantes, yo lo digo también con profunda sinceridad, vosotros me conocéis. Y si yo estuviera hablando delante de un público que no me comprende o que no me interpreta como me interpretáis vosotros, no podría deciros lo que voy a deciros, mis queridos estudiantes; yo no podría expresarme así.

Yo tengo que deciros una cosa semejante, una cosa igual a lo que dice el apóstol: vosotros –les diría, apropiándome de las palabras del apóstol- vosotros mis queridos estudiantes, cada uno de vosotros estudiantes queridos de Auto-Realización, -cada uno de vosotros- sois mi propia carta, escrita pero escrita por la mano de ÉL, en vuestros corazones. No importa mis queridos estudiantes, que quien, el instrumento que escribió esa carta sea un instrumento inútil; eso es una cosa completamente secundaria. El instrumento puede ser el que quiera, pero el Señor escribe. Y yo tengo la DICHA, tengo la inmensa felicidad de ser esto: algo tan íntimo para vosotros, algo que, vosotros sois algo tan GRANDE para MI, que yo os considero así: como una escritura, una escritura, pero una escritura de Él, una carta de Él, escrita por Él, por intermedio de una persona y que Él escogió para eso, nada más que Él escogió para eso mis queridos estudiantes. Yo tengo esa profunda complacencia, esa profunda complacencia. Pero haceos DIGNOS mis queridos estudiantes, haceos dignos de esto, meditad en esto, meditad en la responsabilidad que tenéis. Si, vosotros debéis meditar profundamente en esto. Vosotros habéis recibido, lo que nadie ha recibido en esta ciudad…

“Todoslosque,porlameditación, adquierenelhábito desintonizarseconDiosdurantesuvida, tendrántambiénsumahasamadhi, enproporciónasufidelidad ensaberabrirdiariamente conlasllavesdelameditación, laspuertasdelreino quecadanollevadentrodesí.”

P. CÉSAR A. DÁVILA G.

Si, ¡cuánta riqueza humana y espiritual vivimos junto a nuestro querido Padrecito! No faltaron momentos de profunda reflexión, de tristeza, de gozosos reencuentros, de esperanzadoras señales

de recuperación, ni siquiera momentos de hilaridad faltaron, suscitados muchas veces por el peculiar sentido del humor de nuestro querido gurú…

No sabemos cuánto hayan comprendido los médicos y las enfermeras que lo atendían: jamás, pues, se sometió a ninguno de ellos. Es que este extraordinario hombre no nació para ser

paciente de nadie… a nadie cedió el control sobre su cuerpo y menos sobre su mente y sus actos. He aquí como uno de sus médicos, alguien que tuvo las agallas de ir más allá de la ciencia, en la cual naufragaron otros, se explica tal actitud:

“ElPadreDávilallegóporquintavezalaclínicaochodías mástarde,el25deabrilde1999.Estaveztuveelprivilegio de conocerle y atenderle profesionalmente (…) Para su concepciónexistencialdeprofundasraícesorientales,los invasivos procedimientos médicos que ejecutábamos al parecer eran inaceptables y los cuestionaba siempre… Y ahora, yo me pregunto: ¿no será que atisbaba ya, y esperaba impaciente, la llegada de ”Su Hermana la Muerte”?Cuandoseledioelaltacuatrodíasmástarde,el 28 de abril, habíamos dado un paso: aceptó la insulina diaria.Además,meofrecióalimentarseapropiadamentey reiniciarlaactividad,nolocumplió,lovisitéunpardeveces ensucasa…”

Sí, el Dr. Genaro Cuesta, tiene razón, el Padre Dávila vivía con impaciencia el momento del abrazo divino que lo sabía ya cercano. Es verdad, quería vivir, pues amaba la vida. ¡Y cómo! Pero solo si era la voluntad de Dios, para su gloria y su servicio, en el servicio a sus hermanos. Hacemos nuestras, una vez más, las palabras de este honesto profesional para concluir este acápite:

“Sinembargoencasa,escondidaentreloschoclosyretozandoconlosperros,loesperabayasu“HermanalaMuerte”.Quizápor eso salió entusiasta, dispuesto a dar con ella el paso al siguiente nivel existencial, que tanto había vislumbrado. Lenta y pacíficamente,comounpabilo,suvidasefueextinguiendo.

Cuandoseapagó,adiferenciadelpabilo,quedólaluzqueahoramarcaconclaridadelsenderodesusmilesdediscípulos…Quiera Diosquepartedeellamellegueeiluminetambiénelmío”.

El Padrecito, el gran protagonista, tan dueño de sí, aun frente al malestar y disgustos que le producían en aquella casa de salud, solo nos dio a comprender que eran mero formalismos, que todo lo que hicieran no contribuía en nada a cambiar su ruta ya trazada, empero de ello, lo hizo, estamos seguros con el afán de que sacáramos de aquella situación, alguna enseñanza.

¡Vaya, el maestro! Aun ahí, en esos momentos tan duros, no dejó de entregarnos su amor.

NOTA: TestimoniodeLcdo.CarlosPeñaMatheus,quereposaennuestrosarchivos .

Transcurría el Tercer Congreso Mundial de Filosofía Cristiana, que se celebró en Quito en el año 1989. El Padrecito Dávila nos había ordenado, a un grupo íntimo, que preparáramos una ponencia para intervenir en el Congreso. ¡Cómo!, nosotros participando en un Congreso de Filosofía y Religión, pero si somos unos ignorantes en estos temas y además unos jóvenes que no tenemos ni siquiera títulos qué exhibir frente a las personalidades que estarán presentes; realmente, el Padrecito está equivocado, ¿qué vamos a decir?

Sin embargo, nos hizo escoger los temas, y ¡por supuesto!, con la sutil ayuda de él, desarrollamos los temas y nos presentamos en el Congreso con bastante dignidad y reconocimiento. El Padre y nosotros íbamos todos los días al Congreso desde las primeras horas de la mañana hasta el fin de la tarde. Después teníamos conversaciones con los grandes filósofos y teólogos que de todas partes del mundo habían venido. Muchos se quedaban fascinados con el Padre y por ende nos hacían algo de caso a nosotros.

Uno de esos días el Padre conoció a un sacerdote y a un filósofo españoles que tomaron contacto con nosotros; en su entusiasmo el Padrecito los invitó a almorzar. De repente, esta invitación se hizo extensiva a muchas otras personas y algunos discípulos que habían aparecido en el Congreso; el grupo creció a unas veinte personas. Pero en la casa del Padre, solamente nos esperaban a cuatro. La verdad es que, en el camino, cuando trasportábamos a estos personajes, ni se me ocurrió pensar que tendríamos que comprar algo para darles de almorzar. Cuando llegamos, y vieron las empleadas del Padre la cantidad de gente que llegaba, entraron en pánico. Muy tranquilamente el Padrecito nos indicó que arregláramos otras dos mesas para todos los que habían llegado y entró en la cocina e indicó que pusieran a hacer más arroz y que pusieran más agua a la sopa. Todos nos pusimos a trabajar arreglando las mesas, mientras escuchábamos los lamentos de las chicas de la cocina. Les dije a todos los amigos:

- Nosotros nos servimos al último y si no queda nada, pues simplemente no comemos. Éramos unos doce que estábamos dispuestos a ayunar. Recuerdo que el Padrecito me invitó a su mesa y yo le dije que no gracias, que me quedaría en esta otra para ayudar y él se sentó con los dos españoles y cinco invitados más en la mesa redonda donde siempre recibía a sus comensales.

Los españoles estaban asombrados con el Grupo del Padre. Decían que era como estar en una comunidad de los primeros cristianos en donde la oración y la participación era lo más importante. Sentían el Amor y la Paz que irradiaba la casa del Padre, y se admiraban que seglares como nosotros se sientan tan identificados con Cristo y sus enseñanzas, mucho más que los mismos filósofos y sacerdotes del Congreso.

Las chicas que estaban en la cocina empezaron a pasar las bandejas con la comida. La mesa del Padre fue atendida con éxito y abundancia. Yo pensé: “Bueno, por lo menos estos invitados distinguidos no se quedarán con hambre”; no había terminado de tener este pensamiento cuando las bandejas llegaron a nuestra mesa y después a la siguiente.

¿Desea alguien repetir?, preguntó una de las chicas, y por todas partes hubo una aceptación inmediata; ¡Estaba tan rica la comida! Creo que repetimos todos y algunos hicieron un tercer ingreso, ya que la juventud no tiene límites al apetito. Yo me preguntaba ¿cómo fue todo esto posible? Cuando terminó el almuerzo y todo el mundo hizo un regreso al Congreso, yo me demoré un poco y entré a la cocina para inquirir a las chicas:

-¿Qué hicieron? ¿Compraron comida?, ¿pudieron cocinar en un momentito para tantos?, ¿cómo lo hicieron?

-No sé, me contestó una de ellas, nosotros hicimos lo que el Padrecito dijo, pusimos a hacer todo el arroz que teníamos, que no era mucho y pusimos más agua a la sopa, pero no sé cómo alcanzó para todos, con tortitas de papa, cebollitas, maduros, ensalada, todo alcanzó y había hasta para repetir, ¡por eso les dimos más a todos!

Yo simplemente recordé la Multiplicación delosPanesylosPecesy me dije para mí: “¡Si Cristo lo hizo, por qué no su discípulo!

No fue esa la única vez que el Padrecito tuvo que realizar estos milagros. En dos ocasiones más fui testigo de situaciones similares. Él lo hacía con tanta humildad y naturalidad que nadie se percataba de lo que ocurría; todo el mundo daba por sentado que las cosas habían estado preparadas; solamente los que teníamos abiertos los ojos a estas manifestaciones metafísicas nos dábamos cuenta que un milagro se había producido. Por supuesto, el Padrecito no habría aceptado ningún comentario al respecto y si tomábamos conciencia de estos sucesos eran para que los guardemos en nuestro corazón, sin comentarios.

Carlos Peña Matheus

En la mañana (11:30) del viernes 3 de junio de 1994 el Cardenal Pablo Muñoz Vega S. J. dejó este mundo y dio el paso al mundo verdadero en donde no hay sombras ni ocaso sino un día eterno iluminado por la Luz de Dios. El 28 de abril de este año celebró sus 25 años de Cardenal y el 23 de mayo cumplía 91 años de edad.

La prensa del país y L´Osservatore Romano destacaron su excepcinal personalidad. El 25 de julio de 1933 fue ordenado sacerdote en Roma y tres años después dio comienzo a sus actividades docentes en la Universidad Gregoriana en donde obstuvo su doctorado en filosofía un año más tarde. Fue amigo personal de los últmos pontífices de la Iglesia. El Papa Pío XII le escogió para trabajar con él en el Vaticano, en 1955 le nombró Rector del Colegio Pío Latinoamericano y en 1957 Rector de la Universidad Gregoriana. En el pontificado de Juan XXIII desempeñó las mismas funciones y fue designado asesor de varias comisiones del Concilio VaticanoII. El Pontífice Pablo VI le nombró Obispo titular de Ceramo y Coadjutor “Sedi Datus” del Cardenal Arzobispo del Quuito Carlos María de la Torre el 7 de febrero de 1964. Fue ordenado Obispo el 19 de marzo del mismo año. El mismo Papa le nombró Cardenal en el Consistorio del 28 de abril de 1969, del título de San Roberto Belarmino.

En el Concilio Vaicano II se destacó por sus intervenciones, participó en muchas Asambleas del Sínodo de los Obispos y en las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano celebradas en Medellín, Puebla y Santo Domingo. Fue miembro de las Congregaciones para los religiosos e institutos seculares y para la educación católica. Por varios años fue presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y vicepresidente del CELAM. El 1 de jnio de 1985 presentó su renuncia al Gobierno de la Arquidiócesis de Quito y continuó trabajando en la casa sacerdotal cerca de Sangolquí en donde fue llamado por el Señor a la posesión plena de su Reino.

Nuestra Asociación de Auto-Realización y Oración Contemplativa mantuvo estrecha vinculación con el señor Cardenal. Cuando esta Asociación comenzó a dar los primeros pasos hace unos 25 años; cuando fue robusteciéndose y obtuvo de él su aprobación en el fuero eclesiástico el 5 de abril de 1984.

Cuando el Cardenal Arzobispo de Quito celebró sus Bodas de Oro Sacerdotales el 25 de julio de 1983 los vínculos entre nuestra Asociación y el Cardenal fueron intensificándose más y más.

Por cuanto el Cardenal estuvo vinculado estrechamente a nuestra Madre Dolorosa del Colegio, escogimos para el homenaje la capillla del Colegio San Gabriel de Quito en donde se venera la sagrada imagen. En la homilía de la santa

Misa ofrecida en acción de gracias por sus 50 años de vida sacerdotal dijo a más de un centenar de miembros de nuestra Asociación: “Estimograndementeladelicadezade todosustedes,losquepertenecenalaAsociacióndeAutoRealización,alhaberqueridoveniraquíalaCapilladela Dolorosa,paraestaaccióndegraciasalSeñorpormisBodas de Oro sacerdotales. Así han querido unir dos acontecimientosensuaccióndegracias:eldel20deabrilde 1906,fechadelmilagrodenuestraMadreDolorosayeldel25 de julio de 1933, fecha de mi ordenación sacerdotal. Me conmueve esta delicadeza porque efectivamente entre la Dolorosaymisacerdocio,hayunavinculaciónsobrenatural muygrande…poresto,estaaccióndegraciasdadaantesu mirada, realmente también me llena el corazón, les agradezcomuydeveras” .

Con ocasión de este mismo acontecimiento nuestra Asociación le ofreció un modesto acto literario en el cual nuestro Director hizo una evaluación de su libro “Introducción alasíntesisdeSanAgustín” .

Sus palabras con las que se clausuró este acto literario fueron estas: “Entreloshomenajesqueestoyrecibiendo,estequehapreparadolaAsociacióndeAuto-Realizaciónmeresulta singularmenteíntimoyrealmentetieneunaoriginlidadquehadequedarenmirecuerdo,enmimemoriasiempre.Lacelebración delasantaMisaalospiesoantelamiradadelaDolorosamehizosentirquevuestroprincipalobjetivo,queeseldemediantela meditaciónllegaraunaoracióncontemlativa,lorealizábamosylocumplíamosalolargodelacelebracióneucarística.Yesto realmentemellenadesatisfacciónespiritual,porqueesmuydiversoparticiparenlasantaMisaconfe,conpiedad;peronocon

esa dimensión que tiene la fe cuando se vive la gracia particular que en ella hay, para que efectivamente de alguna manera esa ofrenda sobrentural lleve el corazón a la oración contemplativa.Osea,aquecontemplemosaDios,a Cristo. Esto es lo vuestro y es algo que yo lo descubroporquehayunapsicolgíaprofunda,quesi esconocida,hacaqueunointuyaconciertafacilidad cuando efectivamente la fe está llegando a esta oración contemplativa. Que sea esta vuestra felicidadymuygrande”.Y añadía: “Luegoeldiscurso que ha pronunciado, el Dr. César Augusto Dávila, resumiendo mi pensamiento en el libro de San Agustín,ciertamentemehahechovivirunahorade muchorecuerdoparamí…asíqueyoleagradezco, miqueridoCesitarporestebanquetequemeha dadoestamañana…Mealegroenestemomentode una manera particular de haber comprendido el movimientoquefundóelpadreCésarDávila;deno habersidoimpresionableanteciertascríticas,dehabervistoconclaridadaestemovimientoyporlomismohaberledadomi apoyo. Y lo que en esta mañana he escuchado en las intervenciones,confirmaquegraciasaDiosacerté”.

En el acuerdo que con este mismo motivo le entregamos a nuestro Cardenal consignamos: 1°.- Rendir infinitas gracias a la bondad de Dios por esta fausta celebración. 2°.- Recomendar a las futuras generaciones el ejemplo de las singulares virtudes del Ilustre Purpurado. 3°.- DESIGNAR A SU EMINENCIA SU DIRECTOR NACIONAL AD HONOREM IN PERTENUUM.

Nuestra Asociación tiene ya en el Reino de Dios un amigo, un protector, un padre que seguirá guiando y velando como su Director a todos sus hermanos de Auto-Realización. Estos vínculos no han nacido de la carne ni de la sangre sino del Espíritu y lo que nace del Espíritu espíritu es. Y el Espíritu es Eterno.

P. CÉSAR A. DÁVILA G.

ACUERDO DE LA ASOCIACIÓN E. DE AUTO-REALIZACIÓN Y MEDITACIÓN

CONSIDERANDO:

I. Que el día 3 de mayo de 1994, nuestro Cardenal Arzobispo de Quito, Pablo Muñoz Vega S.J: terminó la misión que le encomendara Nuestro Bendito Señor, de Sacerdote, Obispo y Cardenal de la Iglesia;

II. Que el meritísimo Prelado por su vivencia de Dios, manifestada en su prudencia, en sus consejos, en el trato con todos los que le conocimos, en su claro talento, en su acertada dirección, en su profunda vida interior; en una palabra, en sus extraordinarias cualidades humanas, mentales y sobretodo espirituales;

III. Que es el Director Ad Honorem in Perpetuum de nuestra Asociación.

ACUERDAN:

1. Rendir nuestro homenaje de gratitud al Dador de todo bien por este Padre, Amigo y Guía;

2. Recomendar a todos los que le conocieron y de una manera particular, a los miembros de nuestra Asociación seguir sus enseñanzas e imitar su ejemplo.

Lcda. María Isabel de Lebed

Directora del Centro de Guayaquil

Dra. María Judith Vargas

Directora del Centro de Ambato

Sra. Juana Catalina de Crespo Ing. Hernán Vargas

Directora del Centro de Cuenca Director del Centro de Santo Domingo de los Colorados

Ing. Paúl Ayora

Sub-Director del Centro de Quito

Dr. César A. Dávila

Director General

Dado en la ciudad de Quito, a los 3 días del mes de junio de 1994.

Cuando el Señor instituye la Divina Eucaristía , lo que tiene en mente es esto: “Bueno,esqueYotengoquepermanecer conestehombreporquienhevenido, porquiensehapreparado Mivenidadesdesiempre. Tengoquepermanecerconélparasiempre, ytengoquehacerunademostracióndeesto: demipermanenciaperpetua,eterna.”

1986.-En la meditación pude darme cuenta de algo que por primera vez venía a mi mente: tengo un Maestro viviente.

Siempre he defendido que mi Maestro viviente es Cristo. Pero un Cristo histórico que actuó en esta tierra y al mismo tiempo, un Cristo real que por Su omnipresencia, como Dios está en mí y en todas las cosas y seres.

Pero ahora estos conceptos adquieren una nueva especial dimensión. Ese Cristo no es un Maestro viviente por las razones anotadas, sino por esta otra principal: Lo es por la Divina Eucaristía.

¿Cómo? Él en cuanto ser humano o en cuanto hombre “se materializa” (no digo se encarna, pues esta palabra cuadra muy bien cuando hablo de la especie humana mas no de la materia como tal, pues el hombre es de carne y hueso, la materia no) en un pedacito de pan y en un poco de vino.

Entonces, tengo un Maestro viviente “materializado” en estos dos componentes y “representantes” de la toda materia.

Las escuelas esotéricas, las de mística oriental o simplemente filosóficas, ¿pueden objetar entonces que los cristianos no tenemos un Maestro viviente? Hay esta sola diferencia: Sus maestros están “encarnados en cuerpos humanos; Cristo está “materializado en el pan y en el vino” de la eucaristía.

Además, aquí está la ventaja abismal para los que creemos en esta “materialización de Cristo”:

Los que dicen que tienen un maestro viviente, no pueden hacer más que acercarse a él, tocarle las manos, los pies, abrazarle… si se lo permite, nada más, pueden dialogar, hacerle preguntas, etc. Nada más. Nosotros algo más, mucho más que esto: Podemos “comerle” y “beberle” encarnado en esos dos elementos del pan y del vino.

¿Qué trascendencia esotérica tiene esto?

La materia (pan y vino) que Él tomó mediante Su palabra a la que imprimió eficacia perenne una vez para siempre, cuando ordenó a sus discípulos hacer lo que Él hizo en la Cena-Prepascual, se asimila “como elemento material que es” a nuestra propia materia que es nuestro cuerpo que tiene huesos, sangre, etc.; esa “materia” del cuerpo de Cristo o mejor con la que y en la que se “materializa” viene a ser nuestra propia materia corporal, se asimila como cualquiera otra substancia alimenticia a nuestro cuerpo y se vuelve “materia de nuestro propio cuerpo”, es decir, carne, sangre, nervios, etc.

Pero lo más grande, lo único que nadie sino Él ha podido realizar es esto: En y por la materia (pan y vino) en la que “se materializa”, hacernos partícipes de lo que Él es con todo lo que Él es: Dios y hombre completo. O, en otras palabras, nos transmite Su “Yo verdadero”, total, absoluto, íntegro.

Ese “Yo Divino” quiere identificarse con nuestro “yo humano”. ¿Cómo? Internamente, espiritualmente. Esta identificación se produce en la participación de la divina Eucaristía.

Luego, Cristo hombre (en el pan y vino) y Dios (en Su Espíritu y con Su Espíritu) es participado por nosotros, es asimilado en su “totalidad” sin que nada ni en el orden material ni espiritual se reserve.

¿Puede entonces un maestro viviente humano haber hecho algo semejante? ¿Puede haber una asimilación más grande que esta entre gurú y chela? ¿Puede haber compenetración igual material y espiritualmente?

CRISTO era un judío como todos, con su mirada dulce, tierna, apacible. Mirada que penetraba profundamente las conciencias. Mirada que oteaba no solamente los senderos de esta vida mortal o las conciencias humanas, sino que oteaba el Infinito. Mirada que se confundía con la mirada del Padre. CORAZÓN tan grande, corazón inmenso, que no podía caber en la tierra, ni en el gran Cosmos.

CORAZÓN para amar, como amó infinito al hombre.

Y CORAZÓN para hacer el bien a ese hombre, también de un modo infinito.

CORAZÓN que amaba a los que les maldecían.

CORAZÓN que perdonaba a los que les injuriaban. CORAZÓN que devolvía por un bofetón, una sonrisa. Así aparecía Él: con ese CORAZÓN infinitamente grande; pero en su aspecto externo, sencillo como un judío cualquiera.

No una vez, ni de paso, ni incidentalmente, sino muchas veces, Jesús el Cristo nos enseña que el mismo Dios es nuestro Padre. Respecto de nosotros, esta Revelación emerge entre el tiempo y la eternidad como la revelación cumbre, la realidad suprema, el hecho incontestable, el principio fundamental, el cimiento inconmovible.

Más allá de los linderos espacio-tiempo se descorre el telón

y aparece inconfundible la relación entre Dios y nosotros, entre nosotros y Dios.

Esta revelación procede de Quien se reveló Uno con el Padre, de la Palabra Eterna que es Dios mediante la cual se hizo todo y sin ella no se hizo nada de lo hecho, de esa Palabra que contenía la vida que era la Luz de los hombres, de esa Palabra que es Verdad y Vida. (Jn 1, 1-4)

Dios es mi Padre, Dios es tu Padre, Dios es nuestro Padre: He aquí la revelación trascendental más importante para nosotros. Padre CÉSAR A. DÁVILA G.

En los planes de Dios no hay nada imprevisto, todas las cosas son conocidas por Él, en sus más pequeños detalles. Ante Él no hay cosas grandes ni insignificantes, todo lo ve igual, con una mirada equitativa. Él conoce absolutamente todo lo que está realizándose en este momento, todo lo que se realizó y también todo aquello que se realizará en el curso de la historia del hombre, de todos los seres y de todas las cosas. Por eso decía el Profeta: “Todo está patenteyclaroasusojos” .

El acontecimiento más grande de la historia humana es el Advenimiento del Hijo de Dios a la tierra, Su encarnación, Su vida, Su muerte, Su resurrección, Su presencia en medio de nosotros, estaban previstos en el plan de Dios. Dentro de esos mismos planes, cuando debía aparecer el Hijo de Dios entre los hombres; aparece primero Juan el Bautista, el que vino –según la expresión del evangelista san Juana dar testimonio de la Luz, para que por él vinieran a la fe. Juan, vino con esta finalidad, para decir: aquí está el Esperado de las naciones, aquí está el Esperado del pueblo de Israel.

Como sus contemporáneos le vieron con una actitud de un profeta extraordinario, de uno de los ascetas más grandes de la historia de Israel, pensaron que ya había venido el Mesías y que era Juan el Bautista. Por eso se

acercan los judíos desde Jerusalén para preguntarle: “Tú,¿quiéneres?”Y él contesta sin reticencias: “Yonosoy elMesías” . Insisten sacerdotes y fariseos acerca de lo que él era para el pueblo de Dios, y él, una y otra vez contesta queél,noeselMesías,“Yosoy–dice simplemente- yosoylavozdelquegritaeneldesierto,allanad elcaminodelSeñorcomodijoelProfetaIsaías”(Jn1,23).Con esta confesión queda en claro, que él vino solamente para dar testimonio de la Luz, es decir de ese Cristo, que aparecía ya, en medio de los hombres: Camino, Verdad y Vida.

Pero él bautizaba también a las orillas del Jordán, y de él, recibió el bautismo el mismo Señor Jesucristo. Pero el bautismo de Juan, no era el Bautismo de Cristo. El bautismo de Juan solamente producía una justificación legal. Era justo ante la ley, aquel que recibía el bautismo de Juan, ante el sacerdocio de Israel y el pueblo de Israel. Pero no tenía ese bautismo de Juan, la virtud de justificar al hombre delante de Dios. No tenía el poder de perdonar el Pecado Original y ningún otro pecado, como el Bautismo de Cristo. Por eso él dice: “Yobautizo conagua,peroenmediodevosotroshayuno,aquiennoconocéisyvienedetrásdemí,queexistíaantesdemí yaquiennosoydignodedesatarlacorreadesusandalia”(Jn1,27).Como dirá también más adelante: Él bautizará con el agua y en el Espíritu Santo. Es decir, que por medio del bautismo del agua, comunicará también la virtud del Espíritu Santo.

Es preciso que hagamos la aplicación de estas enseñanzas a nuestra vida práctica. Así como Juan dio testimonio a cerca de la Luz que es Cristo, así también nosotros como bautizados, estamos llamados a dar testimonio y ser testigos de esa Luz. En el sentido de que por nuestra vida tenemos que asemejarnos a Cristo, que debemos vivir como Él, seguir sus enseñanzas y traducirlas en nuestra vida. En esto consiste el verdadero testimonio. No en decir solamente en palabras, que amamos a Dios. Este no es el verdadero testimonio que Dios pide de nosotros. El verdadero testimonio es nuestra propia vida...

Dice el Señor: “Queresplandezcavuestraluzdelantedeloshombres(la luz equivaldría a decir, vuestra conducta delante de los hombres) paraqueviendovuestrasobrasglorifiquenalPadrequeestáenloscielos”(Mt 5, 16).

Este es el testimonio que nos pide el Cristo, a todos y cada uno de nosotros, el testimonio de nuestra vida, el testimonio de vuestras obras. P. CÉSAR A. DÁVILA G.

A pocos pasos del Foro Romano en donde tantas veces resonó la voz de los senadores y oradores extraordinarios como Cicerón, tras el monumento

erigido en honor a Victor Manuel que evoca la grandeza de un mortal… hay una leyenda que el visitante atento puede leer. Esta leyenda dice: “Cárcel Mamertina”. Se baja al doble aposento por uas estrechas gradas. El primero tiene aproximadamente unos 20 metros cuadrados, de forma octagonal, lo cierra una bóveda de piedra. En las paredes dos leyenda. La leyenda de la izquierda, colocándose de frente el visitante contiene una lista incompleta de los más grandes personajes que la ocuparon momentáneamente, antes de su viaje hacia la verdadera vida. Allí se encuentran entre otros los nombres de Poncio, rey de Sanniti, decapitado el año 290 a. C., de Giugurta, rey de Namidia, estrangulado el año 104, de Aristobulo II, rey de Judea, decapitado el año 61 a. C., de Verkingetorix, rey de los galias, decapitado el año 49 a. C., de Simón de Gora, defensor de Jerusalén en el asedio de la ciudad por Tito y Vespasiano, decapitado el año 70 d.C.

En la otra placa se encuentra la lista de nombres de los primeros cristianos que ofrendaron sus vidas por la fe de Cristo, lista encabezada naturalmente por Padro y Pablo, con ellos la de sus dos carceleros Procro y Martiniano,

martirizados en tiempo de Nerón, del Cónsul romano Palmacio, del Papa Sixto II y del Tiacinio Lorenzo martirizados en tiempo del emperador Decio, de Eusebio sacerdote e historiador, de Hipólito, Crisanto, Alundio, Sisinnio, Siriaco y otros.

El tiempo ha pasado ya. Pero aquí, en este lugar en el que me he detenido a recibir esa onda, ese mensaje que deja siempre todo suceso de la historia, he experimentado profundamente la enseñanza que legada por quienes estuvieron encerrados en esa mazmorra. De una parte, héroes que ofrendaron sus vidas por la libertad de sus pueblos oprimidos o esclavizados, de hombres que defendieron el don preciado de la libertad en ese mismo foro donde nacieron las leyes. También las leyes como la libertad, tienen que ser redemptas, tienen que ser bautizadas y el único bautismo que lava, redime y purifica es el bautismo de sangre.

La Cárcel Mamertina primero y luego las Catacumbas son los lugares desde los cuales se hizo el trasplante por el mundo entero, de las semillas de todos los que tienen la fe en Cristo.Lasangredelosmártires , decía Tertuliano,eslafecundasemilladecristianos . Esa semilla produjo el ciento por uno. De la obscuridad de esta cárcel, de esa especie de tumbas en las que se reunían los cristianos, brotaron todos los retoños vivos de hoy que tienen la fe en Cristo Jesús.

Bajando aún más, a la primera planta inferior, se encuentra la prisión propiamente dicha: Una celda casi circular, con una puerta de hierro de algo más de un metro de alto y unos 70 cms. De ancho, con sus cerrojos y seguridades corroídas por el tiempo y la humedad. La pequeña celda no pasa de unos 12 metros de superficie. Frente a la puerta la fuente en donde fueron bautizados los carceleros de los apóstoles y otros mártires. Entrando a la izquierda sobre una placa de bronce esta inscripción: Credo.ProEcclesiaSilenti.

Aquí nació la Iglesia, esta Iglesia del silencio, esta Iglesia que tanto más es Iglesia cuanto más se adentre en el augusto silencio de la comunión con Dios. Esta Iglesia que cada día necesita interiorizarse para crecer y para cumplir la misión que el Señor le encomendó.

Estoy escribiendo estas notas a pocos pasos de esta cárcel, mientras a mi alrededor por las anchas avenidas y veredas sembradas de árboles que da una sombra acogedora, desfilan innumerables coches llenos de personas que quizá nunca pensaron, ni pensarán jamás que muy cerca

de ellos, hay una cárcel obscura, aposento de filósofos, de reyes, de cónsules, de apóstoles y discípulos del Señor, todos mártires: Los unos de la causa de la libertad de sus pueblos; los otros por haber roto las cadenas de la ignorancia y del error y por haber rendido culto a la verdad y al amor.

Sobre una especie de pequeña corniza de la celda inferior, florecía un ramo de claveles rojos que algún turista había depositado en homenaje de Verkingetorixel rey galo. Como esos claveles rojos, florecieron también en ese lugar maduros espíritus que no se marchitaron como aquellos sino que seguirán haciendo que florezcan otros claveles rojos que serán cortados en el día de la siega para adornar los altares del Padre Celestial.

La historia aún en los sucesos se junta. Aquí cerca está el Coliseo Romano, el Foro Romano lo divide. Cuán fáciles era entonces conducir a los primeros mártires de la fe al espectáculo circense. No tenían que hacer una larga jornada a pie: La gloria inmortal siempre está muy cerca de las almas grandes. Solo hay que tratar de ser, de alguna manera grande para merecer esta gloria.

Lejos de la ciudad de Roma, de la Roma de los Césares, la fe de los hermanos en Cristo ha levantado una grandiosa Basílica en honor del Apóstol de los gentiles en el mismo lugar que afirma la tradición que vivió S. Pablo cuando vino a Roma. El lugar es muy bello. Se presta a la meditación y al recogimiento interior, aunque el ir y venir constante de turistas que no vienen sino en pos de la emoción momentánea y pasajera de encontrar en lo viejo, algo nuevo que satisfaga su simple curiosidad, le ha convertido en un verdadero mercado donde trafica todo el mundo con la memoria de cuanto tiene de más sagrado el cristianismo. Llegará el día en que estos santuarios se abran solamente para fomentar la fe, la devoción, la vida interior, la meditación en las virtudes de los santos?

¡Cuán necesaria es una campaña en este sentido, a fin de que nuestros templos que guardan la augusta majestad y tradición de los siglos sean en verdad casas de oración!

La Santa Misa es para nosotros la actualización de la presencia de Cristo, cuando sobre los signos del pan y del vino, lo ha pronunciado un sacerdote cuyo origen en la sucesión de los tiempos se remonta al mismo Cristo, Autor y Consumador del Nuevo Sacerdocio Eterno. La Santa Misa es entonces el acto mágico más sublime, más grande y más significativo que existe en este planeta. Es a través de este acto que la mente devota, el corazón devoto se abren y se expanden hasta la percepción si cabe, sensible del mismo Cristo que es hoy, será mañana y fue ayer.

Cuando se juntan dos actos: el lugar en que tuvo lugar un hecho trascendental que llega al mismo plano divino y la Santa Misa que es también un acto divino, la persona experimenta un impacto tal que se actualizan en ese momento ambos sucesos y los vive intensamente. Pero para sentir esta vivencia, es necesario haber despertado ya en los planos de la superconciencia en donde se encuentra Dios. Sin este despertar, estos y otros actos que tienen trascendencia en el plano divino pierden su significación y no pasan de ser sino ritos que solo tocan la parte externa sin trascendencia alguna en otros planos.

Estos y los demás lugares en donde se ha realizado una manifestación divina no importa si esta hay sido externa o solamente interna, es decir, que se haya realizado solamente en lo más íntimo de la conciencia, quedan para siempre tatuados, es decir, con el impacto de lo que sucedió entonces. Esta es la causa por la cual el alma que ha despertado ya, fácilmente percibe tales manifestaciones y las vive intensamente en la medida de su percepción interna.

La Cárcel Mamertina fue por cerca de un año refugio obligado de los apóstoles PEDRO y PABLO, conserva su carácter sagrado todavía hoy. Hoy no es dificil percibir la saturación intensa del amor a Cristo que vivieron esos mártires de la fe. Ellos están todavía presentes, ardiendo aún con ese mismo deseo de ofrecer sus vidas por su querido Maestro. Allí está todavía viva su palabra rebosante de amor y de convencimiento que operó el milagro de la conversión y el martirio de los dos guardias romanos a cuyo cuidado estabn los dos apóstoles mártires.

¡Cuánto puede el amor! Esta tierra, esta humanidad que se debate en medio del odio y de la injusticia, de la incomprensión y del egoísmo necesita aprender en la gran escuela del amor de Cristo y de sus apóstoles, el verdadero amor a los hombres. Solo el amor salvará a la humanidad, porque el amor no es otra cosa que una prolongación del mismo Dios a este plano. Hay que vivir intensamente este amor a Dios para salvar a nuestros hermanos de todos los escollos en que tropiezan. El amor es la clave sin la cual ningún problema humano tiene solución.

Junto a mí se ha sentado tranquilamente un señor, en la misma banca en que escribo estas notas frente a las ruinas del Foro de Trajano, teniendo a la derecha el Foro y el Coliseo, a mis espaldas la Cárcel Mamertina y el Monumento a Victor Manuel… No hemos cruzado una sola palabra. Pero, ¿qué importa?

Si él, judío, árabe o de cualquier nacionalidad que sea, está unido a mí, aunque él no lo sienta, ni lo comprenda como yo, por ese llamado secreto del amor? El amor se siente aunque no se lo exprese. Vivamos ese amor que viene de Dios, va a nuestros hermanos, llega a nosotros y vuelve también a Dios a través de nuestros hermanos.

Apenas la noche

Trayendo a nuestra alma,

La paz y la calma

Comenzó a reinar.

Apenas la brisa, Jugando en las flores

De bellos colores, Comenzó a dormir.

Apenas los mirlos

De frio ateridos

Buscaban sus nidos

En el saucedal.

Cogí unas rosas

Y a la Virgencita

Que vive en la ermita,

Me fui a ofrendar.

¡Oh Madre, le dije, Tomad esta ofrenda,

De amor es la prenda,

De amor sin igual.

Que eres muy buena,

Que eres mi Madre

Me dijo mi Madre

Que cuanto te pida

De dármelo habrás.

Me dijo que al niño,

Al niño inocente

Un beso en la frente

Y mil sabes dar.

Escúchame ¡Oh Madre!

Escucha mi ruego

Cual dardo de fuego

A Ti llegue hoy.

Me dijo mi madre

Que al bien recibido

Es siempre debido

Filial gratitud.

Por quienes cultivan

Las flores de mi alma

Y en ellas la calma

Hacen florecer.

Por ellos te pido,

Para ellos, victoria, El cielo, la gloria, La luz, el Edén.

Son siempre los niños

Tu amado tesoro

Sin mengua y desdoro

Consérvalos Tú.

Tú sabes, ¡María!

Cuán triste es el niño

Sin Madre cual Tú.

Doquier en el mundo,

Doquier la atea

Escuela hoy serpea, La escucha sin Dios.

Ignora ahí el niño

Tu nombre de Madre,

Y a Dios por su Padre

No sabe llamar.

Ignora ahí el niño

Que es miel, poesía,

Que es suave armonía:

¡Oh Madre! Decir.

A ellos bendice,

A ellos protege

De ellos se aleje

El lobo infernal.

¡Oh Madre no quiero

Que llores un día,

En cruel agonía

Que llores por mí.

Ser bueno es mi anhelo.

Ser tuyo, mi encanto,

Rendido a tu manto

Feliz sucumbir.

Ya asoma la luna

Ya aclara las nubes

Alados querubes

Le ven por doquier…

¡Adios oh María!

No olvides mi encargo, ¡Oh Virgen bendita

En cambio a tu ermita, Vendré a rezar.

P. CÉSAR A. DÁVILA G.

Guía Espiritual y Fundador AEA 1932

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Cartelera digital de Asociación Escuela de Auto-Realización - junio 2026 by Asociación Escuela de Auto-Realización - Issuu